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727 • ¿Qué hemos decidido llevar sobre nuestros hombros? • El Heraldo del 19 de enero del 2020 • Volumen XV

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¿Qué hemos decidido llevar sobre nuestros hombros?

Reflexión por el Pastor/Rector: Mizraim Esquilín-García

4 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que hice transportar de Jerusalén a Babilonia: 5 Edificad casas, y habitadlas; y plantad huertos, y comed del fruto de ellos. 6 Casaos, y engendrad hijos e hijas; dad mujeres a vuestros hijos, y dad maridos a vuestras hijas, para que tengan hijos e hijas; y multiplicaos ahí, y no os disminuyáis. 7 Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz. 8 Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: No os engañen vuestros profetas que están entre vosotros, ni vuestros adivinos; ni atendáis a los sueños que soñáis. 9 Porque falsamente os profetizan ellos en mi nombre; no los envié, ha dicho Jehová. 10 Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar. 11 Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. 12 Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; 13 y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. 14 Y seré hallado por vosotros, dice Jehová, y haré volver vuestra cautividad, y os reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde os arrojé, dice Jehová; y os haré volver al lugar de donde os hice llevar.” (Jer 29:4-14, RV 1960)

El año 2020 ha comenzado sirviéndonos experiencias muy complicadas, complejas y muy intensas. Sin duda alguna que el nuevo año se ha empecinado en ser una pista de despegue para la formación y el desarrollo de un nuevo Puerto Rico. El inicio de este año nos está obligando a reformular nuestras prioridades, a re-definir nuestros estilos de vida y a acercarnos más a Dios.

La buena noticia que nos ofrece la Biblia es que ninguna de estas nuevas experiencias tiene el poder para cancelar los planes, los propósitos, la ruta que Dios ha trazado para nosotros. El pasaje del profeta Jeremías afirma además que esos planes no son para destruirnos sino para darnos paz. Estos son planes para acercarnos a un futuro lleno de lo bueno, del bienestar y la esperanza que ofrece el Señor.

11 Sé muy bien lo que tengo planeado para ustedes, dice el SEÑOR, son planes para su bienestar, no para su mal. Son planes de darles un futuro y una esperanza. 12 Entonces ustedes me llamarán, vendrán y orarán, y yo los escucharé. 13 Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón. 14 Dejaré que ustedes me encuentren, dice el SEÑOR. Les devolveré lo que les quitaron y los traeré de regreso de todos los lugares a los que los arrojé, dice el SEÑOR. Los traeré de regreso al lugar de donde los desterré».”  (Palabra de Dios para Todos: PDT)

11 Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza. 12 En esos días, cuando oren, los escucharé. 13 Si me buscan de todo corazón, podrán encontrarme. 14 Sí, me encontrarán —dice el Señor—. Pondré fin a su cautiverio y restableceré su bienestar. Los reuniré de las naciones adonde los envié y los llevaré a casa, de regreso a su propia tierra.”   (Nueva Traducción Viviente: NTV)

11 Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza. Yo, el Señor, lo afirmo. 12 Entonces ustedes me invocarán, y vendrán a mí en oración y yo los escucharé. 13 Me buscarán y me encontrarán, porque me buscarán de todo corazón. 14 Sí, yo dejaré que ustedes me encuentren, y haré que cambie su suerte: los sacaré de todas las naciones y de todos los lugares por donde los dispersé, y los reuniré y haré que vuelvan a este lugar de donde los desterré. Yo, el Señor, lo afirmo.”  (Dios Habla Hoy: DHH)

Estas declaraciones proféticas nos invitan a formularnos algunos procesos decisionales. El primero de ellos tiene que ver con la perspectiva que tendremos acerca de las experiencias que estamos viviendo. ¿Cuál será la visión que tendremos como pueblo y como individuos luego de estos eventos? El segundo tiene que ver con las herramientas espirituales y emocionales que necesitamos para trabajar con el proceso anterior. Esto puede ser sintetizado con la siguiente pregunta: ¿Qué cosas hemos decidido llevar sobre nuestros hombros para alcanzar esa visión?

A manera de repaso, la visión es el producto final: cómo nos vemos cuando concluya todo esto que estamos viviendo como País. Se trata del escenario hacia donde nos dirigimos como País, como organizaciones, como familias y/o como individuos. Las visiones individuales, las de aquellos que trabajamos, servimos y adoramos en Puerto Rico, tienen que ser complementarias y suplementarias de la visión que Dios tiene de nosotros. ¿Cuál será ese producto final? ¿Uno de destrucción y desesperanza? ¡Jamás!: uno de bienestar y de esperanza.

Es importante señalar que la respuesta al primer proceso exige que escojamos aceptar los planes de Dios. El pasaje del profeta Jeremías afirma que Dios tiene planes para nosotros. Ese pasaje no dice que Dios va a preparar esos planes. Ese pasaje dice que los planes del Señor están hechos. Si Dios tiene un plan es porque Él posee una visión clara y precisa acerca de nosotros. Necesitamos aceptar y hacer nuestra la visión, los planes y los propósitos que el Señor tiene con nosotros.

Vision for ministry is a clear mental image of a preferable future imparted by God to His chosen servants and is based upon an accurate understanding of God, self and circumstances.”[1]

El segundo proceso requiere que evaluemos qué cosas cargamos sobre nuestros hombros para esta tarea. En otras palabras, tenemos que evaluar si aquello que llevamos sobre nuestros hombros es adecuados para que podamos alcanzar que se cumplan en nosotros esos planes de Dios. De no serlo, tenemos que decidir qué cosas deben forma parte de nuestro bagaje.

Algunas personas decidieron comenzar este año llevando sobre sus hombros resoluciones que no son cónsonas con las realidades que vivimos en Puerto Rico. Estamos convencidos de que los temblores de tierra han provocado el examen de estas resoluciones. Son muchos los que han decidido enfrentarse al nuevo año cargados de preocupaciones, temores y ansiedades que no les están ayudando a enfrentar nuestra nueva realidad: la nueva normalidad. Otros han decidido enfrentarse a este año colocando en un lugar preferencial las tristezas y las penas aleatorias a las pérdidas que hemos sufrido.

Muchas de estas cargas están sobre nuestros hombros casi de manera instintiva. O sea, que nuestros instintos se encargaron de colocarlas sobre nosotros casi de forma automática. Esos instintos nos quieren llevar a abrazar algunos mecanismos de auto protección y de separación de aquellos ambientes que no somos capaces de controlar, manejar, y/o de predecir sus comportamientos. Estas reacciones en sí mismas no son malas. El problema con estas es que necesitamos aprender a mantenerlas a raya para poder ser capaces de alcanzar, ver y actuar en las dimensiones de la visión y de los planes del Señor.

Hay que entender que la visión y los planes de Dios para nosotros implican riesgos. Tome como ejemplo la invitación que se nos hace a caminar por fe y no por vista (2 Cor 5:7). Esto implica que caminamos en la dirección trazada por Dios poniendo a un lado los cinco (5) sentidos que tenemos como seres humanos. Esto último no significa que se nos han invitado a abandonar nuestra humanidad para que podamos servir al Señor. Lo que esto significa es que no podemos permitir que nuestra humanidad dicte la pauta o prive (tenga la privanza) sobre nuestra fe en el Señor.

Es aquí que tenemos que comenzar a abrir el corazón para escuchar el consejo y las recomendaciones que nos hace la Santa Palabra acerca de lo debemos cargar como bagaje. Esto es, qué cosas deben estar sobre nuestros hombros para abrazar el cumplimiento de los planes de Dios, al mismo tiempo que mantenemos nuestra humanidad en la raya. Examinemos algunos pasajes bíblicos que nos pueden ayudar a conseguir esas respuestas.

En primer pasaje bíblico que vamos a examinar es el que encontramos en el capítulo 12 del libro de Éxodo:

33Y los egipcios apremiaban al pueblo, dándose prisa a echarlos de la tierra; porque decían: Todos somos muertos. 34Y llevó el pueblo su masa antes que se leudase, sus masas envueltas en sus sábanas sobre sus hombros. 35E hicieron los hijos de Israel conforme al mandamiento de Moisés, pidiendo de los egipcios alhajas de plata, y de oro, y vestidos. 36Y Jehová dio gracia al pueblo delante de los egipcios, y les dieron cuanto pedían; así despojaron a los egipcios.”       (Éxo 12:33-36)

Este pasaje comienza con la descripción del ambiente imperante en Egipto luego de que ocurriera

la plaga que mató a los primogénitos de ese reino. Los egipcios tenían urgencia de que los Israelitas se marcharan. Se había apoderado de ellos el temor a ser destruidos por completo.

Muchos de los “predicadores posmodernos” han decidido acercarse a este pasaje destacando las riquezas (“alhajas de plata, y de oro, y vestidos”) que recibieron los Israelitas de mano de los egipcios así como la capacidad para despojar de sus riquezas a aquellos que habían abusado de ellos por cuatro (4) siglos. La realidad es que ese acercamiento es el menos importante y el menos relevante. Esto es así porque las narrativas bíblicas subsiguientes nos dejan saber que los Israelitas no hicieron buen uso de todas estas riquezas. O sea, que el escritor de estos pasajes bíblicos nos está dejando saber que las riquezas no ocupan el lugar central de este pasaje porque éstas terminaron financiando fiestas idólatras. Esto es, la preparación de becerros de oro que emulaban a “Apis”, un dios egipcio.[2]

El versículo seis (6) de Exodo 32 dice lo siguiente acerca de lo que los Israelitas hicieron allí:

6 Y al día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a regocijarse.

El concepto que se traduce como “regocijarse” es la expresión hebrea “litzachek”, expresión que el Rashi (comentario hebreo de la edad media) define como adoración y celebración con orgías.

O sea, que las riquezas de Egipto sirvieron para hacer que los Israelitas equipararan a Jehová con uno de los dioses menores de los egipcios y que le dieran rienda suelta a sus pasiones y a sus conductas desenfrenadas.

Entonces, ¿cuál es el mensaje central de este pasaje?: la obediencia. Moisés había instruido al pueblo de Dios a que preparan sus alimentos para la celebración de la primera Pascua. Esta preparación, además de requerir un cordero, requería que los Israelitas comieran pan sin levadura por siete (7) días, desde el día 14 del mes hasta el día 21 (Ex 12:15-20).

Lo que hace de este pasaje uno que subraya la obediencia es que el pueblo decidió obedecer sin tener ante ellos las evidencias de que la liberación ocurriría inmediatamente. Es muy cierto que ellos tenían ante sí las promesas del Señor y habían visto los estragos causados por las plagas anteriores. Sin embargo, ellos también habían visto que ninguno de estos acontecimientos había logrado que Faraón cediera y que los egipcios les permitieran ser libres.

A esta realidad hay que añadirle que ellos deciden obedecer sin tener las evidencias tangibles y visibles de lo que Moisés les había dicho que habría de suceder. El pasaje no nos dice nada acerca del ambiente de opresión que ellos estaban experimentando al final de su “estadía” en Egipto. Pero conociendo las reacciones anteriores y posteriores de los egipcios[3], podemos inferir que el pueblo del Señor no la estaba pasando muy bien en esos últimos días en la tierra de los faraones.

Aun así, los israelitas decidieron obedecer y el pasaje dice que llevaban el símbolo de esa obediencia sobre sus hombros.

¿Qué es lo primero que tenemos que llevar sobre nuestros hombros?: la obediencia. Tenemos que llevar las evidencias de que hemos decidido obedecer a Dios aunque el ambiente alrededor nuestro sea hostil y contrario a lo que Dios ha dicho.

Esta enseñanza posee otros colores hermenéuticos que analizaremos en la Semana Santa. Llevar el pan sin levadura sobre los hombros es similar a llevar al Pan de Vida que se ofreció por nosotros en la Cruz del Calvario.

El segundo pasaje que queremos visitar es el capítulo 15 de 1 Crónicas:

11Y llamó David a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, y a los levitas Uriel, Asaías, Joel, Semaías, Eliel y Aminadab, 12y les dijo: Vosotros que sois los principales padres de las familias de los levitas, santificaos, vosotros y vuestros hermanos, y pasad el arca de Jehová Dios de Israel al lugar que le he preparado; 13pues por no haberlo hecho así vosotros la primera vez, Jehová nuestro Dios nos quebrantó, por cuanto no le buscamos según su ordenanza. 14Así los sacerdotes y los levitas se santificaron para traer el arca de Jehová Dios de Israel. 15Y los hijos de los levitas trajeron el arca de Dios puesta sobre sus hombros en las barras, como lo había mandado Moisés, conforme a la palabra de Jehová. 16Asimismo dijo David a los principales de los levitas, que designasen de sus hermanos a cantores con instrumentos de música, con salterios y arpas y címbalos, que resonasen y alzasen la voz con alegría. 17Y los levitas designaron a Hemán hijo de Joel; y de sus hermanos, a Asaf hijo de Berequías; y de los hijos de Merari y de sus hermanos, a Etán hijo de Cusaías.18Y con ellos a sus hermanos del segundo orden, a Zacarías, Jaaziel, Semiramot, Jehiel, Uni, Eliab, Benaía, Maasías, Matatías, Elifelehu, Micnías, Obed-edom y Jeiel, los porteros.”   (1 Cró 15:11-18)

Este pasaje bíblico tiene como tema central las acciones correctivas para cargar la gloria de Dios.

Este pasaje describe al Rey David aceptando que no hizo lo correcto cuando se le presentó la primera oportunidad para llevar el Arca del Pacto de Quiriat-jearim a Jerusalén (1 Cró 13:1-14). David admite ante los líderes sacerdotales que esa equivocación produjo quebranto.

El Arca del Pacto era el símbolo de la Presencia de Dios y de Su gloria. David creía que no había problema alguno en introducir nuevas formas y maneras para el manejo de la gloria de Dios. David creía que los principios bíblicos para tratar con la gloria de Dios eran tan solo unas guías. La ignorancia de estos principios y no obedecer estos provocaron quebranto y muerte.

La buena noticia es que este pasaje dice que David decidió implantar medidas correctivas a su conducta. No solo esto, David decide regresar a los principios que establecen las Sagradas Escrituras. La gloria de Dios no se empuja: la gloria de Dios no se arrastra: la gloria de Dios no se coloca sobre equipos y/o tecnología novedosa de la época: la gloria de Dios no se maneja a base de nuestra comodidad. La gloria de Dios se carga sobre los hombros.

¿Cuál es entonces el mensaje central? Tenemos que aceptar los errores que hemos cometido al acercarnos e intentar manejar la gloria del Señor. Tenemos que implantar acciones correctivas. Tenemos que decidir llevar esa gloria sobre nuestros hombros.

El tercer pasaje que queremos visitar se encuentra en el capítulo cuatro (4) del libro de Josué:

1 Cuando toda la gente hubo acabado de pasar el Jordán, Jehová habló a Josué, diciendo: 2 Tomad del pueblo doce hombres, uno de cada tribu, 3 y mandadles, diciendo: Tomad de aquí de en medio del Jordán, del lugar donde están firmes los pies de los sacerdotes, doce piedras, las cuales pasaréis con vosotros, y levantadlas en el lugar donde habéis de pasar la noche. 4 Entonces Josué llamó a los doce hombres a los cuales él había designado de entre los hijos de Israel, uno de cada tribu. 5 Y les dijo Josué: Pasad delante del arca de Jehová vuestro Dios a la mitad del Jordán, y cada uno de vosotros tome una piedra sobre su hombro, conforme al número de las tribus de los hijos de Israel, 6 para que esto sea señal entre vosotros; y cuando vuestros hijos preguntaren a sus padres mañana, diciendo: ¿Qué significan estas piedras? 7 les responderéis: Que las aguas del Jordán fueron divididas delante del arca del pacto de Jehová; cuando ella pasó el Jordán, las aguas del Jordán se dividieron; y estas piedras servirán de monumento conmemorativo a los hijos de Israel para siempre.”    (Jos 4:1-7)

El mensaje central de este pasaje es el testimonio. Israel acababa de cruzar el Jordán y Josué sabía que con esto comenzaba una nueva etapa en la vida del pueblo de Dios. El líder de ese pueblo intuía que las generaciones subsiguientes podían ser capaces de olvidar de dónde había salido es pueblo y cómo había sido traído por la mano del Señor hasta la tierra prometida. Llevar piedras para preparar un memorial nacional era mucho más que preparar un monumento. Ese memorial sería el referente para seguir contando a las nuevas generaciones lo que Dios había hecho con Su pueblo. Llevar esas piedras sobre los hombros implicaba la responsabilidad que se asume ante el pueblo, ante la historia y ante el Señor. Es por esto que se describe la intervención de todos los grupos que formaban al pueblo de Israel.

Es bien interesante que Jos 4:19 identifica que luego de cruzar el Jordán, los israelitas

establecieron su campamento en un lugar llamado Gilgal. Es a este lugar que el Profeta Samuel lleva al pueblo para repasarle su historia y hacerle las advertencias de rigor cuando estos pidieron una monarquía (1 Sam 11:14 -15). Parece que Samuel sabía que cerca de allí había un memorial cuya construcción había sido ordenada por el Señor a través de Josué para estos propósitos (1 Sam 12:1-25).

Hay que colocar sobre los hombros el testimonio que tenemos como pueblo y como siervos de Dios. Tenemos que asegurarnos de que las generaciones que se levantan entre nosotros no olviden de dónde hemos venido. No podemos permitir que olviden cómo fue que Dios nos salvó, nos convirtió en propiedad suya, manifestando sobre nosotros Su misericordia, Su salvación, Su poder y Su gloria.

El cuarto pasaje que queremos visitar se encuentra en el capítulo 9 del libro de Génesis:

18 Y los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet; y Cam es el padre de Canaán. 19 Estos tres son los hijos de Noé, y de ellos fue llena toda la tierra. 20 Después comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña; 21 y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio de su tienda. 22 Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y lo dijo a sus dos hermanos que estaban afuera. 23 Entonces Sem y Jafet tomaron la ropa, y la pusieron sobre sus propios hombros, y andando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre, teniendo vueltos sus rostros, y así no vieron la desnudez de su padre.”  (Gn 9:18-23)

Este pasaje bíblico tiene como tema central las acciones correctivas para trabajar con nuestras

crisis familiares. La viña que Noé prepara luego de salir del arca es un reflejo de su deseo de tener un paraíso; “el paraíso” en un mundo caído o perdido. Se trata de la descripción de los excesos pecaminosos de los que somos capaces como un reflejo de lo que Adán hizo con el árbol del bien y del mal. Lo que hace aún más interesante este relato es que quien aparece aquí provocando escándalos y desarrollando una conducta escandalosa y pecaminosa es el hombre de Dios. Es Noé, el hombre al que Dios le revela lo que iba a suceder en el mundo, el que está viviendo una vida licenciosa y escandalosa. Es Noé, el hombre al que Dios le concede el privilegio de dirigir la construcción de un instrumento que salvaría su propia familia, el que aparece desnudo y borracho en este pasaje bíblico: escandalizando a su familia.

Algunos exégetas han considerado que este pasaje también puede ser una etiología. La Biblia señala que el Arca había atracado en los montes de Ararat (Gn 8:4). Esto queda en lo que conocemos hoy como Armenia. Hay evidencia de que esa zona es que nace la cultura de los viñedos.

“Armenia, where he landed with the ark, is an anciently known vine-land. “The ten thousand (XEN., Anab. 4, 4, 9) found in Armenia old and well flavored wines: even at this day the vine grows there, producing wine of great excellence, even at the height of four thousand feet above the level of the sea (RITTER: Geography, x. p. 554). That the culture of the vine came from Asia is well known. The Greek myth ascribes it to Dyonysus or Bacchus, representing it, sometimes, as derived from the Indians, and again, as belonging to the Phrygians, who were related to the Armenians (DIOD. SIC. 362; STRABO, 10).” Knobel. The story designates a hill on the northwest, adjacent to the Great Ararat, and furnishing the means of its ascent, as the region where Noah set out his vine-plants. ”[4]

Es importante destacar que este pasaje describe dos (2) maneras de trabajar con las crisis familiares que casi todos tenemos que enfrentar en algún momento en la vida. En este caso, crisis y escándalos provocados por gente nuestra que conoció a Dios y le sirvió, que Dios los usó con poder y que ahora viven de espaldas al Señor y produciendo escándalos. La primera manera es la de hacer crecer el escándalo. La segunda, llevar sobre los hombros las herramientas correctivas para detener el escándalo, cubrir la desnudez de ellos e insertarlos en una agenda de restauración como hombres y mujeres de Dios.

La primera reacción es la de Cam, el padre de Canaán. Es por esto que usan este pasaje como una etiología; describir de dónde salen los Cananeos. Su comportamiento es visto como uno matizado por la impiedad y cargado de asociaciones sensuales; de tendencias bajas. La segunda reacción es la de Sem y Jafet: colocando sobre sus hombros las medidas correctivas para detener y corregir el escándalo que ha producido su padre. Su comportamiento es visto como reverente, piadoso, casto: lo que se espera de nosotros. Su reacción es considerada prudente y que actuaron con celeridad.

Este pasaje bíblico también trata con el pecado de omisión. Este pasaje bíblico destaca que esto no es aceptable ante los ojos de Dios. Estamos llamados a reparar y restaurar a los caídos; especialmente los nuestros. No hacerlo nos convierte en pecadores ante el Señor.

El último pasaje que queremos considerar trata con la siguiente pregunta: ¿Cómo nos despojamos de ese bagaje que llevamos sobre nuestros hombros y que no debe estar allí? ¿Cómo puede ayudarnos el Señor para que seamos libertados de ese peso que nos asedia? El libro del profeta Isaías tiene la respuesta:

27Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá a causa de la unción.” (Isa 10:27)

Esta promesa bíblica asegura que Dios usa la unción (“shemen”, H8081) para reventar, destruir y arrancar (“châbal”, H2254) el bagaje que llevamos sobre nuestros hombros y que no ha debido estar ahí. Es con esto que Jacob unge el lugar de su compromiso con el Señor llamándolo Betel (Gn 28:18). Es con esto que vuelve a ungirlo en Gn 35:14. Ese símbolo fue tomado muy en serio por el Señor. Es esa unción la que le abre las puertas para que pueda despojarse del bagaje de Labán, de Esaú, de su falta de carácter, de su inclinación para huir de todos los lugares en los que encontraba problemas y de su incapacidad para aceptar que tiene que corregir los errores que había cometido. Muchas de estas características las encontramos en nuestro país y en nuestras congregaciones.

Dios tiene planes excelsos con nosotros. Él nos está invitando a abrazar y hacer nuestra la visión  que Él tiene de nosotros como pueblo. Para poder hacerlo hay que decidir despojarnos de todo aquello que está sobre nuestros hombros y que no debe estar allí. Dios ofrece Su santa unción para reventar esas cargas. Hay que decidir por la obediencia a Dios. Hay que decidir aceptar e implantar medidas correctivas para que seamos capaces de cargar Su gloria como Él lo exige en Su Palabra. Tenemos que decidir  llevar sobre los hombros el testimonio para las otras generaciones. Tenemos que llevar sobre nuestros hombros las medidas correctivas y las herramientas para cubrir la “desnudez” de los nuestros. Ellos son los primeros que necesitan ser restaurados y sacados de las conductas escandalosas.

Abracemos esos planes. Permitamos que el Señor tome Su lugar entre nosotros y que nos use con poder para que otros puedan también recibirlo.

11 Sé muy bien lo que tengo planeado para ustedes, dice el SEÑOR, son planes para su bienestar, no para su mal. Son planes de darles un futuro y una esperanza.” (PDT)

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Referencias

[1] Barna, George. The Power of Vision. Baker Publishing Group. Kindle Edition. (p.26).

[2] Ver https://www.britannica.com/topic/Apis-Egyptian-deity  y/o http://www.godchecker.com/pantheon/egyptian-mythology.php?deity=APIS

[3] Los egipcios fueron capaces de perseguir a los israelitas hasta el Mar Rojo luego de la última plaga.

[4] Lange, J. P., Schaff, P., Lewis, T., & Gosman, A. (2008). A commentary on the Holy Scriptures: Genesis (p. 336). Bellingham, WA: Logos Bible Software.”

 

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Colaboradores:

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Reflexión: Rev.  Mizraim Esquilín-García, PhD.  /  Pastor de Comunicaciones: Mizraim Esquilín-Carrero, Jr. / Webmaster: Hno. Abner García    /  Curadora-editora web: Hna. Frances González  Upload reflexión web El Heraldo Digital: Hna. Eunice Esquilín  /  Diseñadora de Publicación Digital El Heraldo en PDF-Dropbox: Hna. Eunice Esquilín  /   Fotografías gratuitas: Recuperadas de Unsplash: Photo by Debby LedetImagen editada: Hna. Eunice Esquilín-enero 2020.   Iglesia AMEC Casa de Alabanza, Canóvanas Puerto Rico • Enero de 2020 • Somos una Iglesia de Presencia Internacional.

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