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764 • Género: Historia y desarrollo del concepto. Una perspectiva académica Cristiana / • 4 de octubre del 2020 • El Heraldo Digital -Institucional • Volumen XV • 764

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Género: Historia y desarrollo del concepto: Una perspectiva académica Cristiana.

Reflexión por el Pastor/Rector: Mizraim Esquilín-García

       Hacemos un alto en las reflexiones acerca de la peregrinación del pueblo de Israel en su ruta hacia la Tierra prometida. Las discusiones más recientes acerca del tema de la perspectiva de género nos han inquietado y estimamos que es meritorio hacer una pequeña aportación para fomentar un análisis y una discusión responsable del mismo.

El desconocimiento de todo lo que encierra el tema del género y de la perspectiva de este ha colocado a muchos creyentes, al igual que a analistas políticos, a presentar opiniones acerca de este tema que necesitan ser revisadas. Uno de los  propósitos de este artículo-reflexión es poder provocar a los lectores a profundizar un poco más en el análisis y la investigación del mismo de modo que puedan desarrollarse opiniones informadas. Es cierto que el escritor de esta reflexión reconoce que no es un especialista en el tema. También es cierto que el escritor ha estado estudiando el mismo por los pasados 20 años.

Hay que destacar de entrada a este documento que el énfasis del mismo es uno Cristiano y que todos sus análisis han sido desarrollados utilizando la Biblia como un prisma. Hay que puntualizar que este documento es el resumen de una conferencia sobre este tema ofrecida en el 2016 en la Iglesia Cruzada Evangélica Misionera, en Caimito (Puerto Rico). Esa presentación formó parte de un encuentro titulado “Frente a la perspectiva de Género,” encuentro organizado por el Rdo. Jorge Lucas Escribano Medina.[1]

Señalamos que el proceso utilizado para la investigación que produjo esa conferencia fue el modelo de investigaciones de la Universidad de Stanford[2]. Además, aunque utilizamos muchos recursos bibliográficos-responsables para la realización de este trabajo, hemos decidido privilegiar como referente el enfoque sociológico histórico fue provisto por la profesora Linda L. Lindsay.[3]

Por último, afirmamos que la Palabra de Dios enseña que en Cristo Jesús no existen diferencias entre la mujer y el hombre. Ambos ocupan el mismo lugar de respeto, de honra y de responsabilidades. La Biblia dice que todos somos uno en Cristo Jesús (Gál 3:28). También afirmamos que estamos en contra del sexismo; afirmamos que la mujer no es inferior al hombre.

Comenzamos señalando que el modelo de investigaciones de la Universidad de Stanford requiere que las investigaciones se desarrollen comenzando con el examen de los supuestos, las definiciones básicas y el trasfondo de lo que se pretende estudiar. Luego de esto hay que identificar las teorías que se han propuesto, seguido de la identificación y clarificación de los conceptos que se destacan en ese proceso. Esto debe conducir a la identificación de unas hipótesis. Luego de la identificación de las hipótesis se procede a estudiar la metodología, los datos observables, los datos y la información que fue seleccionada o no seleccionada, los hallazgos y se ofrecen las conclusiones.

Es por esto que comenzamos presentando algunas definiciones que respondan a las siguientes preguntas: ¿cuál es la definición de la Perspectiva o enfoque de género? ¿Qué significado posee el concepto género? Las respuestas para estas preguntas nos permitirán iniciar el análisis de este tema.

Perspectiva o enfoque de género

“[L]a Perspectiva de Género, llamada también enfoque de género, se basa en la Teoría de Género y se inscribe en tres paradigmas: el paradigma teórico histórico-crítico, el paradigma cultural del feminismo y el paradigma del desarrollo humano. Las raíces de la Perspectiva de Género están en el materialismo histórico, la antropología y la historia críticas, y el psicoanálisis. Su desarrollo continúa hoy en los mismos terrenos, enlazándose en su dimensión con la sociología, la semiótica y las demás disciplinas sociales y humanísticas -teóricas y aplicadas- encaminadas a la comprensión y la ampliación del desarrollo y la democracia. En los ámbitos de la medicina, las tecnologías de la alimentación y la ecología, el influjo de la Teoría de Género es particularmente notable.”[4] Esta definición es una europea, secular (no religiosa) y con un enfoque político centrista.

Género

La Profesora Lindsey define este concepto como un proceso sociocultural y se refiere a las actitudes culturales y sociales que unidas moldean y sancionan las conductas, los productos, las tecnologías, los ambientes y los conocimientos “femeninos” y “masculinos.”[5] A continuación una definición más amplia, extraída del contexto latinoamericano:

“[L]a categoría de género es una definición de carácter histórico y social acerca de los roles, identidades y valores que son atribuidos a varones y mujeres e internalizados mediante los procesos de socialización. Algunas de sus principales características y dimensiones son: 1) es una construcción social e histórica (por lo que puede variar de una sociedad a otra y de una época a otra); 2) es una relación social (porque descubre las normas que determinan las relaciones entre mujeres y varones); 3) es una relación de poder (porque nos remite al carácter cualitativo de esas relaciones); 4) es una relación asimétrica; si bien las relaciones entre mujeres y varones admiten distintas posibilidades (dominación masculina, dominación femenina o relaciones igualitarias), en general éstas se configuran como relaciones de dominación masculina y subordinación femenina; 5) es abarcativa (porque no se refiere solamente a las relaciones entre los sexos, sino que alude también a otros procesos que se dan en una sociedad: instituciones, símbolos, identidades, sistemas económicos y políticos, etc.) 6) es transversal (porque no están aisladas, sino que atraviesan todo el entramado social, articulándose con otros factores como la edad, estado civil, educación, etnia, clase social, etc.); 7) es una propuesta de inclusión (porque las problemáticas que se derivan de las relaciones de género sólo podrán encontrar resolución en tanto incluyan cambios en las mujeres y también en los varones); 8) es una búsqueda de una equidad que sólo será posible si las mujeres conquistan el ejercicio del poder en su sentido más amplio (como poder crear, poder saber, poder dirigir, poder disfrutar, poder elegir, ser elegida, etcétera).”[6]

Esa definición es Hispanoamericana y producida desde el centro de las perspectivas y los movimientos feministas. Hay que puntualizar que los especialistas en este tema han señalado que los conceptos “femenino” y “masculino” describen comportamientos de un movimiento continuo de identidades y comportamientos del género. Además, que género no necesariamente es igual al sexo biológico.

Otras definiciones necesarias son las de los conceptos “female” and “male” (mujer y hombre o hembra y varón). Estos conceptos son descritos dentro de la perspectiva de género como la descripción del sexo biológico de los seres humanos, los no-humanos y de otros organismos. La perspectiva de género enseña que estos conceptos, sólo pueden ser utilizados cuando el asunto en cuestión es únicamente el sexo biológico.

Los conceptos “mujer” y “hombre” deben ser utilizados cuando nos referimos a los seres humanos en lo que concierne o interesa a la biología y a la cultura. A continuación un ejemplo cultural; “hombres ingenieros” o “mujeres ingenieras.” Un ejemplo biológico: cuando hacemos referencia al sexo y/o las características biológicas de esa persona.

Hay otros conceptos que no presentamos aquí por falta de espacio. Se trata de conceptos tales como “femeneidad” y “masculinidad”, “estatus,” “estratificación social,” “rol,” “estereotipos,” “normas,” “patriarcado,” “sexismo,” “androcentrismo,” y otros.

Un dato muy interesante que hay insertar aquí es que los modelos de investigación y de diseño de casi todas las disciplinas, requieren que se identifiquen las diferencias sexuales significativas que existen en los seres humanos. Por ejemplo, lo requieren los modelos para el desarrollo de dispositivos de seguridad, tales como los cinturones de seguridad en los automóviles. ¿Por qué? Porque los cinturones convencionales de los automóviles no sirven para las mujeres embarazadas y esto es una causa importante de la muerte de los fetos en accidentes de tránsito, debido a los traumas que puede sufrir la madre.  Así mismo sucede con los modelos de investigación y de diseño de pruebas médicas tales como la osteoporosis. ¿Por qué? Es de todos conocidos que esta es una enfermedad que ataca con mucha más frecuencia a las mujeres blancas y asiáticas, especialmente las mujeres mayores posmenopáusicas. Estas son las que corren mayor riesgo.[7]

Trasfondo e historia del concepto género:

Aristóteles señaló que fue Protágoras el que decidió usar los términos “masculino,” “femenino” y “neutro” para clasificar así los sustantivos, introduciendo así el concepto de “género gramatical.” Él decía que las clases de los sustantivos son masculinos, femeninos y las cosas.”  (Aristotle, The Technique of Rhetoric, III).

No obstante, fue John William Money (8 Julio 1921 – 7 Julio 2006) el primero en acuñar este concepto en la modernidad. Money, que era Neozelandés, fue Profesor de Pediatría y Psicología médica en John Hopkins desde 1951. Él se encontraba trabajando con la unidad de “Sexual Behaviors,” de esa Universidad. Esta unidad practicaba cirugías experimentales de re-asignación de sexos en perros y otros animales. Money informó que los investigadores no sabían cómo catalogar a estos animales luego de haber sido operados y fue entonces que él sugirió que utilizara el concepto “género” para clasificarlos. Hay un libro en el que él colaboró como co-editor y en el que aparecen muchas de estas historias (“Transsexualism and Sex Reassignment,” 1969, John Hopkins).

Otros(as) proponentes del concepto:

Sobre la marcha aparecieron otras personas que realizaron aportaciones significativas para la definición de este concepto. Entre ellas encontramos a Shulamith Firestone (“The Dialectic of Sex” Bantam Books, New York, 1970), Firestone es muy importante en todo este análisis, no solo por ser una pionera en la discusión de este tema, sino por las posturas que ella asumió. Veamos una cita directa de uno de sus libros (traducción libre del autor de esta reflexión):

“Lo natural no es necesariamente un valor humano. La humanidad ha comenzado a sobrepasar a la naturaleza; ya no podemos justificar la continuación de un sistema discriminatorio de clases por sexos sobre la base de sus orígenes en la Naturaleza. De hecho, por la sola razón de pragmatismo empieza a parecer que debemos deshacernos de ella” (Shulamith Firestone, “The Dialectic of Sex”, Bantam Books, New York, 1970, p. 10.) 

Destacamos Firestone propone que los humanos hemos comenzado a sobrepasar la naturaleza. Me pregunto si esta aseveración ha tomado en consideración las experiencias que hemos visto en la historia acerca de lo que ha pasado cuando cambiamos el orden natural de las cosas.

Hay que mencionar a Judith Butler (“Gender Trouble:Feminism and the Subversion of Identity”, Routledge, 1989), a Nancy Folbre (“Who Pays for the Kids?: Gender and the Structures of Constraint (“Economics as Social Theory”, Routledge; 1st edition, 1994); (“Valuing Children: Rethinking the Economics of the Family (The Family and Public Policy),” Harvard University Press 2010); (“The Invisible Heart: Economics and Family Values” The New Press, 1st edition, 2002).

Hay que realizar una mención especial de Christina Hoff Sommers, una feminista de género. Su libro “Who Stole Feminism?” (Simon & Schuster; 1st Paperback Edition, 1994) se convirtió en un referente muy importante para todas estas discusiones.

El próximo paso en el modelo de investigación que hemos decidido seguir es la identificación de las teorías propuestas. Adelantamos que es aquí que el análisis del tema de la perspectiva de género y del concepto del género comienza a complicarse. Hay que explicar que una teoría formal consiste en proposiciones lógicas inter-relacionadas que explican eventos empíricos o experienciales.

Teorías

  1. Funcionalismo: se enfoca en cómo los roles del género contribuyen al orden social o al equilibrio.
  2. Teoría de Conflicto: Se enfoca en los niveles de poder asociados al género
  3. Interacción Simbólica: se enfoca en el género como un constructo social y cómo las personas “hacen” género en todos los días de la vida.
  4. Perspectiva Feminista.

Hemos separado esta(s) teoría(s) de las otras debido a que su(s) énfasis cambia(n) a base de la perspectiva feminista que se utilice para analizar el tema del género. Los lectores deben entender que existen varias perspectivas feministas conocidas y aceptadas, y que la mayoría de ellas ha desarrollado su propia teoría sobre lo que es la perspectiva de género. A continuación algunas de las perspectivas feministas más conocidas. Comenzamos por el Feminismo Liberal (el más moderado). Este posee una rama llamada Feminismo Cultural. Existe el Feminismo Socialista; este realiza un énfasis en el Feminismo Marxista. Existe el Feminismo Radical. También existe el Feminismo Multicultural y Global. Además, hay una rama del feminismo que se conoce como el Ecofeminismo. Hay otros movimientos feministas emergentes que no podemos considerar aquí por razón del espacio que posee esta reflexión.

Reiteramos que cada una de estas perspectivas feministas posee su propio acercamiento teórico al concepto del género y a la perspectiva del género.

Hay que destacar que la Profesora Lindsay ofrece unas definiciones magistrales de todas ellas. Lindsay acompaña estas definiciones con un análisis crítico de cada una de ellas.[8] Esto es, sus virtudes y sus debilidades, sus fortalezas y sus defectos. Un dato sobresaliente es que Lindsay argumenta que hay conflictos muy importantes entre la mayoría de estas perspectivas.

Una pregunta que hay que formularse es la siguiente: ¿cuál o cuáles de esas teorías será la(s) que se utilizará(n) para definir, desarrollar enseñar los currículos sobre la perspectiva de género que se ofrecerán en las escuelas de nuestro País? Esto tiene que ser definido con precisión y de manera responsable.

Hay que añadir aquí que la mayoría de estas teorías utilizan como base teórica de desarrollo los modelos propuestos por el Dr. Lawrence Kohlberg. Kohlberg es el proponente de la Filosofía de Desarrollo Moral.

El modelo de investigación que seguimos requiere la definición de los conceptos a base de las teorías propuestas.

Conceptos extraídos de las teorías

De las teorías examinadas se desprende que el “sexo” se refiere a las características biológicas que distinguen al hombre y a la mujer. Esta definición hace énfasis en las diferencias que existen entre ellos, en sus cromosomas, en su anatomía, sus hormonas, sus sistemas reproductivos y otros componentes fisiológicos. “Género” se refiere a esas características sociales, culturales y psicológicas vinculadas a hombres y mujeres a través de los contextos sociales. “Roles de género” se define como las actitudes y las conductas esperadas que una sociedad asocia a cada sexo. Esta definición coloca el “género” en el centro del contexto sociocultural.

Desde esta perspectiva, el “sexo” nos hace hombre o mujer y es un estatus adscrito porque nacemos con este. En cambio, “género” nos hace masculino, femenino o neutro. Las teorías indican que el “género” es un estatus adquirido porque tiene que ser aprendido. Reiteramos esta aseveración: casi todas las teorías describen que el género tiene que ser aprendido. Algo que es aprendido, no es innato y  requiere ser enseñado o que el conocimiento de eso se adquiere por medio del estudio o de la experiencia.

El modelo de investigación que seguimos requiere la presentación de las hipótesis que se desprenden de las teorías y de los conceptos.

Hipótesis

Privilegiamos en este análisis algunas de las propuestas (hipótesis) formuladas sobre este tema que fueron avaladas por las Naciones Unidas en la “IV Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer, realizada en septiembre de 1995 en Beijing”.[9] Lo hacemos así porque la mayoría de las teorías sobre este tema usan como base estas propuestas para el desarrollo de sus proposiciones para explicar los fenómenos empíricos.

“[E]l género se refiere a las relaciones entre mujeres y hombres basadas en roles definidos socialmente que se asignan a uno u otro sexo.”

“[E]l sentido del término género ha evolucionado, diferenciándose de la palabra sexo para expresar la realidad de que la situación y los roles de la mujer y del hombre son construcciones sociales sujetas a cambio.”

“[E]l concepto de género está enclavado en el discurso social, político y legal contemporáneo. Ha sido integrado a la planificación conceptual, al lenguaje, los documentos y programas de los sistemas de las Naciones Unidas y los intentos actuales de varios Estados Miembros de borrar el término género en la Plataforma de Acción y reemplazarlo por sexo es una tentativa insultante y degradante de revocar los logros de las mujeres, de intimidarnos y de bloquear el progreso futuro.”

“[C]ada niño se asigna a una u otra categoría en base a la forma y tamaño de sus órganos genitales. Una vez hecha esta asignación nos convertimos en lo que la cultura piensa que cada uno es -femeninas o masculinos-. Aunque muchos crean que el hombre y la mujer son expresión natural de un plano genético, el género es producto de la cultura y el pensamiento humano, una construcción social que crea la verdadera naturaleza de todo individuo.” (Lucy Gilber y Paula Wesbster, incluyen esto en su libro “The Dangers of Feminity”, Gender Differences: Sociology of Biology?, p. 41).

El modelo de investigación que seguimos requiere la definición de la metodología utilizada. Esta sección de la investigación es imprescindible porque en ella se procura identificar si los modelos, las teorías, los conceptos y las hipótesis han seguido el rigor de la investigación científica. Veamos los hallazgos que hemos encontrado:

Metodología, datos observables y datos seleccionados

Existen problemas muy serios con la metodología que produjo estas teorías. Hay una cantidad muy significativa de información interdisciplinaria pertinente que ellas suprimen. Existen problemas con los datos observables y con los datos seleccionados. Disciplinas tales como la neurofisiología, la bioquímica, la genética, la neurología, y otras, ofrecen datos que no son considerados dentro de la perspectiva de género. Existen problemas con los datos seleccionados. Los datos seleccionados para el desarrollo de estas teorías son arbitrarios.

Veamos algunos ejemplos de lo antes expuesto. La aplicación de la Teoría de Desarrollo Moral de Kohlberg ha sido criticada por sus propios pares porque, entre otras cosas, esa teoría no responde a las siguientes preguntas: ¿Puede el razonamiento moral necesariamente conducir a la conducta moral? ¿Es la justicia el único aspecto del razonamiento moral que debemos considerar?  La primera pregunta surge porque la teoría de Kohlberg está amarrada al pensamiento moral, pero existe una diferencia enorme entre conocer lo que tenemos que hacer versus las acciones que desarrollamos.

La segunda pregunta surge porque los críticos de la Teoría Desarrollo Moral de Kohlberg han señalado que éste sobre enfatiza que todas las elecciones morales que realizamos como que estas se conforman alrededor del concepto de la justicia. Sus críticos señalan que Kohlberg no toma en cuenta que factores tales como la compasión, el cuidado y otros sentimientos interpersonales pueden jugar un papel de importancia en el razonamiento moral. Esto no puede ser excluido en el desarrollo de un ser humano.

Las teorías examinadas ponen mucho peso sobre estos puntos de la teoría de Desarrollo Moral del Dr. Kohlberg.

Hay problemas con la metodología, con los datos observables y con los datos seleccionados porque no se toman en consideración las diferencias entre los cerebros de los hombres y los de las mujeres. De hecho, estos datos no estaban disponibles cuando Kohlberg desarrolló su teoría. Pero sí han estado disponibles durante el desarrollo de las teorías sobre la perspectiva de género. Los datos ofrecidos a continuación han sido extraídos de un libro de texto sobre Neuroanatomía Clínica y Neurociencia escrito por el Dr. M. J. T FitzGerald y algunos de sus colaboradores.[10]

Se sabe que existen diferencias extraordinarias y muy significativas entre los cerebros de los hombres y los cerebros de las mujeres. Los cerebros de los hombres son cerca de 10% más grandes que  los de las mujeres[11]. Los cerebros de las mujeres pesan cerca de 3 libras, mientras que los de los hombres pesan cerca de 3.5 libras (3 libras y media). Hay disparidades en la forma en que están distribuidas las sustancias cerebrales. Los cerebros de los hombres poseen 6.5 veces más materia gris, mientras que los cerebros de las mujeres poseen más de 9.5 veces más de lo que se conoce como materia blanca (materia ligada a la interconexión intra cerebral. Muchos especialistas en los campos de la neuro anatomía y la neurofisiología han propuesto que esta es una de las razones por que la que las mujeres pueden ser mucho más polifacéticas que los hombres.

El área frontal de la corteza y el área temporal de la corteza de los cerebros de las mujeres están organizadas con más precisión que en los cerebros de los hombres. Además, son más grandes en volumen. Estas diferencias pueden explicar unas ventajas funcionales que poseen las mujeres; por ejemplo las habilidades para el dominio de los idiomas.

Estudios funcionales de imágenes de resonancia magnética (fMRI) nos han ayudado a identificar que la activación sexual en los hombres ocurre mediante la activación de la corteza pre-frontal lateral.[12]

Un sub-conjunto de neuronas llamadas INAH3, que se encuentran en la parte media de núcleo pre-óptico posee el doble del tamaño en los cerebros de los hombres que en los de las mujeres. Estos están acompañados de abundancia de receptores de andrógeno y son activadas por la circulación de la testosterona. Permítanos decir estos en español: esto explica porque los hombres responden más que las mujeres al estímulo visual.

Estos estudios nos han permitido identificar que el centro predominante para la activación sexual en los cerebros de las mujeres es el giro cingulado (“cingulate gyrus”). Este es un centro cortical predominante para el control de las emociones. Hay que señalar que el núcleo ventromedial en los cerebros de las mujeres contiene neuronas ricas en estrógeno.[13] Todo esto contribuye a que la activación sexual de las mujeres sea predominantemente diferente a la de los hombres.

O sea, que los hombres y las mujeres poseen procesos diferentes para la activación de su sexualidad. Un hombre no se activa sexualmente como una mujer y viceversa.

Otra área en la que encontramos que hay problemas con la metodología, con los datos observables y con los datos seleccionados es la siguiente: los hallazgos científicos sobre el
desarrollo del cerebro de los menores. Un artículo publicado en la Revista Jurídica de la Universidad de PR nos servirá de guía para explicar por qué: “Neurociencia y la capacidad de consentimiento sexual del menor víctima,” escrito por la Licenciada Michelle Ramos Morales.[14]

En este artículo encontramos que entre los datos que no consideran las teorías que desarrollan la perspectiva de género se encuentra que “la maduración del cerebro de un ser humano no acaba a los 12 años como se pensaba antes. En realidad de los ocho años a los doce años, lo que se observa es que el cerebro vive una expansión y crecimiento en su número de neuronas. Existe un proceso de los doce años hasta la adultez temprana” (p.1184) ¡Este proceso es imprescindible!

“[S]in embargo, este estudio encontró que el lóbulo frontal del cerebro es el que más tarda en desarrollarse. Esta parte del derecho humano se relaciona con la toma de decisiones y el uso del juicio, el control de impulsos, la comprensión de riesgos, entre otras funciones cognitivas. De hecho, este continúa con cierto desarrollo en edades más avanzadas que la de la niñez y la adolescencia. Los hallazgos de este estudio muestran cómo el lóbulo frontal continúa sus procesos de desarrollo para culminar en la adultez temprana.” [15] Este proceso continúa hasta los 24 años[16] La adolescencia es definitivamente un período transicional donde un niño se está convirtiendo en, pero aun no es, un adulto.

Algunas funciones en la que el área frontal prefrontal está envuelta son la impulsividad, el juicio la capacidad para planificar el futuro y observar las consecuencias de un acto.

La Licenciada Ramos Morales y el Dr. Juan Antonio Moreira, Neurólogo consultado para esta publicación, informan en este artículo que esto muestra la realidad científica, que en ocasiones no recoge el derecho y que pone en peligro a quienes no tienen la capacidad para protegerse a sí mismos. Michelle Ramos asevera lo siguiente:

“[C]uando pensamos cómo esta realidad neurológica pone en desventaja a los menores, debemos crear las limitaciones correspondientes para que los adultos no abusen de ellos. Esto significa crear herramientas legales que propician limitaciones y la creación de limitaciones propiamente. Por ejemplo, el análisis judicial pudiera limitar la autonomía de menores en decisiones que requieren una mayor capacidad neurológica, fundamentándolos en evidencia sobre el menor, ciencias e investigaciones.”[17]

Ellos dicen mucho más: el adelantar la capacidad para consentir no acelera la maduración cerebral:

“[E]l Dr. Moreira, finalizando su análisis, manifiesta que “[e]l adelantar la edad para consentir no acelerará la maduración cerebral. Solo expondrá a seres emocionalmente cargados —alta testosterona— y sin la debida capacidad para hacer un sano juicio —falta madurez de la corteza frontal y prefrontal—”. Nos parece que su aportación es extraordinariamente acertada, añadiendo que debe considerarse para poder proveer legislación y jurisprudencia correcta en pro de la protección de los menores.”[18]

Invitamos a los lectores a leer ese artículo con mucho detenimiento. Entre otras cosas, en este artículo se presentan los estudios de la Dra. Deborah Yurgelun Todd. Esta especialista demostró que de sus estudios de los adolescentes se desprende que estos confían en las partes emocionales de sus cerebros, en lugar de usar la corteza frontal; la que utilizan los adultos. Al no tener todo el cerebro desarrollado por completo y ser el lóbulo frontal lo último en desarrollarse, entonces debemos aceptar que estos tienen  menos capacidad que un adulto en lo referente a procesos mentales tales como el poder consentir a una conducta tan seria como lo que es la conducta sexual.

¿Cuál es la importancia de esta información? Las teorías que desarrollan la perspectiva de género validan que los niños y las niñas escojan y aprendan el género que desean o siente que tienen. Recordemos que las teorías dicen que el género se aprende. A base de estos datos, ¿puede un menor hacer esto cuando su cerebro no está desarrollado para la toma de estas decisiones y para la evaluación de las consecuencias de ello?

Hay mucha información adicional que necesita ser considerada. El espacio provisto para este artículo no es suficiente para hacerlo. Hay muchas aportaciones interdisciplinarias que la perspectiva de género no considera.

Conclusiones

La perspectiva de género, como un principio, pretende resolver un problema real: la disparidad existente entre los roles y el estatus de las mujeres y los hombres. Sabemos que queda mucho trabajo por hacer en estas áreas. Sin embargo, las propuestas teóricas examinadas abren las puertas para que se permita que menores de edad estén tomando decisiones para las que nos están preparados. La negatividad a permitir la inclusión de las aportaciones de otras disciplinas limita y encierra esta enseñanza con anteojeras sociopolíticas y económicas. Además, las disparidades y los conflictos que existen entre las teorías propuestas predicen la creación de currículos ambivalentes y nocivos a la salud, a la educación y al desarrollo de las generaciones que se levantan en nuestro país.

También, hay que concluir que no hay una teoría de desarrollo que valide categóricamente el concepto del género. Particularmente el aprendizaje del género por los menores de edad. Las diferencias neurofisiológicas y neuro-bioquímicas no lo sustentan. El desarrollo que experimenta el cerebro no permite decisiones maduras en las etapas de desarrollo que han sido propuestas para internalizarlo. Las diferencias genéticas (cromosómicas) no lo apoyan.

La enseñanza acerca de la perspectiva procura influir en todas esas disciplinas, pero no toma en cuenta sus aportaciones. Por ejemplo, la medicina como disciplina necesita ir más allá del género como una construcción social para atender a los pacientes. Una persona que haya decidido abrazar un género opuesto a su identidad sexual biológica y genética necesita que sus médicos sepan cuál es su sexo para poder asistirlo y proveerle el tratamiento médico correcto. Recordemos que las mujeres no necesitan ser tratadas para el cáncer de próstata y los hombres no necesitan ser tratados para el cáncer de los ovarios y/o de la matriz.

Por último los movimientos feministas no tienen que valerse del desarrollo del concepto del género para la formulación de sus luchas que son justas necesarias.

Referencias

[1]   https://www.youtube.com/watch?v=dkazP5gQrVQ

[2]   http://genderedinnovations.stanford.edu/methods/concepts.html

[3] Lindsey, Linda L. (2010). “Gender Roles: a sociological perspective” (5th edition). NY: Pearson; ISBN-10: 0132448300

[4]   http://www.europrofem.org/contri/2_05_es/cazes/03_cazes.htm

[5]   Lindsey, Linda L. Ibid, p. 4 (traducción libre del escritor de este artículo)

[6] “Perspectiva de género: ¿Qué es la perspectiva de género y los estudios de género?” Publicado en Mujeres en Red. El periódico feminista” http://www.mujeresenred.net/spip.php?article1395 (Texto de Susana Gamba)

[7] https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/osteoporosis/symptoms-causes/syc-20351968

[8] Lindsey, Linda L. (2010).Ibid, (pp. 5-18)

[9] https://www.un.org/womenwatch/daw/beijing/pdf/Beijing%20full%20report%20S.pdf

[10] FitzGerald, M. J. T.; Gruener, Gregory; Mtui, Estomih (2011-04-14). Clinical Neuroanatomy and Neuroscience (Fitzgerald, Clinical Neuroanatomy and Neuroscience) (Kindle Locations 10193-10202). Elsevier Health. Kindle Edition.

[11] Esta realidad neuro-anatómica no hace al hombre más inteligente.

[12] Fitzgerald, Ibid. Capítulo 29.

[13] Fitzgerald, Ibid. Capítulo 34.

[14] Michelle Ramos Morales, “Neurociencia y la capacidad de consentimiento sexual del menor víctima”, publicado en la Revista Jurídica, UPR, Vol. 88, Núm 4, Rev. Jur.  UPR 1170 (2019)  http://revistajuridica.uprrp.edu/wp-content/uploads/2019/06/Neurociencia-y-la-capacidad-de- consentimiento-sexual-del-menor-v%C3%ADctima.pdf

[15]  Michelle Ramos Morales, Ibid, pp. 1179-80

[16]  Ibid. p. 1188

[17]  Ibid. p. 1188

[18]  Ibid. p. 1189

 

Colaboradores

Reflexión pastoral: Rev.  Mizraim Esquilín-García, PhD.  /  Pastor de Comunicaciones: Mizraim Esquilín-Carrero, Jr. / Webmaster: Hno. Abner García  /  Social-Media : Hna. Frances González /  Montaje reflexión-web/curadora Heraldo Digital Institucional-WordPress: Hna. Eunice Esquilín-voluntaria  /  Diseñadora El Heraldo Institucional Edición Impresa Interactiva en InDesign CC: Hna. Eunice Esquilín-voluntaria  /  Fotografías gratuitas: Recuperadas de Unsplash.com por: Ben White/Bill Oxford / Daniel Olah / Mauro Mora. Imagen editada en Photoshop CC: Dra. Eunice Esquilín López – voluntaria 4 de octubre del 2020.

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