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718 Restauración de la Adoración Parte X – El Heraldo Digital del 17 de Noviembre de 2019 • 718 • Vol XIV.

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Restauración de la adoración (Pt X) Pastor Mizraim Esquilín-García   “Jehová reina” Sal 96:10a Sal 96:9-13 “9Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad; Temed delante de él, toda la tierra. 10Decid entre las naciones: Jehová reina. También afirmó el mundo, no será conmovido; Juzgará a los pueblos en justicia. 11Alégrense los cielos, y gócese la tierra; Brame el mar y su plenitud. 12Regocíjese el campo, y todo lo que en él está; Entonces todos los árboles del bosque rebosarán de contento, 13Delante de Jehová que vino; Porque vino a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, Y a los pueblos con su verdad.”   ¿Qué implicaciones tiene esa expresión que encontramos en el Salmo 96? Ya sabemos que esta es la séptima y última de las enseñanzas que deben formar parte de nuestra adoración. Hemos estado desarrollando el análisis de estas enseñanzas en las reflexiones más recientes. La séptima enseñanza es sin duda alguna el centro pivotal de todo este salmo: “Jehová reina”. Esta expresión ha llegado a formar parte de los repertorios de alabanzas de toda la Cristiandad a través de toda su historia. Declarar que Él reina significa que estamos aseverando que Dios es reconocido como Rey y Señor además de Salvador. Esta aseveración es central en el mensaje del Evangelio. El mensaje de las buenas nuevas (“euaggelion”, G2098) es el mensaje de que el Reino de los cielos está entre nosotros. Veamos algunas referencias bíblicas que encontramos en el Nuevo Testamento acerca de esto:   Mat 3:2 – “y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” Mat 6:10 – “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” Mat 12:28 – “Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios.” Mat 4:17 – “Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” Mat 12:28–29 – “28 Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios. 29 Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa.” Mat 19:23–24 – “23 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. 24 Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.” Mat 21:31 – “¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dijeron ellos: El primero. Jesús les dijo: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios.” Mat 21:43 – “Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él.” Mcs 1:15 – “diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.” Mcs 9:1 – “También les dijo: De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder.” Mcs 10:15 – “De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él.” Mcs 14:25 – “De cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba  nuevo en el reino de Dios.” Lcs 10:9–11 – “9 y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios.10 Más en cualquier ciudad donde entréis, y no os reciban, saliendo por sus calles, decid:11 Aun el polvo de vuestra ciudad, que se ha pegado a nuestros pies, lo sacudimos contra vosotros. Pero esto sabed, que el reino de Dios se ha acercado a vosotros.” Lcs 11:20 – “Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros.” Lcs 17:20–21 – “20 Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, 21 ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.” Jn 3:3–5 – “3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. 4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” Hchs 8:12 – “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.” Los lectores deben haberse percatado de la relación que existe entre el Reino de Dios y la urgencia que se nos impone de predicar acerca de éste. Tenemos que predicar ese mensaje. Es cierto que se trata de un reino que “ya, pero todavía no.” En otras palabras, que el reino está entre nosotros pero su manifestación final aún no se ha materializado. Hemos dedicado mucho tiempo a la predicación acerca de cómo nos preparamos para sobrevivir  aquí y hemos relegado el mensaje acerca de cómo vivir santa y piadosamente de acuerdo a las exigencias de ese reino. Nuestra próxima reflexión va ser dedicada a los principios de ese Reino y las demandas que éste impone y reclama. Hemos dedicado mucho tiempo a predicar acerca de la salvación del pecador y de nuestro entorno aquí y ahora. Lo hemos hecho sacrificando la predicación acerca del señorío de nuestro Rey. No hay manera en que podamos disfrutar de todos los beneficios que nos ofrece la nuestro Salvador si no estamos dispuestos a aceptar su señorío y su gobierno. Hay que predicar acerca de ese reino y hay que predicar acerca de la inminencia de la venida del Rey de reyes para implantar ese reino. Uno de los mensajes finales que encontramos en el libro del Apocalipsis dice que el gozo más grande de un Cristiano no lo producen los milagros y/o las bendiciones que recibimos aquí. Ni siquiera ver un muerto resucitar puede ser más importante y más relevante que esto. El gozo y la alegría que más intensidad genere entre los fieles tienen que ser producido por la cercanía del establecimiento de ese reino; por la llegada de las bodas del Cordero. Este mensaje forma parte del último himno que se canta en ese libro, el del Apocalipsis de Juan.   “5Y salió del trono una voz que decía: Alabad a nuestro Dios todos sus siervos, y los que le teméis, así pequeños como grandes. 6Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina! 7Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. 8Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos. 9Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios. 10Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía. 11Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. 12Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. 13Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. 14Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. 15De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.16Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.”  (Apoc 19:5-16, RV 1960) La Iglesia tiene que retomar la predicación de este mensaje y este tema tienen que volver a formar parte de nuestras alabanzas. Esto no es un elemento opcional: se trata de una obligación: “16 Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! 17 Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada.” (1 Cor 9:16-17)   Ese pasaje bíblico destaca también que esta no es una invitación a abrazar una posición escapista de nuestras realidades como seres humanos. El pasaje, este himno, destaca las oportunidades que se nos están concediendo para estar preparados para ese día. No solamente esto, ese pasaje define que esas vestiduras son nuestro testimonio, las acciones justas que hacemos formar parte de nuestro diario vivir.  En otras palabras, hay que vivir amando misericordia, haciendo justicia y humillándonos delante de nuestro Señor (Miq 6:8) si queremos participar de las bodas del Cordero. Ese pasaje señala que el único que tiene el poder para regir la historia y las naciones de la tierra es Aquél cuyo nombre es el VERBO DE DIOS, el Rey de reyes y Señor de señores. Todos los gobernantes y los reyes de la tierra son figuras pasajeras. En cambio, nuestro Rey y nuestro Señor es Eterno. Repetimos, no basta con conocerle y aceptarle como Salvador. Hay que someterse a su Señorío. La tendencia posmoderna es a aceptar lo primero e ignorar lo segundo. A esto lo hemos llamado como “el síndrome de Jonás.” Esto es, vivir la vida Cristiana siguiendo los dictados del corazón y de la razón en nuestras decisiones familiares y sentimentales, en las decisiones profesionales y en las ministeriales. Este síndrome posee unos costos e impone unas facturas muy altas. El profeta que desarrolló este modelo terminó siendo el único enemigo de Dios en el libro que lleva su nombre. En ese proceso nos hemos llegado a convencer de que cuando encontramos puertas abiertas esto tiene que ser el sinónimo de que Dios nos está invitando a caminar por ellas. Esto va acompañado de la sensación de paz que procuramos experimentar para sellar las decisiones que tomamos. Esto último lo hemos identificado como una señal inequívoca de que esa es la ruta que Dios ha separado para nosotros. Lamentablemente eso no se parece a lo que el Señor nos enseña en su Palabra. Tomemos como ejemplo los siguientes pasajes bíblicos: El caso de Pablo en Hechos 16:4-9 “4Y al pasar por las ciudades, les entregaban las ordenanzas que habían acordado los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalén, para que las guardasen.5Así que las iglesias eran confirmadas en la fe, y aumentaban en número cada día. 6Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; 7y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió. 8Y pasando junto a Misia, descendieron a Troas. 9Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos.” El caso de Pablo en 2 Cor 2:12-3 y 7:5-7 “12Cuando llegué a Troas para predicar el evangelio de Cristo, aunque se me abrió puerta en el Señor, 13no tuve reposo en mi espíritu, por no haber hallado a mi hermano Tito; así, despidiéndome de ellos, partí para Macedonia….5Porque de cierto, cuando vinimos a Macedonia, ningún reposo tuvo nuestro cuerpo, sino que en todo fuimos atribulados; de fuera, conflictos; de dentro, temores. 6Pero Dios, que consuela a los humildes, nos consoló con la venida de Tito; 7y no sólo con su venida, sino también con la consolación con que él había sido consolado en cuanto a vosotros, haciéndonos saber vuestro gran afecto, vuestro llanto, vuestra solicitud por mí, de manera que me regocijé aún más.” En el primer pasaje Pablo y sus discípulos vienen predicando el mensaje del Evangelio con unos testimonios que identifican un claro avivamiento. Las Iglesias están creciendo, están siendo afirmadas y el pueblo se está convirtiendo. Este grupo de trabajo está siguiendo una instrucción divina. Su deseo no es el de pecar o hacer algo incorrecto. Ellos quieren seguir la orden divina:   “15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. 16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. 17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; 18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.”    (Mc 16:15-18) Sin embargo, cuando este grupo llega a Frigia y a Misia el Espíritu Santo les prohíbe predicar la palabra en Asia y en Bitinia. ¿No es esta una contradicción de la orden bíblica?  ¡Sí! El problema es que el Espíritu Santo estaba preparando este grupo para ir a Europa. La llegada del Evangelio a Europa dependía de que estos siervos del Señor pudieran ser sensibles a la voz de Dios. Los sentimientos, la razón, la lógica y el entrenamiento previo decían lo contrario a la voz de Dios. La puerta para predicar estaba abierta y la orden del Señor es muy clara. ¿Qué debían hacer?  Lo que hicieron: detenerse a buscar la dirección específica del Señor. El segundo pasaje describe una puerta abierta en el Señor que genera conflictos y temores. En otras palabras, la paz que sentimos no es siempre la señal inequívoca de que esa es la voluntad de Dios para nuestras vidas. Hay hermanos que se trasladan fuera del país, aceptan ofertas de negocio o de trabajo, abrazan carreras profesionales o llamados ministeriales a base de la paz que sienten en sus corazones y de las puertas que Dios ha abierto para ellos. ¡ES UN ERROR! Hay que detenerse a preguntarle al Señor para recibir de Él la respuesta precisa a la siguiente pregunta: ¿Cuál decisión te glorifica más? Tenemos que admitir que en muchas ocasiones se trata de encontrar la zona de seguridad o de confort. Ahora bien, ¿por qué abre Dios algunas puertas por las que Él no quiere que nosotros caminemos? Dios abre esas puertas para nosotros podamos identificar cuáles son las realidades y las interioridades de nuestros corazones. Es desde allí que hacemos los compromisos con las decisiones que tomamos. Es muy cierto que Dios sabe todo lo que hay en nuestro interior, pero nosotros no. Eso que está en nuestro corazón tiene que ser evaluado para que podamos cantar con inteligencia las estrofas del siguiente himno:   Jesús es mi rey soberano (Escrito por Vicente Mendoza) Jesús es mi Rey soberano, Mi gozo es cantar su loor; Es Rey, y me ve cual hermano, Es Rey y me imparte su amor. Dejando su trono de gloria, Me vino a sacar de la escoria, Y yo soy feliz, y yo soy feliz por él. Jesús es mi amigo anhelado, Y en sombras o en luz siempre va Paciente y humilde a mi lado, Ayuda y consuelo me da. Por eso constante lo sigo, Porque él es mi Rey y mi amigo, Y yo soy feliz, y yo soy feliz por él. Señor, ¿qué pudiera yo darte Por tanta bondad para mí? ¿Me basta servirte y amarte? ¿Es todo entregarme yo a ti? Entonces acepta mi vida, Que a ti solo queda rendida, Pues yo soy feliz, pues yo soy feliz por ti.   Hay otro pasaje bíblico clave que hay que analizar antes de llegar a conclusiones finales en este escenario. Invitamos a los lectores a leer el mismo procurando desprenderse de las predisposiciones que hemos desarrollado para éste:   “1 Jehová dijo a Moisés: Anda, sube de aquí, tú y el pueblo que sacaste de la tierra de Egipto, a la tierra de la cual juré a Abraham, Isaac y Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré; 2 y yo enviaré delante de ti el ángel, y echaré fuera al cananeo y al amorreo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo 3 (a la tierra que fluye leche y miel); pero yo no subiré en medio de ti, porque eres pueblo de dura cerviz, no sea que te consuma en el camino. 4 Y oyendo el pueblo esta mala noticia, vistieron luto, y ninguno se puso sus atavíos. 5 Porque Jehová había dicho a Moisés: Dí a los hijos de Israel: Vosotros sois pueblo de dura cerviz; en un momento subiré en medio de ti, y te consumiré. Quítate, pues, ahora tus atavíos, para que yo sepa lo que te he de hacer. 6 Entonces los hijos de Israel se despojaron de sus atavíos desde el monte Horeb. 7 Y Moisés tomó el tabernáculo, y lo levantó lejos, fuera del campamento, y lo llamó el Tabernáculo de Reunión. Y cualquiera que buscaba a Jehová, salía al tabernáculo de reunión que estaba fuera del campamento. 8 Y sucedía que cuando salía Moisés al tabernáculo, todo el pueblo se levantaba, y cada cual estaba en pie a la puerta de su tienda, y miraban en pos de Moisés, hasta que él entraba en el tabernáculo. 9 Cuando Moisés entraba en el tabernáculo, la columna de nube descendía y se ponía a la puerta del tabernáculo, y Jehová hablaba con Moisés. 10 Y viendo todo el pueblo la columna de nube que estaba a la puerta del tabernáculo, se levantaba cada uno a la puerta de su tienda y adoraba. 11 Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero. Y él volvía al campamento; pero el joven Josué hijo de Nun, su servidor, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo. 12 Y dijo Moisés a Jehová: Mira, tú me dices a mí: Saca este pueblo; y tú no me has declarado a quién enviarás conmigo. Sin embargo, tú dices: Yo te he conocido por tu nombre, y has hallado también gracia en mis ojos. 13 Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo. 14 Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso. 15 Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí.” (Éxo 33:1-15) De primera intención, hay que destacar que no puede haber duda alguna de que es Dios el que le está hablando a Moisés cuando le deja saber la noticia que aparece en los primeros 3 versos. Cualquier creyente en su juicio cabal daría por buena o por aceptable esa noticia porque es Dios el que la acaba de comunicar: “Dios habló.” Sin embargo, este pasaje posee una descripción acerca de la relación que Moisés tenía con el Señor. Esa relación es vital para la interpretación correcta de los que se nos plantea aquí acerca delas reacciones de Moisés. Este hombre conoce al Señor de tal manera que puede hablar con Él cara a cara (v.9). Esta relación es la que marca la diferencia en este relato. Es esa relación la que le permite a Moisés “protestar” la decisión Divina. Es obvio que la decisión Divina no era enviar a los ángeles a hacer el trabajo de liberación: el texto lo dice. ¿Sabía Dios esto? ¡Sí! ¿Cuál era entonces su intención al decirle esto a Moisés y al pueblo de Israel? En primer lugar, que Moisés pudiera revisar su corazón y ratificar cuánto conocía él a Dios y cuál era su nivel de entendimiento acerca del compromiso que Dios tenía con su pueblo. En segundo lugar, que el pueblo pudiera revisar en su corazón si era correcto andar por el desierto sin la presencia de Dios. Moisés protesta y Dios lo cubre con su gloria. Dentro de algunas semanas estaremos regresando a Israel acompañando a un grupo de fieles convocados por una de la estaciones de Radio Cristiana de PR por la que transmitimos nuestra  programación como Iglesia: Radio Redentor 104.1. El primer puerto que utilizaremos como entrada en Israel es el de Ashdod. El puerto de Ashdod está enclavado en un lugar en la costa del Mar Mediterráneo en la que se estableció una ciudad Fenicia en el siglo 17 AC. Estos fenicios fueron los que más tarde se convirtieron en los filisteos que identifica el Antiguo Testamento. Cuando nos colocamos en el centro de Ashdod y trazamos línea recta hacia el este, encontraremos el centro del Mar Muerto como a unas 2 horas de camino en un automóvil. Ese Mar está muerto porque solo se limita recibir y no comparte sus aguas con nadie. Al mismo tiempo, si trazamos una línea recta desde Ashdod hacia la fortaleza de Meguido, encontraremos en el camino un lugar llamado Afec: a una distancia que también puede ser recorrida en unas 2 horas. Yo decidí llegar a Ashdod cantando un coro que se titula “Jehová reina.” ¿Por qué? La historia bíblica nos enseña que los Israelitas entablaron unas batallas entre Ebenezer y Afec (1 Sam 4:1-22). Uno de los resultados de esas batallas es que los Filisteos capturaron el Arca del Pacto y se la llevaron para   Ashdod (el texto en español dice Asdod: 1 Sam 5:1-12). La Biblia dice que los filisteos pusieron el Arca del Pacto en la casa de Dagón, muy cerca de este ídolo que era muy importante para la adoración en este grupo étnico. El pasaje bíblico señala que cuando los filisteos se levantaron a la mañana siguiente, Dagón estaba postrado ante el Arca del Pacto, que es símbolo de la presencia y de la dirección Divina. El pasaje bíblico continúa diciendo que los filisteos enderezaron a Dagón y lo volvieron a colocar frente al Arca del Pacto. Al otro día, lo filisteos encontraron a Dagón postrado, sin cabeza y sin manos. Luego de esto la “la mano de Jehová sobre los de Asdod, y los destruyó y los hirió con tumores en Asdod y en todo su territorio. 7 Y viendo esto los de Asdod, dijeron: No quede con nosotros el arca del Dios de Israel, porque su mano es dura sobre nosotros y sobre nuestro dios Dagón”(1 Sam 5:6-7). Esto fue más que suficiente para que los filisteos decidieran devolver el Arca del Pacto. Todos nosotros llevamos algunos filisteos por dentro. Esos filisteos que tenemos por dentro intentan convertir la relación que tenemos con Dios en una relación de consultoría: vamos a consultar al Señor. Es instintivo querer que Dios haga aquello que nos parece correcto lógico. La vida Cristiana no provee espacios para esa clase de relaciones. Todos nuestros ídolos, nuestros sueños, nuestros anhelos e ilusiones tienen que postrarse ante la presencia del Rey de reyes y Señor de señores. Esto presupone algunas batallas. Siempre hay algunas batallas en estos procesos. El filisteo que llevamos por dentro quiere dominar la presencia de Dios. Este filisteo pretende ajustarla y a adaptarla a nuestras conquistas. Voy a cantar Jehová reina. Lo voy a hacer, porque como dice un himno inmortalizado por Juanita Bynum (Above Else), “Cristo, la pasión de mi vida es conocerte, que todos mis sueños se postren ante el sueño de amarte más…….” ¿Qué significado tiene para ti la frase “Jehová Reina”? Nuestra próxima reflexión procurará analizar los principios y las demandas de ese Rey y de su Reino. __________________________________________________________   Colaboradores: Reflexión: Rev.  Mizraim Esquilín García, PhD. Webmaster: Hno. Abner García Curadora-editora web: Hna. Frances González Diseñadora PDF Digital & Upload Reflexión Web Digital Heraldo Digital: Hna. Eunice Esquilín López Fotografía gratuitas: Recuperado de Unsplash: Brennan Martinez, https://unsplash.com/@brennan_marttinez

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