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Today: Dec 2, 2020
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Escuela para Padres: Fomentando la Obediencia en Nuestros Hijos

Muchos padres y madres en estos días que le ha tocado la convivencia 24/7 con sus hijos, sin la oportunidad de poderlos llevar a un parque, sin sus rutinas fuera de la casa. Estamos acostumbrados a que nuestros niños pasan la mayoría del día en la escuela, cuido, etc. Al momento de llegar a nuestras casas ya están todos cansados, quizás comparten un rato, quizás no.

No es hasta estos días que muchos padres se han dado cuenta que sus hijos desobedecen todo lo que ellos tratan de inculcarles o enseñarles.

Ahora, ¿cómo yo puedo lograr que mis hijos obedezcan?

Esto es un tema que Dios ha estado trabajando con cada uno de nosotros desde la creación del mundo. Que cabeciduros somos, que chocamos con la misma piedra, nos damos contra el piso y aún así desobedecemos a nuestro Padre.

Así mismo es con nuestros hijos. Para poder inculcarles la obediencia hacia nosotros como su autoridad delegada en esta tierra, primero debemos responsablemente inculcarles la obediencia a Dios.

La obediencia significa la sumisión voluntaria de una persona a la autoridad de otra. Al obedecer la persona debe hacer lo que se le dice sin excusas, desafíos o demora. Es simplemente hacerlo.

Recientemente, he estudiado el libro “Cómo Pastorear el corazón de tu Hijo”, más asistí a un seminario para padres que se ofreció en mi iglesia con el mismo tema, ya que, en el proceso de crianza, se me ha hecho muy difícil el tema de la obediencia, específicamente con mi hijo mayor y sólo tiene 5 años.

Hoy día hay muchas filosofías en cuanto a la crianza y la disciplina de nuestros niños, pero debemos tener en cuenta cuales son las que verdaderamente van de la mano de la Palabra de Dios.

No soy psicóloga, pedagoga, ni especialista en el comportamiento de niños, sino que hoy vengo a hablarte como una madre que busca pastorear el corazón de mis hijos para que estos amen a Dios sobre todas las cosas y para que sean portadores de la verdad de Cristo en el día de mañana. Eso es una gran encomienda, ¿verdad? Pues es la encomienda que nos dieron a nosotros y que debemos comenzar con nuestros propios hijos.

Quiero compartir contigo cuatro puntos para ir aplicándolos y los beneficios que estos tienen en la vida de nuestros hijos y de la familia entera.

1.   La Constancia

Como padres debemos entender que la disciplina es una muestra de amor y que el resultado en la vida de ellos traerá bendición y alargará sus días (Efesios 6:1-3). Ese debe ser nuestro enfoque, ya que podemos caer en la trampa de la sociedad donde la obediencia a pasado de moda y donde la cultura es irse por encima de la autoridad sin tener ningún tipo de sumisión. El ser constantes nos ayudará a tener los resultados que queremos, no necesariamente inmediatos. Las reglas de nuestro hogar deben ser claras, precisas y deben ser las mismas todo el tiempo. Así, evitamos confusiones y podemos tener una visión clara hacia dónde vamos. A la misma vez, cada acto de desobediencia debe traer consecuencias. La obediencia es un asunto de nuestros hijos con Dios, donde nosotros como padres somos el medio que Dios utiliza para traer bendición a sus vidas.

El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.” Eclesiastés 12:13 RVR1960

2. Proceso de apelación

Enséñale a tus hijos la manera correcta y respetuosa en la que estos deben apelar cuando quieran satisfacer un deseo. El padre debe tener la sensibilidad de escuchar y decidir cuando el niño tiene un deseo y es de beneficio para el o la familia. Muchas veces cuando el niño entienda que algo no es justo, puede acercarse a su padre para que éste recapacite y tome una decisión más honesta. En fin, todos debemos tener el derecho a una apelación respetuosa y honesta.

3. El ejemplo

La interacción de nosotros como padres a nuestras autoridades debe servir de ejemplo para que nuestros hijos puedan tener un modelo a seguir. La carencia de ejemplo puede hacer que nuestros hijos imiten a la sociedad y la cultura donde la sumisión y el respeto a las autoridades es muy poca o casi ninguna.

4. Las actitudes piadosas

Cuando se trata de disciplina podemos caer en gritos y actitudes egoístas o de interés propio que no demuestran el carácter de Dios sino nuestra frustración y desesperación. La actitud piadosa nos lleva a aplacar la ira. Esto puede ser abrumador, porque nos dan ganas de reventarlos cuando estos hacen lo contrario que le decimos, pero debemos recordar que así mismo es Dios con nosotros. “Un Dios clemente, piadoso, tardo para la ira y grande en misericordia” (Éxodo 34:6)

¿Qué beneficios tendrá tu niño y tu familia?

Un niño que instruido en la obediencia, es un niño que le irá bien en todo, esa es la promesa de Dios. Tendrá la capacidad y las herramientas de responder a situaciones de la vida, porque dependerá completamente de Dios y no de él mismo.

Llevar a nuestros niños a la obediencia es una tarea difícil y aún más cuando no tenemos las herramientas de la Palabra de Dios a la mano. No esperes a que tu hijo crezca o sea adolescente para comenzar. Comienza a instruir obediencia desde la infancia para que conozca quién es Cristo y se beneficie del poder de su Gracia.

Con esto lucho todos los días, no solo para que mis hijos me obedezcan, sino que la obediencia a Dios sea genuina y una vez ellos lo aprendan será para toda la vida.

Que Dios te bendiga y que Jesucristo reine en tu Familia

Con mucho cariño,

Jiselle Carrillo

Emprendiendo en Familia

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