Restauracion de la Fidelidad de Dios (PT III)

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Por: Pastor Mizraim Esquilín-García

Salmo 80, RV 1960

1 Oh Pastor de Israel, escucha; Tú que pastoreas como a ovejas a José, Que estás entre querubines, resplandece. 2 Despierta tu poder delante de Efraín, de Benjamín y de Manasés, Y ven a salvarnos.
3 Oh Dios, restáuranos; Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos. 4 Jehová, Dios de los ejércitos, ¿Hasta cuándo mostrarás tu indignación contra la oración de tu pueblo? 5 Les diste a comer pan de lágrimas, Y a beber lágrimas en gran abundancia. 6 Nos pusiste por escarnio a nuestros vecinos, Y nuestros enemigos se burlan entre sí. 7 Oh Dios de los ejércitos, restáuranos; Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos

“La fidelidad es el esfuerzo de un alma noble para igualarse a otra más grande que ella.”Johann W. Goethe

Nuestras reflexiones anteriores nos han permitido iniciar el análisis de las 12 áreas que hemosidentificado como la “agenda para la restauración de la Iglesia.” En nuestra reflexión más recienteanalizamos la restauración de la unción. En esta reflexión procuramos analizar la restauración de nuestra fidelidad a Dios.

¿Qué es la fidelidad? ¿Qué significa ser fiel? A continuación algunas definiciones para este concepto. La primera de ellas ha sido extraídas del campo secular.

“La fidelidad es una actitud de alguien que es fiel, constante y comprometido con respecto a los sentimientos, ideas u obligaciones que asume. Deriva de la palabra en latín, fidelitas que significa servir a un dios. Es una característica de quien es leal, en quien se puede confiar y creer, porque es honesto y respetable. En su nivel más abstracto implica una conexión verdadera con una fuente o fuentes.

Tener fidelidad es una expresión usada para nombrar al o a lo que tiene constancia. Ejemplo: La fidelidad de un cliente, la fidelidad de un amigo, la fidelidad de Dios, la fidelidad del esposo o la esposa, etc. La fidelidad es la capacidad, el poder o la virtud de dar cumplimiento a las promesas. También es la capacidad de no engañar, de no traicionar a los demás. Cuando se rompen estos compromisos se llama infidelidad.

La fidelidad es también una observancia rigurosa de la verdad, es decir, un cumplimiento riguroso de la precisión en la reproducción de un texto, de una entrevista o de una narración.

La fidelidad es una actitud antigua, ya estaba presente en la Edad Media, en el comportamiento de los vasallos, que tenían lealtad, un compromiso de fidelidad, con el señor feudal, a cambio de algún beneficio obtenido. También ha estado presente en cualquier imperio, reino o gobierno donde hubiera esclavitud, el esclavo o criado era fiel a su señor o rey. En el Edén también hubo fidelidad de Adán y Eva hacia Dios, hasta que ellos desobedecieron un mandato de Él, convirtiéndose en infieles.

La expresión en inglés, “Wireless Fidelity” (Wi-Fi), que significa “fidelidad inalámbrica”, es una tecnología de la comunicación transmitida a través de radiofrecuencia o infrarrojos y que permiten acceder a Internet, estando el dispositivo móvil dentro del área de cobertura de la red.”1

1 https://www.significados.com/fidelidad/

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Desde el punto de vista teológico la fideli

Pastor Mizraim Esquilín-García

dad está relacionada a la fe. El concepto que se utiliza en el Antiguo Testamento para definir la fidelidad (“ʼ man,” H539), posee la misma raíz del concepto que se usa para describir la confianza que se tiene en esa persona o la capacidad de creer en una declaración o una aseveración. De hecho, la palabra “amén” (H543) se deriva del concepto que define la fidelidad.Decimos amén (“así sea”) porque Dios es fiel a sus promesas. El concepto de la fidelidad describe a alguien en quien se puede confiar (trustworthy), que es responsable, firme, leal e inmutable. Algunos de los mejores ejemplos que nos ofrece el Antiguo Testamento acerca de este concepto son los siguientes:

Dios es fiel
“6 Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra. 7 No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; 8 sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto. 9 Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones; 10 y que da el pago en persona al que le aborrece, destruyéndolo; y no se demora con el que le odia, en persona le dará el pago.” (Dt 7:6-9)

Esta porción de las Sagradas Escrituras subraya un principio fundamental de nuestra fe Cristiana y de nuestra relación con Dios: Dios es fiel. Esta aseveración es un axioma central de nuestra fe.

“7 Así ha dicho Jehová, Redentor de Israel, el Santo suyo, al menospreciado de alma, al abominado de las naciones, al siervo de los tiranos: Verán reyes, y se levantarán príncipes, y adorarán por Jehová; porque fiel es el Santo de Israel, el cual te escogió. 8 Así dijo Jehová: En tiempo aceptable te oí, y en el día de salvación te ayudé; y te guardaré, y te daré por pacto al pueblo, para que restaures la tierra, para que heredes asoladas heredades; 9 para que digas a los presos: Salid; y a los que están en tinieblas: Mostraos. En los caminos serán apacentados, y en todas las alturas tendrán sus pastos.” (Isa 49:7-9, RV 1960)

Esta verdad se repite en el Nuevo Testamento:

“13 No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.” (1Cor 10:13, RV 1960)2

La Biblia insiste en que ella misma es fiel:
“11 Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él;” 3 (2 Tim 2:11) Al mismo tiempo, Dios espera que sus siervos seamos fieles. Moisés era fiel:

“6 Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él. 7 No así a mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa. 8 Cara a cara hablaré con él, y claramente, y no por figuras; y verá la apariencia de Jehová.” (Nm 12:6-8a)4

2 Ver 2 Cor 1:18; 2 Tes 3:3; Heb 10:23; 11:11; 1 Ped 4:19.3 Ver Sal 19:7; 2 Tes 3:3; 1 Tim 1:15; 3:1; 4:9.
4 Ver Heb 3:5.

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El adjetivo fiel (“pistos”, G4103) en el Nuevo Testamento se deriva del concepto griego “fe”. Elsignificado que se le adscribe a este concepto es el mismo que observamos en el Antiguo Testamento. La idea central describe la clase de relación que se espera del creyente en Cristo hacia Dios y se extrapola a la relación con sus hermanos en la fe. El Apóstol Pablo postula que esa capacidad entre hermanos es el producto de la misericordia de Dios.

“pero doy mi opinión, como uno que es digno de confianza por la misericordia del Señor.”(1 Cor 7:25b, DHH)

La Biblia subraya que esta tiene que ser una de las cualidades que definen a la Iglesia del Señor:“1 Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que

están en Efeso:” (Efe 1:1:1, RV 1960)

“10 No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.” (Apoc 2:10, RV 1960)

De hecho, Cristo es el ejemplo más poderoso de fidelidad que aparece en la Santa Palabra de Dios. La Biblia dice esto acerca de Él en la carta a los Hebreos:

“1 Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús; 2 el cual es fiel al que le constituyó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios.” (Heb 3:1-2, RV 1960)5

Ahora bien, la Biblia enseña que Dios espera que nosotros seamos fieles como creyentes; en nuestro carácter individual: que el mundo que nos rodea sepa que somos fieles al Señor (1 Sam 2:35; 3:20; 1 Sam 22:14; Neh 9:7-8; Prov 11:13; 13:17; 25:13; Isa 1:26; Dan 6:4; Mat 24:45; 25:21, 23; Lcs 12:42; 16:10; 19:17; 1 Cor 4:2, 17; Efe 6:21; Fil 4:3; Col 1:7; 4:7,9)

Es muy importante destacar aquí que hay una conexión directa entre la fidelidad y la obediencia.

De esto escribió Marcel Légaut en su libro “Un homme de foi et son Église” (“Un hombre de fe y su Iglesia”, Desclée De Brouwer, 2011, pág. 134)

“De forma general, la obediencia se incluye en la fidelidad. Sin embargo la fidelidad desborda a la obediencia por toda la interioridad que la obediencia no implica necesariamente. Se es fiel cuando se responde a una exigencia íntima determinada que se nos impone por lo que uno es en sí mismo y por las condiciones en las que uno se encuentra… Esto está muy en línea con lo queJesús practicó y enseñó cuando afirmó, en las polémicas suscitadas sus afirmaciones y sucomportamiento, que ‘el sábado está hecho para el hombre y no el hombre para el sábado.”

(Traducción libre)

¿Por qué existe esta relación tan trascendental entre la fidelidad y la obediencia? Porque ambas operan sobre la base del amor de Dios y el amor por el Señor. Sobre esto, la Biblia es muy clara. Ella dice que aquellos que aman al Señor guardan Su Palabra:

“23 Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.” (Jn 14:23, RV 1960)

5 Ver 2 Tim 2:131 Jn 1:9; Apoc 1:5; 3:14; 19:11

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“3 Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. 4 El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; 5 pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. 6 El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.” (1 Jn 2:3-6)

Es muy importante destacar aquí que lo que enfatiza la Biblia es la fidelidad y la obediencia a Dios y a sus promesas y la fidelidad entre los hermanos. Sabiendo esto, entonces tenemos que concluir que cualquier reclamo, cualquier enseñanza o interés en obedecer o enseñar fidelidad y/u obedecer enseñanzas extra bíblicas es anti-bíblico, además de un acto de desobediencia a Dios y de infidelidad. No estamos autorizados ni podemos añadir ni quitar de las enseñanzas ni los mandamientos que hay en la Palabra de Dios (Apoc 22:18-19). Tampoco podemos decidir ser selectivos decidiendo qué vamos a obedecer de las enseñanzas y mandamientos de la Santa Palabra y qué de ellos no obedeceremos.

Harry Emerson Fosdick publicó hace 96 años un libro titulado “Twelve Tests of Character”(TheInternational Young Men’s Christian Association, 1923). El autor de este libro indicó que había decidido publicar el mismo con la esperanza de que sus lectores pudieran prepararse para una crisis económica que venía de camino, así como para un conflicto catastrófico provocado por el Imperio de Japón.6 Su palabra se tornó profética a finales de la década de los años 20 con la Gran Depresión y en Diciembre 7 de 1941 con el ataque de los japoneses a Pearl Harbor y por ende, la entrada de los Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial.

La obediencia es el sexto ensayo o reto en el que según Fosdick podemos evaluar la dimensión y la fortaleza o la debilidad de nuestro carácter (pgs 107-123).

Según Fosdick, la falta de obediencia y de respeto a despersonalizado nuestras sociedades. Él decía que esto es un problema mundial (aumento en crímenes y otros delitos). Además, que es un problema que ha ido evolucionando por décadas y nosotros, como sociedades, no hemos resuelto hacer algo sensato y correcto al respecto.7

Hay una cita muy interesante de William Howard Taft en ese libro. Taft fue Presidente de los Estados Unidos entre 1909-1913 y el décimo Presidente del Tribunal Supremo del mismo País entre 1921-1930.8

“It is not too much to say that the administration of criminal law in this country is a disgrace to our civilization, and that the prevalence of crime and fraud, which here is greatly in excess of that in European countries, is due largely to the failure of the law and its administration to bring criminals to justice.” (p 109)

Cuando los lectores leen las entre-líneas de la declaración del Presidente Taft se pueden percatar que este jurisconsulto estaba realmente diciendo que la falta de obediencia es mucho más que una desgracia para nuestra civilización o el fracaso de las instituciones de ley y orden para poder llevar a los criminales ante la justicia. Cuando uno continúa leyendo las notas de Fosdick uno se percata de que tanto para Taft como para el Pastor Fosdick, la falta de obediencia, la falta de respeto a la autoridad legal, gubernamental y familiar, es sinónimo de falta de respeto a uno mismo y de falta de carácter.

¿Por qué? La respuesta a esta pregunta la ofreció Dwight L. Moody muchos antes de las expresiones del Presidente Taft:

“Dwight L. Moody made famous his definition of character as “what a man is in the dark.” What a man is in the dark, however, depends altogether on whether he has something inside his life

6 Esto último está en la página 130 del libro
7 Estas son expresiones realizadas en 1923. ¿Cuál sería la opinión de Fosdick si viviera en el 2019?8 Taft es el único ser humano en la historia que ha ostentado ambos cargos.

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whose right to command him he acknowledges, and whose commands, even in the dark, he stands ready to obey.” (p119)

Podemos entonces concluir que la obediencia es el “core” (esencia-corazón) del carácter.

Fosdick argumentó en ese libro que se habla mucho del carácter cuando se cometen faltas y delitos: se habla del perdón y de la restauración del pecador. Sin embargo, decía él, que hace falta hablar mucho más del carácter sobre las faltas y pecados aún no cometidos.

Sigue siendo cierto que la recuperación del carácter y la reputación perdida envuelve una gran lucha. No podemos soslayar que el pecado posee una fuerza que ciega, pervierte la vista del alma y no nos facilita ver la gracia. Hay que aceptar que el pecado endurece el corazón y produce callos en el alma.

Él decía que cuando uno observa jóvenes que aún no han caído en esto, pero que han decidido caminar sin respetar la autoridad familiar, gubernamental y/o eclesiástica, uno debe preguntarse lo siguiente:

¿Apreciarán ellos el esplendor de sus oportunidades? (p121, traducción libre)

Fosdick continuó sus reflexiones acerca de este tema señalando que hay muchos sermones sobre el regreso del Hijo Pródigo, pero muy pocos acerca de la gloria de las oportunidades que tuvo para que no tuviera que abandonar el hogar.

Para él, lo más deseable en este mundo no es prepararnos para el regreso del Hijo Pródigo, (home-coming), sino trabajar con aquellos jóvenes que desean conservar su carácter mediante la obediencia a lo más alto que ellos conocen y nunca tener que pasar por la amargura de tener que regresar a sus hogares derrotados y avergonzados.

Las Iglesias tienen las manos llenas en el ejercicio de la función indispensable de construir creyentes con carácter; esto es, que sean obedientes. Podemos admitir que hemos sido exitosos describiendo y predicando de un Dios amigable, afectuoso, accesible y hasta maternal. Sin embargo, nos hemos olvidado de predicar que Dios, además de todo esto, representa orden moral. Dios no es amigo de una vida indisciplinada.

Leamos lo que dice la Palabra de Dios respecto al llamado que Dios le hizo a Israel. Observemos el énfasis en los condicionales establecidos por Dios para poder ser bendecidos con esta bendición: dar oído a su voz y guardar el pacto, los resultados que se tendrían cuando el pueblo decidiera ser obediente o cuando éste decidiera ser desobediente:

“5 Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. 6 Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.”

(Exo 19:5-6, RV 1960)

“1 Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. 2 Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios. 3 Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. …4Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. 5 Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar. 6 Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir. 7 Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti. 8 Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da. 9 Te confirmará Jehová por pueblo santo suyo, como te lo ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tu Dios, y anduvieres ensus caminos. …..12 Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no

pedirás prestado. 13 Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas, 14 y si no te apartares de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles…. 15 Pero acontecerá, sino oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán.16 Maldito serás tú en la ciudad, y maldito en el campo. 17 Maldita tu canasta, y tu artesa de amasar. 18 Maldito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas. 19 Maldito serás en tu entrar, y maldito en tu salir. 20 Y Jehová enviará contra ti la maldición, quebranto y asombro en todo cuanto pusieres mano e hicieres, hasta que seas destruido, y perezcas pronto a causa de la maldad de tus obras por las cuales me habrás dejado. 21 Jehová traerá sobre ti mortandad, hasta que te consuma de la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella. 22 Jehová te herirá de tisis, de fiebre, de inflamación y de ardor, con sequía, con calamidad repentina y con añublo; y te perseguirán hasta que perezcas. 23 Y los cielos que están sobre tu cabeza serán de bronce, y la tierra que está debajo de ti, de hierro. 24 Dará Jehová por lluvia a tu tierra polvo y ceniza; de los cielos descenderán sobre ti hasta que perezcas.” (Dt 28:1-24, RV 1960)

Fosdick se preguntaba si estas condiciones hacían del Evangelio una religión restrictiva y dura? Su respuesta era que no; el Evangelio es glorioso.

Esto es así porque esto es como el Universo, que posee reglas que los astros tienen que obedecer y ellas los hacen lucir hermosos e impresionantes. Los estudios del Universo y de todos los avances en la ciencia han dependido de conocer estas leyes, y respetarlas. Así mismo el carácter del creyente depende de la obediencia a las leyes de Dios (la Palabra). Es más, es el corazón del carácter que el Señor forma en el creyente el que nos enseña a orar “Sea hecha tu voluntad y no la mía” (Lcs 22:42).

La Biblia hace énfasis en la obediencia no porque Dios nos quiera tener cautivos. La Biblia hace énfasis en esto porque ella concluye que la fidelidad y la obediencia a Dios y a Su Palabra son el mejor procedimiento preventivo (procedimiento profiláctico) para evitar que el creyente caiga en errores, busque para sí crisis que no debía estar enfrentando y dolores que no debería estar sufriendo.

¿Usted nunca se ha preguntado por qué es que el Apóstol Pedro señala que nosotros hemos sido santificados (separados) para obedecer a Dios?

“1 Pedro, apóstol de Jesucristo, a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, 2 elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas.” (1Ped 1:1-2, RV 1960)

La respuesta esta pregunta la obtenemos cuando analizamos las invitaciones que nos hace Dios en su Santa Palabra para que busquemos su rostro (Sal 42:1-2; 63:8). Conocer los deseos de Dios, su gozo, sus sentimientos y su amor, requiere que estemos separados de todo aquello que nos puede distanciar de Su Presencia. Es un tipo de paradoja espiritual la que vivimos en ese proceso, porque conocemos al Señor un poco más cada día, pero nunca acabamos de conocerle. Como decía San Bernardo:

“Gustamos de ti, santo y vivo pan, y ansiamos seguir comiendo aún más Bebemos de ti, puro manantial Sin querer dejar de beber jamás”

Uno de mis hijos me decía cunado era muy joven que esta búsqueda de Dios era similar a ir a un restaurante llamada “Cheese Cake Factory House”. Él decía esto porque el menú de ese restaurante es tan grande que uno nunca termina de leerlo y mucho menos de comer todo lo que allí se ofrece. Extrapole esta metáfora y trate de aplicarla a un Dios santo, de misericordia insondable y eterno.

El Evangelio de Juan trata este tema elevando el conocimiento de Dios a unas dimensiones nunca antes vistas. Invitamos a los lectores a realizar este análisis.

Moisés sabía acerca de esto, Es por eso que decidió ser fiel y obediente a Dios. Tan pronto se presentó la oportunidad que él aguardaba, se atrevió a decirle a Dios lo siguiente:

“13 Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo. 14 Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.” (Exo 33:13-14, RV 1960)

Ese énfasis, el de conocer a Dios, es uno frecuente y repetitivo en todas las Escrituras. Veamos algunas de las cosas que la Biblia dice que tenemos que conocer:

16 Jehová se ha hecho conocer en el juicio que ejecutó; En la obra de sus manos fue enlazado el malo. Higaion. Selah (Sal 9:16, RV 1960)

13 Gozará él de bienestar, Y su descendencia heredará la tierra. 14 La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, Y a ellos hará conocer su pacto. (Sal 25:14, RV 1960)

124 Haz con tu siervo según tu misericordia, Y enséñame tus estatutos. 125 Tu siervo soy yo, dame entendimiento Para conocer tus testimonios. (Sal 119:124-125, RV 1960)

27 Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy Jehová vuestro Dios, y no hay otro; y mi pueblo nunca jamás será avergonzado. (Joel 2:27, RV 1960)

17 Y conoceréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que habito en Sion, mi santo monte; y Jerusalén será santa, y extraños no pasarán más por ella. (Joel 3:17, RV 1960)

31 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

(Jn 8:31-32, RV 1960)

Estamos convencidos que es por esto que encontramos expresiones de esta naturaleza en los gigantes de la fe de todas las generaciones:

“Tú nos hiciste para ti y nuestros corazones no descansarán hasta que no descansen en ti”

Agustín de Hipona

Este concepto se ha perdido en la Iglesia del siglo 21. La fidelidad y la obediencia parecen ser considerados como reclamos para los santos del pasado. Hemos decidido esconder bajo el manto del legalismo de ultranza todas estas verdades bíblicas y hemos desarrollado nuestras propias especificaciones. Esto nos coloca en una posición de mucho peligro y no nos permite ser adecuados ni efectivos en el manejo de los problemas que encontramos en un mundo postmoderno.

En nuestra próxima reflexión analizaremos los requisitos para la obediencia y la fidelidad a Dios que encontramos en la Santa Palabra. Mientras tanto, exhortaos a los lectores a orar intensamente para que Dios nos permita experimentar procesos para la restauración de nuestra fidelidad a Dios.

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