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736 • Qué hacer cuando no sabemos lo que hay que hacer • El Heraldo Digital del 22 de marzo del 2020 • Volumen XV • 736

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Qué hacer cuando no sabemos lo que hay que hacer

Reflexión por el Pastor/Rector: Mizraim Esquilín-García

La situación actual que enfrentamos como país y como seres humanos en todo el planeta parece haber sido extraída del libro del Apocalipsis. Las ansiedades y los temores han llevado a muchos “profetas” y analistas de la Santa Palabra de Dios a rebuscar pasajes bíblicos para encontrar señalamientos acerca de juicios y de “gran tribulación.” Estos no faltan en los correos y en muchos de los mensajes que han publicado.

Estoy convencido de que el plan de Dios para la humanidad se va a cumplir sin que falte una nota de éste. Sin embargo, hay que destacar que estas ansiedades y estos enfoques de “terrorismo espiritual” fueron las mismas reacciones que observamos en las pandemias anteriores que hemos vivido en la historia. El problema con estos acercamientos a esas pandemias es que luego de estas fuimos visitados por grandes avivamientos y el rapto de la Iglesia no ocurrió luego de estas; gracias a la misericordia del Señor.

Veamos algunas de esas pandemias[1]:

HIV/AIDS PANDEMIC (Desde 1981 -2012)………………..Muertes estimadas: 36 millones

FLU PANDEMIC – “Hong Kong Flu” (1968)………………..Muertes estimadas:   1 millón

ASIAN FLU (1956-1958)……………………………………………..Muertes estimadas:   2 millones

FLU PANDEMIC – “Spanish Flu ”(1918)……………………..Muertes estimadas: 50-100 millones[2]

6th CHOLERA PANDEMIC (India, 1910-1911)……………Muertes estimadas:    800,000+

FLU PANDEMIC – “Asiatic Flu” (1889-1890)……………….Muertes estimadas:   1 millón

3rd CHOLERA PANDEMIC (India, 1852–1860) …………Muertes estimadas:   1 millón

PESTE BUBÓNICA– “BLACK DEATH” (1346-1353)……..Muertes estimadas: 75-200 millones

PLAGUE OF JUSTINIAN (541-542 DC)………………………Muertes estimadas: 25 millones

ANTONINE PLAGUE (165 AD)…………………………………..Muertes estimadas:   5 millones[3]

 

Que no quede duda alguna en la mente de los lectores: yo creo que Cristo va a venir por su Iglesia. Pero antes de esto tenemos que ser capaces de predicarle el Evangelio a toda criatura y entonces vendrá el fin. Esta es una verdad absoluta que nadie puede cambiar:

14 Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”  (Mat 24:14, RV1960)

14 Y esta buena noticia del reino será anunciada en todo el mundo, para que todas las naciones la conozcan; entonces vendrá el fin.” (DHH)

Que quede claro en nuestras mentes: ¡Cristo viene pronto¡ Pero nos queda mucho trabajo por hacer antes de que llegue el fin. Recostarse de una interpretación equivocada llevó a muchos Cristianos a alejarse de la responsabilidad que tenemos como creyentes de continuar llevando el Evangelio a toda criatura.

Al mismo tiempo, utilizar estas crisis para desestabilizar al pueblo es irresponsable. El texto bíblico nos llama a evangelizar. Es cierto que Dios usa todo lo que acontece alrededor del mundo para alcanzar las vidas. Es igualmente cierto que Él nunca contradice su Palabra.  Cristo dice que esa aseveración (Mat 24:14, versión DHH) tiene que ser considerada como una buena noticia (evangelio) que hay que llevar a todo el mundo.

Al mismo tiempo, sabemos que una crisis como la que estamos viviendo puede ser capaz de atribular y llenar de ansiedad a los más fuertes. A continuación una lista de algunas de las cosas que nos provocan estas reacciones:

  • el temor a lo desconocido. – el temor por la salud de los nuestros.
  • el disloque de las rutinas diarias. – la soledad y el encierro.
  • las ansiedades provocadas por las responsabilidades económicas y financieras que tenemos

 

Estos son solo algunos ejemplos: sabemos que hay muchos más que pueden ser incluidos aquí. Lo más relevante es reconocer que todo esto está amarrado a un sentimiento de impotencia que sobrecoge hasta a los más fuertes. Tan solo piense que estamos peleando con un enemigo que no podemos ver, ni oler y que se hace muy complicado pelear contra este cuando lo podemos sentimos.

Otro sentimiento muy común es no saber qué es lo que uno puede hacer en un tiempo como este. En otras palabras: “qué hacer cuando no sabemos lo que hay que hacer.”

Hace algunos años, marzo 30 de 2008, el Señor me llevó a considerar esta pregunta en una de nuestra reflexiones escritas y en uno de los sermones predicados en la Iglesia Casa de Oración Cristiana en Panamá. La misma estaba basada en un análisis del Salmo 143.

Sabemos que este salmo no es muy conocido por la comunidad de creyentes. Sin embargo, este recoge en cada una de sus expresiones un cúmulo de enseñanzas sin precedentes. Cuando estas enseñanzas se organizan de forma estructurada el resultado de ellas puede ser clasificado como “una receta estructurada para saber qué hacer cuando no sabemos lo que hay que hacer.” A continuación la versión de este salmo que nos ofrece la Biblia Reina-Valera de 1960:

1 Oh Jehová, oye mi oración, escucha mis ruegos; Respóndeme por tu verdad, por tu justicia.

2 Y no entres en juicio con tu siervo; Porque no se justificará delante de ti ningún ser humano.

3 Porque ha perseguido el enemigo mi alma; Ha postrado en tierra mi vida; Me ha hecho habitar en tinieblas como los ya muertos.4 Y mi espíritu se angustió dentro de mí; Está desolado mi corazón. 5 Me acordé de los días antiguos; Meditaba en todas tus obras; Reflexionaba en las obras de tus manos. 6 Extendí mis manos a ti, Mi alma a ti como la tierra sedienta. Selah

7 Respóndeme pronto, oh Jehová, porque desmaya mi espíritu; No escondas de mí tu rostro, No venga yo a ser semejante a los que descienden a la sepultura. 8 Hazme oír por la mañana tu misericordia, Porque en ti he confiado; Hazme saber el camino por donde ande, Porque a ti he elevado mi alma. 9 Líbrame de mis enemigos, oh Jehová; En ti me refugio. 10 Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud. 11 Por tu nombre, oh Jehová, me vivificarás; Por tu justicia sacarás mi alma de angustia. 12 Y por tu misericordia disiparás a mis enemigos, Y destruirás a todos los adversarios de mi alma, Porque yo soy tu siervo.”

Las próximas reflexiones serán utilizadas para desmenuzar este salmo y tener así la oportunidad de considerar las 10 cosas que este nos receta. Hacerlo de esta manera nos permitirá tener la oportunidad de realizar un ejercicio diario, por los próximos 10 días, en los que aprenderemos a hacer lo que tenemos que hacer cuando no sabemos qué hacer. A continuación un resumen de estas 10 instrucciones:

  • En este salmo nos han dicho que hay que cantar a Dios (“tephilla”, H8605). (vs 1)
  • Que hay que pedirle que inserte su Santo Espíritu en nuestro interior y que nos dirija en la oración que Él mismo nos inspira (“tachanun”, H8469). (vs 1)
  • Hay que suplicarle que nos permita escuchar esa oración para conocer así el análisis que Él ha hecho de nuestro ser interior. (vs 1)
  • Hay que añadir a esto que no podemos esconder nuestra realidad.(vs 2-3)
  • Hay que aceptar que nos hemos quedados sin palabras.(vs.2)
  • Hay que aceptar que nos sentimos triturados, perseguidos y casados con algún tipo de tiniebla. (vs.3)
  • Hay que aceptar el grado de angustia espiritual que sufrimos así como la desolación del alma que experimentamos. (vs.4)
  • Hay que decidir quemar nuestros recuerdos delante de Dios. Sí, quemar nuestros sentidos de culpa. (vs 5)
  • Hay que provocar un cambio en el vocabulario y en la conversación. Esto es, hay que decidir cambiar el tesoro del corazón. (vs.5+
  • Por último, hay que detenerse a reflexionar que no solamente somos propiedad de Dios, sino que somos su poema. (vs.5)

 

Los lectores se habrán percatado que se trata de un ejercicio para realizar un inventario espiritual durante esta temporada. Permítame expresarlo de otra manera. Dios nos ha recetado algunos días de retiro en oración y súplica con Él. Sabiendo esto, creo que es crucial que aprovechemos esta oportunidad para conseguir que todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; todo aquello en lo que hay virtud alguna, todo aquello que es digno de alabanza, sea lo que ocupe nuestro pensamiento (Fil 4:8).

El resultado de este ejercicio lo encontramos en el pasaje bíblico antes citado:

7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y  vuestros pensamientos en Cristo Jesús….. y el Dios de paz estará con vosotros.” (Fil 4:7, 9b)

6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, 7 para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe.

10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” (Efe 2:6-10)

Veamos el primer punto de este inventario espiritual. El Rey David escribió este Salmo mientras vivía la experiencia de ser perseguido por uno de sus hijos llamado Absalón (2 Sam 15:12 – 2 Sam 18:33). Otra de esas expresiones es el Salmo 63.

Sabemos que del estudio de la vida de David se desprende el grado de responsabilidad que él tenía en esta crisis. Los textos bíblicos revelan que el rey David no desempeñó sus responsabilidades paterno-filiales a la altura de lo esperado. En el caso de Absalón tenemos un ejemplo sobresaliente del nivel de irresponsabilidad exhibida por David en sus funciones como padre.

Tamar, la hermana de Absalón, fue violada por su medio hermano Amnón (2 Sam 13). La Biblia nos deja ver que la reacción de David frente a este crimen fue una muy débil y ausente de justicia, débil en la aplicación de la disciplina y una demostración de falta de carácter. La Biblia dice que simplemente se enojó mucho (2Sam 13:21).

Esa irresponsabilidad comenzó a desencadenar en una crisis sin precedentes entre los hijos de David; crisis que David no advirtió. Dos años más tarde (2 Sam 13:23), esta crisis explota cuando Absalón decidió entrampar a su medio hermano Amnón y lo mató. Luego de esta explosión de coraje aberrante y nefasta, Absalón decidió huir a casa de sus abuelos maternos en Gesur.[4]

Esta historia bíblica es abordada por otro personaje llamado Joab; el jefe militar de los ejércitos de David. Es Joab el que intercede ante David por Absalón, consiguiendo que éste decida recibir a su hijo de vuelta en Jerusalem (2 Sam 14). El problema esa decisión es que como parte de ella David emitió un decreto muy desgraciado en el que decidía que su hijo podría regresar a casa, pero que no vería más el rostro del rey (2 Sam 14:24). Una pregunta muy válida que surge de este relato es si Absalón deseaba ver al rey o si deseaba ver a su papá. Los resultados de estas malas decisiones son sufridos por un David ya entrado en años que es perseguido y derrocado por su hijo. Es en este contexto que David decide escribir este Salmo.

Cuando uno lee el Salmo 143, de primera intención se puede llegar a la conclusión de que se está analizando una oración más. Sin embargo, esto no es así. David se encontraba ante la disyuntiva de escoger matar a su hijo Absalón o dejarse matar por él. ¿Qué podía él hacer? ¿Qué hacer en una situación como esta? El análisis de los primeros versos de ese Salmo nos permite llegar a las respuestas divinas para esta pregunta. En ellos, David dice lo siguiente:

1 Oh Jehová, oye mi oración, escucha mis ruegos; Respóndeme por tu verdad, por tu justicia. 2 Y no entres en juicio con tu siervo; Porque no se justificará delante de ti ningún ser humano.” (Sal 143:1-2)

En el primer verso David decide escoger con mucho cuidado las palabras que va a utilizar. De primera intención nos hace saber que su oración es un “te philla ” (H8605); esto es un himno que se ora o una oración que se canta. Varios Salmos poseen esta clasificación como parte de sus encabezados (Sal 17:1; 55:1; 90:1; 102:1).

O sea, que David decidió cantar una oración, convirtiéndola en un himno, o decidió orar una canción.

Esta decisión no es una novedosa. Los Cristianos hemos sido dirigidos a hacer esto a través de todas las generaciones. Por ejemplo, sabemos que los salmos son himnos que pueden ser considerados como oraciones y son oraciones que pueden ser consideradas como himnos. Al mismo tiempo los himnarios que usamos en las Iglesias hasta la generación pasada presentan una muy buena oportunidad para entender esto.

Por ejemplo, El Himnario de Vida Cristiana posee en sus últimas páginas un índice topical. Esto es, un índice en el que uno puede encontrar los himnos clasificados por temas o por tópicos. Por ejemplo, himnos que trabajan el tema de la Paz, de la oración, de la Navidad, de la consagración, de la cruz, etc. Hay un tema para los himnos que trabajan los temas de la confianza y los que trabajan el tema del conflicto y la victoria.[5]

Cuando identificamos los himnos que están relacionados al tema de la confianza, Algunos de los himnos que encontramos son los siguientes (la primera frase de cada himno)

“Cristo el Señor me ama por siempre”

“Cuando estés cansado y abatido”

“Castillo fuerte es nuestro Dios”

“De paz inundada mi senda ya esté”

“Todas las promesas del Señor Jesús”

“Te necesito ya”

“El que habita al abrigo de Dios” (escrito por el Hno. Rafael Cuna)

El rigor teológico de estas composiciones hace que estos himnos puedan ser dichos como oraciones y/o que sean oraciones que pueden ser cantadas como himnos. Esto último puede ser conseguido con muchas de las composiciones más recientes que utilizamos para alabar a Señor.

Sin duda alguna: ¡Hay algo maravilloso en la alabanza!

El profeta Isaías parece conocer algo acerca de esto, particularmente cuando nos dice lo siguiente:

18 Nunca más se oirá en tu tierra violencia, destrucción ni quebrantamiento en tu territorio, sino que a tus muros llamarás Salvación, y a tus puertas Alabanza. 19 El sol nunca más te servirá de luz para el día, ni el resplandor de la luna te alumbrará, sino que Jehová te será por luz perpetua, y el Dios tuyo por tu gloria.” (Isa 60:18-19)

La expresión “puertas Alabanza” significa que el creyente ha decidido convertir su vida en un taller de trabajo constante. Esta “labor” nos lleva a pensar menos en nosotros y más en la gloria y en la majestad de Dios.

Alabar al Señor en todo tiempo nos permite experimentar una transformación de nuestro vocabulario (Sal 34:1). Esto es así porque tener la alabanza de “continuo en mi boca” nos conduce a experimentar el amor de Dios. Esto es, cada vez más cerca, apoderándose de nosotros, echando fuera el temor (1 Jn 4:18). Ese amor nos lleva a aprender a confiar en el Señor cada día más y esa confianza afirma y agiliza la fe que derrota el temor. Alabar a Dios con esta intención es muy bueno, pero alabarle porque Él es Dios es mucho mejor. Es una de las acciones más inteligentes de las que podemos ser capaces. Veamos lo que dicen algunos pasajes bíblicos sobre esto que hemos presentado hasta aquí:

Sal 34  /   “1 Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca.”

 

Sal 50:23  /  “23 El que sacrifica alabanza me honrará; Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salvación de Dios.

 

Sal 47  /  “5 Subió Dios con júbilo, Jehová con sonido de trompeta. 6 Cantad a Dios, cantad; Cantad a nuestro Rey, cantad; 7 Porque Dios es el Rey de toda la tierra; Cantad con inteligencia.”

 

La alabanza es presentada como una puerta en el libro de Isaías en el día en el que el profeta ve al pecado derrotado y a la santa ciudad disfrutando de la mañana de la salvación y de la victoria. Las puertas que esa ciudad había tenido fueron identificadas por ese mismo profeta como la tristeza y el luto (Isa 3:26). Sin embargo, tan pronto llega el Señor la canción llega con Él y esto cambia la naturaleza de las puertas.

1 En aquel día cantarán este cántico en tierra de Judá: Fuerte ciudad tenemos; salvación puso Dios por muros y antemuro. 2 Abrid las puertas, y entrará la gente justa, guardadora de verdades.”   (Isa 26:1-2)

Las puertas (la alabanza) son descritas en Isaías como los instrumentos del Señor para que la gente justa y guardadora de verdades pueda entrar al lugar en el que el Señor se encuentra.

¿Qué hacemos cuando no sabemos lo que tenemos que hacer?: oramos las alabanzas o cantamos las oraciones.  Al hacerlo seremos llenos del amor de Dios. Seremos capaces de contemplar su majestad y   tendremos la oportunidad de servir a otros los medios para entrar a la presencia del Señor. Al mismo tiempo, nuestra confianza en Dios y en sus promesas aumentará y seremos capaces de fortalecer nuestra fe para vencer nuestros temores. ¡Cantemos  las oraciones y oremos las alabanzas!

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Referencias

[1] La palabra pandemia viene de la combinación de los conceptos griegos “pan” (de todos) y “demos” (del pueblo).

[2] Cantidad presentada entre los cálculos más reservados y los menos conservadores. Cerca de 500 millones de personas se vieron afectadas por esta enfermedad en todo el planeta entre 1918 y 1919.

[3] https://www.mphonline.org/worst-pandemics-in-history/

[4] La Biblia enseña que Absalón era el hijo de Maaca, la hija de Talmai el rey de Gesur (2 Sam 3:3). La Biblia dice que es a Gesur a donde Absalón decide huir luego de matar a su hermano (2 Sam 13:27).

[5] Hay algunas direcciones electrónicas que pueden ser consideradas; https://www.youtube.com/watch?v=txRfo8kkRjI. En la siguiente dirección aparecen varios himnarios que pueden ser accedidos libres de costo: https://himnosdealabanza.cl/material-en-pdf/

 

Colaboradores:

Reflexión: Rev.  Mizraim Esquilín-García, PhD.  /  Pastor de Comunicaciones: Mizraim Esquilín-Carrero, Jr. / Webmaster: Hno. Abner García  /  Social-Media : Hna. Frances González   / Montaje reflexión-web/curadora Heraldo Digital-WordPress: Hna. Eunice Esquilín-voluntaria  /  Diseñadora El Heraldo Edición Impresa en InDesign CC: Hna. Eunice Esquilín-voluntaria  /   Fotografías gratuitas: Recuperadas de Unsplash.com.  Imagen editada en Photoshop CC: Hna. Eunice Esquilín- voluntaria 22 de marzo del 2020.

 

Iglesia AMEC Casa de Alabanza, Canóvanas Puerto Rico   •   22 de Marzo de 2020   •   Somos una Iglesia de Presencia Internacional  • 736 • Qué hacer cuando no sabemos lo que hay que hacer • El Heraldo Digital  • Volumen XV • 736

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