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722 Restauración de la Adoración: El Poder de la Adoración – Parte XIV – El Heraldo Digital del 15 de Diciembre de 2019 • 722 • Vol. XIV.

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Restauración de la adoración (Pt XIV) / Pastor Mizraim Esquilín-García

El Poder de la Alabanza: herramientas para la transformación del creyente.

[Fin del volumen XIV- Un volumen está compuesto de 50 issues año 2019]

 

La adoración y la alabanza de los creyentes en Cristo Jesús es mucho más que un conjunto de expresiones musicales coherentes que presentamos como ofrenda de gratitud a Dios.  Es muy cierto que esta es una herramienta que Dios ha puesto en nuestras manos para glorificarle. Sin embargo hay mucho más en esta herramienta. La adoración que alaba al Señor se convierte en un portal para cercarnos más al Eterno, exponernos a Su presencia trasformadora y convertirnos en esa clase de creyentes en Cristo que la Palabra de Dios describe.

Aquellos que han estado estudiando esta serie de reflexiones se habrán percatado de que Dios nos creó y nos desarrolló como seres humanos para ser alabanza de Su gloria. Hemos visto que es así que lo dice el Apóstol Pablo en su carta a los Efesios:

Para la gloria del Padre

3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, 4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, 5 en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, 6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado” (Efe 1:3-6, RV 1960)

Para la gloria del Hijo (el Amado)

7 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, 8 que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, 9 dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, 10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. 11 En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, 12 a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo.”  (Efe 1:7-12, RV 1960)

Para la gloria del Espíritu Santo

13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.” (Efe 1:13-14, RV 1960)

Pero hay mucho más: toda la creación fue hecha para darle la gloria a Dios. Así lo establece la Santa Palabra en el libro de los Salmos:

1 ¡Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos; 2 De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza, A causa de tus enemigos, Para hacer callar al enemigo y al vengativo. 3 Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste, 4 Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites?”   (Sal 8:1-4, RV 1960)

1 Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos. 2 Un día emite palabra a otro día, Y una noche a otra noche declara sabiduría. 3 No hay lenguaje, ni palabras, Ni es oída su voz. 4 Por toda la tierra salió su voz, Y hasta el extremo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol; 5 Y éste, como esposo que sale de su tálamo, Se alegra cual gigante para correr el camino. 6 De un extremo de los cielos es su salida, Y su curso hasta el término de ellos; Y nada hay que se esconda de su calor.”  (Sal 19:1-6, RV 1960)

A continuación la opinión de la NASA (National Aeronautics and Space Administration) acerca de esto último:

We can’t hear it with our ears, but the stars in the sky are performing a concert, one that never stops. The biggest stars make the lowest, deepest sounds, like tubas and double basses. Small stars have high-pitched voices, like celestial flutes. These virtuosos don’t just play one “note” at a time, either — our own Sun has thousands of different sound waves bouncing around inside it at any given moment.”[1]  (Elizabeth Landau, NASA’s Exoplanet Exploration Program)

Lo que esto significa es que cada estrella, cada sistema solar, cada galaxia que encontramos en el

vasto universo emite su propia melodía, su propia interpretación musical para el Creador. Sabiendo esto, la música de las estrellas es música que no solo se oye sino que se ve. Esto es así porque la diferencia entre las ondas que solo se oyen (ej radio) y las que se ven estriba en el largo de esas ondas y en la frecuencia que estas poseen. A continuación una imagen visual que nos ayudará a entender esto:

Un dato curioso es que conociendo esto no nos debe extrañar que en la Biblia haya expresiones como las siguientes:

12 Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro,” / (Apoc 1:12, RV 1960)

turned around to see the voice that was speaking to me. And when I turned I saw seven golden lampstands,” (NIV)

Algunas personas pueden creer que esta es una expresión poética del escritor del libro del Apocalipsis. Yo estoy convencido de que el vidente podía ver la voz del que le hablaba, porque se trataba de la voz de Aquél que es la Luz del mundo (Jn 8:12).

Reiteramos, nosotros fuimos creados para ser alabanzas vivas para el Señor. Esa aseveración explica la siguiente expresión bíblica:

1 Estas son las palabras postreras de David. Dijo David hijo de Isaí, Dijo aquel varón que fue levantado en alto, El ungido del Dios de Jacob, El dulce cantor de Israel:”

(2 Sam 23:1, RV 1960)

Hace falta presentar un elemento exegético aquí que nos puede ayudar a desarrollar un análisis más amplio y completo de este verso bíblico. El concepto hebreo que se traduce aquí como “cantor” es el concepto “zâmı̂yr” (H2158) que literalmente significa canción. Esto es, que el verso bíblico antes citado puede ser traducido “….dulce canción de Israel.” O sea, que David era mucho más que un cantor: él era una canción: Dios lo había transformado en una dulce canción.

En otras palabras, cuando la Biblia señala que David poseía un corazón conforme al corazón de Dios (Hch 13:22), ella está señalando que Dios había transformado a David en una canción para Su gloria. Sabiendo esto, hay que reconocer que la definición de un salmista va entonces mucho más allá de describir a alguien que canta o que compone para Dios. Un salmista, según este verso, es un persona que ha permitido que Dios lo transforme en una canción de alabanzas para Él.

Estas aseveraciones refuerzan las conclusiones a las que hemos llegado acerca de los propósitos que Dios tiene con nosotros los creyentes en Cristo. En primer lugar, que el pecado deformó la naturaleza que nos habían otorgado para ser alabanzas vivas para Dios. En segundo lugar, que el sacrificio de Cristo Jesús en la Cruz del Calvario procura entre otras cosas la regeneración de ese ser humano que debe ser una alabanza con calzado para Dios y convertirlo en alabanza para la gloria del Padre, la gloria del Hijo y la gloria del Espíritu Santo. O como dice Efesios 2:10:

10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.”   (Efe 210, RV 1960)

Los lectores habituales de estas reflexiones conocen que el concepto que se traduce como hechura es el concepto griego “poiēma” (G4161). El Diccionario de la Real Academia Española identifica este concepto como una de las raíces de donde sale el concepto “poema”: (Del lat. poēma, y este del gr. ποίημα – poíēma).

O sea, que Pablo está diciendo que nosotros somos el poema de Dios mediante la nueva creación que se nos ha otorgado en Cristo Jesús. El Apóstol añade el propósito para el que nos han “re-hechos” y “transformados”:

10 Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás.” (PDT)

¿Cuáles son esas obras que el Señor preparó de antemano para que anduviésemos en ellas?

“Como hemos visto, la alabanza nos permite ser expuestos a una agenda de transformación única en su clase. Esto es así porque la alabanza libera la “energeia” (operación) del poder de Dios (Efe 1:15-23). Eso, unido a la realidad de que ella nos acerca a una relación sine qua non (una condición sin la cual todo lo otro deja de ser posible) y sui generis (única en su clase) con Dios. Esto permite que nosotros podamos acercarnos cada vez más a convertirnos en esos servidores, en administradores de los misterios de Dios, en esos mayordomos fieles y en esos embajadores del Señor…..

Un servidor es un “hupēretēs” (G5257), un remero de la última sección de remos del barco, un asistente, un agente, un subordinado: en este caso de Cristo. Un mayordomo es un “oikonomos” (G3623), un gerente, un administrador o un supervisor, un agente fiscal. Este último concepto es uno compuesto por los conceptos “oikos” (G3624),que significa casa o familia y el concepto “nomos” (G3551) que significa ley o regulación. O sea, que un “oikonomos” es una persona que puede ser gerente, supervisor o agente fiscalizador porque tienen su casa o su familia en orden, en ley regulada.

Estos son los conceptos que usan Pablo y Lucas en sus escritos. En el caso del pasaje de la Primera Carta de Pedro, el mayordomo aquí es un “diakoneō” (G1247), alguien que atiende y/o asiste como un diácono o un servidor.

El concepto que se traduce como embajador es el vocablo griego “presbeuō” (G4243). Este define a un representante, casi siempre un “senior” que actúa en el lugar del representado.

Las referencias bíblicas anteriores desglosan los requisitos para todas estas funciones. Estas son:

 

–           Los seres humanos nos tienen que ver así.

–           Se requiere fidelidad (“pistós”, G4103; confiabilidad).

–           Estas funciones son requisitos para el uso de los dones del Espíritu (“charisma”, G5486).

–           Se requiere ser bueno en esto (“buenos administradores”).

–           Se requiere prudencia (“phronimos”, G5429: discreción, sagacidad, carácter, etc)

–           No nos representamos a nosotros mismos; representamos a Cristo.”

(El Heraldo, Diciembre 8  de 2019)

Veamos lo que escribimos acerca del concepto “hupēretēs” en algunas ediciones anteriores del Heraldo:

“Ya hemos visto el significado del concepto ministro. La raíces de donde emana el concepto (hupēretes, G5257) nos permiten definirlo como una persona que ha sido llamado a remar en el mismo bote (“under oarsman”) subordinado al que manda en esa nave. También, como un subordinado que sigue órdenes, o como un asistente, que ha sido llamado a tocar las campanas (“sexton”), o como un servidor público al que se le confiere la responsabilidad de mantener la paz en algún territorio y ocuparse de tareas judiciales pequeñas (“constable”). O sea, que Saulo (luego Pablo) sabía que había perdido la capacidad de mandarse a sí mismo desde que conoció a Jesús. A base de lo antes descrito hay que concluir que este título no puede ser visto con las etiquetas y el “caché” que algunos pretenden asignarle.”   (El Heraldo, Diciembre 6 de 2015)

“Hay una gran diferencia entre el concepto hupēretēs y el concepto diákonos (G1249).

El segundo, diákonos, acentúa que el trabajo de este reside en la ventaja objetiva que su servicio le brinda a aquellos que reciben esa labor. En cambio, el acento de hupēretes no reside en el trabajo asignado, aun cuando sabemos que le gusta mucho y que disfruta realizarlo. El aspecto más importante para el hupēretes es que este está más que deseoso de aprender su tarea y sus metas de aquel que está sobre él en un orden orgánico; de su maestro y líder. El análisis de este concepto nos llevó a ser informados que el hupēretes hace esto sin prejuicio alguno de lo que esto represente a su dignidad y del valor que el hupēretes pueda tener. O sea, que no siempre se trata de un siervo que es un esclavo y que es llamado a servir. Un hupēretes puede ser una persona libre que entrega voluntariamente su libertad.

Los ejemplos literarios son muchos y todos ellos conducen a una conclusión: en todas las instancias sirve para caracterizar a un ser humano o a una divinidad que actúa y se coloca al servicio de una voluntad superior y que está completa y enteramente sujeto al servicio que decida esta autoridad.

La raíces de donde emana el concepto hupēretes también nos permiten definirlo como una persona que ha sido llamado a remar en el mismo bote (“under oarsman”) subordinado al que manda en esa nave. También, como un subordinado que sigue órdenes, o como un asistente, que ha sido llamado a tocar las campanas (“sexton”), o como un servidor público al que se le confiere la responsabilidad de mantener la paz en algún territorio y ocuparse de tareas judiciales pequeñas (“constable”). O sea, que Saulo (luego Pablo) sabía que había perdido la capacidad de mandarse a sí mismo desde que conoció a Jesús. A base de lo antes descrito hay que concluir que este título no puede ser visto con las etiquetas y el “caché” que algunos pretenden asignarle.

Es por todo esto que se nos hizo imprescindible analizar dos (2) de las expresiones que Alan Redpath  realizó cuando analizó la figura y personalidad de Saulo de Tarso (Apóstol Pablo). Estas son esas expresiones:

La conversión de un alma es un milagro que ocurre en un segundo. La edificación de un cristiano santificado es una tarea que dura toda la vida…..Cuando Dios desea realizar una tarea imposible, toma un ser humano imposible, lo muele ( y le asigna la tarea)” / (El Heraldo, Enero 10  de 2016)

¿Qué significa ser un embajador del Reino de Dios?:

En su pasaje sobre la reconciliación en 2 Corintios 5, Pablo dice que los cristianos son embajadores de Cristo (2 Corintios 5: 20). Un embajador es un enviado oficial que representa a un soberano extranjero y proporciona un vínculo entre su país de acogida y el país que representa. Los embajadores trabajan para construir relaciones y desarrollar políticas que favorezcan tanto al anfitrión como al país de origen del embajador. Un embajador es designado por el liderazgo de aquellos a quienes él representa y se le da autoridad para hablar en su nombre.

 Un embajador debe ser muy cuidadoso. Vive en un país, pero es responsable ante otro. Debe representar el mensaje de un líder que no está presente directamente. También debe encarnar el carácter de su país de origen, siguiendo las leyes y costumbres que no son necesariamente conocidas ni bienvenidas en la nación anfitriona. Debe hacer esto todo el tiempo respetando las leyes y costumbres de ese anfitrión.”[2]

¿Qué significa ser un mayordomo o un administrador en el reino de Dios? Como hemos visto en reflexiones anteriores, el concepto griego que utiliza el Nuevo Testamento Biblia para definir esta posición es “oikonomos” (G3623). Esto es, un gerente, un administrador, un supervisor o un agente fiscal. Tal como hemos visto en reflexiones anteriores, este concepto emana de la combinación de los conceptos “oikos” (G3624), que significa casa o familia y el concepto “nomos” (G3551) que significa ley o regulación. Es de este concepto que sale a palabra “economía”.

Un mayordomo en el Reino tiene la obligación de mantener su casa y la casa de Dios en orden.

Existen proponentes de teorías de liderazgo que han tomado estas aseveraciones bíblicas para el desarrollo de sus teorías. Uno de ellos es Robert K. Greenleaf (1904-1990), el creador de la teoría Servant Leadership (Líder Siervo) en 1970. Esta teoría fue desarrollada por Greenleaf para AT&T. Veamos algunas definiciones de esta teoría: [3]

“While servant leadership is a timeless concept, the phrase “servant leadership” was coined by Robert K. Greenleaf in The Servant as Leader, an essay that he first published in 1970. In that essay, Greenleaf said:

The servant-leader is servant first… It begins with the natural feeling that one wants to serve, to serve first. Then conscious choice brings one to aspire to lead. That person is sharply different from one who is leader first, perhaps because of the need to assuage an unusual power drive or to acquire material possessions…The leader-first and the servant-first are two extreme types. Between them there are shadings and blends that are part of the infinite variety of human nature.

 The difference manifests itself in the care taken by the servant-first to make sure that other people’s highest priority needs are being served. The best test, and difficult to administer, is: Do those served grow as persons? Do they, while being served, become healthier, wiser, freer, more autonomous, more likely themselves to become servants? And, what is the effect on the least privileged in society? Will they benefit or at least not be further deprived?

 A servant-leader focuses primarily on the growth and well-being of people and the communities to which they belong. While traditional leadership generally involves the accumulation and exercise of power by one at the “top of the pyramid,” servant leadership is different. The servant-leader shares power, puts the needs of others first and helps people develop and perform as highly as possible.”

A continuación los 7 pilares de su teoría de liderazgo que esboza esta teoría:[4]

Pillar I: Persona de Carácter

Pillar II: Coloca a las Personas Primero

Pillar III: Comunicador Hábil

Pillar IV: Colaborador Compasivo

Pillar V: Capacidad de Previsión

Pillar VI: Pensador Sistemático

Pillar VII: Autoridad Moral para Implementar los Siete Pilares del Líder Siervo.

 

¿No le parece al lector que estamos frente a una estructura de liderazgo que parece bíblica? Greenleaf aceptó esto desde el primer momento en que presentó su teoría. ¿Es lógico creer que esta teoría de liderazgo puede ser efectiva para una mega corporación de comunicaciones y que no lo sea para la Iglesia que la recibió de parte de Dios?

Dios nos ha regalado el poder de Su Santa Palabra, el poder de Su Santo Espíritu, el de la Sangre derramada por Jesucristo en la Cruz del Calvario y el de la adoración/alabanza. Estos poderes operan sobre nosotros como creyentes en Cristo Jesús. El propósito de estos poderes es el de transformarnos a la estatura del Varón Perfecto, Maduro (Efe 4), del Siervo de Señor (Isa 42). La sola ausencia o la escasez de esta meta predica la necesidad de la restauración de la adoración.

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Referencias:

[1] https://exoplanets.nasa.gov/news/1516/symphony-of-stars-the-science-of-stellar-sound-waves/

[2] https://www.compellingtruth.org/Espanol/embajador-de-Cristo.html

[3] https://www.greenleaf.org/what-is-servant-leadership/

[4] Sipe, James W.; Frick, Don M. (2009-03-02). Seven Pillars of Servant Leadership: Practicing the Wisdom of Leading by Serving (Kindle Locations 26-34). Paulist Pr. Kindle Edition

APA 6ta ed:

Esquilín-García, M. (2019). Reflexión 722: Restauración de la adoración parte XIV. El Heraldo Digital del 15 de diciembre de 2019 • 722 • Vol XIV. Recuperado de https://iglesiaamec.org

Colaboradores:

Reflexión: Rev. Mizraim Esquilín García, PhD.

Webmaster: Hno. Abner García

Curadora-editora web: Hna. Frances González

Dropbox & upload reflexión web El Heraldo Digital: Hna. Eunice Esquilín

Diseñadora de Publicación Digital El Heraldo en PDF-Dropbox: Hna. Eunice Esquilín

Fotografía gratuita: Recuperado de Unsplash: Photo by Raychan on Unsplash

Foto editada: Hna. Eunice Esquilín López – Diciembre 15 de 2019.

 

Iglesia Amec Casa de Alabanza • Canóvanas Puerto Rico • Diciembre de 2019

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