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Reflexiones de Esperanza: Alabanzas para el alma: oraciones que nos hacen cantar – La vida ante los perfectos que provee Dios. (Parte 2)

El Salmo 23 ha reclamado un lugar de privilegio en nuestras reflexiones iniciales acerca de cómo manejar el Síndrome del Burnout y el de la Fatiga por Compasión. La perspectiva que hemos privilegiado para estos análisis es la que aparece en el epígrafe: La vida ante los perfectos que provee Dios.

A continuación un repaso de ese salmo, seguido por los perfectos que hemos identificado en el mismo.

1 Jehová es mi pastor; nada me faltará. 2 En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. 3 Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. 4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. 5 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. 6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días.

Los perfectos que provee Dios:

  • Dios (Revelación) Perfecto: Jehová
  • Guardador Perfecto: es mi pastor;
  • Satisfacción Perfecta: nada me faltará
  • Provisión Perfecta: En lugares de delicados pastos
  • Orden Perfecta: me hará
  • Descanso Perfecto: descansar;
  • Paz perfecta: Junto a aguas de reposo               
  • Guianza Perfecta: me pastoreará.
  • Restauración Perfecta: Confortará                     
  • Identidad Perfecta: mi alma;                                
  • Dirección Perfecta: Me guiará
  • Santidad Perfecta: por sendas de justicia
  • Razón Perfecta: por amor de su nombre
  • Confianza Perfecta: Aunque ande en valle de sombra de muerte,
  • Protección Perfecta: No temeré mal alguno,
  • Compañía Perfecta: porque tú estarás conmigo;
  • Defensa Perfecta: Tu vara
  • Ayuda Perfecta: tu cayado
  • Motivación Perfecta: me infundirán aliento.
  • Preparación/Orden Perfecto: Aderezas
  • Comida Perfecta: mesa
  • Presencia/público Perfecto: delante de mí
  • Oportunidad Perfecta: en presencia de mis angustiadores;
  • Unción perfecta: Unges mi cabeza con aceite;
  • Gozo Perfecto: mi copa está rebosando.
  • Seguridad Perfecta: Ciertamente
  • Benevolencia Perfecta: el bien y
  • Compasión Perfecta: la misericordia
  • Gracia Perfecta: me seguirán
  • Espacio Perfecto: todos los días de mi vida,
  • Morada Perfecta: Y en la casa de Jehová moraré
  • Tiempo Perfecto: por largos días.

En las reflexiones anteriores hemos analizado la Revelación perfecta de Dios, el Guardador perfecto, la Satisfacción perfecta, la Provisión perfecta, la Orden perfecta y el Descanso perfecto.

La Paz Perfecta y la Guianza Perfecta que se presentan en este Salmo, Junto a aguas de reposo me pastoreará, trascienden el aquí y el ahora, proyectándose hasta la eternidad. Podemos afirmar esto sin rodeos y sin ambages. El escritor del libro de Apocalípsis nos permite ver esto en una de sus revelaciones; la del capítulo siete (7) de ese libro.

Ese capítulo del libro de Apocalípsis presenta el recibimiento en el cielo de una multitud que nadie podía contar. Esa multitud estaba compuesta por personas de todas las naciones, tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero. El vidente de la isla de Patmos dice allí que esa multitud estaba vestida de ropas blancas, y con palmas en las manos, adorando sobre sus rostros delante del trono en el que se encontraba Dios. Sabemos su procedencia porque el pasaje dice que uno de los ancianos del cielo le preguntó al vidente si él sabía quiénes eran y de dónde habían venido. Esa multitud estaba compuesta por aquellos que se habían salvado en la gran tribulación del final de los tiempos (Apoc 7:9-14).

Lo que hace todavía más impresionante este relato es que el anciano le describió al vidente de Patmos la bendición que ellos habrían de recibir en el cielo:

  1. Estar delante del trono de Dios
  2. Servir día y noche en su Templo
  3. Protección por la presencia de Dios
  4. No tener hambre ni sed
  5. No los quemará el sol
  6. No tendrán calor
  7. El Cordero los pastoreará
  8. Los guiará a fuentes de aguas de vida
  9. Dios enjugará toda lágrima de sus ojos (Apoc 7:15-17)

De estas nueve (9) bendiciones destacamos la séptima y la octava: “el Cordero los pastoreará y los guiará a fuentes de aguas de vida.” Estas expresiones parecen haber sido tomadas del Salmo 23: “Junto a aguas de reposo me pastoreará.” ¿No cree usted que esto es extraordinario? Tal parece que David vio el cielo antes de escribir este salmo. Alguna revelación del cielo debe haberle impactado durante su juventud.

Si esto es así, entonces el salmista nos está diciendo que la Paz Perfecta y la Guianza Perfecta son un adelanto del cielo aquí en la tierra. O sea, que se cumple con nosotros lo que Cristo prometió en Jn 6:47:

47 De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.

Ese pasaje no dice que los que creemos en Jesucristo vamos a tener vida eterna. Ese pasaje dice que ya la tenemos; desde aquí, y desde ahora. Uno de los beneficios de esa vida eterna son la Paz Perfecta y la Guianza Perfecta que ofrece el Señor.

¿Cuál es la importancia de estas aseveraciones? La respuesta a esta pregunta requiere que profundicemos un poco más en nuestro análisis de lo que es el Síndrome de la quemazón o el Burnout.

Fue Kevin Halloran[1] uno de los primeros especialistas en señalar que cuando hablamos del Burnout, estamos haciendo referencia a un Síndrome multifactorial. Esto es, que existen varias clases, tipos o categorías de Burnouts: físico, emocional, relacional y espiritual. Aunque Halloran lo limita a los Pastores, sabemos que todos estos tipos de Burnout están relacionados con profesiones o labores que requieren atender personas con problemas. O sea, pastores, sacerdotes, psicólogos, médicos, dentistas y profesiones parecidas que giran alrededor de atender personas en crisis. Hay que tomar en consideración que estos tipos de Burnout pueden incidir entre ellos, desatando efectos compuestos entre ellos.

Estamos convencidos de que estos escenarios se repiten en otras profesiones que se dedican a servir al público para atender sus necesidades. Un artículo recién publicado en el “Journal of the American College of Surgeons”[2]comprueba esta aseveración. Se trata de la historia del Dr. Charles “Charlie” Drake, un neurocirujano reconocido a nivel mundial.

En ese artículo, el Dr. Maroon destaca que el Burnout se ha convertido en uno de los asuntos más importantes que la clase médica enfrenta. Es cierto que esto afecta a más de la mitad de los médicos, los residentes y a los estudiantes de medicina. Pero no solo a estos profesionales de la salud.

Maroon destaca que aunque mucha gente anda por el mundo hablando del estrés en un mundo afanado y con prisa, el estado real del Burnout es el resultado de un estado extremo de fatiga física, mental y emocional. Esta condición a menudo conduce a la pérdida de la identidad personal, al cinismo, a desconectarse de los pacientes y al desarrollo de un sentido de futilidad en el lugar de trabajo. El Dr. Maroon añade que el Burnout puede aumentar y desarrollar ansiedad, depresión, el abuso de sustancias y aumentando, hasta el suicidio. Como un dato, la tasa de suicidios de los médicos es el doble del de otras profesiones, con cerca de 400 muertes por suicidios al año.

El Burnout Físico es activado y producido por la falta de ejercicio, los efectos físicos del estrés y la falta de descanso. Halloran señala que a esto hay que añadir que los itinerarios sobrecargados casi siempre nos conducen a una alimentación inadecuada. Halloran cita a John Piper cuando este último señala que nada lo coloca tan cerca de renunciar al ministerio como la falta de descanso.[3] Halloran señala que el Burnout físico puede causar que se debilite el sistema inmunológico, que aumenten los dolores, los achaques, que se produzcan cambios en el apetito y/o que uno se sienta cansado todo el tiempo.

El Burnout Emocional se puede experimentar cuando el proveedor de cuidado no tiene a alguien similar que lo pastoree, que le pueda brindar o prestar sus servicios o su atención. Este tipo de Burnout puede adormecer nuestras habilidades para experimentar emociones normales, hacernos sentir fracasados en estas y sembrar dudas en nuestra mente. Es importante destacar que esta clase de Burnout puede infligir el caos en las relaciones y ha sido relacionado con el aumento en las rupturas de relaciones matrimoniales. Hay varias razones por las que esto ocurre. No obstante, Halloran señala que en el caso de los Pastores, casi siempre se debe a que las responsabilidades ministeriales tienden a desarrollar en los pastores el sentimiento de estar aislados dentro del ministerio. No debe sorprendernos que esta sea la misma razón en otras profesiones.

El Burnout Relacional está relacionado al Emocional. Este puede ser causado por relaciones con los pares o los compañeros que nos brindan apoyo o servicio (otros pastores, otros médicos, líderes, personal de apoyo, jefes, etc.) que han sido forzadas por algún tiempo. Halloran señala que las interacciones diarias con personas que nos drenan hacen que nuestros roles en estas profesiones sean más susceptibles a este tipo de Burnout. Es importante destacar que estar físicamente exhaustos y lo que Halloran llama “el drama” entre las personas que atendemos, puede lograr que un líder religioso, o un profesional se aísle buscando escapar de esas relaciones que drenan nuestra energía.

El Burnout Espiritual se experimenta cuando se abandona o se descuida la vida espiritual, tratando de ser útiles en el servicio a otras personas. Esto ocurre porque “no se tiene, ni se separa el tiempo adecuado” para buscar la vida y la fortaleza del Señor como un  refrigerio espiritual. Esto, dice Halloran, casi siempre se manifiesta en la falta del deseo de orar y de leer la Biblia. Si estos dos (2) síntomas están presentes, la probabilidad de estar sufriendo de un Burnout Espiritual es muy alta.

Repasemos algunos de los síntomas del Burnout. Dentro de la sintomatología de este Síndrome encontramos el estrés, la depresión, sueño y descanso insuficiente, sequedad espiritual, ausencia de motivación profesional-ministerial, sentirse aislado, más susceptibilidad a las tentaciones y la desconexión o la falta de amor o empatía con aquellos a quienes servimos.

Es aquí que se hacen valiosas las presencias de la Paz Perfecta y la Guianza Perfecta que ofrece el Señor. Para poder entender esto se hace necesario revisar algunas referencias bíblicas acerca de ese reposo (“menûchâh”, H4496) que ofrece el Señor:

6 Jehová guarda a los sencillos; Estaba yo postrado, y me salvó. 7 Vuelve, oh alma mía, a tu reposo, Porque Jehová te ha hecho bien. 8 Pues tú has librado mi alma de la muerte, Mis ojos de lágrimas, Y mis pies de resbalar. 9 Andaré delante de Jehová En la tierra de los vivientes.  (Sal 116: 6-9)

Este Salmo dice que Dios guarda, protege, preserva a los sencillos (“pethı̂y”, H6612); a aquellos que han llegado a ser tontos o susceptibles a la seducción. Este escritor admite que su situación lo había postrado (“dâlal”, H1809), lo había oprimido, lo había drenado, pero Dios lo salvó (“yâshaʽ”, H3467), lo liberó, lo colocó en un lugar seguro, lo rescató, lo defendió. Es aquí que él le dice a su alma que regrese a su (“menûchâh”, H4496), a su reposo. Esta frase es interesante porque implica que ese reposo es más que un estado; es un lugar concreto, una morada de consolación, de quietud y de descanso. Se trata de la misma presencia de Dios como una habitación. El salmista que escribe este salmo añade que el Señor le ha hecho bien (“gâmal”, H1580); le ha hecho madurar, lo ha destetado, le ha recompensado. Y culmina sus expresiones diciendo que esa intervención divina le libró de la muerte, le libró del llanto y trajo corrección a sus decisiones para evitar que cayera otra vez.

Es emocionante e inspirador que el vocabulario hebreo utilizado para describir estos procesos sea tan rico y tan expresivo. Por ejemplo, el concepto usado para describir lo que se traduce aquí como “librado mi alma de la muerte,” es el vocablo hebreo “châlats” (H2502). Este concepto puede ser traducido como ser halado, libertado, equipado o armado para combatir al enemigo. ¿No le parece que estos datos son reveladores? El Salmista concluye diciendo que andará el resto de la vida acompañado del Señor.

Estamos convencidos de que ese reposo es una habitación. Veamos lo que dice el profeta Isaías acerca de esto:

10 Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa. (Isa 11:10)

Este profeta utiliza el concepto “menûchâh”(H4496) como habitación. No obstante, Isaías no se limita a esto, sino que dice que ese reposo, esa habitación, será gloriosa. Pero hay más: Isaías dice lo siguiente:

10 Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá; 11 porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo, 12 a los cuales él dijo: Este es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el refrigerio; mas no quisieron oír.  (Isa 28:10-12)

¿Se ha preguntado usted alguna vez cuándo es que Dios decidió hablarle en lengua de tartamudos al pueblo de Israel, así como al resto del planeta? En el día de Pentecostés (Hch 2:1-20). El bautismo del Espíritu Santo desató la capacidad de que todas las naciones pudieran escuchar el mensaje del Evangelio en su propio idioma. Aquellos que no lo entendían creían que los Apóstoles estaban ebrios. No se trataba de licor: se trataba de que había descendido el Espíritu Santo. Isaías dice aquí que este es el reposo, el reposo que hay que darle al cansado; ese es el refrigerio que uno puede aceptar o rechazar.

El profeta confirma esto en su profecía del capítulo 32:

14 Porque los palacios quedarán desiertos, la multitud de la ciudad cesará; las torres y fortalezas se volverán cuevas para siempre, donde descansen asnos monteses, y ganados hagan majada; 15 hasta que sobre nosotros sea derramado el Espíritu de lo alto, y el desierto se convierta en campo fértil, y el campo fértil sea estimado por bosque. 16 Y habitará el juicio en el desierto, y en el campo fértil morará la justicia. 17 Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre. 18 Y mi pueblo habitará en morada de paz, en habitaciones seguras, y en recreos de reposo.  (Isa 32:14-18)

La presencia del Espíritu Santo produce mucho más que hablar en lenguas y profetizar. Esa presencia garantiza nuestro reposo. Esa presencia garantiza justicia, paz, ye producto de esto es el reposo y la seguridad para siempre. Esa presencia garantiza  una morada de paz como habitación.

Examinemos otra perspectiva acerca de ese “menûchâh”(H4496), de ese reposo:

13 Porque Jehová ha elegido a Sion; La quiso por habitación para sí. 14 Este es para siempre el lugar de mi reposo; Aquí habitaré, porque la he querido.  (Sal 132:13-14)

¡Alabado sea el Señor! Los Cristianos sabemos que hablar de Sion es hablar de la Montaña de la Misericordia, de la Gracia. Además, sabemos que la Biblia dice que Sion es el lugar de la alabanza y de la compañía de los ángeles de Dios.

22 sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, 23 a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, 24 a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel. (Heb 12:22-24)

Ese Monte es una metáfora para describir la Presencia de Dios, las alabanzas celestiales y los testimonios de fidelidad, de victoria y de resiliencia de los fieles que nos antecedieron. Acercarse a Sion es acercase a Jesucristo, nuestro Mediador. El reposo se encuentra entrando a Sion. El Salmo 132 dice que  ese es el lugar del reposo de Dios.

Por último, ¿recuerda usted este Salmo?:

1 El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente. 2 Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré. 3 Él te librará del lazo del cazador, De la peste destructora. 4 Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad. 5 No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día, 6 Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya. (Sal 91:1-6)

La invitación final es a aceptar que podemos comenzar  a experimentar los beneficios del cielo mientras nos encontramos en este lado de la vida. La Paz Perfecta y la Guianza Perfecta que se presentan en el Salmo 23 son mucho más que unas expresiones poéticas. Esas expresiones son una promesa celestial. Esa Paz y esa Guianza garantizan que podemos salir del Burnout y de todos sus efectos. El Buen Pastor ha preparado esa habitación, ha enviado su Santo Espíritu y anhela que nos dejemos pastorear aquí y ahora como ha prometido hacerlo en el cielo.


[1] https://www.leadershipresources.org/blog/christian-ministry-burnout-prevention-signs-statistics-recovery/

[2]  Maroon, Joseph. C. “From Icarus to Aequanimitas, Revisited,” JACS (Journal of the American College of Surgeons), Vol.  230, Issue 1, January 2020 (journalacs.org) (https://doi.org/10.1016/j.jamcollsurg. 2019.10.008,  ISSN:1072-7515/19)

[3]  John Piper Ask Pastor John Ministry Burnout https://www.desiringgod.org/resource-library/ask-pastor- john/avoiding-ministry-burnout

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