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735 • Una visión panorámica del liderato requerido para realizar la tarea asignada por el Señor • El Heraldo Digital – 15 de marzo de 2020 • Volumen XV • 735

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Una visión panorámica del liderato requerido para realizar la tarea asignada por el Señor

Reflexión por el Pastor Rector: Mizraim Esquilín-García

El libro de Nehemías nos provee un modelo que debemos seguir para la reconstrucción y la restauración de nuestro País. Los parecidos y los elementos comunes entre la historia que este libro reseña y nuestra situación actual son simplemente asombrosos. La historia que resume Nehemías (2,500 años atrás) parece una imagen de espejo de la nuestra.

En el interior de su historia se destacan datos que revisten la misma de una intensidad singular. Por ejemplo, entre sus enemigos más violentos encontramos a Sanbalat el Horonita y a Tobías el Amonita. El primero, Sanbalat, con toda probabilidad  proviene de la región de Horonaim en Moab (Isa 15:4-5; Jer 48:4-5). El segundo, Tobías, es un amonita. O sea, que ambos son descendientes de las relaciones incestuosas que sostuvieron Lot y sus hijas, mientras él se encontraba borracho (Gn 19:30-38).

Hay restricciones y señalamientos proféticos en el Antiguo Testamento contra ambos pueblos. Las primeras restricciones tienen que ver con la renuencia de estos pueblos para ayudar al pueblo de Israel cuando este subía del cautiverio en Egipto (Jueces 11:14-28). Las otras restricciones están ligadas a la sujeción que el pueblo de Israel tuvo que sufrir a mano de los moabitas durante el período de los jueces (Jue 3:12-14).

Un Papiro Antiguo encontrado en el Wadi (Valle) de Daliyeh, llamado el Papiro Elefantino, se refiere a Sanbalat como el gobernador de Samaria en el 407A.C. Esto es, unos 38 años después de la historia que reseña Nehemías. Los hijos de Sanbalat aparecen identificados allí con los nombres de Delaiah and Shelemaiah, los cuales son nombres compuestos a base de una versión corta de “Yahweh.” Esto, dicen muchos exégetas bíblicos, es una evidencia de que Sanbalat era al menos un “Yavista”. O sea, que decía conocer al Dios de Israel. [1]

El vocablo que se utiliza para definir esta relación entre los nombres y Dios es el concepto “teológico”(theophoric). Este concepto significa que incrusta, carga, invoca  y despliega la necesidad de protección de una deidad. Esta relación que desarrolla Sanbalat era inaceptable para el Judaísmo puro. [2]

Tobías el amonita también estaba emparentado con el Sumo Sacerdote Eliasib. No solo esto, este Sumo Sacerdote le había preparado a Tobías una gran habitación en el templo. Tobías dormía en la misma cámara que antes se utilizaba para guardar las ofrendas, el incienso, los utensilios del templo, etc. (Neh 13:4-7).

O sea, que los Moabitas gobernaban haciéndose pasar por religiosos comprometidos y los amonitas dormían en el templo. ¡Vaya clase de administración religiosa!

A todo esto hay que añadir que muchos de los profetas que Nehemías tenía alrededor suyo se dejaban sobornar. El propósito de esto era infundirle miedo a Nehemías (Neh 6:10-14).

Nehemías tiene que enfrentar todas estas fuentes de oposición; internas y externas: políticas y religiosas. Sin embargo, ninguna de estas situaciones amilanó a Nehemías. El muro de la ciudad fue reconstruido en 52 días (Neh 6:15). Esta construcción se terminó en el mes de Elul, el sexto mes del calendario judío.

Este es el mes identificado por los escritos rabínicos más antiguos como el mes de preparación y de arrepentimiento para los días santos del “Rosh Hashanah”: año nuevo judío. [3] Le dedicaremos algunos párrafos a este dato cuando llegue el momento de analizar el capítulo seis (6) del libro de Nehemías.

Hemos bosquejado algunas reflexiones en as que abordaremos el significado del espíritu de Sanbalat y el espíritu de Tobías. Estas reflexiones serán acompañadas de otras acerca de un tercer personaje llamado Gesem el Árabe.

¿Qué características poseía Nehemías como hombre y como siervo de Dios? ¿Qué elementos de su personalidad y de su carácter le hicieron idóneo y capaz para llevar a cabo la tarea encomendada por Dios y hacerlo con notas sobresalientes; a pesar de tantas dificultades?

Sabemos que existen docenas de libros que ofrecen respuestas para estas preguntas. Muchos de ellos han sido escritos con un alto sentido de responsabilidad y por autores respetados y muy serios. Para esta ocasión hemos privilegiado el análisis del Dr. Raymond Brown en su libro “The Message of Nehemiah,” libro que forma parte de la serie The Bible Speaks Today. [4]

En primer lugar, Brown destaca que el carácter de Nehemías era indeleble; que no se puede borrar. Pero, ¿qué significa poseer carácter? ¿Qué elementos son constitutivos de éste? ¿Cómo podemos saber si estamos siendo desarrollados en este renglón tan importante de la vida de la Iglesia?

Este tema lo hemos analizado hasta la saciedad en reflexiones anteriores y en los sermones pastorales. A continuación la respuesta que ofrecimos a estas preguntas en la reflexión de El Heraldo del 7 de febrero de 2010:

“Para responder a estas preguntas es necesario saber que carácter es lo que somos; lo que somos cuando nadie nos está viendo. Es Bill Hybels el que ha dicho que este posee seis pilares fundamentales que vale la pena examinar cuidadosamente. Esto son valentía, disciplina, visión, perseverancia, compasión y auto sacrificio.

 

El primero, valentía, no significa no ser cobarde. La gente lo confunde con esta definición debido al postulado Paulino de 2 Tim 1:7, en el que el Apóstol nos dice que no nos han dado espíritu de cobardía. Valentía trata acerca de la capacidad para vencer aquellas cosas a las que le tememos. Uno de los mejores ejemplos bíblicos de este concepto lo encontramos en 2 Cor 5:1-10. Allí el Pablo  nos habla de la resistencia ser “desnudados:” la resistencia a morir.

Hablar de esto es hablar de aquellas cosas que se presentan como incertidumbres en la vida. Estas incertidumbres producen temor y necesitan ser enfrentadas. La única manera efectiva de hacerlo es venciendo el temor que esas incertidumbres nos puedan causar. Una Iglesia que prepara el camino tiene que ser valiente.

El segundo pilar es la disciplina. Esto es, la capacidad de posponer la gratificación. Cualquier persona que haya tratado con alguna dieta sabe esto. También lo sabe cualquier persona que haya comenzado a cuidar mejor su cuerpo mediante. La disciplina en cada uno de estos ejemplos no se limita a las cosas que se pueden comer o las horas dedicadas a hacer las rutinas, y sí a lo que uno sabe que no debe comer y al esfuerzo adicional que hacemos de cara al reclamo de un cuerpo que nos pide que nos detengamos. Lo saben aquellos que “rompen  las noches” estudiando y/o adiestrándose de manera formal, cuando el cuerpo reclama un “shutdown” (apagarse por completo). Lo saben aquellos que son invitados por el Espíritu Santo a orar en las horas de la madrugada. El esfuerzo de esa dieta se pierde si nos dejamos vencer por el deseo y “el derecho” a comer esa golosina que tanto anhelamos. El esfuerzo de esos ejercicios se pierde si nos dejamos vencer por  “el derecho” a no correr esa milla extra. La diferencia entre una calificación buena y una de excelencia se puede echar a perder si obedecemos “el derecho” a no estudiar esa hora adicional. Sin esa hora de oración se afecta el desarrollo espiritual y la capacidad para estar listos ante los reclamos que harán las bendiciones y los problemas que Dios sabe que vienen de camino.

La disciplina es un componente vital del carácter porque nos enseña a posponer nuestro derecho a la gratificación en vías de poder alcanzar una mejor condición para enfrentar tanto las bendiciones como los problemas que se avecinan.

Gálatas 5:16-26 nos ofrece un excelente campo referencial para entenderlo mejor. Los creyentes hemos sido llamado a un proceso de autodisciplina ante las invitaciones a “disfrutar de los placeres” de la carne y aprender a vivir en el Espíritu.

El tercer pilar del carácter es la visión. Esta es una cualidad; una cualidad que se cultiva. La visión es un concepto puede ser definido de tres maneras distintas. La capacidad para ver más allá de la superficie de la gente (ej.: lo que Jesús ve como posibilidades en el joven de Mt 19:16-30). La capacidad para ver soluciones para el día a día. La capacidad para verme como el producto terminado de Dios. Sin visión se dilata y se anquilosa el desarrollo del carácter. Por otro lado, sabemos que la meta bíblica es que cada creyente desarrolle el carácter de Cristo. Sabiendo esto, entonces comprendamos que el Espíritu de Dios no se va a detener hasta que seamos capaces de ver más allá de la superficie de la gente, de ver soluciones para el día a día y de vernos como el producto terminado de Dios como lo hace Cristo. Solo considere lo que la Biblia enseña sobre esto: que Cristo aceptó sufrir la Cruz cuando vio el gozo puesto delante de él (Heb 12:2).

El cuarto pilar del carácter es la perseverancia. La Biblia dice que el que persevere hasta el fin será salvo (Mt 10:22; 24:13; Mc 13:13). Así de importante es este concepto. Hemos visto que puede ser traducido como la capacidad de sostenerse con vigor sin vacilación alguna, constantemente y/o estar adherido con pasión. La Biblia dice que hay que perseverar en el Evangelio(1 Cor 15:1). Este hay que recibirlo y perseverar. San Pablo define esto como la capacidad para creer en esa Palabra y retenerla. La Biblia dice que hay que perseverar en la oración (Col 4:2). Ella dice que hay que hacerlo en todo tiempo y con toda súplica en el Espíritu (Ef 6:18). La Biblia dice hay que dar fruto con perseverancia (Lcs 8:15). La Biblia dice que no se puede perseverar en el pecado Rom 6:1). Hay que entender que este concepto está íntimamente ligado a la valentía, toda vez que nos ayuda a convertir en costumbre las capacidad se para vencer aquello que podemos temer.

El quinto pilar del carácter es la compasión. Encontramos esto adherido al carácter de Cristo. Él siempre sentía compasión por la gente (Mt 9:36; 14:14; 15:32; Mc 6:34;8:2); más no así por sí mismo (Mt 16:22-23). El concepto griego “splagchnizomai” (G4697) es el más parecido al concepto hebreo “racham”(H7356); entrañas que se conmueven (Gn 43:14,30; Exo 33:19; 1 Rey 3:26) o misericordia (Sal 25:6; 40:11; 51:1; 69:16; 102:13; 103:4). Carácter sin este pilar no es carácter Cristiano. La parábola del Buen Samaritano explica esta enseñanza con nitidez (Lcs 10:25-37).

El sexto pilar del carácter es el auto-sacrificio. En Mc 10:35-45 vemos un reto y una evaluación a ese pilar en la vida de dos hermanos. Ellos decidieron que el mensaje del Reino de Dios era una muy buena oportunidad para conseguir beneficios personales. Como dice una excelente líder de nuestra Iglesia casa: “¡nada que ver!” El mensaje del Reino obliga al auto- sacrificio. Esto es, desear y estar dispuestos a sacrificar energías, tiempo y recursos económicos en/y por otros. Para estos discípulos era fácil enfocarse en la herencia prometida (Sal 2:8-9), pero sin tener que pasar trabajo, no para ganar derecho a ello (es tan costoso que Dios lo tiene que regalar), sino como demostración de compromiso, interés y pertenencia.

 

Una Iglesia que prepara el camino necesita ser una Iglesia con el carácter de Aquél a quien le preparamos este. Juan el Bautista fue llamado a prepararlo para que él se manifestara como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. La Iglesia ha sido llamada a prepararlo para su regreso como Rey de reyes y Señor de señores. Para esto hace falta desarrollar el carácter.”

No hay manera en que un líder pueda ser efectivo en una tarea asignada si no cuenta con el carácter adecuado para ella. Esto es, los elementos que hemos descrito en los párrafos anteriores. Las personas que Dios llama para asignarle tareas con etiquetas celestiales tienen que poseer un carácter formado y acrisolado por el Señor.

La segunda característica que destaca Brown es que Nehemías era un líder con una compasión infinita. Nehemías se compungió y decidió sentarse a llorar, a orar y ayunar cuando recibió las noticias acerca de la condición de vida de las personas que vivían en Jerusalén. Las noticias acerca del estado de los muros y las puertas  de la ciudad de sus padres le conmovió el espíritu.

Las personas que Dios llama para encomendarle tareas que tienen que ver con el cuidado y la restauración de un pueblo tienen que ser personas compasivas y empáticas. Es imposible desarrollar una tarea de reconstrucción y restauración efectiva si uno no ha aprendido a amar. Hay que amar a aquellos  a quienes hemos sido enviados a servir. El amor de Dios manifestado en Nehemías acortaba las distancias entre Susa, la capital del reino Medo-Persa y la ciudad de Jerusalén. ¿Cuál ha sido nuestra experiencia en casos similares?

La tercera característica que enuncia Brown es que Nehemías no tenía problemas con operar bajo autoridad. Este hombre operaba sin problema alguno bajo la autoridad de Artajerjes. Es por esto que procuró cartas de autorización y que rendía cuentas ante este (Neh 13:6-7). Es obvio que Nehemías también operaba bajo la autoridad de Dios. Este hombre no se atrevía a dar un paso fuera de la voluntad del Todopoderoso. Es por esto que procura la dirección de Dios; en oración constantemente para implorar el favor y la dirección divina.

Las personas que Dios selecciona para tareas de restauración y reconstrucción de un pueblo, de una región o de una familia, no pueden rehusar operar bajo autoridad. Ellos tienen que estar convencidos de que es necesario rendir cuentas.

La cuarta característica que el Dr. Brown destaca es que Nehemías poseía una integridad transparente. Este hombre no tenía reparo alguno en reconocer sus iniquidades y sus faltas delante del Señor (Neh 1:6). No se limitó a reconocer los pecados de la nación sino que también confesó los suyos. Tampoco tenía reparos en expresar cuando sentía miedo (Neh 2: 2c). No solo era honesto ante Dios sino que sabía ser honesto ante los demás. Brown destaca con mucha responsabilidad que hay un momento en el que Nehemías reconoce que una de sus acciones no fue correcta; imponerle un gravamen de dinero y grano al pueblo (Neh 5:7-10).

 

El tema de la integridad es uno central en las discusiones bíblicas acerca de las calificaciones que debe tener aquella persona a la que Dios llama a su servicio. Josué decía lo siguiente acerca de esto:

14 Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová. 15 Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.” (Jos 24:14-15)

El salmista era escueto en lo que a esto respecta. El salmista lo hace destacando que la integridad es una cualidad que se requiere para habitar en la presencia de Dios:

1 Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? 2 El que anda en integridad y hace justicia, Y habla verdad en su corazón.” (Sal 15:1-2)

El salmista insiste en esto cuando señala que esta es una de las características que poseen aquellos que gozan de la bendición del Señor:

11 Porque sol y escudo es Jehová Dios; Gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad. 12 Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía.” (Sal 84:11-12)

 

El concepto hebreo que se usa en todos estos pasajes bíblicos es el concepto “tâmı̂ym” (H8549)  Este puede ser traducido como estar “completo o entero” (sin remiendos), sin mancha, ser perfecto, puro, inmaculado y/o en dominio de uno mismo. Es importante señalar que este es el plural del concepto hebreo “tâm”.

Al mismo tiempo, el concepto que se usa en el Nuevo Testamento para describir esta característica es el concepto griego “adiaphthoria” (G90). El mismo puede ser traducido como puro e incorruptible. El Apóstol Pablo lo usa en su carta a Tito:

7 presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, 8 palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros.”   (Tito 2:7-8)

Tozer decía acerca de esto que un Cristiano verdadero y libre debe actuar desde su interior con total indiferencia a la opinión de los demás. Si la dirección es la correcta, deberá tomarla porque es correcta y no por tener temor de no tomarla. Si la dirección está equivocada, deberá evitarla aun cuando esto represente perder todo los tesoros que haya acumulado aquí en la tierra y aun su vida misma. Esta es el axioma que sostiene esta declaración del proverbista. Un dato importante es que “tâmı̂ym” se traduce en este texto como perfecto.

 

5 La justicia del perfecto enderezará su camino; Mas el impío por su impiedad caerá.” (Prov 11:5)

 

Henry Van Dyke (1852-1933), poeta y pastor Presbiteriano definía la integridad diciendo que un hombre necesita aprender a hacer cuatro cosas si es que quiere que su record sea confiable y veraz:

  • Pensar, sin confusión, con claridad
  • Actuar, con motivos honestos, con pureza
  • Amar, a su prójimo, con sinceridad
  • Confiar en Dios y el cielo, con seguridad.

 

Otra de sus expresiones intensas acerca de la integridad dice lo siguiente:

What we do belongs to what we are; and what we are is what becomes of us.[5]

 

Nehemías era un hombre de una sola pieza: íntegro. Él era un hombre íntegro cuando Dios lo llamó. En el camino, sus acciones demostraron quién era él. Y su testimonio en acción provocó su transformación de copero a gobernador, por la gracia de Dios. La integridad es parte esencial del testimonio que se nos exige como siervos del Señor.

 

“En el Antiguo Testamento, el término en el idioma hebreo que se traduce al español por integridad, es: [“tâmı̂ym”], que literalmente significa, ser o estar completo, estar terminado, estar finalizado. Pero su sentido va más allá de un significado etimológico, la palabra en hebreo presenta la idea de que la persona a quien se clasifica como integro es la persona que ha agotado todas sus fuerzas, a nivel de exhaustividad, para alcanzar el grado más alto de excelencia en su esfuerzo por mostrar sus verdaderas intenciones…..Ser íntegro ante Dios significa presentarse ante Él creyendo que Él es único Dios, que fuera de Él no hay nada, ni nadie. La idolatría es considerada como un síntoma de que la persona adolece de ausencia de integridad…Cuando llegamos a Jesús, el concepto ha perdido completamente su vigencia, y el pueblo carece de integridad. De allí que en su doctrina, Él añade otras definiciones. En el caso de su enseñanza en el sermón del monte, se define íntegro a la persona que no rehuye a hacer tareas aunque no le correspondan, aunque no sean su responsabilidad….…íntegro es también quien da, quien no retiene, quien no toma para sí, aquel que desarrolla la cualidad de no apegarse a las cosas materiales, porque haciendo así acumula tesoros en los cielos. Íntegro es aquel que no escatima esfuerzo por mostrarle a los demás que sus intenciones no están basadas en intereses mezquinos, egoístas. Su esfuerzo está dirigido a mostrarle a los demás que sus sentimientos son verdaderos, no tan solo son apariencia.”[6]

 

Hay nueve (9) características adicionales que el Dr. Brown enuncia en su análisis de la personalidad y el carácter de Nehemías. Las mismas formarán parte de nuestra próxima reflexión.

Hay unos argumentos finales para ésta que nos parecen imprescindibles.

Hay un himno de Navidad que yo nunca había escuchado: There’s a Song in the Air. Unos hermanos de la Iglesia Metodista me guiaron en uno de sus himnarios antiguos para que pudiera disfrutarlo. La primera de sus cuatro (4) dice lo siguiente:

 

There’s a song in the air! There’s a star in the sky!

There’s a mother’s Deep prayer, And a baby ‘s low cry.

And the star rains its fire while the beautiful sing,

For the manger of Bethlem cradles a King.

 

Un poeta Norteamericano, Josiah Gilbert Holland (1819-1881), es el autor de esa letra. De hecho, la compuso en 1872. Su lírica me convenció de procurar conseguir algunos de sus poemas. Uno de ellos ha sido seleccionado para cerrar esta reflexión.

God give us men!

God, give us men! A time like this demands

Strong minds, great hearts, true faith and ready hands;

Men whom the lust of office does not kill;

Men whom the spoils of office can not buy;

Men who possess opinions and a will;

Men who have honor; men who will not lie;

Men who can stand before a demagogue

And damn his treacherous flatteries without winking!

Tall men, sun-crowned, who live above the fog

In public duty, and in private thinking;

For while the rabble, with their thumb-worn creeds,

Their large professions and their little deeds,

Mingle in selfish strife, lo! Freedom weeps,

Wrong rules the land and waiting Justice sleeps.

Josiah Gilbert Holland

 

____________________________________________

Referencias:

[1] Throntveit, Mark A.. Ezra-Nehemiah: Interpretation: A Bible Commentary for Teaching and Preaching (pp. 69-73). Presbyterian Publishing Corporation. Kindle Edition.

[2] Fensham, Charles. The Books of Ezra and Nehemiah (The New International Commentary on the New Testament) (pp. 163-164). Wm. B. Eerdmans Publishing Co.. Kindle Edition.

[3] El primer del calendario judío es Nisán (entre marzo y abril). Sin embargo, ellos celebran el año nuevo en el mes de Tishri (entre septiembre y octubre) que el mes séptimo.

[4] Brown, Raymond. The Message of Nehemiah (The Bible Speaks Today Series). InterVarsity Press. Kindle Edition (Loc 311-376)

[5] www.brainyquote.com/authors/henry-van-dyke-quotes

[6] https://ministerioscristorey.com/2018/09/18/integridad-segun-la-biblia/

 

Colaboradores:

Reflexión: Rev.  Mizraim Esquilín-García, PhD.  /  Pastor de Comunicaciones: Mizraim Esquilín-Carrero, Jr. / Webmaster: Hno. Abner García  /  Social-Media : Hna. Frances González   / Montaje reflexión-web/curadora Heraldo Digital-WordPress: Hna. Eunice Esquilín-voluntaria  /  Diseñadora El Heraldo Edición Impresa en InDesign: Hna. Eunice Esquilín-voluntaria  /   Fotografías gratuitas: Recuperadas de Unsplash: Photo by Priscilla Du Preez/ Photo by Steve Doig. Imagen editada en Photoshop CC: Hna. Eunice Esquilín- voluntaria 15  de marzo del 2020.

 

Iglesia AMEC Casa de Alabanza, Canóvanas Puerto Rico   •   15 de Marzo de 2020   •   Somos una Iglesia de Presencia Internacional  • 735 • Una visión panorámica del liderato requerido para realizar la tarea asignada por el Señor • El Heraldo Digital  • Volumen XV • 735

 

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