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717 Restauración de la Adoración Parte IX – El Heraldo Digital del 10 de Noviembre de 2019 • 717 • Vol XIV.

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717 Restauración de la Adoración Parte IX – El Heraldo Digital del 10 de Noviembre de 2019 • 717 • Vol XIV. Reflexión por el pastor rector: Mizraim Esquilín García, PhD. Salmo 80, RV 1960 1 Oh Pastor de Israel, escucha; Tú que pastoreas como a ovejas a José, Que estás entre querubines, resplandece. 2 Despierta tu poder delante de Efraín, de Benjamín y de Manasés, Y ven a salvarnos. 3 Oh Dios, restáuranos; Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos. 4 Jehová, Dios de los ejércitos, ¿Hasta cuándo mostrarás tu indignación contra la oración de tu pueblo? 5 Les diste a comer pan de lágrimas, Y a beber lágrimas en gran abundancia. 6 Nos pusiste por escarnio a nuestros vecinos, Y nuestros enemigos se burlan entre sí. 7 Oh Dios de los ejércitos, restáuranos; Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos La reflexión anterior nos permitió acercarnos a la sexta de siete (7) enseñanzas que el Salmo 96 identifica para ser enseñada por todos aquellos que adoramos al Señor. Las enseñanzas, que han sido analizadas en las reflexiones anteriores, son las siguientes: Siete (7) cosas que hay que enseñar a las naciones:
  1. Tributad a Jehová, oh familias de los pueblos,
  2. Dad a Jehová la gloria y el poder.
  3. Dad a Jehová la honra debida a su nombre;
  4. Traed ofrendas, y venid a sus atrios.
  5. Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad;
  6. Temed delante de él, toda la tierra.
Reiteramos que este Salmo ha sido utilizado como bosquejo para ayudarnos a identificar las áreas en las que tenemos que trabajar para conseguir la restauración de nuestra adoración. Algunas de esas áreas identifican la adoración como un instrumento que Dios le ha dado a los creyentes para que estos  puedan convertir todos los escenarios que enfrentan en la vida en experiencias de adoración y en experiencias pedagógicas. Esto es, experiencias que enseñan a otros la necesidad de adorar a Dios en Cristo Jesús nuestro Señor y Salvador. La séptima enseñanza que nos regala ese salmo es la proclamación de una verdad absoluta:Decid entre las naciones: Jehová reina.Este es el verso 10 de ese salmo en su totalidad:10 Decid entre las naciones: Jehová reina. También afirmó el mundo, no será conmovido; Juzgará a los pueblos en justicia.”  (Sal 96:10, RV 1960) Necesitamos presentar algunos elementos de la exegesis bíblica para poder desarrollar un análisis responsable del mensaje que comunica este verso. En primer lugar, el Salmo 96 forma parte de siete (7) salmos que han sido clasificados como salmos teocráticos. Esto es, salmos en los que se declara que el gobierno de Dios sobre la tierra es absoluto y que no es compartido en ramas de gobierno como acostumbramos a ver en la mayoría de las naciones que existen en nuestra época. De esta posición teocrática beben los profetas y mayoría de los otros escritores del Antiguo Testamento. Veamos como ejemplo la postura de Moisés y del profeta Isaías: “18 Jehová reinará eternamente y para siempre.” (Éxo 15:18, RV 1960)22 Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro Rey; él mismo nos salvará.(Isa 33:22, RV 1960) La declaración de Moisés subraya la eternidad del gobierno de Dios. La declaración de Isaías sintetiza que Dios posee todos los poderes de las ramas de gobierno: judicial, legislativo y ejecutivo. Esta es la misma posición de los escritores del Nuevo Testamento, particularmente para el final de los tiempos. El mensaje del Evangelio es el mensaje de la llegada del Reino de Dios a través del sacrificio de Cristo y su resurrección de entre los muertos. De hecho, esta es una de las declaraciones centrales que encontramos en el libro de Apocalipsis. Veamos: “15 El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.”  (Apoc 11:15) Reiteramos, el mensaje del Evangelio es precisamente este: nuestro Señor y Salvador ofreció su vida en la Cruz del Calvario para ofrecer la salvación a todo aquel que cree en Él. Ese sacrificio es el eje central para la proclamación y el establecimiento del mensaje del Reino. Este reino posee un solo Rey: Jesucristo: el Rey de reyes y Señor de señores. Los sietes (7) salmos teocráticos son los siguientes: Salmo 93 y Salmos 95-100 A continuación los bosquejos estructurales de algunos de estos salmos. Estos bosquejos ayudarán a los lectores a familiarizarse un poco más con el estilo que sigue el escritor del Salmo 96.[1] Salmo 93 – Los hechos de Su Reino.
  • Proclamación del reino del Señor (vv.1-2).
  • La seguridad de Su reino (vv. 3-4).
  • El testimonio de su reino (v.5).
Salmo 95 – Las advertencias de Su Reino.     
  • Exaltación del Señor (vv. 1-7).
  • Admonición al pueblo del Señor (vv. 8-11).
Salmo 96 – La respuesta a Su Reino.    
  • La relación con los Israelitas (vv.1-3).
  • Los dioses de los gentiles (vv.4-6).
  • Las naciones (vv.7-9).
  • El universo (vv.10-13).
Salmo 97 – Sus juicios.
  • Proclamación del reino de Dios y su poder (v.1).
  • El fundamento de la manifestación inexplicable de Su reino: Su justicia (vv.2-3).
  • Sus teofanías anuncian su fidelidad y son vistas por todos los pueblos (vv.4-6).
  • Todos lo que consideramos sobrenatural (real o imaginario) se postra ante Él (v.7).
  • El pueblo del Señor se goza con las buenas nuevas del Soberano (vv. 8-9).
  • Requisitos para aquellos que adoran Su nombre (vv.10-12).
Salmo 98 – Su alabanza  
  • Israel canta alabanzas (vv.1-3).
  • Toda la tierra canta alabanzas (vv.4-6).
  • La naturaleza canta alabanzas (vv.7-9).
Salmo 99 – Celebrando Su Reino.                                                                                                                        • Celebración de la soberanía de Jehová (vv. 1-3).                                                                                                    • Celebración del carácter justo del Señor (vv.4-5).                                                                                                  • Celebración de Su fidelidad (vv.6-9). Salmo 100 – Su adoración.
  • Instrucciones para cantar (v.1).
  • Instrucciones para servir (v.2).
  • Instrucciones para reconocer Su Señorío (v.3).
  • Instrucciones para entrar al santuario (v.4).
  • Reconocimiento de la bondad y la misericordia del Señor (v.5).
  Los lectores se habrán percatado de que el salmista (son muchos los que opinan que estos salmos fueron escritos por el mismo autor) insiste en las expresiones de misericordia del Señor demandan expresiones frescas de gratitud. De hecho, el próximo salmo en el canon bíblico (Salmo 101) es una declaración de sumisión y sujeción al Todopoderoso. ¡El Señor es digno de ser alabado! Sabemos que existen otros salmos que mantienen esta línea teológica (ej. Salmo 47). Lo que hace relevante esta colección de salmos, entre otras cosas, es el énfasis que estos realizan en el gobierno de Dios. Veamos: “1 Jehová reina; se vistió de magnificencia; Jehová se vistió, se ciñó de poder. Afirmó también el mundo, y no se moverá. 2 Firme es tu trono desde entonces; Tú eres eternamente.”                                    (Sal 93:1-2, RV 1960)10 Decid entre las naciones: Jehová reina. También afirmó el mundo, no será conmovido; Juzgará a los pueblos en justicia.”                                                                                                                                                    (Sal 96:10, RV 1960)1 Jehová reina; regocíjese la tierra, Alégrense las muchas costas.”   (Sal 97:1, RV 1960)1 Jehová reina; temblarán los pueblos. Él está sentado sobre los querubines, se conmoverá la tierra. 2 Jehová en Sion es grande, Y exaltado sobre todos los pueblos.”            (Sal 99:1-2, RV 1960) No se trata únicamente de que el Señor reina, sino de que está vestido de majestad, que utiliza su poder como un cinturón y que su reino ha existido siempre (Sal 93, PDT). No se trata solamente de que el Señor reina, sino que toda la tierra se tiene que alegrar por esto y porque la justicia y el derecho sostienen su trono (Sal 97, DHH). No se trata solamente de que el Señor reina, sino que las naciones deben temblar ante la presencia de Aquél que está sentado entre querubines en medio de Jerusalén    (Sal 99, NTV). ¡El Señor es rey! Este es el estribillo central de todos estos salmos. La pertinencia de esta expresión en el Sal 96:10 es los adoradores somos invitados a anunciar esto a todas las naciones. “Anuncien a las naciones: «¡El SEÑOR es Rey!» Él estableció el mundo, no será removido. El SEÑOR juzgará a los pueblos con imparcialidad.”     (Sal 96:10, PDT)Digan a todas las naciones: «¡El Señor reina!». El mundo permanece firme y no puede ser sacudido.  Él juzgará a todos los pueblos con imparcialidad.”     (Sal 96:10, NTV)Digan a las naciones: «¡El Señor es Rey!» Él afirmó el mundo, para que no se mueva; él gobierna a los pueblos con igualdad.”       (Sal 96:10, DHH)     La versión de la Septuaginta (LXX)[2] de este salmo dice en su encabezado que el mismo debía ser leído el día antes del Sabbath. Además, era cantado en los festivales religiosos para celebrar la entronización del Señor.[3] La estructura de este salmo no permite que el mismo pueda ser considerado  como una doxología[4].  Es la seguridad que exhibe acerca de la firmeza del trono de Dios lo que invita al adorador a responder a las invitaciones que realiza este salmista. Los exégetas que han analizado este salmo concluyen que el mismo promueve al menos tres (3) razones fundamentales del carácter de Dios que son pilares para la preservación de la Iglesia. Estas son las siguientes:
  • El carácter inamovible del trono de Dios.
  • La verdad de Su Palabra.
  • La santidad de Su casa.
El llamado a los adoradores que hace este salmo no puede ser circunscrito a algunas fechas en el calendario de servicios al Señor. Los adoradores que atesoramos este salmo hemos sido conminados a anunciar, a decir, a proclamar a todas las naciones que el Reino, el establecimiento del gobierno de Dios está a las puertas. El regreso de Cristo para buscar su Iglesia y su pronto retorno (siete años después) para establecer un gobierno universal está a las puertas. Los Cristianos tenemos la obligación de proclamar con nuestra adoración que nuestro Rey viene de camino. Esto tiene que ser una constante en nuestras canciones, nuestras alabanzas, himnos, coros, obras de teatro y otras formas de arte. Esto tiene que formar parte de nuestra vida de oración, de predicación, de servicio y toda otra clase de comunicaciones que practiquemos. Esto tiene que formar parte de nuestra meditación diaria, y de todo aquello que hacemos para el Señor (Col 3:23-24). ¡Cristo el Rey ya viene! ¡El Señor viene ¡ (1 Cor 16:22) ¡Maranatha! ¿Es esto lo que comunican nuestras expresiones y prácticas de adoración al Señor? ¿Es esto lo que comunican nuestros himnos y todos nuestros géneros de alabanza? Si la respuesta es que no, entonces necesitamos que el Señor envíe de su Santo Espíritu para que nuestra adoración sea restaurada. No olvidemos que el Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento (1 Ped 3:9).   “11 Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. 12 Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo.  13 Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS.  14 Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos  blancos. 15 De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. 16 Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.”                                                                                  (Apoc 19:11-16, RV 1960)   Referencias  [1] Smith, J. E. (1996). The wisdom literature and Psalms (Ps 93–101). Joplin, MO:                                      College Press Pub. Co. [2] Versión en griego del Antiguo Testamento; publicada en entre el siglo 3 y el siglo 2 A.C. Se le llama así porque la tradición enseña que fueron 72 sabios judíos los que trabajaron en esta obra literaria. [3] Bratcher, R. G., & Reyburn, W. D. (1991). A translator’s handbook on the book of Psalms (p. 832). New York:United Bible Societies. [4] Lange, J. P., Schaff, P., Moll, C. B., Briggs, C. A., Forsyth, J., Hammond, J. B., … Conant, T. J. (2008). A commentary on the Holy Scriptures: Psalms (pp. 498–500). Bellingham, WA: Logos Bible Software.   Colaboradores Reflexión: Rev. Mizraim Esquilín García, PhD. Webmaster: Hno. Abner García Curadora-editora: Hna. Frances González Diseñadora de Publicación Digital PDF-Dropbox: Hna. Eunice Esquilín López Fotografías gratuita: Unsplash / Ben White. Recuperada de Photo by Ben White on Unsplash. Foto editada: Hna. Eunice Esquilín López  

Iglesia AMEC Casa de Alabanza en Canóvanas Puerto Rico • 24 de noviembre de 2019.

 

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