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		<title>AMEC CDA Una Iglesia de Presencia</title>
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			<title>1056 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 10 de mayo del 2026</title>
						<description><![CDATA[1056 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 10 de mayo del 2026Consejos para una madre que ama al Señor “3 De igual manera, enseña a las ancianas a vivir de una manera que muestre reverencia y respeto a Dios. Diles que no hablen mal de los demás y que no sean esclavas del vino. Deben enseñar el bien 4 para que aconsejen a las más jóvenes a amar cada una a su esposo y a sus hijos. 5 ...]]></description>
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			<pubDate>Sun, 10 May 2026 08:15:59 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<section class="sp-section sp-scheme-0" data-index="1" data-scheme="0"><div class="sp-section-slide"  data-label="Main" ><div class="sp-section-content" ><div class="sp-grid sp-col sp-col-24"><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="0" style=""><div class="sp-block-content"  style=""><b>1056 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 10 de mayo del 2026<br>Consejos para una madre que ama al Señor</b><br><b>&nbsp;</b><br><i>“3 De igual manera, enseña a las ancianas a vivir de una manera que muestre reverencia y respeto a Dios. Diles que no hablen mal de los demás y que no sean esclavas del vino. Deben enseñar el bien 4 para que aconsejen a las más jóvenes a amar cada una a su esposo y a sus hijos. 5 Las jóvenes deben aprender de ellas a tener buen juicio y un corazón puro, a cuidar la casa, a ser amables y a estar dispuestas a servir a su esposo. Así nadie podrá criticar el mensaje que Dios nos dio.”</i> (Tit 2:3-5, PDT)<br><br>Hace algunos años, Phillip Yancey escribió un libro acerca del dolor: “<i>Where Is God When It Hurts?</i>” (1977, 1990). Casi al final de ese libro Yancey describe el proceso del nacimiento de una criatura desde la perspectiva del feto. La prosa con la que Yancey presenta esa descripción es simplemente magistral.<br><br><i>“Imagina el nacimiento desde la perspectiva del feto. Tu mundo es oscuro, seguro, protegido. Estás bañado en un líquido cálido y reconfortante. No haces nada por ti mismo. Te alimentan automáticamente, y un murmullo te asegura que alguien más grande que tú satisface todas tus necesidades. La vida consiste en una simple espera; no sabes qué esperar, pero cualquier cambio parece lejano y aterrador. No encuentras objetos punzantes, ni dolor, ni peligros. Una existencia tranquila y serena.<br>&nbsp;<br>Un día sientes un tirón. Las paredes parecen presionarte. Esas suaves paredes acolchadas ahora palpitan violentamente, aplastándote hacia abajo. Tu cuerpo se dobla por la mitad, tus extremidades se retuercen y se deforman. Estás cayendo, cabeza abajo. Por primera vez en tu vida, sientes dolor. Estás en un mar de materia turbulenta. Hay más presión, casi insoportable. Tu cabeza se aplasta, y te empujan con más fuerza hacia un túnel oscuro. ¡Ay, el dolor! Ruido. Más presión.<br>&nbsp;<br>Te duele todo el cuerpo. Escuchas un gemido y un miedo terrible y repentino te invade. Está sucediendo: tu mundo se derrumba. Estás seguro de que es el final. Ves una luz penetrante y cegadora. Unas manos frías y ásperas te agarran, te sacan del túnel y te ponen boca abajo. Un golpe doloroso. ¡Waaaahhhhh! Felicidades, acabas de nacer.”</i>[1] &nbsp;(traducción libre)<br><br>¿Cuántos de nosotros lo recordamos? Gracias a Dios estos recuerdos no forman parte de nuestro estado consciente. Solo una madre puede recordar esto con cada detalle de lo ocurrido. Esto es así porque ella lo experimentó del otro lado de la historia.<br><br>Esta es una de las razones por las que hay una relación inefable entre el bebé y su madrecita. Esto es así porque el proceso de parto libera una hormona que liga a esa mujer y a su bebé de por vida: la oxitocina. Esta hormona multifuncional es esencial para la reproducción, para lactar y para establecer vínculos sociales. Dentro de las muchas funciones que tiene esta hormona también encontramos la de estimular las contracciones para el parto, aumentando la producción de prostaglandinas y la de crear un enlace permanente con la criatura que ha nacido. Dios diseñó esto así.<br><br>Una mujer experimenta esto en cada ocasión que va a dar a luz. Esta es una de las razones por las que la maternidad no es una tarea para cobardes. Y como decía James Dobson, tampoco es un trabajo a tiempo parcial.<br><br>Luego de la salvación del alma, la maternidad es el privilegio más grande que Dios le ha dado a la humanidad. Las madres son copartícipes en la creación con la ayuda de nuestro Creador. Claro está, definimos la maternidad como algo que va más allá de dar a luz. Cuando nos referimos a la maternidad describimos a esa mujer que luego de haber concebido resuelve que su corazón se convertirá en el mejor salón de clases que podrá tener en la vida esa criatura que lleva en su vientre. Los tesoros que Dios ha puesto en el corazón de una madre, que ama al Señor, son invaluables. Esta es la razón por la que proverbistas españoles decían que una onza de una madre es mejor que una libra de un sacerdote (o de un pastor).<br><br>Repetimos que esto describe a alguien que va más allá de dar a luz. Como decía Sydney J. Harris:<br><br>“<i>La falacia más común entre las mujeres es creer que simplemente tener hijos las convierte en madres, lo cual es tan absurdo como creer que tener un piano las convierte en músicos.</i>”<br><br>Reconocemos que el desarrollo de una maternidad responsable requiere ser capaz de enfrentar retos nunca antes concebidos. La buena noticia es que todas las épocas de la historia de la humanidad han tenido los suyos. Es cierto que en ocasiones estos retos pueden minar la confianza de cualquier mujer que ha decidido ser madre. La buena noticia incluye que Dios ha hecho provisión de herramientas bíblicas y espirituales para que esa confianza aumente y para lograr que ella sea capaz de cumplir de forma efectiva con los roles de ser madre.<br><br>Hace algunos años, Susan Heid[2]decidió escribir un libro acerca de esas luchas constantes que las madres tienen con sus dudas, sus ansiedades y preocupaciones. Susan escribió ese libro procurando responder a las preocupaciones de muchas madres que sienten que no están siendo efectivas, que no poseen las destrezas necesarias para la tarea que Dios ha puesto en sus manos. Por lo general, estas reacciones drenan las energías de esas mujeres que de por sí ya están exhaustas y abrumadas por sus otros roles como mujeres, como trabajadoras, esposas, etc. Los cuestionamientos que emanan de los corazones y las mentes de estas mujeres suelen ser intensos.<br><br>Susan presenta en su libro algunas estrategias (31) que pueden ayudar a estas. A continuación, algunas de esas estrategias[3]:<br><br>Confiar en ese instinto/sabiduría que Dios ha puesto en ustedes como madres.<i><br>“5 Consigue sabiduría y entendimiento; no olvides mis palabras y sigue siempre mis enseñanzas. 6 No te alejes de la sabiduría, pues ella te protegerá; ama la sabiduría y ella cuidará de ti».”</i>&nbsp; (Pro 4:5-6, PDT)<br><br>Tener un plan: Dios tiene uno y conocerlo garantiza la victoria.<br><i>“11 Sé muy bien lo que tengo planeado para ustedes, dice el SEÑOR, son planes para su bienestar, no para su mal. Son planes de darles un futuro y una esperanza. 12 Entonces ustedes me llamarán, vendrán y orarán, y yo los escucharé. 13 Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón.” &nbsp;</i> (Jer 29:11-13, PDT)<br><br>Vivir de acuerdo con las prioridades establecidas, siendo Dios la más importante.<br><i>“3» No tengas ningún otro dios aparte de mí.”</i> (Éxo 20:3, PDT)<br><br><i>“5 Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.”</i> (Det 6:5, RV 1960)<br><br>No descuidar la salud.<br><i>“19 ¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo? Ustedes han recibido al Espíritu de Dios y habita en ustedes. Entonces, ustedes no son dueños de su cuerpo, 20 porque Dios los ha comprado por un precio. Así que, con su cuerpo, honren a Dios.”</i> (1 Cor 6:19-20, PDT)<br><br>Hacer ejercicio físico.<br><i>“8 «El entrenamiento físico es bueno, pero entrenarse en la sumisión a Dios es mucho mejor, porque promete beneficios en esta vida y en la vida que viene».”&nbsp;</i>(1 Tim 4:8, NTV)<br><br>No temer en demostrar tu valentía.<br><i>“5 El Señor te entregará a los que viven allí, y tú tendrás que hacer con ellos lo que te ordené. 6 ¡Así que sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni sientas pánico frente a ellos, porque el Señor tu Dios, él mismo irá delante de ti. No te fallará ni te abandonará».”</i> (Det 31:6, NTV)<br><br><i>“7 Pues Dios no nos ha dado un espíritu de temor y timidez sino de poder, amor y autodisciplina.”&nbsp;&nbsp;</i>(2 Tim 1:7, NTV)<br><br>Amar en grande.<br><i>“4 El amor es paciente y bondadoso. El amor no es envidioso. No es presumido ni orgulloso. 5 El amor no es descortés ni egoísta. No se enoja fácilmente. El amor no lleva cuenta de las ofensas. 6 No se alegra de la injusticia, sino de la verdad. 7 El amor acepta todo con paciencia. Siempre confía. Nunca pierde la esperanza. Todo lo soporta. 8 El amor no tiene fin. Algún día, el don de profetizar cesará. El don de hablar en lenguas se acabará. El de conocimiento se terminará.”</i> (1 Cor 13:4-8, PDT)<br><br>Ser agradecida.<br><i>“24 Este es el día en que el SEÑOR ha obrado; ¡Alegrémonos y seamos felices en él!”</i> (Sal 118:24, PDT)<br><br>Estar llena de la gracia de Dios.<br><i>“10 Sin embargo, lo que ahora soy, todo se debe a que Dios derramó su favor especial sobre mí, y no sin resultados. Pues he trabajado mucho más que cualquera de los otros apóstoles; pero no fui yo sino Dios quien obraba a través de mí por su gracia.”</i> (1 Cor 15:10, NTV)<br><br><i>“8 Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. 9 La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo. 10 Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás.”&nbsp;</i> (Efe 2:8-10, NTV)<br><br><i>&nbsp;“6 Y él da gracia con generosidad. Como dicen las Escrituras: «Dios se opone a los orgullosos pero da gracia a los humildes».”</i> (Stg 4:6, NTV)<br><br>Enseñar buenos modales.<br><i>“31 Traten a los demás como les gustaría que ellos los trataran a ustedes.” (Lcs 6:31, NTV)</i><br><i><br></i>Rodearse de una red de apoyo.<i><br>“9 Es mejor ser dos que uno, porque ambos pueden ayudarse mutuamente a lograr el éxito. 10 Si uno cae, el otro puede darle la mano y ayudarle; pero el que cae y está solo, ese sí que está en problemas. 11 Del mismo modo, si dos personas se recuestan juntas, pueden brindarse calor mutuamente; pero ¿cómo hace uno solo para entrar en calor? 12 Alguien que está solo puede ser atacado y vencido, pero si son dos, se ponen de espalda con espalda y vencen; mejor todavía si son tres, porque una cuerda triple no se corta fácilmente.”</i> (Ecl 4:9-12, NTV)<br><br>No ser prisionera de las batallas por el poder; ustedes establecen las reglas, no sus hijos.<br><i>"El que no corrige al hijo, lo odia; el que lo ama, lo disciplina a tiempo.”</i> (Pro 13:24, PDT)<br><br>Es obvio que no podemos analizar todas las estrategias que Susan presenta en su libro. Nuestra recomendación es que las lectoras lo compren y lo estudien, preferiblemente en compañía de otras madres cristianas. Estamos convencidos de que esos consejos las empoderarán y motivarán para seguir hacia adelante.<br><br>Ahora bien, no podemos obviar que la oración es el escenario, la dimensión más importante y decisiva para poder desarrollar la maternidad con efectividad. Billy Graham decía lo siguiente acerca de la oración de una madre:<br><br><i>“Que tu hogar sea tu parroquia, tu pequeña prole tu congregación, tu sala de estar un santuario y tu rodilla un altar sagrado.”</i> (traducción libre)<br><br>Otro escenario clave es la poderosa Palabra de Dios. El pasaje bíblico que encabeza esta reflexión (Tito 2:3-5) presenta el consejo paulino que Tito recibió para educar las iglesias que estaban bajo su supervisión. Este consejo, además de fomentar encuentros informales, parece ordenar la creación de una especie de reuniones de estudio o unas tertulias dirigidas por las madres que están en la iglesia y que poseen mucha experiencia. El apóstol Pablo le dice a Tito, uno de sus discípulos, que existen unos requisitos básicos para que esas mujeres puedan liderar esas reuniones. Uno de estos requisitos es que ellas sean capaces de mostrar, “<i>katástēma</i>” (G2688), o sea que se comporten como aquellos creyentes que procuran ser reverentes (“<i>hieroprepēs</i>”, G2412).<br><br>La etimología de ese concepto griego, “<i>hieroprepēs</i>”, nos permite conocer que este es uno compuesto. El prefijo utilizado aquí, “<i>hieros</i>” (G2413), significa santo. Además, el análisis de ese prefijo revela que este implica fortaleza, como la de un río.[4] En otras palabras, que cuando lo aplicamos a la santidad descubrimos que no se trata de una santidad nominal ni religiosa. La santidad que se describe aquí es una fortaleza que engalana a aquellos que la poseen. Al mismo tiempo, se trata de una santidad que fluye como un río y con la fuerza de este. No olvidemos que un río lleno y acaudalado es capaz de echar a un lado cualquier cosa que trate de entorpecer su camino. Así mismo es el fluir de la santidad que nos regala Dios. Podemos experimentar lo que experimenta un río cuando el caudal de este aumenta: nada puede detener nuestra peregrinación para alcanzar la voluntad y el propósito de Dios.<br>&nbsp;<br>Los recursos académicos nos informan que el concepto “<i>hieros</i>” era constantemente combinado en la Grecia antigua con el sinónimo “<i>theios</i>” (G2304) que significa que viene de Dios[5]. O sea, que no se trata de una santidad adquirida por obra, sino recibida de la mano de Dios.<br><br>El prefijo “<i>prepēs</i>” (del griego “<i>prepō</i>”, G4241) describe elevación, ser devoto, piadoso y ser conspicuo. O sea, algo que es visible, ilustre y/o sobresaliente.<br><br>El Diccionario Teológico del Nuevo Testamento (Kittel) dice que la combinación de ambos conceptos no describe aquello que corresponde a un santo, sino aquello que se relaciona con el “<i>hierón</i>” (G2411). El “<i>hierón</i>” era uno de los conceptos que los griegos utilizaban para describir un recinto sagrado, el templo, el ministerio, la acción sagrada, lo religioso y, finalmente, la divinidad. Dicho de otra forma, esto significa aquello que es sagrado o reverencial.[6] Estos datos nos permiten concluir que las ancianas que Pablo describe aquí son como un templo: santas y reverentes. Además, ellas inspiran santidad y reverencia.<br><br>Pablo añade a todo esto que ese respeto y esa reverencia se le deben a Dios.<br><br>Sabemos que los resultados de esta clase de relación con Dios son conocidos públicamente. También sabemos que la humildad y la mansedumbre son las características que encontramos en aquellos que abrazan la santidad como un estilo de vida.<br><br>Debemos entender que ese nivel de relación con Dios no provee espacio para ser esclavos del vino, ni prisioneros de aquellas conversaciones que no son edificantes.<br><br>Otro consejo paulino es que esas mujeres sean buenas maestras (“<i>kalodidaskalos</i>”, G2567): maestras de aquello que es bueno y que es correcto.[7]<br>&nbsp;<br>¿Cómo se logra esto último? Hay una historia en el Libro del Éxodo que describe cómo Dios se insertó en la peregrinación del pueblo de Israel de modo que ellos pudieran ser capaces de realizar una tarea muy especial. Esa tarea era la de crear, construir, elaborar y desarrollar todos los componentes que tenían que formar parte del Tabernáculo de reunión. El Señor le había revelado de manera específica a Moisés todas las cosas que tenían que formar parte de ese lugar sagrado: desde lo más imponente como el Arca del Pacto hasta los utensilios más sencillos y diminutos. La narrativa bíblica que describe esto implica que los años de esclavitud en Egipto no propiciaron el desarrollo de personas diestras en esta clase de tarea: orfebres, artistas especialistas en el trabajo con los metales, etc. En otras palabras, no había muchos artesanos en Israel con esta clase de destrezas. El texto bíblico describe que Dios resolvió esto llenando de su Espíritu a dos (2) personas con <i>“sabiduría, inteligencia en ciencia y en todo arte”</i> (Éxo 35:31, RV1960). No sólo eso, sino que el texto bíblico dice que Dios puso en el corazón de esas dos (2) personas el que pudieran ser capaces de enseñar.<br><br><i>“30 Luego Moisés dijo al pueblo de Israel: «El Señor ha escogido específicamente a Bezalel, el hijo de Uri y nieto de Hur, de la tribu de Judá. 31 El Señor llenó a Bezalel del Espíritu de Dios, y le dio gran sabiduría, capacidad y destreza en toda clase de artes manuales y oficios. 32 Él es un maestro artesano, experto en trabajar el oro, la plata y el bronce. 33 Es hábil en grabar, en incrustar piedras preciosas y en tallar madera. ¡Es un maestro en todo trabajo artístico! 34 El Señor les ha dado tanto a él como a Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan, la capacidad de enseñar a otros sus habilidades técnicas”</i>&nbsp; (Éxo 35:30-34, NTV)<br><br>Esto es lo mismo que Dios hace con una madre: la convierte en maestra. Esa capacidad aumenta de una manera inigualable cuando esa mujer está llena de la presencia de Dios. No olvidemos que enseñar es una de las funciones que más nos hace parecernos a Cristo. Esto es así porque uno de los nombres de nuestro Señor es Maestro. Así que una madre que decide enseñar está modelando lo mucho que se parece a Cristo.<br><br>Estamos procurando encontrar respuestas para esta pregunta: ¿cuál es la herramienta indispensable para realizar esta tarea? Sin duda alguna que esa herramienta es la Palabra de Dios. La Biblia dice lo siguiente acerca de sí misma:<br><br><i>“16 Toda la Escritura es un mensaje enviado por Dios, y es útil para enseñar, reprender, corregir y mostrar a la gente cómo vivir de la manera que Dios manda, 17 para que el siervo de Dios esté listo y completamente capacitado para toda buena obra.”</i> (2 Tim 3: 16-17, PDT)<br><br>¿Qué cosas dice Pablo que deben ser enseñadas? Una de las cosas que Pablo puntualiza aquí es que hay que enseñar (“<i>sōphronizō</i>”, G4994) es el amor (“<i>philandros</i>”, G5362) al esposo y el amor (“<i>philoteknos</i>”, G5388) a los hijos.[8] Es obvio que estas son dos (2) manifestaciones distintas del amor. Un dato curioso es que Pablo señale que estos amores deben ser enseñados y aprendidos.<br>&nbsp;<br>Es muy interesante el dato de que el vocablo griego traducido aquí como enseñar (“<i>sōphronizō</i>”, G4994) es utilizado con frecuencia en la Biblia para describir la prudencia, la cordura y el juicio cabal. En otras palabras, que esta clase de enseñanza es más un testimonio que lo que se hace en una clase formal.<br><br>Él añade que hay que enseñar el auto control (“<i>sōphronas</i>”, G4998), la pureza (“hagnás”, G53), el cuidado de la casa (“<i>oikouros</i>”, G3626), la amabilidad (“<i>agathas</i>”, G18) y el balance del respeto (“<i>hupotássō</i>”, G5293) que debe existir en la relación matrimonial. Es importante destacar que Dios no le exige menos a los padres.<br><br>Repetimos este pasaje dice que todo esto puede ser aprendido y que necesita ser enseñado.<br><br>El Apóstol Pablo cierra esa perícopa afirmando que el testimonio de la Iglesia del Señor depende de que este sea el estilo de vida que se practica en la iglesia:<i> “…Así nadie podrá criticar el mensaje que Dios nos dio”</i> (Tito 2:5).<br><br>Hoy se celebra el día de las madres en nuestro país. Es nuestro deseo y nuestra oración que el Señor continúe bendiciendo a aquellas mujeres a las que Él les ha concedido el privilegio de la maternidad, sea por haber concebido y parido una criatura o porque el Todopoderoso les ha concedido el privilegio y la responsabilidad de criar a una criatura.<br><br>Oramos para que el regalo más grande que puedan recibir hoy venga del Padre de las luces, de quien desciende todo don perfecto (Stg 1:17). Oramos para que se cumpla en ustedes lo que Dios ha prometido.<br><br><i>“13 Dios está obrando entre ustedes. Él despierta en ustedes el deseo de hacer lo que a él le agrada y les da el poder para hacerlo.”</i> &nbsp;(Fil 2:13, PDT)<br>&nbsp;<br><br><br>[1] Yancey, Philip. Where Is God When It Hurts? Zondervan. Kindle Edition, (pp. 258-259)<br>[2] https://theconfidentmom.com/<br>[3] Heid, Susan. Become the Confident Mom You’ve Always Wanted to Be - 31 strategies to improve your confidence as a woman, mother, and family manager. Kindle Edition.<br>[4] Schrenk, G. (1964–). ἱερός, τὸ ἱερόν, ἱερωσύνη, ἱερατεύω, ἱεράτευμα, ἱερατεία, (-ία), ἱερουργέω, ἱερόθυτος, ἱεροπρεπής, ἱεροσυλέω, ἱερόσυλος, ἱερεύς, ἀρχιερεύς. En G. Kittel, G. W. Bromiley, &amp; G. Friedrich (Eds.), Theological dictionary of the New Testament (electronic ed., Vol. 3, pp. 221–222). Eerdmans.<br>[5] Op.cit.<br>[6] Op.cit., p. 253.<br>[7] Louw, J. P., &amp; Nida, E. A. (1996). En Greek-English lexicon of the New Testament: based on semantic domains (electronic ed. of the 2nd edition., Vol. 1, p. 415). United Bible Societies.<br>[8] El texto griego incluye ambos tipos de amor. Algunas traducciones bíblicas también lo hacen.<br><br><br><br><br><br><br><br></div></div></div></div></div></section>]]></content:encoded>
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			<title>1055 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 3 de mayo del 2026</title>
						<description><![CDATA[1055 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 3 de mayo del 2026Familias dirigidas por el Espíritu Santo: el análisis de la familia de Jacob -Parte VIII“6 Entonces entregó todo a cargo de José y no prestaba atención a nada que no fuera la comida que él mismo consumía. José era un hombre muy apuesto y de buena figura. 7 Un tiempo después, la esposa de su amo comenzó a fijarse en José y...]]></description>
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			<pubDate>Sun, 03 May 2026 06:00:00 +0000</pubDate>
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Me dio todas sus posesiones para que yo las cuidara. 9 No hay nadie en esta casa que se iguale a mí. Lo único que él me ha negado es a usted, porque es su esposa. ¿Cómo puedo yo hacerle a él algo tan malo y cometer un pecado ante Dios? 10 A pesar de que ella hablaba con él día tras día, no lo convenció de que se acostara con ella. 11 Un día, cuando José regresó de trabajar a la casa, no había ningún otro esclavo adentro. 12 Entonces ella lo agarró de su ropa y le dijo: —¡Acuéstate conmigo! Pero él dejó su ropa en las manos de ella y salió huyendo. 13 Cuando ella vio que él había dejado la ropa en sus manos y salido huyendo, 14 llamó a los siervos de su casa y les dijo: —Miren, mi esposo trajo a este hebreo para que nos insultara. Él vino a donde yo estaba para tratar de tener relaciones sexuales conmigo, pero yo grité fuerte. 15 Cuando oyó que yo había gritado, dejó su ropa al lado mío y salió corriendo. 16 Después ella se quedó con la ropa de José hasta que llegó su esposo. 17 Luego le contó la misma historia: —El siervo hebreo que trajiste vino a aprovecharse de mí. 18 Pero cuando grité, dejó su ropa al lado mío y huyó hacia afuera. 19 El amo de José escuchó lo que le dijo su esposa y se enfureció. 20 Entonces lo agarró y lo puso en la prisión donde metían a los prisioneros del rey, y José quedó encarcelado. 21 Pero el SEÑOR estaba con José y lo ayudó haciendo que se ganara la confianza del carcelero.” </i> (Gén 39:6-21, PDT)<br><br>El análisis de la saga de José nos ha brindado la oportunidad de analizar los retos que este<br>hombre tuvo que enfrentar en Egipto. Recordamos que José, uno de los hijos de Jacob, llegó a la capital de ese imperio vendido como un esclavo.<br><br>Es intrigante el hecho de que los textos bíblicos que describen su llegada a ese lugar se circunscriban a describir algunos datos muy simples. El primero de estos, que José fue comprado por un oficial de la corte de Faraón llamado Potifar. El segundo, que Dios decidió revelarse allí y que este oficial lo pudo percibir. El tercero, que José se convirtió, de la noche a la mañana, en un administrador y en un estratega de excelencia.<br><br><i>“Cuando los mercaderes ismaelitas llevaron a José a Egipto, lo vendieron a Potifar, un oficial egipcio. Potifar era capitán de la guardia del faraón, rey de Egipto. 2 El Señor estaba con José, por eso tenía éxito en todo mientras servía en la casa de su amo egipcio. 3 Potifar lo notó y se dio cuenta de que el Señor estaba con José, y le daba éxito en todo lo que hacía. 4 Eso agradó a Potifar, quien pronto nombró a José su asistente personal. Lo puso a cargo de toda su casa y de todas sus posesiones. 5 Desde el día en que José quedó encargado de la casa y de las propiedades de su amo, el Señor comenzó a bendecir la casa de Potifar por causa de José. Todos los asuntos de la casa marchaban bien, y las cosechas y los animales prosperaron.”</i> (39:1-5, NTV)<br><br>Ese pasaje no nos ofrece una descripción del tiempo que transcurrió antes de que José pudiera disfrutar de toda esta experiencia. Tampoco nos describe cómo fue que este joven de 17 años pudo aprender acerca de administración, de estrategias y de supervisión en un período de tiempo tan corto.<br><br>Sabemos que, tanto José, así como el escritor del pasaje bíblico antes citado, desconocían las posibles explicaciones para lo que estaba sucediendo en ese lugar. A ambos les bastaba saber que Dios estaba insertado en todo el proceso y que esto era más que suficiente para conseguir que José aprendiera lo que tenía que aprender.<br><br>Es un secreto a voces que esta debe ser la conclusión a la que debemos arribar como creyentes en Cristo ante las situaciones complicadas por las que atravesamos en nuestra peregrinación como hijos de Dios. El tiempo que dedicamos a encontrar explicaciones y respuestas lógicas puede ser utilizado para buscar el rostro del Señor y para que su Santo Espíritu nos haga crecer y madurar en medio de esos procesos. Ahora bien, estamos convencidos de que podemos encontrar algunas respuestas para estas interrogantes cuando realizamos una mirada posmoderna sobre este pasaje bíblico.<br><br>Existen estudios científicos que correlacionan nuestras capacidades y acciones de perdonar con mejoras significativas en la salud mental, así como el manejo adecuado de los niveles de depresión y de la ansiedad. Es notable que estos estudios también revelan que la acción de perdonar también aumenta nuestra capacidad para aprender y para la toma de decisiones informadas. En otras palabras, que mientras mayor es nuestra disposición para perdonar y mientras más perdonamos, mayor es el desarrollo de unas funciones en áreas específicas del cerebro que fueron diseñadas por Dios para que aprendamos y para que tomemos decisiones.<br><br>Uno de estos estudios, publicado en el 28 de febrero del 2022, presenta todo esto haciendo énfasis especifico en el cerebro de los adolescentes: <i>“Forgiveness Mediates the Relationship Between Middle Frontal Gyrus Volume and Clinical Symptoms in Adolescents.”</i>[1] A continuación, una cita de ese estudio:<br><br><i>“Para comprender mejor los mecanismos neuronales que sustentan el papel protector del perdón en los adolescentes, el presente estudio examinó el “middle frontal gyrus (MFG)” que comprende la mayor parte de la corteza prefrontal dorsolateral (“dorsolateral prefrontal cortex, DLPFC”) y está asociado con la regulación cognitiva, y su relación con el perdón y los síntomas clínicos en una muestra de adolescentes sanos. En este estudio transversal (n = 64), un mayor volumen del (MFG) se asoció significativamente con puntuaciones más altas de perdón disposicional auto informado y niveles más bajos de síntomas depresivos y de ansiedad. El perdón medió la relación entre el volumen del (MFG) y los niveles de síntomas depresivos y de ansiedad. El papel mediador del perdón en la relación entre el volumen del MFG y los síntomas clínicos sugiere que una forma en que las estrategias de regulación cognitiva apoyadas por esta región cerebral pueden mejorar la salud mental de los adolescentes es mediante el aumento de la capacidad de perdonar.”</i>[2] (traducción libre)<br><br>Permítanos explicar esto de una manera sencilla y simple. Uno de los resultados de esa investigación revela que hay un aumento en el volumen de sangre en el área de regulación cognitiva. El aumento en el volumen de sangre en esa área confirma el aumento en la capacidad para el aprendizaje. Este dato se reviste de interés cuando recordamos que José llega a Egipto cuando era un adolescente. En otras palabras, que la decisión y la acción de perdonar en esta etapa de su vida lo colocaría en ventaja para manejar las ansiedades y la depresión, así como para experimentar el incremento de sus capacidades para aprender.<br><br>Tenemos que concluir que la demostración científica de lo que sucede en nuestros cerebros cuando decidimos perdonar fue ensamblada por Dios para nuestro beneficio. Además, que ese beneficio está disponible para todos aquellos que deciden perdonar sin importar cuál sea su edad.<br><br>Esta publicación científica también señala la importancia que posee la acción de olvidar. Esta acción también tiene repercusiones en el área del cerebro que utilizamos para aprender. Veamos otra cita directa de esa publicación:<br><br><i>“Otra estrategia cognitiva que se cree que favorece el perdón es el olvido dirigido, que implica olvidar intencionalmente las experiencias, lo que permite a las personas superar de forma más rápida y eficaz los eventos negativos del pasado. Si bien el olvido dirigido tiene un impacto positivo en el bienestar, resulta más difícil en personas con depresión (Joormann et al., 2009), debido en parte al sesgo de atención negativa, que se ha demostrado que está presente en adolescentes con depresión (Orchard et al., 2016). La reevaluación exitosa y el olvido dirigido requieren aspectos del control ejecutivo que dependen del funcionamiento de la corteza prefrontal dorsolateral (DLPFC), incluyendo la memoria de trabajo, la atención ejecutiva y la inhibición (Aguirre et al., 2017; Goldin et al., 2019), lo que sugiere un papel fundamental de los procesos cognitivos mediados frontalmente en el perdón.”</i>[3] (traducción libre)<br><br>Repetimos que no es necesario conocer todos estos aspectos técnicos para disfrutar de estos beneficios. De hecho, la Biblia presenta una cantidad extraordinaria de promesas acerca de cómo Dios nos capacita de modo que podamos ser capaces de realizar las tareas que Él nos ha asignado. Por ejemplo, la Biblia dice que el Señor ha prometido hacernos entender y dirigirnos en el camino por el que tenemos que andar (Sal 32:7). La Biblia dice que el Señor alumbra los ojos de nuestro entendimiento (Efe 1:18). La Biblia también dice que el Señor llenó con su Espíritu los corazones de Bezaleel y de Aholiab y que los llenó de sabiduría, inteligencia, en ciencia y en todo arte, de modo que ellos pudieran enseñar a los orfebres y artistas de Israel cómo diseñar y construir todo lo concerniente al Tabernáculo (Éxo 35:30-34). La Biblia dice que el temor de Jehová es enseñanza de sabiduría (Pro 15:33). La Biblia también dice lo siguiente:<br><br><i>“10 El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.”</i> (Pro 9:10)<br><br><i>“10 La sabiduría comienza por honrar al Señor; conocer al Santísimo es tener inteligencia.”</i> (DHH)<br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; <br>La clave fundamental que sustenta estos principios bíblicos es permitir que Dios desarrolle en nosotros un espíritu enseñable. Sabemos que la Biblia describe que nuestro aprendizaje no puede desarrollarse en base a la corrupción que el pecado produce en nosotros. La Biblia enseña que nuestro aprendizaje tiene que ser desarrollado desde la transformación que produce la renovación de nuestras mentes en Cristo (Romanos 12:2). Esto requiere tener un espíritu enseñable, una disposición interior que esté ansiosa y receptiva al aprendizaje y a la renovación de la forma en que Cristo nos hace entender las cosas.<br><br>Hay que reconocer que un espíritu, un corazón enseñable para alcanzar una mente transformada requiere humildad y sujeción a lo que dice la poderosa Palabra de Dios (Hch 8:31; 2 Tim 3:16-17). Estos datos nos permiten concluir que José tenía un espíritu enseñable.<br><br>Ahora bien, no podemos negar que es gratificante conocer que podemos disfrutar de salud mental y aumentar nuestra capacidad para aprender cuando echamos mano de las instrucciones divinas acerca del perdón y de decidir olvidar los lastres tormentosos de nuestro pasado.<br><br>Estos datos también proveen otros escenarios para el análisis de los pasajes bíblicos que nos instruyen a perdonar. Un ejemplo de esto lo encontramos en la relación que existe entre el perdón, el amor y la paz que presenta el Apóstol Pablo en algunas de sus cartas.<br><br><i>“13 Sean comprensivos con las faltas de los demás y perdonen a todo el que los ofenda. Recuerden que el Señor los perdonó a ustedes, así que ustedes deben perdonar a otros. 14 Sobre todo, vístanse de amor, lo cual nos une a todos en perfecta armonía. 15 Y que la paz que viene de Cristo gobierne en sus corazones. Pues, como miembros de un mismo cuerpo, ustedes son llamados a vivir en paz. Y sean siempre agradecidos.”</i>&nbsp; (Col 3:13-15, NTV)<br><br>Es cierto que estos versos puntualizan que la acción de perdonar requiere que estemos vestidos del amor con el que el Señor nos amó hasta la cruz. Es también cierto que otro dato que señalan esos versos es que la paz de Cristo es uno de los productos netos de la obediencia a la instrucción bíblica de perdonar. Hay que puntualizar que la Biblia no presenta esto como una alternativa que nosotros podemos escoger. El pasaje bíblico escrito por el Apóstol Pablo señala que hemos sido llamados a vivir en paz; esto es una orden.<br><br>Es correcto afirmar que José no tenía idea de cómo terminaría su historia, en cambio él sabía que Dios estaba presente en medio de esa odisea. Además, es obvio que él también experimentaba que algo celestial estaba ocurriendo.<br><br>José tenía dos (2) opciones ante sí cuando llegó a Egipto. Una de estas, permitir que la angustia, la ansiedad y la depresión lo arroparan. Ahora sabemos que esa decisión lo habría incapacitado para aprender y para mantener la salud mental. Es obvio que él decidió abrazar la otra opción: la del perdón y la del olvido. Lo sabemos porque él lo expresó así. Esa decisión está documentada en el capítulo 41 del Libro de Génesis. La Biblia dice allí que Dios lo hizo olvidar.<br><br><i>“50 Y nacieron a José dos hijos antes que viniese el primer año del hambre, los cuales le dio a luz Asenat, hija de Potifera sacerdote de On. 51 Y llamó José el nombre del primogénito, Manasés; porque dijo: Dios me hizo olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre. 52 Y llamó el nombre del segundo, Efraín; porque dijo: Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción.”</i> (Gén 41:50-52)<br>&nbsp;<br>Otra forma de saber que esa fue su decisión es la manera tan acelerada con la que él pudo desaprender y aprender todo lo que era necesario para comenzar a conquistar la tierra en la que había sido vendido como esclavo.<br><br>Tenemos que repetir que no necesitamos estos datos para obedecer los mandatos bíblicos. Nos basta saber que la obediencia a los principios bíblicos siempre trae consigo buenos resultados y grandes bendiciones.<br><br>José decidió escoger bien y los beneficios de haberlo hecho no se hicieron esperar. Tal y como vimos en la reflexión anterior, Dios comenzó a prosperar a José en Egipto. No obstante, la prosperidad trajo consigo otro reto. José tendría que enfrentarse al reto de la tentación.<br><br>La frase “<i>un tiempo después</i>” (Gén 39:7) indica que ese reto apareció luego de que él hubiera experimentado la prosperidad. La porción bíblica que aparece en el epígrafe de esta reflexión presenta un resumen de ese reto.<br><br><i>“7 Un tiempo después, la esposa de su amo comenzó a fijarse en José y le dijo: —Acuéstate conmigo. 8 Pero José se rehusó y le dijo a la esposa de su amo: —Mire, conmigo mi señor no tiene nada de qué preocuparse en la casa. Me dio todas sus posesiones para que yo las cuidara. 9 No hay nadie en esta casa que se iguale a mí. Lo único que él me ha negado es a usted, porque es su esposa. ¿Cómo puedo yo hacerle a él algo tan malo y cometer un pecado ante Dios? 10 A pesar de que ella hablaba con él día tras día, no lo convenció de que se acostara con ella.”</i> (Gén 39:7-10, PDT)<br><br>Nos preguntamos: ¿qué es la tentación? Los recursos académicos[4] nos enseñan que en la actualidad este concepto posee una connotación siniestra que no siempre ha estado asociada a esta. Los conceptos hebreos y griegos que se utilizan en la Biblia para referirse a la tentación originalmente tenían un contenido neutro, con el sentido de “poner a prueba”, la prueba del carácter o la calidad de este. Señalamos que el concepto es neutro, pero los resultados de la tentación no lo son. Salimos de estas con santidad e integridad o caídos y necesitados de un proceso de perdón y restauración. Un proverbio español dice que no se puede ser panadero si nuestra cabeza es de mantequilla.<br><br>Repetimos, tal y como señalan los recursos que estamos citando aquí, que el tema de las tentaciones es neutral porque no implica maldad alguna. En otras palabras, que la tentación, en el sentido bíblico, conlleva posibilidades tanto de santidad como de pecado. Esto es así porque una cosa es ser tentado y otra caer.<br><br>Debemos entender que la interpretación de la tentación como algo nefasto y/o malsano no concuerda con algunos principios bíblicos. Por ejemplo, la Biblia dice que ser probado/tentado (“<i>peirasmos</i>”, G3986) debe ser motivo de alegría (Santiago 1:2), ya que al vencer la tentación se puede alcanzar el desarrollo del carácter como creyente en Cristo; uno que es más elevado y noble.<br><br>Un ejemplo de esto lo encontramos en las tentaciones que sufrió nuestro Señor. La Biblia dice que Cristo fue tentado (“<i>peirazō</i>”, G3985) por Satanás en el desierto (Mat 4:1-11; Lcs 4:1-13). También dice que Cristo fue tentado en todo, pero que no se encontró pecado en Él.<br><br><i>“14 Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. 15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. 16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.”</i> (Heb 4:14-16, RV 1960).<br><br>Estas afirmaciones bíblicas no harían sentido si la tentación fuera similar al pecado porque la Biblia es escueta al afirmar que en Cristo no se encontró pecado alguno.<br><br>Hacemos un paréntesis para explicar que los conceptos griegos utilizado en los pasajes bíblicos antes citados pueden ser traducidos como ser puesto a prueba.<br><br>Ahora bien, conocer lo que dice el capítulo cuatro (4) de la Carta a Los Hebreos aumenta nuestra confianza en el Salvador de nuestras almas. Ese pasaje bíblico afirma que Cristo Jesús fue sometido a todas las tentaciones a las que nosotros podemos ser sometidos. Esto nos permite saber que Él conoce nuestra condición como seres humanos. Saber que ninguna tentación lo condujo a pecar es evidencia de su santidad y de que Él fue la ofrenda perfecta ofrecida en la cruz del Calvario; una ofrenda perfecta, sin pecado.<br><br>Repetimos que estos datos nos hacen saber que las tentaciones no son pecado. No obstante, no podemos obviar que estas pueden conducirnos a pecar. Esto lo podemos constatar en la Carta de Santiago. Allí nos dicen varias cosas a cerca de las tentaciones. Una de estas es que Dios no coloca en tentación a nadie. Esos versos bíblicos también establecen que las tentaciones no provienen de Dios sino de nuestras propias concupiscencias (“<i>epithumia</i>”, G1939), de nuestros deseos. En otras palabras, algo que todos llevamos por dentro y que no podemos darle rienda suelta. Veamos cómo lo describe ese escritor bíblico:<br><br><i>“13 Cuando sean tentados, acuérdense de no decir: «Dios me está tentando». Dios nunca es tentado a hacer el mal y jamás tienta a nadie. 14 La tentación viene de nuestros propios deseos, los cuales nos seducen y nos arrastran. 15 De esos deseos nacen los actos pecaminosos, y el pecado, cuando se deja crecer, da a luz la muerte.”</i> (Stg 1:13-15, NTV)<br><br>Un dato interesante que parece chocar con esta verdad bíblica es que algunas versiones de las Sagradas Escrituras (KJV) describen que Dios tentó a Abraham (Gén 22:1). ¿Cómo podría esto ser posible si la Biblia dice que Dios no tienta a nadie? La respuesta la encontramos en el análisis de ese pasaje de las Sagradas Escrituras. El concepto hebreo utilizado en ese verso es “<i>nâsâh</i>” (H5254). Es cierto que ese concepto es en ocasiones traducido como tentar, como en el caso de Lot “alzando” sus ojos para ver la llanura del Jordán hasta Sodoma y Gomorra (Gén 13:10-13). Sin embargo, la mayoría de las 645 ocasiones en las que este concepto es utilizado en el Antiguo Testamento su uso describe la acción de poner a prueba, de realizar un ensayo como los que se realizan en los laboratorios químicos y/o examinar. En otras palabras, Dios no tentó a Abraham. Dios puso a prueba la fe y la capacidad que este hombre tenía para obedecer.<br><br>Estos escenarios son comunes en la vida de los creyentes. Por ejemplo, la Biblia dice que Dios puso a prueba al pueblo de Israel en el desierto (Det 8:2). La Biblia también dice que Jesús puso a prueba a uno de sus discípulos llamado Felipe.<br><br><i>“1 Después de esto, Jesús fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias. 2 Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos. 3 Entonces subió Jesús a un monte, y se sentó allí con sus discípulos. 4 Y estaba cerca la pascua, la fiesta de los judíos. 5 Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? 6 Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer. 7 Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco.” </i>(Jn 6:1-7, RV 1960)<br><br>Es cierto que Jesús conocía de antemano lo que Felipe haría, en cambio, ese discípulo no.<br><br>Al mismo tiempo, es muy reconfortante e interesante saber que la Biblia dice que las tentaciones que enfrentamos en la vida no son distintas a las que otros atraviesan. La Biblia añade a esta afirmación que Dios es fiel y que ha prometido que no permitirá que ninguna tentación sea mayor, más fuerte de lo que nosotros podamos soportar (1 Cor 10:13, NTV). En otras palabras, que cuando somos tentados Él siempre muestra una salida para que podamos ser capaces de resistir. La Biblia también dice que agarrarnos de la promesa de nuestra salvación nos permite mantener la alegría, aunque tengamos que ser afligidos por esas pruebas (“<i>peirasmos</i>”, G3986) (1 Ped 1:6).<br><br>En el caso de José, la tentación a la que él sería sometido fue provocada por dos (2) vías. La primera de estas era su éxito inmediato en la casa de Potifar. Repetimos que el éxito junto a las exigencias de la confianza puesta sobre nuestros hombros nos hace más vulnerables y propensos a las tentaciones. La otra vía: que él era un joven muy atractivo. Esta es la frase que el texto hebreo utiliza para describirlo:<br><br>“<i>yō-w-sêp̄ &nbsp;yə-p̄êh- &nbsp;ṯō-’ar &nbsp;wî-p̄êh &nbsp;mar-’eh</i>.”. (“José era hermoso y bien fornido”)<br><br>Destacamos que el concepto hebreo que se traduce como hermoso (“<i>yâpheh</i>”, H3303) es también utilizado en la Biblia para describir a David (1 Sam 16:12; 17:42) y a Absalón (2 Sam 14:25).<br><br>La Biblia dice que la esposa de Potifar puso sus ojos en este joven que era hermoso y exitoso. La Biblia añade que la estrategia desarrollada por esta mujer era la de un ataque puesto en acción todos los días (Gén 39:10). En otras palabras, que el acercamiento de esta mujer era directo y a diario: “duerme conmigo.” Agregamos a todo esto que este joven se encontraba en esas edades en el que las hormonas se encontraban en todo su apogeo. En otras palabras, que José estaba batallando con los acercamientos de la mujer de Potifar y con sus propias reacciones hormonales.<br><br>Especialistas en este tema han dicho que ese escenario es uno de esos en el que “<i>nos quitan las facultades de discernimiento claro y de decisión.</i>” Esta expresión pertenece a la definición de la tentación que ofrece Dietrich Bonhoeffer: &nbsp;<br>&nbsp;<br><i>“En nuestros miembros existe una inclinación latente hacia el deseo, que es a la vez súbita y feroz. Con un poder irresistible, el deseo se apodera de la carne. De repente, se enciende un fuego secreto y latente. La carne arde en llamas. Da igual si se trata de deseo sexual, ambición, vanidad, anhelo, amor a la fama y al poder, codicia o, finalmente, ese extraño anhelo por la belleza del mundo, de la naturaleza. La alegría en Dios se extingue en nosotros y buscamos toda nuestra alegría en la criatura. En este momento, Dios es completamente irreal para nosotros; pierde toda realidad y solo el deseo por la criatura es real; la única realidad es el diablo. Satanás no nos llena aquí de odio a Dios, sino de olvido de Dios… La lujuria así despertada envuelve la mente y la voluntad del hombre en la más profunda oscuridad. Nos quitan las facultades de discernimiento claro y de decisión… Es aquí donde todo dentro de mí se levanta contra la PALABRA de Dios.”</i>[5] (traducción libre)<br><br>Afirmamos que las tentaciones no son pecado, pero son un campo de batalla. Dios no nos exime de estas porque forman parte del “curriculum” para el desarrollo de nuestro carácter como creyentes en Cristo.<br><br>Las respuestas de José no se hicieron esperar.<br><br><i>“8 Pero José se rehusó y le dijo a la esposa de su amo: —Mire, conmigo mi señor no tiene nada de qué preocuparse en la casa. Me dio todas sus posesiones para que yo las cuidara. 9 No hay nadie en esta casa que se iguale a mí. Lo único que él me ha negado es a usted, porque es su esposa. ¿Cómo puedo yo hacerle a él algo tan malo y cometer un pecado ante Dios?</i>” (Gén 39:8-9, PDT)<br><br>Estas respuestas revelan varias cosas. Una de estas, la comprensión que José tenía acerca de quién es Dios. La idea de Dios que José había recibido y desarrollado era la de un Dios omnipresente. Dicho de otra forma, esa respuesta afirma que José estaba convencido de que el Dios al que él servía está presente en todas partes; aún en Egipto, la tierra de su aflicción. José pudo haberse dado el espacio para pensar que Dios no podía estar presente en un escenario que era el producto del abuso y del maltrato que él había sufrido. Sin embargo, ese joven no lo hizo así.<br><br>Esa respuesta también revela que José consideraba que debía mantener la integridad ante el Dios al que él servía. No olvidemos que pecar contra Dios nunca es la opción correcta.<br><br>El estudio de las expresiones de José nos permite conocer el valor que él le había adscrito a la integridad. Es interesante que el concepto pecado que José utiliza es “<i>châṭâ</i>ʼ” (H2398). Este concepto hebreo puede ser traducido como fallar, errar el blanco (como el que habla de un arquero), la idea opuesta a la de alcanzar la meta, a dar en el blanco.[6] O sea, que la respuesta de José revela la comprensión que él había desarrollado acerca de la maldad y del pecado. José estaba diciendo con esta respuesta que él creía que pecar era errar en cumplir su responsabilidad con los principios establecidos por Dios. Repetimos que este joven estaba diciendo esto en Egipto, lugar en el que él podía haber concluido que Dios no estaba presente. No olvidemos que José no tenía una Biblia a su alcance. En cambio, nosotros sí la tenemos. En otras palabras, que nuestra responsabilidad es más grande.<br><br>El otro dato que revelan las respuestas de José es su entendimiento de lo que es la lealtad:<br>&nbsp;<br><i>“Lo único que él me ha negado es a usted, porque es su esposa. ¿Cómo puedo yo hacerle a él algo tan malo y cometer un pecado ante Dios?”</i> (v. 9b).<br><br>¿En dónde aprendió José todo esto? Es obvio que sus hermanos no fueron sus maestros en el escenario de servir a Dios con integridad. Tal vez pudo recibir algo de esta enseñanza a través de la relación con su padre. Sin embargo, creemos que la revelación de Dios marcó la vida de José.<br><br>Sabemos que nuestro Dios se revela imprimiendo en nosotros su amor al mismo tiempo que nos impacta con los atributos que emanan y distinguen su presencia. Debemos comprender que la Biblia es clara al destacar la transformación de todos los personajes que ella describe señalando que han estado cerca de la presencia de Dios. Es que no existe manera alguna de acercarse al Santo de Israel, al Todopoderoso, al Altísimo y Sublime, al Gran Yo Soy y seguir siendo las mismas personas.<br><br>Las respuestas de José son sin duda la evidencia más clara y fehaciente de que Dios se le había revelado con poder y gloria. Esa revelación lo condujo a decidir que era mejor dejar la ropa que perder su relación con Dios. Esa fue su respuesta ante la tentación: huir de esta.<br><br>Erwin Lutzer dijo en una ocasión que no se puede decir no a una tentación sin antes haber dicho sí a algo mucho mejor. Lutzer añadió a esto que nuestras respuestas a las tentaciones son un barómetro preciso de nuestro amor por Dios. Siendo esto así, entonces esto demuestra que José amaba a Dios.<br><br>La respuesta de José lo condujo a la cárcel. Ese escenario ocupará el centro de nuestra próxima reflexión.<br>&nbsp; <br><br><br>[1] &nbsp;Schuttenberg, Eleanor M., Jennifer T. Sneider, David H. Rosmarin, Julia E. Cohen-Gilbert, etal. Forgiveness Mediates the Relationship Between Middle Frontal Gyrus Volume and Clinical Symptoms in Adolescents. Publicado por Front. Hum. Neurosci., 27 February 2022, Sec. Cognitive Neuroscience. Volume 16 - 2022 https://doi.org/10.3389/fnhum.2022.782893. El National Library of Medicine lo dio a conocer al día siguiente: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8918469/pdf/fnhum-16-782893.pdf.<br>[2] Op. cit., p. 1.<br>[3] Op. cit, p. 2. <br>[4] International Standard Bible Encyclopedia. James Orr, M.A., D.D., Editor General. Cedar Rapids, Iowa. Electronic Edition STEP Files Copyright © 1998, Parsons Technology, Inc.<br>[5] Bonhoeffer, Dietrich. Temptation. London: SCM Press Ltd. 1963, p. 33.<br>[6] Gesenius, W., &amp; Tregelles, S. P. (2003). En Gesenius’ Hebrew and Chaldee lexicon to the Old Testament Scriptures (p. 271). Logos Bible Software.<br><br><br><br><br><br><br><br><br><br><br></div></div></div></div></div></section>]]></content:encoded>
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			<title>1054 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 26 de abril del 2026</title>
						<description><![CDATA[1054 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 26 de abril del 2026Familias dirigidas por el Espíritu Santo: el análisis de la familia de Jacob -Parte VII“6 Entonces entregó todo a cargo de José y no prestaba atención a nada que no fuera la comida que él mismo consumía. José era un hombre muy apuesto y de buena figura. 7 Un tiempo después, la esposa de su amo comenzó a fijarse en José ...]]></description>
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			<pubDate>Sun, 26 Apr 2026 06:00:00 +0000</pubDate>
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Me dio todas sus posesiones para que yo las cuidara. 9 No hay nadie en esta casa que se iguale a mí. Lo único que él me ha negado es a usted, porque es su esposa. ¿Cómo puedo yo hacerle a él algo tan malo y cometer un pecado ante Dios? 10 A pesar de que ella hablaba con él día tras día, no lo convenció de que se acostara con ella. 11 Un día, cuando José regresó de trabajar a la casa, no había ningún otro esclavo adentro. 12 Entonces ella lo agarró de su ropa y le dijo: —¡Acuéstate conmigo! Pero él dejó su ropa en las manos de ella y salió huyendo. 13 Cuando ella vio que él había dejado la ropa en sus manos y salido huyendo, 14 llamó a los siervos de su casa y les dijo: —Miren, mi esposo trajo a este hebreo para que nos insultara. Él vino a donde yo estaba para tratar de tener relaciones sexuales conmigo, pero yo grité fuerte. 15 Cuando oyó que yo había gritado, dejó su ropa al lado mío y salió corriendo. 16 Después ella se quedó con la ropa de José hasta que llegó su esposo. 17 Luego le contó la misma historia: —El siervo hebreo que trajiste vino a aprovecharse de mí. 18 Pero cuando grité, dejó su ropa al lado mío y huyó hacia afuera. 19 El amo de José escuchó lo que le dijo su esposa y se enfureció. 20 Entonces lo agarró y lo puso en la prisión donde metían a los prisioneros del rey, y José quedó encarcelado. 21 Pero el SEÑOR estaba con José y lo ayudó haciendo que se ganara la confianza del carcelero.”&nbsp;</i> (Gén 39:6-21, PDT)<br><br>En nuestra reflexión anterior comenzamos a analizar los procesos por los que José, el undécimo de los hijos de Jacob, tuvo que atravesar en la ruta para convertirse en uno de los instrumentos usados por el Señor para rescatar a su familia.<br><br>La Biblia implica que cuando el mayor de los hijos de Raquel llegó a Egipto, decidió adaptarse y dedicarse a aprender. Puntualizamos el hecho de que en estos pasajes bíblicos no hay mención de tiempo y tampoco aparece la descripción de los ajustes que él tuvo que realizar allí. Sabemos que se lo habían vendido a Potifar, como lo describe Alfred Edersheim, el jefe de los verdugos de Faraón: el capitán de la guardia del rey de Egipto. Edersheim dice que ese era un tipo de grupo elite en Egipto y que el capitán era el jefe de las ejecuciones.<br><br>Hemos dicho en reflexiones anteriores que en ese lugar José tendría que enfrentar muchos retos, sufrimientos y crisis. La historia bíblica nos dice que el primer reto que este joven enfrenta es el de la prosperidad.<br><br>Vimos en la reflexión anterior que Potifar se dio cuenta de que el Señor estaba con José (Gén 39:2,3, 5). Un dato interesante que destaca Charles R. Swindoll[1] es que José no utilizó esto como una herramienta para sacar provecho de ello. Este joven no buscó el favor de su amo. La Biblia afirma que José lo encontró. Es muy probable que esto haya servido para que Potifar decidiera poner todo en las manos de José.<br><br>Esta es sin duda una de las enseñanzas claves que nos ofrece la saga de José. Sabemos que los creyentes en Cristo portamos, llevamos con nosotros las evidencias de la gracia divina y de la presencia del Espíritu Santo. Sin embargo, el consejo bíblico es que hagamos todo lo que tenemos que hacer sabiendo que lo hacemos para el Señor y no para los hombres. En otras palabras, que no hagamos estas cosas para sacar provecho para nosotros.<br><br><i>“17 Siempre dediquen al Señor Jesús todo lo que digan y lo que hagan, dando gracias a Dios Padre a través de Jesús……23 Cuando hagan cualquier trabajo, háganlo de todo corazón, como si estuvieran trabajando para el Señor y no para los seres humanos. 24 Recuerden que ustedes van a recibir la recompensa del Señor que Dios le prometió a su pueblo, pues ustedes sirven a Cristo el Señor. 25 Recuerden que todo el que haga lo malo será castigado y que el Señor trata a todos por igual.”</i>&nbsp; (Col 3:17, 23-24, PDT)<br><br>Este consejo bíblico no solo nos ayuda a evitar errores y complicaciones en lo que decimos y hacemos (v.17). Este consejo también nos impide procurar sacar provecho de nuestras acciones. Nos preguntamos: ¿cómo podríamos hacer o decir algo para Dios con la intención de sacarle provecho a esto?<br><br>Swindoll aprovecha esa coyuntura para aseverar que los grandes éxitos aumentan la confianza y la responsabilidad. Citando a F.B Meyer[2], en su libro “Joseph: Beloved-Hated-Exalted” Swindoll comparte lo siguiente:<br><br><i>“Es más probable que la tentación surja en tiempos de prosperidad y bienestar que en aquellos de privación y penuria. No en las laderas glaciares de los Alpes, sino en las soleadas llanuras de la Campiña; no cuando el joven asciende con ahínco la empinada escalera de la fama, sino cuando ha cruzado los umbrales dorados; no donde los hombres fruncen el ceño, sino donde sonríen con dulces y exquisitas sonrisas de adulación: ¡allí, allí acecha la tentadora! ¡Cuidado!”</i> [3] (traducción libre)<br><br>Tal y como señala Swindoll, sin duda alguna que este es un mensaje de advertencia que está dirigido a los triunfadores, a todos aquellos que están experimentando el favor de Dios. Hay una cantidad extraordinaria de buenos consejos acerca de esto. Recordamos que C.S. Lewis decía que “la prosperidad es un buen clima para la campaña electoral del diablo”.[4] Calvin Coolidge, quien fue presidente de Estados Unidos entre 1923 y 1929, decía que la prosperidad es una bendición cuando es utilizada como un instrumento y no como una deidad para ser adorada. Thomas Carlyle, ensayista escocés, señaló que la adversidad a veces es dura para el hombre, pero por cada hombre que puede soportar la prosperidad, hay cien que pueden soportar la adversidad.[5]<br><br>No podemos obviar el hecho de que el éxito viene unido a las exigencias de la confianza depositada en nosotros y esto nos hace más vulnerables.<br><br>Es adecuado afirmar aquí lo que una vez dijo A. W. Tozer:<br><br><i>“Es dudoso que Dios pueda bendecir grandemente a un hombre hasta que no lo haya herido profundamente. Sin duda, nosotros, los de esta generación, nos hemos vuelto demasiado blandos para alcanzar grandes alturas espirituales. La salvación ha llegado a significar la liberación de cosas desagradables. Nuestros himnos y sermones nos crean una religión de consuelo y placer. Pasamos por alto el lugar de las espinas, la cruz y la sangre. Ignoramos la función del martillo y la lima. Por extraño que parezca, es cierto que gran parte del sufrimiento que estamos llamados a soportar en el camino de la santidad es un sufrimiento interior para el cual difícilmente se encuentra una causa externa. Porque nuestro viaje es un viaje interior, y nuestros verdaderos enemigos son invisibles a los ojos de los hombres. Los ataques de la oscuridad, del desaliento, de la profunda autocrítica pueden soportarse sin que cambie nuestra situación externa. Solo el enemigo, Dios y el cristiano atribulado saben lo que ha sucedido. El sufrimiento interior ha sido grande y se ha realizado una poderosa obra de purificación, pero el corazón conoce su propio dolor, y nadie más puede compartirlo. Dios ha purificado a su hijo de la única manera que puede, dadas las circunstancias. Gracias a Dios por la prueba.”</i> [6]<br><br>Dios necesitaba procesar a José. Solo así podía él ser instrumento útil para el desarrollo de los planes perfectos del Eterno. Los retos, las crisis y los sufrimientos serían las escuelas que Dios habría de utilizar para transformar a su siervo.<br><br>La Biblia nos presenta muchos ejemplos acerca de estos procesos y de cómo fueron manejados por aquellos que los experimentaron. Uno de estos, el del Apóstol Pablo. Veamos lo que él dice acerca de esto en su Segunda Carta a los Corintios:<br><br><i>“24 En cinco ocasiones distintas, los líderes judíos me dieron treinta y nueve latigazos. 25 Tres veces me azotaron con varas. Una vez fui apedreado. Tres veces sufrí naufragios. Una vez pasé toda una noche y el día siguiente a la deriva en el mar. 26 He estado en muchos viajes muy largos. Enfrenté peligros de ríos y de ladrones. Enfrenté peligros de parte de mi propio pueblo, los judíos, y también de los gentiles. Enfrenté peligros en ciudades, en desiertos y en mares. Y enfrenté peligros de hombres que afirman ser creyentes, pero no lo son. 27 He trabajado con esfuerzo y por largas horas y soporté muchas noches sin dormir. He tenido hambre y sed, y a menudo me he quedado sin nada que comer. He temblado de frío, sin tener ropa suficiente para mantenerme abrigado.28 Además de todo eso, a diario llevo la carga de mi preocupación por todas las iglesias.”</i>&nbsp; (2 Cor 11:24-28, NTV)<br><br>Tal y como dijo en una ocasión el siempre recordado Rdo. Ray C. Steadman, este pasaje describe a un hombre cuyo poder personal se había quebrado. Lo que el Apóstol describe aquí es que él se ve a sí mismo como alguien que ya no le importaba lo que le pudiera suceder. Con estas expresiones Pablo afirmó que estaba dispuesto a arriesgarlo todo, a correr cualquier peligro, con tal de hacer la voluntad del Señor. Esto incluía poner en orden las cuentas entre los gentiles y los griegos.<br><br>Sabemos que este apóstol no llegó así a los pies del Señor. Sabemos que el Saulo de Tarso que describe la Biblia era un ser humano que vivía para su propio beneficio. Él admite esto cuando describe los fundamentos y los recursos sobre los que él se apoyaba antes de conocer a Cristo. Encontramos esta explicación en su Carta a los Filipenses, particularmente cuando Pablo describe su ascendencia: él había nacido hebreo, de la tribu de Benjamín, su linaje, su ortodoxia, y el grupo religioso al que pertenecía: los fariseos. Pablo dijo que antes de venir a los pies del Señor él creía que esto le daba derecho a reclamar el favor de Dios.<br><br><i>“4 aunque, si alguien pudiera confiar en sus propios esfuerzos, ese sería yo. De hecho, si otros tienen razones para confiar en sus propios esfuerzos, ¡yo las tengo aún más! 5 Fui circuncidado cuando tenía ocho días de vida. Soy un ciudadano de Israel de pura cepa y miembro de la tribu de Benjamín, ¡un verdadero hebreo como no ha habido otro! Fui miembro de los fariseos, quienes exigen la obediencia más estricta a la ley judía. 6 Era tan fanático que perseguía con crueldad a la iglesia, y en cuanto a la justicia, obedecía la ley al pie de la letra.”</i>&nbsp; (Fil 3:4-6, NTV)<br><br>Es muy interesante que este apóstol añadió las siguientes expresiones a esto que acabamos de compartir:<br><br><i>“7 Antes creía que esas cosas eran valiosas, pero ahora considero que no tienen ningún valor debido a lo que Cristo ha hecho. 8 Así es, todo lo demás no vale nada cuando se le compara con el infinito valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por amor a él, he desechado todo lo demás y lo considero basura a fin de ganar a Cristo 9 y llegar a ser uno con él. Ya no me apoyo en mi propia justicia, por medio de obedecer la ley; más bien, llego a ser justo por medio de la fe en Cristo. Pues la forma en que Dios nos hace justos delante de él se basa en la fe.”</i>&nbsp; (vv.7-9)<br><br>Ciertamente, el amor de Cristo alcanzó y transformó a este hombre. No obstante, no es menos cierto que “el martillo” y la “lima” de Dios formaron parte de ese proceso de transformación. Arribar a la conclusión de que él consideraba como basura todos sus recursos y fundamentos previos a la fe en Cristo requirió un proceso de trasformación intenso. Es por eso que podemos leer lo siguiente en la Segunda Carta a los Corintios:<br><br><i>“8 Le he rogado ya tres veces al Señor que me quite esa dolencia. 9 Pero el Señor me dijo: «Mi bondad es todo lo que necesitas, porque cuando eres débil, mi poder se hace más fuerte en ti». Por eso me alegra presumir de mi debilidad, así el poder de Cristo vivirá en mí. 10 También me alegro de las debilidades, insultos, penas y persecuciones que sufro por Cristo, porque cuando me siento débil, es cuando en realidad soy fuerte.”</i> (2 Cor 12:8-10, PDT)<br><br>Encontramos otro ejemplo, el más sublime de todos, en la vida de nuestro Señor y Salvador: Cristo Jesús. La Biblia dice lo siguiente acerca de la relación que él desarrolló entre el dolor y el ministerio:<br><br><i>“8 Aunque era Hijo de Dios, Jesús aprendió obediencia por las cosas que sufrió. 9 De ese modo, Dios lo hizo apto para ser el Sumo Sacerdote perfecto, y Jesús llegó a ser la fuente de salvación eterna para todos los que le obedecen.”</i> (Heb 5:8-9, NTV)<br><br>Estos versos sirven para afirmar que Jesucristo no llegó a la tierra como una figura divina y celestial para cumplir una tarea. Estos versos afirman que nuestro Señor abrazó por completo la naturaleza humana. Veamos cómo lo expresa Pablo en una de sus cartas.<br><br><i>“7 Al contrario, él se quitó ese honor, aceptó hacerse un siervo y nacer como un ser humano. Al vivir como hombre, 8 se humilló a sí mismo y fue obediente hasta el extremo de morir en la cruz.”</i>&nbsp; (Fil 2:7-8., NTV)<br><br>Este pasaje bíblico afirma que nuestro Señor tenía que atravesar por las experiencias del sufrimiento (“<i>paschō</i>”, G3958), en su condición humana, para poder ser la ofrenda perfecta y luego ser capaz de convertirse en el Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec (Heb 5:6,10; 6:20; 7:17, 21-22).<br><br>La teología sistemática nos ha enseñado que nuestro Señor es completamente Dios y completamente hombre. Las diferencias entre la parte humana y la parte divina de nuestro Salvador no se cancelan entre sí. Tomás de Aquino, en su Comentario a los Hebreos explica esto distinguiendo entre los diferentes tipos de conocimiento que nuestro Señor tenía de sí mismo. Por un lado, Jesús, como Dios, conoce plenamente lo que es la obediencia; no necesita aprenderla. Pero Jesús, como hombre, tuvo que aprender a obedecer. Ese pasaje bíblico que encontramos en el verso ocho (8) del capítulo cinco (5) de la Carta a los Hebreos dice que Jesús aprendió esto a través del sufrimiento.<br><br>Tomás de Aquino señala que Jesús aprendió cuán difícil es la obediencia porque decidió obedecer el plan del Padre en los asuntos más difíciles, incluso hasta morir en la cruz. Este teólogo y maestro afirmó que aquellos que nunca han tenido que obedecer en la dificultad no conocen verdaderamente la virtud de la obediencia.<br><br>Seguir la voluntad de Dios cuando nos resulta fácil es una cosa. Seguir la voluntad de Dios cuando nos resulta muy difícil es otra. Jesús aprendió lo que significa ser obediente a Dios incluso cuando obedecer parecía humanamente imposible.<br><br><i>“De hecho, el autor de la Carta a los Hebreos dice que, al aprender la obediencia de esta manera, Jesús fue «perfeccionado» y, por lo tanto, «se convirtió en la fuente de la salvación eterna para todos los que le obedecen». En otras palabras, también debemos aprender a obedecer si queremos recibir la salvación que Jesús ofrece. Al aprender la obediencia, Jesús se convierte en nuestro maestro [para que aprendamos a obedecer].</i>”[7]<br><br>La obediencia de Jesús es vital para nuestra fe. Él, como hombre, aprendió a obedecer al Padre y permanecer fiel al plan de salvación. Lo hizo cuando tuvo hambre, cuando tuvo sed, cuando estaba en angustia y cuando estaba sufriendo el dolor que le produjeron los clavos en el Calvario. Lo hizo en medio de la tentación, de la traición, cuando estaba exhausto y cuando enfrentó el rechazo de su pueblo. Es importante destacar, como ha dicho John Piper, que la obediencia no se trata solo de seguir reglas. La obediencia se trata de honrar a Dios con nuestras decisiones, especialmente cuando estas son difíciles.<br><br>Puntualizamos que estas afirmaciones no procuran glorificar el sufrimiento. Eso sería enfermizo y anticristiano. Nuestra intención es poder proveerle a los lectores algunos datos bíblicos que les permitan internalizar dos (2) axiomas fundamentales que la Biblia nos ofrece acerca de este tema. El primero, que Dios no&nbsp;está lejos de nosotros cuando sufrimos. El segundo, que Dios utiliza esas experiencias para transformarnos y conducirnos al centro de su sacrosanta voluntad. Nos toca a nosotros decidir colocarnos del lado de los propósitos del Señor.<br><br>El poeta griego Hesiodus (c. 700 B.C.) decía que el “<i>paschō</i>”, el sufrimiento, puede y debe aumentar nuestra experiencia y brindarnos una mejor comprensión de las cosas.[8] Es un secreto a voces que hay muchos cristianos que tienen grandes dificultades para ver el sufrimiento con estos espejuelos.<br>&nbsp;<br>La saga de José continúa describiendo que este joven llegó a un país cuya cultura, sus costumbres y su idioma eran distintos. Lo que José encontró en Egipto era una situación muy distinta a la que él vivió en la casa de Jacob.<br><br>El segundo reto que José enfrentó en Egipto fue el de las tentaciones. Este tema ocupará el centro de nuestra próxima reflexión.<br>&nbsp;<br><br><br>[1] Swindoll, Charles R.. Joseph: a man of integrity and forgiveness. WORD Publishing, 1998.<br>[2] https://soulwinning.info/gs/fb_meyer/bio.htm<br>[3] Meyer, F.B.. Joseph: Beloved-Hated-Exalted, Fort Washington; Christian Literature Crusade, (nd), p.24.<br>[4] Draper, Edythe. Draper’s book of quotation for the Christian world.<br>[5] Bartlett’s Familiar Quotation, 1980, p.474<br>[6] Tozer, A.W. The root of the righteous. Sea Harp Press, 2022, p. 85.<br>[7] https://wcucatholic.org/second-look-jesus-learn-obedience/<br>[8] Michaelis, W. (1964–). πάσχω, παθητός, προπάσχω, συμπάσχω, πάθος, πάθημα, συμπαθής, συμπαθέω, κακοπαθέω, συγκακοπαθέω, κακοπάθεια, μετριοπαθέω, ὁμοιοπαθής. En G. Kittel, G. W. Bromiley, &amp; G. Friedrich (Eds.), Theological dictionary of the New Testament (electronic ed., Vol. 5, p. 906). Eerdmans.<br><br><br><br><br><br></div></div></div></div></div></section>]]></content:encoded>
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			<title>1053 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 19 de abril del 2026</title>
						<description><![CDATA[1053 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 19 de abril del 2026Familias dirigidas por el Espíritu Santo: el análisis de la familia de Jacob -Parte VI“39 Los ismaelitas se llevaron a José a Egipto. Un egipcio llamado Potifar, capitán de la guardia del faraón, lo compró. 2 El SEÑOR estaba con José e hizo que fuera un hombre muy exitoso. José vivió en la casa de su amo egipcio, 3 quie...]]></description>
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			<pubDate>Sun, 19 Apr 2026 07:00:00 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<section class="sp-section sp-scheme-0" data-index="1" data-scheme="0"><div class="sp-section-slide"  data-label="Main" ><div class="sp-section-content" ><div class="sp-grid sp-col sp-col-24"><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="0" style=""><div class="sp-block-content"  style=""><b>1053 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 19 de abril del 2026<br>Familias dirigidas por el Espíritu Santo: el análisis de la familia de Jacob -Parte VI</b><br><br><i>“39 Los ismaelitas se llevaron a José a Egipto. Un egipcio llamado Potifar, capitán de la guardia del faraón, lo compró. 2 El SEÑOR estaba con José e hizo que fuera un hombre muy exitoso. José vivió en la casa de su amo egipcio, 3 quien se dio cuenta de que el SEÑOR estaba con José y que el SEÑOR hacía que le fuera muy bien en todo. 4 José complacía a su amo y este nombró a José su asistente personal. Lo puso a cargo de la casa y todas sus otras posesiones. 5 El SEÑOR bendijo la casa de ese egipcio desde el momento en que él puso a cargo de José todas sus posesiones. El SEÑOR bendijo a Potifar en todo lo que tenía, tanto en la casa como en el campo. 6 Entonces entregó todo a cargo de José y no prestaba atención a nada que no fuera la comida que él mismo consumía. José era un hombre muy apuesto y de buena figura. 7 Un tiempo después, la esposa de su amo comenzó a fijarse en José y le dijo: —Acuéstate conmigo. 8 Pero José se rehusó y le dijo a la esposa de su amo: —Mire, conmigo mi señor no tiene nada de qué preocuparse en la casa. Me dio todas sus posesiones para que yo las cuidara. 9 No hay nadie en esta casa que se iguale a mí. Lo único que él me ha negado es a usted, porque es su esposa. ¿Cómo puedo yo hacerle a él algo tan malo y cometer un pecado ante Dios? 10 A pesar de que ella hablaba con él día tras día, no lo convenció de que se acostara con ella. 11 Un día, cuando José regresó de trabajar a la casa, no había ningún otro esclavo adentro. 12 Entonces ella lo agarró de su ropa y le dijo: —¡Acuéstate conmigo! Pero él dejó su ropa en las manos de ella y salió huyendo. 13 Cuando ella vio que él había dejado la ropa en sus manos y salido huyendo, 14 llamó a los siervos de su casa y les dijo: —Miren, mi esposo trajo a este hebreo para que nos insultara. Él vino a donde yo estaba para tratar de tener relaciones sexuales conmigo, pero yo grité fuerte. 15 Cuando oyó que yo había gritado, dejó su ropa al lado mío y salió corriendo. 16 Después ella se quedó con la ropa de José hasta que llegó su esposo. 17 Luego le contó la misma historia: —El siervo hebreo que trajiste vino a aprovecharse de mí. 18 Pero cuando grité, dejó su ropa al lado mío y huyó hacia afuera. 19 El amo de José escuchó lo que le dijo su esposa y se enfureció. 20 Entonces lo agarró y lo puso en la prisión donde metían a los prisioneros del rey, y José quedó encarcelado. 21 Pero el SEÑOR estaba con José y lo ayudó haciendo que se ganara la confianza del carcelero....”</i>&nbsp; (Gén 39:1-21, PDT)<br><br>La saga de José nos ha cautivado. Esta es la historia más larga que encontramos en todo el<br>Antiguo Testamento. Este joven, que fue vendido por sus hermanos, arribó a Egipto para<br>enfrentarse a un nuevo mundo con una cultura completamente diferente a la suya. No solo se trataba de las diferencias en el idioma y en las prácticas de la fe, sino que él se encontró batallando, entre otras cosas, con las diferencias entre su estilo de vida y el de la capital del imperio egipcio.<br><br>Con toda probabilidad, la caravana de ismaelitas que lo llevó a Egipto (Gén 39:1) formaba parte de los grupos que transportaban especies y resinas aromáticas (incienso, mirra, y otros) entre la India y el Medio Oriente. Por lo general, estos grupos de mercaderes eran identificados con los mismos nombres: madianitas, ismaelitas, árabes.[1] De estos datos académicos se desprende que no hay diferencia alguna entre el grupo que compró a José (Gén 37:36) y el grupo que lo vendió en Egipto (Gén 39:1).<br><br><i>“36 Y los madianitas lo vendieron en Egipto a Potifar, oficial de Faraón, capitán de la guardia.”&nbsp;&nbsp;</i>(Gén 37:36, RV 1960)<br><br><i>“1 Llevado, pues, José a Egipto, Potifar oficial de Faraón, capitán de la guardia, varón egipcio, lo compró de los ismaelitas que lo habían llevado allá.”</i> (Gén 39:1)<br><br>Como hemos visto en reflexiones anteriores, la Biblia dice que José era un joven de diecisiete (17) años cuando llegó a esa ciudad imperial.<br><br><i>“2 Esta es la historia de la familia de Jacob: José, siendo de edad de diecisiete años, apacentaba las ovejas con sus hermanos; y el joven estaba con los hijos de Bilha y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre;”</i> (Gén 37:2a).<br><br>Repasemos este punto una vez más. El Señor seleccionó a un joven de esa edad para comenzar a procesarlo de tal modo que pudiera convertirse en un instrumento de honra en sus manos. Esa vasija frágil e inmadura tenía que ser trabajada por el Divino Alfarero de modo que pudiera ser capaz de hacer tres (3) cosas:<br>&nbsp;<ul><li>devolver el balance a su familia paterna para que fueran capaces de ver el cumplimiento de las promesas divinas.</li><li>diseñar y ejecutar una estrategia a corto y a mediano plazo para encaminar esa familia hacia el futuro que Dios les había prometido.</li><li>diseñar y ejecutar planes estratégicos que pudieran salvar al imperio al que él acababa de llegar.</li></ul><br>Sin duda alguna que la presencia activa del Señor era la única forma de poder realizar todo esto.<br><br>La intervención de la mano del Altísimo era más que necesaria para abrir puertas, cerrar puertas, brindar el discernimiento y las respuestas necesarias ante cada situación que José enfrentaría. La saga de José presenta múltiples expresiones que afirman esa intervención. La intervención de esa mano celestial tenía que proveer la inteligencia y la sabiduría para orquestar todo lo que sería necesario para lograr esto. Al mismo tiempo, Dios tenía que provocar todos los espacios y las oportunidades para que ese joven pudiera ser sensible a la voz del Creador de los cielos y de la tierra.<br><br>Las palabras del Profeta Jeremías nunca han perdido su relevancia y mucho menos en los contextos que acabamos de describir:<br><br><i>“5 Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo: ¿6 No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel.”</i> (Jer 18:5-6, RV1960)<br><br>En las narrativas acerca de José encontraremos que el Señor tenía que transformar a este joven. Además, veremos que el Señor había escogido un ambiente pagano, en ocasiones cruel e inusitado para lograr esto. Esa transformación era vital para el desarrollo de todos estos proyectos proféticos. No olvidemos que Dios contaba con este joven para el desarrollo de una tarea que cambiaría el rumbo de la historia de la humanidad. José no sabía esto. Nosotros gozamos del privilegio de saber cómo termina esta historia. En cambio, José no gozaba de esta ventaja.<br><br>Esta metodología divina no ha cambiado. Dios continúa atrayendo y reclamando para sí, procesando y transformando niños, jóvenes, adultos y ancianos que Él desea utilizar para cumplir sus promesas. A menudo, Dios permite que estos sean posicionados en ambientes muy difíciles y utilizar estos para cumplir sus propósitos. Ninguno de ellos goza del privilegio de conocer en detalle cómo terminará su historia, en cambio, Aquél que los llamó conoce esto y ha prometido ser fiel a todas sus promesas.<br><br>Algunos comentaristas bíblicos han afirmado que los capítulos 39 al 42 del libro de Génesis son una sección independiente en la saga de José en Egipto. En estos vemos a José insertado en sus miserias y en sus procesos de transformación, para luego verle siendo exaltado por la gracia y la misericordia de Dios.[2]<br><br>La versión Reina Valera de 1960 de la Biblia dice que José fue llevado (<i>“hū-raḏ”,</i> H3381)[3] a Egipto. El concepto hebreo utilizado aquí significa descender, ir de la montaña al valle, ir a una batalla, al piso en donde se hace una trilla.[4] Un ejemplo de su uso lo encontramos cuando vemos que este es el mismo concepto que se utiliza para describir las instrucciones que recibió Urías de “descender” a su casa desde el palacio del rey David cuando fue invitado por ese rey (2 Sam 11:8-9). Los estudiosos bíblicos recordarán que esto formaba parte de un ardid de David para tratar de engañar y entrampar a su súbdito. En otras palabras, que ese concepto en ocasiones es utilizado para describir algo más que la meta final de un viaje. Lo mismo sucede con este concepto con relación a la expresión que afirma que José había descendido a Egipto. Este joven venía de la montaña en la que era el favorecido y descendía al valle de la ignominia y de los maltratos injustos. Además, este joven venía a enfrentar una serie de batallas muy intensas. José sería trillado porque lo necesitaba.<br><br>Los datos que nos ofrecen los capítulos del inicio de esta saga pueden crear la impresión de que la batalla más relevante de José sería entre él y todo lo que le rodeaba. Al final de la saga veremos que esa batalla sería la menos importante. La batalla más grande de José sería consigo mismo. El resultado de esa lucha nos permitirá ver al final de esta historia que el joven que llegó a Egipto no era el mismo que entró a la capital del imperio.<br><br>La Biblia dice que un hombre llamado Potifar compró a José. Ese nombre significa “aquél que pertenece al sol” o “aquel que el dios sol ha dado.” El nombre de Potifar aparece grabado en una tabla en piedra que describe parte de la historia de Egipto y que pertenece al período tardío del imperio (1087-664 B.C.). [5]<br>&nbsp;<br>La Biblia dice que Potifar era oficial de Faraón, el capitán de la guardia del rey de Egipto (Gén 37:36; 39:1). Uno de los recursos académicos consultados, <i>“Gesenius’ Hebrew and Chaldee lexicon to the Old Testament Scriptures”</i>, afirma que ese nombre es la abreviatura de Potifera. La Biblia dice que este era el nombre del sacerdote egipcio de On en Heliópolis (Gén 41:45; 46:20).[6] Si esto es así, entonces José había sido comprado por uno que luego se convertiría en su suegro. Sabemos que hay opiniones encontradas respecto a este dato. Hay exégetas bíblicos que creen que el jefe de la seguridad del faraón no podía ser un sacerdote. En cambio, otros exégetas bíblicos creen que esto era posible.<br>&nbsp;<br>El concepto hebreo (una aplicación hebrea de los títulos usados en Egipto) utilizado para describir la posición de Potifar, “oficial”, es “<i>sârı̂ys</i>” (H5631). Es cierto que este concepto hebreo es traducido con frecuencia como eunuco: alguien que ha sido castrado para poder servir al rey. La realidad es que este concepto también es utilizado en la Biblia para describir a los ministros de estado, a los camarlengos (chambelán, en inglés “<i>chamberlain</i>”), así como a otros oficiales de la corte.<br><br>Estos datos sirven para comprobar que el título que tenía Potifar no implica que este fuera un eunuco porque el relato bíblico señala que estaba casado y que probablemente es el que se convierte en suegro de José. Potifar no podía ser un eunuco.<br><br>Hemos señalado que la intervención de la mano de Dios aparece constantemente en las narrativas acerca de los procesos por los que José tuvo que atravesar. Los versos iniciales del capítulo treinta y nueve (39) de Génesis son un ejemplo de esto.<br><br><i>“2 Mas Jehová estaba con José, y fue varón próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio.”</i>&nbsp; (Gén 39:2, RV1960)<br>&nbsp;&nbsp;<br><i> “3 Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano.”</i>&nbsp; (v.3)<br><br><i>“5 Y aconteció que desde cuando le dio el encargo de su casa y de todo lo que tenía, Jehová bendijo la casa del egipcio a causa de José, y la bendición de Jehová estaba sobre todo lo que tenía, así en casa como en el campo.”</i> (v.5)<br><br>¿Cómo puede un hombre egipcio, “<i>hijo de Ra”</i> el dios del sol, percibir y constatar la presencia de un Dios que él no conocía en la vida de un esclavo? La Biblia responde a esta pregunta con una expresión que ha sido descrita como “la marca indeleble de Dios a través de José.”<br><br><i>“3 <b><u>Y vio su amo que Jehová estaba con él</u></b>, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano….. 5 Y aconteció que desde cuando le dio el encargo de su casa y de todo lo que tenía, Jehová bendijo la casa del egipcio <b><u>a causa de José</u></b>, y la bendición de Jehová estaba sobre todo lo que tenía, así en casa como en el campo.”</i> (Gén 39:3, 5)<br><br>La presencia de Dios en la vida de José lo había impactado. José no estaba atravesando por uno de sus mejores momentos, no obstante, la presencia de Dios en su vida era más que evidente. La expresión bíblica traducida como <i>“a causa de José”</i> es “<i>biḡ-lal yôsêph</i>” (H1558, H3130). La primera parte de esta expresión, el concepto hebreo que se traduce “a causa”, puede ser descrita como el sonido de algo que está rodando (expresión onomatopéyica)[7]. En otras palabras, que era de esperarse que la bendición de Dios estuviera en toda la casa de Potifar. Al mismo tiempo, las expresiones iniciales de los versos bíblicos que acabamos de compartir presentan el aspecto temporal de esa bendición: <i>“desde cuando le dio el encargo de su casa y de todo lo que tenía” </i>(v. 5a).<br><br>Estas expresiones indican que la bendición del Señor sigue a aquellos que aman y honran al Señor sin importar lo trágico e injusto del lugar en el que ellos se encuentren. Los escritores bíblicos lo han dicho en varias ocasiones:<br><br><i>“6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días.”</i> (Sal 23:6)<br><br><i>“8 Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia.” </i> (Isa 58:8)<br><br>De todos los nombres de Dios que aparecen en la Biblia, el nombre de Jehová (“<i>yehôvâh</i>”, H3068), “el Dios que se revela,” “el Eterno presente”, el “Yo soy y sigo siendo”, aparece en cinco (5) ocasiones en los primeros cinco (5) versos del capítulo 39 del Libro de Génesis. La razón detrás de todo esto es sencilla: Dios se estaba revelando en todos los escenarios en los que José se estaba insertándose.<br><br>Potifar no era creyente y su visión religiosa era una panteísta: la creencia de que existen muchos dioses. En cambio, él no podía resistir la revelación del Todopoderoso, el único Dios. Es muy probable que José no fuera capaz de percibir esto al inicio de esta jornada. Creemos que sí lo fue un poco más tarde. Lo sabemos por las expresiones acerca de Dios que él afirma cuando la esposa de Potifar intenta seducirlo. Esto último lo analizaremos en nuestra próxima reflexión.<br><br>No obstante, José tenía la oportunidad de aprender a vivir sin considerar dar lugar a cómo fue tratado por sus hermanos. Eso tendría su momento y sus escenarios. Este joven de diecisiete (17) años, que fue rechazado, abandonado, abusado y olvidado por los suyos, comenzaba una nueva etapa de vida. Tratar de manejar ésta amarrado a las tragedias experimentadas en su pasado sería perjudicial para su vida y para el plan de Dios.<br><br>Tal y como ha afirmado el Rdo. Samuel J. Esquilín en sus presentaciones acerca de este tema, la Biblia identifica dos (2) frentes de batalla cuando José comienza a trabajar con esos escenarios. El primero, que José concluye que sus problemas fueron originados en la casa de su padre.<br><br><i>“51 Y llamó José el nombre del primogénito, Manasés; porque dijo: Dios me hizo olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre.” </i>(Gén 41:51, RV1960)<br><br>En otras palabras, que este frente de batalla no se limitaba a la tragedia que él vivía a causa de sus hermanos. Este frente incluía a su padre. El segundo, citando al Rabino Jonathan Sacks, que José no estaba seguro de que su papá lo amaba.[8] Estos dos (2) conflictos serán analizados en las próximas reflexiones.<br><br>La posición que Dios permitió que José ocupara en la casa de Potifar implica que José aprendió el nuevo idioma de ese imperio, que aprendió su cultura y los roles socioeconómicos de esta. Además, que aprendió estrategias de administración. No podemos identificar pasajes bíblicos que describan cómo José aprendió acerca de esto. Tal vez vio a su padre y a los mayordomos de este realizando esos ejercicios administrativos mientras permanecía en las tiendas de su padre. La realidad es que estos detalles permanecen en la oscuridad para los lectores bíblicos. Lo único que sabemos, sin duda alguna, es que el Señor cumplió en José su Palabra:<br><br><i>“8 Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos.”</i> (Sal 32:8)<br><br>La Biblia dice que José se convirtió en el supervisor y administrador de todo lo que Potifar tenía en su casa, así como en el campo.<br><br>Por último, el análisis socio cultural de este pasaje bíblico nos ha permitido conocer que esa posición traía consigo el uso de una túnica que lo identificaba así. Esa túnica se convertía en parte apremiante e imperativa de la próxima historia de este joven.<br>&nbsp; <br><br><br>[1] Mathews, K. A. (2005). Genesis 11:27–50:26 (Vol. 1B, pp. 731–733). Broadman &amp; Holman Publishers.<br>[2] Lange, J. P., Schaff, P., Lewis, T., &amp; Gosman, A. (2008). A commentary on the Holy Scriptures: Genesis (p. 596). Logos Bible Software.<br>[3] https://biblehub.com/text/genesis/39-1.htm<br>[4] Whitaker, R., Brown, F., Driver, S. R. (Samuel R., &amp; Briggs, C. A. (Charles A. (1906). En The Abridged Brown-Driver-Briggs Hebrew-English Lexicon of the Old Testament: from A Hebrew and English Lexicon of the Old Testament by Francis Brown, S.R. Driver and Charles Briggs, based on the lexicon of Wilhelm Gesenius. Houghton, Mifflin and Company.<br>[5] https://www.encyclopedia.com/people/philosophy-and-religion/biblical-proper-names-biographies/potiphar<br>[6] Gesenius, W., &amp; Tregelles, S. P. (2003). En Gesenius’ Hebrew and Chaldee lexicon to the Old Testament Scriptures (p. 668). Logos Bible Software.<br>[7] Gesenius, W., &amp; Tregelles, S. P. (2003). En Gesenius’ Hebrew and Chaldee lexicon to the Old Testament Scriptures (p. 172). Logos Bible Software.<br>[8] https://rabbisacks.org/covenant-conversation/vayigash/does-my-father-love-me/<br><br><br><br><br><br><br><br><br><br></div></div></div></div></div></section>]]></content:encoded>
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			<title>1052 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 12 de abril del 2026</title>
						<description><![CDATA[1052 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 12 de abril del 2026Familias dirigidas por el Espíritu Santo: el análisis de la familia de Jacob -Parte V“15 Cuando José llegó a Siquem, un hombre de esa zona lo encontró dando vueltas por el campo.—¿Qué buscas?—le preguntó.16 —Busco a mis hermanos—contestó José—. ¿Sabe usted dónde están apacentando sus rebaños? 17 —Sí—le dijo el hombre—. ...]]></description>
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			<pubDate>Sun, 12 Apr 2026 20:05:01 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<section class="sp-section sp-scheme-0" data-index="1" data-scheme="0"><div class="sp-section-slide"  data-label="Main" ><div class="sp-section-content" ><div class="sp-grid sp-col sp-col-24"><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="0" style=""><div class="sp-block-content"  style=""><b>1052 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 12 de abril del 2026<br>Familias dirigidas por el Espíritu Santo: el análisis de la familia de Jacob -Parte V</b><br><br><i>“15 Cuando José llegó a Siquem, un hombre de esa zona lo encontró dando vueltas por el campo.—¿Qué buscas?—le preguntó.16 —Busco a mis hermanos—contestó José—. ¿Sabe usted dónde están apacentando sus rebaños? 17 —Sí—le dijo el hombre—. Se han ido de aquí, pero les oí decir: “Vayamos a Dotán”. &nbsp;Entonces José siguió a sus hermanos hasta Dotán y allí los encontró. 18 Cuando los hermanos de José lo vieron acercarse, lo reconocieron desde lejos. Mientras llegaba, tramaron un plan para matarlo. 19 —¡Aquí viene el soñador!—dijeron—. 20 Vamos, matémoslo y tirémoslo en una de esas cisternas. Podemos decirle a nuestro padre: “Un animal salvaje se lo comió”. ¡Entonces veremos en qué quedan sus sueños! 21 Pero cuando Rubén oyó el plan, trató de salvar a José. —No lo matemos—dijo—. 22 ¿Para qué derramar sangre? Solo tirémoslo en esta cisterna vacía, aquí en el desierto. Entonces morirá sin que le pongamos una mano encima. Rubén tenía pensado rescatar a José y devolverlo a su padre. 23 Entonces, cuando llegó José, sus hermanos le quitaron la hermosa túnica que llevaba puesta. 24 Después lo agarraron y lo tiraron en la cisterna. Resulta que la cisterna estaba vacía; no tenía nada de agua adentro. 25 Luego, justo cuando se sentaron a comer, levantaron la vista y vieron a la distancia una caravana de camellos que venía acercándose. Era un grupo de mercaderes ismaelitas que transportaban goma de resina, bálsamo y resinas aromáticas desde Galaad hasta Egipto. 26 Judá dijo a sus hermanos: «¿Qué ganaremos con matar a nuestro hermano? Tendríamos que encubrir el crimen. 27 En lugar de hacerle daño, vendámoslo a esos mercaderes ismaelitas. Después de todo, es nuestro hermano, ¡de nuestra misma sangre!». Así que sus hermanos estuvieron de acuerdo. 28 Entonces, cuando se acercaron los ismaelitas, que eran mercaderes madianitas, los hermanos de José lo sacaron de la cisterna y se lo vendieron por veinte monedas de plata. Y los mercaderes lo llevaron a Egipto. 29 Tiempo después, Rubén regresó para sacar a José de la cisterna. Cuando descubrió que José no estaba allí, se rasgó la ropa en señal de lamento. 30 Luego regresó a donde estaban sus hermanos y dijo lamentándose: «¡El muchacho desapareció! ¿Qué voy a hacer ahora?». 31 Entonces los hermanos mataron un cabrito y mojaron la túnica de José con la sangre. 32 Luego enviaron la hermosa túnica a su padre con el siguiente mensaje: «Mira lo que encontramos. Esta túnica, ¿no es la de tu hijo?». <br>&nbsp;<br>33 Su padre la reconoció de inmediato. «Sí—dijo él—, es la túnica de mi hijo. Seguro que algún animal salvaje se lo comió. ¡Sin duda despedazó a José!». 34 Entonces Jacob rasgó su ropa y se vistió de tela áspera, e hizo duelo por su hijo durante mucho tiempo. 35 Toda su familia intentó consolarlo, pero él no quiso ser consolado. A menudo decía: «Me iré a la tumba llorando a mi hijo», y entonces sollozaba.<br>36 Mientras tanto, los mercaderes madianitas llegaron a Egipto, y allí le vendieron a José a Potifar, quien era un oficial del faraón, rey de Egipto. Potifar era capitán de la guardia del palacio...”&nbsp;&nbsp;</i>(Gén 37:17-36, NTV)<br><br>El análisis del modelo familiar de Jacob nos ha permitido estudiar cómo es que este patriarca perdió sus capacidades para mantener el equilibrio de su familia. Una mirada posmoderna de esa familia nos ha ayudado a comprender cómo es que las angustias provocadas por los seres queridos de Jacob, así como por las pérdidas de algunos de estos, lo llevaron a perder la posición de ser un padre capaz de continuar siendo líder de esa familia.[1]<br><br>En nuestra reflexión anterior acerca de este tema pudimos analizar cómo es que la túnica de colores que Jacob le dio a José, el penúltimo de sus hijos, era en sí un reflejo de sus temores y de sus angustias. Con esto, Jacob procuraba proteger a uno de sus hijos menores manteniéndolo en el seno de la familia, cosa que él no experimentó en la casa de Isaac. Esta conclusión no se produce en el vacío. Debemos señalar que algunos análisis antropológicos de esa clase de túnica revelan que una túnica de grandes y hermosos ornamentos, ajustada hasta los tobillos y que ceñía los antebrazos hasta las muñecas del que la porta no es práctica para el trabajo en el campo. En otras palabras, que con esto Jacob procuraba aislar a José del trabajo diario que realizaban sus hermanos. Es por esto que concluimos que es muy probable que esto entonces haya sido un mecanismo para proteger a José, el hijo de la vejez de Jacob (Gén 37:3). Jacob procuraba protegerlo de las experiencias relacionales de una familia llena de coraje, de celos, definida como gente engañosa, indecisa y de comportamientos violentos. Es obvio que Jacob no podía discernir la situación de peligro que él había creado al colocarle esta túnica a su undécimo hijo.<br><br>Nuestra reflexión anterior concluyó con la venta de José. La Biblia dice que los hermanos de este lo despojaron de esa túnica de colores, o sea de la identidad que le había fabricado su padre y lo vendieron por el precio de un esclavo impedido (Gén 37: 28). Desde ese momento, los próximos veinte (2) años de la vida de José podrían ser analizados desde la perspectiva de él como víctima de la temeridad de sus hermanos y de la pobre capacidad de discernimiento de su padre. Sabemos que Dios transformó esta perspectiva, pero no sin antes procesar intensamente a José.<br><br>El análisis que el Dr. Charles Swindoll realizó acerca de este tema[2] incluye una exposición detallada de las características que generalmente se observan en aquellas personas que se consideran así mismas víctimas de sus circunstancias. Swindoll menciona allí que existen expresiones comunes en ellas, así como en muchos de aquellos que los observan. La más repetida: “<i>No es justo. Esa persona hizo lo que era correcto y mira lo mal que lo trataron…</i>.”<br>&nbsp;<br>Tenemos que señalar que el patrón que convierte a un ser humano en víctima trasciende los linderos familiares. Swindoll apunta con precisión que podemos identificar estos patrones en agencias de gobierno y en el sector privado, en el discrimen de niños de otros segmentos de nuestra sociedad, así como en aquellos que son maltratados y abusados por sus padres. Lo podemos ver en los padres que se desgastan y hasta pierden la vida tratando de ayudar al hijo que no quiere renunciar a su vida como adicto o renunciar a ser miembro de un grupo que ha estandarizado la violencia como forma de vida.<br><br>Es muy común que en estos escenarios se desaten reacciones viscerales de venganza. En muchos casos las víctimas quieren desquitarse. En esos casos esta actitud forma partes de las emociones provocadas por saber que se está sufriendo maltrato y abuso sin haber hecho cosa alguna que nos haga merecedores de este.<br><br>Uno de los problemas que desata este sentimiento es que esa actitud se convierte en una clase de confinamiento carcelario. Veamos el consejo bíblico para manejar estas situaciones:<br><br><i>“29 Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues. 30 A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva. 31 Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos. 32 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman. 33 Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo.”</i> (Mat 6:29-33, RV1960)<br><br><i>“18 Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. 19 No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. 20 Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. 21 No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.”</i> (Rom 12:18)<br><br><i>“20 Es obvio que no hay mérito en ser paciente si a uno lo golpean por haber actuado mal, pero si sufren por hacer el bien y lo soportan con paciencia, Dios se agrada de ustedes. 21 Pues Dios los llamó a hacer lo bueno, aunque eso signifique que tengan que sufrir, tal como Cristo sufrió por ustedes. Él es su ejemplo, y deben seguir sus pasos. 22 Él nunca pecó y jamás engañó a nadie. 23 No respondía cuando lo insultaban &nbsp; &nbsp;ni amenazaba con vengarse cuando sufría. Dejaba su causa en manos de Dios, quien siempre juzga con justicia. 24 Él mismo cargó nuestros pecados sobre su cuerpo en la cruz, para que nosotros podamos estar muertos al pecado y vivir para lo que es recto. Por sus heridas, ustedes son sanados. 25 Antes eran como ovejas que andaban descarriadas. Pero ahora han vuelto a su Pastor, al Guardián de sus almas.”</i> (1 Ped 2:20-25, NTV)<br><br>¿Esto significa que condonamos el abuso y el maltrato? ¡Claro que no! Los abusos y los maltratos tienen que ser denunciados. Lo que estos pasajes afirman es que no podemos tomar la justicia en nuestras manos, que no podemos si quiera considerar la posibilidad de desquitarnos y que hemos sido llamados a pedir al Señor que tenga misericordia de aquellos que nos maltratan.<br><br>Un dato muy importante que se desprende del análisis de la vida de José es que, tal y como le puede suceder a cualquier persona, a él debe habérsele hecho difícil entender que los procedimientos de Dios no se parecen a los nuestros. Recordemos que la Biblia dice que los pensamientos de Dios no son como los nuestros y su visión de la vida no es como la nuestra. Así lo afirmó el profeta Isaías cuando dijo lo siguiente:<br><br><i>“8 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. 9 Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.”</i> (Isa 55:8-9, RV 1960)<br><br>Es cierto que los escenarios que José estaba sufriendo no le permitían ver y mucho menos entender que Dios estaba insertado en todo lo que le estaba ocurriendo. El Señor había insertado su mano para transformarlo en un caudillo capaz de enderezar la vida de la familia de Jacob. Es cierto que el Señor no había causado la tragedia que José estaba sufriendo, pero había decidido utilizarla para orquestar el cumplimiento de las promesas que Él le había hecho a Abraham, a Isaac y a Jacob.<br><br>El mensaje bíblico es claro: se trata de Dios usando su presencia para responder a estas clases de tragedias. Se trata del Señor utilizando su Palabra para responder y resolver estas. Además, como diría el siempre recordado Rdo. Dr. Cecilio Arrastía, se trata de la inserción de la vertical divina en la horizontal humana para desarrollar en nosotros el programa de adiestramiento que ofrece la Palabra Divina.<br><br>Swindoll dice que la Biblia posee al menos cinco (5) características que sirven como parte del desarrollo de este adiestramiento. Así lo afirma el profeta Isaías cuando dice lo siguiente:<br><br><i>“10 Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, 11 así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.”</i>&nbsp; (Isa 55:10-11)<br><br>De estos versos se desprende que la Palabra de Dios riega, hace germinar, hace producir, da semilla y da pan. El concepto hebreo traducido como regar es “<i>râvâh</i>” (H7301). Este significa “apagar” (en este caso la sed), irrigar, saturar, bañar, saciar y/o satisfacer.[3],[4] En otras palabras, que la Palabra de Dios satisface nuestra sed, nos lava para quitar de nosotros las impurezas y las contaminaciones que hemos adquirido en el camino, al mismo tiempo que nos hace dóciles para recibir el mensaje poderoso que ella nos quiere comunicar.<br>&nbsp;<br>El concepto hebreo que se traduce como germinar es “<i>yâlad</i>” (H6779) y significa “algo que brota”; “un fruto”; “renuevo” (H6780). Isaías había dicho que ese fruto, ese renuevo sería para hermosura y gloria, para grandeza y honra a los sobrevivientes de Israel (Isa 4:2). O sea, que la Palabra celestial nos produce en nosotros fruto, renuevo, un nuevo producto que no éramos capaces de producir. Además, que ese fruto hermosea, trae honor y nos hace partícipes de la gloria de Dios. Ese resultado es vital y esencial para el adiestramiento de todo aquel que cree en Cristo Jesús como el Señor y el Salvador del mundo.<br><br>La profecía de Isaías también afirma que la Palabra de Dios produce semilla (“<i>zera</i>ʽ”, H2233). Esto es sinónimo de dar vida, de mantener vivo, de proveer la oportunidad de que los pasos anteriores se repitan y que este desarrollo sea uno continuo.[5] Estos datos se confirman cuando conocemos que la Biblia utiliza ese concepto hebreo para describir la semilla de la mujer que heriría a la serpiente en la cabeza (Gén 3:15). Esto es, a Cristo el Señor. Dicho de otra manera, la Palabra de Dios produce la vida de Cristo en nosotros.<br><br>Dar pan (“<i>lechem</i>”, H5479) es dar alimento. Esto último se viste de unos colores extraordinarios en el marco referencial cristiano toda vez que la Biblia dice que nuestro Salvador nació en la casa del pan: “Bethlehem” (“<i>bêyth lechem</i>”, H1035).<br><br><i>“2 Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.”</i> (Miq 5:2)<br><br><i>“1 Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, 2 diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.”</i> (Mat 2:1-2)<br><br>No olvidemos que la Biblia también afirma que Jesucristo es el pan vivo que descendió del cielo.<br><br><i>“51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.”</i> (Jn 6:51)<br><br>Estos pasajes bíblicos conducen a una sola conclusión: la Palabra de Dios nos conduce a Cristo porque Él es el pan de vida.<br><br>José no lo sabía, pero Dios había hecho provisión específica para transformar la tragedia que él estaba experimentando en un escenario de gracia. Este joven de diecisiete (17) años (Gén 37:2) no sabía que Dios había programado que hasta el pozo en el que fue echado formara parte de esto. Un pozo equivocado lo habría hecho ser transportado a un lugar equivocado. El pozo escogido por sus hermanos se convirtió en una estación de autobuses para que José pudiera llegar a Egipto.<br><br>Esta es una de las razones por la que a los creyentes en Cristo se nos aconseja no resistir los procesos difíciles y dolorosos que surgen en la vida. Tenemos que comprender que Dios puede decidir utilizar los pozos en los que hemos sido echados en contra de nuestra voluntad para provocar cambios y transformaciones en nosotros. Dios también puede utilizar esos pozos para dirigirnos a lugares y a experiencias que serán claves en el desarrollo de nuestra fe y del cumplimiento del propósito de Dios en nuestras vidas. Los mejores ministerios han comenzado luego de haber tenido que enfrentar los pozos del aislamiento, de la soledad, del abandono, del rechazo, de pérdidas significativas, de alguna enfermedad y hasta de la cercanía de la misma muerte.<br><br>Es lógico concluir que el camino de José hacia Egipto debió haber estado plagado de complicaciones. Sabemos que esto debió haber sido así, aunque la Biblia no ofrezca detalles al respecto. El camino a lo desconocido por lo general trae consigo escenarios y propuestas nunca antes vistas, muchas áreas novedosas e infinidad de retos intensos. José debió haber enfrentado varios de estos en el camino. Este joven no sabía que se dirigía a un país que él no conocía. José no conocía el idioma que se hablaba allí, su cultura, su religión, ni sus estilos de vida. Al mismo tiempo, él tampoco sabía que el Señor le había preparado una sorpresa. Un ser humano vendido a precio de un esclavo herido sería comprado por el jefe de la guardia personal del faraón de turno en Egipto.<br><br><i>“36 Y los madianitas lo vendieron en Egipto a Potifar, oficial de Faraón, capitán de la guardia.”</i>&nbsp; (Gén 37:36, RV 1960)<br><br>El pasaje bíblico que aparece en el epígrafe de esta reflexión señala que la casa de Jacob continuaba precipitándose por un acantilado emocional mortal. La Biblia dice que este patriarca decidió manejar la ausencia de José como una pérdida producida por una “mala bestia” (Gén 37:33). Sus hijos le habían dicho que habían encontrado la túnica de José y que esta estaba ensangrentada. Las expresiones acerca de la presencia de una “mala bestia” y de la posibilidad de que José hubiera sido devorado por esta nunca fueron utilizadas por ellos cuando le dieron esa noticia a su padre (vv. 31-32). El dolor de Jacob despertó su imaginación y esta lo introdujo en una cueva sin salida: la de la imaginación de escenarios producidos por una angustia mal manejada.<br><br>La Biblia dice que Jacob decidió rasgar sus vestidos, poner cilicio sobre sus lomos y guardar luto ante esa pérdida. En los tiempos bíblicos estas reacciones eran adecuadas, esperadas y hasta terapéuticas. El problema es que Jacob no se detuvo ahí. La Biblia dice que él rehusó el consuelo de “todos sus hijos y todas sus hijas” (v. 35).<br><br>La buena noticia es que mientras todo esto acontecía en el lugar en el que Jacob y su familia se habían aposentado, Dios estaba trabajando a la distancia a favor de ese hogar. La maquinaria del plan perfecto de Dios había sido puesta en acción para comenzar a poner en su lugar las piezas del rompecabezas que eran necesarias para resolver el problema que Jacob y su familia enfrentaban en ese momento. Esa maquinaria también resolvería problemas que nadie sospechaba que esa familia tendría que enfrentar en el futuro.<br><br>La buena noticia es que Dios es el mismo ayer hoy y por todos los siglos. Por lo tanto, Él está disponible para operar de la misma manera en cualquier familia que decida acudir ante su gracia.<br><br>Por último, José tampoco sabía que Dios tendría que transformarlo. El Señor tenía que transformar una víctima en un instrumento adecuado para la gloria del Eterno. Dios tenía que transformarlo en un vaso útil, en un siervo dócil y sensible a la voz del Todopoderoso antes de poder convertirlo en una herramienta vital para el cumplimiento de las promesas divinas hechas a la casa de Jacob. Ese proceso apenas estaba comenzando.<br><br><br>&nbsp; &nbsp; <br>[1] Friedman, Edwin H. 1985. Generation to Generation: family process in church and synagogue. New York, NY: The Guilford Press.<br>[2] Swindoll, Charles R.. Joseph: a man of integrity and forgiveness. WORD Publishing, 1998.<br>[3] Whitaker, R., Brown, F., Driver, S. R. (Samuel R., &amp; Briggs, C. A. (Charles A. (1906). En The Abridged Brown-Driver-Briggs Hebrew-English Lexicon of the Old Testament: from A Hebrew and English Lexicon of the Old Testament by Francis Brown, S.R. Driver and Charles Briggs, based on the lexicon of Wilhelm Gesenius. Houghton, Mifflin and Company.<br>[4] Gesenius, W., &amp; Tregelles, S. P. (2003). En Gesenius’ Hebrew and Chaldee lexicon to the Old Testament Scriptures (p. 759). Logos Bible Software. Gesenius, W., &amp; Tregelles, S. P. (2003). En Gesenius’ Hebrew and Chaldee lexicon to the Old Testament Scriptures (p. 759). Logos Bible Software.<br>[5] Whitaker, R., Brown, F., Driver, S. R. (Samuel R., &amp; Briggs, C. A. (Charles A. (1906). En The Abridged Brown-Driver-Briggs Hebrew-English Lexicon of the Old Testament: from A Hebrew and English Lexicon of the Old Testament by Francis Brown, S.R. Driver and Charles Briggs, based on the lexicon of Wilhelm Gesenius. Houghton, Mifflin and Company.<br><br><br><br><br><br><br><br><br><br></div></div></div></div></div></section>]]></content:encoded>
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			<title>1051 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 5 de abril del 2026</title>
						<description><![CDATA[1051 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 5 de abril del 2026¿Quién moverá la piedra?“El domingo por la mañana temprano, cuando amanecía el nuevo día, María Magdalena y la otra María fueron a visitar la tumba. 2 ¡De repente, se produjo un gran terremoto! Pues un ángel del Señor descendió del cielo, corrió la piedra a un lado y se sentó sobre ella. 3 Su rostro brillaba como un relá...]]></description>
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			<pubDate>Sun, 05 Apr 2026 06:00:00 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<section class="sp-section sp-scheme-0" data-index="1" data-scheme="0"><div class="sp-section-slide"  data-label="Main" ><div class="sp-section-content" ><div class="sp-grid sp-col sp-col-24"><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="0" style=""><div class="sp-block-content"  style=""><b>1051 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 5 de abril del 2026<br>¿Quién moverá la piedra?</b><br><br><i>“El domingo por la mañana temprano, cuando amanecía el nuevo día, María Magdalena y la otra María fueron a visitar la tumba. 2 ¡De repente, se produjo un gran terremoto! Pues un ángel del Señor descendió del cielo, corrió la piedra a un lado y se sentó sobre ella. 3 Su rostro brillaba como un relámpago, y su ropa era blanca como la nieve. 4 Los guardias temblaron de miedo cuando lo vieron y cayeron desmayados por completo. 5 Entonces, el ángel les habló a las mujeres: «¡No teman!—dijo—. Sé que buscan a Jesús, el que fue crucificado. 6 ¡No está aquí! Ha resucitado tal como dijo que sucedería. Vengan, vean el lugar donde estaba su cuerpo. 7 Y ahora, vayan rápidamente y cuéntenles a sus discípulos que ha resucitado y que va delante de ustedes a Galilea. Allí lo verán. Recuerden lo que les he dicho». 8 Las mujeres se fueron a toda prisa. Estaban asustadas pero a la vez llenas de gran alegría, y se apresuraron para dar el mensaje del ángel a los discípulos. 9 Mientras iban, Jesús les salió al encuentro y las saludó. Ellas corrieron hasta él, abrazaron sus pies y lo adoraron. 10 Entonces Jesús les dijo: «¡No teman! Digan a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán».”</i> (Mat 28:1-10, NTV)<br><br>Las narrativas acerca de la resurrección de nuestro Señor (Mat 28:1-20; Mcs 16:1-20; Lcs 24:1-53; Jn 20:1-31) proveen una cantidad extraordinaria de datos. Existen varias razones por las que esto es así. Una de estas es que la resurrección del Salvador del mundo es una pieza indispensable dentro del plan de salvación. Por lo tanto, la resurrección de Cristo Jesús tenía que ser presentada con evidencias “indubitables” (Hch 1:3); capaces de vencer y aclarar cualquier duda.<br><br><i>“1 En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, 2 hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; 3 a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios.”</i> (Hch 1:1-3, RV1960)<br><br>Debemos comprender que un salvador muerto, un mesías enterrado, vencido por la muerte no podía ser el redentor del mundo. No es posible que el salvador del mundo pudiera haber sido capturado y vencido por la muerte. Veamos por qué:<br><br>La Biblia dice que el sacrificio de Cristo en la cruz del Calvario sirvió para quitar al pecado del medio.<br><br><i>“24 Pues Cristo no entró en un lugar santo hecho por manos humanas, que era solo una copia del verdadero, que está en el cielo. Él entró en el cielo mismo para presentarse ahora delante de Dios a favor de nosotros; 25 y no entró en el cielo para ofrecerse a sí mismo una y otra vez, como lo hace el sumo sacerdote aquí en la tierra, que entra en el Lugar Santísimo año tras año con la sangre de un animal. 26 Si eso hubiera sido necesario, Cristo tendría que haber sufrido la muerte una y otra vez, desde el principio del mundo; pero ahora, en el fin de los tiempos, <u>Cristo se presentó una sola vez y para siempre para quitar el pecado mediante su propia muerte en sacrificio.</u>”</i> (Heb 9:24-26, NTV)<br><br>La Biblia dice que Juan el Bautista lo identificó así.<br><br><i>“29 El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, <u>que quita el pecado del mundo</u>.”</i> (Jn 1:29, RV1960)<br><br>En otras palabras, que el sacrificio de Cristo trascendió el perdón de nuestros pecados, nuestra redención, nuestra justificación, y nuestra propiciación. El sacrificio de Cristo en la cruz también sirvió para quitar el pecado del medio.<br><br>Al mismo tiempo, la Biblia dice que en la cruz del Calvario Cristo venció el poder que el pecado tenía sobre nosotros.<br><br><i>“6 Sabemos que nuestro antiguo ser pecaminoso fue crucificado con Cristo para que el pecado perdiera su poder en nuestra vida. Ya no somos esclavos del pecado. 7 Pues, cuando morimos con Cristo, fuimos liberados del poder del pecado; 8 y dado que morimos con Cristo, sabemos que también viviremos con él.”</i>&nbsp; (Rom 6:6-7, NTV)<br><br>La Biblia añade que el sacrificio de Cristo en la cruz sirvió para anular las acusaciones que había contra nosotros y que con ese sacrificio el Señor también venció las fuerzas del imperio de satanás.<br><br><i>“14 Él anuló el acta con los cargos que había contra nosotros y la eliminó clavándola en la cruz. 15 De esa manera, desarmó a los gobernantes y a las autoridades espirituales. Los avergonzó públicamente con su victoria sobre ellos en la cruz.”</i>&nbsp; (Col 2:14-15, NTV)<br><br>La Palabra de Dios afirma que la muerte de Cristo en la cruz del Calvario sirvió para destruir al que tenía el imperio de la muerte.<br><br><i>“14 Los hijos de una familia son gente de carne y hueso, por eso Jesús se hizo de carne y hueso igual que ellos. Sólo así pudo morir y con su muerte derrotar al diablo, quien tenía el poder de la muerte. 15 Jesús se hizo hombre para liberar a los hombres, quienes habían estado esclavizados toda la vida por temor a la muerte.”</i>&nbsp; (Heb 2:14-15, PDT)<br><br>Los invitamos a analizar estos versos con mucho cuidado. Al hacerlo, descubrimos que estos revelan que la muerte de Cristo en la cruz también sirvió para liberarnos de la esclavitud que producía el temor a la muerte.<br><br><i>“15 Únicamente de esa manera el Hijo podía libertar a todos los que vivían esclavizados por temor a la muerte.” </i>(v. 15, NTV)<br><br>Ante estas victorias era imposible que la muerte, el último enemigo del ser humano, permaneciera incólume e imbatible ante nuestro Salvador. Sabemos que el pecado, que es el aguijón de la muerte (1 Cor 15:56) fue vencido con el sacrificio de Cristo. Por lo tanto, la paga del pecado, que es la muerte, también tenía que ser vencida.<br><br><i>“23 Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”</i> (Rom 6:23).<br><br>¿Cómo podría dar vida eterna un salvador muerto y sepultado? La buena noticia es que Cristo venció la muerte. Es por eso que el Apóstol Pablo pudo exclamar lo siguiente: “<i>55 Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? sorbida es la muerte en victoria”</i> (1 Cor 15:55, RV1960)<br><br>Pablo, quien es sin duda el mejor exponente de la teología de la resurrección de nuestro Señor, pudo realizar esta exclamación porque él tuvo la oportunidad de entrevistar a muchos de los testigos de la resurrección de nuestro Salvador. Destacamos que Pablo desarrolló este proceso muy poco tiempo después de que ocurriera ese evento histórico.<br><br>Las conclusiones paulinas son tan poderosas que la Biblia dice, como parte del mensaje de este Apóstol, que el poder de esa resurrección demuestra que nuestro Salvador reina como el Hijo de Dios y como el Señor.<br><i><br>“2 Dios prometió esa Buena Noticia hace tiempo por medio de sus profetas en las sagradas Escrituras. 3 La Buena Noticia trata de su Hijo. En su vida terrenal, él fue descendiente del rey David, 4 y quedó demostrado que era el Hijo de Dios cuando fue resucitado de los muertos mediante el poder del Espíritu Santo. Él es Jesucristo nuestro Señor.”</i> (Rom 1:2-4, NTV)<br><br>La resurrección de Cristo Jesús es un elemento cardinal y central para nuestra fe, así como para la historia de la humanidad. La Biblia dice que “era necesario que él resucitase de los muertos” (Jn 20: 9b).<br><br>Habiendo tanto sobre la mesa, es entonces imprescindible que la Biblia ofrezca muchos datos acerca de la resurrección de nuestro Señor. Aquellos que se acercan a estas narrativas descubren que la Biblia presenta la resurrección de Cristo nuestro Señor como un evento histórico; que es capaz de vencer cualquier duda acerca de ese acontecimiento.<br><br>Ahora bien, por un lado, la Biblia dice que la resurrección de nuestro Señor es el cumplimiento de una profecía.<br><br><i>“A Jehová he puesto siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido. 9 Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; Mi carne también reposará confiadamente; 10 Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción.”</i> (Sal 16:8-10, RV 1960)<br><br>La Biblia dice que Pedro echó mano de esta profecía en el día de Pentecostés (Hch 2:24-28). Esa aseveración, dijo él, probaba que Jesucristo era todo lo que había dicho que era: entre otras cosas, Cristo había sido levantado de entre los muertos para sentarse en el trono de David (v. 30). Pedro añadió a todo esto que todos ellos (los 120 que estaban en el Aposento Alto, Hch 1:15) eran testigos de ese acontecimiento.<br><br>&nbsp;Por otro lado, Jesucristo había intimado que esto habría de suceder. Él dijo que resucitaría de entre los muertos (Mat 12:40; 20:19; Mcs 9:9; 14:28; Lcs 18:33; Jn 2:19–22). Al mismo tiempo, la Biblia identifica una cantidad extraordinaria de testigos, de personas que vieron al Señor luego de este haber resucitado. Entre estos encontramos a María Magdalena (Jn 20:1-18), a María la madre de Jacobo, a Salomé (Mcs 16:1) y a Juana (Lcs 24:1). La Biblia también identifica a Pedro (Lcs 24:34; 1 Cor 15:5), a los discípulos (Jn 20:19-25; 1 Cor 15:5), a Tomás (Jn 20:26-31), a los caminantes de Emaús (Lcs 24:24:13-35), a más de quinientas (500) personas (1 Cor 15:6), a Jacobo (1 Cor 15:7) y a Pablo (1 Cor 15:8). La Biblia añade a esto que Jesús estuvo con todos ellos durante 40 días después de haber resucitado de entre los muertos.<br>&nbsp;<br>Algunos proponentes de la teología liberal, teología que no pudo sobrevivir a la Primera Guerra Mundial, expusieron que estos testigos alucinaban o que habían mentido sobre ese acontecimiento. En primer lugar, las alucinaciones requieren la presencia de una patología, de una enfermedad. ¿Cuál es la probabilidad de que más de 500 personas involucradas en un mismo evento procesal padezcan de la misma enfermedad? La respuesta es concreta: la probabilidad tiende a cero. Al mismo tiempo, hay unas expresiones de Chuck Colson que debemos considerar. Este hombre se hizo famoso por su participación en el escándalo de Watergate y luego por su capacidad para desarrollar ministerios cristianos en las cárceles norteamericanas. Colson fue entrevistado en una ocasión acerca de la resurrección de Jesús. A continuación, su respuesta:<br><br>“<i>Sé que la resurrección es un hecho, y el caso Watergate me lo demostró. ¿Cómo? Porque doce hombres testificaron haber visto a Jesús resucitado, y luego proclamaron esa verdad durante cuarenta años, sin negarla jamás. Todos fueron golpeados, torturados, apedreados y encarcelados. No habrían soportado todo eso si no fuera cierto. El caso Watergate involucró a doce de los hombres más poderosos del mundo, y no pudieron mantener una mentira ni tres semanas. ¿Me estás diciendo que doce apóstoles podrían mantener una mentira durante más de cuarenta años? ¡Absolutamente imposible!</i>”[1] (Traducción libre)<br><br>El Señor resucitó de entre los muertos y este es un hecho comprobado e histórico.<br><br>A renglón seguido, todas las narrativas bíblicas señalan que la resurrección de nuestro Salvador ocurrió el domingo, temprano en la mañana. Es por esto que la Iglesia decidió identificar ese día como el “día del Señor” (Apo 1:10) La narrativa que ofrece Mateo señala que esa mañana se produjo un gran terremoto (“megas seismós”). Este evangelista da a entender que este sismo de grandes proporciones fue producido por el descenso de un ángel del Señor. O sea, que ese mensajero celestial cargaba la gloria de Dios porque ante esa gloria la tierra tiembla (Sal 114:7).<br><br>No olvidemos que la Biblia dice que los ángeles del Señor participaron en todos los eventos claves del ministerio de nuestro Salvador. Ella dice que un ángel había sido enviado para anunciar la encarnación del Salvador del mundo (Lcs 1:26-35). La Biblia también dice que los ángeles anunciaron el nacimiento del Redentor del mundo (Lcs 2:8-15). La Biblia dice que los ángeles vinieron a servir a nuestro Salvador luego de la tentación que orquestó satanás (Mat 4:11; Mcs 1:13). La Biblia también dice que Jesús fue fortalecido por un ángel del cielo durante la agonía que él sufrió en el huerto de Getsemaní (Lcs 22:41). Es entonces lógico concluir que los ángeles del cielo también estarían presentes en uno de los momentos más importantes del ministerio de Jesús; el de su victoria sobre la muerte.<br><br>Es importante destacar que el ángel descrito por Mateo fue enviado desde el cielo para resolver varios asuntos. Uno de estos, cómo tener acceso a la tumba vacía. Ese era uno de los predicamentos que enfrentaban aquellas mujeres que iban al sepulcro a ungir el cuerpo de nuestro Señor. El Evangelio de Marcos lo destaca así:<br><br><i>“1 Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle. 2 Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol. 3 Pero decían entre sí: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?”</i> (Mcs 16:1-3, RV 1960)<br><br>Este predicamento se presenta ante nosotros constantemente. Encontramos que en nuestra peregrinación en la vida se presentan muchos obstáculos, piedras que procuran impedir que nos acerquemos al mensaje de la tumba vacía y al Redentor del mundo. He aquí que surge esa pregunta: “¿Quién moverá la piedra?” ¿Quién podrá remover la piedra de la duda para que podamos ser capaces de creer? ¿Quién podrá remover la piedra de la angustia que nos imposibilita ver más allá de lo humano y lo temporal? ¿Quién moverá la piedra del dolor que impide que nos arriesguemos a creer? ¿Quién removerá la piedra del temor que nos paraliza y no nos permite caminar hacia la esperanza de la resurrección? ¿Quién moverá la piedra del aislamiento y de la soledad que no nos permite acercarnos al Salvador del mundo y Señor de la vida? La respuesta esta pregunta es una sola: el Dios del cielo. Lo hará Aquél que por amor envió un ángel a remover la piedra que bloqueaba la entrada al sepulcro en el que fue sepultado el Salvador del mundo.<br><br>La buena noticia es que uno más poderoso que ese ángel está ahora a cargo de esa tarea. Dios ha prometido enviar su Santo Espíritu a remover todas las piedras que puedan estar impidiendo que nos acerquemos al Resucitado. ¡Pidámosle hoy que mueva esas piedras!<br><br>La apariencia del ángel que Mateo describe era mucho más que sobrenatural. Mateo describe el rostro, el aspecto (“<i>idéa</i>”, G2397) de este mensajero celestial. Ese es el mismo concepto griego que utiliza Lucas para describir el rostro de nuestro Señor en el monte de la transfiguración (Lcs 9:29). Los traductores de la versión de los Setenta (la Septuaginta) lo utilizaron para describir el rostro de Dios: “<i>Peniel</i>” (Gén 32:30). En otras palabras, que ese mensajero descendió desde la misma presencia de Dios al jardín en el que estaba la tumba del Salvador del mundo. Y lo hizo trayendo en su rostro el resplandor de la gloria del Altísimo.<br><br>Mateo añade que el rostro de ese ángel brillaba como un relámpago (“<i>astrapē</i>”, G796) y que su ropa era blanca como la nieve. Una descripción similar a la ropa de Jesucristo en el monte de la transfiguración. En otras palabras, que la descripción que ofrece Mateo afirma que el cielo se insertó en el escenario de la resurrección de nuestro Señor.<br><br>Mateo continúa la descripción de este acontecimiento señalando que los guardias del templo que habían sido apostados en ese lugar para custodiar la tumba se desmayaron. Todo esto ocurrió en presencia de las mujeres que habían ido al sepulcro a completar la unción del cuerpo de nuestro Señor (Lcs 24:1). En otras palabras, que Mateo presenta que ellas fueron testigos de ese suceso.<br><br>Debemos entender que este ángel no movió esa piedra para que nuestro Salvador pudiera salir de la tumba. Sabemos que Cristo no necesitaba esa ayuda porque la Biblia dice que Él era capaz de atravesar paredes después de haber resucitado (Jn 20:19).<br><br>Hemos señalado que el ángel del Señor fue enviado desde el cielo con varios propósitos. Hemos visto que uno de estos era propiciar que los testigos de la resurrección pudieran entrar a la tumba vacía. No obstante, el propósito más grande de la venida de ese ángel fue el mensaje que comunicó: un mensaje que cambió la historia.<br><br><i>“5 Entonces, el ángel les habló a las mujeres: «¡No teman!—dijo—. Sé que buscan a Jesús, el que fue crucificado. 6 ¡No está aquí! Ha resucitado tal como dijo que sucedería. Vengan, vean el lugar donde estaba su cuerpo.” </i>(Mat 28:5-6, NTV).<br><br>Esa expresión explicó lo que había ocurrido y que esto había sido predicho: Cristo mismo predijo que habría de resucitar de entre los muertos: <i>“6 ¡No está aquí! Ha resucitado tal como dijo que sucedería.”</i> Lo ocurrido ese domingo en la mañana cambió la historia de la humanidad. Cristo el Señor resucitó de entre los muertos.<br><br>Ese evento sirve entonces para afirmar muchas cosas. La resurrección de Cristo demuestra que Él es el Hijo de Dios (Jn 10:17-18). Su resurrección da testimonio de la veracidad de las Escrituras (Hch 2:31; Sal 16:10). La resurrección de nuestro Señor es una verdad central del Evangelio (1 Cor 15:1-8). Esa resurrección es la garantía de nuestra herencia futura (1 Ped 1:3-9).<br><br>Al mismo tiempo, la Biblia dice que la resurrección de Cristo es el fundamento del sacerdocio celestial inmutable de nuestro Señor. En otras palabras: el sacerdocio eterno de Cristo en los cielos.<br><br><i>“23 Hubo muchos sacerdotes bajo el sistema antiguo, porque la muerte les impedía continuar con sus funciones; <b>24 pero dado que Jesús vive para siempre, su sacerdocio dura para siempre. 25 Por eso puede salvar—una vez y para siempre— a los que vienen a Dios por medio de él, quien vive para siempre, a fin de interceder con Dios a favor de ellos.</b> 26 Él es la clase de sumo sacerdote que necesitamos, porque es santo y no tiene culpa ni mancha de pecado. Él ha sido apartado de los pecadores y se le ha dado el lugar de más alto honor en el cielo. 27 A diferencia de los demás sumos sacerdotes, no tiene necesidad de ofrecer sacrificios cada día. Ellos los ofrecían primero por sus propios pecados y luego por los del pueblo. Sin embargo, Jesús lo hizo una vez y para siempre cuando se ofreció a sí mismo como sacrificio por los pecados del pueblo. 28 La ley nombra a sumos sacerdotes que están limitados por debilidades humanas; pero después de que la ley fue entregada, Dios nombró a su Hijo mediante un juramento y su Hijo ha sido hecho el perfecto Sumo Sacerdote para siempre.”</i> (Heb 7:23-28, NTV).<br><br>La Biblia dice que esa resurrección asegura la nuestra cuando Él regrese en gloria (1 Tes 4:13-18).<br><br><i>“13 Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. 14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. 15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. 16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. 18 Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.” </i>(1 Tes 4:13-18, RV 1960)<br><br>Por último, la resurrección del Salvador de mundo empodera nuestras vidas como siervos del Señor e hijos de Dios.<br><br><i>“4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, <b>así también nosotros andemos en vida nueva.</b> 5 Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; 6 sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. 7 Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado. 8 Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; 9 sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él.”</i>&nbsp; (Rom 6:4-9)<br><br><i>“20 Mi antiguo yo ha sido crucificado con Cristo. Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Así que vivo en este cuerpo terrenal confiando en el Hijo de Dios, quien me amó y se entregó a sí mismo por mí.”</i> (Gál 2:20, NTV)<br><br><i>“18 alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, 19 y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, 20 la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, 21 sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; 22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.”</i> (Efe 1:18-23, RV 1960)<br><br>Los versos del capítulo 21 del Evangelio de Mateo que estamos analizando señalan que las mujeres recibieron ese mensaje y que salieron de allí a toda prisa (“<i>tachú</i>”, G5035), sin retraso y con una mezcla de temor y gozo. Algo con lo que ellas no contaban es que serían interceptadas en el camino por el Señor de la vida, por el Vencedor de la muerte y de la tumba, por Aquél que antes había dicho que Él es el camino la verdad y la vida (Jn 14:6). ¡Glorioso encuentro con el Rey de reyes y Señor de señores!<br><br>El pasaje dice que ellas fueron instruidas a comunicarle a los discípulos de Jesús que fueran a Galilea, tal y como Él se los había anticipado.<br><br><i>“32 Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea.”</i> (Mat 25:32)<br><br>Nos parece que el temor producido por la crucifixión de Cristo no permitió que ellos recordaran estas instrucciones.<br><br>Al mismo tiempo, sabemos que una de las mujeres parece que no pudo esperar a que concluyera el desarrollo de la historia inicial de la resurrección de Cristo. La Biblia dice que María Magdalena decidió correr para anunciar a Pedro y a Juan que la piedra había sido removida y que la tumba estaba vacía. O sea, que la confusión y el temor que María Magdalena experimentó no le permitieron quedarse para escuchar el mensaje del ángel que describe Mateo. La Biblia dice que el mensaje de María de Magdala provocó que esos dos (2) discípulos llegaran al jardín de la resurrección a comprobar lo ocurrido (Jn 20:1-9). El pasaje juanino dice que el escenario de la tumba vacía comenzó a hacerles entender las Escrituras: <i>“9 Porque aún no habían entendido la Escritura, que era necesario que él resucitase de los muertos”</i> (v. 9).<br><br>La misericordia del Señor es tan grande que provocó que la prisa y el desconcierto de María Magdalena no pudieran convertirse en un obstáculo para que ella se encontrara con el Resucitado. La Biblia dice que María Magdalena también se encontró con el Señor (Jn 20:11-18).<br><br>Un detalle exegético: el encuentro de María Magdalena con nuestro Señor parece haber ocurrido antes de que ocurriera el que las otras mujeres tuvieron con nuestro Salvador. Lo sabemos porque María Magdalena no pudo tocar al Cristo cuando lo vio, pero las otras mujeres sí lo hicieron. El pasaje del Evangelio de Juan dice que el Señor le dijo a María Magdalena que no lo tocara porque Él todavía no había subido al Padre (Jn 20:17). Estos pasajes bíblicos, el Mateo y el de Juan, dan la impresión de que el camino de regreso de María Magdalena al jardín de la resurrección, luego de darle la noticia a Pedro y a Juan, fue distinto al que utilizaron las otras mujeres. Este dato implica que Jesús pudo entonces subir al Padre luego de hablarle a María Magdalena y regresar para encontrarse con las otras. En otras palabras, se encuentra con María Magdalena antes de subir al Padre y con las otras mujeres luego de haber regresado de esa misión sacerdotal: “en un abrir y cerrar de ojos” (1 Cor 15:52).<br>&nbsp;<br>Maravillosa gracia que hizo provisión para que Jesús como Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec, pudiera ascender al Padre para presentar las gavillas, las primicias de su resurrección (Mat 27:52-53; 1 Cor 15:22-23). Ese es el anticipo de la resurrección que ocurrirá cuando el regrese a buscar a su iglesia.<br><br>Concluimos esta reflexión con varias exclamaciones: ¡Cristo vive! ¡Nuestro Salvador venció la muerte y la tumba! ¡El regalo de la vida eterna está garantizado! La piedra fue removida y tenemos acceso, no solo a la tumba vacía sino al regazo de nuestro Señor y Salvador. Aquél que dijo que es la resurrección y la vida (Jn 11:25), venció la muerte.<br><br>Por último, la Iglesia ha sido conminada, ha recibido el mandato de anunciar la resurrección del Señor y a dar testimonio de ella (Hch 4:2, 33). La Iglesia ha sido llamada a anunciar que esa resurrección nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva.<br><br><i>“3 Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, 4 para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, 5 que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.”</i> (1 Ped 1:3-5, RV 1960)<br>&nbsp; <br><br><br>[1] https://bibleapologetics.org/quotes-by-charles-colson/<br><br><br><br><br><br><br><br><br></div></div></div></div></div></section>]]></content:encoded>
					<comments>https://iglesiaamec.org/blog/2026/04/05/1051-el-heraldo-digital-institucional-volumen-xvii-5-de-abril-del-2026#comments</comments>
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			<title>1050 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 29 de marzo del 2026</title>
						<description><![CDATA[1050 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 29 de marzo del 2026La historia de Zaqueo: la intervención de la gracia eterna “1 Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. 2 Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, 3 procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. 4 Y corriendo de...]]></description>
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			<pubDate>Mon, 30 Mar 2026 19:35:47 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<section class="sp-section sp-scheme-0" data-index="1" data-scheme="0"><div class="sp-section-slide"  data-label="Main" ><div class="sp-section-content" ><div class="sp-grid sp-col sp-col-24"><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="0" style=""><div class="sp-block-content"  style=""><b>1050 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 29 de marzo del 2026<br>La historia de Zaqueo: la intervención de la gracia eterna</b><br>&nbsp;<br><i>“1 Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. 2 Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, 3 procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. 4 Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí. 5 Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. 6 Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso. 7 Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador. 8 Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. 9 Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. 10 Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”</i> &nbsp;(Lcs 19:1-10)<br><br>Las narrativas bíblicas acerca de la entrada triunfal de Cristo revelan muchas cosas. En primer lugar, estas describen el cumplimiento de la profecía de Zacarías y de la esperanza de la que cantaba Israel al entonar algunos salmos.<br><br><i>“9 Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.”</i> (Zac 9:9)<br><br><i>“25 Oh Jehová, sálvanos ahora, te ruego; Te ruego, oh Jehová, que nos hagas prosperar ahora. 26 Bendito el que viene en el nombre de Jehová; Desde la casa de Jehová os bendecimos”</i> (Sal 118:25-26)[1]<br><br>La encarnación del Salvador del mundo, los eventos ocurridos en su ministerio, su muerte y su resurrección son el cumplimiento del plan de salvación orquestado por el amor de Dios desde antes de la fundación del mundo. Así también lo son su ascensión a los cielos y su regreso en gloria. Todos y cada uno de estos eventos forman parte de ese plan eterno. Sabemos que el Antiguo Testamento está lleno de profecías que afirmaron con precisión que todos y cada uno de estos eventos habrían de ocurrir. Sólo uno de esos eventos no ha ocurrido aun: el regreso de Cristo en gloria. Los creyentes en Cristo hemos sido conminados a estar preparados para cuando este acontezca. La Biblia dice que nuestro Señor volverá a entrar a Jerusalén en ese día (Zac 14:1-9).<br><br>En segundo lugar, las narrativas acerca de la entrada triunfal de Cristo a Jerusalén proveen uno de los escenarios para una de las preguntas más importantes que aparece en la Biblia:<br><br><i>“10 Cuando entró él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, diciendo: ¿Quién es éste?”</i> (Mat 21:10)<br><br>Es cierto que la narrativa que Lucas nos ofrece no incluye la pregunta que encontramos en la narrativa que nos ofrece Mateo (Mat 21:1-17): “¿Quién es este?” (v.10). Sin embargo, el testimonio de Zaqueo es más que suficiente para responder a esta. Esa es la pregunta más importante en el Evangelio. La respuesta que demos a esta determina nuestra posición con Dios y con nuestra salvación.<br><br>Los Evangelios están constantemente presentando historias en los que se formula esa pregunta. Por ejemplo, aparece en el relato de lo que ocurrió en Cesarea de Filipo:<i> “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?” </i>(Mat 16:13b). Los discípulos hacen esta pregunta luego de una experiencia sobrenatural con nuestro Señor: <i>“41 Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?”</i> (Mcs 4:41). Fue formulada en medio de una cena a la que Jesús fue invitado:<br>“49 Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste, que también perdona pecados?” (Lcs 7:49).<br><br>&nbsp;La Biblia dice que los demonios conocen bien la respuesta a esa pregunta:<br><br><i>“23 Pero había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, que dio voces, 24 diciendo: ¡Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios.”</i> &nbsp;(Mcs 1:23-24)<br>&nbsp; <br>Repetimos: la respuesta a esa pregunta determina nuestra salvación. ¿Quién este?: Él es el que perdona pecados, el Salvador del mundo, el vencedor de la muerte y el Dador de la vida. ¿Quién este?: el Creador de los Cielos y la tierra, el que sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, el resplandor de la gloria de Dios y la imagen misma de su sustancia. ¿Quién este?: Aquél en quien tenemos redención por su sangre, la imagen del Dios invisible y el primogénito de toda creación. ¿Quién este?: Aquél que es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia.<br><br>¿Quién este?: el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, el León de la tribu de Judá. ¿Quién este?: el Anciano de días, el que cuenta las estrellas y las llama por sus nombres, la luz del mundo, la estrella de la mañana y la roca inconmovible.<br><br>¿Quién este?: el que nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre, Aquél que viene con las nubes, y todo ojo le verá.<br><br>¿Quién este?: el Alfa y la Omega, el primero y el último, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso. ¿Quién este?: el Hijo del Hombre, el que está vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. ¿Quién este?: Aquél cuya cabeza y cabellos son blancos como blanca lana, como nieve y sus ojos como llama de fuego. ¿Quién este?: Aquél cuyos sus pies son semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno y su voz como estruendo de muchas aguas.<br><br>¿Quién este?: Aquél que tiene en su diestra siete estrellas, que de su boca sale una espada aguda de dos filos y su rostro es como el sol cuando resplandece en su fuerza.<br><br>¿Quién este?: el que vive, que estuvo muerto, más he aquí que vive por los siglos de los siglos; el que tiene las llaves de la muerte y del Hades. ¿Quién este?: el Rey de reyes y Señor de señores.<br><br>En tercer lugar, las narrativas acerca de la entrada triunfal de nuestro Señor también ofrecen unos escenarios únicos para poder lidiar con un problema existencial ineludible. Este es: cómo podemos enfrentar los efectos de un pasado esclavizante, de un presente deprimente y de un futuro incierto. En otras palabras, como decía el Rdo. Isaías Narváez, cómo manejamos aquellas temporadas de la vida que no admiten transacciones en la bolsa de valores espirituales. El análisis de ese escenario formará parte de los planteamientos finales de esta reflexión.<br><br>En cuarto lugar, la Biblia dice que Jesús realizó varias entradas en ese día y que estas comenzaron en la ciudad de Jericó. Esto es, nuestro Señor entró a Jericó (Lcs 19:1), entró a la casa de Zaqueo (v. 5), entró al corazón de ese hombre (vv. 8-10), entró a Jerusalén (vv. 28-42; ver Mat 21:10) y entró al templo en Jerusalén (Lcs 19:45-47).<br><br>Dicho de otra manera, esta celebración comienza en la ciudad de Jericó. Esta ciudad era conocida como la Jericó Herodiana, levantada por Herodes el Tetrarca como un monumento a su personalidad y como un símbolo de su poder. Le llamaban la ciudad de las palmeras por cientos de palmeras que adornaron toda esa región a través de los siglos. El Libro del Deuteronomio señala que esa zona era rica en esta clase de vegetación.<br><br><i>“1 Subió Moisés de los campos de Moab al monte Nebo, a la cumbre del Pisga, que está enfrente de Jericó; y le mostró Jehová toda la tierra de Galaad hasta Dan, 2 todo Neftalí, y la tierra de Efraín y de Manasés, toda la tierra de Judá hasta el mar occidental; 3 el Neguev, y la llanura, la vega de Jericó, ciudad de las palmeras, hasta Zoar.”&nbsp;</i> (Det 34:1-3)<br><br>Josefo dice que Arquelao y Pompeyo tenían palacios de verano en esa ciudad. Este último era un general romano. El estudio de la historia de la ciudad revela que Herodes poseía allí otro palacio similar al de los personajes anteriores y que este contaba con piscinas de aguas termales. La historia de esta ciudad nos deja absortos al saber que Marco Antonio decidió regalársela a Cleopatra en el año 34 A.C., como un símbolo de su amor.<br><br>Esta ciudad también había sido testigo mudo de asesinatos y crímenes crueles cometidos y/o avalados por los más altos niveles del gobierno de la época. En esa ciudad Herodes mató a Antípater, uno de sus hermanos, porque este amenazaba con quedarse con su trono. Añadimos que Herodes, que era idumeo y que algunos señalan que tenía una madre árabe, aprovechó la muerte de Julio César para pedir a Roma que lo restaurara como rey y señor de esa región. La muerte de Antípater, simpatizante de Julio César, cerraba ese capítulo. En esa ciudad Herodes también mató a Aristóbulo, Sumo Sacerdote que no estaba de acuerdo con las políticas públicas ni privadas de ese rey. En fin, esa Jericó era una ciudad bella por fuera, pero llena de intrigas y de una historia de derramamientos de sangre por dentro. La Biblia dice que Jesús entró a esa ciudad.<br><br>La entrada de Jesús a Jericó entonces se convierte en una serie de sentencias divinas. Una de estas establece que los poderes de los hombres de la tierra son pasajeros. Los Herodes de todos los tiempos, los imperios de la tierra, todos ellos poseen principio y fin: ¡solo nuestro Dios es eterno! La celebración de esta semana comienza con la entrada de Jesús a las Jericó de todos los tiempos. La historia siempre ofrecerá el mismo resultado. Los poderes de los hombres pasarán, pero nuestro Señor seguirá sentado en un trono eterno. Es más, usamos el nombre de Herodes para llamar a nuestros perros, pero nos postramos sobre nuestros rostros cuando mencionamos el nombre de Jesús el Señor. La Biblia dice que esta será la escena que contemplaremos al final de los tiempos:<br><br><i>“11 Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. 12 Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. 13 Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. 14 Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. 15 De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. 16 Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.” </i> (Apo 19:11-16)<br><br>La otra sentencia dicta que la entrada de nuestro Señor a un lugar cambia la historia del mismo. Jericó ya no es recordada por las tragedias que ocurrieron allí. La Jericó Herodiana es principalmente recordada por la entrada de nuestro Señor, el Rey que se ofreció por nosotros en la cruz del Calvario.<br><br>El texto del Evangelio de Lucas nos describe un personaje con el que nuestro Señor interactuó al entrar a esa ciudad. Su nombre: Zaqueo. Este nombre proviene del hebreo “<i>zakkay</i>” (H2140) que significa puro. La raíz de este nombre (“<i>zâkak</i>”, H2141) significa limpio o transparente.[2] Estos datos se convierten en parte de la ironía con la que Lucas trabaja esta experiencia. Por un lado, Zaqueo es descrito por Lucas como alguien que era “<i>…jefe de los publicanos</i> (“<i>architelōnēs</i>”, G754; v.2b), <i>y rico</i>,”. Por el otro, que al mismo tiempo este era “<i>pequeño de estatura</i>” (v.3c). Hay que añadir a esto el nombre de este personaje: Zaqueo. Nos preguntamos: ¿qué de puro, justo, transparente o limpio podía tener aquél que era el jefe de los ladrones oficiales que Roma había establecido?; entiéndase: los publicanos. Esta era la posición más despreciada y baja en todo Israel. Veamos un ejemplo de cómo lo describe la Biblia:<br><br><i>“15 Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. 16 Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. 17 Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.”</i>&nbsp; &nbsp;(Mat 18:15-17)<br><br>Ese nombre, entonces representa las luchas constantes entre las cosas buenas que queremos hacer y aquellas características, experiencias y/o historias que empequeñecen y que hacen enanas nuestras vidas.<br><br>La Biblia dice que Zaqueo, procurando ver a Jesús, salió corriendo para subir a un árbol sicómoro (“<i>ficus sycomorus</i>”), uno que producía unos higos que eran tan duros que sólo las cabras podían comerlos (v. 4). El pasaje de Lucas describe que cuando Jesús llegó al lugar en el que Zaqueo se encotraba, decidió mirar hacia arriba y llamó a Zaqueo por su nombre. Esto provocó que este hombre decidiera descender a prisa y permitir que Jesús entrara a su hogar.<br><br>Este pasaje lucano es único en los Evangelios; ningún otro recoge la experiencia de Jesús con Zaqueo. Una publicación de un portal cristiano en Europa, “<i>When a Look Changed Everything: The Day Zacchaeus Came Down from the Tree and Found Salvation</i>”[3], señala que en ese pasaje no se describen milagros espectaculares, sanidades milagrosas, ni discursos teológicos-doctrinales extraordinarios. En este, sólo se describe una necesidad, una mirada, la mención de un nombre, una decisión y una conversión radical. Sin embargo, se nos antoja concluir, al igual que a los escritores de ese portal, que todo el Evangelio es resumido en esos versos.<br><br>Debemos entender que Zaqueo era un hombre en el que se conjugaba algo más que una profesión. Sus riquezas estaban amarradas a la práctica constante de la injusticia; el robo a los pobres y a los desvalidos. La mentalidad de este ser humano había sido cauterizada por su avaricia y su acceso al poder imperial romano. La misericordia de Dios se inserta en esta trama cuando el pasaje comienza a describir que Zaqueo procuraba ver a Jesús: “<i>ezētei idein ton Iēsoun</i>”. Ese deseo, “<i>ezētei</i>” (G2212), ese empeño, reflejaba el hambre de cambio, de transformación, que tenía su alma. Consideremos que el jefe de los publicanos pudo haberle pedido a Mateo, uno que fue su subalterno y que ahora era discípulo de Jesús, que le consiguiera una cita similar a la que arreglaron para Nicodemo. No olvidemos que la Biblia dice que Nicodemo vino a ver a Jesús de noche, en secreto (Jn 3:1-21). Zaqueo no hizo esto. Destacamos que el deseo de ver a Jesús que él tenía fue previo al encuentro con el Salvador del mundo. Ese deseo lo condujo a subir al sicómoro (v. 4). Hay que señalar que Zaqueo se arriesgó al hacer esto.<br><br>Esta acción provoca el espacio para insertar una lección incuestionable: la humildad. Zaqueo evidencia esto estando dispuesto a subirse a un árbol, arriesgándose así a ser ridiculizado y a ser atacado.[4]<br>&nbsp;<br>Otra lección incuestionable que Lucas inserta aquí es la necesidad de la persistencia en la búsqueda de la verdad: Zaqueo superó obstáculos para ver a Jesús. La Biblia dice lo siguiente acerca de esta lección:<br><br><i>“6 Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. 7 Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.”</i> (Isa 55:6-7, RV1960)<br><br>El portal cibernético europeo que estamos utilizando como guía señala que una pieza clave en este rompecabezas bíblico no es el altar equivocado al que Zaqueo se subió: un árbol cuyo fruto no sirve para alimentar ovejas. Este portal señala que la clave tampoco es la riqueza de la que Zaqueo gozaba. La clave hermenéutica es la mirada. La Biblia dice que Jesús lo vio cuando estaba cerca del árbol al que Zaqueo había subido (v.5). Es Dios, siempre Dios, tomando la iniciativa para encontrarnos y llamarnos. Se trata de la gracia en acción que salva. La Biblia dice que nosotros amamos a Dios porque Él nos amó primero (1 Jn 4:19). Ese es el corazón del Evangelio. La Biblia dice que “<i>el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido</i>” (Lcs 19:10).<br><br>Un portal cibernético australiano señala que según el relato bíblico de Lucas diecinueve (19), cuando Jesús alzó la vista hacia el sicómoro, vio mucho más allá de la reputación del “jefe de los recaudadores de impuestos” y del “pecador” que la multitud veía. A continuación, un resumen de lo que Jesús vio:<br>&nbsp;&nbsp;<ul><li>un corazón desesperado: vio su profundo deseo y su intenso esfuerzo por verlo, que superaba sus limitaciones de estatura y posición social.</li><li>una necesidad de redención: Jesús vio a alguien "perdido", pero listo para ser encontrado y salvado.</li><li>un hijo de Abraham: vio a un ser humano que, a pesar de sus acciones, merecía ser incluido en la familia de Dios.</li><li>potencial de transformación: vio un corazón dispuesto a responder al amor y la generosidad de nuestro Salvador, lo que le llevó a ofrecer inmediatamente la mitad de sus posesiones a los pobres y a restituir cuatro veces lo perdido.</li><li>una invitación a la relación: al llamarlo por su nombre, Jesús demostró que lo veía como una persona merecedora de amor y amistad, y no como un publicano despreciable.[5] </li></ul><br>Es muy interesante que Lucas describa que nuestro Señor llamó a Zaqueo por su nombre.<br>Esto significa que los pecados no habían invisibilizado a Zaqueo. Su pasado vil, deleznable, rastrero e infame no lo había etiquetado ante los ojos de nuestro Salvador. Los errores del pasado no podían ocultarlo del amor de Dios. Cristo lo llamó por su nombre porque al hacerlo no estaba viendo un pecador más. Jesús estaba comenzando a rescribir la identidad, la historia y la dignidad de Zaqueo. Recordamos que el proverbista había dicho lo siguiente:<br><br><i>“7 La memoria del justo será bendita; Mas el nombre de los impíos se pudrirá.”</i> (Pro 10:7, RV 1960)<br><br><i>“7 Tenemos buenos recuerdos de los justos, pero el nombre del perverso se pudre.”</i> (NTV)<br><br>En otras palabras, el pueblo podía ver a un pecador mientras que Jesús veía a alguien cuya memoria debía ser perpetuada y bendecida. El pasaje de Lucas forma parte del cumplimiento de esa palabra.<br><br>Al mismo tiempo, ese pasaje bíblico señala que Zaqueo respondió a esta invitación descendiendo a prisa y con mucho gozo. Esa reacción se convierte en otra lección extraordinaria que nos regala Lucas: la disposición al cambio. La voz del Salvador el mundo provocó que Zaqueo accediera a permitir que el amor de nuestro Señor transformara su conducta.<br><br>La Biblia también dice que Jesús se autoinvitó a la casa de Zaqueo. En otras palabras, que nuestro Señor entró a Jericó para luego entrar a la casa de Zaqueo. Hace muchos años escuché un sermón predicado por el siempre recordado Rdo. Dr. Cecilio Arrastía. Ese amado pastor describía con la homilética inimitable a la que nos acostumbró un diálogo extrabíblico que él creía había ocurrido entre Zaqueo y su esposa. Hay que comprender que Zaqueo no tenía muchos amigos, así que no debió ser común que viniera un grupo a posar (“<i>menō</i>”, G3306), a “permanecer en un lugar”, a “demorarse”, a “quedarse en la casa”, a “quedarse durante la noche”, “habitar”, a “estar en contra de la oposición”[6] en la casa de Zaqueo. Arrastía decía que lo que a ella realmente debió haberle sorprendido no fue que ese grupo llegara a su casa para hacer “<i>menō</i>” allí. Su sorpresa provino de que es altamente probable que ella nunca hubiera visto a Zaqueo tan contento y gozoso en la vida. El Zaqueo que ella conocía, sin duda alguna debió ser un ser humano malhumorado, de rostro amargado, aislado, con una mirada escrutadora y con el ceño fruncido. Ahora lo veía gozoso y ella quería saber qué le había sucedido a su marido. Con toda probabilidad ella quería conocer a la persona que había producido esa transformación.<br><br>Tal y como señala el portal europeo que hemos estado citando, Dios se acerca, Dios decide habitar y los corazones son transformados. Además, la historia de Zaqueo destruye las mentiras que el enemigo ha querido colocar en los pensamientos de muchas personas. Se trata de aquellos que no se acercan al Señor porque se sienten indignos o porque creen que no son lo suficientemente buenos. Tal y como hemos señalado, no podemos olvidar que Zaqueo se arriesgó a ser atacado por una población que lo odiaba tanto que no podía entender que Jesucristo pudiera posar en el hogar de un hombre pecador (v.7).<br><br>El pasaje lucano que estamos analizando en esta reflexión destaca que Zaqueo interviene en este escenario. Las expresiones de este hombre señalan que él había decidido no limitarse a disfrutar de la experiencia de la salvación que había experimentado. Tampoco, limitarse a disfrutar el gozo producido porque Cristo había ido a posar en su hogar. La Biblia dice que Zaqueo decidió enmendar sus errores. Veamos cómo lo recoge la poderosa Palabra de Dios:<br><br><i>“8 Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.” </i>(Lcs 19:8, RV1960)<br><br>Esta lección, la de la generosidad y la reparación, aparece aquí como el compromiso de este hombre para ayudar a los pobres y enmendar sus errores del pasado. Es cierto que estas acciones no salvarían a Zaqueo, porque nadie se salva por obras. No obstante, estas reflejaban el nivel de transformación que él estaba experimentando.<br><br>Esas expresiones también afirman que los tiempos existenciales de Zaqueo, aquellos que no admiten transacciones en la bolsa de valores espirituales, habían sido transformados y él lo evidenciaba así. Él contempló su pasado: “…<i>y si en algo he defraudado a alguno</i>” (v.8c). También contempló su presente: “<i>He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres;</i>” (v.8b). Además, Zaqueo no se detuvo hasta examinar su futuro: “<i>le devolveré cuatro veces más</i>” (8d, NTV). He aquí otra lección ineludible: la del poder transformador de un encuentro con Jesús. Ese breve encuentro con Jesús cambió por completo todos los tiempos de la vida de Zaqueo. Jesucristo entró en el corazón de Zaqueo.<br><br>A renglón seguido, la Biblia dice que Cristo lo puso de pie, sin mezquindad y sin atropellos. El pasaje bíblico dice que Zaqueo, aquél que era un paria, el rechazado y despreciado por el pueblo, el hombre con un pasado abominable, ahora había sido convertido y calificado como hijo de la promesa.<br><br><i>“9 Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.”</i> (v.9)<br><br>Zaqueo había aceptado a Jesús y el Señor lo transformó en el mejor israelita, con rango y clase.<br><br>Cristo lo llamó hijo de Abraham: hijo de la promesa. Esta aseveración lucana nos enseña que la redención es posible para todos: nadie está fuera del alcance de la salvación que ofrece nuestro Salvador.<br><br>Zaqueo respondió muy bien a la pregunta más importante del Evangelio sin tener que escucharla. El hombre pequeño de estatura se había agigantado llamando Señor al Salvador del mundo. Sí, porque la Biblia dice que todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo (Joel 2:32; Hch 2:21; Rom 10:13)<br><br>La Biblia dice que la salvación entró a la casa de Zaqueo porque Jesucristo entró a ese lugar. Zaqueo recibió la salvación de su alma y la transformación de su vida porque Cristo entró a su corazón. Cristo decidió entrar en ambos lugares aceptando estos sin prejuicios. Esa lección es predicada sobre la base de que nuestro Señor ve nuestro potencial y no nuestro pasado.<br><br>¿Has permitido que Cristo entre a tu hogar? ¿Ha entrado Él a tu corazón?<br><br><br>&nbsp; <br>[1] La palabra “hōsanna” aparece en este salmo. Es la composición de los conceptos “yâshaʽ” (H3467, salva) y “nâʼ” (H4994, ahora).<br>[2] Gesenius, W., &amp; Tregelles, S. P. (2003). En Gesenius’ Hebrew and Chaldee lexicon to the Old Testament Scriptures (p. 244). Logos Bible Software.<br>[3] https://catholicus.eu/en/when-a-look-changed-everything-the-day-zacchaeus-came-down-from-the-tree-and-found-salvation/<br>[4] El resumen de estas lecciones puede ser encontrado en https://thebiblicaltruth.com/zacchaeus-a-story-of-transformation/<br>[5] https://www.cbm.org.au/stories/week-1-lent-series-2020<br>[6] Hauck, F. (1964–). μένω, ἐμ-, παρα-, περι-, προσμένω, μονή, ὑπομένω, ὑπομονή. En G. Kittel, G. W. Bromiley, &amp; G. Friedrich (Eds.), Theological dictionary of the New Testament (electronic ed., Vol. 4, pp. 574–575). Eerdmans.<br><br><br><br><br><br><br><br><br><br><br><br></div></div></div></div></div></section>]]></content:encoded>
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			<title>1049 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 22 de marzo del 2026</title>
						<description><![CDATA[1049 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 22 de marzo del 2026Familias dirigidas por el Espíritu Santo: el análisis de la familia de Jacob -Parte IV“15 Cuando José llegó a Siquem, un hombre de esa zona lo encontró dando vueltas por el campo.—¿Qué buscas?—le preguntó.16 —Busco a mis hermanos—contestó José—. ¿Sabe usted dónde están apacentando sus rebaños? 17 —Sí—le dijo el hombre—....]]></description>
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			<pubDate>Sun, 22 Mar 2026 13:43:53 +0000</pubDate>
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Mientras llegaba, tramaron un plan para matarlo. 19 —¡Aquí viene el soñador!—dijeron—. 20 Vamos, matémoslo y tirémoslo en una de esas cisternas. Podemos decirle a nuestro padre: “Un animal salvaje se lo comió”. ¡Entonces veremos en qué quedan sus sueños! 21 Pero cuando Rubén oyó el plan, trató de salvar a José. —No lo matemos—dijo—. 22 ¿Para qué derramar sangre? Solo tirémoslo en esta cisterna vacía, aquí en el desierto. Entonces morirá sin que le pongamos una mano encima. Rubén tenía pensado rescatar a José y devolverlo a su padre. 23 Entonces, cuando llegó José, sus hermanos le quitaron la hermosa túnica que llevaba puesta. 24 Después lo agarraron y lo tiraron en la cisterna. Resulta que la cisterna estaba vacía; no tenía nada de agua adentro. 25 Luego, justo cuando se sentaron a comer, levantaron la vista y vieron a la distancia una caravana de camellos que venía acercándose. Era un grupo de mercaderes ismaelitas que transportaban goma de resina, bálsamo y resinas aromáticas desde Galaad hasta Egipto. 26 Judá dijo a sus hermanos: «¿Qué ganaremos con matar a nuestro hermano? Tendríamos que encubrir el crimen. 27 En lugar de hacerle daño, vendámoslo a esos mercaderes ismaelitas. Después de todo, es nuestro hermano, ¡de nuestra misma sangre!». Así que sus hermanos estuvieron de acuerdo. 28 Entonces, cuando se acercaron los ismaelitas, que eran mercaderes madianitas, los hermanos de José lo sacaron de la cisterna y se lo vendieron por veinte monedas de plata. Y los mercaderes lo llevaron a Egipto. 29 Tiempo después, Rubén regresó para sacar a José de la cisterna. Cuando descubrió que José no estaba allí, se rasgó la ropa en señal de lamento. 30 Luego regresó a donde estaban sus hermanos y dijo lamentándose: «¡El muchacho desapareció! ¿Qué voy a hacer ahora?». 31 Entonces los hermanos mataron un cabrito y mojaron la túnica de José con la sangre. 32 Luego enviaron la hermosa túnica a su padre con el siguiente mensaje: «Mira lo que encontramos. Esta túnica, ¿no es la de tu hijo?». </i><br><br><i>33 Su padre la reconoció de inmediato. «Sí—dijo él—, es la túnica de mi hijo. Seguro que algún animal salvaje se lo comió. ¡Sin duda despedazó a José!». 34 Entonces Jacob rasgó su ropa y se vistió de tela áspera, e hizo duelo por su hijo durante mucho tiempo. 35 Toda su familia intentó consolarlo, pero él no quiso ser consolado. A menudo decía: «Me iré a la tumba llorando a mi hijo», y entonces sollozaba.<br>36 Mientras tanto, los mercaderes madianitas llegaron a Egipto, y allí le vendieron a José a Potifar, quien era un oficial del faraón, rey de Egipto. Potifar era capitán de la guardia del palacio...”&nbsp;&nbsp;</i>(Gén 37:17-36, NTV)<br><br>Las narrativas bíblicas acerca de la vida de Jacob nos han permitido analizar cómo es que este patriarca fue perdiendo sus capacidades para mantener el equilibrio de su familia. Las angustias provocadas por las pérdidas que él había experimentado lo llevaron a perder esas capacidades. En el idioma que utiliza Edwin Friedman, la angustia condujo a Jacob a dejar de ser un líder autodiferenciado y esto lo llevó a que su familia perdiera la homeostasis necesaria para poder continuar operando de manera saludable.[1]<br><br>Debemos establecer que el manejo inadecuado de las angustias puede conducir a la pérdida de la homeostasis en la familia. Esto puede provocar el desarrollo de crisis inusitadas, problemas que alcanzan grados superlativos y hasta desembocar en tragedias inauditas.<br><br>La túnica de colores que Jacob le hizo a José (Gén 37:3), entre muchas cosas, es un símbolo del mal manejo de sus angustias. Las angustias de Jacob lo llevaron a colaborar con la elaboración de un escenario trágico. Muchos recursos extrabíblicos señalan que esa túnica estaba entallada a la cintura de José, a sus muñecas y a sus tobillos.<br><br><i>“3 Y amaba Israel a José más que a todos sus hijos, porque lo había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de diversos colores.” </i>(Gén 37:3, RV 1960)<br><br>Sabemos que esta túnica puede ser analizada como un símbolo del favor de Dios y de su bendición, de la identidad y del estatus de José, de su posición profética en el seno de esa familia y en la historia del pueblo de Israel.[2],[3] Pero hay mucho más detrás de esa túnica de colores.<br><br>La porción bíblica que acabamos de compartir implica que con esa túnica Jacob estaba tratando de proteger al undécimo (11) de sus hijos porque este le recordaba la pérdida de una esposa; pérdida que él no había podido superar. José era la conexión entre Jacob y el recuerdo de Raquel. Es interesante que haya sido José el que desató esa conexión y no Benjamín, el más pequeño de los hijos de Jacob. Tal vez esto fue así porque Benjamín le recordaba a Jacob la muerte de esa mujer. La narrativa bíblica dice que Raquel murió (se le salió el alma) dando a luz a Benjamín (Gén 35:16-21).<br><br>La túnica de colores se convirtió en el símbolo del favoritismo que Jacob tenía con José y en fuente para el desarrollo de resentimientos. Este es un ejemplo del pobre manejo de las angustias que exhibía Jacob. Esto condujo a este patriarca por un sendero repleto de tragedias, mentiras, violencia, desapegos y desalientos. Hay que reconocer que sólo la intervención misericordiosa de Dios podía salvar a esta familia.<br><br>Nosotros tenemos la ventaja de conocer cómo es que concluyen todas estas tramas. Es por eso que nos gozamos dando gracias al Señor por su intervención en las vidas de todos los miembros de esa familia. Esto, a la vez, nos coloca en el escenario de la fe; fe que exclama con gratitud que Aquél que lo hizo una vez lo puede volver a hacer; y esta vez, en nuestras familias.<br><br>¿Cómo manifiesta Dios esa misericordia? ¿Qué lo mueve? De entrada, debemos entender que la Biblia dice que nuestro Señor es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob (Éxo 3:6, 15-16; 4:5; Mat 22:32; Mcs 12:26; Lcs 20:37; Hch 3:13; 7:32). Esta expresión se reviste de gracia y bondad inmarcesibles cuando conocemos las debilidades y las incapacidades de estos patriarcas y de sus modelos familiares.<br><br>En muchas ocasiones, la Biblia (Jesucristo) añade a esta expresión que Dios no es Dios de muertos, sino de vivos (Mat 22:32; Mcs 12:27; Lcs 20:38). El significado de esta expresión es extraordinario. Esa expresión afirma que Abraham, Isaac y Jacob están vivos ante la presencia de Dios: “<i>pues para él todos viven</i>” (Lcs 20:38b). Esto implica que Dios cumple las promesas que les hizo a esos patriarcas teniéndolos vivos ante Su presencia. Esa declaración es extraordinaria pues coloca el peso de las promesas de Dios sobre sus hombros.<br><br>Pero hay algo más: la Biblia también dice, afirmando la preexistencia de Cristo, que nuestro Señor es antes de Abraham: “<i>58 Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy</i>” (Jn 8:58). Esta declaración afirma el propósito eterno del plan de Dios. En otras palabras, que Dios seleccionó a esas familias para cumplir sus propósitos conociendo de antemano las incapacidades y debilidades que ellos tendrían, las faltas de carácter que evidenciarían, sus dudas y sus propensiones a hacer lo malo. ¡Qué inmensa es la misericordia y la gracia de nuestro Dios!<br><br>Esa es la misma misericordia con la que Dios nos vistió en la cruz del Calvario. Él sabía de antemano que nosotros le fallaríamos y aun así nos creó. Dios lo hizo así porque nos amaba aun antes de crearnos. La Biblia dice que Dios hizo esto para Su gloria (Rom 9:22-23). La Biblia dice que es por esto que Dios preparó de antemano el plan de salvación, desde antes de la fundación del mundo (1 Ped 1:18-20).<br><br>Es importante desatacar que estas promesas no cancelan nuestras responsabilidades individuales y familiares. La Biblia hace mucho énfasis en esto. Ella afirma que nosotros podemos echar a perder los propósitos del Eterno. Esta es la razón por la que Moisés le dijo al pueblo de Israel que tenían ante sí la responsabilidad de escoger entre el bien y el mal, para luego describirle los resultados que obtendrían si escogían uno o lo otro.<br><br>“<i>2 Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán,<u>&nbsp;</u><b><u>si oyeres la voz de Jehová tu Dios…</u></b><br>15 Pero acontecerá,<b> si no oyeres la voz de Jehová tu Dios</b>, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán.</i>” (Det 28: 2, 15)<br><br>Esta es la razón por la que Josué le indicó al pueblo de Israel que tenían que escoger a quién iban a servir.<br><br><i>“15 Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.”</i> (Jos 24:15)<br><br>Esta es la razón por la que Jesucristo le dijo lo siguiente a los judíos, a los hijos de Abraham de Isaac y de Jacob:<br><br>“<i>25 Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois. 26 Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste. 27 <b>Pero os dirá: Os digo que no sé de dónde sois</b>; apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad. 28 Allí será el llanto y el crujir de dientes, <b>cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos.</b>”&nbsp;</i>(Lcs 13:25-28)<br>&nbsp; <br>Pablo también describe esto cuando señala lo siguiente:<br><br><i>“27 Con respecto a Israel, el profeta Isaías clamó: «Aunque los hijos de Israel son tan numerosos como la arena a la orilla del mar, solo un remanente se salvará.”</i> (Rom 9:27. NTV)<br><br>Usted lo leyó bien: el número de los que se pierden se compara con la cantidad de granos que hay en la arena del mar. En este caso, Pablo describe a los miembros del pueblo de Israel. Hay que señalar que la profecía de Isaías que Pablo cita aquí se encuentra en el capítulo diez (10) del libro de ese profeta.<br><br>Esto también ocurre con nuestra salvación. La Biblia dice que el deseo del corazón de Dios es que ningún ser humano perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.<br><br><i>“9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.”</i> (2 Ped 3:9)<br><br>Es obvio que este verso describe una diferencia marcada entre el deseo de Dios y el resultado final. La realidad es que son muchos los que se pierden aun cuando Dios no quiere que un solo ser humano perezca.<br><br>La conclusión es esta: las promesas del Señor no cancelan nuestras responsabilidades.<br><br>Regresando al análisis de la familia de Jacob, el pasaje que aparece en el epígrafe de esta reflexión nos presenta el desarrollo de un incidente trágico. Este, gira alrededor de José, el hijo que Jacob tuvo en su vejez y al que él amaba más que a los demás. Hemos visto que la Biblia lo describe así.<br><br><i>“3 Y amaba Israel a José más que a todos sus hijos, porque lo había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de diversos colores.”</i> (Gén 37:3, RV 1960)<br><br>Hemos afirmado que las angustias que Jacob no fue capaz de procesar condujeron a este patriarca a colaborar inconscientemente con el desarrollo de uno de los escenarios trágicos más intensos que aparecen en la Biblia. La saga de José describe esto. Ese es el nombre que se le ha dado al segmento de narrativas bíblicas que encontramos al final del Libro de Génesis: los capítulos 37 al 50.<br><br>La información, las descripciones y los detalles que ofrecen estos pasajes bíblicos son muy amplios. Por lo tanto, estos requieren que los analicemos con detenimiento. Adelantamos que las vertientes analíticas que este ofrece son variadas, ricas y muy atractivas. Invitamos a los lectores a invertir tiempo desarrollando el análisis de aquellas que no podemos incluir en esta batería de reflexiones.<br><br>El pasaje del capítulo treinta y siete del Libro de Génesis que hemos citado al principio de esta reflexión señala que cuando José fue a ver a sus hermanos ellos pudieron reconocerlo desde lejos (v.18). La túnica de colores que Jacob le hizo a José fue el elemento que utilizaron para identificarlo. O sea, que aquello que Jacob preparó para José con el fin de distinguirle y protegerle se convirtió en la etiqueta para identificar la persona contra la que ellos vaciarían todos sus odios y corajes. Además, se había convertido en el símbolo de desprecio, creador de ira y generador de actos violentos.<br><br>Ese pasaje también describe a los diez (1) hermanos mayores de José experimentando unos niveles de odio y de violencia que generalmente no se desarrollan de la noche a la mañana.<br><br><i>“19 —¡Aquí viene el soñador!—dijeron—. 20 Vamos, matémoslo y tirémoslo en una de esas cisternas. Podemos decirle a nuestro padre: “Un animal salvaje se lo comió”. ¡Entonces veremos en qué quedan sus sueños!”</i> (vv.19-20)<br><br>Ese pasaje dice que las expresiones acerca de matar, deshacerse del cuerpo y mentirle a su padre, fueron vertidas antes de que José llegara a donde ellos se encontraban.<br><br>El escritor del Libro de Génesis destaca en este diálogo la participación de Rubén. El deseo de interceder por la vida de José que él manifiesta y lo que él guardaba en su corazón como una solución para ese dilema implica la severidad de ese odio. Además, este pasaje describe la incapacidad del primogénito de Jacob para lidiar con los sentimientos y el proceder de sus otros hermanos (vv. 21-22).<br><br>Añadimos a todo esto que la Biblia dice que la intransigencia de Jacob con Rubén, no sólo lo afectó a él. Esto convirtió a la familia de este último en una compuesta por seres disfuncionales e indecisos. La Biblia señala que estas características cubrieron a los descendientes de Rubén a través de muchas generaciones. Encontramos un ejemplo de esto cuando la Biblia dice que la tribu de Rubén no se presentó a la batalla en un momento en el que Débora había convocado a todas las tribus de Israel. Las expresiones que utiliza el pasaje bíblico que describe esto son muy reveladoras.<br><br><i>“Los príncipes de Isacar estuvieron con Débora y Barac; siguieron a Barac a toda prisa hasta el valle. Pero en la tribu de Rubén hubo gran indecisión[4]. 16 ¿Por qué se quedaron sentados en su casa entre los rediles, para oír a los pastores silbar a sus rebaños? Así es, en la tribu de Rubén hubo gran indecisión.”&nbsp;</i>&nbsp; &nbsp;(Jue 5:15-16, NTV)<br><br>La tribu de Rubén no se presentó a la batalla con Déborah. La versión bíblica Dios Habla Hoy recoge la expresión acerca de la indecisión de los miembros de la tribu de Rubén diciendo lo siguiente: “<i>¡En los escuadrones de Rubén hay grandes hombres de corazón miedoso!</i>” La versión Palabra de Dios para Todos lo recoge así: <i>“Los hombres valientes de Rubén pensaban mucho en la guerra, pero se quedaron en casa escuchando música.”</i><br><br>El pasaje del capítulo treinta y siete (37) del Libro de Génesis que estamos analizando comunica que lo primero que los hermanos de José hicieron fue despojarlo de la túnica de colores. Esto es, del símbolo de prominencia, de honor, de la relación especial que él tenía con Jacob, por ende, de su identidad y de su posición de autoridad y liderato en esa familia. Con esta acción los hermanos de José no sólo estaban atacando a su hermano, sino que estaban atacando a su padre y echando al suelo las decisiones que él había tomado. No olvidemos que esta acción pudo también haber sido desarrollada como respuesta al abandono que Lea había sufrido durante una gran parte de su vida. No olvidemos que seis (6) de ellos eran hijos de esta.<br><br>Este pasaje afirma una verdad milenaria: generalmente no nos detenemos a examinar las implicaciones que tienen las cosas que hacemos. Destacamos que los hijos de Jacob no tenían idea de que en ese instante estaban jugando con el futuro de ellos como familia, con la formación y el desarrollo de una nación y con el centro vital para el nacimiento, la muerte, la resurrección y el regreso en gloria del Salvador del mundo. Preguntamos lo siguiente: ¿cómo se resolvería el problema de la hambruna que ellos enfrentarían cerca de 20 años más tarde si hubieran matado a José? ¿Cómo afectaría esto la formación y el desarrollo de la nación de Israel? ¿Cuál hubiera sido el lugar para el nacimiento de David? ¿Cuál hubiera sido el lugar para el de Cristo, el de su muerte y su resurrección? La Biblia dice que cuando nuestro Señor regrese pondrá su pie en el monte de Los Olivos (Zac 14:4). ¿A qué lugar regresaría nuestro Señor? ¡Alabado sea el Señor por su misericordia! Él nos salva hasta de aquellas cosas que no conocemos ni entendemos. Un himnólogo decía lo siguiente acerca de esto último:<br><br><i> “Nada sé sobre el futuro, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Muchas cosas no comprendo<br>&nbsp;Desconozco lo que habrá; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Del mañana con su afán;<br>&nbsp;Es probable que las nubes &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Mas un dulce Amigo tengo<br>&nbsp;Mi luz venga a opacar. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Que mi mano sostendrá.<br>&nbsp;Nada temo del futuro,<br>&nbsp;Pues Jesús conmigo está,<br>&nbsp;Y Le sigo decidido<br>&nbsp;Pues Él sabe lo que habrá</i>.[5]<br>&nbsp; <br>La historia bíblica que aparece al inicio de esta reflexión concluye con una escena dantesca: los hermanos de José se sentaron a comer, como algo casual, mientras sorteaban las alternativas que tenían ante sí (v.25). La ira y la violencia que experimentaban se transformó en hambre. El pasaje añade que la alternativa de matar a José fue descartada cuando Judá sugirió que José fuera vendido como un esclavo, sugerencia con la que todos los demás estuvieron de acuerdo (vv. 26-27). En otras palabras, este pasaje describe la conciencia cauterizada de los hijos de Jacob. Los efectos de la crisis familiar en la casa de Jacob estaban generando escenarios trágicos, fratricidas, que no habían sido vistos desde que Caín mató a su hermano Abel (Gén 4).<br><br>Debemos hacer un paréntesis para presentar algunas enseñanzas claves que pueden ser identificadas en lo que hemos visto hasta aquí. Un portal cibernético[6] señala que el génesis de esta tragedia lo encontramos en la propensión al engaño que vemos en esta familia. En este caso, desde el modelo familiar de Labán y de Rebeca. La Biblia dice que Jacob engañó a su padre. Rebeca lo indujo a hacerlo. La Biblia dice que Jacob y Labán se engañaron el uno al otro y que al final de esa historia, Lea y Raquel, las hijas de Labán, también forman parte de ese entramado. Ese portal afirma con mucha razón que el engaño siempre termina arruinándonos. El escritor de ese análisis señala que si Labán no hubiera engañado a Jacob con Lea, la rivalidad entre los hijos de Lea y los de Raquel nunca se hubiera materializado. ¿El precio a pagar?: Labán nunca volvió a ver a sus hijas. Rebeca tampoco volvió a ver a Jacob.<br><br>Jacob aprendió a vivir engañando a otros al punto que se engañó a sí mismo creyendo que la túnica de colores serviría para separar a José de los demás. Un Jacob auto engañado provocó este incidente trágico.<br><br>En segundo lugar, ese portal también afirma que el favoritismo siempre nos va a costar. Jacob favoreció a Raquel y eso le costó. Jacob favoreció a José y eso le costó. En tercer lugar, que los celos &nbsp; nos alcanzan y nos destruyen. El capítulo cuarenta y dos (42) del Libro de Genesis señala que un poco más de veinte (20) años más tarde los hermanos de José aún no habían podido olvidar lo que habían hecho.<br><br><i>“21 Y decían el uno al otro: Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, pues vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no le escuchamos; por eso ha venido sobre nosotros esta angustia. 22 Entonces Rubén les respondió, diciendo: ¿No os hablé yo y dije: - No pequéis contra el joven- y no escuchasteis? He aquí también se nos demanda su sangre.”</i> (Gén 42:18-24, RV 1960).<br><br>Una nota editorial: esta porción bíblica nos ofrece un dato que no encontramos en la narrativa del capítulo treinta y siete del Libro de Génesis. José le rogó a sus hermanos que no le hicieran violencia y ellos no escucharon. Esta aseveración describe los niveles de odio que ellos estaban experimentando en aquel momento.<br><br>En cuarto lugar, que el orgullo y la soberbia requieren experiencias que nos devuelvan la<br>humildad. José pudo haber sido más humilde y gentil con sus hermanos cuando les contaba acerca de sus sueños y de sus aspiraciones. José tuvo que experimentar lo que dice el proverbista:<br><br><i>“18 Antes del quebrantamiento es la soberbia, Y antes de la caída la altivez de espíritu.”</i> (Prov 16:18)<br><br>Dios no puede usar a nadie con todo su poder sin antes haberlo procesado y quebrantado.<br><br>En quinto lugar, Dios siempre está dispuesto a intervenir para transformar las noches del llanto en las mañanas en los que llega la alegría.<br><br>Esta es la introducción al análisis de la saga de José. Las conclusiones de esas narrativas bíblicas son conocidas por todos los lectores de las Sagradas Escrituras. El análisis de lo que sucede en estas será el objeto de nuestras próximas reflexiones. Utilizaremos varios recursos que nos servirán para digerir y aplicar con sencillez las enseñanzas que el Espíritu Santo ha insertado en esos versos. Uno de estos recursos es un libro escrito por el Dr. Charles R. Swindoll titulado “<i>Joseph</i>.” [7] Este libro pertenece a la serie “Great Lives from God’s Word.” (Grandes vidas de la Palabra de Dios). Así también estaremos utilizando algunos recursos bibliográficos escritos por el Dr. Jonathan Sacks.<br>&nbsp;<br>Adelantamos que la saga de José puede ser analizada en tres (3) bloques. El primero, desde su nacimiento hasta los diecisiete (17) años (Gén 30:24 – 37:2). El segundo, entre los diecisiete (17) y los treinta (30) años (Gén 37:2 - 41:46) y el tercero desde los treinta (30) años a su muerte (Gé 41:46- 50:26).<br><br>Es sumamente importante entender que Dios tuvo que desintoxicar a este joven de las disfuncionalidades que había experimentado en la casa de Jacob antes de poder utilizarlo como instrumento suyo. Recordemos que José también vivió inmerso en la historia de esa familia. Él vivió las luchas y conflictos que se desarrollan cuando hay muchas esposas simultáneamente en el entramado familiar, vivió las crisis con su tío Esaú, la tragedia de Dina y el ultraje que llevó a cabo Rubén. José también fue víctima de la paternidad pasiva de Jacob: un hombre demasiado ocupado para poder ser padre. Además, es un hijo que Jacob engendró en una época muy buena para ser abuelo, pero pésima para ser padre.<br><br>Comenzaremos a analizar a José en nuestra próxima reflexión desde la perspectiva de un hermano que es vendido por el precio de un esclavo impedido: 20 monedas de plata (Gén 37:28). Un dato que señala Swindoll es que los hermanos de José tuvieron que derramar sangre de un animal inocente para poder perdonarle la vida.<br><br>Veremos que Dios utiliza lo que describe el segundo bloque de esta saga para desarrollar la fe de José. No olvidemos que en el plan de Dios ya se había delineado que los doce (12) nombres de los hijos de Jacob aparecerían inscritos en el pectoral del Sumo Sacerdote.[8] Dios tenía que formar el carácter y la fe de alguien en la familia de Jacob para poder lograr esto.<br>&nbsp; <br><br><br>[1] Friedman, Edwin H. 1985. Generation to Generation: family process in church and synagogue. New York, NY: The Guilford Press.<br>[2] https://biblicalpathway.com/biblical-meaning-of-josephs-coat-of-many-colors/<br>[3] https://thefaithspace.com/josephs-coat-of-many-colors-meaning-significance/<br>[4] Así aparece en algunos manuscritos hebreos y en la versión siríaca, que dicen grandes deliberaciones de corazón; el texto masorético dice gran resolución de corazón. RV1960 dice “hubo grandes resoluciones del corazón.”<br>[5] https://www.alabanzahimnario.com/himnos/209-nada-se-sobre-el-futuro/<br>[6] https://www.crosswalk.com/faith/bible-study/why-were-josephs-brothers-so-jealous-of-josephs-coat-of-many-colors.html<br>[7] Swindoll, Charles R. Joseph: a man of integrity and forgiveness. WORD Publishing, 1998<br>[8] Sacks, Jonathan. Genesis: The Book of Beginnings (Covenant &amp; Conversation 1) (p. 112). Kindle Edition.<br><br><br><br><br><br><br><br><br><br></div></div></div></div></div></section>]]></content:encoded>
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			<title>1048 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 15 de marzo del 2026</title>
						<description><![CDATA[1048 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 15 de marzo del 2026Familias dirigidas por el Espíritu Santo: el análisis de la familia de Jacob -Parte III“28 Estas son las doce tribus de Israel, y esto es lo que su padre dijo a sus hijos al despedirse de ellos. Los bendijo con un mensaje apropiado para cada uno. 29 Entonces Jacob les dio las siguientes instrucciones: «Yo moriré pronto ...]]></description>
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			<pubDate>Sun, 15 Mar 2026 07:36:24 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<section class="sp-section sp-scheme-0" data-index="1" data-scheme="0"><div class="sp-section-slide"  data-label="Main" ><div class="sp-section-content" ><div class="sp-grid sp-col sp-col-24"><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="0" style=""><div class="sp-block-content"  style=""><b>1048 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 15 de marzo del 2026<br>Familias dirigidas por el Espíritu Santo: el análisis de la familia de Jacob -Parte III</b><br><br><i>“28 Estas son las doce tribus de Israel, y esto es lo que su padre dijo a sus hijos al despedirse de ellos. Los bendijo con un mensaje apropiado para cada uno. 29 Entonces Jacob les dio las siguientes instrucciones: «Yo moriré pronto y me uniré con mis antepasados. Entiérrenme junto con mi padre y mi abuelo en la cueva que está en el campo de Efrón el hitita. 30 Es la cueva del campo de Macpela, cerca de Mamre, en Canaán, la cual Abraham compró a Efrón el hitita como lugar de sepultura permanente. 31 Allí están enterrados Abraham y su esposa Sara; allí también están enterrados Isaac y su esposa Rebeca; y allí enterré a Lea. 32 Es la parcela de tierra y la cueva que mi abuelo Abraham les compró a los hititas». 33 Cuando Jacob terminó de dar este encargo a sus hijos, metió los pies en la cama, dio su último suspiro y se reunió con sus antepasados al morir.”</i> (Gén 49:28-33, NTV)<br><br>Nuestra reflexión anterior nos ofreció la oportunidad de comenzar a analizar detenidamente el modelo de familia de Jacob. Un detalle singular que destacamos en esa reflexión es que este patriarca no parecía inclinado a considerar ni a admitir sus incapacidades. En esa reflexión revisamos algunos instantes en los que hombres de Dios decidieron reconocer esto último y cómo Dios insertó su mano para ayudarlos. Vimos en esa reflexión que es esencial aprender a reconocer nuestras incapacidades para poder ser capaces de manejar las crisis que enfrentamos en la vida.<br><br>Encontramos otro ejemplo de esto en unas expresiones del salmista.<br><br><i>“12 Porque me han rodeado males sin número; <b><u>Me han alcanzado mis maldades, y no puedo levantar la vista.</u></b> Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falla.”</i> (Sal 40:12, RV1960)<br><br>Es glorioso que el salmista concluye este salmo con una palabra de esperanza.<br><br><i>“16 Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan, Y digan siempre los que aman tu salvación: Jehová sea enaltecido. 17 Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.”</i> (vv. 16-17)<br><br>Encontramos otro ejemplo en el Salmo 69.<br><br><i>“1 Sálvame, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma. 2 Estoy hundido en cieno profundo, donde <b><u>no puedo hacer pie</u></b>; He venido a abismos de aguas, y la corriente me ha anegado.”</i> (Sal 69:1-2)<br><br>La Biblia dice que Dios le respondió a este escritor y que este fue capaz de concluir este salmo con expresiones que describen la gracia y la misericordia del Eterno.<br><br><i>“32 Lo verán los oprimidos, y se gozarán. Buscad a Dios, y vivirá vuestro corazón, 33 Porque Jehová oye a los menesterosos, Y no menosprecia a sus prisioneros. 34 Alábenle los cielos y la tierra, Los mares, y todo lo que se mueve en ellos. 35 Porque Dios salvará a Sion, y reedificará las ciudades de Judá; Y habitarán allí, y la poseerán. 36 La descendencia de sus siervos la heredará, Y los que aman su nombre habitarán en ella.”</i>&nbsp; (vv. 32-36)<br><br>Destacamos esto porque no observamos expresiones de este tipo en las narrativas bíblicas acerca de Jacob, aun cuando su modelo familiar estaba naufragando.<br><br>Es Jonathan Sacks el que nos recuerda que la historia de la familia de Jacob es un preludio esencial para el Libro de Éxodo y para el pacto que Dios hace con su Pueblo. El análisis de esa historia, la del Éxodo, nos coloca ante la necesidad de aceptar que este es un pacto basado en la correspondencia biunívoca[1] entre el amor y la justicia. Sacks plantea que el amor es ciego cuando es separado de la justicia y que la justicia es impersonal cuando es separada del amor. Esto es lo mismo que encontramos en las historias de Jacob, de sus esposas y sus hijos. Sacks afirma que esas narrativas destacan que el amor no es suficiente, que necesita estar acompañado de la justicia y la equidad respecto a cómo es que nuestros sentimientos impactan a los demás.[2] Las historias que encontramos en el segundo libro de la Biblia están repletas de situaciones en las que estas dos (2) virtudes están en juego.<br><br>Sacks añade que las conclusiones que ofrecen las narrativas bíblicas acerca de Jacob incluyen el que Lea, la menos amada, fuera la seleccionada por Dios para darle a Israel las tribus de Leví y de Judá.[3] De la primera emergen los sacerdotes. De la segunda, los reyes de Judá, David y Cristo el Señor. Esto puede ser interpretado como que la justicia de Dios premió a Lea.<br><br>Estamos convencidos de que Jacob experimentó un desbalance entre estas dos (2) virtudes: el amor y la justicia. Esto aumentó significativamente luego de las tres (3) pérdidas que él había sufrido: Débora, Raquel e Isaac. El análisis de estas fue realizado en la reflexión anterior. Esto lo condujo a experimentar una serie de crisis muy serias en su familia; algunas de ellas catastróficas.<br><br>Un ejemplo de las crisis que Jacob enfrentó lo encontramos en los versos bíblicos que narran las historias acerca del hijo mayor de Jacob: Rubén. Los textos bíblicos dicen que Rubén no parecía comportarse como el primogénito de la familia de Jacob. Las narrativas bíblicas parecen colocarlo batallando con el sistema familiar mientras intentaba llenar las expectativas que se tenían de él como el primogénito de esa familia.<br><br>Por un lado, encontramos características positivas en Rubén. Por ejemplo, sabemos que él fue el único que protestó cuando sus hermanos entramparon a José. La Biblia dice que Rubén fue el único que intentó salvarlo de esa tragedia.<br><br><i>“<b>21 Cuando Rubén oyó esto, lo libró de sus manos, y dijo: No lo matemos.</b><b> 22 Y les dijo Rubén: No derraméis sangre; echadlo en esta cisterna que está en el desierto, y no pongáis mano en él; por librarlo así de sus manos, para hacerlo volver a su padre. </b>23 Sucedió, pues, que cuando llegó José a sus hermanos, ellos quitaron a José su túnica, la túnica de colores que tenía sobre sí; &nbsp;24 y le tomaron y le echaron en la cisterna; pero la cisterna estaba vacía, no había en ella agua. 25 Y se sentaron a comer pan; y alzando los ojos miraron, y he aquí una compañía de ismaelitas que venía de Galaad, y sus camellos traían aromas, bálsamo y mirra, e iban a llevarlo a Egipto. 26 Entonces Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho hay en que matemos a nuestro hermano y encubramos su muerte? 27 Venid, y vendámosle a los ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; porque él es nuestro hermano, nuestra propia carne. Y sus hermanos convinieron con él. 28 Y cuando pasaban los madianitas mercaderes, sacaron ellos a José de la cisterna, y le trajeron arriba, y le vendieron a los ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron a José a Egipto. <b>29 Después Rubén volvió a la cisterna, y no halló a José dentro, y rasgó sus vestidos. 30 Y volvió a sus hermanos, y dijo: El joven no parece; y yo, ¿adónde iré yo?”</b></i><br>&nbsp;(Gén 37:21-30)<br><br><i>“30 Luego volvió a donde estaban sus hermanos, y les dijo: —¡El muchacho ya no está! ¿Ahora qué voy a hacer?”</i> (DHH)<br><br>Jonathan Sacks señala que es muy raro que la Torah (el Pentateuco, los primeros cinco (5) libros de la Biblia) describa los pensamientos de alguien[4]. En este pasaje vemos una de esas rarezas. Sacks también señala que los sabios de Israel se preguntaban lo siguiente acerca de este hijo de Jacob:<br><br><i>“Si Rubén hubiera sabido que el Santo, bendito sea, escribiría sobre él: «Y Rubén oyó y lo libró de sus manos», habría cargado a José sobre sus hombros y lo habría llevado de regreso a su padre. Esta es una afirmación profundamente desconcertante. ¿Realmente necesitaba Rubén la aprobación del Cielo para hacer lo correcto? ¿Necesitaba la aprobación de Dios antes de rescatar a su hermano? Sin embargo, como veremos, esto contiene la clave esencial sobre el carácter de Rubén. Nos dice qué se interpone entre lo que pudo haber sido y lo que fue.”</i> [5] (traducción libre).<br><br>Interpretaciones como estas llevaron a Sacks a calificar a Rubén como el Hamlet del Génesis: uno en el que <i>“el color natural de la resolución se enferma con el pálido tinte del pensamiento”</i>[6] (traducción libre). Sacks añade que las intenciones de Rubén eran buenas, se preocupaba, pensaba correctamente, pero no era capaz de llevar a cabo las acciones correctas: le faltaba carácter.<br>&nbsp;<br>Otra característica positiva que encontramos acerca de Rubén es que la Biblia describe que en otra ocasión este se encontraba en el campo recogiendo unas mandrágoras (Gén 30:14-16). La Biblia dice allí que su primer pensamiento no fue egoísta; él pensó en el provecho que su madre podría sacar de esas frutas.[7]<br><br>Sin embargo, es el incidente con Bilha, una de las concubinas de Jacob, lo que lo marcó para la posteridad y lo alejó del resto de la familia.<br><br><i>“22 Aconteció que cuando moraba Israel en aquella tierra, fue Rubén y durmió con Bilha la concubina de su padre; lo cual llegó a saber Israel. Ahora bien, los hijos de Israel fueron doce:”</i> (Gén 35:22, RV1960)<br><br>Sacks señala que el Rashi, un comentario bíblico judío del siglo doce (12), trata de suavizar esa historia. Este comentario afirma que Rubén no fue capaz de soportar que Jacob escogiera ir a dormir a la tienda de Bilha luego de la muerte de Raquel. Para él, dice el Rashi, esto era una ofensa directa para su madre, Lea. Este comentario del medioevo dice que esto provocó que Rubén moviera el lecho de Jacob de la tienda de Bilha para la tienda de Lea; procurando que su padre le concediera a Lea el lugar que le correspondía como única esposa. El Rashi dice que esta acción fue malinterpretada por Jacob.<br><br>Si Rubén cometió el pecado del que se le acusó o si Jacob malinterpretó esa acción, la verdad es que esta tragedia persiguió a Rubén durante toda su vida. De hecho, Jonathan Sacks destaca que las expresiones que Jacob utiliza al final de sus días para bendecir a Rubén describen esa historia como un problema de carácter; un problema que poseía el primogénito de Jacob.<br><i><br>“» Rubén, tú eres mi hijo mayor, mi fuerza, el hijo de mi juventud vigorosa. Tú eres el primero en rango y el primero en potencia. 4 Pero eres tan impetuoso como una inundación, y ya no serás más el primero. Pues te acostaste con mi esposa; deshonraste mi cama matrimonial.” </i> (Gén 49:3-4, NTV)<br><br>Estamos convencidos de que la homeostasis de la familia de Jacob se perdió cuando este patriarca perdió la capacidad de ser el instrumento de cohesión entre los suyos. A partir de ese instante solo un milagro de parte del Señor podía devolver el equilibrio a esa familia.<br><br>El problema no termina aquí. La Biblia describe otros conflictos inmencionables y múltiples desaciertos que surgieron entre estas crisis para luego darnos a conocer llegada de las soluciones celestiales. Tenemos un ejemplo de esto en la historia bíblica acerca de Judá y de su nuera Tamar: una figura misteriosa, <i>“un paradigma de sensibilidad moral y de valentía.”</i>[8] (Gén 38:1-30). Esta historia está revestida de una importancia muy particular toda vez que es de la descendencia de Judá y de Fares que nacen David y nuestro Señor Jesucristo, el Salvador del mundo.<br><br>De entrada, la historia bíblica que aparece en el capítulo treinta y ocho (38) del Libro de Génesis no parece formar parte de la secuencia de las narrativas bíblicas acerca de José. La saga de José (Gén 37 al 50) es interrumpida para explicar la historia de lo que ocurrió con Judá. Muchos exégetas están convencidos de que esta debió haber sido intercalada en esa saga durante el proceso de la edición final del Libro de Génesis. En cambio, muchos exégetas judíos no apoyan esa conclusión. Estos explican que ese capítulo es esencial para que podamos ser capaces de entender las reacciones y las transformaciones que años más tarde observamos en Judá, cuando este decide interceder por su hermano Benjamín.<br><br>Veamos cómo describe la Biblia ese evento.<br><br><i>“14 Cuando Judá y sus hermanos llegaron a la casa de José, él todavía estaba ahí. Entonces ellos se postraron rostro en tierra ante él. 15 José les dijo: —¿Por qué hicieron eso? ¿Acaso no saben que un hombre como yo puede adivinar las cosas? <b>16 Judá dijo: —Señor, ¡no hay nada que le podamos decir! No tenemos manera de explicar. No hay forma de mostrarle que somos inocentes. Dios nos juzgó culpables por otra cosa que hicimos.</b> Entonces, todos nosotros seremos sus esclavos, incluso el que fue encontrado con la copa. 17 Entonces José dijo: —¡No haré que todos sean mis esclavos! Sólo el hombre que robó mi copa será mi esclavo, los demás se pueden ir en paz a donde está su papá.<b>18 Pero Judá se acercó a José y le dijo: —Señor, le ruego que me deje decirle algo sin que se moleste.</b> Yo sé que usted es como si fuera el faraón. 19 Cuando estuvimos aquí antes, usted nos preguntó: “¿Tienen papá u otro hermano?” 20 Y nosotros respondimos: “Tenemos un papá muy viejo y un hermano menor que nació cuando nuestro papá era ya un anciano. <b>El hermano de nuestro hermano menor ya murió y él es el único hijo de su mamá que queda vivo, por eso nuestro papá lo quiere mucho”</b>. 21 Luego usted nos dijo a nosotros, sus siervos: “Tráiganmelo y déjenme verlo”. 22 Pero nosotros le dijimos: “El muchacho no puede alejarse del lado de su papá porque si lo hace su papá morirá”. 23 Luego usted nos dijo a nosotros, sus siervos: “Si su hermano menor no viene con ustedes, nunca me volverán a ver”. 24 Entonces volvimos a donde vive nuestro papá y le contamos lo que usted nos había dicho. 25 »Después papá nos dijo: “Vuelvan allá y compren más comida para todos”. 26 Pero nosotros le dijimos: “No podemos ir allá. Sólo iremos si nuestro hermano menor va con nosotros. No podemos verle la cara a ese hombre a menos que nuestro hermano vaya con nosotros”. <b>27 Luego nuestro papá dijo: “Ustedes saben que mi esposa dio a luz a dos de mis hijos. 28 Uno de ellos me dejó y lo despedazó un animal salvaje, nunca más lo volví a ver. 29 Si también se llevan a este hijo y algo le llegara a pasar, este viejo moriría de tristeza”</b>. 30 Por lo tanto, si llego a regresar sin mi hermano a donde está mi papá, <b>y puesto que él es tan importante para mi papá, 31 cuando vea que el muchacho no viene conmigo, morirá. Y nosotros tendremos que enterrar a papá hecho un pobre viejo lleno de tristeza.</b> 32 »Yo le garanticé a papá que le llevaría de regreso al muchacho. Le dije: “Si no te lo traigo de regreso, puedes culparme toda la vida”. 33 Por lo tanto, <b>le ruego que me deje ser su esclavo a cambio del muchacho, y deje que él se vaya con sus otros hermanos. 34 No puedo regresar a donde está mi papá si el muchacho no está conmigo. Me daría miedo ver el sufrimiento que se apoderaría de mi papá.</b>”</i> (Gén 44:14-34, PDT)<br><br>Analizaremos en detalle esta narrativa bíblica en nuestras próximas reflexiones. Esto es, cuando estemos analizando las crisis que enfrentó José. Ahora bien, el Judá que observamos en la porción bíblica que acabamos de compartir no parece ser la misma persona que sugirió vender a José su hermano.<br><br><i>“26 Entonces Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho hay en que matemos a nuestro hermano y encubramos su muerte? 27 Venid, y vendámosle a los ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; porque él es nuestro hermano, nuestra propia carne. Y sus hermanos convinieron con él.” </i>(Gén 37:26-27)<br><br>El cuarto hijo de Jacob que aparece en el capítulo 44 de Génesis es un hombre arrepentido de las cosas que hizo en el pasado. Él no parece ser el mismo personaje que sugirió vender como esclavo a José. Es por esto que tenemos que preguntarnos lo siguiente: ¿cuándo fue que Judá aprendió a pedir perdón y a interceder por otros? Repetimos la pregunta: ¿en dónde fue que él aprendió a pedir perdón y a interceder por los demás? La respuesta a esa pregunta la encontramos en el capítulo treinta y ocho (38) del Libro de Génesis. Encontrar la respuesta a esta pregunta nos proveerá esperanza. El Señor puede hacer lo mismo en aquellas familias en las que los padres no saben admitir sus incapacidades ni pedir perdón.<br><br>Todos los pasajes bíblicos necesitan ser analizados utilizando los “lentes” de la época en que ocurrieron los eventos que estos describen. No hay otra manera responsable de hacerlo. Este pasaje bíblico lo requiere aún más. Esa narrativa bíblica describe que Judá se casó con una mujer cananea (Súa, Gén 38:2) y que tuvo tres (3) hijos con ella; Er, Onán y Sela (vv. 3-5). Ese pasaje también nos dice que Er se casó con Tamar y que él fue malo ante los ojos del Señor, al punto que Dios hizo que se muriera (v.6, PDT).<br><br>Todo esto ocurrió en una época en las que las mujeres no tenían valor alguno, que eran consideradas como propiedad de sus esposos y que su función principal era la de producir descendientes. A tenor con esto, se estableció la regla del levirato.[9] Esta era una instrucción que procuraba que las mujeres que habían enviudado pudieran tener relaciones sexuales con uno de los varones de la familia de su esposo con el fin de que pudieran producir descendientes y que el nombre del fallecido no desapareciera de la historia de Israel. En otras palabras, que la prioridad no era la de proteger a esas mujeres. La prioridad era honrar el nombre del hombre fallecido.<br><br><i>“5 Cuando hermanos habitaren juntos, y muriere alguno de ellos, y no tuviere hijo, la mujer del muerto no se casará fuera con hombre extraño; su cuñado se llegará a ella, y la tomará por su mujer, y hará con ella parentesco. 6 Y el primogénito que ella diere a luz sucederá en el nombre de su hermano muerto, para que el nombre de éste no sea borrado de Israel.”</i> (Det 25:5-6)<br><br>Esa narrativa bíblica describe que la muerte de Er provocó que Judá le diera instrucciones a Onán para que cumpliera con esa regla. La Biblia dice que Onán no obedeció esa instrucción y que decidió aprovecharse de Tamar. Este pasaje bíblico dice que esto le costó la vida al segundo hijo de Judá. Por otro lado, Sela, el hijo menor de Judá, era muy joven para recibir la misma instrucción. El pasaje señala que es por eso que Judá le dijo a su nuera que permaneciera como viuda en la casa de sus padres hasta que Sela creciera. Una nota editorial que incluye el escritor del Libro de Génesis destaca que Judá tenía muchos temores que le impedían cumplir con esa promesa (v. 11).<br><br>El pasaje continúa describiendo cómo es que Tamar desarrolla una estrategia para quedar embarazada de su suegro. Muchos biblistas destacan que Tamar decidió negarse a no ser una persona; ella no toleraba ser un ser humano sin posición y sin poder. Ella sabía que esta estrategia le podía costar la vida. Es por eso que ella decidió quedarse con artículos muy personales de Judá,[10]de modo que estos lo pudieran identificar si ella quedaba embarazada y que probarían que él era el padre de sus criaturas (vv. 13– 25).<br>&nbsp;<br>El pasaje bíblico señala que ella quedó embarazada y su suegro, al saberlo, ordenó que la apedrearan pensando que Tamar se había prostituido. El pasaje destaca que, entre otras cosas, ella decidió utilizar intermediarios para la confrontación con Judá, para no avergonzarlo en público. Sólo Judá sabía que esas prendas eran suyas (v. 26).<br><br>Las enseñanzas que esa historia bíblica nos ofrece trascienden las experiencias y las tragedias provocadas por la cultura de esa época. La historia que narra ese capítulo describe que Judá comprendió que le había faltado a la dignidad de Tamar y que la ausencia de dignidad es similar a la ausencia de la vida[11]. Esto llevó a Judá convertirse en la primera persona que pide perdón en el libro de Génesis.<br>&nbsp;<br><i>“26 Judá los reconoció y declaró: «Su conducta es más justa que la mía, pues yo no la di por esposa a mi hijo Selá». Y no volvió a acostarse con ella.”</i> (Gén 38:26, NVI)<br><br>Regresemos a la historia de José. Jonathan Sacks dice que el proceso que José puso en acción antes de revelarle a sus hermanos que él era aquél que ellos habían vendido como esclavo, proveyó espacios para probar varias cosas. Una de estos, la oportunidad para que Judá demostrara que se había convertido en algo que Sacks llama “<i>ba’alei teshuva</i>”; maestro del arrepentimiento, uno que es capaz de aprender de y de crecer a través de los errores que había cometido.[12] Ese momento sirvió para demostrar que Judá había sido experimentado una transformación.<br>&nbsp;<br>Esta historia bíblica abre la puerta para otros escenarios y otras dimensiones interpretativas. Hemos señalado que de la tribu de Judá nacen los reyes del reino de Judá. Entre ellos encontramos a David, el dulce cantor de Israel (2 Sam 23:1) y por consiguiente, nace Cristo nuestro Señor. Sin embargo, un dato que no hemos señalado es que Tamar forma parte de la genealogía de nuestro Salvador.<br><br><i>“3 Judá engendró de Tamar a Fares y a Zara, Fares a Esrom, y Esrom a Aram…..15 Eliud engendró a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob; 16 y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo.”</i> (Mat 1:3, 15-16)<br><br>En otras palabras, que la intervención de la mano del Señor transformó una historia en la que se concatenaron tragedias, abusos, mentiras, odio y rencor, en una de misericordia y de la inserción de la gracia de Dios. Es de sumo gozo poder proclamar que el Evangelio predica el amor redentor de Dios y la intervención transformadora de su gracia hasta en la descripción de la genealogía de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.<br><br>Al mismo tiempo, el capítulo treinta y ocho de Génesis afirma que la mano de Dios se estaba insertando en la vida de la familia de Jacob. La barca de ese modelo familiar se encontraba naufragando, pero Dios estaba insertando su mano para salvarla. Aun sin saberlo, Judá y José habían sido reclamados por Dios para devolver la homeostasis a esa familia.<br><br>Sabemos que Dios le había prometido a Abraham que en su simiente serían benditas todas las naciones de la tierra. El Todopoderoso le había prometido lo mismo a Isaac. Además, Dios le había dicho a Jacob que no lo dejaría hasta que se cumplieran esas promesas (Gén 28:14-15). No obstante, Jacob parecía estar a punto de tirar al suelo su confianza en esa promesa. Nunca olvidemos que Dios es fiel a su palabra.<br><br><i>“8 Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.”&nbsp;</i>(Isa 40:8, RV1960)<br><br>La Biblia dice que el Todopoderoso es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. No olvidemos que Él es nuestro Señor.<br><br>Además, consideremos que los hijos del pueblo de Israel usan un gentilicio muy particular. Ellos no son conocidos como los jacobinos, los “joseíticos”, los rubenitas, ni como los levitas. A ellos se les conoce como judíos: los descendientes de Judá. Ellos son los descendientes de uno que aprendió a aceptar sus errores, a pedir perdón, a reconocer la dignidad de la mujer y a aprender a interceder por aquellos que necesitan ser rescatados.<br><br>Es obvio que muchos miembros de ese pueblo no parecen seguir ese modelo. Sin embargo, nosotros, los cristianos, sabemos que somos hijos de Dios por virtud de un hombre judío, que nació en Belén de Judea y que decidió morir por nosotros en la cruz del Calvario. Es Jesucristo el que nos ha devuelto la dignidad como hijos del Padre y el que intercede por nosotros (Rom 8:34). Su nombre es Cristo, Rey de reyes y Señor de señores.<br><br>La buena noticia es que Dios nunca olvida sus promesas. Sabemos que Dios le había dicho a Jacob que no lo dejaría hasta haber cumplido lo que le había prometido (Gén 28:14-15). Así también Dios ha empeñado su palabra con nosotros, los que creemos en Él. Dios nos ha prometido que esas promesas son eternas.<br><br><i>“35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.”</i> (Mat 24:35)<br><br>Esta verdad bíblica sigue vigente para aquellos que aman al Señor. El Dios al que servimos ha prometido trascender nuestras malas decisiones y los resultados de estas para cumplir su propósito en nosotros. Aquél que puso por nosotros a su Hijo en la cruz del Calvario es fiel para ir por encima de la ausencia de liderato en nuestros hogares, por encima de nuestras debilidades, de nuestros desvaríos y de nuestros pecados. El Todopoderoso es fiel para devolver la homeostasis en nuestras familias para que seamos capaces de ver el cumplimiento de sus promesas.<br><br>Una de las virtudes que posee conocer estas dimensiones de las historias de estos patriarcas es que ellos continúan siendo nuestros héroes a pesar de sus debilidades. Esto hace aun más glorioso conocer que el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob es nuestro Dios.<br><br>Nosotros sabemos que la Biblia dice que el Verbo se encarnó por nosotros para poner en acción la misericordia y la gracia necesaria para que podamos alcanzar el oportuno socorro. La invitación que Él nos hace es mucho más grande que la que le hizo a Jacob.<br><br><i>“16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” </i>(Heb 4:16)<br><br>Continuaremos analizando el modelo de la familia de Jacob en nuestra próxima reflexión.<br><br><br>&nbsp; &nbsp;<br>[1] Correspondencia que existe o se establece entre los elementos de dos conjuntos cuando, además de ser unívoca, es recíproca; es decir, cuando a cada elemento del segundo conjunto corresponde, sin ambigüedad, uno del primero. (https://dle.rae.es/correspondencia#1D8pSW5)<br>[2] Sacks, Jonathan. Genesis: The Book of Beginnings (Covenant &amp; Conversation 1) (p. 200). Kindle Edition.<br>[3] Op. cit., pp. 199-202.<br>[4] Op. cit., p. 246. <br>[5] Vayikra Raba, 34:8. Citado por Jonathan Sacks en “Genesis: The Book of Beginnings…..”, pp.247-248.<br>[6] Op. cit., p. 248. Sacks cita aquí la nota central que Shakespeare escribe en la tragedia de Hamlet (Hamlet, III, 1, 85). Hay un buen resumen de esta obra en la siguiente dirección electrónica: https://www.biografiasyvidas.com/monografia/shakespeare/hamlet.htm.<br>[7] Estas frutas eran consideradas en esa época como afrodisiacas y promotoras de la fertilidad. <br>[8] Sacks, Jonathan, Op.cit., p.244.<br>[9] “yibbum” https://www.chabad.org/library/article_cdo/aid/558049/jewish/Levirate-Marriage-Yibbum-and-Chalitzah.htm<br>[10] El sello con el cordón (para marcar documentos) y el bastón (Gén 38:18). <br>[11] Sacks, Jonathan, Op.cit., p.262.<br>[12] Op.cit. p. 310.<br><br><br><br><br><br><br><br><br></div></div></div></div></div></section>]]></content:encoded>
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			<title>1047 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 8 de marzo del 2026</title>
						<description><![CDATA[1047 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 8 de marzo del 2026Familias dirigidas por el Espíritu Santo: el análisis de la familia de Jacob -Parte II“28 Estas son las doce tribus de Israel, y esto es lo que su padre dijo a sus hijos al despedirse de ellos. Los bendijo con un mensaje apropiado para cada uno. 29 Entonces Jacob les dio las siguientes instrucciones: «Yo moriré pronto y ...]]></description>
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			<pubDate>Sun, 08 Mar 2026 06:00:00 +0000</pubDate>
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Entiérrenme junto con mi padre y mi abuelo en la cueva que está en el campo de Efrón el hitita. 30 Es la cueva del campo de Macpela, cerca de Mamre, en Canaán, la cual Abraham compró a Efrón el hitita como lugar de sepultura permanente. 31 Allí están enterrados Abraham y su esposa Sara; allí también están enterrados Isaac y su esposa Rebeca; y allí enterré a Lea. 32 Es la parcela de tierra y la cueva que mi abuelo Abraham les compró a los hititas». 33 Cuando Jacob terminó de dar este encargo a sus hijos, metió los pies en la cama, dio su último suspiro y se reunió con sus antepasados al morir.”</i> (Gén 49:28-33, NTV)<br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<br>El análisis del modelo de familia de Jacob nos condujo a utilizar la reflexión anterior para revisar algunos planteamientos sobre una teoría de familia, la presentada por Edwin H. Friedman.[1] <br><br>La historia de Jacob es una llena de aciertos y desaciertos, de triunfos monumentales y de crisis indescriptibles. La historia de Jacob también es una que está repleta de evidencias del favor de Dios, de su dirección y de su misericordia. Una de las metas que pretendemos alcanzar en esta batería de reflexiones es la de tratar de entender la naturaleza de las transformaciones que este patriarca experimenta y de aquellas situaciones que tuvo que enfrentar para poder regresar a ser el líder de su familia. En este caso, las que ocurrieron en su entorno familiar. Las mismas obedecen a la voluntad expresa de Dios para su vida, así como para la vida de su descendencia a través de todas las generaciones de la historia de la humanidad.<br><br>Comenzamos señalando que el plan perfecto de Dios incluyó la creación de una nación llamada Israel. Ese plan incluía que de esa nación nacería Cristo, el Señor y el Salvador del mundo. También, que los hijos de esa nación tendrían la necesidad de desarrollar un carácter muy particular para poder ser capaces de enfrentar retos que ningún otro pueblo de la tierra ha enfrentado logrando sobrevivir a estos. Es un secreto a voces que esa nación lo ha logrado de forma milagrosa.<br><br>Casi todo el mundo conoce acerca de las grandes persecuciones que esa nación ha tenido que enfrentar a través de su historia. Conocemos acerca del cautiverio Asirio (Siglo 8 A.C.), en el que diez (10) de las tribus de Israel fueron llevadas cautivas para luego ser esparcidas sobre la faz de la tierra. Conocemos acerca del exilio babilónico (Siglo 6 A.C.) y de la destrucción del Segundo Templo de Jerusalén (70 D.C.); un evento que marcó el fin de la existencia política de esa nación en la tierra en la que se habían asentado. Esa existencia política fue recuperada de manera milagrosa, con acentos proféticos (Isa 66:8) el 14 de mayo de 1948.<br><br>La mayoría de los lectores conoce acerca de la Diáspora Sefardí (1492), cuando los reyes de España ordenaron la expulsión de los judíos que vivían allí. Es de todos conocido las tragedias que vivieron estos durante el Holocausto (“<i>Shoah</i>”)[2] organizado por el gobierno Nazi en Alemania a mediados del siglo 20 (1933-1945). Seis millones de judíos fueron exterminados en los campos de concentración durante ese período.<br><br>Lo que pocas personas conocen es la cantidad inusitada de persecuciones y tragedias adicionales, intercaladas entre estos eventos, que el pueblo judío ha tenido que sufrir en la historia. Por ejemplo, la ocupación de Israel y la opresión producida por el Imperio Seléucida (Siglo 2 A.C.). Otro ejemplo, que la destrucción del segundo templo en el año 70D.C. fue seguida casi inmediatamente después por una persecución organizada por el Emperador Adriano (117-138 D.C.). Luego, durante el período medieval observamos que este se caracterizó por un tipo de antisemitismo en Europa que tenía etiqueta religiosa. En esa época sucedió que los cristianos y los miembros del clero responsabilizaron a los judíos por la muerte de Jesús. Esto provocó que los judíos fueran perseguidos, torturados y masacrados. Añadimos a esto las persecuciones orquestadas contra ellos por el mundo musulmán: notables. Así también las de la Rusia Zarista durante gran parte del siglo 19, aislándolos y restringiendo sus oportunidades para trabajar y para poder desplazarse a otras regiones del país.<br><br>Sabemos que el pueblo de Israel ha operado bajo la cobertura de la protección divina, de las promesas de Dios y de la fe en Él. Esta es la razón por la que continúan siendo una nación 2,700 años después de haber comenzado a enfrentar estos desafíos. Hay que señalar que esa nación no es perfecta y que es pecadora, como lo son todas las demás. También, que en ocasiones se les ocurre llevar a cabo acciones deplorables que producen mucho dolor. No obstante, ellos, además de ser el pueblo de Dios, son un pueblo que parece poseer algunas características generacionales vitales que les conminan y les facilitan mantenerse luchando unidos y sin rendirse. No olvidemos que el plan de Dios incluye que esa nación naciera de la familia de Jacob.<br><br>Estamos convencidos de que esta batería de reflexiones no provee el espacio suficiente para presentar un análisis completo de este tema. Reconocemos esto considerando la cantidad de variables que tendríamos que analizar para lograr un análisis responsable. Lo que sí podemos concluir es que la narrativa de la familia de Jacob que la Biblia nos presenta incluye algunas características que esa nación ha mantenido a través de los siglos.<br><br>Es aquí que la teoría de familia de Friedman se convierte en una pieza vital para este análisis. Por un lado, esta nos regala la oportunidad de identificar rasgos de ese modelo familiar (aspecto descriptivo). Por otro lado, nos permite correlacionar fenómenos y ver principios fundamentales que sostienen esas relaciones familiares (aspecto explicativo). Al mismo tiempo, esta teoría nos permite examinar conductas de esta familia que han sido extrapoladas a través de generaciones en su historia como pueblo (aspecto predictivo).<br><br>El estudio de la historia de Jacob nos revela que él se casa y tiene 12 hijos y varias hijas (Gén 37:35). La Biblia nos permite conocer que el carácter y la unidad de esa familia dependía y giraba alrededor de este patriarca. Sus defectos y los efectos producidos por los malos modelos familiares que tuvo en la casa de sus padres podían haber sido muchos, pero la familia se mantenía unida a pesar de todo esto. Estas aseveraciones afirman que Jacob estaba siendo capaz de mantener el balance de su casa durante los primeros años de desarrollo de su familia.<br><br>Todo parecía caminar bien en ese hogar. La Biblia dice que Jacob hasta había peleado con Dios y había vencido (Gén 32:24-30). Ella dice que Dios le cambió el nombre a Israel (Gén 32:28). También dice que este patriarca fue capaz de reconciliarse con su hermano Esaú (Gén 33:1-20). Durante esa época la familia de este patriarca estaba cosechando resultados extraordinarios. De hecho, un incidente de violencia provocado por dos (2) de sus hijos, Simeón y Levi, había sido manejado por él con cierto grado de sensatez (Gén 34:1-31). La Biblia dice que el Señor ordenó una mudanza después de estos incidentes y añade que los clanes agredidos y lastimados por las acciones de los dos (2) hijos de Jacob no se atrevieron perseguir esa familia porque Dios los protegió.<br><br><i>“1 Dijo Dios a Jacob: Levántate y sube a Bet-el, y quédate allí; y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú. 2 Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos. 3 Y levantémonos, y subamos a Bet-el; y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha estado conmigo en el camino que he andado. 4 Así dieron a Jacob todos los dioses ajenos que había en poder de ellos, y los zarcillos que estaban en sus orejas; y Jacob los escondió debajo de una encina que estaba junto a Siquem. 5 Y salieron, y el terror de Dios estuvo sobre las ciudades que había en sus alrededores, y no persiguieron a los hijos de Jacob.”</i> (Gén 35:1-5, RV1960).<br><br>Observamos en esta porción de las Sagradas Escritura que esta intervención divina requirió que Jacob y los suyos renunciaran a la idolatría y a toda clase de contaminación. Afirmamos que esta verdad bíblica nunca ha perdido su vigencia.<br><br>Ese pasaje bíblico dice que Dios continuaba protegiendo a Jacob y a su familia. Además, acentúa que Jacob continuaba recibiendo revelación del Señor, que había aprendido a obedecer la voz de Dios y que había comenzado a ver los resultados de la mano de Eterno sobre él y sobre los suyos (vv. 2-4). La Biblia añade que este hombre iba edificando altares para el Señor por donde quiera que él iba (Gén 33:20; 35:6-7). En otras palabras, que estaba en comunión con Dios y que peregrinaba adorando al Señor.<br><br>Es entonces que surgen unos eventos que colocan a Jacob y a su familia al borde del despeñadero. En primer lugar, la muerte de Débora en Bet-el. Esta era “la ama” (“<i>yânaq</i>”, H3243), la nodriza de Rebeca (Gén 35:8), la madre de Jacob. La Biblia dice que Rebeca salió acompañada de su nodriza y de sus doncellas cuando se marchó de su casa para casarse con Isaac (Gén 24:59-61). Es interesante que el escritor del libro de Génesis no nos ofrece el nombre de esta en ese pasaje bíblico. Suponemos que Débora debió haber venido a vivir con la familia de Jacob después de la muerte de Rebeca.<br><br>Destacamos que nos es común que la Biblia señale esta clase de eventos. Esto es, describir la muerte de una persona que no conocíamos por su nombre hasta ese momento. Es por eso que esta nota editorial es tan importante. Parece que Débora se había convertido en alguien influyente en esa familia; alguien que brindaba estabilidad y balance al seno familiar.<br>&nbsp;<br>Una plataforma digital para estudios bíblicos (Bible Hub) nos dice lo siguiente acerca de este suceso:<br><br><i>“En el antiguo Israel, una nodriza era más que una cuidadora; a menudo se convertía en un miembro de confianza del hogar, involucrada en la crianza y guía de los niños. La mención de Débora al momento de su muerte sugiere que gozaba de considerable afecto y respeto en la familia de Jacob. Fuentes “midráshicas” destacan que siguió a Jacob a petición de Rebeca, cumpliendo su promesa de traerlo a casa, demostrando así su papel de compañera fiel y devota.<br>&nbsp; <br>La muerte de Débora ocurrió cerca de Betel, y fue enterrada bajo un roble llamado Alón-bacut, que significa "Roble del Llanto". Este nombre refleja el duelo y el respeto que inspiraba, simbolizando el fin de una era y los vínculos emocionales dentro del hogar patriarcal. Su muerte se registra en un momento crucial en la vida de Jacob, durante su regreso a la tierra de sus antepasados, lo que enfatiza la importancia de su presencia y la estabilidad que le brindó. Centro Bíblico<br>&nbsp; <br>La historia de Débora ilustra la experiencia humana de la pérdida y la importancia de honrar a quienes desempeñan un papel fundamental en nuestras vidas. Su lealtad, servicio y el duelo por su muerte resaltan la profundidad de las relaciones más allá de los lazos de sangre, demostrando que quienes cuidan y acompañan a otros pueden dejar un impacto espiritual y emocional duradero. Su vida y su muerte sirven como recordatorio de la devoción, la fidelidad y la influencia perdurable de quienes nutren y guían a otros.”</i>[3] (traducción libre)<br><br>Con toda probabilidad la muerte de Débora representaba para Jacob el inicio del cierre de las relaciones con las generaciones anteriores.<br><br>Es muy interesante que la Biblia ofrezca información acerca de la muerte de esta nodriza y no ofrezca detalles acerca de la muerte de Rebeca. Muchos exégetas bíblicos creen que la madre de Jacob y de Esaú murió antes que Isaac (Gén 35:27). Lo que la Biblia sí describe es que Rebeca fue sepultada en la tumba de los patriarcas junto a su esposo (Gén 49:31).<br><br>En segundo lugar, Jacob tiene que enfrentarse a la muerte de Raquel, la esposa que él amaba con locura (Gén 29:20). Esta pérdida ocurrió casi inmediatamente después de la muerte de Débora (Gén 35:16-20). Sin duda alguna que esta pérdida produjo unos resultados catastróficos en la vida de este hombre. Por ejemplo, su inclinación a proteger a sus hijos menores, José y Benjamín, los hijos que tuvo con Raquel. Al mismo tiempo, esto debió ser un agente catalítico para provocar en él la necesidad de reproducir en ellos una inversión del modelaje paterno filial que vio en Isaac. La Biblia dice que Isaac prefería a su primogénito. En cambio, Jacob privilegia a sus hijos más pequeños, particularmente a José.<br><br><i>“3 Jacob amaba a José más que a sus otros hijos porque le había nacido en su vejez. Por eso, un día, Jacob mandó a hacer un regalo especial para José: una hermosa túnica.”</i> (Gén 37:3, NTV)<br><br>La tercera pérdida que Jacob experimenta ocurre muy poco tiempo después de las anteriores: la muerte de Isaac su padre (Gén 35:27-29).<br><br>Estas pérdidas parecen haber provocado que Jacob perdiera la capacidad de ser un líder auto diferenciado. Esto es, su capacidad para separarse de los procesos emocionales circundantes se perdió.<br><br>Las capacidades que tenía este patriarca para operar a base de los principios rectores de su vida, las promesas y la visión que Dios le había dado a Abraham y a Isaac, también se perdieron. La narrativa bíblica acerca de la supuesta muerte de José acentúa que Jacob también perdió la capacidad y la disposición para exponerse y ser vulnerable ante los suyos.<br><br><i>“34 Entonces Jacob rasgó su ropa y se vistió de tela áspera, e hizo duelo por su hijo durante mucho tiempo. 35 Toda su familia intentó consolarlo, pero él no quiso ser consolado. A menudo decía: «Me iré a la tumba llorando a mi hijo», y entonces sollozaba.”</i> (Gén 37:34-35)<br><br>De hecho, el preludio de esa narrativa bíblica, la descripción de las luchas que había entre José y sus hermanos, revelan que Jacob había perdido la capacidad de autorregular sus emociones ante el sabotaje reactivo que esos hijos estaban desarrollando.<br><br>Al mismo tiempo, debemos comprender que Jacob al menos debió haber conocido el grado de tirantez que había entre ellos. La Biblia dice que ellos odiaban a José y que no había comunicación positiva (“<i>shâlôm</i>”, H7965) entre ellos.<br><br><i>“4 Pero sus hermanos lo odiaban porque su padre lo amaba más que a ellos. No dirigían ni una sola palabra <b>amable</b> hacia José.”</i> (Gén 37:4)<br><br>Esto formaba parte de la resistencia intrafamiliar que ellos estaban exhibiendo y que les impedía continuar operando como una familia unida. Por otro lado, la historia bíblica nos dice que José era el que le contaba a Jacob acerca de las fechorías que cometían sus hermanos.<br><br><i>“2 Este es el relato de Jacob y su familia. Cuando José tenía diecisiete años de edad, a menudo cuidaba los rebaños de su padre. Trabajaba para sus medios hermanos, los hijos de Bilha y Zilpa, dos de las esposas de su padre, así que le contaba a su padre acerca de las fechorías que hacían sus hermanos.”&nbsp;</i> (Gén 37:2)<br><br>En otras palabras, que de cierta manera Jacob expuso a José a ese peligro, probablemente con el fin de conocer acerca del comportamiento de sus otros hijos. Todo esto nos conduce a concluir que el preludio de la narrativa bíblica de lo que ocurrió a José, la descripción de las luchas que había entre José y sus hermanos, afirman que Jacob también había perdido sus capacidades para hacerle frente a la resistencia inercial que esos hijos estaban presentando.<br><br>Un dato que parece ratificar este punto es que el hombre a quien Dios llama Israel (v.10) y a quien le ratifica el pacto hecho a su abuelo y a su padre (vv. 12), vuelve a ser llamado Jacob luego de un caso de inmoralidad perpetrado por Rubén, el mayor de sus hijos (v.22). Ofreceremos nuestro análisis de esa historia en la próxima reflexión. En otras palabras, parece que Jacob había perdido la capacidad para operar desde la dimensión de la revelación de Dios para su vida.<br><br>De ahí en adelante, la historia de esta familia evidencia sin reserva alguna los efectos de la pérdida del equilibrio o el balance en la familia.<br><br>Creemos que la pérdida de la homeostasis en esta familia comenzó a ocurrir aquí. Las psicodinámicas individuales que encontramos en sus hijos evidencian que la estructura familiar había sido sacudida. Las narrativas bíblicas señalan que la presencia de Jacob como líder de confianza, con impacto afectivo, había comenzado a deteriorarse. Al parecer, las pérdidas experimentadas aislaron a Jacob y lo condujeron a perder su disposición para asumir la responsabilidad de su propia existencia emocional, al mismo tiempo que perdía sus capacidades para manejar las variables cruciales que él tenía que atender para poder ser capaz de continuar alcanzando el éxito como líder de este clan.<br><br>Sin duda alguna que el Señor tenía que intervenir en la familia de Jacob para poder conseguir que el cumplimiento de sus propósitos en esta. Esto forma parte de las características de la misericordia, la bondad y de la gracia de nuestro Señor. Él siempre está dispuesto a intervenir en nuestras tragedias como individuos y como familias. Él siempre está dispuesto para ayudarnos a enfrentar y manejar nuestras pérdidas y convertirlas en ganancia.<br><br>Existe una condición para que esto ocurra. El Señor ha prometido intervenir a nuestro favor en todos los momentos en los que nosotros declaramos y aceptamos nuestra incapacidad para llevar a cabo nuestra tarea. Se trata de esos momentos en los que somos invitados por Dios a reconocer nuestra incapacidad: aprender a decir “no puedo.” Vemos que Dios se inserta en esos escenarios con poder y gracia cuando confesamos nuestra incapacidad.<br><br>La Biblia dice que Moisés experimentó esto dirigiendo a la gran familia del pueblo de Israel. La narrativa bíblica dice que él admitió que no era capaz de llevar a cabo esa tarea por sí solo. La Biblia dice que Dios le hizo provisión de un plan poderoso.<br><br><i>“14 <b><u>No puedo yo solo soportar</u></b> a todo este pueblo, que me es pesado en demasía.”</i> (Núm 11:14, RV1960)<br><br><i>“9 En aquel tiempo yo os hablé diciendo: <b><u>Yo solo no puedo llevaros</u></b>. 10 Jehová vuestro Dios os ha multiplicado, y he aquí hoy vosotros sois como las estrellas del cielo en multitud. 11 ¡Jehová Dios de vuestros padres os haga mil veces más de lo que ahora sois, y os bendiga, como os ha prometido! 12 Cómo llevaré yo solo vuestras molestias, vuestras cargas y vuestros pleitos? 13 Dadme de entre vosotros, de vuestras tribus, varones sabios y entendidos y expertos, para que yo los ponga por vuestros jefes. 14 Y me respondisteis y dijisteis: Bueno es hacer lo que has dicho.”</i> &nbsp;(Det 1:9-14)<br><br>La Biblia dice que esta experiencia se repitió al final de la vida de Moisés y que él volvió a decir “no puedo.”<br><br><i>“1 Fue Moisés y habló estas palabras a todo Israel, 2 y les dijo: Este día soy de edad de ciento veinte años; <b>no puedo más salir ni entrar</b>; además de esto Jehová me ha dicho: No pasarás este Jordán. 3 Jehová tu Dios, él pasa delante de ti; él destruirá a estas naciones delante de ti, y las heredarás; Josué será el que pasará delante de ti, como Jehová ha dicho. 4 Y hará Jehová con ellos como hizo con Sehón y con Og, reyes de los amorreos, y con su tierra, a quienes destruyó. 5 Y los entregará Jehová delante de vosotros, y haréis con ellos conforme a todo lo que os he mandado. 6 Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará.”</i> (Det 31:1-6)<br><br>La Biblia dice que Dios hizo provisión de un plan de transición para manejar esa incapacidad.<br><br><i>“7 Y llamó Moisés a Josué, y le dijo en presencia de todo Israel: Esfuérzate y anímate; porque tú entrarás con este pueblo a la tierra que juró Jehová a sus padres que les daría, y tú se la harás heredar. 8 Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides.”&nbsp;</i> (Det 31:7-8)<br><br>Encontramos otro ejemplo en una de las historias acerca David. La Biblia dice que este joven procuraba prepararse para enfrentar a Goliat y le había sido recomendado que utilizara las armas de combate de otra persona. David dijo “no puedo.” La Biblia dice que Dios hizo provisión de un plan perfecto y glorioso: enseñar a David a confiar en la “herramientas” que Dios le había provisto. David derrotó a Goliat, pero esto requirió que David echara de sí todo aquello que no formaba parte del plan de Dios.<br><br><i>“39 Y ciñó David su espada sobre sus vestidos, y probó a andar, porque nunca había hecho la prueba. Y dijo David a Saúl: <b><u>Yo no puedo andar con esto</u></b>, porque nunca lo practiqué. Y David echó de sí aquellas cosas. 40 Y tomó su cayado en su mano, y escogió cinco piedras lisas del arroyo, y las puso en el saco pastoril, en el zurrón que traía, y tomó su honda en su mano, y se fue hacia el filisteo.” </i>(1 Sam 17:39-40)<br><br>También lo vemos en Job teniendo que aceptar en medio de sus crisis que no le quedaban fuerzas ni podía valerse por sí mismo.<br><br><i>“11 Ya no me quedan fuerzas para resistir, ni razón alguna para seguir viviendo. 12 No tengo la dureza de la roca, ni la consistencia del bronce. 13 No puedo valerme por mí mismo, ni cuento con ningún apoyo.” &nbsp;</i>(Job 6:11-13, DHH)<br><br>La Biblia dice que Dios resolvió esto recetándole a Job una medicina infalible: un encuentro profundo y sublime con el Señor.<br><br><i>“5 De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven.”</i> (Job 42:5, RV 1960)<br><br>Jacob no admitió su incapacidad para manejar las situaciones de su familia. Jacob aparentó confiar en su auto suficiencia. Un problema monumental que subyace en esta actitud es que la Biblia dice que Dios no valida ni aprueba nuestra auto suficiencia. Tenemos que reconocer nuestra insuficiencia para poder ser capaces de experimentar su poder.<br><br><i>“29 El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.”</i> (Isa 40:29)<br><br>La invitación es muy sencilla: reconozcamos nuestra dependencia de Dios y acerquemos confiadamente al trono de la gracia para que seamos capaces de alcanzar misericordia y hallar gracia para el socorro oportuno que Él ha prometido (Heb 4:16).<br><br><br>&nbsp;<br>[1] Friedman, Edwin H. 1985. Generation to Generation: family process in church and synagogue. New York, NY: The Guilford Press.<br>[2] Sof 1:15; Job 30:3 https://aboutholocaust.org/en/facts/what-is-the-difference-between-holocaust-and-shoah<br>[3] https://biblehub.com/topical/d/death_of_deborah,_rebekah's_nurse.htm<br><br><br><br><br><br><br></div></div></div></div></div></section>]]></content:encoded>
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			<title>1046 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 1 de marzo del 2026</title>
						<description><![CDATA[1046 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 1 de marzo del 2026Familias dirigidas por el Espíritu Santo: un marco teórico para el análisis de la familia de Jacob “28 Estas son las doce tribus de Israel, y esto es lo que su padre dijo a sus hijos al despedirse de ellos. Los bendijo con un mensaje apropiado para cada uno. 29 Entonces Jacob les dio las siguientes instrucciones: «Yo mor...]]></description>
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			<pubDate>Sun, 01 Mar 2026 07:27:31 +0000</pubDate>
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Entiérrenme junto con mi padre y mi abuelo en la cueva que está en el campo de Efrón el hitita. 30 Es la cueva del campo de Macpela, cerca de Mamre, en Canaán, la cual Abraham compró a Efrón el hitita como lugar de sepultura permanente. 31 Allí están enterrados Abraham y su esposa Sara; allí también están enterrados Isaac y su esposa Rebeca; y allí enterré a Lea. 32 Es la parcela de tierra y la cueva que mi abuelo Abraham les compró a los hititas». 33 Cuando Jacob terminó de dar este encargo a sus hijos, metió los pies en la cama, dio su último suspiro y se reunió con sus antepasados al morir.”</i> (Gén 49:28-33, NTV)<br><br>En nuestra reflexión anterior comenzamos a analizar el modelo de la familia de Jacob. Esta reflexión fue dedicada casi en su totalidad a la revisión del contexto familiar de donde surgió este patriarca bíblico. Esto es, el modelo de la familia de Isaac.<br><br>Nos parece impresionante e impactante el alto nivel de disfuncionalidad que encontramos en la casa de Isaac. Aún más las manifestaciones de la misericordia y el favor de Dios exhibidos en esta. Estas pueden ser encontradas en el hecho de que el Señor haya utilizado ese contexto familiar, con “sus arrugas y verrugas,” para el cumplimiento de las promesas que Dios le hizo a Abraham. En otras palabras, encontramos manifestaciones plenas de estas en el hecho de que Dios haya decidido utilizar el linaje de esa familia para regalarnos la nación de Israel y sobre todo, a Cristo: el Señor y Salvador del mundo.<br>Es importante destacar que Jacob emerge de ese modelo de familia para establecer y desarrollar el suyo. Los eventos que ocurren en la casa de Jacob, los conflictos que surgen y/o que sus miembros enfrentan, los procesos para la toma de decisiones y todas las interacciones que la Biblia relata sobre esa casa están matizados e influenciados por el modelo de familia del que él emerge.<br><br>La porción bíblica que aparece en el epígrafe de esta reflexión nos muestra un “final feliz” y dichoso para Jacob frente a su familia. Ese pasaje bíblico nos dice que Jacob muere lleno de días y rodeado por los suyos. De hecho, este patriarca muere dando instrucciones. No obstante, las narrativas bíblicas nos permiten conocer que el peregrinaje de esta familia fue uno muy accidentado. En otras palabras, la historia que relatan los versos que encontramos en el capítulo 49 del libro de Génesis son el resultado de la intervención divina y de la disposición de varios miembros de la familia de Jacob para obedecer y someterse a la voluntad del Señor.<br><br>Ahora bien, nos parece que la teoría de sistemas de familia que ofrece las mejores explicaciones teóricas y los mejores principios fundamentales para el análisis del modelo de familia de Jacob es la propuesta por Edwin Howard Friedmann (1932–1996): “Family systems theory” o “Model of Family Systems Thinking”. Friedman fue un rabino judío, fundador de la congregación Bethesda en Washington D.C. que se especializó en terapia de familias y en liderazgo congregacional. Uno de sus libros, “<i>Generation to Generation: family process in church and synagogue</i>”,[1] se convirtió en un clásico sobre teorías de sistemas familiares, toda vez que se enfocaba en el comportamiento de familias que asisten a las iglesias y a las sinagogas.<br>&nbsp;<br>A grandes rasgos, una teoría es una sugerencia o especulación sobre por qué ocurre algo y puede basarse en diversas filosofías, por ejemplo, «cuando esto ocurre, sucede lo siguiente» o «en esta situación, esto es lo próximo que debe ocurrir porque….».<br><br>Veamos una definición formal de este concepto:<br><br><i>“…una teoría es una serie de leyes que dan cuenta de un determinado fenómeno del universo, y que involucran normalmente tres elementos:<br>&nbsp;</i><ul><li><i>Un conjunto de hipótesis comprobadas, que sirven de punto de partida;</i></li><li><i>Un campo de aplicación, o sea, las cosas que explica la teoría;</i></li><li><i>Un conjunto de reglas que permiten extraer consecuencias válidas de las hipótesis.</i></li></ul><i>&nbsp; <br>Como se verá, cuando hablamos de una teoría, especialmente en el campo de las ciencias, no estamos hablando de una especulación, ni de una ocurrencia o una explicación posible entre muchas, sino de un verdadero entramado lógico de evidencias, argumentaciones y demostraciones que constituyen un sistema unificado. Al contrario de lo que su utilización popular sugiere, una teoría es lo más cerca que se puede estar científicamente de la verdad.<br>&nbsp; <br>Tipos de teoría</i><br><i><br>&nbsp;A grandes rasgos, podemos distinguir tres tipos de teorías, que son:</i><ul><li><i>Descriptivas,</i><ul><li><i>que identifican y detallan los rasgos de uno o varios acontecimientos o fenómenos bajo estudio. Buscan crear un modelo objetivo que refleje el accionar de la naturaleza.<br></i></li></ul></li></ul><i><br></i><ul><li><i>Explicativas,&nbsp;</i><ul><li><i>que abarcan dos o más fenómenos distintos para hallar la correlación entre ellos y determinar las leyes fundamentales que contienen su relación. Son aquellas que intentan construir relaciones de causa y efecto.<br></i></li></ul></li></ul><i><br></i><ul><li><i>Predictivas,&nbsp;</i><ul><li><i>que a partir de una relación causa y efecto ya descrita y explicada, se dedican a la inducción, o sea, a la extrapolación y la proyección de fenómenos posibles o de vínculos insospechados entre fenómenos. Procuran conectar puntos lejanos en la matriz de la realidad.”</i>[2]</li></ul></li></ul><br>La teoría de familia que esbozó Friedman es una de varias propuestas teóricas que pueden ayudarnos a entender por qué ocurrieron los eventos que Jacob y su familia tuvieron que enfrentar. Esta también nos ayudará a comprender muchas de las reacciones que se observan en sus miembros. Arribamos a la conclusión de que esta es la más adecuada para analizar este modelo de familia luego de examinar algunas de las otras teorías de familia que se han esbozado. Tenemos que admitir que el contexto religioso en el que Friedman desarrolló la misma pesó mucho en nuestra decisión.<br><br>Una nota editorial muy importante que tenemos que compartir es que Dios no necesita teorías ni modelos para llevar a cabo su voluntad. Somos nosotros los que necesitamos estos marcos teóricos-científicos para poder entender mejor lo que la Biblia nos está comunicando. En este caso, lo relacionado a los modelos de familia.<br><br>Es necesario que presentemos algunos puntos vitales de la teoría de Friedman con la finalidad de conocer porqué es que esta es tan pertinente para el análisis de la familia de Jacob. La presentación de estos puntos no pretende sustituir la necesidad de estudiar la totalidad de esta teoría. Es obvio que esta plataforma de reflexiones pastorales y teológicas no es la adecuada para hacer esto último.[3]<br><br>Comenzamos señalando que Friedman comenzó a desarrollar esta teoría motivado por las historias de angustias narradas por ministros, rabinos, sacerdotes y monjas cuando ellos explicaban los conflictos que encontraban en los miembros de sus congregaciones. Friedman también destaca las luchas jerárquicas que estos conflictos provocan en las congregaciones y la ambivalencia que experimentan los miembros y los ministros de esas congregaciones en sus respectivos senos familiares.<br><br>Las similitudes entre estas historias lo condujeron a arribar a dos (2) conclusiones. En primer lugar, que la familia es una experiencia “ecuménica” (en el sentido amplio de este concepto). Esto es, que las situaciones y los conflictos de familia trascienden los lineamientos y las fronteras religiosas. Todas las familias enfrentan problemas entre sus miembros sin importar cuál sea su trasfondo religioso. En segundo lugar, que aquello que más provoca la unidad de los líderes espirituales no son sus creencias o prácticas, sino los factores que contribuyen al estrés que todos ellos sufren.[4] En este caso, el estrés producido al tratar de ayudar a las familias que componen sus congregaciones.<br>&nbsp;<br>Uno de los énfasis o premisas fundamentales que Friedman imprime en su teoría es que él ve la familia como una unidad. Por lo tanto, que la aplicación y la orientación de la terapia de familia no puede enfocarse en aquel miembro que presenta alguna sintomatología. Friedman insiste en que hay que ver la familia como un todo. Él subraya que las psicodinámicas individuales que encontramos en estas tienen que ser consideradas dentro del contexto familiar como reacciones o respuestas a este. Esa premisa provoca esta otra: Friedman señala que cada persona en una familia desempeña un papel en la forma en que funcionan las demás personas en ese sistema familiar. En otras palabras, la familia opera igual que una organización en donde el funcionamiento de cualquier miembro, incluyendo al líder, desempeña un papel significativo en el funcionamiento de los demás miembros de esta.<br><br>Friedman también hace énfasis en el poder de la “presencia” del líder de una familia u organización. Para él, esa “presencia” es la huella de confianza, aplomo, porte, calma, concentración y energía que ese líder deja dondequiera que va: un espíritu, una esencia y un impacto afectivo que impregna una organización. Friedman señala que esa presencia se relaciona con la madurez emocional, la disposición para asumir la responsabilidad de su propia existencia emocional, de su propio destino y de las variables cruciales que tiene que manejar para poder alcanzar el éxito como líder.<br><br>Hay un elemento importante de la teoría de familia que propone Friedman que debe ser considerado aquí. Se trata del concepto de la auto diferenciación en el líder de la familia. La auto diferenciación es un proceso psicológico y emocional de madurez que permite a un individuo definir su propio "yo", separado de las emociones y opiniones de los demás, especialmente en el contexto familiar. Implica mantener la individualidad y autonomía emocional incluso en relaciones estrechas o bajo presión, fomentando relaciones más sanas y estables.<br><br>La auto diferenciación no es solo la separación física, sino la capacidad de mantener el autocontrol y la identidad propia dentro del sistema emocional.<br>&nbsp;Friedman lo describe utilizando características y ejemplos que encontramos en las grandes figuras que se destacaron en el Renacimiento (1300- 1600).[5] Esta fue una época después de la Edad Media en la que resurgió el interés por los clásicos grecorromanos, los descubrimientos científicos y la exploración de otros continentes. El estudio de la vida de muchos de los gigantes que vivieron en esa época condujo a Friedman a llegar a las siguientes conclusiones sobre la conducta y la personalidad de ellos.&nbsp;<br>&nbsp;&nbsp;<ul><li>desarrollaron la capacidad de separarse de los procesos emocionales circundantes.</li><li>desarrollaron la capacidad para obtener claridad sobre los principios que regían sus vidas, así como la visión adecuada de sus proyectos o retos.</li><li>desarrollaron la disposición para exponerse y ser vulnerables.</li><li>desarrollaron la persistencia para enfrentar la resistencia inercial.[6]</li><li>desarrollaron la autorregulación de las emociones ante el sabotaje reactivo.</li></ul><br>La suma de estas características es definida por Friedman como auto diferenciación. Un líder de familia que es efectivo posee esta cualidad.<br><br>Estas características pueden ser encontradas en los líderes de comunidades religiosas (pastores, rabinos, sacerdotes). Enfatizamos que las comunidades religiosas operan como familias de la fe.<br><br>En el caso de los líderes congregacionales Friedman señala que nuestra participación con las familias de la iglesia durante los ritos de iniciación (“<i>rites of passage</i>”), eventos de los ciclos vitales tales como las bodas, partos, quinceañeros, funerales, nos convierte en figuras vitales para ayudar en la terapia de familia. Dice él que estos ritos constituyen los momentos más propicios para integrar y transformar cualquier sistema familiar. Él afirma que los eventos de los ciclos vitales son "bisagras del tiempo" en las que las puertas pueden abrirse o cerrarse durante generaciones.[7] Friedman añade a esto la importancia que poseen los años en los que estamos relacionándonos con estas familias. Él afirma que esta es una de las razones por la que los líderes congregacionales pueden ser tan efectivos al enfocarse en el sistema de relaciones familiares en general, en vez de en las psicodinámicas de algunos de sus miembros.[8] Él añade que somos mucho más efectivos cuando hemos desarrollado las características de líderes auto diferenciados.<br><br>Ver la familia como una organización también conduce a Friedman a analizar la familia como un sistema vivo, en el que líderes y seguidores están íntimamente conectados a través de un campo emocional que ellos han creado. En este sistema se producen efectos positivos o negativos para la salud de la organización.<br><br>Él hace mucho énfasis en el concepto del campo emocional en su teoría de familia. Él decía que los miembros de una organización están entrelazados en un sistema de procesos emocionales en espiral, un campo emocional similar a un campo magnético[9]. Sobre esto último, el Dr. David Cox ha dicho lo siguiente:<br><br><i>“El modelo de liderazgo de la teoría de campos enfatiza el efecto de la presencia diferenciada de un líder en los procesos emocionales del sistema, la medida en que los líderes se expresan ante los demás y distinguen entre sí mismos y las personas que los rodean. Friedman (1996a, 1996b, 1999) se preocupó especialmente por los campos emocionales creados por líderes que valoran la unión por encima de la individualidad, la creatividad o la imaginación. Observó que «cuando un miembro autodirigido, imaginativo, enérgico o creativo (en un nivel inferior de la jerarquía organizacional) se ve constantemente frustrado y saboteado en lugar de animado y apoyado, el 100 % de las veces será cierto que, independientemente de si los disruptores son supervisores, subordinados o compañeros, la persona en la cima de esa institución será un pacifista» (1996b, pp. 35-36), una persona que cree que los buenos sentimientos son más importantes que el progreso y que se esfuerza al máximo por evitar la ansiedad y el conflicto a toda costa.”</i>[10]<br><br>Friedman afirma que los seguidores no tienen que observar directamente a un líder, ni siquiera ser parte de una jerarquía directa en la "cadena de mando", para verse afectados, positiva o negativamente por lo que sucede en ese sistema. El funcionamiento y la dirección que el líder le imprime a esa organización, en este caso a su familia, es más que suficiente para impactar a los miembros de esta. Él dice que estos lo seguirán dondequiera que él vaya. Esto será así si el líder (es decir, la cabeza) de una organización define claramente la dirección que sigue y si este se mantiene conectado con los miembros de esta. En estos casos la relación de causa-efecto será automática.<br><br>Simultáneamente, un líder debe ser consciente de que no se puede lograr un cambio en una organización sin alterar la homeostasis de esta. Este es un concepto clave en esta teoría. ¿Qué es la homeostasis?<br><br>“<i>Homeostasis: la tendencia de cualquier conjunto de relaciones a esforzarse perpetuamente, de forma autocorrectiva, por preservar los principios organizadores de su existencia.</i>”[11]<br><br>Este elemento es vital para que una familia exista. Debemos entender que hace falta cierta clase de balance para que esta pueda mantener la continuidad necesaria para conservar su identidad. Regularmente, este balance es sostenido por algún miembro o alguna combinación de miembros de esta. En el sur de los Estados Unidos se conoce a esta persona como el “<i>cane tapper</i>”, aquella persona que golpea el suelo con su bastón cuando va a decir algo importante. La tradición sureña destaca que generalmente todos los presentes hacen silencio cuando esto ocurre para poder prestar atención y escuchar lo que esta persona va a decir.<br><br>Friedman señala que algo extraordinario ocurre cuando esta persona desaparece o deja de realizar sus funciones. Él afirma que por lo general es aquí que se pierde la homeostasis en la familia y que este desplazamiento provoca que surja la figura de lo que él llama “paciente identificado.”[12] Esto es, que uno o más de los miembros de la familia comenzarán a presentar comportamientos y/o conductas[13] que no son típicas en esa familia o que abrazarán conductas tales como uso de sustancias, uso de la violencia, distanciamiento de la familia, etc.<br><br>Debemos señalar que se necesita una enorme cantidad de energía para desequilibrar un sistema. Sin embargo, es sumamente importante entender que el sistema debe alterarse significativamente para lograr un cambio. Esta alteración podría producir que algún síntoma se desencadene de forma involuntaria. Por ejemplo, los provocados por un problema personal, por tensiones en las relaciones, por la salud de un miembro y/o su comportamiento disfuncional. Esto, generalmente, provocará que un miembro de la familia se reubique en una posición distinta dentro de la organización familiar.<br><br>Friedman realiza una serie de recomendaciones para tratar con estas situaciones. Una de estas es que hay enfocarse (centrarse) en los procesos (incluyendo los emocionales), en lugar de enfocar en el contenido sintomático que observamos en el miembro de la familia que presenta cambios en su conducta y/o en su comportamiento. Otra, que tenemos que ver los efectos de estos procesos como partes integrales de las estructuras familiares en lugar de verlos como un punto final en las cadenas lineales de las causas o las fuentes de los problemas que enfrentamos como familia. Él añade que hay que procurar eliminar los síntomas modificando la estructura de la familia en lugar de intentar cambiar directamente la parte disfuncional de esta.<br><br>Friedman también aconseja que se procure predecir el funcionamiento (en la estructura) de un miembro determinado de esa familia. Esto, dice él, no debe realizarse analizando la naturaleza de ese miembro. Él sugiere que esto debe hacerse observando la posición que ese miembro ocupa en el sistema familiar. Estaremos presentando ejemplos de esto en nuestro análisis de la familia de Jacob.<br><br>Veamos por qué Friedman destaca este dato en su teoría de familia. Hay especialistas en la conducta humana que han comprobado que el orden de nacimiento promueve conductas que podemos clasificar como típicas o esperadas.<br><br>Por ejemplo, sabemos que los primogénitos tienden a ser perfeccionistas, batallan para llenar las expectativas que se tienen de ellos y que por lo general son confiables y más conscientes de las situaciones. Generalmente, a ellos les gusta hacer listas, organizar los sistemas, son críticos y casi siempre son muy serios. Se ha identificado que la mayoría de ellos cree en la autoridad, en los rituales y que suelen ser conservadores. Además, se ha comprobado que los primogénitos tienden a ser legalistas, que procuran que las cosas se hagan por “el libro,” y que desarrollan la tendencia a ser leales y a ser auto suficientes. Al mismo tiempo, a la mayoría de estos no les gustan las sorpresas, casi siempre son “<i>goal oriented</i>” (dirigidos por metas para alcanzar) y que se inclinan a ser dominantes, negociadores e influyentes.<br><br>En cambio, los hijos que nacen en el medio son muy difíciles de clasificar. Ellos tienden a ser una pléyade de contradicciones. Es muy complicado determinar o de descifrar hacia dónde irán. Muchos de ellos tienen la propensión a rebotar en la dirección contraria al primogénito. Se ha comprobado que por lo general ellos pueden ser los más monógamos de todos. Muchos especialistas subrayan que los mueve el deseo de hacer que alguna relación en su vida funcione: para ellos. Son competentes, negociadores naturales y se inclinan a buscar solaz en otros fuera de la familia inmediata.<br><br>Los menores desarrollan la tendencia a ser los payasos del hogar o aquellos que procuran entretener a los demás. Casi siempre se sienten rechazados, o que no son tomados en serio. Ellos son impactados con frecuencia con frases tales como: “ustedes son los menores”, “los más jóvenes”, “los más débiles,” “los de menos experiencia”, “los menos capaces.” Por lo general se les dice lo que tienen que hacer. Esto ocurre así hasta que descubren su independencia. Es entonces que desarrollan la tendencia a vivir para demostrarle a la familia que ellos sí son capaces. Usualmente se convierten en personas extrovertidas (“<i>outgoings</i>”) que se expresan muy bien. La mayoría de ellos se comportan en sus trabajos como veleros movidos por el viento de la empresa en la que trabajan. O sea, que fluyen y procuran sentirse a gusto allí. Además, por lo general son orientados hacia las personas (“<i>people oriented</i>”).<br><br>Estos datos tienen enormes implicaciones para los enfoques de la consejería prematrimonial que se centran en la posición de los novios en sus respectivas familias de origen. Friedman señala que no podemos descartar la importancia de estos datos. No obstante, él señala que hay que enfocarse en la adaptación de las personalidades de estos dentro de la estructura familiar de la que provienen.[14]<br><br>Nuestra próxima reflexión nos colocará en una mejor posición para manejar esta teoría. Tal y como hemos compartido en reflexiones anteriores, el análisis de la familia de Jacob nos permitirá observar cómo se pierde la homeostasis en esta. También veremos cómo Dios inserta su mano de misericordia para provocar que esa familia pudiera recuperar ese equilibrio o balance. Además, veremos transformaciones en la estructura de esa familia que fueron esenciales para poder dar a luz una nación: la de Israel, así como para ser la matriz de donde nació Jesucristo, el Salvador del mundo.<br><br><br>&nbsp; <br>[1] Friedman, Edwin H. 1985. Generation to Generation: family process in church and synagogue. New York, NY: The Guilford Press.<br>[2] https://concepto.de/teoria/<br>[3] Hay algunos resúmenes ejecutivos muy buenos. Uno de estos, escrito por el Dr. David Cox, “The Edwin Friedman Model of Family Systems Thinking: Lessons for Organizational Leaders.” (https://pdfs.semanticscholar.org/9ac8/53d5ffae6aecbac2a8ada006b4ddd0f4a326.pdf)<br>[4] Friedman, Edwin H. 1985, Op.cit., p.1<br>[5] https://www.britannica.com/event/Renaissance<br>[6] La resistencia adicional que hace el medio para que algo que está fluyendo continúe su curso (https://glossary.slb.com/terms/i/inertial_resistance).<br>[7] Op.cit., pp. 5-6.<br>[8] Op.cit., p.12<br>[9] Wheatley, M. J. (1999). Leadership and the new science: Discovering order in a chaotic world. (2nd Ed.). San Francisco: Berrett-Koehler<br>[10] &nbsp;Cox, David. “The Edwin Friedman Model of Family Systems Thinking: Lessons for Organizational Leaders.” (https://pdfs.semanticscholar.org/9ac8/53d5ffae6aecbac2a8ada006b4ddd0f4a326.pdf)<br>[11] Op.cit. p.23.<br>[12] Op.cit. pp 21-80.<br>[13] Aunque los términos “conducta” y “comportamiento” se utilizan a menudo de manera intercambiable, tienen significados distintos en el ámbito de la psicología. La conducta se refiere a acciones observables y medibles, mientras que el comportamiento incluye tanto acciones como procesos internos que influyen en esas acciones. Comprender estas diferencias puede ayudar a analizar mejor cómo las personas actúan y se relacionan con su entorno. <br>[14] Op.cit., p. 18<br><br><br><br><br><br><br><br><br></div></div></div></div></div></section>]]></content:encoded>
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			<title>1045 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 22 de febrero del 2026</title>
						<description><![CDATA[1045 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 22 de febrero del 2026Familias dirigidas por el Espíritu Santo: la familia de Jacob “28 Estas son las doce tribus de Israel, y esto es lo que su padre dijo a sus hijos al despedirse de ellos. Los bendijo con un mensaje apropiado para cada uno. 29 Entonces Jacob les dio las siguientes instrucciones: «Yo moriré pronto y me uniré con mis ante...]]></description>
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			<pubDate>Sun, 22 Feb 2026 07:14:06 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<section class="sp-section sp-scheme-0" data-index="1" data-scheme="0"><div class="sp-section-slide"  data-label="Main" ><div class="sp-section-content" ><div class="sp-grid sp-col sp-col-24"><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="0" style=""><div class="sp-block-content"  style=""><b>1045 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 22 de febrero del 2026<br>Familias dirigidas por el Espíritu Santo: la familia de Jacob</b> <br><br><i>“28 Estas son las doce tribus de Israel, y esto es lo que su padre dijo a sus hijos al despedirse de ellos. Los bendijo con un mensaje apropiado para cada uno. 29 Entonces Jacob les dio las siguientes instrucciones: «Yo moriré pronto y me uniré con mis antepasados. Entiérrenme junto con mi padre y mi abuelo en la cueva que está en el campo de Efrón el hitita. 30 Es la cueva del campo de Macpela, cerca de Mamre, en Canaán, la cual Abraham compró a Efrón el hitita como lugar de sepultura permanente. 31 Allí están enterrados Abraham y su esposa Sara; allí también están enterrados Isaac y su esposa Rebeca; y allí enterré a Lea. 32 Es la parcela de tierra y la cueva que mi abuelo Abraham les compró a los hititas». 33 Cuando Jacob terminó de dar este encargo a sus hijos, metió los pies en la cama, dio su último suspiro y se reunió con sus antepasados al morir.”</i> (Gén 49:28-33, NTV)<br><br>El análisis del modelo bíblico de familia de Jacob presenta unos retos extraordinarios. Por un lado, encontramos que los contextos familiares de los que él proviene, el de Abraham su abuelo y el de Isaac su padre, nos presentan muchas avenidas para estudiar. El impulso visceral de querer dedicarnos al análisis de estos contextos es grande. Estamos convencidos de que debemos estudiarlos a fondo y por separado.<br><br>En esta reflexión procederemos a dedicarle unos párrafos al análisis del modelo de familia que nos ofrece Isaac, el padre de Jacob. La razón por la que lo haremos es obvia. Estamos convencidos de que la casa de Isaac afectó la vida de Jacob y lo condicionó a desarrollar el modelo de familia que él ensambló: el que queremos analizar.<br><br>Advertimos que este análisis preliminar es tan solo el resumen de un grupo de pinceladas de todas las alternativas que nos ofrece el modelo de familia de Isaac. Repetimos que el propósito de traerlo a la consideración de los lectores no es conocer ese modelo a profundidad, sino que este nos pueda servir como una pista de despegue y de aterrizaje para el análisis del modelo de familia de Jacob.<br><br>La propuesta que formularemos en esta batería de reflexiones es simple. El modelo de familia de Jacob responde al comportamiento que encontramos en aquellas familias en las que se pierde la figura que mantiene el balance en estas. Edwin Friedman[1] llamó a esto la pérdida de la homeostasis o equilibrio de un sistema. Compartiremos algunos de detalles de la teoría de familia que este gigante académico y religioso un poco más adelante en esta batería de reflexiones.<br>&nbsp;<br>La Biblia nos permite conocer que Jacob es el líder de una familia altamente disfuncional. Este dato es glorioso porque afirma que Dios puede escoger esa clase de familias para manifestarse a través de estas con poder y gloria.<br><br>La familia de la que Jacob emerge también presenta dificultades en muchos escenarios. Un ejemplo de esto son los escenarios de los procesos de proyección familiar.<br><br>La Biblia nos presenta varios incidentes en los que vemos la transmisión de patrones emocionales y de ansiedades de generación en generación dentro de un sistema familiar. En el caso de Jacob, este experimenta y propicia la transmisión de estos patrones entre los suyos porque lo vivió en el seno de la casa de Isaac. Advertimos que este proceso de proyección también se puede observar en la dinámica congregacional, afectando el liderazgo y el funcionamiento general de cualquier iglesia.<br><br>Un ejemplo de estos procesos de proyección lo encontramos en las narrativas del libro de Génesis. Estas nos permiten ver a Abram pidiéndole a su esposa Sarai que dijera que ella era su hermana. Esto, por miedo a que lo mataran para poder quedarse con ella (Gén 12:10-20). Esta reacción fue provocada por el hambre que había en la región del Neguev (vv.9, 12), lugar en el que Abram vivía.<br><br>Abraham (ya Dios le había cambiado el nombre, Gén 17:5), repitió este patrón cuando se mudó a Gerar, entre Cades y Shur (Gén 20:1-18). Una vez más, él acudió a pedirle a Sara que dijera que ella era su hermana para evitar así que lo mataran. La Biblia dice que este patrón también fue repetido por Isaac, esta vez cuando se él mudó a Gerar debido al hambre que había en la región en la que él vivía (Gén 26:1-11).<br><br>Estos datos nos permiten ver la manifestación de la misericordia divina al seleccionar esta familia para reglarnos al padre de la fe y la genealogía de Cristo nuestro Señor y Salvador. Dios decidió hacer esto a pesar de las debilidades familiares y de las grietas en el carácter que estos patriarcas exhibieron.<br><br>La Biblia nos dice que la familia de Jacob experimentó problemas con el autoconocimiento y el autocontrol. Ella revela que Jacob necesitó que Dios le cambiara el nombre para poder encontrarse a sí mismo y que sus hijos tuvieron problemas para manejar los impulsos de realizar actos violentos (Gén 34, la historia de Dina; Gén 37:12-28, la historia de la venta de José). Estas características predican la incapacidad que ellos tenían para navegar las complejidades emocionales de sus roles, la incapacidad para mantener la integridad, tanto como individuos, así como familia y la ausencia de salud en el sistema de familia que Jacob lideraba. Sin duda alguna que el génesis de estas incapacidades fue el modelo de familia de Isaac.<br><br>Estos datos nos colocan ante la necesidad de analizar el modelo de familia en el que Jacob se formó: el de la casa de Isaac. ¿Qué sucedió con Jacob en esa familia? La Biblia incluye en la narrativa acerca de la casa de Isaac que Jacob experimentó problemas con el orden de nacimientos en ese hogar. Haber nacido como el menor de la casa lo colocó en una posición de desventaja y generadora de muchos conflictos. Esta es quizás una de las razones por las que él sobre protegía a los más pequeños de su casa.<br><br>El modelo paternal que él poseía de su padre Isaac pudo haber sido adecuado en términos de la fe y de la promesa profética. No obstante, el modelo relacional, los triángulos emocionales, las tensiones existentes entre él y su padre le condujeron a permitir la participación de una tercera persona para resolver estos.<br><br>Es aquí que encontramos en acción la figura de su madre, Rebeca. Esto no solo creó una distracción de los escenarios relacionales antes mencionados, sino que produjo un conflicto muy serio entre todos los miembros de esa familia. En otras reflexiones acerca de este tema examinaremos la importancia que tiene comprender estos triángulos. Esto es crucial para abordar los patrones de comunicación y los conflictos dentro de las familias y las organizaciones.<br><br>La realidad es que Isaac había vivido una experiencia similar en la casa de sus padres. Las luchas entre Sara, su progenitora y Agar e Ismael, habían creado un conflicto que todavía está vivo en la posmodernidad. Jacob debió haber sido afectado por esto. Lo sabemos porque la Biblia dice que Isaac e Ismael mantenían cierto grado de relaciones. Ella dice que ambos participaron en el sepelio de Abraham (Gén 25:9). La Biblia también dice que Esaú se casó con una de las hijas de Ismael (Gén 28:9). En otras palabras, que Jacob debió haber tenido algún grado de experiencia relacional con el clan del medio hermano de su padre.<br><br>Por otro lado, la Biblia señala que Sara murió cuando Isaac tenía cerca de 37 años.[2]<br>&nbsp;<br><i>“1 Fue la vida de Sara ciento veintisiete años; tantos fueron los años de la vida de Sara. 2 Y murió Sara en Quiriat-arba, que es Hebrón, en la tierra de Canaán; y vino Abraham a hacer duelo por Sara, y a llorarla.”</i> (Gén 23:1)<br><br>Es muy interesante que la Biblia dice que él pudo hallar consuelo para esa muerte cuando Eliezer le trajo a Rebeca. La Biblia dice que esto ocurrió tres (3) años después de la muerte de Sara.<br><br><i>“20 y era Isaac de cuarenta años cuando tomó por mujer a Rebeca, hija de Betuel arameo de Padan-aram, hermana de Labán arameo.”</i> (Gén 25:20).<br><br>Esto puede implicar que Isaac aún no había podido superar esa muerte; luego de tres (3) años.<br><br>Al mismo tiempo, es muy curioso el dato de que la Biblia dice que Isaac llevó a vivir a Rebeca a la tienda de campaña que había utilizado Sara.<br><br><i>“67 Luego Isaac la llevó a la carpa de Sara, su madre, y Rebeca fue su esposa. Él la amó profundamente, y ella fue para él un consuelo especial después de la muerte de su madre.”</i> (Gén 24:67, NTV)<br><br>Esto implica que Isaac pudo haber estado viviendo en la tienda de campaña de su madre durante tres (3) años antes de casarse. O sea, que él no había construido su propia residencia, aun cuando era el hijo de uno de los hombres más ricos que había en la tierra en ese momento. ¿Estaba Isaac demasiado cómodo en la casa de Abraham? Estas historias y sus implicaciones deben haber impactado la vida y el carácter de Jacob.<br><br>La Biblia también dice que Rebeca no podía tener hijos porque era estéril y que Isaac oró para que Dios hiciera el milagro. Encontramos en la Biblia que Dios hizo ese milagro cuando esta pareja tenía 20 años de matrimonio.<br><br><i>“26 Después salió su hermano, trabada su mano al calcañar de Esaú; y fue llamado su nombre Jacob. Y era Isaac de edad de sesenta años cuando ella los dio a luz.” </i>(Gén 25:26).<br><br>Hay que reconocer que a los 60 años de edad uno está preparado para ser abuelo.<br><br>El relato bíblico continúa diciendo que el embarazo de Esaú y Jacob (mellizos) fue muy difícil, al punto que Rebeca prefirió morir a tener que continuar enfrentando las complicaciones de este.<br><br><i>“22 Y los hijos luchaban dentro de ella; y dijo: Si es así, ¿para qué vivo yo? Y fue a consultar a Jehová; 23 y le respondió Jehová: Dos naciones hay en tu seno, Y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas; El un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, Y el mayor servirá al menor.”</i> (Gén 25:22-23, RV 1960)<br><br><i>“[22] And the children struggled together within her; and she said: ‘If it be so, wherefore do I live?’ And she went to inquire of the Lord. [23] And the Lord said unto her: Two nations are in thy womb, / And two peoples shall be separated from thy bowels; / And the one people shall be stronger than the other people; / And the elder shall serve the younger:”</i> (Gén 25:22-23, Tanakh, Hebrew English Bible)<br><br>Esa revelación colocó a Rebeca en posición de conocer con anticipación que tendría gemelos y que ambos serían varones. Esto, en una época en la que esto no se podía conocer hasta que ocurriera el parto. Ese pasaje también señala que ese embarazo no fue necesariamente deseado. En otras palabras, que el modelo maternal que Jacob tenía poseía unos elementos de disfuncionalidad que son evidentes. Esa porción de las Sagradas Escrituras dice que Rebeca prefería estar muerta a tener que enfrentar los problemas de su embarazo.<br><br>Es lógico concluir que Rebeca no compartió esta experiencia con su marido. Por otro lado, si ella lo hizo, entonces Isaac no creyó en la revelación que Dios le había dado a su esposa. Los problemas que surgieron luego pudieron haberse evitado si ella hubiera compartido esa revelación y/o si él hubiera decidido creer en esta. O sea, que Jacob se cría y se desarrolla en un ambiente en el que la comunicación entre sus padres posiblemente no era la mejor y en el que los niveles de confianza entre ellos tampoco lo eran.<br><br>Repetimos: Jacob nace y se cría en ese ambiente.<br><br>Hemos señalado que el modelo maternal tampoco fue muy halagüeño. Ya hemos visto que la comunicación efectiva entre papá y mamá parecía no existir y/o que el nivel de credibilidad estaba afectado. A todo esto, tenemos que añadir que las componendas de Rebeca tratando de querer ayudar a Dios, impulsaron a Jacob a mentir y a engañar a su mismo padre. La Biblia dice que años más tarde Jacob chocó con este tipo de conducta en la casa de Betuel, padre de Rebeca y de Labán su hermano. En otras palabras, que Rebeca parece haber aprendido esto en la casa de su padre. ¡Qué clase de misericordia tiene Dios! Estas familias forman parte del linaje del que nace el Redentor del mundo.<br><br>Añadimos a todos estos datos que los modelos paternales y maternales de Jacob no son los únicos que se habían lacerado. Recordemos que Isaac privilegiaba a Esaú por ser el primogénito de esa familia (orden de nacimiento) y por ser diestro en la caza y hombre de campo.<br><br><i>“27 Y crecieron los niños, y Esaú fue diestro en la caza, hombre del campo; pero Jacob era varón quieto, que habitaba en tiendas. 28 Y amó Isaac a Esaú, porque comía de su caza; mas Rebeca amaba a Jacob.”</i> (Gén 25:27).<br><br>¿Será esto un indicio de que Isaac no prefería a Jacob porque le recordaba su adolescencia y su juventud adulta?<br><br>Ahora bien, sabemos que el modelo de fraternidad en ese hogar también estaba dislocado porque la relación entre Jacob y Esaú no parece haber sido cordial desde antes del robo de la primogenitura. Por un lado, sabemos que la Biblia dice que Esaú aborreció (“<i>śâṭam</i>”, H7852) a Jacob luego de esos incidentes (Gén 27:41). Por otro, que la Biblia nos dice que Esaú le tiene que rogar a Jacob que le permitiera comer algo de la comida que este había preparado.<br><br>También sabemos que la Biblia nos deja conocer que los valores y principios de fe y de conducta en esa familia también estaban fragmentados desde mucho antes de esos incidentes. Por ejemplo, Jacob no tiene problemas para convencerse de que la primogenitura se podía comprar y Esaú para concluir que esta se podía vender. Es más, Esaú manifestó que esta se podía menospreciar (Gén 25:34c). Hay que señalar que el valor de la primogenitura y de la bendición adscrita a esta era algo sagrado. Esto es similar a que alguien desee vender sus ministerios y sus dones y que encuentre a otro que los quiera comprar.<br><br><i>“32 Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura?”</i> (Gén 25:32, R 1960)<br><br>Luego de esto, la Biblia nos permite conocer que Jacob y Esaú comienzan a experimentar la inestabilidad y la ambivalencia de Isaac. En primer lugar, su padre se mudó del lugar en que vivía, entre Cades y Bered (Gén 16:14; 25:11) para irse a Gerar, tierra de los filisteos (Gén 26:1). La Biblia dice que Dios se le apareció allí (vv. 2-5) y lo bendijo en ese lugar (v.12). De allí, él se mudó al valle de Gerar (v.17) y esto inicia otros procesos de mudanzas provocadas por rencillas a causa de los pozos de agua (Esek, vv.19-20; Sitna y Rehobot vv. 21-22). La Biblia dice que Isaac se mudó de allí a Beerseba (v.23) y que Dios se le volvió a aparecer (v.24). Es entonces que él decide edificar un altar e invocar el nombre de Jehová (v.25).<br><br>Sabemos que la experiencia de Isaac, el ser nómada, puede ser considerada como algo cultural, antropológico y hasta precursor del peregrinaje de Israel por el desierto. Sin embargo, un dato que refuerza la conclusión a la que hemos llegado es que la mayoría de estas mudanzas obedecieron a que Isaac no quería defender el derecho que le asistía por los pozos que él había cavado. Isaac huía de los conflictos. Tenemos que afirmar que la frecuencia de estas mudanzas no abonó al sentido de hogar y el de pertenencia de Esaú y de Jacob.<br><br>La buena noticia es que la misericordia y el favor de Dios se manifiestan en estos escenarios con toda su fuerza. Esta es la única forma de entender que alguien con tantas grietas en el carácter y de debilidades en su personalidad continuara bajo el cuidado de Dios como el hijo de la promesa. ¡Bendita sean esa misericordia y ese favor!<br><br>Un dato editorial: Isaac termina viviendo en Mamre (Gén 35:27), a mitad de camino entre Bethel y Beerseba. Un dato significativo es que ese era el lugar en el que Abraham habitó. O sea, que Isaac regresó al lugar de sus raíces.<br><br>Es obvio que el carácter de Esaú también se afectó. La Biblia dice que él comenzó a tomar decisiones que amargaban el espíritu de Isaac y el de Rebeca. Esto no era común en clanes patriarcales. La cultura de estos sistemas familiares giraba alrededor de honrar a los padres y a los ancianos.<br><br><i>“34 Y cuando Esaú era de cuarenta años, tomó por mujer a Judit hija de Beeri heteo, y a Basemat hija de Elón heteo; 35 y fueron amargura de espíritu para Isaac y para Rebeca.”</i> (Gén 26:34-35).<br><br>La Biblia nos permite conocer que esto ocurrió antes de que Isaac le diera la bendición de la primogenitura a Jacob. La Biblia también dice que esta conducta alcanzó dimensiones inauditas luego de que Esaú perdiera sus bendiciones.<br><br><i>“6 Y vio Esaú cómo Isaac había bendecido a Jacob, y le había enviado a Padan-aram, para tomar para sí mujer de allí; y que cuando le bendijo, le había mandado diciendo: No tomarás mujer de las hijas de Canaán; 7 y que Jacob había obedecido a su padre y a su madre, y se había ido a Padan-aram. <b>8 </b><b>Vio asimismo Esaú que las hijas de Canaán parecían mal a Isaac su padre; </b>9 y se fue Esaú a Ismael, y tomó para sí por mujer a Mahalat, hija de Ismael hijo de Abraham, hermana de Nebaiot, además de sus otras mujeres.”</i>&nbsp; (Gén 28:6-9)<br><br>El carácter de Jacob también debe haberse afectado por las experiencias vividas con las decisiones que tomó su hermano.<br><br>Añadimos a esto que su idea de la autoridad de Dios, de su poder y de la veracidad de sus palabras no era la mejor. Podemos encontrar evidencias de esto en la narrativa del primer encuentro que él tiene con Dios (Gén 28:10-19). La Biblia dice que él sabía que había sido Dios el que se le había revelado. La Biblia dice que Dios le dijo allí lo siguiente:<br><br><i>“14 Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente. 15 He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.” </i>(Gén 28:14-15)<br><br>Es por esto que él reacciona diciendo que ese lugar era terrible y que no era otra cosa que casa de Dios y puerta del cielo. Es por eso que él decide hacer un altar en ese lugar y que le cambia el nombre al mismo: lo llama Bet-el (“Casa de Dios”) (Gén 28:16-19). Sin embargo, la Biblia también dice que él expresó allí que obedecería a Dios si Dios cumplía lo que le había dicho y le permitía regresar en paz a la casa de su padre (vv. 20-22). En otras palabras, que en el corazón de Jacob no existía la convicción acerca de la autoridad y de la suficiencia de la Palabra hablada por Dios que encontramos en los corazones de su abuelo y de su padre. Su corazón estaba tan agrietado y endurecido que este hombre no pudo ser transformado ni siquiera por la revelación que había tenido del poder, la gloria y la majestad de Dios. Ciertamente que el corazón y el alma de este hombre estaban muy lastimados. Concluimos que estas lastimaduras y esta idea tan pobre acerca de Dios fueron adquiridas en la casa de Isaac.<br><br>Este es el Jacob que sale a formar su propio modelo de familia.<br><br>Encontraremos que Jacob tuvo que luchar con muchas de estas características a través de toda su vida. La buena noticia es que sabemos que el Señor lo salvó y lo transformó para poder utilizarlo para la creación de una nación de la que nacería el Salvador del mundo. ¡A Dios sea toda la gloria por su misericordia y su compasión!<br><br>Los procesos implantados por Dios para realizar esto requirieron la transformación del modelo de familia que Jacob había desarrollado. Esos procesos también requirieron que otros miembros de su familia se encargaran de restablecer el balance, la homeostasis que esa familia perdió en el camino. Ese modelo, así como los procesos que provocaron esa transformación serán el objeto de nuestras próximas reflexiones.<br><br>Advertimos que antes de eso tenemos la necesidad de visitar la teoría de familia propuesta por el Profesor Edwin H. Friedman.<br><br><br>&nbsp; <br>[1] Friedman, Edwin H. 1985. Generation to Generation: family process in church and synagogue. New York, NY: The Guilford Press.<br>[2] La Biblia dice que Sara tenía 90 años cuando lo dio a luz (Gén 17:17-19; 21:2-5)<br><br><br><br><br><br><br></div></div></div></div></div></section>]]></content:encoded>
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			<title>1044 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 15 de febrero del 2026</title>
						<description><![CDATA[1044 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 15 de febrero del 2026Familias dirigidas por el Espíritu Santo: el legado de la familia de Timoteo“3 Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día; 4 deseando verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de gozo; 5 trayendo a la memoria la fe ...]]></description>
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			<pubDate>Sun, 15 Feb 2026 05:00:00 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<section class="sp-section sp-scheme-0" data-index="1" data-scheme="0"><div class="sp-section-slide"  data-label="Main" ><div class="sp-section-content" ><div class="sp-grid sp-col sp-col-24"><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="0" style=""><div class="sp-block-content"  style=""><b>1044 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 15 de febrero del 2026<br>Familias dirigidas por el Espíritu Santo: el legado de la familia de Timoteo</b><br><br><i>“3 Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día; 4 deseando verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de gozo; 5 trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también. 6 Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. 7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.”&nbsp;&nbsp;</i>(2 Tim 1:3-7, RV 1960)<br><br>El modelo de familia que nos ofrecen Lidia, Eunice y Timoteo nos ha confrontado con unas verdades bíblicas que trascienden las brechas generacionales. Este modelo acerca de una familia “sincretista” en donde uno de los miembros de la pareja matrimonial sirve al Señor y el otro o la otra no, se repite con mucha frecuencia en nuestros días. Este modelo también sirve como un centro para el adiestramiento de aquellas madres o aquellos padres que están criando solos.<br><br>El lugar que ocupan la enseñanza bíblica, una fe sincera y la oración, son indispensables en cualquier modelo familiar exitoso, pero mucho más en este. Entre otras cosas, vimos que las funciones que la Biblia le asigna a la familia extendida, en este caso a una abuela, son imprescindibles para el desarrollo de la fe en Cristo de los hijos e hijas de la casa.<br>Un dato que no podemos dejar de repetir es que este modelo describe cuándo debe comenzar la enseñanza de las Sagradas Escrituras: desde que están en el vientre materno o están recién nacidos (“<i>brephos</i>”, G1025, Lcs 1:41; 2:12,16). Este modelo también afirma la necesidad de que aquellos que enseñan las Escrituras en el hogar tienen que inspirar confianza en los niños que están siendo educados. Esto se logra modelando la enseñanza de las Sagradas Escrituras. Esta es la base para el desarrollo de una fe no fingida. Repetimos, el modelaje de la fe es un clave esencial para el desarrollo de hijos saludables y fieles en la fe en Cristo.<br><br>Vimos en la reflexión anterior que este modelo es capaz de producir discípulos fieles, confiables y con un carácter aprobado. En otras palabras, dignos de ser llamados a servir como ministros para la proclamación del Evangelio y para cuidar la Iglesia del Señor.<br><br>Ahora bien, las cartas a Timoteo presentan que esta clase de modelo trasciende el “aquí y el ahora” de cualquier familia. Esas cartas nos permiten conocer que el modelo familiar que ayudó a formar a Timoteo le ayudó a manejar algunas crisis de fe cuando este ya era un adulto.<br><br>Dentro de los datos bíblicos e históricos encontramos que Timoteo fue designado como obispo de Éfeso cerca del año 64 D.C[1] (1 Tim 1:3) y que estuvo preso por causa del Evangelio. Así lo describe la Carta los Hebreos.<br><br><i>“23 Sabed que está en libertad nuestro hermano Timoteo, con el cual, si viniere pronto, iré a veros.”</i>&nbsp; (Heb 13:23, RV 1960)<br><br>La Biblia nos permite conocer que este siervo del Señor sufrió algunas crisis de fe durante su vida como ministro y como hijo de Dios. Algunas de estas se desprenden del análisis y el estudio meticuloso de la Palabra de Dios.<br><br>J. Sidlow Baxter decía que uno de los mensajes que Pablo comunica en la Segunda Carta a Timoteo es que las advertencias que él le había presentado a Timoteo en la Primera Carta ahora se habían convertido en realidad: un reto para su fe.[2] Baxter, quien fue un teólogo y pastor británico, señalaba que la llamada a la atención que Pablo presenta en la Segunda Carta a Timoteo se debía a que todas las advertencias que él hizo en esa primera carta se encontraban en pleno apogeo. Veamos algunas de esos señalamientos:<br><br>Enseñanza de otras doctrinas y fábulas.<br><i>“3 Como te rogué que te quedases en Éfeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina, 4 ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora.”</i> (1 Tim 1:3-4) &nbsp; &nbsp;<br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<br>Algunos creyentes desviados de la fe.<br><i>“6 de las cuales cosas desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería,”&nbsp;</i>(v.6)<br><br>El naufragio de la fe de algunos creyentes.<br><i>“19 Aférrate a tu fe en Cristo y mantén limpia tu conciencia. Pues algunas personas desobedecieron a propósito lo que les dictaba su conciencia y, como resultado, su fe naufragó.”</i> (vv.19, NTV)<br><br>Creyentes moviéndose a la apostasía (apartarse y negar la fe que antes habían abrazado y predicado) inducidos por maestros hipócritas y mentirosos cuyas conciencias están muertas.<br><i>“1 Ahora bien, el Espíritu Santo nos dice claramente que en los últimos tiempos algunos se apartarán de la fe verdadera; seguirán espíritus engañosos y enseñanzas que provienen de demonios. 2 Estas personas son hipócritas y mentirosas, y tienen muerta la conciencia.”</i> (1 Tim 4:1-2)<br><br>Ancianas apartándose de la fe en Cristo y siguiendo en pos de Satanás.<br><i>“15 Pues me temo que algunas ya se han descarriado y ahora siguen a Satanás.”</i> (1 Tim 5:15)<br><br>Creyentes extraviándose de la fe por haber caído en la tentación del amor a las riquezas.<br><i>“9 Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; 10 porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.”</i>&nbsp; (1 Tim 6:9-10, RV 1960)<br><br>Creyentes desviándose de la fe por haber abrazado el gnosticismo por encima de esta.<br><i>“20 Timoteo, cuida bien lo que Dios te ha confiado. Evita las discusiones mundanas y necias con los que se oponen a ti, con su así llamado «conocimiento». 21 Algunos se han desviado de la fe por seguir semejantes tonterías.”</i> (1 Tim 6:20-21a)<br><br>El Apóstol Pablo señala en la Primera Carta a Timoteo que las Iglesias ya estaban experimentando estos retos; situaciones que provocaban que algunos se apartaran de la fe en Cristo. La abundancia de falsos maestros, las dificultades por las que la Iglesia estaba atravesando para mantener viva la fe de muchos hermanos y los ataques de Satanás, eran solo algunos de los retos que Timoteo tendría que enfrentar.<br><br>Sin duda alguna que nada de esto ha cambiado. Esas advertencias son tan pertinentes para nosotros como lo fueron para la iglesia en la que Timoteo fue llamado a servir. Por lo general, estas circunstancias provocan en los creyentes el desarrollo de crisis de fe, agotamiento, duda, desaliento y desánimo. Los estudios más recientes acerca del comportamiento y las reacciones de los pastores revelan que esta sintomatología ha escalado niveles nunca antes vistos en los pasados 30 años. Sólo por mencionar algunos, los estudios publicados por el Grupo Barna, así como por el equipo que fue dirigido por el Rdo. H.B. London (1937-2018), revelan un incremento alarmante en todas estas áreas.<br><br>La buena noticia es que los llamados del Señor siempre están acompañados por el empoderamiento del Espíritu Santo. Dios nunca nos envía a cumplir con nuestras responsabilidades en el servicio cristiano sin darnos las herramientas que necesitamos para cumplir con estas y hacerlo bien. Esta es la razón por la que Pablo urge a su hijo espiritual que se mantenga fiel al llamado y al ministerio que había recibido (2 Tim 2:11-14).<br><br>Es impresionante que Pablo, aun en la Primera Carta, acompañara esas advertencias con consejos y descripciones de algunas de las herramientas necesarias para que Timoteo no flaqueara en la fe. Veamos algunos ejemplos:<br><br>Él le dice a Timoteo que se aferre a la fe y que mantenga limpia su conciencia.<br><i>“19 Aférrate a tu fe en Cristo y mantén limpia tu conciencia.”</i> (1 Tim 1:19, NTV)<br><br>Antes de esto, le dice a Timoteo que repase la palabra profética que había recibido y que milite en ella.<br><i>“18 Timoteo, hijo mío, te doy estas instrucciones, basadas en las palabras proféticas que se dijeron tiempo atrás acerca de ti.”</i><br>&nbsp;&nbsp;<ul><li>Le instruye a que se intensifique la oración en la iglesia (1 Tim 2:1-2).&nbsp;</li><li>Describe las características que tienen que poseer aquellos que son llamados a servir (3:1-13).</li><li>Le dice que se ejercite para la piedad (entrenarse para la sumisión a Dios) (4:7).</li><li>Le dice que esta es de gran ganancia cuando aprendemos a estar contentos con lo que tenemos (6:6).</li><li>Le advierte que debe mantenerse alejado de las conversaciones de aquellos que piensan que las posiciones en la iglesia se heredan: “genealogías interminables”[3] (1:4)&nbsp;</li></ul><br>Además, Pablo le aconseja huir de aquellas cosas que podrían minar su fe para que pudiera seguir la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia y la mansedumbre. Pablo acompaña estos consejos con una invitación a pelear “la buena batalla de la fe” (o sea que hay batallas que no son buenas) y a echar mano de la vida eterna: aferrarse a esta (1 Tim 6:11-12).<br><br>Pablo dice en la primera carta que todas las advertencias e instrucciones que él le comunica a Timoteo son tan importantes que tiene que ordenar a su hijo espiritual que las obedeciera al pie de la letra.<br><br><i>“13 Te ordeno delante de Dios, quien le da vida a todo, y de Jesucristo, quien declaró esa misma verdad cuando dio testimonio ante Poncio Pilato, 14 que hagas todo exactamente como se te ha pedido y de manera que nadie pueda criticar. Continúa así hasta que nuestro Señor Jesucristo regrese.”</i> (1 Tim 6:13-14, PDT)<br><br>En medio de todo esto, Pablo le dice a Timoteo que no descuidara (“<i>ameleo</i>”, G272) el don que Dios le había conferido, que se ocupara de seguir estos consejos, de permanecer en estos y que cuidara dos (2) cosas: que cuidara de sí mismo y la sana doctrina.<br><br><i>“14 No descuides el don que recibiste mediante profecía, cuando los líderes de la iglesia te impusieron las manos. 15 Sé diligente en estos asuntos; entrégate de lleno a ellos, de modo que todos puedan ver que estás progresando. 16 Ten cuidado de tu conducta y de tu enseñanza. Persevera en todo ello, porque así te salvarás a ti mismo y a los que te escuchen.”</i> (1 Tim 4:14-16, NVI)<br><br>Una noticia que no debe sorprender a muchos es que el fuego del don de Timoteo se apagó. Parece que los consejos paulinos a su hijo espiritual no fueron obedecidos al pie de la letra. La fe de Timoteo continuaba ahí, pero el fuego se había perdido. El concepto griego que Pablo utiliza aquí y que es traducido como avivar no ofrece mucho espacio para otras interpretaciones. El Louw Nida, uno de los recursos académicos más respetados, lo traduce de la siguiente manera:<br><br><i>“68.8 &nbsp;ἀναζωπυρέω [“anazōpureō”]: causar que algo comience de nuevo: ‘reactivar, hacer que comience a estar activo nuevamente’- ‘para reavivar el don de Dios’ 2 Tim 1:6. También es posible traducir ἀναζωπυρέω [“anazōpureō”] en 2 Timoteo 1:6 como ‘hacer que cobre nueva vida’. Algunos traductores han usado una expresión como ‘mantener vivo el don’, principalmente para evitar la impresión de que Timoteo se había apartado en cierta medida de su dedicación anterior al evangelio.”</i>[4] (traducción libre)<br><br>Hemos visto que la Biblia dice que Pablo conocía la fe de este hombre. La fe sincera que Timoteo poseía era la razón por la que Pablo lo conminaba, lo exhortaba a que avivara (“<i>anazōpureō</i>”, G329) el don que había recibido de parte de Dios. La mayoría de las versiones bíblicas incluyen el concepto “fuego” porque este vocablo griego se traduce como “encender de nuevo”.<br><br><i>“6 Por esta razón, te recuerdo que avives el fuego del don espiritual que Dios te dio cuando te impuse mis manos. 7 Pues Dios no nos ha dado un espíritu de temor y timidez sino de poder, amor y autodisciplina.”</i> (2 Tim 1:6-7, NTV)<br>&nbsp; &nbsp;<br>La noticia detrás de todo esto es que si Timoteo sufrió esta clase de experiencia, entonces cualquiera de nosotros también puede experimentar esto. La buena noticia es que hay herramientas y oportunidades para avivar ese fuego. Recordemos que esta es la única forma de poder cumplir con la encomienda del ministerio recibido y perseverar en aquello que hemos aprendido.<br><br>Avivar el fuego del don espiritual requiere que regresemos a la oración intensa. Pablo le modela esto a Timoteo en los versos iniciales del primer capítulo de la Segunda Carta a Timoteo.<br><br><i>“3 Siempre te recuerdo en mis oraciones, de día y de noche doy gracias a Dios por ti.”</i> (2 Tim 1:3a, PDT)<br><br>O sea, que Pablo le está diciendo que imite su vida de oración.<br><br>Avivar el fuego del don recibido requiere que no nos olvidemos que tenemos una responsabilidad de vivir con la conciencia limpia ante Dios y ante la memoria y el testimonio de aquellos que pavimentaron el camino por el que nosotros caminamos.<br><br><i>“….Al igual que mis antepasados, sirvo a Dios con conciencia limpia.”</i> (v.3b)<br><br>Avivar el fuego del don recibido requiere regresar a los fundamentos de nuestra fe.<br><br><i>“5 Recuerdo tu fe sincera, como la que tuvo primero tu abuela Loida, luego tu mamá Eunice y estoy seguro de que tú también la tienes. 6 Por eso quiero que reavives el fuego del don que Dios te dio cuando te impuse las manos.”</i> (2 Tim 1:5-6, PDT)<br><br>Avivar el fuego del don espiritual requiere regresar a ver la Palabra de Dios, toda ella, no aquello que nos conviene o que nos gusta de esta, con amor entrañable, apasionado y comprometido con el Dios de la Palabra.<br><br><i>“14 Pero tú debes permanecer fiel a las cosas que se te han enseñado. Sabes que son verdad, porque sabes que puedes confiar en quienes te las enseñaron. 15 Desde la niñez, se te han enseñado las sagradas Escrituras, las cuales te han dado la sabiduría para recibir la salvación que viene por confiar en Cristo Jesús. 16 Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto. 17 Dios la usa para preparar y capacitar a su pueblo para que haga toda buena obra.”</i>&nbsp; (2 Tim 3:14-16, NTV)<br><br>Pablo le escribe a Timoteo como un padre le escribe a un hijo. Él le dice aquí que las Sagradas Escrituras le han dado la sabiduría que conduce a la salvación a través de la fe en Cristo (PDT). Pablo afirma que Timoteo conoce esto. Pablo subraya en esas expresiones la inspiración divina de las Sagradas Escrituras y la utilidad (“<i>ōphelimos</i>”, G5624) para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestras vidas (NTV). En otras palabras, Pablo le está diciendo a Timoteo que permita que la Palabra de Dios cumpla en él la función de corregirlo cuando esté equivocado y que lo enseñe a hacer lo que es correcto. No olvidemos que Pablo afirma que la Palabra de Dios no está presa (2 Tim 2:8-9). O sea, que puede cumplir sus propósitos sin importar la situación por la que estemos atravesando.<br><br>Ya sabemos que en la primera carta Pablo le había aconsejado a Timoteo que no descuidara (“<i>ameleo</i>”, G272) el don (“<i>charisma</i>”, G5486) que había recibido. En otras palabras, que no perdiera el interés, que no fuera descuidado (se utiliza así en Heb 2:3), que no dejara de prestarle atención a ese don. En este caso, el don recibido es el ministerio. Ahora, el Apóstol le tiene que decir que tiene que avivar el fuego de ese don.<br><br>Repetimos, esto es mucho más que sacar las cenizas. Había que volverlo a encender. Cualquier parecido con lo que nos sucede en algunos momentos en la vida cristiana no es casualidad.<br><br>Repetimos, esto requiere regresar a la oración intensa, a la obediencia a la Palabra de Dios y al uso ferviente de los dones del Espíritu que había recibido.<br><br>Hemos visto que Pablo también recurre a recordarle a Timoteo la clase de fe que él había recibido desde la niñez, como un estímulo para que este joven pudiera conseguir avivar ese fuego. Esta es una de las razones por las que él insiste en decirle a Timoteo que retenga estos consejos, esta enseñanza. Pablo añade que lo hiciera con la fe y el amor que tenemos como seguidores de Jesucristo y con la ayuda del Espíritu Santo. En otras palabras, que Pablo está echando mano de las herramientas que Eunice y Loida utilizaron con Timoteo cuando lo estaban criando.<br><br><i>“13 Sigue la enseñanza que te di como ejemplo, pues conduce a una vida recta; mantenla con la fe y el amor que tenemos como seguidores de Jesucristo. 14 Esa enseñanza es un tesoro que se te ha confiado, así que guárdalo con la ayuda del Espíritu Santo que vive en nosotros.”</i> (2 Tim 1:13-14, PDT)<br><br>Debemos señalar que un “<i>charisma</i>” (G5486) sin fuego avivado es como “metal que resuena o címbalo que retiñe” (1 Cor 13:1). Esto es así porque cuando se pierde el fuego, también se pierde el amor por lo que hacemos y para Aquél por lo que lo hacemos. Es por esto que Pablo, a renglón seguido, le dice a Timoteo que Dios no nos ha dado espíritu de cobardía, de timidez (“<i>deilía</i>”, G1167). Dios nos ha dado espíritu de poder (“<i>dynamis</i>”, G1539), de amor (“<i>agapē</i>”, G26) y de dominio propio (“<i>sōphronismos”</i> G4995).<br><br>Estas expresiones nos conducen a preguntarnos si Timoteo había perdido el amor por el ministerio. Sabemos que esto se puede perder y que le puede suceder a cualquiera; incluso a toda una congregación: <i>“4 Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.”</i> (Apo 2:4). Hay muchos ministros del Evangelio que lo han perdido, aun cuando continúan sirviendo en sus asignaciones ministeriales.<br><br>Nos preguntamos si Timoteo había perdido eso que llamamos “la unción”, la conexión con el poder de Dios. Pablo dice en la Carta los Romanos que él no se avergonzaba del Evangelio porque este es poder de Dios (Rom 1:17). Se puede predicar el Evangelio sin ese poder. Esa clase de predicación puede rayar en lo que Pablo llama palabrería (“<i>mataiologia</i>”, G3150, 1 Tim 1:6) o en conversaciones mundanas (“<i>kenophōnia</i>”, G2757). Pablo advierte que esto es considerado como un cáncer en la iglesia y que fomenta la falta de respeto a Dios.<br><br><i>“16 Aléjate de los que hablan cosas mundanas y tonterías, porque esa manera de hablar sólo resulta en que haya cada vez menos respeto hacia Dios. 17 Su enseñanza se propagará como un cáncer. Himeneo y Fileto han hablado así. 18 Se han apartado de la verdadera enseñanza diciendo que la resurrección de todos ya sucedió, y con eso arruinan la fe de algunos.”</i> (2 Tim 2:16-18, PDT)<br><br>¿Habría perdido Timoteo el dominio propio? El consejo paulino continúa vigente: <i>“se ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.”</i> (1 Tim 4:12). Pablo continúa diciéndole a su hijo espiritual que él también ha experimentado padecimientos, pero que no se avergüenza porque sabe a quién le ha creído. Añade a esto que está seguro de que Dios es poderoso para guardar todo lo que había puesto en sus manos (2 Tim 1:12, PDT). Estamos convencidos de que esa convicción es una de las razones para poder decir que se puede soportar todo por amor de los escogidos (2 Tim 2:10). El énfasis paulino aquí es el modelaje. Pablo le había dicho a su hijo espiritual que no podía olvidar cómo conducirse en la casa de Dios en medio de estos ambientes.<br><br><i>“14 Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte, 15 para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.”</i> (1 Tim 3:14-15, RV 1960)<br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; <br>En otras palabras, que el modelaje de la fe en Cristo siempre ha sido la clave para obtener la victoria en medio de ambientes conflictivos y polarizados. La clave para mantenerse haciéndolo es vivir aferrados a nuestra sumisión a Dios. Pablo lo llama “piedad” (“<i>eusebeia</i>”, G2150), o buena adoración[5]. Esto es así porque esta sumisión nos hace vivir enfocados en el mensaje del Evangelio y no en las atrocidades y barbaridades que ocurren a nuestro alrededor. <br><br><i>“16 E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria.”</i> (1 Tim 3:16)<br><br>Por último, avivar el fuego requiere regresar a amar los postulados de nuestra fe en Cristo. Pablo le recuerda esto a Timoteo cuando le dice lo siguiente:<br><br><i>“10 Por eso estoy dispuesto a soportar cualquier cosa si esta traerá salvación y gloria eterna en Cristo Jesús a los que Dios ha elegido. 11 La siguiente declaración es digna de confianza: Si morimos con él, también viviremos con él. 12 Si soportamos privaciones, reinaremos con él. Si lo negamos, él nos negará. 13 Si somos infieles, él permanece fiel, pues él no puede negar quién es.”</i> (2 Tim 2:10-13, NTV)<br><br>Pablo presenta esta declaración, este himno, como una fórmula, tal y como hace en 1 Timoteo 1:15; 3:1; 4:9. Esta fórmula posee cuatro (4) clausulas condicionales: <i>“si.”</i> Cada una de ellas describe una acción del creyente y los resultados de estas. Dos (2) de estas describen acciones positivas, mientras que las otras dos (2) describen acciones que son negativas. <br>&nbsp;&nbsp;<ul><li><i>“Si morimos con Él…”: compromiso hecho en el bautismo (Rom 6:8; Col 2:12)</i><ul><li><i>“viviremos con Él.”</i></li></ul></li><li><i>“Si soportamos….”: (Mat 10:33)</i><ul><li><i>“reinaremos con Él.”</i></li></ul></li><li><i>“Si lo negamos….”</i><ul><li><i>“Él nos negará.” (Mcs 8:38)</i></li></ul></li><li><i>“Si somos infieles…”</i><ul><li><i>“Él permanece fiel.”</i></li></ul></li></ul><br><i>“La primera cláusula condicional del v. 12 instó a Timoteo a permanecer leal incluso frente al sufrimiento. «Soportar» exige una «experiencia continua de soportar con valentía las dificultades y aflicciones que pesan sobre el creyente debido a su relación con Cristo». La apódosis de esta cláusula promete una victoria en el fin de los tiempos para los creyentes fieles. El reinado no ocurre hasta después del regreso de Cristo. Los creyentes participarán en el reinado del Mesías glorificado, quizás durante el milenio descrito en Apocalipsis 20:1-6. La segunda cláusula condicional del v. 12 fue una advertencia a Timoteo y a todos los creyentes. Con esta cláusula, el énfasis se desplaza de las acciones positivas de los creyentes a las negativas. El lenguaje se asemeja al de Mateo 10:33, y la negación de Cristo es una negación verbal o conductual para evitar el sufrimiento. Quienes nieguen a Cristo en la persecución serán negados por él en el juicio final (Marcos 8:38). Aquellos a quienes Cristo niegue en el juicio entrarán en la eternidad en la perdición. La terrible advertencia de Pablo no se aplicaba a una negación temporal como la que demostró Pedro (Lucas 22:54-62), sino a una negación permanente como la que ilustró Judas (Hechos 1:15-19). La amenaza de "negar" habría sido una advertencia a Timoteo y a otros creyentes, y una amenaza de juicio para los asiáticos de [2 Tim] 1:15 que habían desertado.”[6]</i> (Traducción libre)<br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; <br>Las tradiciones históricas nos permiten saber que Timoteo murió como un mártir del Evangelio. Algunas recogen que fue martirizado durante el gobierno del emperador Nerva (96-98 D.C.)[7]. Otras, que fue apedreado por una turba en Éfeso en el año 93 D.C., mientras trataba de detener una procesión en honor de la diosa Diana (Artemisa)[8]. O sea, que él continuaba sirviendo con fuerza al Señor y a la iglesia aun en la ancianidad. Los restos mortales de Timoteo fueron transferidos a Constantinopla en el siglo cuarto (4to) de la era cristiana para ser colocados en la iglesia de los Santos Apóstoles, cerca de las tumbas de Andrés y de Lucas. [9] En otras palabras, el consejo paulino funcionó y produjo buenos resultados.<br>&nbsp;<br>Es extraordinario que Pablo, dirigido por el Espíritu Santo, haya echado mano de muchas de las herramientas que Timoteo recibió en su niñez de la mano de su madre y de su abuela. Estas herramientas fueron vitales para conseguir estas victorias. Insistimos: esas herramientas continúan siendo esenciales en este tiempo para criar y educar hijos fuertes en la fe.<br>&nbsp;<br><br><br>[1] Brown, Raymond. An Introduction to the New Testament, New York: Doubleday, 1997, p. 655.<br>[2] Sidlow Baxter, J.. Explore The Boook: a survey and study of each book from Genesis to Revelation Complete in One Volume. Zondervan, Grand Rapids, 1987, pp. 1574-1585.<br>[3] Esta es una de varias interpretaciones de esta expresión paulina.<br>[4] Louw, J. P., &amp; Nida, E. A. (1996). En Greek-English lexicon of the New Testament: based on semantic domains (electronic ed. of the 2nd edition., Vol. 1, p. 655). United Bible Societies.<br>[5] El concepto “eusebeia” proviene del vocablo griego “eusebēs” (G2152), que está compuesto por el prefijo “eu” (bueno, G2095) y el sufijo “sebomai” (adoración, reverencia, G4576).<br>[6] Lea, T. D., &amp; Griffin, H. P. (1992). 1, 2 Timothy, Titus (Vol. 34, pp. 209–212). Broadman &amp; Holman Publishers.<br>[7] https://www.britannica.com/biography/Saint-Timothy<br>[8] https://www.oca.org/saints/lives/2013/01/22/100262-apostle-timothy-of-the-seventy<br>[9] Op. cit.<br><br><br><br><br><br><br><br><br><br></div></div></div></div></div></section>]]></content:encoded>
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			<title>1043 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 8 de febrero del 2026</title>
						<description><![CDATA[1043 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 8 de febrero del 2026Familias dirigidas por el Espíritu Santo: la familia de Timoteo“3 Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día; 4 deseando verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de gozo; 5 trayendo a la memoria la fe no fingida que...]]></description>
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			<pubDate>Sun, 08 Feb 2026 04:31:26 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<section class="sp-section sp-scheme-0" data-index="1" data-scheme="0"><div class="sp-section-slide"  data-label="Main" ><div class="sp-section-content" ><div class="sp-grid sp-col sp-col-24"><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="0" style=""><div class="sp-block-content"  style=""><b>1043 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 8 de febrero del 2026<br>Familias dirigidas por el Espíritu Santo: la familia de Timoteo</b><br><br><i>“3 Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día; 4 deseando verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de gozo; 5 trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también. 6 Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. 7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.”&nbsp;&nbsp;</i>(2 Tim 1:3-7, RV 1960)<br><br>Uno de los modelos de familia más trascendentales que encontramos en el Nuevo Testamento es el de la familia de Timoteo, discípulo del Apóstol Pablo. La relevancia que reviste este modelo surge de una cantidad insondable e inesperada de características y factores positivos que este ofrece a los creyentes en Cristo. El orden que utilizaremos para la presentación de esas características y esos factores será uno orgánico. Esto es, no serán considerados en orden de importancia.<br><br>Comenzamos señalando que la Biblia dice que la familia de Timoteo era una familia mixta. Esto es, desde la perspectiva de la fe cristiana. Tal y como lo describe el Apóstol Pablo en la Segunda Carta a los Corintios, los matrimonios en los que un cónyuge es creyente y el otro no lo es se considera como un “yugo desigual”[1] (2 Cor 6:14). La Biblia dice que la madre de Timoteo, Eunice, era una creyente judía que estaba casada con un hombre griego y que ellos vivían en el área de Derbe y Listra, en Licaonia (Hch 14:6), región del Asia Menor.[2]<br>&nbsp;<br><i>“16 Pablo fue primero a Derbe y luego a Listra, donde había un discípulo joven llamado Timoteo. Su madre era una creyente judía, pero su padre era griego.”</i> (Hch 16:1, NTV)<br><br>Lo que esto significa es que el padre de Timoteo no era un prosélito del judaísmo y tampoco un cristiano. El silencio que la Biblia “presenta” acerca de la experiencia religiosa de este hombre es muy elocuente. Tanto así que ni siquiera conocemos su nombre.<br><br>La Biblia nos dice que Eunice, la madre de Timoteo, así como Loida, la abuela de este joven, eran mujeres judías que habían decidido aceptar a Cristo como su Salvador y Señor (2 Tim 1:5). O sea, que ya sabemos que este modelo de familia describe lo que debe suceder en el seno de una familia en la que uno de los padres no sirve al Señor.<br><br>El orden en el que el Apóstol Pablo presenta estos datos indica que la abuela de Timoteo se entregó al Señor antes que la madre de este. Lo sabemos porque Pablo describe la fe de esta abuela antes de describir la de Eunice. Esto último no era lo que se acostumbraba a hacer en esa época de la historia. De hecho, este es el único pasaje del Nuevo Testamento en el que encontramos el concepto griego que se traduce como abuela; “<i>mammē</i>” (G3125).[3]<br>&nbsp;<br>La mayoría de los exégetas bíblicos concluyen que tanto Loida como Eunice deben haberle entregado sus vidas a Cristo en la primera ocasión que Pablo, junto a Bernabé, visitó esa región (Hch 14:1-23).[4] Como hemos visto, Eunice y Timoteo son identificados por Lucas cuando Pablo regresa a esa región como parte de su segundo viaje misionero dos años más tarde (Hch 16:1-2). Es relevante el hecho de que Lucas, el escritor del Libro de los Hechos, identifica a Timoteo como un discípulo (“<i>mathētēs</i>”, G3101).<br>&nbsp;<br>El ambiente de un hogar en el que uno de los padres no sirve al Señor es uno que puede ser muy complicado. Es cierto que en algunos casos esposos o esposas que no sirven al Señor no presentan objeción alguna para que sus hijos participen de la fe que predica el Evangelio. No obstante, por lo general, esta no es la regla. Añadimos a esto que el modelaje que ofrece aquél o aquella que no sirve a Cristo puede ejercer una presión descomunal sobre los hijos de esa pareja.<br><br>El ambiente en el que Timoteo se crio parece ser uno más complicado de lo que podemos imaginar. Esta característica se desprende del hecho de que los nombres de su madre y de su abuela son nombres griegos. Esto podría parecer extraño para los judíos que residían en el área del Medio Oriente. Sin embargo, algunos estudiosos del tema señalan que esto se veía con frecuencia a mediados del primer siglo de la era cristiana.[5] Muchas mujeres judías se veían obligadas a casarse con gentiles y eran totalmente dependientes del sustento y el cuidado que proveían sus esposos. Esto provocaba que no tuvieran muchas alternativas ante los retos que presentaba la necesidad de dejarse asimilar por la cultura. De aquí que Loida y Eunice hubiesen sido recibido nombres griegos.<br><br>Consideremos por un instante el alcance que podía tener el que el papá de Timoteo fuera griego. Veamos lo que dice uno de los recursos académicos consultados.<br><br><i>“De una manera que al hombre moderno le resulta difícil comprender, el niño de la antigüedad participaba en el culto general. La familia y la tribu constituían una comunidad de culto objetiva en el mundo antiguo. El recién nacido se integraba en esta comunidad desde los primeros días de su vida. En Grecia, esto se hacía colocando al niño en la cuna de mimbre, el ‘licnon’, que sabemos por los misterios eleusinos que era un símbolo de purificación y fertilidad, y también mediante la ‘anfidromia’, en la que una nodriza o una pariente llevaba al niño rápidamente alrededor del hogar para ponerlo bajo la protección de los dioses domésticos, aunque en la época clásica solo hay constancia directa de esto en Atenas. En Roma, esto se hacía mediante el ‘Dies lustricus’, con el que se relacionaban el sacrificio y la imposición de un nombre. Desde el principio, los niños, incluso los bebés, estaban presentes en los cultos de los adultos.”</i>[6] (traducción libre)<br><br>Timoteo pudo estar expuesto a estas costumbres religiosas, no solo en su hogar, sino en los modelos que él veía en los hogares de los amigos de su niñez y su juventud. Sabiendo esto, entonces este modelo de la familia de Timoteo afirma que se pueden criar y levantar hijos que se conviertan en discípulos del Señor en esos ambientes. Este modelo de familia es entonces vital para aquellos matrimonios “sincretistas” que están criando hijos y que al mismo tiempo se encuentran batallando con las fricciones “contra corrientes” y los retos de ser asimilados por las posturas del otro o de la otra.<br><br>Siendo esto así, la misericordia del Señor cubrió y empoderó a esta madre y a esta abuela de modo que ellas pudieran sostener sus principios religiosos en medio de todos estos retos.<br><br>¿Por qué lo sabemos? En primer lugar, porque el Apóstol Pablo afirma que Timoteo recibió instrucción bíblica desde su niñez.<br><br><i>“14 Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; 15 y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.”</i> (2 Tim 3:14-15)<br><br><i>“14 Pero tú debes permanecer fiel a las cosas que se te han enseñado. Sabes que son verdad, porque sabes que puedes confiar en quienes te las enseñaron. 15 Desde la niñez, se te han enseñado las sagradas Escrituras, las cuales te han dado la sabiduría para recibir la salvación que viene por confiar en Cristo Jesús.”</i> (NTV)<br><br>Es obvio que Loida y Eunice no perdieron el contacto con las Sagradas Escrituras. Lo sabemos porque Pablo argumenta que alguien en la casa de Timoteo se encargó de que ese joven pudiera recibir instrucción bíblica desde que este era un “<i>brephos</i>” (G1025).<br><br>El uso de este concepto griego presenta una avenida extraordinaria de alternativas para la fe. Debemos comprender que ese vocablo griego describe a un niño muy pequeño, incluso a uno que aún no ha nacido: “bebé, lactante, feto”.[7] &nbsp;Vemos un ejemplo de esto cuando la Biblia utiliza este concepto para describir a Juan el Bautista cuando este todavía estaba en el vientre de su madre Elizabet.<br><br><i>“41 Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, <b>la criatura</b> saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo, 42 y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.” </i> (Lcs 1:41-42)<br><br>La Biblia también lo utiliza para describir a Cristo recién nacido.<br><br>“12 Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.” (Lcs 2:12)<br><br>En otras palabras, que el uso de este concepto afirma que Loida y Eunice comenzaron a darle instrucción bíblica a Timoteo desde que este estaba en el vientre de Eunice y/o desde el momento en el que nació. O sea, mucho antes de que ellas conocieran a Cristo y lo aceptaran como Señor y Salvador. Esta tarea sembró en el corazón de Timoteo algo que nada ni nadie le podía robar; el encuentro con el poder que posee la Palabra de Dios. El ambiente en la casa en la que Timoteo se crio pudo ser complicado, pero él pudo aprender allí acerca de la Palabra de Dios. No olvidemos que Eunice y Loida sólo poseían el Antiguo Testamento para hacer todo esto. El Nuevo Testamento se estaba escribiendo delante de los ojos de estas mujeres, sin ellas saberlo.<br><br>Al mismo tiempo, la Biblia dice que Timoteo fue expuesto en ese ambiente al modelaje de una fe no fingida (“<i>anupokritos</i>”, G505); sin hipocresía, no fingida, sincera, franca, genuina (Rom 12:9; 2 Cor. 6:6; 1 Tim 1:5; 2 Tim 1:5; Stg 3:17; 1 Ped 1:22).[8]<br><br><i>“5 Me acuerdo de tu fe sincera, pues tú tienes la misma fe de la que primero estuvieron llenas tu abuela Loida y tu madre, Eunice, y sé que esa fe sigue firme en ti.”</i> (2 Tim 1:5, NTV)<br><br>Este modelo familiar entonces afirma el lugar que tienen que ocupar la enseñanza bíblica y el modelaje de la fe en la crianza y en el desarrollo de nuestros hijos. Nada en el mundo sustituye esas herramientas. No se trata solo de la capacitación intelectual, emocional y espiritual a la que exponemos a nuestros hijos cuando practicamos esto. Esto también se trata de la oportunidad constante que les proveemos para chocar con el poder de Dios a través de las Sagradas Escrituras, mientras les dejamos ver los efectos que la Palabra de Dios ha producido en nuestras vidas.<br><br>Si las conclusiones históricas a las que hemos llegado son las correctas, Loida y Eunice aceptaron a Cristo en medio de los milagros que Dios hizo a través de Pablo y Bernabé cuando ellos visitaron por primera vez la región de Asia Menor en la que ellas vivían (Hch 14:1-23). No obstante, ellas no se limitaron a criar a Timoteo a base de testimonios y milagros. Ellas, que habían acudido a la enseñanza de las Sagradas Escrituras para educar a Timoteo desde niño, ahora utilizarían estas con una óptica cristocéntrica. Esta herramienta celestial no ha pasado de moda.<br><br>¿Cuáles fueron los resultados de este modelo de familia? El resultado de la fe de Eunice y de Loida, por haber creído antes de que Timoteo pudiera ser capaz de afirmar y declarar su fe, ayudó a formar un gigante, un paladín del Evangelio de nuestro Señor.<br><br>Un ejemplo de esto lo encontramos cuando la Biblia dice que la fe que Timoteo había recibido era genuina. Pablo dice que había reflexionado (“<i>hupomnēsis</i>”, G5280) acerca de esa característica de la fe de su hijo espiritual (1 Tim 1:5a). Un dato interesante es que el concepto que Pablo utiliza aquí está conjugado como un “perfecto griego”, lo que implica que Pablo estaba absolutamente convencido de esto. ¿En dónde aprendió Timoteo que su fe tenía que ser genuina, sin dobleces y sin hipocresía?<br><br>Por otro lado, la Biblia dice que fue Pablo el que le impuso las manos a Timoteo para consagrarlo para el ministerio.<br><br><i>“6 Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.”</i> (2 Tim 1:6)<br><br>En otras palabras, que fue el mismo Apóstol el que recibió confirmación de Dios de que este joven había sido llamado por Dios para servir como ministro del Evangelio.<br><br>Uno de los datos que encontramos en la Biblia es que Timoteo ya no estaba como líder en la iglesia que estaba localizada en la ciudad de Éfeso cuando Pablo escribe esta carta (2 Tim 3:14). Pablo lo había asignado a esa tarea (1 Tim 1:2-3), pero había sido sustituido por Tíquico (2 Tim 4:12). Por lo tanto, Timoteo se encontraba realizando tareas de evangelización y supervisión ministerial cuando estas cartas fueron escritas. Dicho de otra forma, un joven que ya había sido el encargado de la obra en la ciudad de Éfeso ahora estaba trabajando con los asuntos eclesiásticos de la región.<br><br>Al mismo tiempo, conocemos que el Apóstol Pablo sabía que Timoteo debía estar en Troas (2 Tim 4:13). Esa era una de las razones por las que Pablo le solicita a Timoteo que lo acompañe en Roma. ¿En dónde se formó el corazón de un joven con esta clase de madurez, ese sentido de responsabilidad y en el que Pablo puede confiar?<br><br>Por un lado, hemos visto que la Biblia nos dice que Dios le facilitó a Timoteo una figura paterno-espiritual: al Apóstol Pablo. Confirmamos este dato al leer que Pablo lo llama verdadero y amado hijo.<br>&nbsp;<br><i>“19 Espero en el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo, para que yo también esté de buen ánimo al saber de vuestro estado; 20 pues a ninguno tengo del mismo ánimo, y que tan sinceramente se interese por vosotros. 21 Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús. 22 Pero ya conocéis los méritos de él, que como hijo a padre ha servido conmigo en el evangelio. 23 Así que a éste espero enviaros, luego que yo vea cómo van mis asuntos;”</i> (Fil 2:19)<br><br><i>“1 Pablo, apóstol de Jesucristo por mandato de Dios nuestro Salvador, y del Señor Jesucristo nuestra esperanza, 2 a Timoteo, verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios nuestro Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor.”</i> (1 Tim 1:1-2, RV 1960)<br><br><i>“1 Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, según la promesa de la vida que es en Cristo Jesús, 2 a Timoteo, amado hijo: Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y de Jesucristo nuestro Señor.”</i> (2 Tim 1:1-2)<br><br>O sea, que la iglesia como familia de la fe (Gál 6:10), puede proveer padres espirituales para aquellos que no han gozado de un modelaje paternal o maternal adecuados. También sabemos que la herencia espiritual que Timoteo había recibido, tanto de Eunice, de Loida, ayudó para que este pudiera convertirse en un hijo para este Apóstol.<br><br><i>“17 Por esto mismo os he enviado a Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual os recordará mi proceder en Cristo, de la manera que enseño en todas partes y en todas las iglesias.”</i> (1 Cor 4:17)<br><br><i>“19 Espero en el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo, para que yo también esté de buen ánimo al saber de vuestro estado….22 Pero ya conocéis los méritos de él, que como hijo a padre ha servido conmigo en el evangelio. 23 Así que a éste espero enviaros, luego que yo vea cómo van mis asuntos;”</i> (Fil 2:19, 22-23)<br><br>Nos preguntamos: ¿cuál es la herencia espiritual que estamos dejando a nuestros hijos?<br>Es importante destacar que la Biblia dice que Pablo conocía las lágrimas de su hijo.<br><i><br>“4 Tengo muchos deseos de volver a verte porque no me olvido de tus lágrimas cuando nos separamos. Y me llenaré de alegría cuando estemos juntos otra vez.”</i>&nbsp; (2 Tim 1:4, NTV)<br><br>Es muy probable que las lágrimas que Pablo recordaba fueron derramadas por Timoteo cuando el Apóstol se despidió de la iglesia en Éfeso para viajar a Jerusalén, aun sabiendo que lo apresarían allí (Hch 20:37).<br><br>Destacamos que la Biblia dice que Pablo, no solo predicaba y escribía con Timoteo como su compañero (2 Cor 1:1; 19; Fil 1:1; Col 1:1; 1 Tes 1:1; 2 Tes 1:1), sino que lo recomendaba sin reserva alguna.<br><br><i>“10 Y si llega Timoteo, mirad que esté con vosotros con tranquilidad, porque él hace la obra del Señor así como yo. 11 Por tanto, nadie le tenga en poco, sino encaminadle en paz, para que venga a mí, porque le espero con los hermanos.”</i> (1 Cor 16:10)<br><br><i>“2 y enviamos a Timoteo nuestro hermano, servidor de Dios y colaborador nuestro en el evangelio de Cristo, para confirmaros y exhortaros respecto a vuestra fe, 3 a fin de que nadie se inquiete por estas tribulaciones; porque vosotros mismos sabéis que para esto estamos puestos.”</i> (1 Tes 3:2-3)<br><br>La Biblia también dice que el Apóstol Pablo reconocía las palabras proféticas que Dios había comunicado acerca de este joven. En otras palabras, que el Señor marcó con autoridad profética el fruto del trabajo de las manos de Eunice y de Loida.<br><br><i>“18 Timoteo, hijo mío, te doy este mandato de acuerdo con las profecías que se han hecho acerca de ti para que recuerdes esas profecías y así pelees la buena batalla.”</i> (1 Tim 1:18, PDT)<br><br>O sea, que había un compromiso profético de Dios con el hijo de Eunice y el nieto de Loida. Estamos convencidos de que Dios ha separado una palabra profética para cada hijo en cada familia de la fe.<br>&nbsp;<br>Estos son solo algunos de los resultados de la labor titánica desarrollada por Loida y Eunice en la crianza y el cuidado de Timoteo. Timoteo significa “honrando a Dios.”[9] El hijo de Eunice se convirtió en un hombre que honraba a Dios. No olvidemos que todo esto se gestó en el hogar de una familia “sincretista” en la que había un padre que no participaba de la fe en Cristo, pero una madre y una abuela que sí habían abrazado la fe. El Espíritu Santo empoderó a estas mujeres para criar y educar un campeón del Evangelio: un hombre cuyo nombre y testimonio están grabados en la historia de la humanidad y de la fe en Cristo. Estamos seguros de que ellas jamás pensaron que la instrucción bíblica que colocaban en el corazón de Timoteo rendiría tanto fruto. La tarea de educarlo desde que estaba en el vientre de Eunice produjo que la vida, el llamado y el ministerio de Timoteo provocaran dos (2) epístolas bíblicas que forman parte de las Sagradas Escrituras con las que ahora educamos a los nuestros.<br><br>El Dios de Eunice y de Loida es el mismo Dios de las abuelas, de las madres y de los padres que tienen que criar a los “Timoteos” y las “Timoteas” en el siglo 21. Basta confiar que el modelaje de una fe genuina y la enseñanza de las Sagradas Escrituras continúan siendo herramientas poderosas para producir resultados similares a los que hemos visto en la vida de este campeón del Evangelio.<br>&nbsp; &nbsp; &nbsp;<br><br><br>[1] De aquí en adelante los llamaremos “sincretistas”, no como algo despectivo, sino con la finalidad de simplificar la presentación de estos.<br>[2] Esta región, Licaonia, pertenece hoy a Turquía. Estas ciudades estaban establecidas en un área que queda entre lo que conocemos hoy como las ciudades de Mersin y Konya.<br>[3] Arichea, D. C., &amp; Hatton, H. (1995). A handbook on Paul’s letters to Timothy and to Titus (pp. 168–176). United Bible Societies.<br>[4] Black, R., &amp; McClung, R. (2004). 1 &amp; 2 Timothy, Titus, Philemon: a commentary for bible students (pp. 143–144). Wesleyan Publishing House.<br>[5] Arichea, D. C., &amp; Hatton, H., Op.cit.<br>[6] Oepke, A. (1964–). παῖς, παιδίον, παιδάριον, τέκνον, τεκνίον, βρέφος. En G. Kittel, G. W. Bromiley, &amp; G. Friedrich (Eds.), Theological dictionary of the New Testament (electronic ed., Vol. 5, p. 643). Eerdmans.<br>[7] Louw, J. P., &amp; Nida, E. A. (1996). En Greek-English lexicon of the New Testament: based on semantic domains (electronic ed. of the 2nd edition., Vol. 1, p. 109). United Bible Societies.<br>[8] Tuggy, A. E. (2003). En Lexico griego-español del Nuevo Testamento (pp. 84–85). Editorial Mundo Hispano.<br>[9] Strong, J. (1995). En Enhanced Strong’s Lexicon. Woodside Bible Fellowship.<br><br><br><br><br><br></div></div></div></div></div></section>]]></content:encoded>
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			<title>1042 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 1 de febrero del 2026</title>
						<description><![CDATA[1042 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 1 de febrero del 2026“Familias dirigidas por el Espíritu Santo”“13 Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.” (Rom 15:13)Nuestra reflexión anterior fue dedicada al análisis de 15 problemas graves que enfrenta la familia en la posmodernidad. Los problemas ...]]></description>
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			<pubDate>Sun, 01 Feb 2026 06:00:00 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<section class="sp-section sp-scheme-0" data-index="1" data-scheme="0"><div class="sp-section-slide"  data-label="Main" ><div class="sp-section-content" ><div class="sp-grid sp-col sp-col-24"><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="0" style=""><div class="sp-block-content"  style=""><b>1042 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 1 de febrero del 2026<br>“Familias dirigidas por el Espíritu Santo”</b><br><br><i>“13 Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.” </i>(Rom 15:13)<br><br>Nuestra reflexión anterior fue dedicada al análisis de 15 problemas graves que enfrenta la familia en la posmodernidad. Los problemas analizados fueron identificados en un artículo escrito por el Dr. James Scott, Jr.[1] &nbsp;<br><br>Una conclusión generalizada es que estos problemas traen consigo una serie de conflictos que ponen en riesgo y sacuden muchas de las estructuras básicas que sostienen el ambiente familiar y sus relaciones. Es obvio que estos socaban y afectan la unidad familiar. Por lo general, el génesis de esto se produce cuando se generan problemas y lesiones en los procesos de comunicación asertiva intrafamiliar. Esto, a la vez, afecta la capacidad para poder esperar con paciencia, prudencia y sabiduría. En muchas ocasiones también se afecta la capacidad para ser empáticos y hasta para poder perdonar. Por último y nos menos importante, en muchas ocasiones estos problemas consiguen que se enfríe y hasta que se pierda la capacidad para amar.<br><br>La presencia y la dirección del Espíritu Santo en estos escenarios es vital, esencial e insustituible. Nadie puede insertarse en las relaciones familiares como Él lo hace. Es por esto que el Apóstol Pablo aconseja que acudamos a la oración pidiendo la intervención del Santo Espíritu de Dios.<br><br>Sabemos que enfrentar estos problemas puede drenar la esperanza de cualquier familia. La promesa bíblica afirma que, tal como lo hizo el Apóstol Pablo, podemos levantar oración al Dios de esperanza, al Dios de las promesas eternas. Podemos pedirle al Señor que es fuente de esperanza que nos llene por completo de alegría y paz. Esto, porque hemos decidido confiar en Él. El producto neto de esta oración es maravilloso: <i>“Entonces rebosarán de una esperanza segura mediante el poder del Espíritu Santo.”</i> (Rom 15:13d, NTV).<br><br><i>“13 Le pido a Dios, fuente de esperanza, que los llene completamente de alegría y paz, porque confían en él. Entonces rebosarán de una esperanza segura mediante el poder del Espíritu Santo.”&nbsp;</i> (Rom 15:13, NTV)<br><br>La Biblia dice que una de las razones por las que el Espíritu Santo puede hacer todo esto es porque Él lo ve todo. La Biblia describe esto en el Libro de Apocalípsis.<br><br><i>“6 Entonces vi a un Cordero que parecía que había sido sacrificado, pero que ahora estaba de pie entre el trono y los cuatro seres vivientes y en medio de los veinticuatro ancianos. Tenía siete cuernos y siete ojos que representan los siete aspectos del Espíritu de Dios, el cual es enviado a todas las partes de la tierra.”</i> (Apo 5:6, NTV)<br><br>El Dr. Billy Graham identificó algunas características del Santo Espíritu en varias de las cruzadas evangelísticas que celebró en su ministerio. Dos que vienen a nuestra memoria fueron celebradas en 1978. Una de estas, la celebrada en Toronto, Canadá[2] y la otra en Kansas City Missouri. Él señalaba que la interpretación de este verso que encontramos en el Libro de Apocalípsis es que describe que el Espíritu Santo ve el pasado, el presente y el futuro de todas las generaciones[3]. Él tiene la capacidad de verlo todo.<br>&nbsp;<br>El Dr. Graham añadía que esto es así porque la Biblia también dice que el Espíritu Santo es Eterno (Heb 9:14). Lo que esto significa es que Él vio lo que sucedió en nuestras familias, ve el presente de estas y puede ver lo que ha de suceder. O sea, que nada se le escapa.<br><br>A todo esto, hay que añadir que la Biblia dice que el propósito de Dios es derramar la presencia de su Santo Espíritu en cada corazón. O sea, en cada miembro de cada familia. El propósito de esto es que cada ser humano y por ende cada familia, pueda ser bendecida y ser exitosa en sus proyectos de vida. Veamos cómo lo resume el profeta Ezequiel:<br><br><i>“26 Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. 27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. 28 Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios. 29 Y os guardaré de todas vuestras inmundicias; y llamaré al trigo, y lo multiplicaré, y no os daré hambre. 30 Multiplicaré asimismo el fruto de los árboles, y el fruto de los campos, para que nunca más recibáis oprobio de hambre entre las naciones.”</i>&nbsp; (Ezeq 36:26-30)<br><br>Sabemos que el Espíritu Santo inspiró la composición, la transmisión y la protección de la Biblia a través de todas las generaciones de nuestra historia. Por lo tanto, el consejo bíblico para el manejo de estos problemas y los conflictos que estos generan no puede ser tomado de manera liviana. El consejo bíblico es el consejo inspirado por Dios.<br><br>Tomemos como ejemplo el problema de la comunicación asertiva entre los miembros de la familia. Encontramos que el Espíritu Santo promueve el desarrollo de la comunicación asertiva a través de las Sagradas Escrituras.<br><br>Antes de ir a la presentación de los textos bíblicos que queremos compartir, debemos comenzar señalando que dentro de todos los tipos de comunicación que han sido identificados, existen tres (3) que son considerados como los principales. Estos son: la comunicación pasiva, la agresiva y la asertiva.<br><br>Consideremos algunas definiciones sencillas de estos:<br><br><i>“<b>Comunicación pasiva: </b>En este estilo de comunicación mayormente uno de los miembros actúa sumiso, no expresa opiniones e inquietudes, y si habla lo hace en un tono bajo. Este tipo de relación genera desigualdad y desventaja ante el otro miembro de la familia. Crea sentimientos de baja autoestima y vínculos afectivos tóxicos. <br>&nbsp; <br><b>Comunicación agresiva: </b>Este estilo de comunicación transgrede los derechos de los otros miembros para imponer mi opinión o pensamiento. Se compone por mensajes confusos y agresivos como gritos, regaños, insultos, e incluso en casos extremos, agresiones físicas. Genera distanciamiento emocional entre los familiares y resentimiento. Es una manifestación de violencia emocional, por lo que no es sana en absoluto.<br>&nbsp; <br><b>Comunicación asertiva:</b> Este estilo es el más sano y recomendable, porque involucra diálogo, respeto y negociación. Ayuda a fortificar las relaciones familiares y refuerza la autoestima.”</i> [4]<br><br>¿Cómo podemos definir la comunicación asertiva? &nbsp;A continuación, dos citas directas que ofrecen definiciones sencillas y completas de este tipo de comunicación:<br><br><i>“La comunicación asertiva en la familia es la virtud de expresarse en libertad y honestidad dentro del ambiente familiar respetando los derechos personales de todos sus miembros sin buscar herir o intimidar, es decir, actuando desde un estado interior de confianza. Esto se alcanza mediante el diálogo asertivo donde prima la empatía. En este tipo de comunicación se brinda un mensaje claro y contundente, pero abierto a puntos de vista y pensamientos diferentes, con un profundo sentido humano. Al existir una verdadera comprensión entre los familiares se mantiene una relación estable y duradera. Esta sana comunicación trae como resultado vínculos sanos, respeto, afecto, cariño y compañerismo en las diversas relaciones al interior de una familia.”</i>[5]<br><br><i>“La comunicación asertiva se refiere a la capacidad de expresar de manera clara, respetuosa y directa nuestros pensamientos, sentimientos, necesidades y deseos, al mismo tiempo que se escucha activamente a los demás. En el ámbito familiar, la comunicación asertiva desempeña un papel fundamental, ya que promueve relaciones saludables y fortalece los lazos familiares.”</i>[6]<br><br>Es importante señalar que la comunicación intrafamiliar efectiva, la asertiva, es clave para que podamos ser capaces de manejar los conflictos que surgen en el seno de la familia y enfrentar los problemas que nos asaltan con frecuencia. La creación de un espacio seguro que estimule el desarrollo del diálogo abierto y honesto es vital para poder conseguir esto. Tanto el espacio, así como el tipo de comunicación que acabamos de describir, promueven que los miembros de la familia puedan expresar sus pensamientos y sentimientos sin temor a ser juzgados. La comunicación asertiva es efectiva en estos escenarios porque ayuda a desarrollar un ambiente que promueve la generación de soluciones para los problemas, además de que nos ayuda a evitar malentendidos.<br><br>¿Qué dice la Biblia acerca de la comunicación?<br><br><ul><li>La Biblia dice que hay que escuchar con atención antes de responder.</li></ul><br><i>“Es una tontería y una vergüenza responder antes de escuchar.”</i> (Pro 18:13, PDT)<br><br><i>“19 Recuerden esto, estimados hermanos: estén más dispuestos a escuchar que a hablar. No se enojen fácilmente. 20 El que vive enojado no puede vivir como Dios manda.”</i> (Stg 1:19-20)<br><br>La cita de la carta de Santiago nos invita a aprender a mantener a raya nuestras emociones en los procesos de comunicación. Esos versos afirman que no hacerlo imposibilita que podamos hacer la voluntad de Dios.<br><br><ul><li>Dice que tenemos la responsabilidad de velar que nuestro lenguaje no sea tonto ni grosero.</li></ul><br><i>“29 No empleen un lenguaje grosero ni ofensivo. Que todo lo que digan sea bueno y útil, a fin de que sus palabras resulten de estímulo para quienes las oigan.”</i> (Efe 4:29, NTV)<br><br>Un dato curioso que esta cita bíblica encierra es que inmediatamente después de este verso el Apóstol Pablo señala que no podemos entristecer al Espíritu Santo, dando así la impresión de que el mal uso del lenguaje es una de las maneras con las que podemos hacerlo. (Efe 4:30)<br><br><ul><li>Dice que nuestras conversaciones deben estar “sazonadas” con la gracia del Señor de modo que seamos capaces de fomentar el desarrollo de una comunicación sana y productiva.</li></ul>&nbsp; <br><i>“6 Su conversación debe ser siempre agradable y de buen gusto, y deben saber también cómo contestar a cada uno.”</i> (Col 4:6, DHH)<br><br><ul><li>Dice que el tono que utilizamos para hablar entre nosotros es clave para el desarrollo de procesos de comunicación efectiva.</li></ul><br><i>“La respuesta amable calma el enojo; la respuesta violenta lo excita más. 2 De la lengua de los sabios brota sabiduría; de la boca de los necios, necedades.”</i> (Pro 15:1-2, DHH)<br><br>El análisis sobrio de estos versos produce una cantera de axiomas divinos. Tomemos como ejemplo el concepto hebreo que se traduce aquí como amable: “<i>rak</i>” (H7390). Este puede ser traducido como tierno, como hablan los infantes, delicado. O sea, que nuestras respuestas (“<i>maʽăneh</i>”, H4617), la forma en que nosotros respondemos, debe estar “sazonada” con el adjetivo de la amabilidad.<br><br>La realidad es que en ocasiones nuestra humanidad se interpone y afecta las formas y maneras en las que respondemos. La presencia del Espíritu Santo nos ayuda a manejar estos escenarios con prudencia. ¿Cómo lo hace? La Biblia dice que Él hace brotar en nosotros el fruto de Su presencia.<br><br><i>“22 En cambio, el Espíritu produce amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, 23 humildad y dominio propio. No existe ninguna ley en contra de esas cosas. 24 Todos los que pertenecen a Cristo han crucificado su naturaleza carnal con sus pasiones y sentimientos egoístas. 25 Ya que el Espíritu nos da vida, debemos dejarlo que nos guíe. 26 No seamos orgullosos, ni envidiosos ni causemos peleas entre nosotros mismos.”</i> (Gál 5:22-26, PDT)<br><br>El texto del Libro de Proverbios que estamos analizando (Pro 15:1-2) señala que esa clase de respuesta consigue que el enojo, el veneno, el ambiente sofocante, el estar “furioso” o furibundo (“<i>chêmâh</i>”, H2534) retroceda o se retire (“<i>shûb</i>”, H7725). En cambio, la palabra “áspera”, “terrera”, la que produce o surge de la angustia, aquella que es dolorosa (“ʽ<i>etseb</i>”, H6089) consigue que aumente la ira, el enojo y que se acelere la respiración (“ʼ<i>aph</i>”, H639).<br><br>Es muy interesante el dato de que una variante del concepto “<i>ʽetseb</i>” (“<i>violento</i>” en PDT; “<i>áspera</i>” en RV 1960) también puede ser traducido como la imagen de un ídolo (“<i>ʽôtseb</i>”, H6090).[7] Así lo utiliza el profeta Isaías cuando dice lo siguiente:<br><br><i>“5 te lo dije ya hace tiempo; antes que sucediera te lo advertí, para que no dijeras: Mi ídolo lo hizo, mis imágenes de escultura y de fundición mandaron estas cosas.” </i>(Isa 48:5, RV 1960)<br><br>El salmista utiliza este vocablo cuando le dice a Dios que lo vuelva a examinar[8] para determinar si hay en él camino de <b>perversidad</b> (Sal 139:24). Así traduce la versión Reina Valera de 1960 la variante “<i>ôtseb</i>”, como perversidad. Esto es interesantísimo porque entonces puede inferirse que la perversidad, incluyendo la violencia que esta desata, puede ser la imagen de un ídolo que se lleva por dentro.<br>&nbsp;<br>El vocabulario violento es el producto de aquello que hay en el corazón del ser humano que lo utiliza (Mat 12:36; Lcs 6:45). En otras palabras, que el salmista le está diciendo a Dios que lo examine porque quiere que el Señor discierna si ese ídolo y aquello que lo provoca están todavía en su corazón; y que proceda a removerlo.<br><br>Sabiendo esto, podemos afirmar que el uso de vocabulario violento en la comunicación familiar puede ser el producto de la idolatría que todavía reside en el alma de aquellos miembros de la familia que lo utilizan. En otras palabras, la violencia puede ser un ídolo al que se le rinde culto y el vocabulario que esta patrocina, no solo es perverso y áspero, sino que es también un reto al carácter de Dios como único dueño de nuestros corazones.<br><br>Regresando al análisis de lo que señala el proverbista, vemos que las aseveraciones acerca de la necedad son seguidas por la afirmación de que aquellos que saben controlar su lengua son sabios. En cambio, aquellos que no lo hacen son necios (“<i>kesı̂yl”</i>, H3684).<br><br>El concepto hebreo que se traduce aquí como necedad, también es utilizado por el salmista para identificar a aquellas personas que no pueden rendirse ante la grandeza del Señor, ni entender la grandeza de las obras del Eterno.<br><br><i>“5 Oh Señor, ¡qué grandes son tus obras!, ¡qué profundos tus pensamientos! 6 ¡Sólo los necios no pueden entenderlo!”</i> (Sal 92:5-6, DHH).<br><br>En otras palabras, que la necedad que se describe aquí, no solo impide que reconozcamos la grandeza de Dios, sino que imposibilita que seamos capaces de reaccionar ante ella como debemos hacerlo.<br><br>El salmista argumenta en otro salmo que esta es una de las razones por las que los “necios” (“<i>kesı̂yl</i>”, H3684) se comportan con violencia. El salmista dice que es que ellos creen que Dios no se dará cuenta de lo que ellos hacen o que a Él no le importa.<br><br><i>“3 ¿Hasta cuándo, Señor? ¿Hasta cuándo los perversos tendrán permiso para regodearse? 4 ¿Hasta cuándo hablarán con arrogancia? ¿Hasta cuándo se jactarán estos malvados? 5 Aplastan a tu pueblo, Señor; &nbsp; &nbsp; lastiman a los que llamas tuyos. 6 Matan a las viudas y a los extranjeros, y asesinan a los huérfanos. 7 «El Señor no está mirando—dicen—, y además, al Dios de Israel no le importa». 8 ¡Piénsenlo mejor, <b><u>necios</u></b>! ¿Cuándo por fin se darán cuenta?”</i> (Sal 94:3-8, NTV)<br><br>Los lectores deben haberse percatado que los pasajes bíblicos citados hasta aquí promueven la comunicación asertiva.<br><br>Concluimos esta reflexión señalando que esta produce muchos beneficios. Uno de los artículos que hemos citado aquí, el publicado por la Universidad de Valencia, señala algunos de los beneficios que produce este tipo de comunicación. Estos son,<br><br>Disminución del estrés. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Perfeccionamiento de habilidades sociales y personales.<br>&nbsp;Reducción de conflictos. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sentimiento de pertenencia y buen trabajo en equipo.<br>&nbsp;Manejo de los impulsos y enojo. &nbsp; &nbsp; &nbsp;Autoestima sana.<br>&nbsp;Mejora en la toma de decisiones. &nbsp; &nbsp; Prepara a los niños sanamente para la adultez.<br>&nbsp;Mayor satisfacción personal. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Comprensión profunda de las emociones.<br>&nbsp;Mayor respeto por uno mismo y los demás.[9]<br><br>Un dato final es que el Espíritu Santo fue el responsable de la encarnación de Cristo nuestro Señor y Salvador. Nuestro Señor, el producto de esa encarnación, es también conocido como el Verbo de Dios (Jn 1:1), la Palabra viva de Dios. La razón que sustenta que Cristo se haya encarnado como la Palabra de acción de Dios es que la caída del ser humano en el Edén quebrantó las dimensiones verticales y horizontales del diálogo. Esto es, nuestra capacidad de dialogar con Dios y con los demás. Entre otras cosas, Cristo se encarna para que seamos capaces de recuperar estas. Esta es otra de las conquistas que la gracia eterna produjo con el sacrificio de Cristo en la cruz del Calvario.<br><br>Siendo esto así, entonces el remedio eficaz para la restauración de los procesos de comunicación intrafamiliar es permitir que el mensaje de la salvación halle morada en nuestros corazones.<br><br><br>&nbsp; <br>[1] https://www.scottfreeclinic.org/ &nbsp;<br>[2] Graham, Billy. “Living on the fault line”, 1978.<br>[3] Graham, Billy. “The Persons and Work of the Holy Spirit”, 1978.<br>[4] https://www.universidadviu.com/pe/actualidad/nuestros-expertos/la-importancia-de-la-comunicacion-asertiva-en-la-familia.<br>[5] Op. cit. <br>[6] https://psicofuncionalmente.com/importancia-comunicacion-asertiva-familia/<br>[7] Gesenius, W., &amp; Tregelles, S. P. (2003). En Gesenius’ Hebrew and Chaldee lexicon to the Old Testament Scriptures (pp. 646–647). Logos Bible Software.<br>[8] Él comienza ese salmo señalando que Dios ya lo había examinado y conocido.<br>[9] https://www.universidadviu.com/pe/actualidad/nuestros-expertos/la-importancia-de-la-comunicacion-asertiva-en-la-familia.<br>&nbsp;<br><br><br><br><br><br><br><br><br><br></div></div></div></div></div></section>]]></content:encoded>
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			<title>1041 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 25 de enero del 2026</title>
						<description><![CDATA[1041 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 25 de enero del 2026“Familias dirigidas por el Espíritu Santo”“13 No se enojen unos con otros, más bien, perdónense unos a otros. Cuando alguien haga algo malo, perdónenlo, así como también el Señor los perdonó a ustedes. 14 Pero lo más importante de todo es que se amen unos a otros porque el amor es lo que los mantiene perfectamente unido...]]></description>
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			<pubDate>Sun, 25 Jan 2026 05:00:00 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<section class="sp-section sp-scheme-0" data-index="1" data-scheme="0"><div class="sp-section-slide"  data-label="Main" ><div class="sp-section-content" ><div class="sp-grid sp-col sp-col-24"><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="0" style=""><div class="sp-block-content"  style=""><b>1041 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 25 de enero del 2026<br>“Familias dirigidas por el Espíritu Santo”</b><br><br><i>“13 No se enojen unos con otros, más bien, perdónense unos a otros. Cuando alguien haga algo malo, perdónenlo, así como también el Señor los perdonó a ustedes. 14 Pero lo más importante de todo es que se amen unos a otros porque el amor es lo que los mantiene perfectamente unidos. 15 Permitan que la paz de Cristo controle siempre su manera de pensar, pues Cristo los ha llamado a formar un solo cuerpo para que haya paz; y den gracias a Dios siempre.”&nbsp;</i>&nbsp; &nbsp;(Col 3:13-16, PDT)<br><br>El proceso de investigación para poder escribir estas reflexiones nos ha permitido encontrar una cantidad inusitada de artículos e investigaciones responsables acerca del tema de la familia y de los retos que esta institución enfrenta. Uno de estos fue escrito por el Dr. James Scott, Jr. El Dr. Scott es un ministro ordenado, plantador de iglesias y terapista cristiano. Además, es fundador y director del “Scott Free Clinic”, un ministerio para-eclesiástico no afiliado, que ofrece servicios internacionales gratuitos de terapia psicológica, consejería, consultoría y coaching, que puede ser accesado por internet[1].<br>&nbsp;<br>El Dr. Scott es un prolífico escritor de libros,[2] así como de artículos profesionales y académicos. Uno de estos fue publicado bajo el siguiente título: <i>“15 of the most serious issues families are struggling with in 2024.”</i> (Quince de los problemas más graves que enfrentan las familias en 2024).[3] Scott documenta en este parte de los datos recogidos a través de la práctica y los servicios que ofrece la institución que él dirige. Él señala que más que problemas, estos son desafíos que amenazan la unidad, el bienestar y la salud espiritual de las familias. Tal y como él lo señala, estos <i>“pueden impactar profundamente la vida de las personas y la de sus seres queridos”</i> (traducción libre).<br><br>&nbsp;A continuación, un resumen de estos.<br><br>- &nbsp;Codependencia:<br>Scott se acerca a este asunto señalando que esto ocurre cuando uno o más miembros de la familia se vuelven excesivamente dependientes de otro. Él argumenta que generalmente esto genera ciclos de patrones de conducta destructivos creando relaciones basadas en la necesidad del otro en lugar del respeto mutuo y el amor.<br><br>- &nbsp;Fusión o enredo emocional (“Enmeshment”):<br>Scott plantea que esto ocurre cuando los límites personales intrafamiliares se difuminan tanto que los miembros de esta pierden su sentido de identidad. Dice él que en estos casos se puede observar que el crecimiento personal y el desarrollo de relaciones saludables fuera del núcleo familiar son obstaculizados. Esto es así porque las necesidades de la unidad familiar a menudo prevalecen sobre las necesidades de los individuos que componen esa familia.<br><br>- Problemas de salud mental:<br>El Dr. Scott subraya que los problemas de salud mental, tales como la ansiedad, la depresión y otros trastornos del estado de ánimo, son cada vez más comunes. Scott señala con mucha precisión que estos desafíos pueden hacer difícil la comunicación entre los miembros de la familia, perturbar la vida diaria de estos y crear una sensación de aislamiento en la familia.<br><br>- Abuso de sustancias y adicción:<br>A este experto le inquieta mucho que el abuso del uso de sustancias continúa siendo un problema devastador para muchas familias. Como es obvio, las adicciones pueden provocar rupturas en las relaciones, además de ser capaces de generar dificultades económicas y de trauma emocional. Scott añade en su artículo que las adicciones pueden crear un entorno de caos e inestabilidad, lo que dificulta que las familias mantengan relaciones sanas. Algo que Scott no discute en ese artículo es que hemos constatado que en muchas ocasiones algunos miembros de las familias que sufren esto se pueden convertir en cómplices de los usuarios para facilitarles el acceso a esas sustancias. Esto, con el fin de querer mantener cierto grado de tranquilidad en las relaciones intrafamiliares. Esto último se observa con alguna frecuencia en familiares de algunos de aquellos que están cumpliendo condenas en las prisiones. Hemos comprobado este dato a través de conversaciones con los administradores de algunas penitenciarías, dentro y fuera de Puerto Rico, así como con los capellanes que sirven en esas instituciones en la nación.<br><br>- Tensión económica:<br>Scott señala con mucha razón que la inestabilidad económica y el alto costo de la vida son fuentes importantes de estrés en las familias. Esta clase de tensión es uno de los factores primordiales en la separación y/o el divorcio de muchas parejas matrimoniales. Scott señala que esto es así porque esta clase de presiones, la inseguridad laboral, las deudas y el aumento del costo de vida, pueden generar unos niveles de ansiedad constante y subyacente.<br><br>- Desafíos de la crianza:<br>Los desafíos para criar hijos en el mundo actual son presentados por Scott como algo único. Aspectos tales como las gestiones para administrar y usar la tecnología en el hogar y tener que afrontar las presiones sociales y el grave aumento en los problemas de salud mental entre niños y adolescentes, colocan a la familia de esta generación de cara a enormes retos, que además son constantes. Scott señala que es un secreto a voces que cada vez se hace más difícil mantener la armonía entre el trabajo y la vida familiar. Esto es así, porque toca criar hijos en medio de una cultura que sufre cambios que también son constantes y esto puede ser abrumador.<br><br>- Divorcio y separación:<br>El divorcio y la separación son identificados por el Dr. Scott no solo como problemas legales o emocionales, sino como crisis espirituales que afectan a toda la familia. Es de todos conocido que la ruptura de un matrimonio puede causar heridas profundas, especialmente en los hijos. Debemos comprender que estos, además de tener que lidiar con los sentimientos de abandono e inseguridad que produce el divorcio, también son expuestos con frecuencia al terror de que uno de sus padres también decida “divorciarse” de ellos.<br><br>- Problemas de comunicación:<br>Sabemos que este desafío fue señalado en la reflexión anterior. No obstante, el enfoque que Scott le da a este reto trasciende el hecho de que la mala comunicación sea la raíz de muchos conflictos familiares. Cuando Scott lo presenta decide apuntar a la etiología o al génesis de este. Las brechas generacionales, las diferencias culturales y/o simplemente la falta de destrezas o habilidades para la comunicación, forman parte de esta etiología. Para este experto, el problema surge y se complica porque a menudo las familias tienen dificultades para expresar sus necesidades y para interactuar de forma colaborativa cuando tienen que resolver conflictos. <i>“Una comunicación eficaz, basada en el amor y el respeto, es esencial para mantener relaciones saludables”</i>[4] (traducción libre).<br>&nbsp;<br>- Violencia doméstica y abuso:<br>Este desafío será trabajado próximamente en una batería de reflexiones que publicaremos más adelante. Las estadísticas de violencia doméstica presentan un cuadro que va más allá de un problema grave que devasta a las familias y deja profundas cicatrices emocionales. Este desafío se ha convertido en un problema nacional.<br><br>A continuación, algunas definiciones de lo que es la violencia doméstica y algunos datos estadísticos sobre la incidencia de esta en Puerto Rico.<br><br><i>“La Ley Núm. 54-1989 define violencia doméstica como el empleo de cualquiera de las siguientes conductas: amenazas, maltrato o fuerza física (golpes, empujones, estrangular, asfixiar, entre otras), intimidación, persecución, violencia cibernética, violencia psicológica (deshonra, descrédito o menosprecio, insultos, chantaje, vigilancia constante, incluyendo el uso de dispositivos electrónicos para conocer ubicación y movimiento, aislamiento, entre otras), violencia sexual dentro de la relación de pareja, violencia económica (limitación irrazonable al acceso y manejo de los bienes comunes o al dinero, entre otros).”[</i>5]<br><br><i>“La violencia doméstica es un patrón de conducta donde se emplea la fuerza física, el maltrato psicológico, la agresión sexual, la intimidación o la persecución contra una persona por parte de su pareja o ex-pareja. &nbsp;Esta viola los derechos humanos de sus víctimas y constituye un delito, según las leyes de Puerto Rico.”[</i>6]<br><br><i>“En 2024, se investigaron 9,421 IVD (incidentes de violencia doméstica). Esto es el equivalente a 1 IVD cada 56 minutos.”</i>[7]<br><br>Es relevante el dato de que estos incidentes disminuyeron significativamente entre el 2014 y el 2020 para luego continuar aumentando (durante y después de la pandemia), aun cuando la población en P.R. ha ido disminuyendo contantemente desde el 2010.[8]<br><br>Tal y como dice Scott, la iglesia ha sido llamada por el Señor para abordar este problema de frente, ofreciendo apoyo a las víctimas y responsabilizando a los perpetradores.<br><br>Las dinámicas entre familias reconstituidas (“blended families”):<br><br>La cantidad de familias reconstituidas que tenemos dentro y fuera de la iglesia nos obliga a procurar entender los desafíos únicos que estas tienen que enfrentar. Por ejemplo: cómo se definen y se establecen nuevos roles familiares entre sus miembros y cómo gravitan o se desenvuelven estos para resolver conflictos de lealtad, de cultura familiar, comunicación, etc. Scott indica con mucha razón que los procesos para desarrollar familias reconstituidas, requiere paciencia, comprensión y el compromiso de construir nuevos vínculos de forma colaborativa.<br><br>- Redes sociales (“social media”) y tecnología:<br>El Dr. Scott afirma que el impacto de las redes sociales y la tecnología en la vida familiar es innegable. Sin embargo, del otro lado de las muchas buenas y grandes contribuciones que estas han podido realizar a la institución familiar se encuentran desafíos que van desde los espectros del acoso cibernético (ciberacoso), hasta el de la erosión de la comunicación personal entre los miembros de la familia. Esta erosión es evidente cuando los miembros de estas se sientan alrededor de la mesa para ingerir sus alimentos. Este dato comprueba que la tecnología está creando desafíos significativos en el seno familiar.<br><br>- La integración entre la vida laboral y personal:<br>Este es uno de los retos más grandes para muchos de los expertos en el campo de la familia. Es un problema importante para muchas familias debido a las muchas dificultades que este genera cuando se trata de integrar la vida laboral, la educativa y la familiar. Este pastor, misionero y terapista señala que por un lado tenemos el exceso de trabajo, elemento que puede provocar agotamiento y por el otro la carencia de interacciones familiares significativas.<br><br>- Conflictos generacionales:<br>La vida en la posmodernidad ha acrecentado las diferencias entre los valores, las creencias y experiencias entre generaciones familiares. No es muy difícil entender que Scott señale que esto puede generar malentendidos y conflictos dentro de las familias. Sin duda alguna que estos conflictos pueden hacer que las relaciones familiares sean cada vez más tensas, particularmente entre padres e hijos o abuelos y los miembros más jóvenes de la familia. Tomemos como ejemplo la influencia de las redes cibernéticas en los valores familiares. Valores tales como el matrimonio, el respeto y el cuidado de los ancianos, el vocabulario aceptado, el valor del trabajo responsable y la honradez en todas las áreas de la vida. Las generaciones más jóvenes parecen haber desarrollado nuevos criterios para entenderlos y manejarlos.<br><br>Estos desafíos se magnifican cuando tenemos que lidiar con la realidad de que ha aumentado la cantidad de hijos adultos que viven con sus padres. Dos de las razones para que esto sea así son la escasez de viviendas disponibles y los altos precios de estas. El desarrollo de una vida como adulto teniendo que continuar residiendo en el seno paterno-materno presenta muchos retos.<br><br>- Enfermedades crónicas o discapacidad:<br>Scott señala que aquellas familias que enfrentan la enfermedad crónica o la discapacidad de uno o varios de sus miembros se enfrentan a desafíos únicos que pueden generar mucho estrés. Entre otras cosas, este es producido por la necesidad de desarrollar agendas para el cuidado y la atención de esos pacientes, las dificultades financieras que estos retos traen consigo, un pobre entendimiento del valor que poseen los ajustes y sacrificios significativos que hay que realizar para atender a estos familiares y el agotamiento emocional que esto produce.<br><br>- Las luchas espirituales:<br>El Dr. Scott afirma que quizás uno de los problemas más preocupantes que enfrentan las familias hoy en día es el deterioro y el declive espiritual que se observa en una porción significativa de estas. Él señala que las investigaciones realizadas muestran que las familias asisten a la iglesia con menos frecuencia que antes y que solo un pequeño porcentaje tiene una cosmovisión bíblica de lo que es la vida en familia. Aunque él no lo señala en este artículo, el fenómeno provocado por la disponibilidad cibernética que ofrecen los servicios de muchas de las iglesias ha sido un factor preponderante en esta ecuación.<br><br>Es muy importante señalar que esta clase de deterioro debilita la fe y puede generar una falta de dirección moral y ética en el hogar.<br><br>Es un secreto a voces que asistir (presencialmente) a la iglesia provee unas oportunidades únicas para compartir con otros, orar y adorar juntos, recibir el abrazo de los hermanos y la imposición de manos para la de unción de los pastores y los ancianos de la iglesia, romper con las inclinaciones al aislamiento y poder ver el cumplimiento de muchas promesas bíblicas. A continuación, algunas de estas.<br><br><i>“7 Mas yo por la abundancia de tu misericordia entraré en tu casa; Adoraré hacia tu santo templo en tu temor.”</i> (Sal 5:7)<br><i><br>“4 Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo. 5 Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; Me ocultará en lo reservado de su morada; Sobre una roca me pondrá en alto. 6 Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean, Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; Cantaré y entonaré alabanzas a Jehová.”</i> (Sal 27:4-6)<br><br><i>“3 Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios? 4 Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí; De cómo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios, Entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta. 5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.”</i> (Sal 42:3-5)<br><br>“17 Hasta que entrando en el santuario de Dios, Comprendí el fin de ellos.” (Sal 73:17)<br><br><i>“10 Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad.”</i> (Sal 84:10)<br><br><i>“12 El justo florecerá como la palmera; Crecerá como cedro en el Líbano. 13 Plantados en la casa de Jehová, En los atrios de nuestro Dios florecerán. 14 Aun en la vejez fructificarán; Estarán vigorosos y verdes, 15 Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto, Y que en él no hay injusticia.”&nbsp;</i>(Sal 92:12-15)<br><br><i>“1 Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.”</i> (Sal 122:1)<br><br><i>“1 Mirad, bendecid a Jehová, Vosotros todos los siervos de Jehová, Los que en la casa de Jehová estáis por las noches. 2 Alzad vuestras manos al santuario, Y bendecid a Jehová. 3 Desde Sion te bendiga Jehová, El cual ha hecho los cielos y la tierra.”</i> (Sal 134:1-3)<br><br><i>“1 Alabad el nombre de Jehová; Alabadle, siervos de Jehová; 2 Los que estáis en la casa de Jehová, En los atrios de la casa de nuestro Dios. 3 Alabad a JAH, porque él es bueno; Cantad salmos a su nombre, porque él es benigno.”</i> (Sal 136:1-3)<br><br>Nuestra próxima reflexión será dedicada al consejo bíblico y pastoral para lidiar con los desafíos que hemos analizado en esta reflexión. El Dr. James Scott ofrece algunos en el artículo que estamos analizando aquí. Por cierto, muy buenos y atinados. No obstante, tenemos la necesidad de revisar esta excelente contribución académica y pastoral que nos ofrece este experto, apuntalando las soluciones al consejo que nos ofrece al Santa Palabra de Dios.<br><br>Veamos un ejemplo de esto: un pasaje que Scott cita en el artículo que él escribió.<br><br><i>“11 Ahora bien, Cristo dio los siguientes dones a la iglesia: los apóstoles, los profetas, los evangelistas, y los pastores y maestros. 12 Ellos tienen la responsabilidad de preparar al pueblo de Dios para que lleve a cabo la obra de Dios y edifique la iglesia, es decir, el cuerpo de Cristo. 13 Ese proceso continuará hasta que todos alcancemos tal unidad en nuestra fe y conocimiento del Hijo de Dios que seamos maduros en el Señor, es decir, hasta que lleguemos a la plena y completa medida de Cristo. 14 Entonces ya no seremos inmaduros como los niños. No seremos arrastrados de un lado a otro ni empujados por cualquier corriente de nuevas enseñanzas. No nos dejaremos llevar por personas que intenten engañarnos con mentiras tan hábiles que parezcan la verdad. 15 En cambio, hablaremos la verdad con amor y así creceremos en todo sentido hasta parecernos más y más a Cristo, quien es la cabeza de su cuerpo, que es la iglesia.”</i> (Efe 4:11-15, NTV)<br><br>Esta porción de la carta del apóstol Pablo a la iglesia en la ciudad de Éfeso posee argumentos extraordinarios y específicos para lidiar con varios de los retos que Scott identifica en el artículo que acabamos de analizar. De entrada, la versión bíblica que hemos escogido nos permite observar con mayor claridad la responsabilidad que tenemos como iglesia de hacerle frente a estos. Y no solo hacerle frente como institución eclesiástica, sino capacitar a los miembros de cada familia para que estos puedan ponerse de acuerdo y vencerlas en sus escenarios familiares.<br><br>El Apóstol Pablo comienza aquí describiendo algunos de los muchos dones (carismas) que Dios le ha dado a la iglesia. En este caso, los carismas de apóstol[9], los profetas, los evangelistas, y los pastores y maestros. Pablo dice en esta Carta que carta que <i>“….Ellos tienen la responsabilidad de preparar al pueblo de Dios para que lleve a cabo la obra de Dios y edifique la iglesia, es decir, el cuerpo de Cristo.”</i><br><br>El continúa diciendo que <i>“…Ese proceso continuará hasta que todos alcancemos tal unidad en nuestra fe y conocimiento del Hijo de Dios que seamos maduros en el Señor, es decir, hasta que lleguemos a la plena y completa medida de Cristo.”</i> Pero eso no es todo. Este Apóstol, a renglón seguido, describe cuáles son algunos de los resultados de esa labor que Dios ha puesto sobre nuestros hombros. Estos son:<br><br>- Madurez y estabilidad.<br><i>“Entonces ya no seremos inmaduros como los niños. No seremos arrastrados de un lado a otro ni empujados por cualquier corriente de nuevas enseñanzas.”</i><br><br>- Capacidad para discernir.<br><i>“No nos dejaremos llevar por personas que intenten engañarnos con mentiras tan hábiles que parezcan la verdad.”</i><br>&nbsp;&nbsp;<br>- Buena comunicación.<br><i>&nbsp;“En cambio, hablaremos la verdad con amor…”</i><br><br>- Crecimiento integral.<br><i>“y así creceremos en todo sentido...”</i><br>&nbsp;&nbsp;<br>- Parecernos a Cristo.<br><i>&nbsp;“hasta parecernos más y más a Cristo, quien es la cabeza de su cuerpo, que es la iglesia.”</i><br><br>Otro ejemplo de un pasaje bíblico atinado para lidiar con estos retos es el que encabeza esta reflexión: Colosenses 3:13-16.<br><br><i>“13 No se enojen unos con otros, más bien, perdónense unos a otros. Cuando alguien haga algo malo, perdónenlo, así como también el Señor los perdonó a ustedes. 14 Pero lo más importante de todo es que se amen unos a otros porque el amor es lo que los mantiene perfectamente unidos. 15 Permitan que la paz de Cristo controle siempre su manera de pensar, pues Cristo los ha llamado a formar un solo cuerpo para que haya paz; y den gracias a Dios siempre.”</i>&nbsp; &nbsp; (Col 3:13-16, PDT)<br><br>Este pasaje bíblico es rico ofreciendo herramientas para el manejo de las emociones.<br>Veamos un desglose simple de lo que este señala:<br><br>- Manejo de la ira.<br><i>“No se enojen unos con otros….”</i><br><br>&nbsp;- La importancia del perdón.<br><i>&nbsp;“… más bien, perdónense unos a otros. Cuando alguien haga algo malo, perdónenlo, así como también el Señor los perdonó a ustedes.”</i><br><br>- La importancia del amor como fuerza central para la unidad.<br><i>“… Pero lo más importante de todo es que se amen unos a otros porque el amor es lo que los mantiene perfectamente unidos.”</i><br><br>- La importancia de la paz de Cristo como conductora de la forma en que pensamos.<br><i>&nbsp;“Permitan que la paz de Cristo controle siempre su manera de pensar…”</i><br><br>- La presencia de Cristo como fuente insustituible para la unidad.<br><i>“pues Cristo los ha llamado a formar un solo cuerpo para que haya paz….”</i><br><br>- La importancia de la acción de gracias constante y de hacerlo en comunidad.<br><i>“… y den gracias a Dios siempre…”</i><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<br>&nbsp;&nbsp;<br>&nbsp;<br>[1] https://www.scottfreeclinic.org/<br>[2] https://www.scottfreeclinic.org/books-by-dr-scott/<br>[3] https://www.scottfreeclinic.org/2024/08/14/15-of-the-most-serious-issues-families-are-struggling-with-in-2024/<br>[4] Op. cit.<br>[5] https://poderjudicial.pr/educacion-a-la-comunidad/informacion-sobres-temas-legales/violencia-de-genero/violencia-domestica/<br>[6] https://www.mujer.pr.gov/definiciones/violencia-domestica.<br>[7] “Violencia Doméstica en Puerto Rico, 2014-2024. Foro de la Violencia al Diálogo: Comprendiendo y Previniendo la Crisis Social.” Capitán Aymée Alvarado Cardona, 5-17433 y Myribel Santiago Torres, MPH. (https://estadisticas.pr/files/inline-files/NPPR-violencia Doméstica en Puerto Rico, 2014-2024.pdf<br>[8] Op. cit.<br>[9] Este carisma cesó sus funciones desde el final del primer siglo y principio del segundo siglo de la era cristiana. &nbsp;Esto es, cuando desaparecieron aquellos que habían visto a Cristo resucitado. Este es un requisito bíblico para poder ser apóstol (Hch 1:21-22; 1 Cor 9:1; 15:8) (Rengstorf, K. H. (1964–). ἀποστέλλω (πέμπω), ἐξαποστέλλω, ἀπόστολος, Ψευδαπόστολος, ἀποστολή. En G.Kittel, G. W. Bromiley, &amp; G. Friedrich (Eds.), Theological dictionary of the New Testament (electronic ed., Vol. 1, pp. 422–423). Eerdmans.).<br><br><br><br><br><br><br></div></div></div></div></div></section>]]></content:encoded>
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			<title>1040 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 18 de enero del 2026</title>
						<description><![CDATA[1040 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 18 de enero del 2026“Familias dirigidas por el Espíritu Santo”“Toda la tierra reconocerá al Señor y regresará a él; todas las familias de las naciones se inclinarán ante él. 28 Pues el poder de la realeza pertenece al Señor; él gobierna a todas las naciones. 29 Que los ricos de la tierra hagan fiesta y adoren. Inclínense ante él, todos los...]]></description>
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			<pubDate>Sun, 18 Jan 2026 05:00:00 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<section class="sp-section sp-scheme-0" data-index="1" data-scheme="0"><div class="sp-section-slide"  data-label="Main" ><div class="sp-section-content" ><div class="sp-grid sp-col sp-col-24"><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="0" style=""><div class="sp-block-content"  style=""><b>1040 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 18 de enero del 2026<br>“Familias dirigidas por el Espíritu Santo”</b><br><br><i>“Toda la tierra reconocerá al Señor y regresará a él; todas las familias de las naciones se inclinarán ante él. 28 Pues el poder de la realeza pertenece al Señor; él gobierna a todas las naciones. 29 Que los ricos de la tierra hagan fiesta y adoren. Inclínense ante él, todos los mortales, aquellos cuya vida terminará como polvo. 30 Nuestros hijos también lo servirán; las generaciones futuras oirán de las maravillas del Señor.” &nbsp;</i>&nbsp; &nbsp;(Sal 22:27-30, NTV)<br><br>Hace cerca de 30 años tuve la oportunidad de leer un artículo escrito por el Dr. David Popenoe. Para aquella época Popenoe era profesor de sociología en la Universidad de Rutgers.[1] El título de esa publicación es “<i>We Are What We See: The Family Conditions for Modeling Values for Children.</i>”[2]<br><br>Un dato que me llamó la atención de ese artículo fue la manera como este distinguido académico resumió las formas y maneras que la sociedad ha utilizado para acercarse a la crianza de los hijos y cómo es que estos acercamientos han comenzado a deteriorarse luego de haber alcanzado avances significativos. A continuación, una cita directa de esta publicación:<br><br><i>“Los cambios en la infancia occidental durante los últimos siglos han sido notables. En la era preindustrial europea, una época de alta mortalidad infantil, cuando la vida para muchos era "desagradable, brutal y corta", la infancia no parece haberse considerado como una esfera de la vida completamente separada de la edad adulta. Los niños eran considerados "adultos pequeños" y, en cuanto podían, se esperaba que desempeñaran las tareas de un adulto. Con la lucha por la existencia dominando toda la vida, había poco tiempo para la infancia o la crianza tal como las concebimos hoy.<br>&nbsp; <br>Con el auge, hace varios siglos, de la revolución industrial y la familia nuclear moderna (la familia de marido y mujer que viven separados de otros familiares), la infancia se convirtió en un fenómeno muy diferente. Las nuevas condiciones económicas permitieron a muchas madres dedicarse por completo a la crianza, el hogar se convirtió en un ámbito principalmente privado y la visión de los niños y la infancia cambió significativamente. Los niños pasaron a ser considerados muy diferentes de los adultos y la infancia se convirtió en un tiempo de juego, de menores responsabilidades laborales y de aprendizaje formal. La calidad de las experiencias de la primera infancia comenzó a considerarse una influencia fundamental en el desarrollo de la edad adulta y se consideraba que cada niño tenía una personalidad única que desarrollar, en lugar de nacer con vicios que debían eliminarse. La nueva familia priorizó el desarrollo infantil. Para ayudar a las familias, surgió la industria juguetera, junto con la industria del libro infantil y una gran variedad de instalaciones y servicios diseñados especialmente para niños.<br>&nbsp;<br>Si bien estos cambios quizá no generaron una "época dorada" para los niños, sin duda representaron una mejora monumental con respecto a la forma en que se criaba a los niños en el pasado. Además, se puede argumentar con convicción que la forma familiar que impulsó esta nueva noción de infancia fue fundamental para generar muchos de los logros sociales de la época moderna, especialmente el individualismo orientado al logro y la democracia liberal. Porque sin duda, el carácter de la familia moldea el carácter de la sociedad tanto como viceversa, y estos fueron los valores que se inculcaron en el nuevo hogar burgués.<br>&nbsp;<br>Hoy en día, gran parte de la sociedad moderna está comenzando a retornar al modelo preindustrial anterior. Si bien la vida es económica y médicamente mucho más segura que nunca para la mayoría de los niños y los métodos de crianza se han vuelto cada vez menos punitivos y autoritarios, muchos aspectos del entorno doméstico han empeorado para ellos. Con la irrupción de la publicidad y la industria del entretenimiento organizado y la cultura popular, a menudo saturada de sexo y violencia que ellos tienen que enfrentar, la infancia ya no es el período relativamente protegido que ha sido en los últimos siglos. Los niños son empujados a una cultura adulta a una edad temprana, tal como lo fueron en la época anterior.<br>&nbsp;<br>El entorno de la crianza también se ha deteriorado en otros aspectos. Muchas comunidades se han vuelto menos seguras y más anónimas, y las familias que crían niños se sienten cada vez más aisladas. Las denuncias de abuso y negligencia infantil se han quintuplicado en las últimas dos décadas desde que se llevan registros detallados. Quizás lo peor de todo, por su generalización y sus consecuencias, es que el tiempo crucial que los padres dedican a la crianza de sus hijos ha disminuido, en gran medida debido a la ausencia de padres y madres [porque estos se encuentran] en el lugar de trabajo.<br>&nbsp;<br>Este nuevo conjunto de condiciones de crianza ha tenido consecuencias desafortunadas y predecibles para el bienestar de los niños. La delincuencia juvenil ha aumentado casi un 600% en las últimas tres décadas y el suicidio [entre los] adolescentes se ha triplicado. La violencia juvenil se ha vuelto mucho más letal. Se han observado aumentos notables en el abuso de sustancias, los trastornos alimentarios y las tasas de depresión entre los adolescentes. En otras palabras, mientras las sociedades han avanzado económicamente, la condición moral y emocional de niños y jóvenes se ha deteriorado. La trágica ironía es que se suponía que el avance económico habría mejorado la vida de los jóvenes y, por ende, la calidad de vida de las generaciones futuras.”</i> [3] (traducción libre)<br><br>No sé si a los lectores les impacta conocer que es reciente el entendimiento de la infancia como un tiempo que debe ser dedicado a la educación y a la formación de la personalidad de nuestros niños. Ni mencionar el desarrollo de “la industria juguetera, junto con la industria del libro infantil y una gran variedad de instalaciones y servicios diseñados especialmente para niños.” Ahora bien, lo que resulta casi inverosímil es el deterioro que ha sufrido el manejo de esta etapa, así como la de la adolescencia. Particularmente cuando este ocurre a causa y en medio de los avances económicos que hemos experimentado en casi todo el planeta.<br><br>Poepone postuló en ese artículo que gran parte de ese deterioro está ligado a lo que los infantes y los adolescentes observan en el seno familiar y en la sociedad en la que se desarrollan. Un dato sobresaliente es que este influyente académico presentó todo esto hace cerca de tres (3) décadas.<br><br>Los estudios recientes acerca de la familia han demostrado cuánto han empeorado los indicadores que se utilizan para medir el estado de la familia actual y del lugar de la infancia y la adolescencia en el seno familiar.<br><br>Es muy importante destacar que todos estos indicadores revelan la ausencia del consejo bíblico en la vida de las familias que sufren estos embates. Veamos lo que la Biblia dice acerca de la infancia<br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; <br>La Biblia dice que Dios creó a mano nuestros cuerpos en el vientre de nuestras respectivas progenitoras. Por lo tanto, no podemos ser irresponsables con el cuidado y el desarrollo de esas criaturas.<br><br><i>“Tú fuiste quien formó todo mi cuerpo; tú me formaste en el vientre de mi madre.”</i> (Sal 139:13, DHH)<br><br>La Biblia dice que los hijos son un regalo del Señor (NTV), parte de la herencia que Él nos ha obsequiado. Ella también dice que son como flechas que están en las manos de un guerrero. Es un secreto a voces que tenemos que aprender a “gerenciar” con responsabilidad la herencia que Dios coloca en nuestras manos. Al mismo tiempo, tenemos que comprender que esas saetas necesitan ser preparadas y lanzadas a un blanco escogido.<br><br><i>“3 He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre. 4 Como saetas en mano del valiente, Así son los hijos habidos en la juventud.”</i> (Sal 127:3-4, RV1960)<br><br>La Biblia también dice que Dios tiene planes con los infantes desde antes de que estos nazcan. Es la responsabilidad de los padres y tutores no echar a perder el propósito que el Señor tiene con cada uno de ellos.<br><br><i>“5 Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. 6 Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño. 7 Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande. 8 No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová.”</i> (Jer 1:5-8)<br><br>Hay muchos pasajes bíblicos que podemos continuar citando. No obstante, hay uno que tiene que ser considerado como argumento central de este análisis. Este señala que la responsabilidad que tenemos con los infantes trasciende el cuidado y la educación de estos. Ese pasaje señala que aquellos que hacen que los infantes caigan en pecado serán sometidos al juicio de Dios.<br><br><i>“18 Por ese tiempo, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: —¿Quién es el más importante en el reino del cielo? 2 Jesús llamó a un niño pequeño y lo puso en medio de ellos. 3 Entonces dijo:—Les digo la verdad, a menos que se aparten de sus pecados y se vuelvan como niños, nunca entrarán en el reino del cielo. 4 Así que el que se vuelva tan humilde como este pequeño es el más importante en el reino del cielo. 5 »Todo el que recibe de mi parte a un niño pequeño como este, me recibe a mí; 6 pero si hacen que uno de estos pequeños que confía en mí caiga en pecado, sería mejor para ustedes que se aten una gran piedra de molino alrededor del cuello y se ahoguen en las profundidades del mar.”</i> (Mat 18:1-5, NTV)<br><br>Todos estos versículos nos recuerdan el propósito divino y el valor de los infantes y los adolescentes, destacando su importancia en el plan de Dios y la alegría que aportan a las familias y las comunidades.<br><br>Un artículo acerca de este tema que fue publicado el año pasado, presenta siete (7) problemas comunes que enfrenta la familia de la posmodernidad.[4] Estos problemas fueron presentados como el resultado del deterioro o decadencia natural y del fluir de las dinámicas familiares de esta generación. Adelantamos aquí que los escritores de este artículo presentaron alternativas para el manejo de estos problemas. Nosotros analizaremos esas soluciones en las próximas reflexiones. A continuación, un resumen de estos:<br><br><ol><li>Problemas de comunicación</li></ol><br><i>“La comunicación eficaz es la base de cualquier dinámica familiar sana. Sin ella, pueden surgir rápidamente malentendidos, conflictos y sentimientos de aislamiento. Una comunicación deficiente puede provocar diversos problemas, como la mala interpretación de las intenciones, el resentimiento y el distanciamiento emocional.”</i> (traducción libre)<br><br>2. Estrés financiero<br><br><i>“Los problemas financieros son una de las fuentes más comunes de estrés en las familias. Tener problemas económicos puede generar tensión, discusiones e inseguridad. Ya sea por la pérdida del empleo, gastos inesperados o una mala administración del dinero, los problemas financieros pueden afectar gravemente las relaciones familiares.”</i> (traducción libre)<br>&nbsp; <br>3. Desacuerdos en la crianza<br><br><i>“En lo concerniente a la crianza de los hijos, los padres suelen tener ideas diferentes sobre la disciplina, los valores y las expectativas. Estos desacuerdos pueden generar conflicto, confusión e inconsistencia en la crianza. Una crianza inconsistente puede hacer que los niños se sientan inseguros o confundidos con respecto a los límites y las expectativas.”</i> (traducción libre)<br>&nbsp; <br>4. Rivalidad entre hermanos<br><br><i>“La rivalidad entre hermanos es parte natural de la vida familiar, pero cuando se vuelve excesiva, puede provocar peleas constantes y tensión emocional. Las diferencias de edad, personalidad o atención de los padres pueden exacerbar los sentimientos de competencia y celos entre hermanos.”</i> (traducción libre)<br><br>5. Falta de tiempo de calidad juntos<br><br><i>“En el mundo ajetreado de hoy, muchas familias tienen dificultades para pasar suficiente tiempo de calidad juntos. Entre el trabajo, la escuela, las actividades extracurriculares y las obligaciones sociales, es fácil que los miembros de la familia se desconecten. Esto puede generar sentimientos de abandono, soledad y frustración.”</i> (traducción libre)<br><br>6. Divorcio o Separación<br><br><i>“El divorcio o la separación es un asunto difícil y emocionalmente complejo para cualquier familia. Puede generar sentimientos de pérdida, ira y confusión en todos los miembros de la familia, especialmente en los niños. Las consecuencias emocionales pueden generar conflictos y dificultades constantes para adaptarse a la nueva dinámica familiar.”</i> (traducción libre)<br><br>7. Problemas de salud mental<br><br><i>“Los problemas de salud mental, como la depresión, la ansiedad o el abuso de sustancias, pueden afectar significativamente la dinámica familiar. Cuando un miembro de la familia tiene problemas de salud mental, puede generar estrés y tensión emocional para todos los miembros del hogar.”</i> (traducción libre)<br><br>Hay que reconocer que este artículo no pretende ser un análisis académico profundo ni exhaustivo acerca de este tema. Por ejemplo, este no considera el rol de los teléfonos celulares en la vida familiar. No obstante, hay que reconocer que resume con precisión lo que podemos calificar como “el caldo de cultivo” que propicia el deterioro agigantado de los escenarios para el desarrollo de los infantes y los adolescentes en muchas de las familias de esta época.<br><br>Al mismo tiempo, es extraordinariamente interesante ver que la mayoría de estos problemas no existían o no eran significativos hace algunas décadas.<br><br>En medio de todo esto tenemos que subrayar que el consejo bíblico ofrece alternativas poderosas para contrarrestar todos y cada uno de estos.<br><br>Tomemos como ejemplo lo que dice la Biblia acerca de la comunicación. A continuación,<br>&nbsp;algunos pasajes que trabajan con este tema.<br><br><i>“Precipitarse a responder antes de escuchar los hechos es a la vez necio y vergonzoso.”</i><br>&nbsp;(Pro 18:13, NTV)<br><br>Este pasaje afirma la importancia de escuchar (“<i>shaw-mah</i>'”, H8085), con diligencia, atentamente, con discernimiento, como la clave para una comunicación sana y efectiva.<br><br><i>“25 Así que dejen de decir mentiras. Digamos siempre la verdad a todos porque nosotros somos miembros de un mismo cuerpo…. 29 No empleen un lenguaje grosero ni ofensivo. Que todo lo que digan sea bueno y útil, a fin de que sus palabras resulten de estímulo para quienes las oigan.”</i> (Efe 4:25, 29, NTV)<br><br><ul><li>Este pasaje bíblico subraya la importancia de la verdad y del uso de un vocabulario empático, no ofensivo, que propicie la solución del problema o el manejo efectivo de la situación sobre la que se dialoga.</li></ul><br><i>“19 Mis amados hermanos, quiero que entiendan lo siguiente: todos ustedes deben ser rápidos para escuchar, lentos para hablar y lentos para enojarse. 20 El enojo humano no produce la rectitud que Dios desea.”</i> &nbsp;(Stgo 1:19-20, NTV)<br><br><i>“6 Que sus conversaciones sean cordiales y agradables, a fin de que ustedes tengan la respuesta adecuada para cada persona.”</i> (Col 4:6, NTV)<br><br><i>“La respuesta apacible desvía el enojo, pero las palabras ásperas encienden los ánimos. 2 La lengua de los sabios hace que el conocimiento sea atractivo, pero la boca de un necio escupe tonterías. 3 Los ojos del Señor están en todo lugar, vigilando tanto a los malos como a los buenos. 4 Las palabras suaves son un árbol de vida; la lengua engañosa destruye el espíritu.”</i> (Pro 15:1-4, NTV)<br><br><ul><li>Estos pasajes bíblicos destacan la importancia de la gracia y del manejo prudente e intencional de las emociones destructivas en los procesos de comunicación.</li></ul>&nbsp; <br>Podemos realizar ejercicios similares con los otros seis (6) problemas identificados en el artículo que acabamos de citar. Reconocemos que los lectores pueden realizar esta tarea. Esto les producirá mayores y mejores beneficios como individuos y como miembros de una familia.<br><br>En nuestra próxima reflexión estaremos analizando los retos que amenazan la unidad, el bienestar y la salud espiritual de las familias de nuestra generación.<br>&nbsp;&nbsp;<br>&nbsp;<br><br>[1] Popenoe comenzó su carrera como director de investigación de estudios urbanos en la Universidad de Rutgers en 1965. Cuatro años más tarde, asumió el cargo de profesor asociado en la misma universidad. David también fue director del departamento de sociología de la Universidad de Rutgers entre 1979 y 1985. Actualmente es profesor emérito de sociología y codirector del Proyecto Nacional del Matrimonio en la Universidad de Rutgers. Popenoe es conocido por libros como "Vida sin padre", "Familias sin padres", "Guerra por la familia" y "El proceso de envejecimiento", entre otros. (https://prabook.com/web/david.popenoe/1704718)<br>[2] https://files.eric.ed.gov/fulltext/ED423061.pdf<br>[3] Op.cit.<br>[4] https://psychologyfor.com/7-common-family-problems-how-to-solve-them/Reviewed by PsychologyFor Editorial Team<br>&nbsp;<br><br><br><br><br><br></div></div></div></div></div></section>]]></content:encoded>
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			<title>1039 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 11 de enero del 2026</title>
						<description><![CDATA[1039 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 11 de enero del 2026“Familias dirigidas por el Espíritu Santo”“Toda la tierra reconocerá al Señor y regresará a él; todas las familias de las naciones se inclinarán ante él. 28 Pues el poder de la realeza pertenece al Señor; él gobierna a todas las naciones. 29 Que los ricos de la tierra hagan fiesta y adoren. Inclínense ante él, todos los...]]></description>
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			<pubDate>Sun, 11 Jan 2026 05:00:00 +0000</pubDate>
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Este será un año de grandes testimonios de la gracia, el poder y de la provisión de nuestro Señor. También será uno que nos proporcionará muchas oportunidades y grandes retos para poder ver la majestad, la grandeza y las bendiciones que se obtienen cuando decidimos seguir la dirección del Señor.<br><br>El tema escogido para este año es el siguiente: “Familias dirigidas por el Espíritu Santo.” Es un secreto a voces que 52 semanas no proveen el tiempo ni el espacio suficiente para analizar todas las vertientes y los escenarios que este tema puede provocar. Este es sin duda alguna un tema profundo e interminable.<br><br>En esta batería de reflexiones nos proponemos trabajar con el tema de la familia de manera interdisciplinaria, claro está, manteniendo los modelos y los acercamientos bíblicos como norte, o como diría el Dr. Karl Barth, como principio rector. Esta reflexión pretende ser una hoja de ruta para los análisis que debemos considerar durante este año. Al final de esta ofreceremos la primera de una serie de bibliografías que creemos pueden ayudar a nuestros lectores a desarrollar mejores y más efectivos acercamientos para el estudio de este tema.<br><br>De entrada, debemos acercarnos a definir qué es una familia. Para esto, hemos privilegiado dos (2) definiciones dentro de las muchas que están disponibles. Una de estas se acerca a este concepto desde la perspectiva bíblica y cristiana. La otra, nos provee un acercamiento interdisciplinario balanceado y académico.<br><br>Acercamiento bíblico:<br><br><i>“En la Biblia, las relaciones familiares se definen como una estructura divinamente ordenada donde se enfatiza el amor, el respeto y la responsabilidad, como se ve en Efesios 5:22-33, que describe los roles de los esposos y las esposas, y en Éxodo 20:12, que ordena honrar a los padres. El concepto de familia se extiende más allá de los lazos biológicos y abarca una comunidad más amplia de creyentes unidos en amor y apoyo (Gén 2:18-24; Gál 6:10).<br><br>Definición bíblica de las relaciones familiares<br>La Biblia presenta las relaciones familiares como un marco divinamente instituido que fomenta el amor, el respeto y la responsabilidad mutua entre sus miembros. En Efesios 5:22-33, Pablo articula la naturaleza recíproca de los roles maritales, enfatizando que los esposos deben amar a sus esposas con sacrificio, así como Cristo ama a la Iglesia, mientras que las esposas deben respetar a sus esposos. Esto ilustra que una unidad familiar exitosa gira en torno a la abnegación y el compromiso con el bienestar mutuo. Además, Éxodo 20:12 refuerza la importancia de honrar a los padres, destacando el valor del respeto y la reverencia a través de las generaciones, estableciendo un fundamento moral que se extiende a la comunidad en general. Además, el concepto bíblico de familia trasciende las meras conexiones biológicas. En Gálatas 6:10, se anima a los creyentes a hacer el bien a todos, especialmente a los de la familia de la fe, lo que implica que los lazos de amor y cuidado deben extenderse a los demás creyentes. Esta definición más amplia respalda la idea de una familia espiritual, donde las personas están unidas en amor y un propósito compartido, reflejando el Reino de Dios. En conjunto, estos pasajes ilustran que las relaciones familiares, según la Biblia, están diseñadas para cultivar un ambiente enriquecedor, donde los miembros apoyan mutuamente su crecimiento y comprensión en la fe, contribuyendo así a la salud espiritual de toda la comunidad.”</i>[1]<br><br>La perspectiva bíblica nos provee un acercamiento al concepto de lo que es una familia presentando la fe, no solo como el elemento primordial e insustituible para nuestra relación con Dios, sino como facilitadora de las diversas relaciones e interacciones familiares sanas y prudentes. La Biblia enfatiza el vínculo espiritual dentro de las familias, con prácticas compartidas, apoyo y enseñanza de tradiciones espirituales. Encontramos en la Biblia que esta la define como una unidad de apoyo, brindando estabilidad emocional, asistencia financiera y como base para el fortalecimiento del vínculo familiar. La familia es vista en las Sagradas Escrituras como un símbolo del amor de Dios, que invita a reflejar la gracia, la aceptación y el amor incondicional de nuestro Señor, al mismo tiempo en el que nos invita a la reconciliación y la restauración.<br><br>La Biblia también presenta, como temas esenciales, las dinámicas familiares, describiendo diversas relaciones e interacciones entre sus miembros, la importancia del amor en esas relaciones, así como la lealtad, la responsabilidad y la importancia de honrar a los padres. La Biblia hace esto arrojando luz sobre la importancia que tiene la familia en el contexto de la fe. Vemos esto desde la familia de Adán y Eva, la primera unidad familiar que encontramos en la Palabra de Dios, en las genealogías y narrativas de las familias a lo largo del Antiguo y el Nuevo Testamento, y hasta lo que se describirá en el Nuevo Testamento como la familia de la fe, o la familia de Dios (Gál 6:10: Efe 2:19)[2]<br><br>Acercamiento interdisciplinario: la teoría de familia del Dr. Murray Bowen<br><br><i>“La teoría de sistemas familiares de Bowen es una teoría del comportamiento humano que considera a la familia como una unidad emocional y utiliza el pensamiento sistémico para describir las complejas interacciones de esta. Es propio de la naturaleza familiar que sus miembros estén intensamente conectados emocionalmente. A menudo, las personas se sienten distantes o desconectadas de sus familias, pero esto es más una sensación que una realidad. Las familias influyen tan profundamente en los pensamientos, sentimientos y acciones de sus miembros que a menudo parece como si vivieran bajo la misma "piel emocional". Las personas buscan la atención, la aprobación y el apoyo mutuo, y reaccionan a las necesidades, expectativas y dificultades de los demás. Esta conexión y reactividad hacen que el funcionamiento de los miembros de la familia sea interdependiente. Un cambio en el funcionamiento de una persona se acompaña previsiblemente con cambios recíprocos en el funcionamiento de los demás. Las familias difieren en su grado de interdependencia, pero este siempre está presente en cierta medida.<br>&nbsp; <br>Se supone que esta interdependencia emocional evolucionó para promover la cohesión y la cooperación que las familias necesitan para proteger, albergar y alimentar a sus miembros. Sin embargo, una mayor tensión puede intensificar estos procesos que promueven la unidad y el trabajo en equipo, lo que puede generar problemas. Cuando los miembros de la familia se sienten ansiosos, su ansiedad puede aumentar y propagarse de forma contagiosa. A medida que aumenta la ansiedad, la conexión emocional entre los miembros de la familia se vuelve más estresante que reconfortante. Con el tiempo, uno o más miembros se sienten abrumados, aislados o fuera de control. Estos miembros son quienes más procuran adaptarse para reducir la tensión en los demás. Es una interacción recíproca.”</i>[3] (Traducción libre)<br><br>Hemos privilegiado el acercamiento que realiza el Dr. Murray Bowen porque su teoría profundiza en la interacción entre los sistemas familiares, la fusión emocional y la diferenciación. Además, la teoría de Bowen proporciona un marco para la auto-reflexión, el crecimiento y una mejor comunicación entre los miembros de la familia. El marco en el que Bowen desarrolla esta teoría nos ofrece una profunda comprensión de la dinámica de las relaciones familiares y cómo estas moldean nuestras vidas. Como hemos dicho, esta influyente teoría profundiza en la interacción entre los sistemas familiares, la fusión emocional, los triángulos relacionales que se producen en el manejo de conflictos, las dinámicas familiares que ocurren para la transmisión multigeneracional y el rol de la ansiedad en todos estos escenarios.<br><br>Reconocemos que este acercamiento interdisciplinario puede ser uno intenso y complicado. No obstante, creemos que es esencial para el desarrollo de un análisis completo y responsable. Nos comprometemos a expandir y explicar muchos de estos acercamientos en las próximas reflexiones. Además, estaremos proveyendo otras perspectivas académicas, teológicas e interdisciplinarias que creemos que pueden ser de gran ayuda para estos análisis.<br><br>Los análisis que nos proponemos compartir parten de la premisa de que la Biblia no se limita a presentar las dinámicas y los conflictos familiares. Ella nos ofrece perspectivas ricas y diversas, tanto positivas como negativas, de cómo nos acercamos a estas. Por lo tanto, estos acercamientos son lecciones que están vestidas de eternidad. Esto es así porque que nos permiten conocer cómo esas decisiones pueden moldear nuestras vidas, cómo afectan positiva o negativamente la fusión emocional, los triángulos relacionales, los manejos de conflictos y la transmisión del propósito divino para las familias. Esto es, de generación a generación.<br><br>Es importante destacar que la Biblia no esconde las verrugas ni las arrugas de las familias que aparecen en sus narrativas. De hecho, las Sagradas Escrituras parten de la premisa que ninguna familia es perfecta y que, por lo tanto, todas necesitan de la intervención de Dios.<br><br>Veamos algunos ejemplos de estos modelos. Hemos adaptado un bosquejo provisto por Adam Chapman[4], con el fin de simplificar la presentación de estos.<br>&nbsp;<br>Caín y Abel – rivalidad entre los hermanos: dinámicas de violencia intrafamiliar (Gén 4:1-26).<br><br>Cómo las dinámicas familiares y las tormentas emocionales desarrolladas desde el ambiente de la religiosidad se combinan con conflictos sin resolver en los escenarios de la fe y de la comunicación dando a luz patrones destructivos e inconcebibles. El marco insondable de la misericordia de Dios que concede múltiples oportunidades para que recibamos la intervención divina y el perdón.<br><br>Job – el manejo de las pérdidas y de los problemas de salud en el seno familiar.<br><br>Las complejidades en las dinámicas familiares que se desarrollan en tiempos de crisis, provocadas por pérdidas de miembros de una familia y/o de problemas de salud. La necesidad de una revelación correcta de quién es Dios, además de una red de apoyo que pueda ser empática y bíblicamente correcta.<br><br>Sara y Agar- el poder destructivo de las competencias en las relaciones entre familias complejas &nbsp;(“blended families”: el producto de dos (2) matrimonios o más).<br><br>Dinámicas entre familias mixtas, compuestas por hijos de varias relaciones y los resultados multigeneracionales que se producen cuando estas no han sido manejadas correctamente. Además, este modelo presenta el poder de las promesas divinas.<br><br>La familia de Lot- decisiones que producen resultados destructivos (Gén 19:26-38).<br><br>Las relaciones incestuosas, el uso de sustancias, y los resultados destructivos multigeneracionales que todo esto produce.<br><br>Jacob y Esaú – favoritismo o predilección de los padres por algún hijo(a) (Gén 27:1- Gén 36:43).<br><br>Las divisiones, las tensiones y los conflictos provocados por este tipo de favoritismo, así como los resentimientos, las relaciones rotas y cómo estas afectan las generaciones futuras. Este modelo enfatiza la necesidad de la revelación divina y de la internalización y aceptación de lo que ella propone.<br><br>José y sus hermanos- traición intrafamiliar: entre hermanos (Gén 37:1- Gén 50:26).<br><br>El poder destructivo que pueden desarrollar los celos, la ausencia de la comunicación efectiva y el resentimiento. &nbsp;Cómo es que estos pueden poner en peligro el cumplimiento de los propósitos de Dios para nuestras familias. Este modelo hace énfasis en la necesidad de no apartarse de la revelación y de las promesas que Dios le ha hecho a la familia.<br><br>La familia de Elcana – rivalidad entre esposas de un mismo marido (1 Sam 1:1- 2:26).<br><br>Las tensiones y conflictos desarrollados entre familias que gravitan alrededor de un mismo hombre, la necesidad de refugiarse en la oración y los requisitos del cielo para manejar estas dinámicas.<br><br>Los hijos de Elí- corrupción sacerdotal (1Sam 1:3; 2:27-36; 4:1-17).<br><br>La incapacidad de un sacerdote para reconocer y corregir la corrupción, la falta de respeto a Dios y al pueblo al que servían sus dos (2) hijos. Este modelo pone al descubierto las consecuencias que esta clase de conducta atrajo a esa familia.<br><br>La familia de David – las consecuencias del adulterio (2 Sam 11:1- 2 Sam 21:22).<br><br>Las consecuencias que produce el pecado en las familias. La importancia de la búsqueda del perdón y de la capacidad de ser capaces de romper con ciclos de comportamiento destructivos.<br><br>Amnón y Tamar – abuso sexual intrafamiliar (2 Sam 13:1-39).<br><br>Las consecuencias de un hecho impensable, trágico y atroz. La ausencia de diálogos saludables y constructivas para trabajar correctamente con la lujuria y los deseos sexuales aberrantes. La importancia de que estas tragedias se den a conocer: romper con el silencio. La importancia que posee el respeto mutuo, la comunicación y el establecimiento de fronteras saludables dentro de las familias.<br><br>Roboam – negocios y empresas familiares destructivas (1 Rey 11:43 - 15:6)<br><br>Los resultados del mal manejo de empresas y negocios familiares. Las consecuencias del desarrollo de estos por individuos incapaces de restablecer relaciones y dinámicas saludables con los miembros de su familia, incapacitados para considerar la unidad familiar como una prioridad.<br><br>Existen muchos modelos adicionales que podemos insertar en este bosquejo inicial. Se trata de modelos tales como la familia del Profeta Isaías, la de José y María, la de Felipe el evangelista y otras tantas que tendremos que detenernos a examinar.<br><br>La buena noticia es que muchas de estas historias bíblicas poseen un final maravilloso y encomiable. Se trata de aquellas familias que permitieron que Dios interviniera en sus dinámicas familiares, en las formas y maneras en las que manejaban sus conflictos y en la redirección de los modelos y los estilos que habrían de utilizar para la transmisión multigeneracional de los valores del reino de Dios.<br><br>La invitación que nos hace Dios es sencilla. Permitamos que el Espíritu Santo dirija nuestras familias. Esto nos ayudará a prevenir los errores que podemos cometer, así como a corregir aquellos que ya hemos cometido. Estamos seguros de que esta intervención provocará que las historias de nuestras familias también sean gloriosas y llenas de la gracia del Altísimo.<br><br><br>Bibliografía sugerida<br><br>Anderson Frank, Richard Schwartz y Martha Sweezy. &nbsp;Internal Family Systems Skills Training Manual: Trauma-Informed Treatment for Anxiety, Depression, PTSD &amp; Substance Abuse. PESI Publishing &amp; Media: Eau Claire, WI, 2019.<br><br>Arp, David y Claudia. The Second Half Marriage: facing the eight challenges of every long-term marriage. Zondervan: Grand Rapids, MI., 1996. <br><br>Balswick, Jack O, Judith K. Balswick. The Family: a Christian perspective on the contemporary home. &nbsp;Baker Academic: Ada, MI., 2014.<br><br>Brown, Jenny, Lauren Errington. Bowen Family Systems Theory in Christian Ministry: grappling with theory and its application through a biblical lens. The Family Systems Practice and Institute. Neutral Bay, NSW, Australia, 2019.<br><br>Chandler, Matt y Adam Griffin. Family Discipleship: leading your home through time, moments and milestones. Crossway: Wheaton, IL., 2020.<br><br>Cooper – White, Pamela. The Cry of Tamar: violence against women and the church’s response. Fortress Press, Minneapolis, 1995. &nbsp; &nbsp; <br>&nbsp; &nbsp;<br>Deal, Ron L., Laura Petherbridge. The Smart Stepmom: practical steps to help you thrive. Bethany House: Minneapolis, MN., 2009.<br><br>Deal, Ron L, David H. Olson. The Smart Stepfamily marriage: keys to success in the blended family. Betany House: Minneapolis, MN., 2015.<br><br>----------------- The Smart Stepdad: steps to help you succeed! Zondervan: Grand Rapids, MI., 2011.<br><br>Fine, Mark (editor), Frank D. Fincham. Handbook of Family Theories. Routledge: NY., NY, 2013.<br><br>Friedman, Edwin H. Generation to Generation: family process in church and synagogue. The Guilford Press: NY, NY., 2011.<br><br>Garland, Diana R. Family Ministry: A Comprehensive Guide. Intervarsity Press: Westmont, IL., 1999.<br><br>Parrot, Les, Leslie Parrot. Saving your marriage before it starts. Zondervan: Grand Rapids, MI., 2006.<br><br>------------------------------ Saving your second marriage before it starts: nine questions to ask before - and after - you remarry. Zondervan: Grand Rapids, MI., 2015.<br><br>Sagar Rut (autora), Kathleen Wiseman (editora). Understanding Organizations: Applications of Bowen Family Systems Theory Kindle Edition. Georgetown Family Center:‎ Washington D.C., 2018.<br><br>Scarf, Maggie. September Songs: the good news about marriage in the later years. Riverhead Books: NY., 2008.<br><br>Schwartz, Richard C. Introduction to internal family systems (2nd edition). Sounds True: Boulder, CO., 2023.<br><br>Thomas, Gary. Sacred Marriage: what if God designed marriage to make us holy more than to make us happy? Zondervan: Grand Rapids, MI., 2015.<br><br><br>&nbsp; <br>[1] https://godsbless.ing/definitions/doctrines-and-beliefs/bible-definition-of-family-relationships/<br>[2] https://biblicalchronology.com/what-is-the-biblical-meaning-of-family/<br>[3] https://www.thebowencenter.org/introduction-eight-concepts<br>[4] https://christianityiq.com/examples-of-family-problems-in-the-bible/<br><br><br><br><br><br><br></div></div></div></div></div></section>]]></content:encoded>
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			<title>1038 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 4 de enero del 2026</title>
						<description><![CDATA[1038 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 4 de enero del 2026Un año nuevo: instrucciones para un nuevo tiempo                        “14 El amor de Cristo nos controla, pues estamos convencidos de que uno murió por todos, y por eso todos han muerto. 15 Él murió por todos para que los que viven no sigan viviendo para sí mismos, sino para él, quien murió y resucitó por ellos. 16 Por...]]></description>
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			<pubDate>Sun, 04 Jan 2026 08:01:12 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<section class="sp-section sp-scheme-0" data-index="1" data-scheme="0"><div class="sp-section-slide"  data-label="Main" ><div class="sp-section-content" ><div class="sp-grid sp-col sp-col-24"><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="0" style=""><div class="sp-block-content"  style=""><b>1038 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 4 de enero del 2026<br>Un año nuevo: instrucciones para un nuevo tiempo</b><br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<br><i>“14 El amor de Cristo nos controla, pues estamos convencidos de que uno murió por todos, y por eso todos han muerto. 15 Él murió por todos para que los que viven no sigan viviendo para sí mismos, sino para él, quien murió y resucitó por ellos. 16 Por eso, desde este momento, no vemos a los demás como lo hace todo el mundo. Es cierto que en el pasado veíamos a Cristo de esa manera, pero ahora no lo vemos como un hombre cualquiera. 17 Si alguien está unido a Cristo, hay una nueva creación. Lo viejo ha desaparecido y todo queda renovado. 18 Todo lo nuevo viene de Dios, quien nos ha reconciliado con él a través de Cristo y nos ha dado el trabajo de reconciliar a toda la gente con él.”</i> (2 Cor 5:14-18, PDT)<br><br><b>Nota editorial:</b><br><br>Ha comenzado un nuevo año. El Señor nos ha instruido a trabajar en este sobre la consigna de las familias dirigidas por el Espíritu Santo. Es obvio que la tarea que tenemos frente a nosotros será monumental, al mismo tiempo que gloriosa y llena de testimonios poderosos producidos por la presencia de Dios.<br><br>Estamos convencidos de que hay varios escenarios con los que tenemos que trabajar como iglesia y como individuos para poder alcanzar las metas propuestas por el Señor. Uno de estos fue descrito en la palabra que predicó el Pastor Samuel Esquilín el último domingo del año pasado. Ese mensaje fue una palabra de advertencia para afinar la iglesia, además de ser una radiografía de las realidades y de las necesidades que tenemos como pueblo. La invitación que nos hizo el Señor para reconocer y aceptar que tenemos que deshacernos de aquellas cosas inservibles, inconsecuentes u obsoletas, se ha convertido en una hoja de ruta para la salud integral de cada uno de nosotros como creyentes, así como de nuestras respectivas familias (2 Cor 5:17).<br><br>Esta reflexión ha sido desarrollada con estos tres (3) escenarios como pistas de despegue para el año que acaba de comenzar.<br><br><b>Una parábola: el Señor hablaba usando parábolas (Mat 13:3, 10-14)</b><br><br>Hace cerca de 45 años el Dr. Abelardo Vargas Rivera me regaló una computadora Radio Shack,® modelo TRS-80-Model I. Él se había comprado un modelo más avanzado y decidió que yo debía comenzar a incursionar en ese mundo. Las palabras que usó cuando me regaló esa maravilla de la tecnología fueron proféticas. Él decía que ese instrumento se convertiría en una pieza indispensable del quehacer diario, tanto para las empresas, así como para los hogares. Añadió a estas palabras que él no sabía cómo, pero que él esperaba que esas máquinas habrían de evolucionar a unos niveles insospechados. Ese sabio doctor tenía toda la razón.<br><br>El equipo que me había regalado era una joya de la tecnología de esa época. Un monitor en blanco y negro de 12 pulgadas (64 columnas por 16 filas, color “battleship gray”), un “cassette player” capaz de trabajar a 250 baud[1], un teclado de 53 teclas y con una memoria de 4K expandible a 16K. Esta súper máquina llegó a expandirse a 32K de memoria y a controlar “floppy disks”[2] de 5.25 pulgadas. Esos “floppys” comenzaron proveyendo la oportunidad de guardar 98K de información para luego expandirse hasta 360K de capacidad. Todas esas especificaciones eran monumentales para esa época.<br><br>El procesador de esa TRS-80 era un Zilog Z80 que corría a una súper velocidad 1.77MHz[3]. ¡Una maravilla!<br>&nbsp;<br>Unos años más tarde yo adquiría una PC que hacía obsoletos todas las especificaciones de la TRS-80. Esa nueva tecnología tenía una interfase para que el sistema operativo MS-DOS pudiera conectarse con un fenómeno llamado Microsoft Windows. ¡Sí! Windows ya estaba disponible en 1985. Esa nueva máquina tenía un disco duro de 1MB, una memoria de acceso rápido de 16K y hasta podía usar discos “floppy” de 3.25 pulgadas. Mis amigos me preguntaban si yo estaba preparándome para colaborar con la NASA en los viajes espaciales. Tan solo consideren los rostros de muchos de ellos cuando le informé que tuve que conseguir un disco duro de 16MB para poder continuar realizando mis trabajos con eficiencia.<br><br>¿Por qué? De primera instancia, muchos de los trabajos que estaba realizando requerían que se utilizaran varios “floppys” para poder almacenarlos porque no cabían en un solo disco. Esto, a la vez, provocaba un problema de seguridad porque esos discos se podían perder o dañar y uno terminaba perdiendo el trabajo desarrollado y el tiempo invertido en este.<br><br>Los años han pasado, la tecnología ha evolucionado más allá de lo que Vargas Rivera había predicho. Esas máquinas, no sólo son indispensables para las empresas y los hogares, sino que se han convertido en parte de nuestra existencia como seres humanos. Le invito a considerar que el teléfono celular que usted tiene es cerca de 400 mil veces más potente y efectivo que las computadoras de los años 80 de la década pasada. Cualquiera de estos posee mucha más capacidad que todas las computadoras que se utilizaron para llevar al hombre a la luna en 1969. Consideremos que en la actualidad, cualquier reloj “Android” o “IWatch” que llevamos en la muñeca posee hasta 178 mil veces más espacio que el modelo TRS-80 que describí en los párrafos anteriores, y esto, solo para guardar aplicaciones.<br><br>La computadora que adquirimos recientemente utiliza un procesador Intel Core Ultra 9 285 24-Core con un “turbo boost” de 5.6 GHz. O sea, más de 3160 veces más rápido que el procesador que utilizaba la de Radio Shack. Esto, sin contar la ayuda de los equipos accesorios (“periferales”) que aumentan esa velocidad. Hoy en día podemos utilizar televisores con pantallas digitales como monitores. Además, la capacidad de almacenar información ya se mide en PB[4] (1 Petabytes es igual a 1024TB: 1 TB es igual a 1024GB: 1 GB es igual a 1024MB).<br>&nbsp;<br>Es cierto que hay cosas que no cambian. Por ejemplo, la electricidad, la fuente de poder que hace funcionar estos dispositivos es la misma. No obstante, hay que destacar que estos equipos tienen que poseer unos dispositivos electrónicos muy diminutos que impiden que esa electricidad los queme y los eche a perder.<br><br>Usted leyó bien: el acceso a la fuente de poder necesita ser regulada para que el equipo no se queme. La fuente de poder es la misma, pero los sistemas operativos, las memorias de acceso rápido, la capacidad de almacenar y las velocidades para transmitir y recibir información no lo son.<br><br>¿Se imagina usted una PC del siglo anterior tratando de manejar los sistemas operativos, los programas y las aplicaciones que usamos hoy? De entrada, tenemos que admitir que esos modelos no tenían espacio suficiente para almacenarlos, ni la velocidad necesaria para permitir que funcionaran.<br><br>¿Puede usted imaginar esas máquinas tratando de echar a andar las tarjetas de vídeo, de sonido y de comunicación que necesitamos hoy para el diario vivir? El sistema electrónico que usted utiliza en su teléfono para hacer vídeos y videollamadas es demasiado “pesado” para que una de esas máquinas antiguas pueda hacerlos funcionar.<br><br>¿Puede usted imaginar cómo una máquina de la década de los años 90, en el siglo pasado, podría manejar los discos para almacenar datos e información que usamos hoy? Todavía recuerdo el día en que una de esas máquinas indicaba que teníamos que subdividir el disco duro nuevo que le habíamos instalado porque su sistema operativo no tenía la capacidad para verlo y manejarlo en su totalidad. Recuerdo aún más: la tarde que tuve que escribir algunos programas como interfases para una PC de modo que esta me permitiera realizar trabajos y programar en otros lenguajes de computación (Lotus, etc.).<br><br>Los años han pasado. La tecnología actual de los equipos que utilizamos hoy es sin duda alguna impresionante. Algunos de nosotros, cuando vamos a reuniones, llevamos en nuestros bolsillos pequeños discos duros (“solid state”, de alta velocidad) que son capaces de almacenar más de 11,000 veces más datos que los discos descritos en los párrafos iniciales de esta reflexión.<br><br>De hecho, ninguna de esas máquinas poseía la capacidad para conectarse a la velocidad necesaria en las redes de comunicación en las que navegamos hoy. Esto es, para realizar compras, ventas, transacciones bancarias, de gobierno y tantas otras que usted y yo conocemos.<br><br>A todo esto, hay que añadir la necesidad de memorias virtuales de las que muchos de nosotros nos hemos convertido en esclavos. Sí, usted leyó bien, los cambios en la tecnología nos han convertido en siervos de los creadores de estas.<br><br>Les adelantamos que los próximos teléfonos celulares serán transparentes[5] y eventualmente propondrán que estos sean instalados en nuestras muñecas.[6]<br><br>Aplicación: nuestro Señor explicaba las parábolas (Lcs 8:4-18)<br><br>La presencia del Señor es la misma, Él no cambia: Dios es inmutable. La Biblia lo afirma así cuando dice: <i>“Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”</i> (Heb 13:8, RV 1960). No obstante, la Biblia también dice que ese Dios que no cambia hace nuevas todas las cosas.<br><br><i>“5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.”</i> (Apo 21:5)<br><br>Ahora bien, ¿qué sucede cuando Dios desea depositar en nosotros una cantidad inusitada de lo que Pablo describe como <i>“bendiciones espirituales en los lugares celestiales”</i> (Efe 1:3) y nuestras capacidades (disco duro) para almacenar estas son limitadas? ¿Se nos pierden las bendiciones? ¿Qué sucede cuando Él anhela “instalar” en nosotros capacidades más amplias para poder recibir revelación de lo alto (tarjeta de vídeo), poseer información celestial llena de la sabiduría de lo alto (disco duro) y nuestras capacidades no están a la par con lo necesario para manejar y hacer buen uso de esos regalos del cielo? Recordemos que la Biblia dice lo siguiente:<br><br><i>“29 Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley.”</i> (Det 29:29)<br><br>¿Qué ocurre cuando el deseo del Eterno es que seamos capaces de discernir, ver y conocer (memoria de acceso rápido) lo profundo y lo escondido que Él tiene preparado para Su Pueblo y nuestras capacidades para esto continúan siendo las mismas de hace treinta años? Recordemos que la Biblia dice lo siguiente:<br><br><i>“7 Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.”</i> (Am 3:7)<br><br><i>“9 Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman. 10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.”</i> (1 Cor 2:9-10)<br><br>¿Qué ocurre cuando Él quiere bendecirnos con un lenguaje nuevo, superior al que hemos utilizado hasta el día de hoy y nuestra forma de operar? Recordemos que la Biblia dice lo siguiente:<br><br><i>“19 Háblense unos a otros con salmos, himnos y cantos espirituales, y canten y alaben de todo corazón al Señor. 20 Den siempre gracias a Dios el Padre por todas las cosas, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.”&nbsp;</i> (Efe 5:19-20, DHH)<br><br><i>“2 Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios. 3 Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación. 4 El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.”</i> (1 Cor 14:2-4, RV1960)<br><br>¿Qué sucede cuando el Señor quiere que todo esto sea manejado con un sistema operativo que ha sido desarrollado por el amor de Dios? Recordemos que la Biblia dice lo siguiente:<br><br><i>“1 Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. 2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.”&nbsp;</i>(1 Cor 13:1-2)<br><br>¿Qué sucede cuando Dios quiere actualizar el sistema operativo que maneja o administra todas nuestras operaciones, nuestras decisiones y costumbres, de modo que podamos ser capaces de enfrenar la vida con gracia y virtud?<br><br><i>“8 Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos.”</i> (Sal 32:8)<br><br>¿Qué ocurre cuando no le hemos permitido que actualice nuestra manera de procesar nuestras relaciones con el Espíritu Santo y con la Palabra Viva?<br><br><i>“9 No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, Que han de ser sujetados con cabestro y con freno, Porque si no, no se acercan a ti.”</i> (Sal 32:9)<br><br>Dios ha dicho en Su Santa Palabra que Él anhela escribir todo esto en nuestros corazones.<br><br><i>“33 «Pero este es el nuevo pacto que haré con el pueblo de Israel después de esos días—dice el Señor—. Pondré mis instrucciones en lo más profundo de ellos y las escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.”</i> (Jer 31:33, NTV)<br><br>Mensaje:<br><br>Ha comenzado un año nuevo. La Biblia dice que Dios está comprometido en convertir cada uno de sus escenarios en oportunidades para el derramamiento de bendiciones y lluvias de gracia.<br><br><i>“Tú inicias el año nuevo con una cosecha fabulosa; tus nubes derraman abundancia. 12 La pradera del desierto grita de alegría, las colinas se visten para la celebración.”&nbsp;</i>(Sal 65:11-12, PDT)<br><br>Dicho de otra forma, los problemas que tendremos que enfrentar para manejar el año que acaba de comenzar no provienen de Dios. Somos nosotros los que en muchas ocasiones no estamos preparados, actualizados, ensamblados correctamente, para manejar los retos y las oportunidades que este trae consigo. Es de ahí que surgen la mayoría de esos problemas.<br><br>Los ejemplos que esgrimimos en los párrafos anteriores son más que suficientes para que podamos ser capaces de entender el mensaje que estos comunican. Hay muchos creyentes en Cristo que viven en medio de las tragedias producidas por no estar preparados para disfrutar de las bendiciones del cielo, para enfrentar los retos y manejar las oportunidades de crecimiento que Dios tiene preparadas para cada uno de nosotros en este año.<br><br>Sus vidas, hermosas y preciosas para el Señor, se han quedado estancadas con costumbres, estilos de vida, recuerdos, tristezas, malas experiencias, lutos, duelos, enojos, depresiones y otros escenarios de vida similares. Estos son hermanos en la fe que viven la vida como si esta no tuviera sentido.<br><br>El Apóstol Pedro dice en una de sus cartas que se trata de creyentes en Cristo a los que se les hace difícil permitir que Dios los ciña, que sus mentes estén preparadas para someterse a Dios (sistema operativo actualizado), tener dominio propio (capacidad o memoria para acceso rápido), ser obedientes a Dios y rechazar continuar viviendo como antes. Debemos entender que Pedro le está escribiendo a una iglesia, a una comunidad de creyentes en Cristo, cuando dice que Dios nos rescató de una vida sin sentido, esa clase de vida que aprendimos de las generaciones anteriores. Es como estar viviendo atados, sometidos a una clase de esclavitud y de aprisionamiento que arrastramos desde el pasado.<br><br>La buena noticia es que Pedro señala en esa carta que Cristo pagó por nosotros para darnos libertad. Veamos cómo lo dice el Apóstol:<br><br><i>“13 Por eso, preparen su mente para servir. Con pleno dominio propio pongan toda su esperanza en el generoso amor que será de ustedes cuando Jesucristo venga. 14 Antes, ustedes no entendían y por eso seguían sus malos deseos. Pero ahora, son hijos obedientes de Dios y no deben vivir como antes. 15 Más bien, sean santos en todo lo que hacen, porque Dios, quien los llamó, es santo. 16 Pues está escrito: «Sean santos, porque yo soy santo». 17 Ustedes oran a Dios y lo llaman «Padre», y él juzga a todos por igual según lo que hacen. Por eso deben mostrarle respeto en todo lo que hagan durante el tiempo que estén en este mundo. 18 Dios los rescató a ustedes de la vida sin sentido que llevaban antes; así vivían sus antepasados, y ellos les enseñaron a ustedes a vivir de la misma manera. Pero ustedes saben muy bien que el precio de su libertad no fue pagado con algo pasajero como el oro o la plata, 19 sino con la sangre preciosa de Cristo, quien es como un cordero perfecto y sin mancha. 20 Cristo fue destinado antes de que el mundo fuera creado, pero se dio a conocer en los últimos tiempos para beneficio de ustedes. 21 Por medio de Cristo, ustedes son fieles a Dios, quien resucitó a Cristo de entre los muertos y le dio honor. Por eso han puesto su fe y su esperanza en Dios. 22 Obedeciendo la verdad se han purificado y pueden amar sinceramente a sus hermanos. Ámense los unos a los otros de todo corazón. 23 Pues ustedes nacieron de nuevo, no por medio de padres mortales, sino por medio del mensaje vivo y eterno de Dios.”&nbsp;</i>(1 Ped 1:13-23, PDT)<br><br>Los lectores deben haberse percatado que Pedro añade en ese capítulo que Dios, sabiendo que necesitaríamos esto, planificó esa liberación antes de que el mundo fuera creado. ¿Por qué? La respuesta a esta pregunta es maravillosa. Dios nos ama tanto que decidió crearnos aun cuando sabía que nosotros le fallaríamos y nos rebelaríamos. Su amor por nosotros es tan y tan grande que Él decidió preparar el remedio para todo esto antes de crear los cielos y la tierra. En otras palabras, Dios, en su amor, decidió que no puede vivir sin nosotros. Es por eso que ha dispuesto que nosotros estemos constantemente actualizados para que seamos capaces de disfrutar de Su amor. &nbsp;<br>&nbsp;<br>Los creyentes en Cristo sabemos que la Biblia dice que Dios está comprometido con avivar (<i>“ḥay-yê-hū”</i>, H2421) su obra en medio de los tiempos. Así lo dice el profeta Habacuc en el libro de su profecía (Hab 3:2). Este concepto hebreo puede ser traducido como “vivir”, “salvar”, “avivar”, “revivir”, dar o tener “vida”, “recuperar”, “permanecer vivo”, “sostener la vida”, “ser vivificado” y “ser restaurado a la vida o a la salud”.[7] También es utilizado para describir la acción de ser librado de la enfermedad, del desánimo, de la debilidad y/o de la muerte. Otros recursos los traducen como reavivar, refrescar, hacer crecer y/o restaurar.[8]<br><br>El Gesenius también señala que la idea original de esta palabra es la de respirar, ya que la vida de los seres animados se percibe por su respiración. Este recurso académico incluye que este concepto es utilizado para describir la acción de continuar sanos y salvos (Jos 6:17; Núm 14:38), vivir de nuevo, revivir (Eze 37:5), recuperar la salud y/o sanar (Gén 20:7; Jos 5:8). En el caso del uso que le da el profeta Habacuc puede ser traducido como cumplir la palabra, o “hacer que prospere o florezca” (Sal 119:37).[9]<br>&nbsp;<br>Es un secreto a voces de que hay muchos creyentes en Cristo que necesitan esta clase de intervención divina. Ellos necesitan que el Señor les permita sentir que están respirando, que están sanos y salvos. Necesitan tener un año en el que puedan experimentar que están vivos, revividos, restaurados, que se han recuperado de las batallas que enfrentaron en el año que acaba de concluir y que han sido vivificados. Necesitan un año en el que puedan saber que han sido librados de las enfermedades, del desánimo, de las debilidades y hasta de las amenazas de la muerte. Algunos necesitan un año en el que puedan experimentar que sus almas han sido reavivadas, refrescadas y que han crecido en todas las áreas de lo completo.<br><br>La noticia celestial es que Dios quiere hacer todo esto en el año que acaba de comenzar.<br><br>Necesitamos que ocurran varias cosas para que todo esto se convierta en realidad. Una de estas es permitirle al Señor que avive, que actualice su programa y sus sistemas de operación en nosotros. Eso lo hace Él y esas operaciones no tienen costo alguno: fueron prepagadas en la cruz del Calvario. Otra de estas es decidir renunciar a los “equipos” viejos, inservibles, inconsecuentes y/u obsoletos con los que nos hemos acostumbrado a operar. Eso lo tenemos que hacer nosotros; claro está, con la ayuda del Espíritu Santo.<br><br>Tal y como dice el Apóstol Pablo (Efe 4:21-32), somos nosotros los que tenemos que deshacernos de nuestra naturaleza pecaminosa, y de nuestra antigua manera de vivir. Somos nosotros los que tenemos que permitir que el Espíritu Santo renueve nuestros pensamientos y nuestras actitudes. Somos nosotros los que tenemos que vestirnos y equiparnos con la nueva naturaleza que el Señor ha diseñado para nosotros. Somos nosotros los que tenemos que decidir dejar la mentira y decir la verdad siempre. Somos nosotros los que tenemos que decidir dejar el enojo para que este no nos controle, ni le demos lugar al enemigo. Somos nosotros los que tenemos que usar las manos para trabajar e impedir que nuestra boca sea utilizada para hablar utilizando un lenguaje grosero y ofensivo. Todo forma parte de los “TRS-80” que éramos antes de venir a Cristo.<br><br>Pablo continúa diciendo en la Carta a los Efesios que somos nosotros los que tenemos que decidir que queremos ser libres de la amargura, de la furia, del enojo, de las palabras ásperas, de las calumnias y de toda clase de mala conducta. Somos nosotros los que tenemos que aceptar un nuevo sistema operativo del cielo que nos conduzca a ser amables, de buen corazón y con la capacidad para perdonar, así como Dios nos ha perdonado por medio de Cristo. Todo esto a nivel personal, familiar, vocacional, profesional y ministerial.<br><br>La Biblia dice que el Espíritu Santo está disponible para ayudarnos en estas tareas de demolición, y de transformación.<br><br>La actualización de “estos sistemas” nos permitirá disfrutar de un año extraordinario. Esta actualización nos permitirá hasta ser capaces de hablar utilizando el idioma del cielo.<br><br><i>“13 Cuando hablamos de eso, no usamos las palabras que nos enseña la sabiduría humana, sino las que nos enseña el Espíritu. Usamos palabras espirituales para explicar lo espiritual.”</i> (1 Cro 2:13, PDT).<br><br>Estos cambios son claves para la transformación de nuestras familias, para poder encarnar nuevos modelos para la toma de decisiones y para el manejo de las crisis y de las dificultades que trae la vida consigo.<br><br>Una nota de advertencia: esta clase de actualización nos convertirá en siervos dependientes de Dios y de la justicia (Rom 6:18, 22; Efe 6:6; Fil 1:1; 1 Ped 2:15-16). Es a estos a los que el Señor ha prometido darle revelación abundante hasta de lo que está por venir, de modo que nada nos tome por sorpresa.<br><br><i>“6 Entonces el ángel me dijo: «Estas palabras son verdaderas y dignas de confianza. El Señor, el Dios que inspira a los profetas, ha enviado a su ángel para que mostrara a sus siervos lo que pronto tiene que suceder».”</i> (Apo 22:6, PDT).<br><br>Otra nota de advertencia: el Señor tiene que regular el acceso y la entrada de Su poder en nuestras vidas. Ningún ser humano es capaz de resistir todo el poder de Dios.<br><br>La invitación está sobre la mesa. Los animamos a aceptar los retos que hemos propuesto en esta reflexión para poder disfrutar un año en el que el Señor nos colmará de bendiciones.<br><br><i>“21 Ya que han oído sobre Jesús y han conocido la verdad que procede de él, 22 desháganse de su vieja naturaleza pecaminosa y de su antigua manera de vivir, que está corrompida por la sensualidad y el engaño. 23 En cambio, dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes. 24 Pónganse la nueva naturaleza, creada para ser a la semejanza de Dios, quien es verdaderamente justo y santo. 25 Así que dejen de decir mentiras. Digamos siempre la verdad a todos porque nosotros somos miembros de un mismo cuerpo. 26 Además, «no pequen al dejar que el enojo los controle». No permitan que el sol se ponga mientras siguen enojados, 27 porque el enojo da lugar al diablo. 28 Si eres ladrón, deja de robar. En cambio, usa tus manos en un buen trabajo digno y luego comparte generosamente con los que tienen necesidad. 29 No empleen un lenguaje grosero ni ofensivo. Que todo lo que digan sea bueno y útil, a fin de que sus palabras resulten de estímulo para quienes las oigan. 30 No entristezcan al Espíritu Santo de Dios con la forma en que viven. Recuerden que él los identificó como suyos, y así les ha garantizado que serán salvos el día de la redención. 31 Líbrense de toda amargura, furia, enojo, palabras ásperas, calumnias y toda clase de mala conducta. 32 Por el contrario, sean amables unos con otros, sean de buen corazón, y perdónense unos a otros, tal como Dios los ha perdonado a ustedes por medio de Cristo.”</i><br>&nbsp;(Efe 4:21-32, NVT)<br><br>¡Feliz Año 2026!<br>&nbsp; <br><br><br>[1] Esto representa la velocidad con la que la data es transferida dentro de un canal de comunicación. En la realidad, cuantifica el número de cambios de señales, cambios de voltajes o pulsos por segundo. Una PC con 250 bauds en el que cada símbolo representa 2 bits, tendría una velocidad de 500 bits por segundo.<br>[2] Disco portátil: externo.<br>[3] https://www.techtarget.com/searchnetworking/definition/megahertz.<br>[4] En un PB caben 20,000 películas HD. Esto es, 22 años de reproducción continua sin repetir una de ellas. https://www.businesstechweekly.com/operational-efficiency/cloud-computing/what-is-a-petabyte/ &nbsp;<br>[5] https://www.androidleo.com/samsung-galaxy-transparent-phone-price-specs/<br>[6] https://www.youtube.com/watch?v=nUeWvtZ7crw<br>[7] Gesenius, W., &amp; Tregelles, S. P. (2003). En Gesenius’ Hebrew and Chaldee lexicon to the Old Testament Scriptures (pp. 273–274). Logos Bible Software.<br>[8] Strong, J. (1995). En Enhanced Strong’s Lexicon. Woodside Bible Fellowship.<br>[9] Gesenius, Op. cit. <br><br><br><br></div></div></div></div></div></section>]]></content:encoded>
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			<title>1037 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 28 de diciembre del 2025</title>
						<description><![CDATA[1037 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 28 de diciembre del 2025El mensaje de la navidad: la proclamación de las buenas nuevas de salvación y vida eterna                        “8 Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. 9 Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tu...]]></description>
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			<pubDate>Sun, 28 Dec 2025 06:56:13 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<section class="sp-section sp-scheme-0" data-index="1" data-scheme="0"><div class="sp-section-slide"  data-label="Main" ><div class="sp-section-content" ><div class="sp-grid sp-col sp-col-24"><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="0" style=""><div class="sp-block-content"  style=""><b>1037 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 28 de diciembre del 2025<br>El mensaje de la navidad: la proclamación de las buenas nuevas de salvación y vida eterna</b><br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<br><i>“8 Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. 9 Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. 10 Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: 11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. 12 Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. 13 Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: 14 ¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres! 15 Sucedió que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado. 16 Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. 17 Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño. 18 Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían.”</i> (Lcs 2:8-18)<br><br>La historia bíblica de la navidad ha sido sin duda alguna una de las favoritas de la humanidad por los pasados dos mil años. La navidad es la irrupción de la gracia salvadora en nuestra historia. Dios decide encarnar a Su hijo unigénito para resolver el problema de nuestro pecado y de la interrupción de nuestra comunión con Él. No obstante, los enfoques y detalles que nos regalan los escritores bíblicos acerca de la navidad están cargados de tanta intensidad que provocan emociones, ensoñación y la necesidad de continuar explorando los datos que ellos ofrecen.<br><br>Por ejemplo, examinemos una de las conclusiones a la que han llegado varios exégetas bíblicos sobre la respuesta que María le ofrece al ángel que le comunicó el mensaje de que ella había sido escogida para ser la madre del Salvador del mundo (Lcs 1:26-38). La respuesta de esta jovencita, <i>“he aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra”</i> (v.38), la comprometió, tanto a ella como a José, con el plan profético de la salvación. Ambos estarían ligados a este plan por toda la eternidad. O sea, que la historia de la navidad incluye compromisos con los planes proféticos diseñados por Dios.<br><br>Los relatos bíblicos nos hacen saber que Dios había designado que el artífice y consumador del plan de salvación para la humanidad sería un ser humano y no un ángel (Gén 3:15). Así mismo lo explica el escritor de la Carta a los Hebreos cuando dice lo siguiente:<br><br><i>“14 Los hijos de una familia son gente de carne y hueso, por eso Jesús se hizo de carne y hueso igual que ellos. Sólo así pudo morir y con su muerte derrotar al diablo, quien tenía el poder de la muerte. 15 Jesús se hizo hombre para liberar a los hombres, quienes habían estado esclavizados toda la vida por temor a la muerte. 16 Sabemos que Jesús vino a rescatar a los descendientes de Abraham, no a los ángeles. 17 Por lo tanto, era necesario que Jesús fuera igual a sus hermanos en todo sentido. Se hizo como nosotros para poder ser sumo sacerdote fiel y compasivo en su servicio a Dios. De esta manera Jesús pudo ofrecer un sacrificio que quita los pecados de la gente.”</i> (Heb 2:14-17, PDT)<br><br>Las profecías bíblicas acerca del nacimiento de nuestro Salvador fueron tan explícitas que sabíamos que este sería judío (Gén 12:1-3; Núm 24:17), que sería de la tribu de Judá (Gén 49:10), de la familia de David (2 Sam 7:17), que nacería de una virgen (Isa 7:14) y que nacería en Belén, la ciudad en la que nació el rey David (Miq 5:2). En otras palabras, que el nacimiento del Niño Dios no fue un accidente en la historia. Sólo Dios puede anunciar un evento con tanta precisión, en algunos casos, miles de años antes de que acontezcan. Esta precisión divina forma parte del mensaje de la navidad.<br><br>El pasaje bíblico que encabeza esta reflexión escrita señala que el nacimiento de nuestro Salvador ocurrió en un establo preparado para el cuidado de animales domésticos y que su primera cuna fue un recipiente en el que se colocaba el alimento de estos. Esta fue la descripción que los ángeles le proveyeron a los pastores, indicándoles que esta les serviría como señal de que habían encontrado a la familia correcta.<br><i><br>“12 Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre”&nbsp;&nbsp;</i>(Lcs 2:12, RV1960)<br><br>Esta descripción nos anima a pensar que la navidad es también una invitación a desarrollar la búsqueda correcta del Salvador del mundo. Además, la humildad que proyectaría el cuadro que los pastores debían encontrar, identifica la navidad con la sencillez del nacimiento del Niño Dios y del mensaje que este evento proclama. Desde entonces, esta realidad forma parte del mensaje del Evangelio de las buenas nuevas de salvación.<br><br><i>“9 Ustedes conocen la gracia generosa de nuestro Señor Jesucristo. Aunque era rico, por amor a ustedes se hizo pobre para que mediante su pobreza pudiera hacerlos ricos.” </i>(2 Cor 8:9, NTV)<br><br>En otras palabras, el mensaje de la navidad está predicado desde la sencillez y la humildad que nuestro Señor y Salvador escogió para nacer y para vivir.<br><br>El pasaje del Evangelio de Lucas que aparece en el epígrafe de esta reflexión añade que el nacimiento de nuestro Redentor estuvo precedido por un concierto angelical. Esto no nos debe sorprender porque la Biblia dice que los ángeles cantaban y danzaban cuando Dios estaba creando los cielos y la tierra.<br><br><i>“¿Sobre qué bases descansa la tierra? ¿Quién puso la primera piedra, 7 mientras cantaban a una voz las estrellas de la mañana y los ángeles lanzaban gritos de alegría?”</i> (Job 38:6-7, PDT)<br><br>Por lo tanto, no sería inusual ver a los ángeles hacer lo mismo durante la “premier” de la nueva creación que Dios ensambló a través del plan de salvación. No olvidemos que la Biblia establece que nuestra salvación es descrita como una nueva creación.<br><br><i>“17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” </i>(2 Cor 5:17, RV1960)<br><br><i>“15 Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación.”&nbsp;&nbsp;</i>(Gál 6:15). [1]<br>&nbsp;<br>En otras palabras, que la navidad es también la puerta de entrada para esa nueva creación y una invitación eterna a cantar alabanzas al Creador.<br><br>Ahora bien, lo que nunca deja de impresionar a los lectores es la letra del himno que ellos decidieron cantar durante la madrugada en la que María soportaba los dolores de parto.<br><br><i>“¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!”</i><br>&nbsp;(Lcs 2:12, RV1960)<br><br>Debemos comenzar estableciendo que las Sagradas Escrituras nos permiten conocer que Dios decidió llenar con su gloria el Tabernáculo que ordenó a Moisés construir.<br><br><i>“34 Entonces una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová llenó el tabernáculo. 35 Y no podía Moisés entrar en el tabernáculo de reunión, porque la nube estaba sobre él, y la gloria de Jehová lo llenaba.”</i> (Éxo 40:34-35)<br><br>Así mismo llenó con su gloria el templo que Salomón construyó (2 Cró 7:1-3). Sin embargo, la Biblia es también escueta al señalar que Dios decidió separar su gloria del pueblo de Israel a causa de la maldad y el pecado que ellos insistían en cometer y practicar (1 Sam 4:21; Eze 8:4; 9:3; 10:4, 18; 11:22–23). No obstante, Dios había prometido restaurar esa gloria. El profeta Isaías es uno de los mejores exponentes de ese plan divino.<br><br><i>“1 Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles.”</i> (Isa 9:1)<br><br>La Biblia establece que el cumplimiento de esa profecía ocurrió cuando Cristo decidió trasladar la base de operaciones de su ministerio para esa región: Capernaum.<br><br><i>“13 y dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí, 14 para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: 15 Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, Camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles; 16 El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; Y a los asentados en región de sombra de muerte, Luz les resplandeció.”&nbsp;</i> (Mat 4:13-16)<br><br>Todos estos datos tienen como denominador común, como eje central, que la Biblia dice que el Salvador del mundo es la gloria del unigénito hijo de Padre, lleno de gracia y de verdad (Jn 1:14). Cristo es el resplandor de la gloria del Padre (Heb 1:3). La profecía de Isaías antes citada se cumple cuando nuestro Señor se establece allí. Es así que por fin se llenó de gloria el camino del mar. La navidad es entonces la encarnación de esa gloria con la que el Padre decidió volver a llenar la tierra.<br><br>Analizando esto desde otra perspectiva, tenemos que concluir que los ángeles cantan gloria como alabanzas a Dios al mismo tiempo que como testimonio del cumplimiento del plan eterno. Los ángeles cantaron gloria porque la gloria de Dios había nacido en Belén. Ese plan eterno no solo incluye la restitución de esa gloria. Ese plan también incluye que cada creyente en Cristo sea convertido en una alabanza para la gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. O sea, que los creyentes en Cristo sustituimos al coro angelical que cantó en Belén, no solo con las alabanzas que cantamos, sino siendo alabanzas encarnadas que testifican acerca de la gloria de Dios. Esto también forma parte del mensaje de la navidad.<br><br><i>“6 para alabanza de su gloriosa gracia, que nos concedió en su Amado. …. 12 a fin de que nosotros, que fuimos los primeros en poner nuestra esperanza en Cristo, seamos para alabanza de su gloria. 13 En él también ustedes, cuando oyeron el mensaje de la verdad, el evangelio que les trajo la salvación, y lo creyeron, fueron marcados con el sello que es el Espíritu Santo prometido. 14 Este garantiza nuestra herencia hasta que llegue la redención final del pueblo adquirido por Dios, para alabanza de su gloria.”</i> (Efe 1:6, 12-14, NVI)<br><br>Los ángeles cantan acerca de la paz en la tierra porque el Niño que nació en Belén es nuestra paz. Él es el único capaz de restablecer la paz con Dios y la paz entre nosotros.<br><br><i>“14 Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, 15 aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, 16 y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. 17 Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; 18 porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.”</i> (Efe 2:14-18)<br><br>Entonces, el mensaje de la navidad incluye el restablecimiento de la gloria de Dios y de la paz que sobrepasa todo entendimiento.<br><br>Es interesante que esto también forme parte del mensaje de salvación que predica el Nuevo Testamento.<br><br><i>“1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;”</i> (Rom 5:1, RV 1960)<br><br>Hay más, el mensaje de la navidad predica que Dios convirtió el establo en el que nació el Niño Dios en algo similar al Lugar Santísimo que había en el Tabernáculo y en el templo de Jerusalén. Sí, ese era el lugar para colocar el Arca del Pacto, el testimonio de la presencia permanente de Dios que luego fue removida. Era allí que residía la gloria del Dios de Israel. Esta aseveración no es muy complicada. &nbsp;Después de esto, solo hace falta que Cristo habite en un lugar para que ocurra esta transformación. Esta aseveración también forma parte del mensaje de la navidad.<br><br>El pasaje del Evangelio de Lucas que estamos analizando aquí también incluye la descripción de la responsabilidad que tiene todo aquél que escucha acerca de estas buenas nuevas. Se trata de la responsabilidad de no conformarse con ser oidores del mensaje y proceder a buscar al Salvador del mundo; no detenerse hasta encontrarlo.<br><br><i>“15 Sucedió que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado. 16 Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.”</i> (Lcs 2:15-16)<br><br>¿Cómo podemos llegar a esa conclusión? El texto lucano dice que los pastores “hallaron” a María, y a José y al niño acostado en el pesebre. El concepto griego que Lucas utiliza aquí es “<i>aneuriskō</i>” (G429). Este puede ser traducido buscar con diligencia,[2] y como encontrar por medio de la búsqueda (Lcs 2:16; Hch 21:4).[3] Dicho de otra manera, los pastores no se detuvieron en su búsqueda hasta haber encontrado exactamente aquello que le habían descrito.<br>&nbsp;<br>Las respuestas de estos pastores han sido exaltadas a través de todas las generaciones por los pasados dos mil años. Haber recibido por fe el mensaje de los ángeles los condujo a la búsqueda y de allí al encuentro con el Señor y Salvador del mundo. Esto provocó en ellos alabanzas que la historia ha clasificado como el segundo coro que cantó en Belén.<br><br>El mensaje de la navidad entonces incluye el compromiso con el plan divino de salvación. El mensaje de la navidad predica la precisión divina para irrumpir en nuestra historia. El mensaje de la navidad es una invitación a desarrollar la búsqueda correcta del Salvador del mundo. Este mensaje se predica desde la sencillez y la humildad que presenta el pesebre en el que nació el Salvador del mundo.<br><br>El mensaje es también una invitación a dar gracias al Eterno por habernos tenido por dignos de formar parte de una nueva creación. Es además una invitación a prorrumpir en alabanzas al Autor de nuestra salvación. El mensaje de la navidad proclama que Dios quiere convertir cada corazón en el Lugar Santísimo, para colocar allí a Cristo, el resplandor de su gloria eterna. El mensaje de la Navidad proclama alabanzas que cantan a cerca de la gloria revelada en Cristo y de la paz que sólo Dios puede darle a la creación.<br><br>El mensaje de la navidad proclama que Dios quiere convertir en alabanzas encarnadas a todos a aquellos que reciben este mensaje. Para esto, se requiere que aquellos que escuchan su proclamación busquen sin cesar hasta encontrar al Salvador del mundo, al Señor de la vida, al Niño Dios que nació en Belén.<br><br>¡Feliz Navidad!<br><br><br>&nbsp;<br>[1] Wiersbe, W. W. (1996). The Bible exposition commentary (Vol. 1, p. 175). Victor Books.<br>[2] Tuggy, A. E. (2003). En Léxico griego-español del Nuevo Testamento (p. 69). Editorial Mundo Hispano.<br>[3] Swanson, J. (1997). En Diccionario de idiomas bı́blicos: Griego (Nuevo Testamento) (Edición electrónica.). Logos Bible Software.<br><br><br><br><br><br><br><br></div></div></div></div></div></section>]]></content:encoded>
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			<title>1036 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 21 de diciembre del 2025</title>
						<description><![CDATA[1036 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 21 de diciembre del 2025Funciones y operaciones del Espíritu Santo: sirve como garantía de las promesas que Dios nos ha hecho. “20 No importa cuántas promesas haya hecho Dios, Cristo siempre ha sido el «sí» de todas ellas. Por eso, por medio de Jesucristo, cuando alabamos a Dios decimos: «Así sea». 21 Dios nos da la garantía de que ustedes...]]></description>
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			<pubDate>Sun, 21 Dec 2025 04:00:00 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<section class="sp-section sp-scheme-0" data-index="1" data-scheme="0"><div class="sp-section-slide"  data-label="Main" ><div class="sp-section-content" ><div class="sp-grid sp-col sp-col-24"><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="0" style=""><div class="sp-block-content"  style=""><b>1036 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 21 de diciembre del 2025</b><br><b>Funciones y operaciones del Espíritu Santo: sirve como garantía de las promesas que Dios nos ha hecho.</b><br>&nbsp;<br>“<i>20 No importa cuántas promesas haya hecho Dios, Cristo siempre ha sido el «sí» de todas ellas. Por eso, por medio de Jesucristo, cuando alabamos a Dios decimos: «Así sea». 21 Dios nos da la garantía de que ustedes y nosotros pertenecemos a Jesucristo y nos ha consagrado. 22 Nos ha puesto una marca que muestra que le pertenecemos: el Espíritu en nuestros corazones como un adelanto que garantiza que nos dará todo lo que nos ha prometido.,</i>” (2 Cor 1:20-22, PDT)<br><br>Dentro de las muchas operaciones y funciones que desarrolla el Espíritu Santo encontramos que Él sirve como garantía de las promesas que Dios nos ha hecho. Así lo afirma la Palabra de Dios. Los creyentes en Cristo sabemos que las promesas de Dios no son meras palabras; son compromisos inquebrantables hechos por un Creador que es fiel. La Biblia hace énfasis en esto: Dios es fiel y esto incluye el cumplimiento de sus promesas.<br><br>“<i>9 Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones;</i>” (Det 7:9, RV 1960)<br><br>El capítulo 23 del Libro de Números es otra prueba de esto:<br><br>“19 Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?” (Núm 23:19, RV1960)<br><br>La Biblia está llena de cientos de promesas que Dios nos ha hecho.[1] Estas sirven como un faro de luz para guiar a los creyentes, brindándonos seguridad y esperanza, particularmente en tiempos difíciles e inciertos. Existe un dato sumamente interesante que eleva los principios bíblicos y teológicos que hemos descrito aquí a unos niveles insospechados. Todos debemos estar de acuerdo de que el hecho que Dios nos haya hecho tantas promesas es de por sí un regalo inmerecido y más que suficiente. El dato que eleva estos principios de nuestra fe a otro nivel es que la Biblia dice que Dios, a través de Cristo, nos ha dejado un garante[2] de estas promesas. La Biblia dice que el Espíritu Santo es la marca, la garantía de que Dios va a cumplir las promesas que nos ha hecho. Eso es lo que dice Pablo en su Segunda Carta a los Corintios.<br><br>“<i>20 Pues todas las promesas de Dios se cumplieron en Cristo con un resonante «¡sí!», y por medio de Cristo, nuestro «amén» (que significa «sí») se eleva a Dios para su gloria. 21 Es Dios quien nos capacita, junto con ustedes, para estar firmes por Cristo. Él nos comisionó 22 y nos identificó como suyos al poner al Espíritu Santo en nuestro corazón como un anticipo que garantiza todo lo que él nos prometió.</i>” (2 Cor 1:20-22, NTV)<br><br>Es muy importante destacar que el pueblo de Israel no contaba con esta “prenda.” Los creyentes en Cristo tenemos la bendición de que nos hayan proporcionado una garantía de la fidelidad de Dios. El concepto griego que se utiliza para describir esto es “<i>arrhabōn</i>” (G728). La Biblia dice que el Espíritu Santo es el que Dios ha dejado dentro de nosotros como garantía (“<i>arrhabōn</i>”) de que vamos a recibir la herencia (“<i>klēronomia</i>”, G2817), el patrimonio, las posesiones que Dios nos ha prometido.<br><br>Es curioso que el concepto “arrhabōn” sea una palabra que los griegos adoptaron del lenguaje semítico o hebreo. Este concepto era utilizado por los griegos como un término comercial para describir una «prenda» que posteriormente se tenía que devolver, un «depósito» que paga parte de la deuda total y otorga un derecho legal sobre lo prometido y/o «arras» que ratifican un pacto. Los estudiosos del griego clásico han establecido que el uso de este concepto siempre implica un acto que compromete a algo más grande.[3] <br>Los recursos académicos consultados señalan que Pablo lo usa en sus cartas en sentido figurado en 2 Corintios 1:22 y 5:5. Así también en Efesios 1:14.<br><br>“<i>5 Dios es quien nos ha preparado para esto y nos ha dado su Espíritu como adelanto que garantiza que cumplirá sus promesas.</i>” (2 Cor 5:5, PDT)<br><br>“<i>14 El Espíritu es un adelanto que se nos da como garantía de que recibiremos lo que Dios prometió, quien usó la garantía del Espíritu para darnos libertad. Como resultado Dios será alabado por su grandeza.</i>” (Efe 1:14, PDT)<br><br>En otras palabras, que el Espíritu Santo que sirve como el sello de que somos propiedad divina (Efe 1:13-14), que camina con el creyente, está sobre y dentro de este, también es la garantía de que de recibiremos las promesas que Dios nos ha hecho, incluyendo la plena posesión futura de la salvación.<br><br>El concepto hebreo que da paso a este concepto griego no es muy distinto al que acabamos de analizar. Se trata del vocablo hebreo “ʽ<i>ărâbôn</i>” (H61621), un término comercial que significa una «prenda» que posteriormente se devuelve o un «depósito», que paga parte de la deuda total y otorga un derecho legal. Encontramos un ejemplo de su uso en la historia de Judá y Tamar que aparece en el capítulo 38 del Libro del Génesis.<br><br>“<i>16 Y se apartó del camino hacia ella, y le dijo: Déjame ahora llegarme a ti: pues no sabía que era su nuera; y ella dijo: ¿Qué me darás por llegarte a mí? 17 Él respondió: Yo te enviaré del ganado un cabrito de las cabras. Y ella dijo: Dame una prenda hasta que lo envíes. 18 Entonces Judá dijo: ¿Qué prenda te daré? Ella respondió: Tu sello, tu cordón, y tu báculo que tienes en tu mano. Y él se los dio, y se llegó a ella, y ella concibió de él. 19 Luego se levantó y se fue, y se quitó el velo de sobre sí, y se vistió las ropas de su viudez. 20 Y Judá envió el cabrito de las cabras por medio de su amigo el adulamita, para que éste recibiese la prenda de la mujer; pero no la halló.</i>” (Gén 38:16-20, RV 1960)<br>&nbsp;<br>Este pasaje describe una historia muy triste. La Biblia dice que Judá, uno de los hijos de Jacob, decidió apartarse de sus hermanos para irse a vivir a Adulam. Allí decidió casarse con una mujer cananea y tuvo tres (3) hijos con ella (Gén 38:1-5).<br><br>“<i>El mayor, Er, cuya esposa era Tamar, fue tan malo que Jehová le quitó la vida. Tamar quedó viuda, y fue dada a Onán para que procurara levantar descendencia a su hermano, pero cuando éste se llegaba a ella, “vertía en tierra por no dar descendencia a su hermano</i>”. Lo que hacía desagradó al Señor y también le quitó la vida (Gen 38:6–10).<br>&nbsp;<br>El matrimonio de una viuda con el hermano del difunto se llama “levirato”. Era una práctica común en aquel entonces, y después se incorporó a la ley mosaica (Deuteronomio 25:5–10). Judá dijo a Tamar que regresara a la casa de su padre mientras crecía Sela, su hijo menor y cuñado de ella. Sin embargo, no fue entregada a él por mujer cuando el chico creció. Tamar urdió un plan. Se disfrazó de ramera y se puso a la orilla del camino por donde sabía que Judá pasaría para trasquilar sus ovejas. Él tuvo relación sexual con ella, sin saber de quién se trataba, de la cual nacieron gemelos. Uno de ellos se llamó Fares, y su nombre se encuentra en la genealogía de nuestro Señor Jesucristo (Mateo 1:3). Judá cometió dos errores. No cumplió la promesa de dársela a Sela (38:11) y adulteró con ella. Sólo por gracia no fueron apedreados hasta la muerte (Levítico 20:12).”[4]<br><br>Como bien reseña el profesor Arturo Collins, es en ese proceso que Tamar, desesperada por no tener marido ni prole, se disfraza como una prostituta para poder conseguir tener lo segundo. En esa época una mujer que no tenía prole o marido, estaba sentenciada a no existir como ser un humano. Ella pide garantía, “prenda” (“ʽ<i>ărâbôn</i>”) como parte del proceso de este encuentro. El pasaje bíblico dice que tres (3) meses más tarde le dieron la noticia a Judá de que Tamar estaba embarazada y él ordenó que la sacaran de la aldea y la quemaran. Judá creía que su nuera había pecado. Es entonces que ella exhibe las “prendas” que Judá le había dado como garantía. Es también interesante saber que es de esta relación que surge el descendiente de Judá que aparece en la genealogía de Cristo (Mat 1:3; Lcs 3:33). Phares (“<i>perets</i>”, H6557), cuyo nombre significa brecha, es a quien Dios escoge para continuar la genealogía de donde nace el León de la Tribu de Judá. <br>&nbsp; &nbsp; &nbsp;<br>El mensaje implícito detrás del uso de este concepto en el Nuevo Testamento es que los creyentes en Cristo miramos las promesas que Dios nos ha hecho echando mano de la garantía que Dios nos ha dado: el Espíritu Santo. La buena noticia que esto comunica no es sólo que la Biblia está llena de promesas extraordinarias. La buena noticia incluye que podemos echar mano del garante que hemos recibido en cada ocasión que encontremos que las presiones, las tormentas de la vida y los ataques del infierno nos quieran hacer titubear. &nbsp;<br><br>Veamos algunas de esas promesas:<br><br><b>Vida Eterna</b>:<br>&nbsp;Dios ha prometido vida eterna a quienes creen en Él. Esto se resume en Juan 3:16, que dice:<br><br>“<i>Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna</i>”.<br><br><b>Paz</b>:<br>El libro del profeta Isaías dice que Dios ha prometido guardar en completa paz a aquellos que confían en Él.<br><br>“3 <i>Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.</i>” (Isa 26:3)<br><br><b>Provisión</b>: <br>La Biblia dice en la Carta a Los Filipenses que Dios suplirá todas las necesidades de aquellos que confían en Él.<br><br>“<i>Mi Dios, pues, suplirá todas vuestras necesidades conforme a las riquezas de su gloria en Cristo Jesús</i>”. (Fil 4:19)<br><br><b>Dirección y guía</b>:<br>La Biblia dice en el Libro de Proverbios que Dios nos exhorta a confiar en Él para recibir dirección.<br><br>“<i>5 Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. 6 Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.</i>” (Pro 3:5-6)<br><br><b>Fortaleza en medio de la debilidad</b>:<br>El Apóstol Pablo dice en la Segunda Carta a la iglesia que estaba localizada en la ciudad de Corinto que nos debe bastar la gracia divina.<br>“9 Pero el Señor me dijo: «Mi bondad es todo lo que necesitas, porque cuando eres débil, mi poder se hace más fuerte[c] en ti». Por eso me alegra presumir de mi debilidad, así el poder de Cristo vivirá en mí.” &nbsp;(2 Cor 12:9, PDT)<br><br><b>Perdón</b>:<br>Las Cartas juaninas enfatizan la promesa de perdón de Dios.<br><br>“<i>Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad</i>”. (1 Jn 1:9)<br><br><b>Protección</b>:<br>La Santa Palabra de Dios nos asegura que Dios está comprometido con la protección de los creyentes.<br><br>“4 Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad”. (Sal 91:4)<br><br><b>Esperanza y futuro</b>:<br>La Biblia expresa de muchas maneras los planes que Dios tiene con su pueblo.<br><br>“<i>11 Pues yo sé los planes que tengo para ustedes—dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza. 12 En esos días, cuando oren, los escucharé. 13 Si me buscan de todo corazón, podrán encontrarme.</i>” (Jer 29:11-13, NTV)<br>Los lectores saben que podemos continuar enunciando promesas que Dios nos ha regalado en Su Santa Palabra. Muchos de nosotros fuimos invitados a memorizarlas como parte del entrenamiento que recibimos en nuestra niñez. A continuación, otro grupo de estas.<br><br>&nbsp;Éxo 14:14 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Éxo 20:12 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Det 31:8 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Jos 1:9 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2 Cró 7:14 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sal 9:9–10<br>&nbsp;Sal 18:3 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Sal 23:4 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sal 27:1 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Sal 34:17 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sal 37:4 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sal 50:15 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; <br>&nbsp;Sal 86:5 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sal 103:2–5 &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sal 107:13–16 &nbsp; Pro 3:5–6 &nbsp; &nbsp; &nbsp; Pro 13:11&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Pro 22:6 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<br>&nbsp;Isa 40:29 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Isa 40:31 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Isa 41:10 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Isa 41:13 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Isa 43:2&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Isa 54:10 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; <br>&nbsp;Isa 54:17 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Mal 3:10 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Mat 6:31–33 &nbsp; &nbsp; Mcs 11:24 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Lcs 11:9–13&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Jn 8:36<br>&nbsp;Jn 14:13–16 &nbsp; &nbsp; Rom 8:28 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Rom 10:9–10 &nbsp; &nbsp; Efe 3:16–19 &nbsp; &nbsp; Fil 4:6–7 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Stg 1:5 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; <br>&nbsp;Stg 4:7 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Stg 5:14–15&nbsp; &nbsp; &nbsp; 1 Jn 1:9&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Apo 3:5 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; <br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; <br>El mensaje central de esta reflexión es que Dios, en su infinito amor y misericordia, tuvo a bien dejarnos una garantía de que estas promesas se van a cumplir en nosotros sin importar lo que pueda estar sucediendo alrededor de nosotros. La invitación que nos hace la Palabra es a que echemos mano de ese “Garante” que nos han dado. Esto es, cuando lleguen los días buenos o los no tan buenos, cuando experimentos la bonanza o rujan las tormentas, en tiempos de salud y de enfermedad. El Espíritu Santo está ahí para garantizar y recordarnos que Dios va a cumplir todas sus promesas.<br><br>¿Qué propósito ulterior tiene todo esto? La Biblia dice que el cumplimiento de esas promesas tiene como meta final al menos tres (3) cosas. En primer lugar, que nosotros podamos parecernos a Cristo. En segundo lugar, que podamos vivir una vida recta. En tercer lugar, que podamos escapar de la corrupción y del juicio final. Veamos cómo lo describe la Palabra de Dios.<br><br>“<i>3 Mediante su divino poder, Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para llevar una vida de rectitud. Todo esto lo recibimos al llegar a conocer a aquel que nos llamó por medio de su maravillosa gloria y excelencia; 4 y debido a su gloria y excelencia, nos ha dado grandes y preciosas promesas. Estas promesas hacen posible que ustedes participen de la naturaleza divina y escapen de la corrupción del mundo, causada por los deseos humanos.</i>” (2 Ped 1:3-4, NTV)<br><br>¡Qué noticia tan extraordinaria es esta! El Espíritu Santo es entonces la garantía de que podemos parecernos a Cristo, evitar ser corrompidos por la maldad de este mundo y ser tenidos por dignos de escapar de los juicios venideros. ¡A Dios sea toda la gloria!<br>&nbsp;<br>&nbsp; &nbsp;[1] Los lectores podrán encontrar 50 de estas en la siguiente dirección electrónica:<br>&nbsp;&nbsp; https://www.biblestudytools.com/topical-verses/gods-promises-verses-in-the-bible/<br>&nbsp; &nbsp;[2] https://dle.rae.es/garante.<br>&nbsp; &nbsp;[3] Behm, J. (1964–). ἀρραβών. En G. Kittel, G. W. Bromiley, &amp; G. Friedrich (Eds.), Theological dictionary of the New Testament (electronic ed., Vol. 1, p. 475). Eerdmans<br>&nbsp; &nbsp;[4] Collins, A. (1992). Estudios Bı́blicos ELA: Ası́ comenzó todo (Génesis) (pp. 103–104). Ediciones Las Américas, A. C.<br><br></div></div></div></div></div></section>]]></content:encoded>
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			<title>1035 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 14 de diciembre del 2025</title>
						<description><![CDATA[1035 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 14 de diciembre del 2025Funciones y operaciones del Espíritu Santo: nos hace conscientes de cuál es nuestra esperanza. “18 alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,” (Efe 1:18)Nos acercamos al final del año 2025...]]></description>
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			<pubDate>Sun, 14 Dec 2025 05:00:00 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<section class="sp-section sp-scheme-0" data-index="1" data-scheme="0"><div class="sp-section-slide"  data-label="Main" ><div class="sp-section-content" ><div class="sp-grid sp-col sp-col-24"><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="0" style=""><div class="sp-block-content"  style=""><b>1035 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 14 de diciembre del 2025<br>Funciones y operaciones del Espíritu Santo: nos hace conscientes de cuál es nuestra esperanza.</b><br>&nbsp;<br><i>“18 alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,”</i> (Efe 1:18)<br><br>Nos acercamos al final del año 2025; apenas restan 17 días para que este finalice. Sin duda alguna que este ha sido un año intenso, impresionante y lleno de testimonios de la gracia y de la dirección del Eterno. Dimos inicio al mismo invitando a la iglesia a enfrentar este año <i>“…con la esperanza puesta en que nuestro Dios es el Señor de la historia y es el Dios de esperanza.”</i>[1] Esa aseveración fue una de las conclusiones a las que llegamos analizando el siguiente pasaje bíblico que encontramos en el capítulo 15 de la Carta Los Romanos:<br><br><i>“13 Que Dios, quien da esperanza, los llene de toda alegría y paz a ustedes que tienen fe en él. Así tendrán tanta esperanza que llegará a otros por el poder del Espíritu Santo.”</i> (Rom 15:13, PDT)<br><br>Decíamos allí que esa esperanza segura, como lo expresa la Nueva Traducción Viviente en la traducción de ese verso, emana de la combinación del gozo (<i>“chara”</i>, G5479) y la paz (<i>“eirēnē”</i>, G1515) con las que Dios nos llena.<br><br><i>“Ese verso dice que la combinación del gozo, esa plenitud de alegría, de deleite tranquilo y la paz que da Dios, es utilizada por el Espíritu Santo para hacer que seamos saturados con esperanza abundante (“perisseuō”, G4052), superabundante, en exceso, que aumenta, que permanece. O como dice el Thayer’s,[2] que excede un número fijo de medidas, que sobrarán y quedarán por encima de ese número.”</i><br><br>Sabemos que en años anteriores dedicamos muchas reflexiones para el análisis de este concepto: la esperanza (<i>“elpis”</i>, G1680). Utilizando el trabajo de Harold K. Moulton, “The Analytical Greek Lexicon Revised”, nos lanzamos a presentar y a analizar algunas de las aseveraciones que la Biblia presenta acerca de este tema:<br><br>1. Significado básico de la esperanza (cf. Romanos 5:4; Hechos 24:15)<br>2. El objeto de la esperanza (cf. Romanos 8:24; Gálatas 5:5)<br>3. El autor o la fuente (cf. Colosenses 1:27; 1 Timoteo 1:1)<br>4. Confianza (cf. 1 Pedro 1:21)<br>5. En seguridad con garantía (cf. Hechos 2:26; Romanos 8:20)<br><br>Vimos en esas reflexiones que una de las afirmaciones más contundentes acerca de la esperanza es que la Biblia la define como una persona: <i>“…Cristo en vosotros, la esperanza de gloria”</i> (Col 1:27b). Además, que la esperanza cristiana es esperanza de resurrección (Rom 6:5).<br><br>Algunos de nuestros planteamientos giraron alrededor de la diferencia entre esta y la fe. Sabemos que ambas están profundamente interconectadas, pero no son similares. Un teólogo católico llamado Clement Harold ha propuesto que si la fe es como una transfusión de sangre divina para nuestro intelecto, entonces la esperanza es lo mismo, pero para nuestra voluntad.[3]<br>&nbsp;<br>Ayudados por el pensamiento de Jürgen Moltmann[4], vimos en esas reflexiones que sin el conocimiento de la fe la esperanza se convierte en utopía que se pierde en el vacío, mientras que sin esperanza la fe decae y se transforma en fe pusilánime, muerta. Decía él que la fe nos hace encontrar la senda. Él lo llamó la <i>“extensio animi ad magna”</i>: la extensión del alma hacia lo más grande. La fe nos hace encontrar la senda, mientras que la esperanza nos mantiene en ella. Moltmann dice que la fe ve el inicio del futuro de amplitud y libertad en Cristo, mientras que la esperanza abre esta fe al futuro amplísimo de Cristo; nos vincula con Él. Moltmann añade que la fe transforma la esperanza en confianza; es el fundamento en el que descansa la esperanza. En cambio, la esperanza es el “acompañante inseparable de la fe:” ella alimenta y sostiene la fe: la renueva y reanima constantemente para que se levante más fuerte.<br><br>Una de las publicaciones de la Iglesia Católica describe la esperanza como una virtud teologal por la que deseamos el reino de los cielos y la vida eterna como nuestra felicidad, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y apoyándonos, no en nuestras propias fuerzas, sino en la ayuda de la gracia del Espíritu Santo.[5] Esta definición afirma que la esperanza, además de ser una virtud, está entonces acompañada por la gracia, como un regalo de Dios para que seamos capaces de mantenernos de pie frente a las adversidades que trae la vida.<br>&nbsp;<br>El énfasis que hace esta definición en la necesidad insustituible de la gracia del Espíritu Santo es indiscutiblemente esencial para la definición de la esperanza de la que debemos asirnos todos los creyentes en Cristo. Repetimos: la esperanza nos invita a poner nuestra confianza en Cristo y no en nuestras propias fuerzas. Creer que Cristo en nosotros es esperanza de gloria nos convence de que cuando no somos capaces de cambiar el sufrimiento, podemos cambiar las formas en las que lo manejaremos, porque Él es el Emanuel: Dios con nosotros (Isa 7:14).<br><br>Afirmamos que se trata de cambios en la forma en la que vemos la vida: porque el Emanuel está con nosotros. Tal vez es imposible cambiar el sufrimiento, pero hablar con Cristo nos provee unos espejuelos distintos para ver la vida. Al hacerlo, descubrimos que el sufrimiento no es en vano, no es sinónimo de un abuso ni una señal de que Dios nos ha abandonado. Saber que Cristo está en nosotros y que Él es nuestra esperanza de gloria, nos conduce a afirmar los siguientes postulados bíblicos y a hacerlo con plena confianza:<br><br><i>“18 Sin embargo, lo que ahora sufrimos no es nada comparado con la gloria que él nos revelará más adelante.”</i> (Rom 8:18, NTV)<br><br><i>“16 Por eso, no nos damos por vencidos. Es cierto que nuestro cuerpo se envejece y se debilita, pero dentro de nosotros nuestro espíritu se renueva y fortalece cada día. 17 Nuestros sufrimientos son pasajeros y pequeños en comparación con la gloria eterna y grandiosa a la que ellos nos conducen.”</i> (2 Cor 4:16-17, PDT)<br><br>El verso bíblico que encabeza esta reflexión afirma que esa esperanza, la que nos da Cristo, se puede pedir en oración. El Apóstol Pablo incluyó esta petición en la primera de dos (2) oraciones que él hace por la iglesia en su Carta a Los Efesios (Efe 1:15-23; 3:14-21). Es muy interesante el dato de que la forma en la que él ora no es pidiendo que Dios le de esperanza a la iglesia, sino que alumbre sus ojos para que ella pueda verla. O sea, que la esperanza siempre está presente. Veamos cómo otras traducciones bíblicas presentan este verso bíblico:<br><br><i>“18 Pido que Dios les abra la mente para que vean y sepan lo que él tiene preparado para la gente que ha llamado. Entonces podrán participar de las ricas y abundantes bendiciones que él ha prometido a su pueblo santo. 19 Verán también lo grande que es el poder que Dios da a los que creen en él. Es el mismo gran poder 20 con el que Dios resucitó a Cristo de entre los muertos y le dio el derecho de sentarse a su derecha en el cielo.”</i> (Efe 1:18-20, PDT)<br><br><i>“18 Pido que les inunde de luz el corazón, para que puedan entender la esperanza segura que él ha dado a los que llamó—es decir, su pueblo santo—, quienes son su rica y gloriosa herencia.19 También pido en oración que entiendan la increíble grandeza del poder de Dios para nosotros, los que creemos en él. Es el mismo gran poder 20 que levantó a Cristo de los muertos y lo sentó en el lugar de honor, a la derecha de Dios, en los lugares celestiales.”</i> (NTV)<br><br><i>“18 Pido que Dios les ilumine la mente, para que sepan cuál es la esperanza a la que han sido llamados, cuán gloriosa y rica es la herencia que Dios da al pueblo santo, 19 y cuán grande y sin límites es su poder, el cual actúa en nosotros los creyentes. Este poder es el mismo que Dios mostró con tanta fuerza y potencia 20 cuando resucitó a Cristo y lo hizo sentar a su derecha en el cielo,”</i> (DHH)<br><br><i>“18 También le pido a Dios que les haga comprender con claridad el gran valor de la esperanza a la que han sido llamados, y de la salvación que él ha dado a los que son suyos. 19 Pido también que entiendan bien el gran poder con que Dios nos ayuda en todo. El poder de Dios no tiene límites; con ese mismo poder 20 Dios resucitó a Cristo y le dio un lugar en el cielo, a la derecha de su trono;”</i> (TLA)<br><br>Habiendo dedicado muchos meses al estudio y la reflexión acerca del tema de la oración podemos concluir que el valor de la oración que se desprende de estas aseveraciones paulinas es inmensurable. Pablo pide aquí a Dios que alumbre (<i>“phōtizō”</i>, G5461), que ilumine nuestra capacidad para entender, ilumine la mente, el corazón, para que seamos capaces de entender el gran valor que tiene la esperanza a la que hemos sido llamados. Ese concepto emana del vocablo griego <i>“phōs”</i> (G5457) que se traduce como luz.<br><br>Los griegos veían la luz como la posibilidad de captar y, por lo tanto, de dominar el mundo. Ver la luz era para ellos ver la vida y la separación de ella era similar a la muerte.[6] Sabiendo esto tenemos que concluir que Pablo, un especialista en la filosofía griega, estaba entonces pidiéndole a Dios que nos permita ver la vida, no solo para captar y dominar la realidad de lo que nos rodea, sino para poder ser capaces de separarnos de la muerte. La muerte aquí debe ser definida como algo que va más allá de la muerte física. La muerte aquí es la separación de Dios.<br>&nbsp;<br>Estas aseveraciones en el lenguaje bíblico son simplemente monumentales. Lo vemos cuando Dios dice “sea la luz” en medio del caos, previo al reordenamiento de la creación (Gén 1:3). Lo vemos en Isaías profetizando en el siglo octavo antes de Cristo que el pueblo que andaba en tinieblas sería sorprendido por la revelación de la gran luz de Cristo (Isa 9:2).<br><br>Se trata del salmista aseverando que el Señor es nuestra luz y nuestra salvación y que por lo tanto no tenemos por qué temer (Sal 27:1). Se trata del salmista afirmando que los hijos de los hombres deciden ampararse bajo la sombra de las alas del Eterno y que estos son completamente saciados de la grosura de la casa del Señor. Dice él que esto será así porque el manantial de la vida está en y con el Señor y en Su luz es que nosotros somos capaces de ver la luz (Sal 36:7-9). La versión bíblica Palabra de Dios para Todos dice <i>“Tú eres fuente de vida y vemos la luz porque tú nos iluminas.”</i> La versión bíblica Nueva Traducción Viviente dice <i>“Pues tú eres la fuente de vida, la luz con la que vemos.”</i><br><br>El lenguaje del Nuevo Testamento es mucho más rico y preciso cuando presenta este tema. Cristo dijo: <i>“…Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”</i> (Jn 8:12b).<br><br>Sabiendo esto, podemos concluir que lo que Pablo está pidiendo aquí es que la luz de Cristo nos ilumine. Pablo pide que Cristo nos permita ver la realidad de las cosas, pero que al mismo tiempo nos permita ver la vida y separarnos de la muerte. Al mismo tiempo, Pablo está pidiendo que seamos capaces de entender la seguridad que tenemos del cumplimiento de las promesas de salvación y de la rica y gloriosa herencia que ha sido reservada para nosotros.<br><br>Pablo también pide en oración que podamos ser capaces de entender la increíble grandeza del poder de Dios que está disponible para nosotros. Esto es, para los que creemos en Cristo Jesús. Pablo está pidiendo que seamos capaces de entender todo esto a la luz de la santa expectación a la que hemos sido llamados. La suma de todo esto es la definición de la esperanza que él presenta aquí.<br><br>Hay al menos dos (2) detalles adicionales que no podemos dejar de compartir. Uno de estos es que Pablo reconoce el amor y la fe de la iglesia que estaba localizada en la ciudad de Éfeso. No obstante, tiene que pedir que el Señor les de esperanza. En otras palabras, que esa iglesia sabía acerca de los dos (2) primeros, pero carecía de esperanza. El otro dato es que resulta sumamente interesante es que esta oración paulina no se inclina a pedir que podamos ser capaces de creer que todo esto está garantizado. En otras palabras, tener fe para creerlo. Pablo está pidiendo que seamos capaces de entenderlo: <i>“eidenai”</i>, (G1492).<br><br>El uso de este concepto griego significa que Pablo no está pidiendo que podamos adquirir un conocimiento abstracto de la esperanza, sino del conocimiento de la meta y el propósito que está detrás de todo lo propuesto en esos versos.[7] Algunas fuentes académicas traducen este concepto griego como “haber experimentado” y/o “aprender a conocer”.[8] O sea, que la oración paulina pide a Dios que seamos capaces de trascender al mero conocimiento (<i>“gnōsis”</i>, G1108). No solo esto, sino que en esta oración Pablo pide que seamos capaces de trascender las dimensiones de la fe para transformar esa fe en conocimiento adquirido y aprendido.<br><br>Ahora bien, ¿qué relación existe entre todo esto que hemos compartido aquí y las funciones del Espíritu Santo? La respuesta es una simple y sencilla: el Espíritu Santo es quien nos dirige en la oración. &nbsp; &nbsp;<br><br>Otra pregunta que cabe formular aquí es la siguiente: ¿en cuántas ocasiones hemos orado así, como oró el Apóstol Pablo? ¿Cuántas veces hemos permitido que el Espíritu Santo nos dirija a orar pidiendo que podamos ser capaces de contemplar nuestra esperanza mediante la iluminación que ofrece Dios?<br><br>Hay que destacar que la oración es la clave, la llave maestra para entrar en las dimensiones de la esperanza que facilita el Espíritu de Dios. La oración que ilumina nuestras capacidades para creer y entender que la esperanza que Dios nos ha regalado nunca nos dejará en vergüenza (Rom 5:5).<br><br>Volvemos a traer a la consideración de los lectores algunos de los planteamientos que hemos visitado acerca de este tema, el de la oración. Abraham J. Heschel[9] decía que el alma es el hogar de la oración y la oración es el hogar del alma. Heschel planteaba que la oración tiene que difundirse como un clima, como un ambiente de vida y que todas nuestras acciones tienen que ser desarrolladas como variantes del tema de la oración. En otras palabras, que hasta nuestras acciones deben ser desarrolladas como oraciones. Esto es, un acto de caridad, una acción de bondad, un momento ritual; cada uno de ellos debe ser una oración presentada en forma de una acción.<br>&nbsp;<br>Ese tipo de hogar es la oración. Heschel decía que sus atributos son la continuidad, la permanencia, intimidad, autenticidad e importancia. En esa “parcela”, aún el más pobre de los hombres puede arriesgarse a desafiar la miseria y la malicia. Esta parcela puede ser frágil, su techo tembloroso e inestable, el viento puede soplar a través de este y las tormentas pueden sacudirla, pero es allí que el alma espera ser comprendida. En nuestro caso, comprendida por Dios en Cristo Jesús.<br><br>Oramos con fe y esperanza creyendo y esperando que a través de la oración esa parcela sea reforzada.<br><br>Sobre la aseveración de que la oración es el hogar, Heschel decía que todo el mundo necesita construir su propio hogar: proteger la independencia y la privacidad de sus oraciones. O sea, que la oración posee un carácter individual y personal que no puede ser minimizado ni sustituido. Él se extasiaba afirmando que ese hogar es maravilloso. Afirmamos que entramos a este como suplicantes y emergemos de allí como testigos de Cristo y del poderoso mensaje del Evangelio. Entramos como extraños y advenedizos y emergemos de allí como miembros de la familia de Dios (Efe 2:19). Heschel decía que entramos deformados espiritualmente, desfigurados en el ser interior y emergemos de allí completamente transformados porque hemos hablado con nuestro Padre Celestial y Él con nosotros.<br><br>Pero Heschel decía algo más. Él señalaba que nuestra verdadera imagen es forjada en esos momentos de oración. Los creyentes en Cristo decimos que es allí que nuestra imagen es “moldeada” por el Espíritu de Dios.<br><br>Hay unas expresiones de Heschel que compartimos en la reflexión de El Heraldo que publicamos el 2 de noviembre del año en curso.<br><br><i>“Abraham J. Heschel le puso un nombre a esta dimensión de la oración: “la cuarentena del alma.” O sea, que nos cuarentenamos para dejar de peregrinar en la vida alcanzando metas y conquistas que después no nos satisfacen o que encontramos que no eran tan importantes como habíamos pensado. Esto nos permite ser honestos con nosotros mismos, nos permite decirnos y decir a otros lo que realmente creemos y mantener nuestras posiciones sin titubear. Heschel decía que la oración es la base para la afirmación de estos acuerdos y de estas convicciones, para pensar correctamente y poseer la conciencia y la capacidad para pensar correctamente acerca de los retos que encontramos en la vida.” &nbsp; &nbsp; &nbsp; </i>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<br>&nbsp;<br>Sin embargo, estas aseveraciones se quedan cortas ante las siguientes declaraciones de este teólogo. Abraham J. Heschel señaló que debemos ser capaces de amar ese hogar para poder entender el mundo. ¿Le suena familiar y parecido a la definición de la luz que ofrecían los griegos? Él añadía que es muy difícil percibir luminosidad en otros lugares si no hay luz en nuestro hogar: en el de la oración y en el alma.<br><br>Es acerca de la necesidad de esa iluminación que Pablo escribe en la Carta a Los Efesios. El Apóstol ora por esto porque es en la luz del resplandor de Dios que se consigue en la oración que podemos encontrar el camino en medio de la oscuridad. La oración provoca que Dios ilumine el camino. Él lo hace resplandeciendo en nuestros corazones (2 Cor 4:6): lo hace con Su Palabra (Sal 119: 105): lo hace con su presencia (Sal 18:12; 4:6; 44:3; 89:15; 90:8; Isa 2:10, 19, 21).<br><br>La invitación es a que aprendamos a orar invitando al Espíritu Santo a que alumbre, que ilumine los ojos de nuestro entendimiento (RV1960), que nos abra la mente (PDT), que inunde de luz nuestros corazones (NTV), que ilumine los ojos de nuestros corazones (NVI), que nos haga comprender con claridad. El resultado de esa oración es que seremos capaces de saber la esperanza a la que hemos sido llamados (RV1960, DHH), seremos capaces de ver lo que Dios tiene para nosotros (PDT), seremos capaces de entender la esperanza segura que Él nos ha dado (NTV). Trascenderemos la fe y sabremos a qué esperanza Él nos ha llamado (NVI), comprenderemos con claridad el gran valor de la esperanza a la que hemos sido llamados.<br><br>Ese pasaje bíblico dice que esa oración también nos hará capaces de ver lo grande que es el poder de nuestro Señor. ¡Qué poderosa es la oración!<br>&nbsp; &nbsp;<br><br><br>[1] El Heraldo: edición del 5 de enero de 2025.<br>[2] Thayer’s Greek definitions, Electronic Edition STEP Files Copyright © 1999, Findex.com<br>[3] https://stpaulcenter.com/posts/what-is-hope-and-how-is-it-different-from-faith<br>[4] Moltmann, Jürgen. Theology of Hope. Harper &amp; Row, New York and Evanston, 1965.<br>[5] Spe salvi (2007), §1817.<br>[6] Conzelmann, H. G. (1964–). φῶς, φωτίζω, φωτισμός, φωτεινός, φωσφόρος, φωστήρ, ἐπιφαύσκω, ἐπιφώσκω. En G. Kittel, G. W. Bromiley, &amp; G. Friedrich (Eds.), Theological dictionary of the New Testament (electronic ed., Vol. 9, p. 313).<br>[7] Seesemann, H. (1964–). οἶδα. En G. Kittel, G. W. Bromiley, &amp; G. Friedrich (Eds.), Theological dictionary of the New Testament (electronic ed., Vol. 5, p. 118). Eerdmans.<br>[8] Op.ct., p.116<br>[9] Heschel, Abraham J. 1996. “Moral Grandeur and Spiritual Audacity.” Editado por Susannah Heschel New York: Farrar, Strauss.<br><br><br><br><br><br><br><br><br><br><br></div></div></div></div></div></section>]]></content:encoded>
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			<title>1034 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 7 de diciembre del 2025</title>
						<description><![CDATA[1034 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 7 de diciembre del 2025Funciones y operaciones del Espíritu Santo: intercede por nosotros y nos enseña a orar (IX) “26 Además, el Espíritu Santo nos ayuda en nuestra debilidad. Por ejemplo, nosotros no sabemos qué quiere Dios que le pidamos en oración, pero el Espíritu Santo ora por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabra...]]></description>
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			<pubDate>Sun, 07 Dec 2025 05:00:00 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<section class="sp-section sp-scheme-0" data-index="1" data-scheme="0"><div class="sp-section-slide"  data-label="Main" ><div class="sp-section-content" ><div class="sp-grid sp-col sp-col-24"><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="0" style=""><div class="sp-block-content"  style="">1034 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 7 de diciembre del 2025<br>Funciones y operaciones del Espíritu Santo: intercede por nosotros y nos enseña a orar (IX)<br>&nbsp;<br><i>“26 Además, el Espíritu Santo nos ayuda en nuestra debilidad. Por ejemplo, nosotros no sabemos qué quiere Dios que le pidamos en oración, pero el Espíritu Santo ora por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. 27 Y el Padre, quien conoce cada corazón, sabe lo que el Espíritu dice, porque el Espíritu intercede por nosotros, los creyentes, en armonía con la voluntad de Dios.”&nbsp;&nbsp;</i>(Rom 8:26-27)<br><br><i>“También hemos aprendido que los resultados de la gracia que se obtienen mediante la oración generalmente son proporcionales al esfuerzo que se hace para eliminar los obstáculos que impiden la elevada comunión de nuestra alma con Dios.<br><br>Cristo pronunció una parábola con este fin: que los hombres deben orar siempre y no desmayar. La parábola de la viuda importuna enseña las dificultades de la oración, cómo superarlas y los felices resultados que se derivan de la oración valiente. Las dificultades siempre obstruirán el camino hacia la oración secreta mientras siga siendo cierto:<br><br>"Satanás tiembla cuando ve al santo más débil de rodillas".<br><br>La fe valiente se fortalece y se purifica al superar las dificultades. Estas dificultades solo dirigen la mirada de la fe hacia el glorioso premio que ha de ganar quien lucha con éxito en la oración. Los hombres no deben desmayar en la lucha de la oración, sino que deben entregarse a esta obra elevada y santa, desafiando las dificultades del camino, y experimentar una felicidad más que angelical en los resultados. Lutero dijo: «Haber orado bien es haber estudiado bien». Más aún, haber orado bien es haber luchado bien. Haber orado bien es haber vivido bien. Orar bien es morir bien.<br><br>La oración es un don excepcional, no un don popular y fácil de encontrar. No es el fruto de talentos naturales; es producto de la fe, de la santidad, de un carácter profundamente espiritual. Los hombres aprenden a orar, así como aprenden a amar. La perfección en la sencillez, en la humildad en la fe: estos son sus ingredientes principales. Los novatos en estas virtudes no son expertos en la oración. [Esta] no puede ser alcanzada por manos inexpertas; solo los graduados en la más alta escuela de arte del cielo pueden tocar sus teclas más finas, elevar sus notas más dulces y agudas. Se requieren materiales finos y un acabado impecable. Se requieren maestros artesanos, pues los simples artesanos no pueden ejecutar la obra de la oración.<br><br>El espíritu de oración debe gobernar nuestro espíritu y nuestra conducta. El espíritu del recogimiento debe controlar nuestras vidas o la hora de oración será aburrida y sin savia. Orar siempre en espíritu; actuar siempre con el espíritu de oración; esto fortalece nuestra oración. El espíritu de cada momento es lo que fortalece la comunión íntima…... Si el espíritu del mundo prevalece en nuestras horas libres, el espíritu del mundo prevalecerá en nuestras horas íntimas, y eso será una farsa vana e inútil.<br><br>……. No hay manera de orar a Dios sino viviendo para Él.……<br><br>La oración es un oficio que se aprende. Debemos ser aprendices y dedicarle nuestro tiempo. Se requiere esmero, mucha reflexión, práctica y trabajo para ser un hábil orante. La práctica en este oficio, así como en todos los demás, nos convierte en maestros. Solo las manos y los corazones que trabajan producen a los expertos en este oficio celestial.<br><br>A pesar de los beneficios y las bendiciones que fluyen de la comunión con Dios, debemos confesar con tristeza que no oramos mucho. Comparativamente, muy pocos dirigen la oración en las reuniones. Menos aún oran en familia. Menos aún tienen el hábito de orar regularmente en sus aposentos. Las reuniones especiales para orar son tan raras como la escarcha en junio. En muchas iglesias no existe ni el nombre ni la apariencia de una reunión de oración. En las iglesias de pueblos y ciudades, la reunión de oración nominal no es una reunión de oración en realidad. Un sermón o una conferencia es el elemento principal. La oración es el complemento nominal.”</i> [1] (traducción libre)<br><br>Dimos inicio a esta batería de reflexiones reconociendo nuestra de necesidad de entender mejor el significado que posee ser dirigidos por el Espíritu Santo en la oración. Las dimensiones de la intercesión que Él desarrolla para y por nosotros los creyentes en Cristo, al mismo tiempo que nos afinan con la voluntad del Padre, son demasiado importantes en la vida de cualquier creyente.<br><br>Esta travesía analítica nos condujo de la mano a considerar el estudio de varios elementos bíblicos, teológicos e históricos. A continuación, algunos de estos:<br><br><ul><li> cómo es que el Espíritu Santo intercede por nosotros.<ul><li> algunos modelos (Joel 2:28; Hch 2:38-39; Rom 8:15–17; Gal 4:6; Efe 1:13–14).</li></ul></li><li>&nbsp;los elementos, modelos y tipos de oración que aparecen en la Palabra de Dios.</li><li>&nbsp;la relación entre la fe y la oración.</li><li>&nbsp;las diferencias entre las oraciones regulares y consuetudinarias y la vida de oración.[2]</li><li>&nbsp;las dimensiones que la oración facilita.</li><li>&nbsp;los impedimentos y obstáculos de la oración.</li><li>&nbsp;la perseverancia en la oración.</li><li>&nbsp;algunos modelos de oración de la Iglesia de los primeros siglos.</li></ul><br>Una de las conclusiones que se desprende de todas esas reflexiones es que el poder que desata la oración es exquisito. Basta considerar que ella es capaz de mover a Dios a misericordia. Otra conclusión obvia que se desprende de todas estas avenidas de análisis es que el Espíritu Santo siempre está presente como Maestro y como Guía. Esta es una de las razones por las que E.M. Bounds afirma sin temor que la oración es un oficio que se aprende, que requiere que decidamos ser aprendices que emplean con esmero, reflexión, práctica y trabajo todo el tiempo necesario para poder convertirse en orantes. Él añadió, lo encontramos así en las citas con las que iniciamos esta reflexión, que para convertirse en maestro se requieren manos y corazones.<br><br>Así también lo señaló Agustín de Hipona en uno de sus planteamientos acerca de la labor de la Tercera Persona de la Trinidad. Este insigne teólogo fue más allá y señaló que la enseñanza que el Espíritu Santo le ofrece a los creyentes es insustituible y cubre todas las áreas de la vida.<br><br><i>“El Espíritu Santo, por tanto, enseña a los creyentes también en la vida presente, en la medida en que puedan comprender individualmente lo espiritual; y enciende un deseo creciente en sus corazones, a medida que cada uno progresa en ese amor, que lo llevará tanto a amar lo que ya conoce, como a anhelar lo que aún le queda por conocer: de modo que aquellas mismas cosas de las que tiene alguna noción ahora, pueda saber que aquellas que aún ignora, las podrá conocer en esa vida en la que ojo no vio, ni oído oyó, ni corazón humano ha percibido.”</i> [3] (traducción libre)<br><br>La Biblia afirma que esa enseñanza cubre hasta las temporadas de dolor, amargura y/o persecución que experimentamos en la vida (Lcs 12:12; Jn 14:23-27; Hch 1:1-3, NTV; 1 Cor 2:9-14; 1 Jn 2:24-27).<br><br>Bounds tiene mucha razón cuando afirma que orar bien nos permite morir bien. Esto es así tal y como él lo afirma, porque orar bien nos permite vivir bien y no se puede morir bien si uno no ha vivido así. Dicho de otra forma, se requiere orar bien para poder vivir bien.<br>Sabemos que este tema, el de la oración, es uno con características insondables y que puede provocarnos a no querer salir de él. No obstante, ahora que estamos acercándonos a las últimas reflexiones sobre este tema, necesitamos identificar algunos elementos de suma importancia que no podemos dejar fuera de estas. Uno de ellos es la oración de intercesión. Estamos señalando esa clase de oración que el Espíritu Santo provoca en todos los creyentes para que oremos por otros y que la inmensa mayoría de los creyentes decide hacer suya en menor o en mayor grado.<br><br>El concepto griego que se traduce como intercesión es “<i>entugchanō</i>” (G1793). Este es un concepto compuesto por el prefijo “<i>en</i>” (G1722), una preposición que describe una instrumentalidad. Esto es, describe algo que es por medio de, o con, de lugar; como decir “en,” “a,” “ante,” “cerca”.[4] El sufijo es “<i>tugchanō</i>” (G5177). Este puede ser traducido como hacer que algo suceda[5], preparar para hacer que suceda, o que describe la forma o la idea de efectuarlo; propiamente afectar; o (específicamente) golpear o dar en (como un blanco que se debe alcanzar).[6]<br><br>El estudio de las Sagradas Escrituras revela muchos instantes en los que encontramos a hombres y mujeres intercediendo en oración. En ocasiones los encontramos intercediendo por aquellos que no tienen (“<i>ʽânı̂y</i>”, H6041), que son humildes (casi siempre el mismo concepto), son huérfanos (“<i>yâthôm</i>”, H3490) o que han sido oprimidos (“<i>dak</i>”, H1790). Tal es el caso de la oración que encontramos en el Salmo 10.<br><br><i>“12 Levántate, oh Jehová Dios, alza tu mano; No te olvides de <b>los pobres</b>…17 El deseo de <b>los humildes</b> oíste, oh Jehová; Tú dispones su corazón, y haces atento tu oído, 18 Para juzgar <b>al huérfano y al oprimido</b>, A fin de que no vuelva más a hacer violencia el hombre de la tierra.”</i> (Sal 10:12, 17)<br><br><i>“21 No vuelva avergonzado <b>el abatido (H1790)</b>;<b> El afligido (H4041) y el menesteroso (“<i>ʼebyôn</i>”, H34)</b> alabarán tu nombre.”</i> (Sal 74:21)<br><br>En otras ocasiones los encontramos intercediendo a favor de personas en necesidad. Encontramos un ejemplo en el libro de Nehemías cuando aparece intercediendo en oración por el pueblo que quedaba en Jerusalén, así como por lo que quedaba de esa ciudad:<br><br><i>“4 Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos. 5 Y dije: Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos; 6 esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oir la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado. 7 En extremo nos hemos corrompido contra ti, y no hemos guardado los mandamientos, estatutos y preceptos que diste a Moisés tu siervo. 8 Acuérdate ahora de la palabra que diste a Moisés tu siervo, diciendo: Si vosotros pecareis, yo os dispersaré por los pueblos; 9 pero si os volviereis a mí, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, aunque vuestra dispersión fuere hasta el extremo de los cielos, de allí os recogeré, y os traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre. 10 Ellos, pues, son tus siervos y tu pueblo, los cuales redimiste con tu gran poder, &nbsp;y con tu mano poderosa. 11 Te ruego, oh Jehová, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre; concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón. Porque yo servía de copero al rey.”</i> (Neh 1:4-11)<br><br>Lo encontramos en las composiciones del salmista pidiendo por la paz de Jerusalén (Sal 122:7).<br><br>También cuando este le pide a Dios que extendiera su misericordia a aquellos que lo conocen (Sal 36:10), que tenga misericordia de ellos(Sal 67:1). Es Pablo pidiendo a Dios en todo momento a favor de los hermanos de la iglesia (Rom 1:9-10; Efe 6:18). En ocasiones se trata del consejo bíblico que nos insta a pedir por aquellos que han pecado para que el Señor les de vida y los restaure (1 Jn 5:16).<br><br>Es muy probable que ninguno de estos escenarios de intercesión pueda compararse con los escenarios en los que encontramos a adultos intercediendo a favor de los niños o a padres intercediendo por sus hijos. Por ejemplo, Dios instruyó a Moisés y a Aarón a interceder por los hijos de Israel poniendo una bendición sobre ellos.<br><br><i>“22 Jehová habló a Moisés, diciendo: 23 Habla a Aarón y a sus hijos y diles: Así bendeciréis a los hijos de Israel, diciéndoles: 24 Jehová te bendiga, y te guarde; 25 Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; 26 Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz. 27 Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.”</i> (Num 6:22–26)<br><br>Otro gran modelo es el de Job orando a favor de sus hijos, pidiendo la misericordia de Dios sobre ellos por si acaso ellos pudieran haber cometido algún pecado.<br><br><i>“5 Y acontecía que habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y los santificaba, y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días.”</i> (Job 1:5)<br><br>Hay una ocasión monumental en la que encontramos a Abraham aprovechando una<br>conversación con Dios para interceder por su hijo Ismael. El patriarca sabía en el interior de su corazón acerca de la promesa que Dios le había hecho: el hijo de la promesa (Gén 15:3-5). La Biblia nos deja saber que pasaron varios años antes de que Dios volviera para dialogar con su siervo acerca de esto lo que le había prometido. Ese es el pasaje bíblico en el que Dios cambia el nombre de Sarai (“<i>mi princesa</i>”, H8297) por el de Sara (“princesa”, H8283). Ella ya no sería solo la princesa de Abraham sino la princesa, la madre de todos.<br><br>Es allí que Abraham, tomando en consideración su edad, así como la de Sara, se preguntó cómo podría ser posible que ellos pudieran convertirse en padres. La Biblia dice que su reacción inmediata fue interceder ante la presencia de Dios por su hijo Ismael.<br><br>La respuesta del Señor fue extraordinaria. Veamos ese pasaje:<br><br><i>“15 Dijo también Dios a Abraham: A Sarai tu mujer no la llamarás Sarai, mas Sara será su nombre. 16 Y la bendeciré, y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella. 17 Entonces Abraham se postró sobre su rostro, y se rió, y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿Y Sara, ya de noventa años, ha de concebir? 18 Y dijo Abraham a Dios: Ojalá lsmael viva delante de ti. 19 Respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él. 20 Y en cuanto a Ismael, también te he oído; he aquí que le bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera; doce príncipes engendrará, y haré de él una gran nación.”</i> (Gen 17:15–20).<br><br>Así también, en una escena muy dolorosa, encontramos a David intercediendo por uno de los suyos.<br><br><i>“16 Entonces David rogó a Dios por el niño; y ayunó David, y entró, y pasó la noche acostado en tierra. 17 Y se levantaron los ancianos de su casa, y fueron a él para hacerlo levantar de la tierra; mas él no quiso, ni comió con ellos pan. 18 Y al séptimo día murió el niño; y temían los siervos de David hacerle saber que el niño había muerto, diciendo entre sí: Cuando el niño aún vivía, le hablábamos, y no quería oir nuestra voz; ¿cuánto más se afligirá si le decimos que el niño ha muerto? …..21 Y le dijeron sus siervos: ¿Qué es esto que has hecho? Por el niño, viviendo aún, ayunabas y llorabas; y muerto él, te levantaste y comiste pan. 22 Y él respondió: Viviendo aún el niño, yo ayunaba y lloraba, diciendo: &nbsp;¿Quién sabe si Dios tendrá compasión de mí, y vivirá el niño? 23 Mas ahora que ha muerto, ¿para qué he de ayunar? ¿Podré yo hacerle volver? Yo voy a él, mas él no volverá a mí.”</i> (2 Sam. 12:16-18, 21-23);<br><br>Otro modelo extraordinario es el llamado de Dios a que intercedamos en oración por aquellos que nos han hecho daño o que se consideran nuestros enemigos. Encontramos un ejemplo de esto en el caso de Job intercediendo en oración por aquellos amigos que lo habían tratado muy mal.<br><br><i>“7 Y aconteció que después que habló Jehová estas palabras a Job, Jehová dijo a Elifaz temanita: Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros; porque no habéis hablado de mí lo recto, como mi siervo Job. 8 Ahora, pues, tomaos siete becerros y siete carneros, e id a mi siervo Job, y ofreced holocausto por vosotros, y mi siervo Job orará por vosotros; porque de cierto a él atenderé para no trataros afrentosamente, por cuanto no habéis hablado de mí con rectitud, como mi siervo Job. 9 Fueron, pues, Elifaz temanita, Bildad suhita y Zofar naamatita, e hicieron como Jehová les dijo; y Jehová aceptó la oración de Job. 10 Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job.” </i>(Job 42:8-10)<br><br>Así mismo encontramos el llamado que Dios hace a través del profeta Jeremías para que se ore por la paz de Babilonia. El profeta dice que esa es la única alternativa para poder tener paz que tenía el pueblo que era llevado cautivo allá.<br><br><i>“4 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que hice transportar de Jerusalén a Babilonia: 5 Edificad casas, y habitadlas; y plantad huertos, y comed del fruto de ellos. 6 Casaos, y engendrad hijos e hijas; dad mujeres a vuestros hijos, y dad maridos a vuestras hijas, para que tengan hijos e hijas; y multiplicaos ahí, y no os disminuyáis. 7 Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz.”</i> (Jer 29:4-7)<br><br>La Biblia dice que el llamado de Cristo para que oremos a favor de nuestros enemigos es todavía mucho más puntilloso e incisivo. Cristo no se limitó a decirnos que teníamos que interceder por ellos, sino que nos instruyó a amarlos. Es obvio que se necesita la intervención del Espíritu Santo para conseguir esto.<br><br><i>“44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. 46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? 47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? 48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.”</i> (Mat 5:44-48)<br><br><i>“34 Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes.”</i> (Lcs 23:34)<br><br>Es un secreto a voces que ese es el modelo que la Iglesia ha abrazado. La Iglesia dirigida por el Espíritu Santo hace suyo este modelo. Encontramos un ejemplo de esto en Esteban, el primer mártir del Evangelio.<br><br><i>“58 Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon; y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo. 59 Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. 60 Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.”</i> (Hch 7:58-60)<br><br>Así también lo vemos en el Apóstol Pablo.<br>&nbsp; <br><i>“16 En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta.”</i> (2 Tim. 4:16)<br><br>Es muy interesante el hecho de que a través de la historia hemos visto a la Iglesia inclinada a creer que la intercesión en oración es un don espiritual que el Señor le da a algunos. Es muy cierto que encontramos a una serie de creyentes que parecen poseer mejores disciplinas espirituales para desarrollar esta tarea. En cambio, no encontramos esta separación en los modelos bíblicos. La Biblia parece partir de la premisa de que todos los creyentes podemos y hemos sido llamados a interceder en la oración.<br><br>Esta conclusión está fundamentada en la Palabra de Dios. La Biblia dice que el ministerio de Cristo, que es el nuestro, fue descrito por el profeta Isaías en el capítulo 61 del libro de su profecía.<br>&nbsp;<br><i>“1 El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; 2 a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; 3 a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.”</i> (Isa 61:1-3)<br><br>Andrew Murray decía que este pasaje también describe a aquellos que Cristo ha convertido en real sacerdocio, nación santa, linaje escogido y pueblo adquirido por Dios mediante la sangre de Cristo.<br><br>Esto es así, decía él, porque este pasaje bíblico describe el trabajo, la labor de ese sacerdocio, el caminar de ese sacerdocio y el estilo de vida del sacerdocio. En otras palabras, no vivimos, ni vestimos, trabajamos o caminamos para nosotros. Lo hacemos para Él, Señor y Salvador de nuestras vidas. Por lo tanto, vivimos emulando a Cristo, y esto incluye el ministerio de la intercesión porque Cristo vive intercediendo.<br><br>En otras palabras, se trata de interceder en oración por los afligidos, por los extraviados, por nuestros hermanos en la fe, por los padres y por los hijos. Se trata de vivir intercediendo por aquellos que están ocupando posiciones de autoridad, aunque estos no sean de nuestro agrado. Se trata de vivir intercediendo por aquellos que nos han hecho daño. Se trata de vivir intercediendo por nuestros pastores, por los misioneros, por los evangelistas y los líderes de los ministerios de la iglesia. Se trata de vivir intercediendo en oración por aquellos que no han sido alcanzados por el mensaje de la salvación, así como por los países que faltan por ser alcanzados. Se trata de no dejar de interceder en oración por aquellos que están enfermos y por aquellos que han sido desahuciados, interceder por los que han sido abandonados. Se trata de interceder por aquellos que están presos y por aquellos que han perdido la cordura y la esperanza.<br><br>Murray decía que la sangre de Cristo nos autoriza a hacerlo y el Espíritu nos da el poder para interceder tal y como lo hacía y continúa haciéndolo nuestro Salvador. Así lo vio Esteban antes de su martirio (Hch 7:55-56). Así lo describe el Apóstol Pablo en su Carta a Los Romanos:<br><br><i>“34 Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.”</i> (Rom 8:34)<br><br>El llamado de Dios para que intercedamos en oración está ahí. ¿Cómo hemos de responder?<br><br><br><br>&nbsp; <br>[1] Bounds, E.M. Purpose in Prayer, en Complete Works of E. M. Bounds. WORDsearch.<br>[2] E.M. Bounds dijo acerca de esto que la ausencia de lo segundo convierte la oración en algo que él llamó “prayerless praying:” algo sin vida, muerta, un juguete para entretener en vez de un arma para la batalla, un lastre sobre el hombro, un impedimento en la hora del conflicto, un llamado a la retirada en el momento del combate y de la victoria prometida.<br>[3] Augustine of Hippo. (1888). Lectures or Tractates on the Gospel according to St. John. In P. Schaff (Ed.), &amp; J. Gibb &amp; J. Innes (Trans.), St. Augustin: Homilies on the Gospel of John, Homilies on the First Epistle of John, Soliloquies (Vol. 7, p. 374). Christian Literature Company.<br>[4] Tuggy, A. E. (2003). En Lexico griego-español del Nuevo Testamento (pp. 313–314). Editorial Mundo Hispano.<br>[5] Swanson, J. (1997). En Diccionario de idiomas bı́blicos: Griego (Nuevo Testamento) (Edición electrónica.). Logos Bible Software.<br>[6] Strong, J. (1995). En Enhanced Strong’s Lexicon. Woodside Bible Fellowship.<br><br><br><br><br></div></div></div></div></div></section>]]></content:encoded>
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			<title>1033 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 30 de noviembre del 2025</title>
						<description><![CDATA[1033 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 30 de noviembre del 2025Funciones y operaciones del Espíritu Santo: intercede por nosotros y nos enseña a orar (VIII) “1 También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar,” (Lcs 18:1, RV 1960)“Cierto día, Jesús les contó una historia a sus discípulos para mostrarles que siempre debían orar y nunca dar...]]></description>
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			<pubDate>Sun, 30 Nov 2025 05:00:00 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<section class="sp-section sp-scheme-0" data-index="1" data-scheme="0"><div class="sp-section-slide"  data-label="Main" ><div class="sp-section-content" ><div class="sp-grid sp-col sp-col-24"><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="0" style=""><div class="sp-block-content"  style=""><b>1033 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 30 de noviembre del 2025<br>Funciones y operaciones del Espíritu Santo: intercede por nosotros y nos enseña a orar (VIII)</b><br>&nbsp;<br><i>“1 También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar,”&nbsp;</i>(Lcs 18:1, RV 1960)<br><br><i>“Cierto día, Jesús les contó una historia a sus discípulos para mostrarles que siempre debían orar y nunca darse por vencidos.”</i> (NTV)<br><br><i>“El fervor tiene que ver con Dios, al igual que la oración tiene que ver con Él. El deseo siempre tiene un objetivo. Si tenemos deseo, entonces deseamos algo. El grado de fervor con el que moldeamos nuestros deseos espirituales siempre determinará la seriedad de nuestra oración. Al respecto, Adoniram Judson dice:<br>&nbsp;<br>‘Un espíritu afligido, la agonía de un deseo agobiado, pertenece a la oración. Un fervor lo suficientemente fuerte como para ahuyentar el sueño, que consagra e inflama el espíritu y que retira todas las ataduras terrenales, todo esto pertenece a la oración luchadora y triunfante. El Espíritu, el poder, el aire y el alimento de la oración residen en tal espíritu.’<br>&nbsp;<br>La oración debe estar revestida de fervor, fuerza y poder. Es la fuerza que, centrada en Dios, determina el desembolso de sí mismo por el bien terrenal. Los hombres fervientes de espíritu se empeñan en alcanzar la justicia, la verdad, la gracia y todas las demás gracias sublimes y poderosas que adornan el carácter del auténtico e incuestionable hijo de Dios.<br><br>Dios declaró en una ocasión el siguiente mensaje, por boca de un valiente profeta, a un rey que en un tiempo había sido fiel a Dios, pero que, debido al éxito y la prosperidad material, había perdido la fe:<br>&nbsp;<br>‘Los ojos del Señor recorren toda la tierra, para mostrar su poder a favor de aquellos cuyo corazón es perfecto para con él. En esto has obrado neciamente; por lo tanto, de ahora en adelante tendrás gu</i><i>erras. [2 Cró 16:7-12].</i><br>&nbsp;<br><i>Dios había escuchado la oración de Asa en su juventud [2 Cró 14:11; 15:7-19], pero el desastre llegó y le llegó la tribulación, porque había abandonado la vida de oración y la fe sencilla.<br><br>En Romanos 15:30, encontramos la palabra «esforzarse» en la petición que Pablo hizo de cooperación en oración.<br><br>En Colosenses 4:12, encontramos la misma palabra, pero traducida de forma diferente: «Epafras siempre fervientemente trabajando por vosotros en oración». Pablo encargó a los romanos que «se esforzaran junto con él en oración» [Rom 15:30], es decir, que le ayudaran en su lucha [“sunagōnizomai”,G4865] de oración. La palabra significa entrar en una contienda, luchar contra adversarios. Significa, además, comprometerse con ferviente celo para obtener algo.<br><br>Estos ejemplos registrados del ejercicio y la recompensa de la fe nos permiten ver fácilmente que, en casi todos los casos, la fe se fusionó con la confianza, hasta que no es exagerado decir que la primera fue absorbida por la segunda. Es difícil distinguir adecuadamente las actividades específicas de estas dos cualidades, fe y confianza. Pero hay un punto, más allá de toda posibilidad, en el que la fe se libera de su carga, por así decirlo; donde la confianza llega y dice: «¡Tú has hecho tu parte, el resto es mío!».”</i>[1] (Traducción libre)<br><br>La reflexión anterior fue dedicada a analizar la necesidad que tenemos de perseverar en la oración. Nos detuvimos en esta a analizar algunos modelos y ejemplos bíblicos de esa perseverancia. El concepto griego que se utiliza en el Nuevo Testamento para referirse a esta característica nos cautivó. A continuación, una cita directa de esa reflexión:<br><br><i>“¿Qué significa perseverar en la oración? El concepto griego utilizado para describir esta característica es “proskartereō” (G4342). Este concepto es uno compuesto por el prefijo “prós” (G4314), una preposición de dirección que entre otras cosas significa hacia adelante. Junto a este, el sufijo “kartereō” (G2594) que entre otras cosas significa ser fuerte, paciente y perseverante.<br>&nbsp;<br>La combinación de ambos puede ser traducida como ser diligente con algo, perseverar, ser constantemente diligente, o asistir asiduamente a todos los ejercicios que se han dispuesto para nosotros. También puede ser traducido como adherirse estrechamente a una persona, como un servidor, atender (entregarse) continuamente, y/o servir (continuamente).[2],[3] Otras traducciones incluyen continuar haciendo algo con intenso esfuerzo, con la posible implicación de hacerlo a pesar de las dificultades: «dedicarse a algo, perseverar, persistir en ello».[4] El último recurso académico consultado lo traduce como persistir, seguir adelante con devoción (Hch 2:42, 46; 6:4; Ro 12:12; Col 4:2); asociarse íntimamente, unirse, adherirse a (Hch 1:14; 8:13); servir personalmente, ser fiel (Mcs 3:9; Hch 10:7; Rom 13:6).[5] Los lectores deben extrapolar lo que sucede cuando aplicamos todas estas traducciones a la oración.”</i>[6] <br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; <br>La combinación del prefijo “<i>prós</i>” (G4314) y el sufijo “<i>kartereō</i>” (G2594) es simplemente monumental. Basta considerar el uso que le dieron al segundo (“<i>kartereō</i>”, G2594) cuando tradujeron el Antiguo Testamento al griego, esto es, en el tercer siglo antes de Cristo: la Septuaginta (LXX) o la versión de los 70.<br><br>Por ejemplo, los traductores utilizaron “<i>kartereō</i>” para traducir los verbos hebreos “<i>châzaq</i>” (H2388) y “<i>pâʽâh</i>” (H6463).[7] &nbsp;El primero se utiliza, entre otras cosas, para describir la acción de mantener una acción, ser obstinado en ello. Un ejemplo de ello lo encontramos en el caso de Job. La Biblia dice que este patriarca trataba de mantener una conducta de integridad sin importar las circunstancias.<br>&nbsp;<br><i>“9 Entonces le dijo su mujer: ¿Aún <b>retienes</b> tu integridad? Maldice a Dios, y muérete.” </i>(Job 2:9)<br><br>Ese pasaje bíblico dice que Job mantenía (“<i>châzaq</i>”, H2388) su integridad y su testimonio, a pesar de haberlo perdido todo, incluyendo diez hijos y su salud. Repetimos que esto fue traducido al griego en el siglo tres (3) A.C. como “<i>kartereō</i>”. O sea, que este concepto es sinónimo de mantener, ser perseverante, en este caso, manteniendo esa integridad. Desde este punto de vista, “<i>proskartereō</i>” (G4342) sería hacerlo constantemente, sin distracción alguna y de forma “obstinada.”<br><br>El segundo concepto (“<i>pâʽâh</i>”, H6463) se utiliza para describir el llanto y los gritos de dolor. En el caso del uso que le da el profeta Isaías, el de una mujer cuando está de parto.<br><br><i>“14 Desde el siglo he callado, he guardado silencio, y me he detenido; <b>daré voces</b> como la que está de parto; asolaré y devoraré juntamente.” </i>(Isa 42:14)<br><br>O sea, que en este caso “<i>kartereō</i>” es sinónimo de un grito o un llanto y “<i>proskartereō</i>” (G4342) sería esto mismo, pero de forma constante y sin detenerse.<br><br>La Biblia utiliza esta combinación (“<i>proskartereō</i>”, G4342) para describir la capacidad que tenía Moisés para sostenerse en pie frente a los desmanes y las amenazas del faraón.<br><br><i>“24 Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, 25 escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, 26 teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. 27 Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque <b>se sostuvo</b> como viendo al Invisible.”</i> (Heb 11:24-27)<br><br>Esta es la definición de perseverar en la oración. Sostenerse en oración como se sostenía Moisés. Se trata de orar de manera “obstinada”, como la viuda que describe el Evangelio de Lucas (Lcs 18:1-6). Orar como se mantiene expresando su dolor la mujer que está de parto. Ella no se detiene hasta que se ha recibido la respuesta que procura: la criatura que ella lleva meses queriendo abrazar y no ha podido por no haberla parido aún. Destacamos que la respuesta del Señor puede ser un “sí” del Señor, un “no” del Señor, o un “todavía no” del Señor.<br><br>El pasaje del Evangelio de Lucas que hemos citado en el párrafo anterior es una invitación de Jesús a que entendamos esto.<br><br><i>“1 También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, 2 diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. 3 Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. 4 Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, 5 sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. 6 Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto.”</i> (Lcs 18:1-6)<br><br>Este pasaje del Evangelio de Lucas comienza con una invitación que nos hace el Señor: orar siempre (“<i>pántote</i>”, G3842), en todo tiempo, por siempre (Mcs 14:7; Lcs 15:31; Jn 6:34; Rom 1:9; Gál 4:18; 2 Tim 3:7; Heb 7:25).[8] El llamado que hace nuestro Señor es a no desmayar (“<i>ekkakeō</i>”, G1573), no permitir que nos falle el corazón, el deseo de hacerlo. El estudio del Evangelio de Lucas nos revela que nuestro Señor repitió esta instrucción un poco más adelante. Esta vez, para dejarnos saber que la oración constante es esencial, no solo para que podamos ser tenidos por dignos de escapar del día de tribulación que está dispuesto para este planeta, sino para poder estar de pie delante del Hijo del Hombre.<br><br><i>“36 <b>Velad, pues, en todo tiempo orando</b> que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.”</i> (Lcs 21:36).<br><br>Así mismo, nuestro Señor dejó instrucciones en las que señaló que la perseverancia en la oración es vital para poder vencer las tentaciones.<br><br><i>“38 <b>Velad y orad</b>, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.”</i> (Mcs 14:38)<br><br>La perseverancia en la oración facilita que seamos cada vez más conscientes del significado y el valor de la relación que tenemos con el Padre Celestial mediante la participación del Espíritu Santo. Esa relación tiene como meta que el Espíritu nos empodere a aceptar que Cristo habite en nuestros corazones. La Biblia dice que antes de esto, el Espíritu Santo tiene que fortalecernos con su poder, de modo que seamos capaces de desarrollar las tareas, las responsabilidades y los privilegios que esa mudanza trae consigo.<br><br>La Biblia dice que el Apóstol Pablo oraba así en una de sus oraciones por la iglesia que estaba localizada en la ciudad de Éfeso.<br><br><i>“14 Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, 15 de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, 16 para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; 17<b> para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones</b>, a fin de que, arraigados y cimentados en amor,.”</i> (Efe 3:14-17)<br><br><i>“14 Cuando pienso en todo esto, caigo de rodillas y elevo una oración al Padre, 15 el Creador de todo lo que existe en el cielo y en la tierra. 16 Pido en oración que, de sus gloriosos e inagotables recursos, los fortalezca con poder en el ser interior por medio de su Espíritu. 17 Entonces Cristo habitará en el corazón de ustedes a medida que confíen en él. Echarán raíces profundas en el amor de Dios, y ellas los manten.”</i> (NTV)<br><br>John R.W. Stott nos dice que el Obispo Handley Moule ofreció una de las mejores aclaraciones de este pasaje bíblico. [9] Este Obispo explicaba el concepto “<i>katoikēsai</i>” (G2730), que es el vocablo griego utilizado aquí y que es traducido como “habitar.” Este concepto griego, dijo Moule, es un verbo creado expresamente para denotar residencia en lugar de alojamiento. O sea, que este pasaje bíblico afirma que no se trata de que Cristo sea un visitante, sino que tiene que habitar en nosotros como lo hace un amo en su morada, en su propia casa. En otras palabras, Cristo no es un viajero que decide quedarse allí por algunas noches, como un viajero que se marchará en la mañana. Como dijo Moule:<br><br><i>“De nuevo, es «la residencia de su Amo y Señor, siempre en el corazón, quien donde mora debe gobernar; quien entra no solo para alegrar y consolar, sino ante todo para reinar».”</i> [10] (Traducción libre)<br><br>Repetimos: hay que perseverar en oración para que esto ocurra. Es esa oración “obstinada” la que provoca los espacios de esa relación con Dios para que Él facilite que el Espíritu nos fortalezca (“<i>krataiōthēnai</i>”, G2901) con su poder. Tal y como dice Bounds en la cita con la que iniciamos esta reflexión, es la clase de oración que nace de un espíritu afligido, de la agonía de un deseo agobiado, por la necesidad que tenemos de la presencia de Dios, de la intimidad con Él. La perseverancia en la oración ahuyenta el sueño, consagra e inflama el espíritu, nos separa de todas las ataduras terrenales. El aire que respiramos, el poder con el que somos revestidos, la Presencia del Espíritu Santo que disfrutamos son el alimento de esa clase de oración. Como dice Bounds, la oración perseverante está revestida de fervor, de fuerza y de poder. Es la fuerza que, centrada en Dios, nos permite ser testigos de cómo Dios se desembolsa a sí mismo por el bien nuestro.<br><br>El pasaje de la Carta a los Efesios que hemos citado dice que este proceso no solo nos hace capaces, nos empodera para que Cristo sea un residente permanente, Amo y Señor de todo lo que somos. Este pasaje dice que lo que ocurre es que esa relación nos conduce a confiar cada vez más en Dios.<br><br><i>“17 Entonces Cristo habitará en el corazón de ustedes a medida que confíen en él….”.</i><br><br>Nota editorial:<br><br>El sonido de los tambores de guerra que escuchamos en el momento que editamos esta reflexión es ensordecedor. No los habíamos tenido tan cerca de nosotros desde la Guerra Hispanoamericana, 1898. Las transiciones para un nuevo orden mundial geo-político y económico nos ha colocado en el patio de una de las áreas de conflicto que ha generado este proceso.<br><br>La perseverancia en la oración es la orden del día. La Biblia dice la oración del justo puede mucho (Stg 5:16b). Esa oración puede conseguir que Caracas, el presidente Nicolás Maduro y sus asesores escuchen la voz de Dios. Esa oración puede conseguir que Washington, el presidente Donald J. Trump y sus asesores también la puedan escuchar. La Biblia dice que hay que escuchar lo que el Señor le hablará al pueblo:<br><br><i>“8 Escucharé lo que hablará Jehová Dios; Porque hablará paz a su pueblo y a sus santos, Para que no se vuelvan a la locura.”</i> (Sal 85:8, RV1960)<br><br>La perseverancia en la oración puede conseguir que Dios sea movido a misericordia y que extienda su mano de favor para proteger a los que no pueden, a los que no tienen y a los que no saben. La Biblia dice que el ángel del Señor hace un campamento alrededor de los que le temen y los defiende (Sal 34:9)<br><br>&nbsp;Hoy más que nunca hacemos nuestro el consejo de nuestro Señor y Salvador Jesucristo: <i>“…. la necesidad de orar siempre, y no desmayar.”</i> (Lcs 18:1b)<br><br><br>&nbsp;<br>[1] Bounds, E.M. “The Necessity of Prayer,” en The Complete Works on Prayer.” Grand Rapids: Baker Books, 2004.<br>[2] Grundmann, W. (1964–). καρτερέω, προσκαρτερέω, προσκαρτέρησις. En G. Kittel, G. W. Bromiley, &amp; G. Friedrich (Eds.), Theological dictionary of the New Testament (electronic ed., Vol. 3, pp. 617–620). Eerdmans.<br>[3] Tuggy Swanson, J. (1997). En Diccionario de idiomas bı́blicos: Griego (Nuevo Testamento) (Edición electrónica.). Logos Bible Software., A. E. (2003). En Léxico griego-español del Nuevo Testamento (p. 824). Editorial Mundo Hispano.<br>[4] Louw, J. P., &amp; Nida, E. A. (1996). En Greek-English lexicon of the New Testament: based on semantic domains (electronic ed. of the 2nd edition., Vol. 1, p. 662). United Bible Societies.<br>[5] Swanson, J. (1997). En Diccionario de idiomas bı́blicos: Griego (Nuevo Testamento) (Edición electrónica.). Logos Bible Software.<br>[6] El Heraldo, 23 de noviembre de 2025.<br>[7] Grundmann, W. (1964–), Op. cit. <br>[8] Swanson, J. (1997). En Diccionario de idiomas bı́blicos: Griego (Nuevo Testamento) (Edición electrónica.). Logos Bible Software.<br>[9] Stott, J. R. W. (1976). Paul Prays for the Church. Themelios, 2(1), 2–4.<br>[10] Moule, Handley. Veni Creator, Hodder, 1890, pp. 235, 240.<br><br><br><br><br><br><br><br><br></div></div></div></div></div></section>]]></content:encoded>
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			<title>1032 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 23 de noviembre del 2025</title>
						<description><![CDATA[1032 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 23 de noviembre del 2025Funciones y operaciones del Espíritu Santo: intercede por nosotros y nos enseña a orar (VII) “2 Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias; 3 orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual ...]]></description>
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			<pubDate>Sun, 23 Nov 2025 06:42:48 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<section class="sp-section sp-scheme-0" data-index="1" data-scheme="0"><div class="sp-section-slide"  data-label="Main" ><div class="sp-section-content" ><div class="sp-grid sp-col sp-col-24"><div class="sp-block sp-text-block " data-type="text" data-id="0" style=""><div class="sp-block-content"  style=""><b>1032 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 23 de noviembre del 2025<br>Funciones y operaciones del Espíritu Santo: intercede por nosotros y nos enseña a orar (VII)</b><br>&nbsp;<br><i>“2 Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias; 3 orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso, 4 para que lo manifieste como debo hablar.”</i> (Col 4:2-4)<br><br><i>“El incentivo para el fervor espiritual ante Dios es el mismo que para la oración constante y sincera. Si bien el fervor no es oración, proviene de un alma sincera y es precioso a los ojos de Dios. El fervor en la oración es el precursor de la respuesta divina. Dios se compromete a concedernos los deseos de nuestro corazón en proporción al fervor espiritual que demostramos al buscar su presencia en oración.<br>El fervor reside en el corazón, no en el cerebro ni en las facultades intelectuales. Por lo tanto, no es una expresión del intelecto. El fervor espiritual trasciende la fantasía poética o las imágenes sentimentales. Es algo más que una simple preferencia, el contraste entre lo que nos gusta y lo que no. El fervor es la expresión y el gesto de la naturaleza emocional.<br>Quizás no esté en nuestro poder generar fervor espiritual a voluntad, pero podemos pedirle a Dios que lo inspire. Nos corresponde, pues, alimentarlo y cuidarlo, protegerlo de la extinción, evitar su debilitamiento o decadencia. El proceso de salvación personal no consiste solo en orar y expresar nuestros deseos a Dios, sino en adquirir un espíritu fervoroso y procurar, por todos los medios adecuados, cultivarlo. Nunca está de más rogar a Dios que engendre en nosotros y mantener vivo el espíritu de oración ferviente.”</i>[1] (traducción libre)<br><br>Nuestra reflexión anterior fue dedicada a analizar algunas de las cosas que pueden obstaculizar la oración. Esa presentación escrita forma parte del análisis que hemos estado desarrollando acerca de cómo es que el Espíritu Santo nos ayuda a orar y nos dirige en esta disciplina espiritual. Vimos allí que la dirección del Santo Espíritu no puede cancelar estos obstáculos e impedimentos toda vez que estos forman parte de los escenarios de nuestro libre albedrío. Nosotros hemos sido llamados a manejar estos empoderados por el Espíritu Santo.<br><br>Ahora bien, en esta reflexión nos enfocaremos en el análisis de la perseverancia en la oración.<br><br>¿Qué significa perseverar en la oración? El concepto griego utilizado para describir esta característica es <i>“proskartereō”</i> (G4342). Este concepto es uno compuesto por el prefijo <i>“prós”</i> (G4314), una preposición de dirección que entre otras cosas significa hacia adelante. Junto a este, el sufijo <i>“kartereō”</i> (G2594) que entre otras cosas significa ser fuerte, paciente y perseverante.<br><br>La combinación de ambos puede ser traducida como ser diligente con algo, perseverar, ser constantemente diligente, o asistir asiduamente a todos los ejercicios que se han dispuesto para nosotros. También puede ser traducido como adherirse estrechamente a una persona, como un servidor, atender (entregarse) continuamente, y/o servir (continuamente).[2],[3] Otras traducciones incluyen continuar haciendo algo con intenso esfuerzo, con la posible implicación de hacerlo a pesar de las dificultades: «dedicarse a algo, perseverar, persistir en ello».[4] El último recurso académico consultado lo traduce como persistir, seguir adelante con devoción (Hch 2:42, 46; 6:4; Ro 12:12; Col 4:2); asociarse íntimamente, unirse, adherirse a (Hch 1:14; 8:13); servir personalmente, ser fiel (Mcs 3:9; Hch 10:7; Rom 13:6).[5] Los lectores deben extrapolar lo que sucede cuando aplicamos todas estas traducciones a la oración.<br>&nbsp;<br>Debemos señalar que esta es una característica que sirve para identificar a muchos personajes en la Biblia. A continuación, algunos ejemplos que encontramos en las Sagradas Escrituras:<br><br><b>Moisés perseveró en la oración</b><br><br>Los relatos bíblicos recogen que Moisés, estando en Egipto, no tuvo otra alternativa que mantenerse orando y clamando; perseverando en la oración.<br><br><i>“8 Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: <b>Orad a Jehová</b> para que quite las ranas de mí y de mi pueblo, y dejaré ir a tu pueblo para que ofrezca sacrificios a Jehová. 9 Y dijo Moisés a Faraón: <b>Dígnate indicarme cuándo debo orar por ti, por tus siervos y por tu pueblo</b>, para que las ranas sean quitadas de ti y de tus casas, y que solamente queden en el río. 10 Y él dijo: Mañana. Y Moisés respondió: Se hará conforme a tu palabra, para que conozcas que no hay como Jehová nuestro Dios. 11 Y las ranas se irán de ti, y de tus casas, de tus siervos y de tu pueblo, y solamente quedarán en el río. 12 Entonces salieron Moisés y Aarón de la presencia de Faraón. <b>Y clamó Moisés a Jehová</b> tocante a las ranas que había mandado a Faraón. 13 E hizo Jehová conforme a la palabra de Moisés, y murieron las ranas de las casas, de los cortijos y de los campos. 14 Y las juntaron en montones, y apestaba la tierra.</i> (Éxo 8:8-14)<br><br><i>“24 Hubo, pues, granizo, y fuego mezclado con el granizo, tan grande, cual nunca hubo en toda la tierra de Egipto desde que fue habitada. 25 Y aquel granizo hirió en toda la tierra de Egipto todo lo que estaba en el campo, así hombres como bestias; asimismo destrozó el granizo toda la hierba del campo, y desgajó todos los árboles del país. 26 Solamente en la tierra de Gosén, donde estaban los hijos de Israel, no hubo granizo. 27 Entonces Faraón envió a llamar a Moisés y a Aarón, y les dijo: He pecado esta vez; Jehová es justo, y yo y mi pueblo impíos. 28 <b>Orad a Jehová</b> para que cesen los truenos de Dios y el granizo, y yo os dejaré ir, y no os detendréis más.”</i> (Éxo 9:23-28)<br><br><i>“16 Entonces Faraón se apresuró a llamar a Moisés y a Aarón, y dijo: He pecado contra Jehová vuestro Dios, y contra vosotros. 17 Mas os ruego ahora que perdonéis mi pecado solamente esta vez, <b>y que oréis a Jehová vuestro Dios</b> que quite de mí al menos esta plaga mortal. 18 Y salió Moisés de delante de Faraón, <b>y oró a Jehová.</b>”</i> (Éxo 10:16-18)<br><br>La Biblia describe que la perseverancia de Moisés en la oración continuó luego de que el pueblo de Israel saliera de Egipto. Entre los muchos ejemplos que podemos citar aquí encontramos a Moisés orando en el Monte mientras el pueblo de Israel peleaba contra los amalecitas (Éxo 17:10-16). En múltiples ocasiones lo encontramos orando e intercediendo por el pueblo que él dirigía en el desierto (Éxo 33:11-23). Encontramos un testimonio similar en el Libro de Deuteronomio.<br><br><i>“18 Y me <b>postré delante de Jehová como antes, cuarenta días y cuarenta noches; no comí pan ni bebí agua</b>, a causa de todo vuestro pecado que habíais cometido haciendo el mal ante los ojos de Jehová para enojarlo. 19 Porque temí a causa del furor y de la ira con que Jehová estaba enojado contra vosotros para destruiros. Pero Jehová me escuchó aun esta vez.”</i> (Det 9:18-19)<br><br>La expresión “<i>como antes</i>” revela que Moisés hacía esto con alguna frecuencia. Además, todo esto describe que la vida del pueblo de Israel, cuando este estaba en el desierto, provocó que Moisés aumentara la perseverancia en la oración.<br><br><b> Ana perseveró en la oración</b><br>&nbsp; <br><i>“9 Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehová, <b>10 ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente.</b> 11 E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza. <b>12 Mientras ella oraba largamente delante de Jehová</b>, Elí estaba observando la boca de ella. 13 <b>Pero Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía</b>; y Elí la tuvo por ebria. 14 Entonces le dijo Elí: ¿Hasta cuándo estarás ebria? Digiere tu vino. 15 Y Ana le respondió diciendo: No, señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová. 16 No tengas a tu sierva por una mujer impía; porque por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora. 17 Elí respondió y dijo: Vé en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho.”</i> (1 Sam 1:9-17)<br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; <br>La Biblia dice que la perseverancia en la oración de esta mujer le permitió ser la progenitora de Samuel, un hombre que fue Sumo Sacerdote, profeta y el último juez del pueblo de Israel. Hay dos (2) libros de la Biblia que llevan su nombre.<br><br><b>David perseveraba en la oración</b><br>&nbsp; <br>Es un hecho que este hombre tenía una disciplina de oración extraordinaria. Así lo recogen los Salmos que é escribió.<br><br><i>“17 Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, Y él oirá mi voz.” </i>(Sal 55:17)<br>&nbsp; <br><b>Salomón oró con el pueblo y en el templo con perseverancia</b> (1 Rey 8:15-66; 2 Cró 6:12-42)<br><br><i>“1 Cuando Salomón acabó de orar, descendió fuego de los cielos, y consumió el holocausto y las víctimas; y la gloria de Jehová llenó la casa. 2 Y no podían entrar los sacerdotes en la casa de Jehová, porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová.” </i>(2 Cró 7:1-2)<br><br>La Biblia nos enseña que la vida de ambos reyes cambió drásticamente cuando dejaron de orar.<br><br><b>Daniel perseveraba en la oración</b><br>&nbsp; <br><i>“10 Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, <b>se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.</b>”</i> (Dan 6:10)<br><br><i>“<b>3 Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza</b>. 4 Y oré a Jehová mi Dios e hice confesión diciendo: Ahora, Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos; 5 hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho impíamente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas. 6 No hemos obedecido a tus siervos los profetas, que en tu nombre hablaron a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra. 7 Tuya es, Señor, la justicia, y nuestra la confusión de rostro, como en el día de hoy lleva todo hombre de Judá, los moradores de Jerusalén, y todo Israel, los de cerca y los de lejos, en todas las tierras adonde los has echado a causa de su rebelión con que se rebelaron contra ti. 8 Oh Jehová, nuestra es la confusión de rostro, de nuestros reyes, de nuestros príncipes y de nuestros padres; porque contra ti pecamos. 9 De Jehová nuestro Dios es el tener misericordia y el perdonar, aunque contra él nos hemos rebelado, 10 y no obedecimos a la voz de Jehová nuestro Dios, para andar en sus leyes que él puso delante de nosotros por medio de sus siervos los profetas. 11 Todo Israel traspasó tu ley apartándose para no obedecer tu voz; por lo cual ha caído sobre nosotros la maldición y el juramento que está escrito en la ley de Moisés, siervo de Dios; porque contra él pecamos. 12 Y él ha cumplido la palabra que habló contra nosotros y contra nuestros jefes que nos gobernaron, trayendo sobre nosotros tan grande mal; pues nunca fue hecho debajo del cielo nada semejante a lo que se ha hecho contra Jerusalén. 13 Conforme está escrito en la ley de Moisés, todo este mal vino sobre nosotros; y no hemos implorado el favor de Jehová nuestro Dios, para convertirnos de nuestras maldades y entender tu verdad. 14 Por tanto, Jehová veló sobre el mal y lo trajo sobre nosotros; porque justo es Jehová nuestro Dios en todas sus obras que ha hecho, porque no obedecimos a su voz. 15 Ahora pues, Señor Dios nuestro, que sacaste tu pueblo de la tierra de Egipto con mano poderosa, y te hiciste renombre cual lo tienes hoy; hemos pecado, hemos hecho impíamente. 16 Oh Señor, conforme a todos tus actos de justicia, apártese ahora tu ira y tu furor de sobre tu ciudad Jerusalén, tu santo monte; porque a causa de nuestros pecados, y por la maldad de nuestros padres, Jerusalén y tu pueblo son el oprobio de todos en derredor nuestro. 17 Ahora pues, Dios nuestro, oye la oración de tu siervo, y sus ruegos; y haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario asolado, por amor del Señor. 18 Inclina, oh Dios mío, tu oído, y oye; abre tus ojos, y mira nuestras desolaciones, y la ciudad sobre la cual es invocado tu nombre; porque no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias. 19 Oye, Señor; oh Señor, perdona; presta oído, Señor, y hazlo; no tardes, por amor de ti mismo, Dios mío; porque tu nombre es invocado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo.”</i> (Dan 9:3-21)<br><br><i>“2 En aquellos días yo Daniel <b>estuve afligido por espacio de tres semanas. 3 No comí manjar delicado, ni entró en mi boca carne ni vino, ni me ungí con ungüento, hasta que se cumplieron las tres semanas.</b> 4 Y el día veinticuatro del mes primero estaba yo a la orilla del gran río Hidekel. 5 Y alcé mis ojos y miré, y he aquí un varón vestido de lino, y ceñidos sus lomos de oro de Ufaz. 6 Su cuerpo era como de berilo, y su rostro parecía un relámpago, y sus ojos como antorchas de fuego, y sus brazos y sus pies como de color de bronce bruñido, y el sonido de sus palabras como el estruendo de una multitud. 7 Y sólo yo, Daniel, vi aquella visión, y no la vieron los hombres que estaban conmigo, sino que se apoderó de ellos un gran temor, y huyeron y se escondieron. 8 Quedé, pues, yo solo, y vi esta gran visión, y no quedó fuerza en mí, antes mi fuerza se cambió en desfallecimiento, y no tuve vigor alguno. 9 Pero oí el sonido de sus palabras; y al oír el sonido de sus palabras, caí sobre mi rostro en un profundo sueño, con mi rostro en tierra. 10 Y he aquí una mano me tocó, e hizo que me pusiese sobre mis rodillas y sobre las palmas de mis manos. 11 Y me dijo: Daniel, varón muy amado, está atento a las palabras que te hablaré, y ponte en pie; porque a ti he sido enviado ahora. Mientras hablaba esto conmigo, me puse en pie temblando. 12 Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque <b>desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido</b>.”</i> (Dan 10:2-12)<br><br>La perseverancia en la oración de este hombre le permitió recibir palabra profética y visiones que describen el plan de Dios para toda la historia de la humanidad. El Libro que lleva su nombre es el mejor testimonio de esto. Las promesas del Señor se cumplen en este hombre que perseveraba en la oración.<br><br><i>“7 Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.”</i> (Amós 3:7)<br><br><i>“9 Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman. 10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. 11 Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.”</i> (1 Cor 2:9-11)<br><br><b>Ana perseveró en la oración:</b><br>&nbsp; <br><i>“36 Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada, pues había vivido con su marido siete años desde su virginidad, 37 y era viuda hacía ochenta y cuatro años; y no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones. 38 Esta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén.” </i>(Lcs 2:36-38)<br><br>La perseverancia en la oración de esta mujer es singular. Tomando como base que Ana se haya casado a los 14 años de edad, una fecha común para esa época, esta mujer debió haber rondado los 105 años cuando vio a Jesús. Esto es, 14 años al casarse, 7 años de vida matrimonial más 84 años de viudez. En otras palabras, este pasaje bíblico dice que esta mujer había dedicado más de ochenta años a servir de noche y de día en el templo “<i>con ayunos y oraciones</i>.”<br><br>Uno de los milagros que produjo la vida de oración de esta mujer es que ella haya vivido tanto tiempo. Debemos considerar que el promedio de vida para la época de este relato se estima en un poco más de la mitad del actual. Otro milagro es que ella haya sido una sobreviviente de una de las diez (10) tribus desaparecidas de Israel, la de Aser. La Biblia dice que esta tribu fue llevada cautiva por el imperio Asirio junto con nueve (9) más (2 Rey 17:5-7, 23-24; 18:11).<br><br>Sin embargo, el milagro más grande que vive esta mujer es el privilegio de haber visto el rostro del Niño Dios, a Jesucristo, el Verbo encarnado, al Salvador del mundo. La perseverancia en la oración produce estas clases de milagros.<br><br>Hemos dejado para el final la perseverancia en la oración que exhibieron los apóstoles y los discípulos del Señor. La Biblia es escueta en esos planteamientos. Podemos analizar la perseverancia en la oración de Cornelio, un centurión romano que decidió aceptar a Cristo como su Señor y Salvador (Hch 10:1-2). Su perseverancia en la oración le permitió experimentar que toda su casa y a todos los suyos se encontraran con Cristo como Señor y Salvador. Así mismo podemos mencionar a Epafras, cristiano de la ciudad de Colosas, siervo de Cristo y acompañante del Apóstol Pablo. La Biblia dice que este hombre siempre estaba rogando al Señor por la iglesia que estaba en esa ciudad (Col 4:12). La Biblia también dice que la iglesia de Jerusalén perseveró en la oración (Hch 12:1–17).[6]<br>&nbsp;&nbsp;<br><b> La Biblia dice que los apóstoles perseveraron en la oración:</b><br>&nbsp; <br><i>“12 Entonces volvieron a Jerusalén desde el monte que se llama del Olivar, el cual está cerca de Jerusalén, camino de un día de reposo. 13 Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro y Jacobo, Juan, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas hermano de Jacobo. 14 Todos éstos <b>perseveraban unánimes en oración y ruego</b>, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.”</i> (Hch 1:12-14)<br><br><i>“42 <b>Y perseveraban</b> en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan <b>y en las oraciones</b>. 43 Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. 44 Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; 45 y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. 46 Y <b>perseverando unánimes cada día en el templo</b>, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, 47 alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.”</i> (Hch 2:42-46)<br><br><i>“3 Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. 4 Y nosotros <b>persistiremos en la oración</b> y en el ministerio de la palabra.”</i> (Hch 6:3-4)<br><br>El énfasis que Lucas hace en estos relatos es de suma importancia. Sus planteamientos revelan que la perseverancia en la oración es la que hace posible que se reciba la autoridad y la unción necesaria para la tarea que se nos ha encomendado. Así también, esa perseverancia es la que garantiza los resultados: “<i>Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos</i>.”<br><br>Hay un dato que nos llamó mucho la atención durante el proceso exegético desarrollado para poder escribir esta reflexión. Confesamos que un planteamiento encontrado en el Diccionario Teológico del Nuevo Testamento, conocido como el Kittel, nos dejó perplejos. A continuación, compartimos el mismo:<br><br>“<i>Toda gran decisión en el período apostólico, y en toda la vida del cristianismo primitivo, se sustenta en la oración persistente. En esta oración, los cristianos, con acción de gracias y adoración, presentaban sus decisiones y su causa como peticiones a Dios, buscando en Él guía, dirección y claridad. Esta perseverancia en la oración, tan natural como la oración misma, está determinada —podemos seguir la secuencia con exactitud— por la mirada puesta en Jesús.</i>”[7] &nbsp;(traducción libre)<br><br>Si usted leyó bien, se habrá percatado que este recurso describe que la oración persistente es una característica que identifica el período apostólico y la vida del cristianismo primitivo. Estas aseveraciones afirman que la Iglesia el primer siglo seguía el modelo de Jesús. Lo que hace que estos planteamientos sean extraordinariamente impactantes es que se circunscriben a describir esa época de la Iglesia. O sea, que no podemos decir lo mismo de las otras épocas de la iglesia del Señor.<br><br>Esta aseveración, entre otras cosas, explica por qué es que la Iglesia del primer siglo fue capaz de evangelizar la mitad del mundo conocido, mientras la Iglesia de los dos (2) milenios siguientes no ha sido capaz de evangelizar la otra mitad. &nbsp;Esto es, porque ha faltado la perseverancia en la oración.<br><br>El llamado final de esta reflexión es escueto: tenemos que regresar a ser una iglesia que persevera en la oración. Solo así podremos ser eficaces en la tarea que Dios ha puesto sobre nuestros hombros.<br>&nbsp;<br>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<br>&nbsp; <br>[1] Bounds, E.M. “The Necessity of Prayer,” en The Complete Works on Prayer.” Grand Rapids: Baker Books, 2004.<br>[2] Grundmann, W. (1964–). καρτερέω, προσκαρτερέω, προσκαρτέρησις. En G. Kittel, G. W. Bromiley, &amp; G. Friedrich (Eds.), Theological dictionary of the New Testament (electronic ed., Vol. 3, pp. 617–620). Eerdmans.<br>[3] Tuggy Swanson, J. (1997). En Diccionario de idiomas bı́blicos: Griego (Nuevo Testamento) (Edición electrónica.). Logos Bible Software., A. E. (2003). En Léxico griego-español del Nuevo Testamento (p. 824). Editorial Mundo Hispano.<br>[4] Louw, J. P., &amp; Nida, E. A. (1996). En Greek-English lexicon of the New Testament: based on semantic domains (electronic ed. of the 2nd edition., Vol. 1, p. 662). United Bible Societies.<br>[5] Swanson, J. (1997). En Diccionario de idiomas bı́blicos: Griego (Nuevo Testamento) (Edición electrónica.). Logos Bible Software.<br>[6] Elwell, W. A., &amp; Buckwalter, D. (1996). Análisis temático de la Biblia: con la Nueva Versión Internacional (Vol. 5). Baker Book House.<br>[7] Grundmann, W. (1964–). καρτερέω, προσκαρτερέω, προσκαρτέρησις. En G. Kittel, G. W. Bromiley, &amp; G. Friedrich (Eds.), Theological dictionary of the New Testament (electronic ed., Vol. 3, pp. 617–620). Eerdmans.<br><br><br><br><br><br><br></div></div></div></div></div></section>]]></content:encoded>
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