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734 • Tiempo de reconstruir: reflexiones acerca de lo que nos demanda la historia (IV) • El Heraldo Digital del 8 de marzo del 2020 • Volumen XV • 734

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Tiempo de reconstruir: reflexiones acerca de lo que nos demanda la historia (IV)

Reflexión por el Pastor/Rector: Mizraim Esquilín-García

 In the book of Nehemiah, we discover how to defeat the enemies that attack us from without—and from within. Nehemiah shows us how to build strong walls of moral and spiritual protection around our lives. He shows us how to take the rubble-strewn ruins of our lives and rebuild them into a beautiful, functioning temple of worship to God The reconstruction of the walls of Jerusalem is a vivid picture of the way the walls of our lives, the walls of a church, the walls of our communities, and yes, the moral and spiritual walls of our nation can be reconstructed and restored. Just as physical walls provide strength and protection, moral and spiritual walls provide power and purpose for our lives.[1]

¡Ha llegado el tiempo de reconstruir a Puerto Rico!

El mensaje de las reflexiones anteriores puede ser sintetizado señalando que el primer capítulo del libro de Nehemías describe la preparación de ese siervo de Dios. Sí, Nehemías describe en ese primer capítulo cómo se preparó para la inmensa tarea que él tenía ante sí. El Dr. Raymond Brown[2] nos dice que ese primer capítulo puede ser resumido señalando que Nehemías hizo lo siguiente:

  • Nehemías mira con compasión la necesidad descrita, demostrando empatía y preocupación (1:1-3).
    • Nacido en Persia, se muestra conmovido ante la necesidad de la tierra en la que están sepultados sus antepasados y ante la falta de seguridad y de la depresión económica y emocional de su pueblo.
  • Nehemías identifica sus prioridades, y manifiesta su total dependencia de Dios (1:4-6a).
    • Oración y ayuno, acompañado de llanto, ruegos, con sacrificio que evidenciaba el luto ante la pérdida que representaba las noticias recibidas
    • Con confianza y respeto a Dios, reconociendo quién es el Eterno, su misericordia y cuáles son sus promesas.
  • Nehemías se presenta como un penitente que no teme examinar su condición delante del Señor (1:6b-7).
    • Lo hace con intensidad, con honestidad y reconociendo la realidad que tenía ante sí: el pecado que había provocado todo esto. Lo hace con un sentido de urgencia encomiable y lo hace con un corazón sensible ante el dolor del pueblo y ante la presencia de Dios.
  • Nehemías repasa la historia de su pueblo (1:8-10)
    • Lo hace con gratitud por lo que Dios ha dicho (vv. 8-9)
    • Lo hace con gratitud por lo que Dios ha hecho (v.10)
  • Nehemías mira hacia adelante con confianza (1:11)
    • Con una experiencia profunda con Dios.
    • Con gratitud a sus consiervos que oraron junto a él.
    • Con una perspectiva más grande lo que tenía que enfrentar.

El capítulo dos (2) de ese libro describe la dirección que Nehemías siguió (2:1-10) y la estrategia que desarrolló para realizar la tarea que Dios le había encomendado (2:11-20) Veamos lo que dice la primera de las porciones bíblicas señaladas:

1 Sucedió en el mes de Nisán, en el año veinte del rey Artajerjes, que estando ya el vino delante de él, tomé el vino y lo serví al rey. Y como yo no había estado antes triste en su presencia, 2 me dijo el rey: ¿Por qué está triste tu rostro? pues no estás enfermo. No es esto sino quebranto de corazón. Entonces temí en gran manera. 3 Y dije al rey: Para siempre viva el rey. ¿Cómo no estará triste mi rostro, cuando la ciudad, casa de los sepulcros de mis padres, está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego? 4 Me dijo el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos, 5 y dije al rey: Si le place al rey, y tu siervo ha hallado gracia delante de ti, envíame a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, y la reedificaré. 6 Entonces el rey me dijo (y la reina estaba sentada junto a él): ¿Cuánto durará tu viaje, y cuándo volverás? Y agradó al rey enviarme, después que yo le señalé tiempo. 7 Además dije al rey: Si le place al rey, que se me den cartas para los gobernadores al otro lado del río, para que me franqueen el paso hasta que llegue a Judá; 8 y carta para Asaf guarda del bosque del rey, para que me dé madera para enmaderar las puertas del palacio de la casa, y para el muro de la ciudad, y la casa en que yo estaré. Y me lo concedió el rey, según la benéfica mano de mi Dios sobre mí. 9 Vine luego a los gobernadores del otro lado del río, y les di las cartas del rey. Y el rey envió conmigo capitanes del ejército y gente de a caballo. 10 Pero oyéndolo Sanbalat horonita y Tobías el siervo amonita, les disgustó en extremo que viniese alguno para procurar el bien de los hijos de Israel.” (Neh 2:1-10, RV 1960)

Un día, en el mes de nisán del año veinte del reinado de Artajerjes, al ofrecerle vino al rey, como él nunca antes me había visto triste, 2 me preguntó: — ¿Por qué estás triste? No me parece que estés enfermo, así que debe haber algo que te está causando dolor. Yo sentí mucho miedo 3 y le respondí: — ¡Que viva Su Majestad para siempre! ¿Cómo no he de estar triste, si la ciudad donde están los sepulcros de mis padres se halla en ruinas, con sus puertas consumidas por el fuego? 4 — ¿Qué quieres que haga? —replicó el rey. Encomendándome al Dios del cielo, 5 le respondí: — Si a Su Majestad le parece bien, y si este siervo suyo es digno de su favor, le ruego que me envíe a Judá para reedificar la ciudad donde están los sepulcros de mis padres.

6 —¿Cuánto durará tu viaje? ¿Cuándo regresarás? —me preguntó el rey, que tenía a la reina sentada a su lado. En cuanto le propuse un plazo, el rey aceptó enviarme. 7 Entonces añadí:

—Si a Su Majestad le parece bien, le ruego que envíe cartas a los gobernadores del oeste del río Éufrates para que me den vía libre y yo pueda llegar a Judá; 8 y por favor ordene a su guardabosques Asaf que me dé madera para reparar las puertas de la ciudadela del templo, la muralla de la ciudad y la casa donde he de vivir. El rey accedió a mi petición, porque Dios estaba actuando a mi favor. 9 Cuando me presenté ante los gobernadores del oeste del río Éufrates, les entregué las cartas del rey. Además el rey había ordenado que me escoltaran su caballería y sus capitanes. 10 Pero, al oír que alguien había llegado a ayudar a los israelitas, Sambalat el horonita y Tobías el siervo amonita se disgustaron mucho.” (NVI)

Hemos incluido el mismo texto en dos (2) versiones bíblicas diferentes. Una de ellas posee el texto tradicional de Reina-Valera de 1960. La otra versión, es la Nueva Versión Internacional que tiende a utilizar expresiones más populares y menos rebuscadas en la presentación de los pasajes bíblicos.

Casi todos los exégetas que han analizado este pasaje destacan el hecho de que Nehemías haya sido capaz de esperar cuatro (4) meses para abordar a Artajerjes, rey de Persia. Las noticias que conmovieron a Nehemías fueron recibidas en el mes de Quisleu. Este es el noveno mes hebreo que corresponde a un período que estaría entre los meses de noviembre y diciembre en nuestro calendario actual. Mientras que el mes de Nisán es el primer mes en el calendario hebreo. Este corresponde a un período entre los ese de marzo y abril en nuestro calendario actual.

El calendario judío se rige por los ciclos lunares. Es por esto que un año hebreo posee 360 días en lugar de los 365.25 días que posee el nuestro. Esta diferencia obliga a que cada tres (3) años se inserte un mes adicional en el calendario hebreo. Este calendario sufrió alteraciones luego del regreso del cautiverio babilónico.

A continuación un calendario hebreo, con sus descripciones de antes y después de la liberación de Babilonia y sus relaciones con nuestro calendario actual:

 Es loable la paciencia de este líder para saber escoger el momento adecuado y el lugar adecuado para presentar su caso ante el rey. Hay que reconocer que ciertamente Dios estaba en todos estos asuntos (Neh 2:8), pero no es menos cierto que la paciencia de Nehemías jugó un papel importantísimo en todos estos procesos.

La impaciencia es un contaminante muy destructivo. Todos los seres humanos podemos ser prisioneros de ésta. Juan Calvino decía que él no tenía tantas luchas con sus vicios y sus debilidades, – “grandes y numerosos como son”, decía él como las tenía con la impaciencia.

¿Qué provoca la impaciencia? Muchos expertos en el campo de la salud mental y el comportamiento han concluido que la impaciencia es una consecuencia de la ansiedad, pero también una de sus causas. Es correcto, la impaciencia complica que se alcancen los objetivos y puede impedir que disfrutemos de los logros y de la vida misma.

Sin embargo, los creyentes en Cristo vamos más allá de los análisis que se realizan en esos campos del saber. La Biblia presenta unas definiciones conceptuales muy profundas de lo que es el antónimo de la impaciencia: la paciencia.

Un ejemplo de esto lo obtenemos cuando nos percatamos de que hay varios conceptos griegos que se traducen como paciencia en el Nuevo Testamento. Uno de ellos,  “hupomonē” (G5281). Entre las definiciones que nos provee el Diccionario Teológico del Nuevo Testamento Kittel[3] encontramos una que incluye la capacidad para mantenerse firme sin ser perturbado. Dice que ésta posee un componente activo: mantener la resistencia activa y energética contra los poderes hostiles, aun cuando no haya afirmación alguna de éxito contra estos. Esto, dice este Diccionario, posee una conexión moral con la capacidad para mantener la calma, sin apasionarse y sin temer a los ataques. Es la capacidad de poder hacerle frente a aquello que nos amenaza o nos atemoriza. Este diccionario incluye en sus definiciones que en el Cristianismo, el “hupomonē”  es una precondición decisiva en aquellos que quieren alcanzar la salvación. O sea, que uno puede perder la salvación si no goza de esto.

Estos son algunos de los pasajes del Nuevo Testamento en los que encontramos este concepto: Lcs 8:15; 21:19; Rom 2:7; 5:3-4; 8:25; 2 Cor 6:4; 12:12. Un dato muy importante: el Apóstol Pablo dice que el “hupomonē” es el resultado de las tribulaciones (Rom 5:3-4).

La Biblia utiliza otro concepto cuando define la paciencia como fruto del Espíritu: “makrothumia” (G3115). Este concepto lo hallamos en Mat 18:26,29; Hchs 26:3; Rom 9:25; 15:4,5; Gal 5:22; Efe 4:2, entre otros. Muy bien puede ser definido como tolerancia y/o longanimidad. El Diccionario antes citado destaca que esta virtud no puede ser llevada de aquí para allá por las emociones y que posee la meta enfocada. Siendo fruto del Espíritu, no solamente es un regalo sino que está controlada por el amor (Gal 5:22). Una de las definiciones más hermosas que ofrece este Diccionario describe la “makrothumia” como una fuerza espiritual que tiene su origen en la gloria divina y que funciona en sí para producir una perseverancia gozosa (Col 1:11). El Apóstol Pablo señala que los salvados por Cristo se ponen la “makrothumia” como una vestidura.

12 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; 13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.” (Col 3:12-13, RV 1960)

Uno de los conceptos hebreos que más se traduce como paciencia en el Antiguo Testamento es el concepto “qâvâh” (H6960). Este concepto puede ser traducido como atar (“bind together”) como el que hace una trenza, ser capaz de esperar o estar expectante, que implica la existencia de una meta o el cumplimiento de unas promesas. A continuación algunos pasajes bíblicos en los que este concepto es utilizado:

3 Ciertamente ninguno de cuantos esperan en ti será confundido; Serán avergonzados los que se rebelan sin causa.”  (Sal 25:3)

14 Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová.” (Sal 27:14)

9 Porque los malignos serán destruidos, Pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra…..34 Espera en Jehová, y guarda su camino, Y él te exaltará para heredar la tierra; Cuando sean destruidos los pecadores, lo verás.” (Sal 37:9, 34)

1 Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.” (Sal 40:1)

Este último dice literalmente “qâvo qiviti” dos declinaciones del mismo concepto: qâvâh”.

La impaciencia es la ausencia de esto. O sea, la ausencia de la capacidad para hacerle frente a aquello que nos puede atemorizar. Es la ausencia de la capacidad para mantenerse firme sin ser perturbado. Es la ausencia de ese componente activo que nos permite mantener la resistencia activa y energética ante los poderes hostiles; aun cuando no tengamos indicio alguno de que tendremos éxito.

La impaciencia es la señal más evidente de que no hemos aprendido lo suficiente en las tribulaciones que hemos sufrido. La impaciencia es también una alarma de que podemos estar en riesgo de perder el regalo de la salvación.

La impaciencia es la ausencia del fruto del Espíritu. Es la ausencia provocada porque no hemos permitido que el amor de Dios nos controle. Ella revela que no hemos sido capaces de mantener el enfoque en la meta divina. Es la ausencia de esa fuerza espiritual que tiene su origen en la gloria divina y que funciona en sí para producir una perseverancia gozosa (Col 1:11).

La impaciencia es la señal inequívoca de que estamos vestidos de algo distinto a la vestidura que nos ha provisto Cristo.

No hay duda alguna de que Nehemías aprendió a ser paciente por medio de la oración. Siendo un ser humano semejante a todos nosotros, Nehemías debe haber sido afectado por las frustraciones. Sin embargo, debemos comprender que el tiempo de espera en el Señor nunca es un tiempo perdido. Como  dice el Dr. Brown,

Quiet reflection may have provided Nehemiah with fresh thought about how to present his case.”[4]

No existe una mejor arma para aprender a ser paciente que la oración. Un creyente comprometido con una vida de oración será capaz de esperar pacientemente en el Señor y de no echar a perder lo que Dios está haciendo a favor de este.

__________

Referencias:

[1] Stedman, Ray C. God’s Blueprint for Success: Wisdom from the Book of Nehemiah. Discovery House. Kindle Edition

[2] Brown, Raymond. The Message of Nehemiah (The Bible Speaks Today Series). InterVarsity Press. Kindle Edition. (Loc 466-698)

[3]   Kittel, Gerhard (Hrsg.); Bromiley, Geoffrey William (Hrsg.); Friedrich, Gerhard (Hrsg.): Theological Dictionary of the New Testament. Grand Rapids, MI Eerdmans, 1964-c1976, S. 4:574-588

[4] Brown, Raymond. The Message of Nehemiah (The Bible Speaks Today Series) . InterVarsity Press. Kindle Edition. (Loc 709).

Colaboradores:

Reflexión: Rev.  Mizraim Esquilín-García, PhD.  /  Pastor de Comunicaciones: Mizraim Esquilín-Carrero, Jr. / Webmaster: Hno. Abner García  /  Social-Media : Hna. Frances González   / Montaje reflexión-web/curadora Heraldo Digital: Hna. Eunice Esquilín-voluntaria  /  Diseñadora El Heraldo Edición Impresa: Hna. Eunice Esquilín-voluntaria  /   Fotografías gratuitas: Recuperadas de Unsplash: Photo by Photo by Nathan Dumlao / Photo by Aaron Burden/ Photo by Ismael Paramo. Imagen editada: Hna. Eunice Esquilín- voluntaria 8  de marzo del 2020.

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