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Today: Dec 5, 2020
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El COVID 19 es el reto de esta generación

No tengo otra cosa que ofrecerles que lágrimas, sudor, trabajo y sacrificio. Victoria a cualquier costo. Victoria a pesar del terror. Victoria no importa lo largo o lo duro que tengamos que trabajar o lo duro que pueda ser el camino; porque sin Victoria no habrá sobrevivencia. No flaquearemos ni fracasaremos. Pelaremos en Francia. Pelearemos en los océanos y en los mares. Pelearemos con plena confianza en los aires. Defenderemos nuestra isla, sin importar el costo de esto. Debemos pelear en las costas, pelearemos en las carreteras y en los campos, pelearemos en las colinas, porque nunca nos rendiremos.  Veremos a Londres en ruinas, cenizas y destruida, hecha añicos, antes de verla sometida y rendida. La muerte y la tristeza serán nuestros compañeros del camino. El trabajo duro nuestro ropaje. Consistencia y coraje nuestro único escudo. Tenemos que estar unidos. Tenemos que ser intrépidos. Tenemos que ser inflexibles. Envíennos las herramientas y haremos el trabajo. Abracémonos al trabajo de tal forma y realicemos la tarea de tal modo que si el imperio británico dura mil años, los hombres digan que ésta fue la hora más excelsa de todas.”  Sir Winston Churchill

            Estas fueron las palabras que Winston Churchill utilizó para hablarle a Gran Bretaña luego de que el ejército Alemán los obligara a abandonar el continente europeo en Junio de 1940. Una nación casi derrotada, se encontraba sola debido a que todos sus aliados del momento habían sido derrotados. Una nación en crisis económica, de salud, política y social, se enfrentaba a la terrible “Wehrmacht” de Alemania. Este era un enemigo nunca antes había visto antes en acción, al que nadie conocía y que poseía una capacidad para producir destrucción, desaliento y muerte como ningún otro. Ese enemigo produjo más de 77 millones de muertes en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

La posición de Churchill fue abrazada por los Británicos y luego por los Norteamericanos. Estos últimos se unieron al conflicto después del ataque a Pearl Harbor el 7 de Diciembre de 1941. La historia fue escrita por hombres y mujeres que decidieron abrazar ese espíritu y esas metas. Salimos victoriosos de ese conflicto.

Nuestra generación se enfrenta a un reto similar; un reto que amenaza a toda la humanidad: el COVID19.

Este conflicto no requiere de armas militares. Este conflicto requiere de armas tales como la prudencia, la protección de todos aquellos que están cerca de nosotros, el desarrollo de estrategias de cuidado médico noveles e intensivas y el dominio propio.

Sabemos que los niños y los jóvenes no parecen formar parte de los grupos en alto riesgo de perecer en este conflicto. De hecho, el 80 % de aquellos que contraigan esta enfermedad pueden encontrar que no desarrollarán síntomas. Los grupos en alto riesgo son los ancianos y las personas con enfermedades y condiciones pre-existentes.

Muchos de los miembros de esos grupos utilizan medicamentos que inhiben el ACE[1] y por lo tanto aumentan los niveles de una enzima (proteína) llamada ACE2[2]. Esta enzima es la que utiliza el COVID19 para entrar a las células el cuerpo.

Los jóvenes y los niños pueden ayudar a los grupos de alto riesgo cuidando que estos no sean expuestos a los focos de contaminación con ese virus. Si los jóvenes y los niños se cuidan, esto ayudará a cuidar a los grupos de alto riesgo.

Es por esto que hay que mantenerse en los hogares: para que los abuelos y lo papás tengan una mejor oportunidad de vencer esta pandemia. Rehusarse a hacerlo coloca a todos esos grupos en riesgo de tener que ser llevados a los hospitales al mismo tiempo. El problema con esto es que no hay camas de hospitales ni equipos suficientes para atender a toda esa población al mismo tiempo.

Un grupo significativo de los que pueden ser afectados necesitarían ser entubados y llevados a los cuartos de cuidado intensivo en los hospitales.

Ofrecemos este ejemplo para que puedan desarrollar el cuadro en su fondo. El Estado de Nueva York, que tiene 19.5 millones de habitantes, cuenta con 53,000 camas de hospital en todo el Estado. Las proyecciones que se han ofrecido señalan que si las personas que viven en ese Estado no usan su prudencia, tendremos entre 55,000 y 110, 000 personas necesitando ser hospitalizadas por el COVID19. Ese Estado informó que cuenta con 3,000 camas para el cuidado intensivo de los pacientes. Si las personas que están en ese Estado no utilizan la prudencia, se estima que se producirán de 18,600-37,200 pacientes necesitando de ese cuidado intensivo.[3] O sea, muchos más pacientes que las camas disponibles.

Lo mismo sucede en Puerto Rico, en toda la nación y en todos los países del mundo. Hay que usar la prudencia y la protección de todos para evitar que lleguen a los hospitales más pacientes que los que podamos manejar.

Este conflicto va a requerir que seamos proactivos con nuestra higiene y con los métodos de limpieza que utilizamos. El beneficio detrás de esto es que es probable que después de esta crisis aprendamos tanto a ser proactivos con la higiene que hasta se reduzca la incidencia de catarro en el mundo entero.

Para alcanzar la victoria contra este enemigo tenemos que comenzar venciendo nuestros temores. Alguien me recordó hace unos días un sermón en el que definíamos la valentía, no como la ausencia del temor, sino como la capacidad de enfrentarlo. ¿Cómo podemos hacerlo?

En reflexiones anteriores hemos señalado que Dios nos ha dado herramientas para vencer nuestros temores y para vencer la cobardía que no nos permite ser valientes. Esto es, ser capaces de enfrentar aquello que tememos.

7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.”    (2 Tim 1:7, Reina Valera 1960)

Ya sabemos que en algún momento miles de personas podrán ser examinadas con unos sistemas de laboratorios noveles y que en muchos casos estas pruebas se podrán realizar hasta en el mismo hogar. Ya para el año entrante, con la ayuda de Dios, habrá vacunas y muy pronto nos enteraremos de que se han desarrollado medicamentos para combatir esta enfermedad. De hecho, los Australianos y los Israelitas están informando resultados excelentes con combinaciones de retro virales y medicinas utilizadas para combatir la malaria. No podemos temer ante estos retos. Todo esto es cónsono con lo que nos enseña la Palabra de Dios:

“16 Ten cuidado de ti mismo…” (1 Tim 4:16ª)


Tenemos que cuidar de nosotros mismos.  Al mismo tiempo, hay buenas noticias para Puerto Rico desarrollándose en el horizonte. Las revistas financieras en Estados Unidos están discutiendo que Puerto Rico sea la alternativa para la producción de productos farmacéuticos y materia prima para toda la nación.[4] Esto, para eliminar la crisis que ha surgido al tener que esperar que muchos de estos productos tengan que venir de Asia; particularmente, en momentos como estos.

Veamos lo que dice la Palabra de Dios acerca de todo esto:

10 No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. 11 He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos; serán como nada y perecerán los que contienden contigo. 12 Buscarás a los que tienen contienda contigo, y no los hallarás; serán como nada, y como cosa que no es, aquellos que te hacen la guerra. 13 Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.   (Isa 41:10, 13)

5 No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día, 6 Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya. 7 Caerán a tu lado mil, Y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará. 8 Ciertamente con tus ojos mirarás Y verás la recompensa de los impíos. 9 Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, Al Altísimo por tu habitación.”  (Sal 91:5-9)

“13 Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová; y se multiplicará la paz de tus hijos. 14 Con justicia serás adornada; estarás lejos de opresión, porque no temerás porque no se acercará a ti. 15 Si alguno conspirare contra ti, lo hará sin mí; el que contra ti conspirare, delante de ti caerá. 16 He aquí que yo hice al herrero que sopla las ascuas en el fuego, y que saca la herramienta para su obra; y yo he creado al destruidor para destruir. 17 Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová.”  (Isa 54:13-17)

“8 Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides.”  (Dt 31:8)

“9 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.” (Jos 1:9)

Calma, que la vida no se acaba, Con el sol de la mañana volverás a sonreír
Calma, nunca pierdas la esperanza, Dios permite las tormentas siempre para Bendecir.”  (Ricardo Rodríguez, “Calma”)

[1] Angiotensin (Ang) converting enzyme Inhibitors

[2] Angiotensin-Converting Enzyme 2

[3] Estos datos fueron ofrecidos por el Gobernador Cuomo en una conferencia de prensa el 18 de marzo de 2020.

[4] https://www.forbes.com/sites/theapothecary/2020/03/16/puerto-rico-can-help-the-u-s-end-its-dependence-on-chinese-pharmaceutical-ingredients/#bed0fc72a403

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