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Today: Nov 28, 2020
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Escuela para Padres: ¡No peleen!!! – Parte Dos

Del hogar de donde vengo no conocían al Señor. Por esto, al tener una experiencia de conversión con Cristo en mi juventud, decidí que al casarme de muchas maneras mi hogar sería diferente.  Una de las áreas en las que oraba al Señor que así lo fuera, era en la crianza de los hijos. Pedía a Dios por su gracia y sabiduría y desde el principio quise establecer unas reglas de oro que voy a llamar  – Regla NORE

  • NO se falten al respeto
  • REconozcan cuando se equivocan

Y una regla de oro para mi esposo y yo como padres: nunca delegar nuestra responsabilidad de criar y disciplinar a nuestros hijos.

En cuanto a nunca faltarse al respeto, este era uno de esos eventos que nunca quedaban sin reprimenda en casa. Era seriamente sancionado. Pues siempre he pensado que es por donde se comienza a deteriorar una relación.

Desde pequeños persistía en recalcarles que podían tener conflictos y diferencias, sentir corajes y malestares, pero nunca había lugar para tratarse indignamente. Cuando pequeños les decía: “¡No!…los hermanos no se tratan así”, pero ya mas grandes les aconsejaba enfatizándoles que todos eran igualmente amados por Dios, tenidos como dignos de ser sus hijos, iguales de pecadores y merecedores de la misma misericordia. Que ninguno estaba por encima del otro y que por lo tanto jamás sus acciones motivadas por coraje podía ser utilizadas para humillar al otro.  Esto era un ejercicio muy frecuente mis amados lectores…pero no me cansé.

Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; Proverbios 1:8Mis hijos (3

La segunda regla debo confesar que no siempre se lograba de manera clara y evidente (¡ja, ja!). Que difícil se nos hace a los seres humanos reconocer nuestros errores; ¿no es verdad? En todas las familias hay algunos hijos que se les hace mas fácil que a otros reconocer sus faltas y pedir perdón. Ese era el caso en nuestra familia, pero ya sea porque lo verbalizaban o porque al rato estaban nuevamente riendo juntos; sabías que se habían perdonado.

Siempre trataba de que mis hijos reflexionaran sobre lo que había causado el conflicto, y qué podían hacer para evitar repetir la situación. Hacía que se reparara cualquier daño, se devolviera lo prestado, se sustituyera lo perdido, etc. Ocasionaba que el causante del problema tuviera su medida de apuro y contratiempo subsanando el agravio. En resumen que la conducta tuviera sus consecuencias.

Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Santiago 2:14

No ignoro que existen circunstancias entre los hijos que pueden ser muy serias y complejas.  Hay situaciones que necesitaran la intervención de un consejero, un Pastor o un profesional. Lo importante es que la situación sea atendida, no ignorada. Cada familia debe evaluar sus circunstancias, buscar la dirección de Dios y pedirle su sabiduría.

Yo puedo hablarles de mi experiencia, pues vengo de una familia muy imperfecta. Muchas de las experiencias que viví en mi familia me sirvieron como ejemplo de lo que NO se debía hacer. Por eso mi otra regla de oro: nunca delegar nuestra responsabilidad de criar y disciplinar a nuestros hijos

Les seguiré contando la próxima semana…

Edith Carrero - La Esposa del Pastor

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