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Today: May 30, 2020
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La tierra había temblado, pero el cielo seguía en su lugar

Foto: Sun Sentinental

Muy pocas veces hemos experimentado algo similar. Nos sorprendió a todos de madrugada y sin avisar. La tierra se estremeció solo segundos pero el impacto que dejó este evento en la mente y en el corazón de todos durará mucho tiempo. Cabe señalar que en medio de esta situación la isla entera y aún los que están fuera de ella se han mantenido en total conexión, en una comunicación constante y continua, en compás de espera pero a la vez en listos para actuar, conforme las circunstancias lo demanden. La primera reacción de todos fue reportar como se encontraban y procurar por sus seres queridos. A nivel inmediato los medios de comunicación, teléfonos móviles y sistemas de mensaje han probado ser efectivos para esto; algo por lo cual dar gracias.

Recuerdo que luego de ese primer temblor que ocurrió cerca de las 4:30 de la mañana, decidí esperar unos minutos para corroborar que todo estaba estable. Luego de esto salí al patio de mi casa. Todo estaba en oscuridad total a consecuencia del apagón general que produjo el temblor en toda la isla. Miré al cielo que se veía despejado y con un brillo especial. Todas las estrellas de la noche estaban cantando a su creador. La tierra había temblado, pero el cielo seguía en su lugar. De repente una paz lleno mi corazón. Si Dios sigue sentado en su trono, todo va a estar bien.

Experiencias como estas nos cambian los lentes para mirar la vida. Son muchas las ideas y sentimientos que atraviesan la mente y el corazón. Surgen las emociones inmediatas de temor por lo repentino y continuo de estos eventos. Sentimientos de asombro y preocupación comienzan a surgir ante las imágenes que trascienden en los medios. Sentimientos de impotencia e incertidumbre arropan a muchos por lo desconocido de estas circunstancias. La ansiedad generalizada es palpable pues nunca en nuestras generaciones hemos experimentado algo similar. Pero también algunos fantasmas de experiencias pasadas inundan el corazón de muchos. El apagón general y el sonido de los generadores eléctricos han sido un detonante que ha activado recuerdos no gratos de experiencias huracanadas de hace varios años atrás. Todo esto es un barómetro para medir la condición de nuestro corazón como individuos y como pueblo. Pero si algo está totalmente claro, es que tenemos que procurar nuestra paz y eso solo lo vamos a poder conseguir refugiándonos en los brazos de nuestro Dios. Afortunadamente eso lo tenemos garantizado, pues Dios así lo ha prometido

“Jehová dará poder a su pueblo, Jehová bendecirá a su pueblo con paz” (Salmo 29:11)

¿Qué podemos hacer a nivel inmediato? Varias cosas son importantes y las traigo a tu consideración. Lo primero es mantener la calma. Aprovecha estos momentos y da gracias, canta y ora. La Biblia dice que Dios guarda en completa paz a aquel cuyo pensamiento en él persevera (Isaias 26). Lo segundo, evalúa tu plan de acción. Haz tus preparativos con los elementos esenciales para ti y para los tuyos. Establece puntos de encuentros, tomando en consideración varios escenarios. Identifica las áreas de tu casa, trabajo y lugares que frecuentes, en donde te puedas refugiar en caso de otros eventos similares. Puedes hacer simulacros para practicar en tu hogar con los tuyos. Lo tercero, mantente informado. Aún a pesar de que estos eventos son impredecibles hay mucha información disponible de fuentes confiables, que te pueden ayudar a tomar decisiones con sabiduría.

Es tiempo de buscar el rostro de Dios. Mantente vigilante y en sintonía con la voz de Dios. La tierra ha temblado pero Dios sigue sentado en su trono y en él tenemos garantizada nuestra paz y nuestro bienestar.

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