fbpx
Today: Nov 26, 2020
Today: Nov 26, 2020

720 Restauración de la Adoración Parte XII – El Heraldo Digital del 1ero de Diciembre de 2019 • 720 • Vol XIV.

Descarga la versión Institucional de El Heraldo

¿Nace de ti un gran deseo de profundizar en la palabra de Dios y conocer más de lo que cada uno de estos estudios pueden ofrecerte?. Descarga la version institucional de El Heraldo y llevas tus notas para referencias de estudio y demás

DESCARGAR

Restauración de la adoración (Pt XII)

Los principios y las demandas del Reino de Dios.

Pastor Mizraim Esquilín-García

La expresión central del Salmo 96, “Jehová reina” (Sal 96:10a), nos ha conducido al análisis del Reino de Dios, de sus características, sus principios y sus demandas. Además, hemos mirado someramente algunas de las características de los súbditos de ese reino.

A manera de repaso, hemos identificado las siguientes características del Reino de Dios:

 

– El Señor posee el poder de las 3 ramas de gobierno en ese Reino (Isa 33:22).

– El Reino de Dios no es de este mundo: es sobrenatural  (Jn 18:36; 1 Tes 4:16-17; Apoc 1:7).

– Es inmutable o inconmovible (Mat 7:24-25; Heb 12:28).

– Es un reino de perdón (Mt 6.12; 18.21–35; Lc 17.3–4).

– Se experimenta aquí y ahora (“ya, pero todavía no”) (Mat 4:17;12:28).

– Es un reino de justicia, paz y gozo (Rom 14:17; Isa 9:6-7; 32:17; 57:19-21; Hab 2:13-14)

– El Reino de Dios no consiste en palabras sino en poder (Mat 4:23; 1 Cor 4:20; 1 Tes 1:5).

Analicemos de manera superficial la última de estas características. Este análisis nos debe llevar a formularnos algunas preguntas. Por ejemplo: ¿qué significado tiene el que ese Reino no consista en palabras sino en poder?

20 Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder.”  (1 Cor 4:20, RV 1960)

El vocabulario paulino utilizado aquí es muy revelador. El Apóstol Pablo dice que el Reino de Dios no consiste en “logos” (G3056)”. Necesitamos visitar por un instante el mundo de la filosofía griega para entender lo que Pablo quiso decir con esto.

El Apóstol conoce muy bien el significado de este concepto. El concepto “logos” puede ser traducido como “palabra”, “verbo”, “discurso”, “razón”, “orden, entre otras traducciones. Los griegos nos enseñaron esto. Él sabe que este concepto fue utilizado en el Evangelio para definir a Jesús como el Verbo de Dios. Esto, a partir de las definiciones de Zeno de Citium (4to siglo AC) y Filón de Alejandría (1er siglo AC), quienes decían que el logos era un principio espiritual y racional activo que permeaba toda la realidad. Estos decían que el “logos” es similar a la providencia, a la naturaleza, a Dios, que era el alma del universo. Es más, Filón llegó a postular que el “logos” era el intermediario entre Dios y el cosmos, siendo este el agente de la creación y el agente mediante el cual la mente humana podía aprehender y comprender a Dios.[1]

De hecho, Filón y los filósofos Platónicos centrales argumentaban que el “logos” era inmanente en el mundo y trascendente en la mente divina.

No debe haber duda alguna que todos estos argumentos definen y explican por qué es que el Espíritu Santo seleccionó este concepto para describir a Jesús.

Sabiendo todo esto, entonces aparenta haber una discrepancia entre todo lo antes expuesto y la expresión paulina de que el Reino de Dios no consiste en “logos”. ¿Estaría Pablo diciendo que el Reino de Dios no consiste en Cristo como el Verbo encarnado de Dios? La respuesta es que no hay tal contradicción.

Hay que reconocer que el Apóstol Pablo le está escribiendo aquí a una Iglesia que está localizada en el istmo del Peloponeso. El Peloponeso es una península de Grecia (un pedazo de tierra que une dos continentes o una península y un continente) que está unida al resto del continente Europeo por este istmo. Realmente hay un canal hecho a mano en el siglo 19 que separa estas dos (2) regiones y son los puentes entre ellas lo que las une.

Hay que reconocer que siempre que la Biblia nos relata experiencias del Apóstol Pablo en las ciudades griegas, acompañará estos relatos con las descripciones de incidentes que tienen que ver con las historias de esas ciudades y sus luchas con las filosofías helenísticas. Por ejemplo, cuando el libro de Los Hechos coloca a Pablo en Atenas, nos encontramos con que los Atenienses acusaron a Pablo de ser un palabrero (“spermológos”, G4691; Hchs 17:16-31). Esto es, alguien que usa muchas palabras rimbombantes para impresionar, pero sin comunicar algo que realmente contenga algo de valor.

Pablo aprovecha la oportunidad para dar allí (en el Aerópago, el lugar judicial de la ciudad) un sermón que contiene 5 puntos a saber:

  • Dios no puede ser creado porque Él es el Creador (vv 24-25).
  • Dios es quien gobierna los destinos de las naciones (vv. 26).
  • Dios se revela para que los seres humanos lo encontremos (vv.27-29
  • Dios es el Salvador (v. 30)
  • Los seres humanos tendremos que rendir cuentas a Dios por estas revelaciones (v.31).

En ese proceso, El Apóstol cita un pedazo de una poesía griega: “28 Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos” (Hchs 17:28). Esas expresiones poéticas pertenecen a dos (2) poetas griegos a saber: Aratus, dedicado a Zeus (Júpiter) y Cleantes de Lycia en uno de sus himnos. O sea, que Pablo le está haciendo saber a los griegos, A LOS ESTOICOS Y A LOS EPICÚREOS, que él no es un palabrero ni un neófito.

La ciudad de Corinto era una de las ciudades más famosas de la antigua Grecia. Los griegos la conquistaron en el segundo milenio antes de Cristo. Según la mitología griega, esta ciudad fue fundada originalmente como Éfira por un hombre llamado Sísifo; su primer rey. Homero la menciona como una de las ciudades que acompañaron a Agamenón en la guerra contra Troya.

Los viajeros que se dirigían a Atenas o a Esparta tenían que pasar por esta ciudad y los navegantes la utilizaban para acortar el viaje entre el Mar Jónico y el Mar Egeo. Para esto se utilizaba un “diolkos” (“dia”, a través y “ólkós” mecanismo para portear), una carretera que permitía trasladar las embarcaciones pequeñas de una costa a la otra.

Aristóteles, el padre de la filosofía Occidental (384-322 AC) era muy famoso e importante para esta ciudad. Son de este filósofo las siguientes expresiones:

  • Nosotros somos aquello que hacemos repetidamente. La excelencia no es una acción sino un hábito”.
  • El todo es mucho más que la suma de sus partes.”
  • El placer en el trabajo pone perfección en la labor.”

Aristóteles escribía mucho acerca de lo que sucedía en la ciudad de Corinto. Por ejemplo, él escribió acerca de Periandro, su primer dictador (sig 7 AC). También cuenta la historia de Filolao de Corinto, un baquíada (nobleza Doria) que era legislador en Tebas y de sus luchas con Diocles, el ganador de los Juegos Olímpicos. Ambos vivieron durante el resto de sus vidas en Tebas. Sus tumbas fueron construidas cerca una de otra, y la de Filolao apuntaba hacia Corinto, mientras que la Diocles le daba la espalda.[2]

La retórica de Aristóteles era muy conocida en la ciudad de Corinto. Decía él que este proceso era efectivo cuando se combinaban argumentos ligados al “ethos”, referidos al “pathos” y ligados al “logos”.

De este análisis Aristotélico han “bebido” miles de expositores por los pasados 2,300 años y algunos de ellos se han convertido en multimillonarios haciendo suyas las ideas de este filósofo.

 A continuación una explicación sencilla del significado que posee todo esto:[3]

1. Los argumentos ligados al “ethos

Son de orden afectivo y moral y atañen al emisor del discurso. Apelan a la autoridad y honestidad del orador, a su credibilidad y relación con la audiencia. Son, en suma, las actitudes que debe adoptar éste para inspirar confianza a su auditorio. Escribió Aristóteles en el Libro I de su Retórica:

A los hombres buenos les creemos de modo más pleno y con menos vacilación; esto es por lo general cierto sea cual fuere la cuestión, y absolutamente cierto allí donde la absoluta certeza es imposible y las opiniones divididas”.

2. Los argumentos referidos al “pathos

Son de orden puramente afectivo y ligados fundamentalmente al receptor del discurso. Seth Godin opina en su blog:

No son los hechos los que cambian el comportamiento de la gente. Es la emoción la que cambia su comportamiento. Son las historias y los impulsos irracionales los que cambian el comportamiento. Ni los hechos ni las listas de viñetas”.

Que yo sepa, los fumadores no dejan de fumar cuando leen estadísticas sobre cáncer de pulmón; dejan de fumar cuando ellos mismos o personas muy cercanas tienen cáncer. Efectivamente, como argumentos emocionales pueden utilizarse las historias, anécdotas, analogías, metáforas, símiles, todo ello contado con pasión. Las historias eficaces resuenan en el corazón de la audiencia.

Sentenció con acierto el científico, escritor y filósofo cristiano, Blaise Pascal, que “el corazón posee razones que la razón ignora”.

3. Los argumentos ligados al “logos

Se ciñen al tema y al mensaje mismo del discurso, entrándose aquí en el dominio propiamente de la Dialéctica. Se utilizan los argumentos lógicos apoyados con evidencias sólidas, apelando a la razón y a la inteligencia de la audiencia.

Encuentra el equilibrio entre la exposición analítica y emocional

Stephen R. Covey define estos tres argumentos de forma muy clara en Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva:

Ethos es la credibilidad personal, la fe que la gente tiene en nuestra integridad y competencia. Es la confianza que inspiramos, nuestra cuenta bancaria emocional. Pathos es el lado empático, el sentimiento. Significa que uno está alineado con el impulso emocional de la comunicación de otra persona. Logos es la lógica, la parte razonada de la exposición.”

Para mantener su credibilidad ante la audiencia (ethos) es importante que un ponente alcance un equilibrio entre sus argumentos lógicos (logos) y emocionales (pathos). Es necesario exponer hechos en una presentación acompañados de un atractivo emocional. En nuestras presentaciones solemos cometer el error de basar toda nuestra argumentación persuasiva en los datos y hechos (logos) descuidando los otros dos, especialmente la apelación emocional (pathos). Olvidamos que la emoción mueve a la acción más que la razón.”

Los lectores deben haber intuido que la definición de “logos” que poseía la ciudad de Corinto, con toda probabilidad era una Aristotélica. Es por esto que Pablo está constantemente recordándole a la Iglesia en esa ciudad que su predicación no estaba basada en “logos”, palabrerías, razonamientos o argumentaciones lógicas para convencer la razón. ¿Significa esto que Pablo no poseía argumentos llenos de sabiduría en su mensaje? ¡Claro que los poseía!: argumentos llenos de la sabiduría de Dios:

17 Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo. 18 Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.”  (1 Cor 1:17-18).

Pablo estableció la diferencia el “logos” humano del “logos” de la Cruz.

1 Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. 2 Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. 3 Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; 4 y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, 5 para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios. 6 Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. 7 Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, 8 la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria. 9 Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman. 10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.” (1 Cor 2:1-10)

Pablo no les predicó acerca de filosofías ni de razonamientos inductivos o deductivos, sino con poder. Les predicó con sabiduría a los que era maduros; sabiduría de Dios en misterio.

12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, 13 lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.”

(1 Cor 2:12-13)

Pablo enseñó con las palabras que enseña el Espíritu de Dios.

19 Pero iré pronto a vosotros, si el Señor quiere, y conoceré, no las palabras, sino el poder de los que andan envanecidos. 20 Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder.”  (1 Cor 4:19-20)

Pablo indicó que no los iría a visitar para conocer las argumentaciones racionales de aquellos que están envanecidos. El reino de Dios no consiste en “logos” sino en el “dunamis” (G1411) de Dios.

19 pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida.” (1 Cor 14:19)

El concepto que se traduce como “palabras” en todas las referencias bíblicas citadas aquí es el vocablo griego “logos”. El Apóstol hace mucho más que esto. Cuando él le describe a la Iglesia de Corinto lo que él recibió cuando él fue arrebatado al cielo, les hace saber que lo que él escuchó allí fue “rhēma” (G4487) y no “logos”. Esto es mandatos y comandos que se derraman sobre el que escucha.

Es en este contexto que Pablo le señala a la Iglesia que el Reino de Dios no consiste en “logos” y sí en “dunamis” (G1411) de Dios. Este concepto puede ser traducido como “fuerza”, “poder milagroso”, “habilidad”, “fortaleza”, “poder”, “significado”, entre otras traducciones. Es muy interesante que el Apóstol haya sido inspirado para escoger este concepto. Al hacerlo, además de subrayar el poder que posee y que sostiene el Reino de Dios, él está señalando, entre otras, que el reino de Dios es el que le concede significado a la vida.

¿De qué poder está hablando este Apóstol? Ya sabemos que no se trata del poder de la razón ni el de los argumentos lógicos. No se trata del poder económico, ni del poder de la influencia que podamos tener y desarrollar. Tan poco se trata del poder político ni del político partidista.

En cierta ocasión escuché a unos compañeros en la academia sostener el tema de las políticas del Reino de Dios. Al decir esto subrayaban que la estructura del gobierno de Dios era política. Me opuse a esa definición. Solo hace falta estudiar las definiciones que se le dan a la “política” como concepto  para saber por qué. Veamos algunas de esas definiciones:

  • La política es la ciencia de la gobernación de un Estado o nación, y también un arte de negociación para conciliar intereses. El término proviene del latín politicus y este término del griego politiká, una derivación de polis que designa aquello que es público, o politikós, que significa ‘civil, relativo al ordenamiento de la ciudad o los asuntos del ciudadano’.
  • La política se define como el arte de lo posible, frase que ha sido interpretada de manera diferente en contextos distintos.
  • Ciencia que trata del gobierno y la organización de las sociedades humanas, especialmente de los estados.
  • Actividad de los que gobiernan o aspiran a gobernar los asuntos que afectan a la sociedad o a un país.
  • El arte de buen gobierno.
  • La política es el proceso de tomar decisiones que se aplican a todos los miembros de una comunidad humana. También es el arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados.
  • Una definición más amplia (acuñada de diversas lecturas) nos haría definir la política como toda actividad, arte, doctrina u opinión, cortesía o diplomacia; tendientes a la búsqueda, al ejercicio, a la modificación, al mantenimiento, a la preservación o a la desaparición del poder público. En esta amplia definición se puede observar claramente al objeto de la ciencia política, entendido como el poder público sustraído de la convivencia humana, ya sea de un Estado; ya sea de una empresa, un sindicato, una agrupación, una escuela, una iglesia, etcétera.
  • Una definición más estricta, propondría que la política es únicamente el resultado expreso oficialmente en las leyes de convivencia en un determinado Estado.
  • Definición que restringe a la vida de las agrupaciones y organizaciones no estatales, limitándolas únicamente a las disposiciones legales de sus Estados.
  • Lineamientos discrecionales que aplican a un proceso, subproceso o unidad para facilitar la toma de decisiones congruentes con lo que los líderes de los procesos y unidades requieren para gestionar las actividades. Una política funcional admite discreción.
  • La política es una actividad orientada en forma ideológica a la toma de decisiones de un grupo para alcanzar ciertos objetivos. También puede definirse como una manera de ejercer el poder con la intención de resolver o minimizar el choque entre los intereses encontrados que se producen dentro de una sociedad. La utilización del término ganó popularidad en el siglo V A.C., cuando Aristóteles desarrolló su obra titulada justamente “Política”.
  • El término proviene de la palabra griega polis, cuyo significado hace alusión a las ciudades griegas que formaba los estados donde el gobierno era parcialmente democrático. Cabe señalar que es en esta cultura donde intenta formalizarse esta necesidad humana de organizar la vida social y los gobiernos desde tiempos ancestrales.

Lea con detenimiento las reacciones a estas definiciones:

  • Dios no tiene que articular una ciencia ni un arte para gobernar o conciliar intereses porque en la Palabra que sale de su boca (Cristo) está el orden de los tiempos y de las sazones.
  • Dios no conjuga su gobierno a base de lo posible. Él es y por lo tanto no se trata de articular posibilidades.
  • Dios no aspira a gobernar la Creación. Él es el Señor de la Creación.
  • Dios no tiene que demostrar que su gobierno es bueno.
  • Dios no tiene que entrar en procesos para la toma de decisiones. Él sabe todas las cosas desde antes de la creación del tiempo y del espacio.
  • Dios no tiene que desarrollar actividades, arte, doctrina u opinión, cortesía o diplomacia; tendientes a la búsqueda, al ejercicio, a la modificación, al mantenimiento, para la preservación o a la desaparición del poder público. El poder es suyo.
  • Dios no está supeditado a leyes expresas ni a disposiciones legales.
  • Dios no tiene que acudir a lineamientos discrecionales que apliquen procesos para facilitar la toma de decisiones congruentes. Sus decisiones ya están tomadas.
  • Dios no tiene que acomodar sus decisiones para alcanzar objetivos.
  • Dios es Dios (Dt 7:9ª)

El poder que constituye el Reino de Dios no es el poder político. Entonces, ¿en qué consiste ese poder?

El poder del Reino de Dios es el poder de la Sangre de Cristo.

Esa sangre:

  • Permite que Jesús entre al Lugar Santo (Heb 9:12)
  • Limpia nuestras conciencias (Heb 9:14)
  • Nos limpia de todo pecado (1 Jn 1:7)
  • Nos permite entrar al Santo Lugar (Heb. 10:19)
  • Convierte a Jesús en Mediador del Nuevo Pacto (Heb 12:24)
  • Nos santifica (Heb 13:12)
  • Garantiza la resurrección (Heb 13:20)
  • Garantiza la propiciación (Rom 3: 24-25).
  • Nos justifica (Rom 5:9)
  • Nos devuelve la Comunión con Dios (1 Cor 10:16)
  • Nos reconcilia con Dios (Gal 6:14; Col 1:20; 2 Cor 5:19)
  • Trae redención (Efe 1:7)
  • Nos acerca a Dios (Efe 2:13)
  • Nos rescata de la manera en que vivimos (l Ped 1:18-19)

 

Estas son solo algunas de las bendiciones que obtenemos a través de la sangre que Jesús derramó

por nosotros en la Cruz del Calvario.

 

El poder del reino de Dios es el poder de su Santa Palabra

Su Santa Palabra que ella tiene poder para:

 

  • Acercarnos a Jesús. (Juan 1:1, 14; Juan 8:31; Apoc 19:11–13)
  • Aumentar nuestra fe. (Juan 20:31; Roms 10:17; 1 Tes 2:13; 1 Ped 2:2)
  • Enriquecer nuestra vida. (Jer 15:16ª; 6:63; 15:7; 15:11)
  • Guiarnos por la buena senda. (Sal 119:105, 130; 2 Tim 3:15–17)
  • Ayudarnos a alcanzar el éxito. (Jos 1:8: Sal 1:2,3; Lcs 8:15)
  • Conducirnos a la salvación. (Rom 1:16; Stgo 1:21b; 1 Ped 1:23)
  • Útil para enseñar, redargüir, corregir, para instruir en justicia (2 Tim 3:16)

 

El poder del Reino es el poder de Dios

La Biblia dice lo siguiente acerca de Dios:

–    Dios es firme e inexpugnable – 2 Samuel 22:23

–    Nadie puede resistirse a Dios – 2 Crónicas 20:6

–    Dios creó todo a través de su poder – Job 26:7-14

–    El poder de Dios debe ser proclamado – Salmos 71:18

–    Dios es la autoridad mayor – Romanos 13:1

–    Dios enumera las estrellas – Salmos 147:4-5

–    Dios tiene poder sobre el clima – Jeremías 10:12-13

–    El poder de Dios es visto en las Escrituras – Mateo 22:29

–    El poder eterno de Dios puede ser visto claramente – Romanos 1:20

–    El poder de Dios se muestra en el nacimiento de Jesús – Lucas 1:35

–    El poder de Dios sustenta todo – Hebreos 1:3

–    El poder de Dios levantó a Jesús de entre los muertos – Colosenses 2:12

–   El poder de Dios salva a través del trabajo en la cruz – 1 Corintios 1:18

–   El poder de Dios trae una alegría desbordante – Romanos 15:13

–   El poder de Dios es para vivirlo – 1 Corintios 4:20

–   El poder de Dios está trabajando dentro de nosotros – Efesios 3:20

–   Dios nos ha dado un espíritu de poder – 2 Timoteo 1:7

–   Tenemos todo lo que necesitamos a través del poder de Dios – 2 Pedro 1:3

–   Dios reinará con gran poder en la eternidad – Apocalipsis 11:17

 

El poder del Reino es el poder de la alabanza 

El análisis de esta aseveración formará parte de nuestra próxima reflexión.

_____________________________________________________________________________________

Referencias:

[1] https://www.britannica.com/topic/logos

[2] Exposición de la Política de Aristóteles [Sententia libri  Politicorum] Tomás de Aquino. Pedro Roche (Traductor). Universidad Nacional de Educación a Distancia, Madrid, Edición digital 2019, (p 210).

[3] https://www.elartedepresentar.com/2013/02/ethos-pathos-logos-aprende-de-aristoteles-los-tres-pilares-de-la-persuasion/

______________________________________________________________________________________

Colaboradores

Reflexión: Rev.  Mizraim Esquilín García, PhD.

Webmaster: Hno. Abner García

Curadora-editora web: Hna. Frances González

Dropbox-upload reflexión web El Heraldo Digital: Hna. Eunice Esquilín

Diseñadora de Publicación Digital El Heraldo en PDF-Dropbox: Hna. Eunice Esquilín

Fotografía gratuita: Recuperado de Unsplash: Photo by Charles Etoroma on Unsplash

Foto editada: Hna. Eunice Esquilín

Avatar for Frances Gonzalez
Admin-Editor

Leave a Reply