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Today: Dec 2, 2020
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Escuela para Padres: ¡No Peleen!!! – Parte Uno

Sé que muchos padres se identificarán conmigo al decirles que cuando pequeños, eran innumerable las veces que tenía que intervenir para apaciguar los conflictos entre mis hijos. Ya cuando fueron creciendo, los conflictos eran menos frecuentes, pero más intensos y no se resolvían con un simple: ¡no peleen!.

En todo hogar donde hay hermanos, habrán peleas. Mi suegro Don Jacinto lo expresa muy bien cuando en broma, parafrasea Mateo 18:20 diciendo: Por eso es que donde hay dos o tres, siempre Dios tiene que estar,  porque van a ocurrir conflictos.

Los conflictos no siempre tienen que ser negativos. En el conflicto los hijos tienen la oportunidad de ventilar sus frustraciones,  sus puntos de vista y se provee un ambiente en el que reina un balance de poderes. Si viven en un hogar donde tienen miedo de expresarse, probablemente se sentirán insatisfechos, sin motivación y tendrán problemas para integrarse como parte de la familia.Fotos nenes chiquitos casa Minin

Recuerdo que cuando en casa surgía un altercado, en algunos casos mi esposo y yo permitíamos cierto “espacio” para que nuestros hijos dilucidaran sus desacuerdos. Con nuestros oídos atentos a la discusión en proceso, guardábamos distancia pero vigilancia, prestos a intervenir en el momento justo y necesario. Cuando entendíamos que era necesario intervenir, así lo hacíamos. En la mayoría de los casos, ellos mismos reclamaban nuestra intervención y nosotros con mucho gusto mediábamos en el asunto.

Al intervenir en los conflictos procurábamos escuchar las dos partes, evaluar los argumentos y llegar a una conclusión justa de lo que debía ser una resolución. Era vital que entendieran que aunque la decisión final no iba a beneficiar a alguno de ellos, ésta sería la correcta para todas las partes; la apropiada y conforme al nivel y medida de sus acciones.

Uno de los objetivos que constantemente estaba presente en mi corazón era el deseo de sembrar en mis hijos una enseñanza y que la experiencia les sirviera de ejemplo y lección para la vida. En este caso; el ser justo no importa las consecuencias.

¿Acaso torcerá Dios el derecho, O pervertirá el Todopoderoso la justicia? Job. 8:3

 ¿Reclamará un hijo justicia a su padre, si siente que éste no será justo? Tenemos que demostrar a nuestros hijos desde pequeños que somos capaces de ser justos; de amarlos por igual a todos y de castigarlos por igual cuando las circunstancias lo ameriten. Que ninguno tiene preferencia sobre el otro y que a todos los trataremos y mediremos con la misma vara.

Lo más seguro algún día se casarán, tendrán hijos, un trabajo y se enfrentarán a muchos conflictos y desacuerdos. Oremos y actuemos con sabiduría para que nuestros hijos aprendan a manejar el conflicto y lo que es impartir justicia; y así sepan aplicar de adultos, lo que aprendieron de niños.

continuará…

Edith Carrero - la esposa del Pastor

Derechos reservados @ameccda (2015)

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