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737 • Qué hacer cuando no sabemos lo que hay que hacer; Hay que vencer la angustia • Parte V • El Heraldo Digital del 29 de febrero del 2020 • Volumen XV • 737

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Qué hacer cuando no sabemos lo que hay que hacer; Hay que vencer la angustia. [Parte V]

Reflexión por el Pastor/Rector: Mizraim Esquilín-García

La crisis causada por el Coronavirus-19 ha provocado la angustia a millones de seres humanos sobre la faz de la tierra. La Organización Mundial de la Salud (WHO por sus siglas en inglés) ha estimado que 3 mil millones de personas están en cuarentena en el momento en el que estamos escribiendo estas líneas. Al mismo tiempo, las noticias que recibimos de Italia, de España y de Nueva York le han formado un nudo en la garganta a una cantidad considerable de personas alrededor del globo terráqueo.

¿Qué es la angustia? ¿Cómo la diferenciamos de la ansiedad y del miedo? Un blog originado en España parece resumir concretamente las respuestas a estas preguntas:

“El miedo se acompaña siempre de un contenido: la situación de peligro, el objeto amenazador. La ansiedad no se acompaña de ningún objeto concreto, siendo esta la diferencia fundamental.

La psicopatología tradicional ha distinguido, fenomenológicamente, la ansiedad de la angustia, una costumbre que actualmente está cada vez menos extendida entre los profesionales, aunque muchos pacientes siguen describiendo su malestar con la palabra angustia más que con la de ansiedad. Etimológicamente, tiene sentido la distinción, porque mientras ansiedad (ansietas) significa incomodidad, angustia (angor) significa estrechez o agotamiento, y desde un punto de vista clínico puede admitirse a la ansiedad como el componente psicológico de la emoción y la angustia el componente somático.

Ansiedad y angustia se pueden considerar matices de una misma expresión pero hay autores que le dan un significado distinto:

a) En la angustia predominan los síntomas de carácter físico (localizados preferentemente en el corazón, región precordial y garganta) mientras que en la ansiedad predominan los síntomas psíquicos, sensación de catástrofe, sensación de peligro inminente, etc.

b) En la angustia la reacción del organismo es de paralización, de sobrecogimiento, mientras que en la ansiedad, la reacción es de sobresalto, tratando de buscar una solución al peligro.

c) En la angustia el grado de nitidez de captación del fenómeno se encuentra muy atenuado, mientras que en la ansiedad el fenómeno se percibe con la máxima nitidez.”[1]

¿Cómo podemos vencer este enemigo silencioso e invisible? El salmista nos dijo en el Salmo 143 que una de las cosas que él aprendió a hacer cuando no sabía lo que había que hacer era admitir, aceptar el grado de angustia espiritual que estaba sufriendo:

  • 4 Y mi espíritu se angustió dentro de mí; Está desolado mi corazón.” (Sal 143:4, RV 1960)
  • He perdido el ánimo, mi corazón está desolado.” (Palabra de Dios para Todos)
  • Ya no me queda aliento; dentro de mí siento paralizado el corazón.” / (Nueva Versión Internacional)

Hay que aceptar el grado de angustia espiritual que sufrimos así como la desolación del alma que experimentamos. Esto no significa que nuestra fe haya fracasado y mucho menos que Dios nos haya abandonado. Esto revela que tenemos plena confianza en el Señor.

La Biblia trabaja el tema de la angustia de muchas maneras. De hecho, las definiciones que encontramos en la Biblia para este concepto son muy iluminadoras. Los conceptos hebreos “tsârâh” (H6869) y “tsar” (H6862) se utilizan para describir un problema, el pecho apretado, estreches, un oponente y cosas similares. De hecho, la raíz de esos conceptos es “tsârar” (H6887) que se usa para describir los calambres. Es curioso que también se usa para describir la acción de envolver algo (Éxo 12:34)

En el Nuevo Testamento se utilizan los conceptos griegos “odunaō” (G3600, “tormento,” “duelo”), “stenochōria” (G4730, “cuarto apretado”), “bareō” (G916, “carga pesada”, “presión”), “sunochē” (G4928, “sentirse restringido”, “angustiado”), “thlipsis” (G2347, “tribulación”, “pecho apretado”, “aflicción”) entre otros. ¿Le suenan familiares?

O sea, que desde el punto de vista bíblico la angustia puede ser definida como un problema, algo que aprieta el pecho, que nos hace estrecho el camino, como un calambre en el alma o algo que nos envuelve y nos arropa. Puede también ser definida como un tormento, procesar el duelo por una pérdida, estar en un cuarto apretado, sentirse restringido, en medio de una tribulación, afligido, etc. ¡Extraordinario!; ¿no cree?

Hay algunas cosas que queremos compartir con los lectores acerca de la angustia. Sabemos que muchos necesitan encontrar cómo usar su tiempo efectivamente (gracias a la cuarentena o al aislamiento). Por lo tanto, hemos decidido presentar una sección de datos bíblicos acerca de la angustia, otra sección acerca de pasajes bíblicos que sirven como ejercicios para que aprendamos a vencerlas. Estas dos (2) secciones serán seguidas por una en la que ofrecemos ejercicios bíblicos para orar en medio de las angustias.

De este modo facilitamos que puedan sentarse a estudiar este tema en familia. Les animamos a realizar esta tarea. Estamos convencidos de que será liberadora y muy educativa.

1.Datos acerca de las angustias

Pueden traer turbación  (Job 15)

24 Tribulación y angustia le turbarán, Y se esforzarán contra él como un rey dispuesto para la batalla,

 

Nos pueden llevar a cometer errores y realizar locuras (2 Sam 1:9)

5 Dijo David a aquel joven que le daba las nuevas: ¿Cómo sabes que han muerto Saúl y Jonatán su hijo? 6 El joven que le daba las nuevas respondió: Casualmente vine al monte de Gilboa, y hallé a Saúl que se apoyaba sobre su lanza, y venían tras él carros y gente de a caballo. 7 Y mirando él hacia atrás, me vio y me llamó; y yo dije: Heme aquí. 8 Y me preguntó: ¿Quién eres tú? Y yo le respondí: Soy amalecita. 9 El me volvió a decir: Te ruego que te pongas sobre mí y me mates, porque se ha apoderado de mí la angustia; pues mi vida está aún toda en mí. 10 Yo entonces me puse sobre él y le maté, porque sabía que no podía vivir después de su caída; y tomé la corona que tenía en su cabeza, y la argolla que traía en su brazo, y las he traído acá a mi señor.

 

Pueden atacar a cualquiera (Lcs 2:48)

48 Cuando le vieron, se sorprendieron; y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia.

 

Hay que reconocer el grado de responsabilidad que tenemos de que estas nos envuelvan (Gn 42:21)

21 Y decían el uno al otro: Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, pues vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no le escuchamos; por eso ha venido sobre nosotros esta angustia. 22 Entonces Rubén les respondió, diciendo: ¿No os hablé yo y dije: No pequéis contra el joven, y no escuchasteis? He aquí también se nos demanda su sangre.

 

Nos alcanzan y nos invitan a aprender y a reflexionar (Dt 4:30-39)

30 Cuando estuvieres en angustia, y te alcanzaren todas estas cosas, si en los postreros días te volvieres a Jehová tu Dios, y oyeres su voz; 31 porque Dios misericordioso es Jehová tu Dios; no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus padres. 32 Porque pregunta ahora si en los tiempos pasados que han sido antes de ti, desde el día que creó Dios al hombre sobre la tierra, si desde un extremo del cielo al otro se ha hecho cosa semejante a esta gran cosa, o se haya oído otra como ella. 33 Ha oído pueblo alguno la voz de Dios, hablando de en medio del fuego, como tú la has oído, sin perecer? 34 O ha intentado Dios venir a tomar para sí una nación de en medio de otra nación, con pruebas, con señales, con milagros y con guerra, y mano poderosa y brazo extendido, y hechos aterradores como todo lo que hizo con vosotros Jehová vuestro Dios en Egipto ante tus ojos? 35 A ti te fue mostrado, para que supieses que Jehová es Dios, y no hay otro fuera de él. 36 Desde los cielos te hizo oír su voz, para enseñarte; y sobre la tierra te mostró su gran fuego, y has oído sus palabras de en medio del fuego. 37 Y por cuanto él amó a tus padres, escogió a su descendencia después de ellos, y te sacó de Egipto con su presencia y con su gran poder, 38 para echar de delante de tu presencia naciones grandes y más fuertes que tú, y para introducirte y darte su tierra por heredad, como hoy. 39 Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro.

 

Encuentran a uno; no nos podemos esconder de ellas (Sal 116:3)

3 Me rodearon ligaduras de muerte, Me encontraron las angustias del Seol; Angustia y dolor había yo hallado. 4 Entonces invoqué el nombre de Jehová, diciendo: Oh Jehová, libra ahora mi alma.

 

2.¿Qué debemos hacer para vencer las angustias?

Hay que aprender a ver las señales que Dios pone en el camino (Gn 45)

26 Y le dieron las nuevas, diciendo: José vive aún; y él es señor en toda la tierra de Egipto. Y el corazón de Jacob se afligió, porque no los creía. 27 Y ellos le contaron todas las palabras de José, que él les había hablado; y viendo Jacob los carros que José enviaba para llevarlo, su espíritu revivió. 28 Entonces dijo Israel: Basta; José mi hijo vive todavía; iré, y le veré antes que yo muera.

 

Podemos pedirle a Dios que nos rescate de ellas (2 Sam 4:9)

9 Y David respondió a Recab y a su hermano Baana, hijos de Rimón beerotita, y les dijo: Vive Jehová que ha redimido mi alma de toda angustia,

 

Hay que reconocer que Dios conoce nuestras sendas (Sal 142:2)

2 Delante de él expondré mi queja; Delante de él manifestaré mi angustia. 3 Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tú conociste mi senda. En el camino en que andaba, me escondieron lazo.

4 Mira a mi diestra y observa, pues no hay quien me quiera conocer; No tengo refugio, ni hay quien cuide de mi vida. 5 Clamé a ti, oh Jehová; Dije: Tú eres mi esperanza, Y mi porción en la tierra de los vivientes.

 

Podemos conseguir un(a) buen amigo(a) (Prov 17:17)

17 En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia.

 

Declarar que hay una Navidad recetada para estas (Isa 9:1)

1 Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles. 2 El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos. 3 Multiplicaste la gente, y aumentaste la alegría. Se alegrarán delante de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten despojos. 4 Porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro, y el cetro de su opresor, como en el día de Madián. 5 Porque todo calzado que lleva el guerrero en el tumulto de la batalla, y todo manto revolcado en sangre serán quemados, pasto del fuego. 6 Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz.

 

Hay que confiar en la promesa de que Dios está con nosotros (Isa 63:9)

9 En toda angustia de ellos él fue angustiado, y el ángel de su faz los salvó; en su amor y en su clemencia los redimió, y los trajo, y los levantó todos los días de la antigüedad.

 

Debemos confiar que éstas no tienen la capacidad de apartarnos del amor de Cristo (Rom 8:35)

35 Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 36 Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. 37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

 

 3.¿Cómo debemos orar en medio de las angustias?

Hay que decirle a Dios: hay que hablarle acerca de esto (Job 7:11; 15:24; 36:16;38:23)

11 Por tanto, no refrenaré mi boca; Hablaré en la angustia de mi espíritu, Y me quejaré con la amargura de mi alma.

 

Debemos buscar al Señor incesantemente (Sal 77:2)

2 Al Señor busqué en el día de mi angustia; Alzaba a él mis manos de noche, sin descanso; Mi alma rehusaba consuelo. 3 Me acordaba de Dios, y me conmovía; Me quejaba, y desmayaba mi espíritu. Selah 4 No me dejabas pegar los ojos; Estaba yo quebrantado, y no hablaba. 5 Consideraba los días desde el principio, Los años de los siglos. 6 Me acordaba de mis cánticos de noche; Meditaba en mi corazón, Y mi espíritu inquiría:

 

Debemos invocar a Dios (Sal 86:7)

7 En el día de mi angustia te llamaré, Porque tú me respondes.

Sal 91:15

15 Me invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia; Lo libraré y le glorificaré.

16 Lo saciaré de larga vida, Y le mostraré mi salvación.

Sal 102:1-2

1 Jehová, escucha mi oración, Y llegue a ti mi clamor. 2 No escondas de mí tu rostro en el día de mi angustia; Inclina a mí tu oído; Apresúrate a responderme el día que te invocare.

Sal 106:44

44 Con todo, él miraba cuando estaban en angustia, Y oía su clamor; 45 Y se acordaba de su pacto con ellos, Y se arrepentía conforme a la muchedumbre de sus misericordias. 46 Hizo asimismo que tuviesen de ellos misericordia todos los que los tenían cautivos.

 

Debemos pedirle al Señor que nos haga ensanchar (Sal 4:1)

1 Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia. Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar; Ten misericordia de mí, y oye mi oración.

 

Debemos pedirle al Señor que Él sea nuestro refugio (Sal 9:9)

9 Jehová será refugio del pobre, Refugio para el tiempo de angustia. 10 En ti confiarán los que conocen tu nombre, Por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron. 11 Cantad a Jehová, que habita en Sion; Publicad entre los pueblos sus obras.

 

Podemos pedir al Señor que convierta esa experiencia en un testimonio de liberación

15 E invócame en el día de la angustia; Te libraré, y tú me honrarás. (Sal 50:15)

7 Porque él me ha librado de toda angustia, Y mis ojos han visto la ruina de mis enemigos. (Sal 54:7)

Hay que clamar: orar a viva voz (Sal 18:6)

6 En mi angustia invoqué a Jehová, Y clamé a mi Dios. El oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos.

 

Podemos pedir al Señor que nos permita experimentar su cercanía (Sal 22:11)

11 No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; Porque no hay quien ayude. 12 Me han rodeado muchos toros; Fuertes toros de Basán me han cercado. 13 Abrieron sobre mí su boca Como león rapaz y rugiente.

 

Debemos pedir al Señor que camine con nosotros (Gn 35:3)

3 Y levantémonos, y subamos a Bet-el; y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha estado conmigo en el camino que he andado.

 

Podemos pedir al Señor que nos revele el conocimiento que tiene de nuestro interior (Sal 31:7-9) (Y que ponga nuestros pies en lugar espacioso)

7 Me gozaré y alegraré en tu misericordia, Porque has visto mi aflicción; Has conocido mi alma en las angustias. 8 No me entregaste en mano del enemigo; Pusiste mis pies en lugar espacioso.9 Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy en angustia; Se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma también y mi cuerpo. 10 Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar; Se agotan mis fuerzas a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.

 

Podemos pedir al Señor que nos guarde y que nos provoque a cantar (Sal 32:7)

7 Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia; Con cánticos de liberación me rodearás. Selah 8 Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos. 9 No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, Que han de ser sujetados con cabestro y con freno, Porque si no, no se acercan a ti.

 

Podemos pedir al Señor que sea nuestra fortaleza, que nos ayude (Sal 37:39)

39 Pero la salvación de los justos es de Jehová. Y él es su fortaleza en el tiempo de la angustia.

40 Jehová los ayudará y los librará; Los libertará de los impíos, y los salvará, Por cuanto en él esperaron.

Podemos pedir al Señor que convierta esa experiencia en un testimonio de liberación

15 E invócame en el día de la angustia; Te libraré, y tú me honrarás. (Sal 50:15)

7 Porque él me ha librado de toda angustia, Y mis ojos han visto la ruina de mis enemigos. (Sal 54:7)

 

Podemos pedir al Señor que sea nuestro amparo y nuestro refugio (Sal 59:16)

16 Pero yo cantaré de tu poder, Y alabaré de mañana tu misericordia; Porque has sido mi amparo Y refugio en el día de mi angustia. 17 Fortaleza mía, a ti cantaré; Porque eres, oh Dios, mi refugio, el Dios de mi misericordia.

 

Debemos buscar al Señor incesantemente (Sal 77:2)

2 Al Señor busqué en el día de mi angustia; Alzaba a él mis manos de noche, sin descanso; Mi alma rehusaba consuelo. 3 Me acordaba de Dios, y me conmovía; Me quejaba, y desmayaba mi espíritu. Selah 4 No me dejabas pegar los ojos; Estaba yo quebrantado, y no hablaba. 5 Consideraba los días desde el principio, Los años de los siglos. 6 Me acordaba de mis cánticos de noche; Meditaba en mi corazón, Y mi espíritu inquiría:

 

Podemos pedir al Señor que nos recate de esta (Sal  78:42, 49)

42 No se acordaron de su mano, Del día que los redimió de la angustia; 43 Cuando puso en Egipto sus señales, Y sus maravillas en el campo de Zoán; 44 Y volvió sus ríos en sangre, Y sus corrientes, para que no bebiesen. 45 Envió entre ellos enjambres de moscas que los devoraban, Y ranas que los destruían. 46 Dio también a la oruga sus frutos, Y sus labores a la langosta. 47 Sus viñas destruyó con granizo, Y sus higuerales con escarcha; 48 Entregó al pedrisco sus bestias, Y sus ganados a los rayos. 49 Envió sobre ellos el ardor de su ira; Enojo, indignación y angustia, Un ejército de ángeles destructores.

 

Podemos pedir al Señor que nos libre de esta, que nos dirija (Sal 107:6, 13)

6 Entonces clamaron a Jehová en su angustia, Y los libró de sus aflicciones. 7 Los dirigió por camino derecho, Para que viniesen a ciudad habitable. 8 Alaben la misericordia de Jehová, Y sus maravillas para con los hijos de los hombres. 9 Porque sacia al alma menesterosa, Y llena de bien al alma hambrienta. 10 Algunos moraban en tinieblas y sombra de muerte, Aprisionados en aflicción y en hierros, 11 Por cuanto fueron rebeldes a las palabras de Jehová, Y aborrecieron el consejo del Altísimo. 12 Por eso quebrantó con el trabajo sus corazones; Cayeron, y no hubo quien los ayudase.13 Luego que clamaron a Jehová en su angustia, Los libró de sus aflicciones;

 

Podemos pedir al Señor que envíe su Palabra y nos sane (Sal 107:19, 28)

19 Pero clamaron a Jehová en su angustia, Y los libró de sus aflicciones. 20 Envió su palabra, y los sanó, Y los libró de su ruina. 21 Alaben la misericordia de Jehová, Y sus maravillas para con los hijos de los hombres; 22 Ofrezcan sacrificios de alabanza, Y publiquen sus obras con júbilo…..

23 Los que descienden al mar en naves, Y hacen negocio en las muchas aguas, 24 Ellos han visto las obras de Jehová, Y sus maravillas en las profundidades. 25 Porque habló, e hizo levantar un viento tempestuoso, Que encrespa sus ondas. 26 Suben a los cielos, descienden a los abismos; Sus almas se derriten con el mal. 27 Tiemblan y titubean como ebrios, Y toda su ciencia es inútil. 28 Entonces claman a Jehová en su angustia, Y los libra de sus aflicciones.

 

Podemos pedir al Señor que nos vivifique y que cumpla su propósito en nosotros (Sal 138:7)

7 Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás; Contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, Y me salvará tu diestra. 8 Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos.

 

Podemos pedir al Señor que nos saque de esa situación (Sal 143:11)

11 Por tu nombre, oh Jehová, me vivificarás; Por tu justicia sacarás mi alma de angustia. 12 Y por tu misericordia disiparás a mis enemigos, Y destruirás a todos los adversarios de mi alma, Porque yo soy tu siervo.

 

 Podemos pedir a Dios que nos saque de las fauces de ese animal (Job 36:16)

16 Asimismo te apartará de la boca de la angustia A lugar espacioso, libre de todo apuro, Y te preparará mesa llena de grosura.

¿Qué hacemos cuando no sabemos lo que hay que hacer? Reconocemos nuestras angustias y las traemos delante del Señor. Los testimonios de liberación y de transformación no tardarán. El Señor lo ha prometido.

 

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Referencia:

[1] http://www.dictea.es/blog/diferencias-entre-ansiedad-angustia-y-miedo

 

Colaboradores:

Reflexión: Rev.  Mizraim Esquilín-García, PhD.  /  Pastor de Comunicaciones: Mizraim Esquilín-Carrero, Jr. / Webmaster: Hno. Abner García  /  Social-Media : Hna. Frances González   / Montaje reflexión-web/curadora Heraldo Digital-WordPress: Hna. Eunice Esquilín-voluntaria  /  Diseñadora El Heraldo Edición Impresa en InDesign CC: Hna. Eunice Esquilín-voluntaria  /   Fotografías gratuitas: Recuperadas de Unsplash.com.  Imagen editada en Photoshop CC: Hna. Eunice Esquilín- voluntaria 29 de marzo del 2020.

 

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