fbpx
Today: Jan 25, 2021
Today: Jan 25, 2021

Mañana es año nuevo

11 Tú coronas el año con tus bienes, Y tus nubes destilan grosura. (Sal 65:11, RV 1960)

Es un “secreto a voces” que mañana comienza un nuevo año; el año 2021. Sé que muchos de nosotros hemos estado reflexionando acerca de las experiencias que nos deja el año que termina. Entre estas encontramos las lágrimas que hemos derramado, las ansiedades que hemos tenido que aprender a traer a los pies del Señor, la reformulación de los planes que habíamos desarrollado, los seres amados que hemos perdido. Todo esto ha sucedido al mismo tiempo en que repasamos los testimonios de los cuidados de Dios que hemos cosechado, la esperanza que no nos ha abandonado, los sueños que Dios ha hecho realidad, las fuerzas inesperadas que hemos recibido, las transformaciones que hemos experimentado.

Se acaba el año 2020 y nos preparamos para recibir un nuevo año con muchas ilusiones, muchos anhelos, con muchas preguntas y muchas inquietudes.

Hay algunas preguntas cuasi existenciales que casi todos nos hemos estado formulando: ¿cómo será este nuevo año? ¿Qué traerá consigo?

La Biblia nos enseña a enfrentar estos momentos agarrados de la esperanza y de la confianza que producen las promesas que Dios nos ha hecho. Una de esas promesas encabeza esta reflexión; Salmo 65:11. El Señor se especializa en coronar los años con sus bondades, bendecirlos con todo su bien. Tal y como recoge la Nueva Traducción Viviente lo que dice este Salmo: “Coronas el año con una copiosa cosecha; hasta los senderos más pisoteados desbordan de abundancia.

Dentro de las muchas aplicaciones que hemos encontrado para este verso bíblico se encuentra el desarrollo de la actitud necesaria para el análisis y la reflexión antes mencionada. Basta preguntarnos acerca de lo increíble que resultó ser el 2020 para aplicarnos ese poderoso verso bíblico. Aunque sabemos que el 2020 fue un año intenso para todos nosotros, también sabemos que fue uno súper-extraordinario para la Iglesia (en todos los sentidos). Vimos la mano de Dios descubriendo los mantos que cubrían nuevas rutas para proclamar la Palabra, enseñar, acompañar y adorar al Eterno. Vimos testimonios tangibles del poder de Dios sanando, restaurando, proveyendo, empoderando, salvando vidas y proveyendo oportunidades para que experimentáramos Su presencia.

Es cierto que podemos sentarnos a reflexionar sobre el año perdiendo el tiempo mientras nos preocupamos por las cosas que no pudimos alcanzar, los errores que cometimos o los dolores que experimentamos. Sí, podemos sentarnos a auto-conmiserarnos por aquellas cosas que no tuvieron el resultado esperado. O por otro lado, podemos decidir dejar todo eso atrás, dar gracias a Dios por Su cuidado y comenzar el nuevo año buscando las herramientas para transformarlo en el mejor año de nuestras vidas.

Hay cuatro (4) cosas que tenemos que formularnos de cara a todo lo antes dicho. En primer lugar, que estas promesas son condicionales. Somos nosotros los que decidimos si las aceptamos o no. Somos nosotros los que decimos si vamos o no vamos a poner en práctica lo que la Palabra enseña para poder ver el cumplimiento de estas. En segundo lugar, que las decisiones que tomamos tienen que estar regidas por lo que la Palabra del Señor nos enseña. No podemos soslayar que en la realidad los años se afectan positiva o negativamente en la medida que decidimos si confiamos o no confiamos en las promesas que Dios nos ha hecho.

En tercer lugar, recordemos que aquello que experimentamos cada año que pasa es en gran medida el producto de nuestras decisiones. Lo que decidimos hacer en términos de actitudes, acciones, las emociones que sustentamos y sostenemos, las relaciones que empezamos y favorecemos, las conversaciones y las tareas en las que nos involucramos, en gran medida afectan el balance final que encontramos cuando termina un año. En cuarto lugar, no podemos pasar por alto que el año que está a punto de concluir validó un máxima esgrimida por Abraham J. Heschel. Este hombre decía que vivir no es un asunto privado, porque vivir trata acerca de lo que hacemos con la vida que Dios nos ha dado. El año que está a punto de concluir validó esa aseveración. Solo hay que pensar todo lo que puede sucederle a nuestro prójimo cuando nosotros decidimos no usar las mascarillas, o no guardar el distanciamiento físico establecido. O sea, que esta es en entonces una aseveración que subraya la importancia de aceptar la responsabilidad que tenemos sobre nuestras vidas, reflexionando acerca del impacto que esto puede tener en la vida de los demás.

¿Cómo podemos integrar todo esto? ¿Qué decisiones debemos tomar para lograr ver el cumplimento de esas promesas? ¿Qué nos dice la Biblia acerca de lo que el Señor nos pide? Sabemos que hay muchos que pueden estar anonadados ante todos los requisitos que hemos formulado en los párrafos anteriores. La realidad es que todo lo que hemos propuesto puede ser alcanzado poniendo en acción una sola cosa: la adoración. La adoración es la clave para poder conseguir que el año que se aproxima sea coronado con una copiosa cosecha y que hasta los senderos más pisoteados en el 2020 se desborden de abundancia.

¿Por qué es que la adoración es una herramienta tan poderosa? ¿Cómo es que algo tan sencillo como adorar a Dios puede conseguir que un año se convierta en escenario de tantos testimonios? Las respuestas a estas preguntas las encontramos en las definiciones de lo que es la adoración y en las dimensiones y escenarios que ella facilita.

Abraham J. Heschel (1907–1972) definió la adoración diciendo que adorar es un estilo de vida, una forma de ver el mundo en la luz de Dios….elevarse a un nivel de existencia, para ver el mundo desde el punto de vista de Dios. O sea, que los Cristianos creemos que el poder que desata la adoración está amarrado a la oftalmología espiritual que la adoración le provee a aquellos que creen Cristo Jesús como Señor y como Salvador. La invitación de esta reflexión de fin de año es que nos comprometamos, desarrollemos y nos apropiemos de la adoración y de sus beneficios. Esa decisión nos permitirá ver y disfrutar cómo es que Dios corona el 2021 con una cosecha fabulosa y que hace que los senderos más pisoteados en el 2020 se desborden de abundancia (PDT).

Existen seis (67) escenarios experienciales que la adoración desata.[1] El primero es el poder de la victoria. La adoración Cristiana, que también es definida como la respuesta que nosotros le damos a la presencia de Dios en Cristo Jesús, nos permite ver a Dios, responder a la presencia del Todopoderoso mientras Él está en acción. Los creyentes en Cristo hemos aprendido lo que el salmista dice en el Salmo 22; que el Señor habita en medio de las alabanzas de su pueblo (Sal 22:3).  La realidad es que lo que ese salmo dice puede ser traducido como que el Señor se entroniza o se casa (“yâshab”, H3427) en y con las alabanza de Su pueblo.  Así lo recogen varias versiones bíblicas.

3 Sin embargo, tú eres santo. Tú estás sentado como rey y tu trono son las alabanzas que te rinde Israel.           (Sal 22:3, PDT)

3 Sin embargo, tú eres santo, estás entronizado en las alabanzas de Israel.” (NTV)

Ese “sin embargo” implica que algo no muy halagüeño estaba sucediendo cuando el salmista dijo esto. No obstante, el salmista reconoció que la alabanza, la adoración, consigue que Dios establezca Su trono sobre cualquier situación y esto transforma cualquier panorama en uno de victoria. La fe nos conduce a alabar y esa es la victoria que vence al mundo (1 Jn 5:4)

El Apóstol Pablo decía que podemos estar enfrentando procesos de muerte y hacerlo con confianza porque gracias sean dadas a Dios, el Eterno nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo (1 Cor 15:57). La misma muerte ha sido sorbida en victoria (1 Cor 15:55). La primera herramienta de poder que desata la adoración es el poder de la victoria que Dios nos ha prometido. La Biblia dice que el caballo se alista para el día de la batalla; Mas es Jehová es el que da la victoria (Prov 21:31). Es Dios el que da la victoria a los reyes (Sal 144:10)

11 Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos. 12 Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos. 13 Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso nombre. (1 Cró 29:11-13)

La primera invitación es a adorar al Señor con todo el corazón durante el 2021 sabiendo que Él garantiza nuestras victorias. Cuando adoramos nos percatamos que nuestras batallas no son nuestras; le pertenecen al Señor: “17 No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jehová con vosotros.”(2 Cró 20:17)

El segundo escenario que descubre la adoración es el de los avances, los “breakthrough” que desata y promueve esta. El Pastor Stanley Vasu propuso algunas cosas sobre este escenario utilizando la narrativa bíblica que encontramos en el capítulo seis (6) del Libro de Josué; la caída de los muros de Jericó. Su presentación es una muy interesante. Este Pastor destaca que los muros de Jericó se fueron al suelo cuando el pueblo adoró en el momento en el que fueron instruidos a adorar. O sea, que hay que obedecer las instrucciones bíblicas que nos invitan a hacerlo porque en ello hay avances y victorias garantizadas.

Algo que Vasu no hace es analizar el texto. De ese análisis se desprende que hay mucho más en el texto cuando este nos dice en el verso 20 que el muro de Jericó se derrumbó. El texto bíblico dice en hebreo que el muro (“chômâh”, H2346) sufrió algo que se describe como que fue “echado al suelo” hasta el fondo, por completo. O sea, que los resultados de la adoración van más allá de ver el muro caer. No fue que el muro se cayó. La adoración provocó que el muro fuera echado al suelo por completo.

La segunda invitación es a adorar al Señor con todo el corazón durante el 2021 sabiendo que el Señor echará los muros al suelo; por completo. Los muros que oprimen, que impiden, que esclavizan, que obstaculizan y/o anquilosan nuestras peregrinaciones y nuestras conquistas. Aquellos que adoran en espíritu y verdad (Jn 4:24) verán que esos muros serán echados al suelo.

El tercer escenario que descubre la adoración es el de la libertad que ella trae consigo. La historia bíblica del Apóstol Pablo y de Silas aprisionados en Filipos es una de las muchas evidencias que la Palabra nos regala acerca de esto (Hch 16:19-26). Esa narrativa bíblica postula que a toda cárcel le llega su medianoche; su cambio de día. Cada nuevo día se recibe con la esperanza que da saber que habrá nuevas misericordias de Dios bañándoles con gracia, poder y virtud. Es por esto que Pablo y Silas deciden recibir el nuevo día con alabanzas. La adoración de estos presos provoca que las cadenas se cayeran y que las puertas de la prisión se abrieran. Pablo y Silas comenzaron a disfrutar de una libertad provocada por el Espíritu Santo.

No solo esto, esa manifestación de la presencia de Dios provocó que Pablo y Silas entendieran que esa cárcel tenía un propósito que ellos no habían visto. Esa cárcel era la excusa de Dios para que los otros presos escucharan el mensaje de salvación. Es interesante que ellos no se escaparon de la cárcel. Además, esa cárcel fue el vehículo de Dios para que el carcelero no se inmolara y terminara aceptando a Jesús como su Señor y Salvador. Esa es la verdadera libertad; la que Cristo Jesús le ofrece a todo aquel que le recibe (Jn 8:36).

La tercera invitación es a adorar al Señor con todo el corazón durante el 2021 sabiendo que le llegará la medianoche a todas las cárceles que hemos encontrado en el año que se acaba. La adoración romperá las cadenas y abrirá las puertas de las prisiones en las que muchos han estado. Esas prisiones emocionales, espirituales, económicas, de salud física y otras tantas, encontrarán su fecha de expiración en la adoración. La adoración que se levanta cuando comienza cada día garantiza la libertad.

La adoración garantiza que nuestras cárceles se convertirán en la “excusa” de Dios para que otros    puedan disfrutar de la libertad con la que Cristo nos hace libres (Jn 8:36), y mantenernos firmes en ella (Gál 5:1).

El cuarto escenario que descubre la adoración es el de la liberación de opresiones espirituales. El Dr. Vasu hace uso del pasaje de 1 Sam 16:14-23 para explicar este punto. Este pasaje bíblico trata acerca de la capacidad que Dios le dio a un joven llamado David para ahuyentar las fuerzas espirituales, un espíritu malo (v. 23) que atormentaba a un rey llamado Saúl. La Biblia describe las características de este joven que adoraba a Dios: era de Belén (de la casa del pan), sabía tocar muy bien, era un guerrero valiente, hablaba con sensatez, es bien parecido y contaba con la ayuda del Señor (1 Sam 16:18, Dios Habla Hoy).

La base empírica de esta aseveración es que no existe posesión demoníaca que pueda resistir un ambiente en el que Dios está presente. Dios está presente en todo lugar que se adora genuinamente. El enemigo tiene que huir si Él está presente. Otra manera de interpretar este axioma es que hay que aceptar que falta adoración genuina cuando el enemigo se ha enseñoreado de alguna situación.

La cuarta invitación es a adorar al Señor con todo el corazón durante el 2021 sabiendo que ningún espíritu malo podrá permanecer de pie ante los hijos de Dios. Solo hace falta que decidamos adorar. Tal y como le sucedió a David, esa adoración debe surgir de corazones que vivan en la casa del pan de vida (Jn 6:35), que quieran hacerlo bien y que no tengan temor de combatir con valentía. Esa adoración debe salir de corazones que hayan aceptado la sensatez que da el Espíritu Santo, que sus testimonios de vida hayan sido hermoseados por la Palabra. Esa adoración debe salir de corazones de los que se pueda decir que el Señor les acompaña.

El quinto escenario que descubre la adoración es el de la revelación. Esto es, la revelación de los propósitos y de la voluntad de Dios. El Evangelio nos dice que Pedro adoró a Cristo con una declaración que es central a la fe Cristiana: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mat 16:16b). Esa confesión de fe provocó que Jesucristo  le dijera a Pedro que lo que él había dicho había sido adquirido por revelación (v. 17). Los sabios de Oriente adoraron a Jesús y esto provocó que recibieran revelación del cielo para cambiar la ruta de regreso a sus tierras (Mat 2:11-12). La Biblia dice que Juan estaba en el Espíritu en el día del Señor, cuando recibió la revelación que escribió como el Libro del Apocalípsis (Apo 1:10). Lo que esto significa es que el vidente de la Isla de Patmos estaba bajo el poder del Espíritu el día del Señor; el domingo (DHH); bajo el control del Señor (PDT); adorando. Es por eso que Dios le dio una revelación; un “apokalupsis” (G602).

Vasu destaca la experiencia de un rey de Judá llamado Josafat que salió a la guerra contra el reino de los Moabitas, en compañía de los reyes de Israel y de Edom (2 Rey 3:1-20). Ese pasaje dice que la ruta que estos reyes siguieron les condujo a enfrenar una crisis muy grande. Ellos se encontraron sin agua en el desierto después de siete (7) días de camino. La Biblia dice que un profeta llamado Eliseo fue convocado para declararles la voluntad de Dios y que este no quería hacerlo. Su resistencia inicial obedecía a que Eliseo no respetaba la autoridad del rey de Israel debido al mal testimonio que este rey tenía. Lo que convenció a Eliseo de buscar la revelación de Dios fue el buen testimonio de Josafat, el rey de Judá.

Ese relato bíblico no se limita a destacar la necesidad de tener un buen testimonio. Ese relato dice que Eliseo decidió invitar a alguien que adoraba con arpa (tañedor). La Biblia dice que fue así que el Señor reveló el curso de acción que había que seguir para alcanzar la victoria sobre los Moabitas. Dios se reveló mientras se adoraba al Señor con arpa.

La quinta invitación es a adorar al Señor con todo el corazón durante el 2021 sabiendo que el  Todopoderoso se va a revelar. Dios quiere darnos la revelación de los planes de trabajo, del rumbo que hay que seguir, de las decisiones que hay que tomar. La mejor manera de poder tener acceso a esto es adorando porque la adoración desata el poder de la revelación de Dios.

El sexto escenario que descubre la adoración es el de la sanidad. La adoración desata el poder sanador del Señor. Los Evangelios están repletos de experiencias y de testimonios que entrelazan la adoración con la sanidad divina. Uno de estos es el testimonio de Jetro, un líder de la sinagoga de Capernaum, centro de operaciones del ministerio de Jesús (Mcs 5:21-43). Ese pasaje bíblico lo describe postrado delante del Señor exponiendo la necesidad de su hija y el dolor que él sentía como padre (vv.21-22). Sabemos que hay dolores que postran. También sabemos que el mejor lugar que existe para llevar estos dolores es a los pies de Jesús; postrados ante Él: adorándole. La hija de Jairo se sanó. El Señor la resucitó.

Otro pasaje bíblico es el de un leproso postrado delante del Señor diciéndole a Jesús que él estaba dispuesto a someterse a la voluntad del Hijo de Dios: “Señor, si quieres, puedes limpiarme”(Mat 8:2b). La verdadera adoración sale del corazón de alguien que no tiene reparos en decirle a Dios que estamos dispuestos a someternos a lo que Él quiera hacer. El leproso fue sano. Otro pasaje bíblico describe a una mujer extranjera, cananea, postrada delante del Señor implorando la sanidad de su hija (Mat 15:18-26). La verdadera adoración surge del corazón de alguien que no tiene dificultad alguna para renunciar a los dioses que ha servido para servir únicamente al Señor. La hija de esta mujer fue sanada.

La Biblia relata la historia de una mujer enferma que decidió ir a tocar el borde de las vestiduras del Señor (Ms 5:25-34). Es cierto que el toque de esas vestiduras fue más que suficiente para que ella fuera sanada físicamente. No obstante, es la acción posterior de esta mujer la que produce una sanidad holística. La Biblia dice que luego de su sanidad física ella vino ante Jesús temiendo, temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, y se postró delante de él, diciéndole toda la verdad. Esa es una excelente definición de lo que es la adoración. Es entonces que Jesús decide llamarla hija (sanidad de sus relaciones familiares), decirle que fue la fe de ella la que la hizo salva (sanidad de su capacidad para confiar), que podía marcar en paz (sanidad su futuro en peregrinación) y que quedaba sana del azote (de las marcas traumáticas que había producido la enfermedad que la había atormentado).

La sexta invitación es a adorar al Señor con todo el corazón durante el 2021 sabiendo que la adoración desata el poder sanador del Señor.

El año que está a punto de comenzar será uno extraordinario para todos aquellos que decidan ser transformados en adoradores genuinos. La adoración al Señor va a desatar el poder de Dios garantizando victorias extraordinarias. La adoración al Señor va a desatar el poder de Dios provocando avances, “breakthroughs”, muros que serán echados al suelo. La adoración al Señor va a desatar el poder de Dios que garantiza la libertad de las prisiones. La adoración al Señor va a desatar el poder de Dios que garantiza la liberación de las fuerzas antagónicas y demoniacas. La adoración al Señor va a desatar el poder de Dios que garantiza la revelación. La adoración al Señor va a desatar el poder de Dios que garantiza las sanidades.

Esa adoración, la que se convierte en un estilo de vida, es la que nos permite ver el mundo en la luz de Dios, elevados a un nivel de existencia, para ver el mundo desde el punto de vista de Dios. Esa adoración nos conduce a vivir bajo las promesas del Señor. Esa adoración nos conduce a vivir regidos por lo que la Palabra del Señor nos enseña. Esa adoración nos conduce a tomar decisiones correctas; dentro de la voluntad divina. Esa adoración nos lleva a entender que lo que Dios hace con nosotros y en nosotros no es un asunto privado. Esto trata de lo que hacemos con la vida que Dios nos ha dado.

Mañana es año nuevo. A la medianoche comienza un año nuevo, un día nuevo, una nueva y buena temporada para adorar a Dios y vivir así un año bajo el poder del Trino Dios.

¡Feliz Año 2021!


[1] Para propósitos de esta reflexión seguiremos un bosquejo provisto por el Dr. Stanley Vasu en febrero de 2007.

Leave a Reply