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Today: Nov 27, 2020
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Reflexiones de Esperanza: El Arca del Pacto – Parte 15: La agenda después de la cueva (La música en un templo vivo)

La Biblia nos ofrece unas descripciones extraordinarias de lo que fue el segundo intento para trasladar el Arca del Pacto a Jerusalén. La narrativa que aparece en el capítulo 15 del primer libro de Crónicas describe preparativos y hasta el orden de marcha para la celebración de esa fiesta. Tal y como señalábamos en reflexiones anteriores, todo esto se planeó antes de ir a buscar el Arca a la casa de Obed edom. Los preparativos son descritos en los versos 4 al 24 del capítulo mencionado, mientras que la búsqueda aparece documentada en el verso 25.

Un dato muy interesante en toda esta narrativa es el lugar que ocupó la música en esta celebración. Hay que señalar que la Biblia nos ofrece varias historias de la música conectada a ceremonias religiosas. Un buen ejemplo lo tenemos en la narrativa bíblica que encontramos en el capítulo 15 del libro del Éxodo. En ese capítulo encontramos a Moisés cantando un himno de alabanza y de celebración por la victoria del Señor sobre el ejército del faraón (Éxo 15:1-9). Inmediatamente aparece María su hermana, acompañada de todas las mujeres, con panderos y danzas celebrando al Señor en esa ocasión (Éxo 15:20-21). Otro ejemplo es el de Débora celebrando con Barac la victoria sobre Sísara. La victoria está descrita en Jueces 4:1-24. La celebración se encuentra en el capítulo cinco (5) del mismo libro.

El lugar preponderante que ocupa la música en la vida litúrgica del pueblo de Dios, trasciende las celebraciones religiosas. La Biblia nos dice que algunos de los profetas la utilizaban para comunicar el mensaje que Dios les había inspirado. Veamos lo que dice el primer libro de Crónicas:

1 Asimismo David y los jefes del ejército apartaron para el ministerio a los hijos de Asaf, de Hemán y de Jedutún, para que profetizasen con arpas, salterios y címbalos; y el número de ellos, hombres idóneos para la obra de su ministerio, fue: 2 De los hijos de Asaf: Zacur, José, Netanías y Asarela, hijos de Asaf, bajo la dirección de Asaf, el cual profetizaba bajo las órdenes del rey. 3 De los hijos de Jedutún: Gedalías, Zeri, Jesaías, Hasabías, Matatías y Simei; seis, bajo la dirección de su padre Jedutún, el cual profetizaba con arpa, para aclamar y alabar a Jehová. (1 Cró 25:1-3)

Esto también es validado por la narrativa bíblica en la que se describe una escuela de profetas que acompañaban su profecía con salterios, pandero, flauta, arpa. Su ministerio profético era ungido por el  Señor para la transformación de los seres humanos  (1 Sam 10:5-6).

El pasaje del libro de Primera de Crónicas enfatiza que la música era parte de los roles de los levitas y de los sacerdotes. O sea, que se trata de una adoración sacerdotal y/o dirigida por aquellos que habían sido consagrados para estas labores. No olvidemos que en el Nuevo Testamento se ha definido que los creyentes en Cristo somos reyes y sacerdotes para la gloria de Dios (Apo 1:4-6). Nosotros somos real sacerdocio (1 Ped 2:9).

Es importante destacar que todos los sacerdotes de Israel eran del orden levítico, pero no todos los sacerdotes ocupaban cargos como levitas. Este servicio había sido estratificado y subdividido por la Ley de Moisés con tareas y con responsabilidades específicas. De hecho, la Ley de Moisés especifica que un sector de los levitas tenía a cargo trabajar con el cuidado y la transportación del Arca del Pacto; los coatitas (Nm 3:29-31; 4:1-14).

El salmo 132 parece desatacar esto cuando nos dice lo siguiente:

SEÑOR levántate, ven al lugar donde descansarás tú y el cofre que muestra tu poder; 9 que tus sacerdotes se revistan de victoria y tus seguidores los sigan cantando de alegría. (Sal 132:8-9, Palabra de Dios para Todos)

¿En qué consiste la celebración de esta victoria? ¿Qué significado puede poseer el orden establecido para esta ceremonia? ¿Cómo podemos interpretarla ante los lentes del Nuevo Testamento?

Todas y cada una de estas preguntas plantean la necesidad de análisis profundos y responsables.

La respuesta para la primera pregunta no necesita de muchas elaboraciones. El traslado exitoso del Arca del Pacto es sin duda alguna la razón mayor de esta celebración. Este hecho es insustituible. David había conseguido que el pueblo de Israel pudiera tener el símbolo de la Presencia de Dios en su ciudad capital. Las nuevas generaciones tendrían mejores oportunidades para encontrarse con el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.

Salomón nos dice en el Salmo 132 que esto obedeció a la promesa (“nâdar”, H5087) que le hizo David al Fuerte de Jacob. Esto es, encontrarle una Morada (“mishkân”, H4908) al Fuerte de Jacob.

Ese voto (“nâdar”) de David es similar al que hizo Jacob a Dios cuando huía de su casa (Gn 28:20) Dios le recuerda ese voto a Jacob cuando le instruye que es tiempo de regresar a la tierra de sus padres (Gn 31:13). Es el mismo voto que se le requería a los nazareos (Nm 6:2, 21). Este el mismo voto que hizo Israel frente a Dios antes de destruir al rey de Arad y a los cananeos (Nm 21:1-3).

Sabemos que el voto o la promesa de David era establecerle una habitación (“mishkân”) a Dios. De esa habitación, de esa morada, canta la Biblia en varias ocasiones. Veamos algunos ejemplos:

8 Jehová, la habitación de tu casa he amado, Y el lugar de la morada de tu gloria.  (Sal 26:8)

4 Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, El santuario de las moradas del Altísimo.    (Sal 46:4)

1 ¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos! (Sal 84:1)

Lo que esto implica es que la morada de Dios, en sí misma, provoca la canción. El lugar de la habitación de Dios, el lugar de Su presencia provoca la alabanza.

Es igualmente interesante que todo esto haya sido enmarcado como un voto al Fuerte de Jacob (Sal 132:2) y una morada para el Fuerte de Jacob (Sal 132:5). Esta es una expresión muy antigua (“avir Yakóv”) y que se utiliza en muy pocas ocasiones en el Antiguo Testamento. Esta expresión tiene una versión anterior: “El Elohe Yisrael” (Fuerte de Israel; Gn 33:20). Ahora bien, ¿por qué se utiliza Fuerte de Jacob y no Fuerte de Israel en este salmo?

La primera ocasión en la que se usa la expresión Fuerte de Jacob, es el mismo Jacob el que la utiliza. Él lo hace para desatacar su incapacidad versus las bendiciones que Dios le había concedido. Esto él lo dice mientras bendice a José:

24 Mas su arco se mantuvo poderoso, Y los brazos de sus manos se fortalecieron Por las manos del Fuerte de Jacob (Por el nombre del Pastor, la Roca de Israel), 25 Por el Dios de tu padre, el cual te ayudará, Por el Dios Omnipotente, el cual te bendecirá Con bendiciones de los cielos de arriba, Con bendiciones del abismo que está abajo, Con bendiciones de los pechos y del vientre.  26 Las bendiciones de tu padre Fueron mayores que las bendiciones de mis progenitores; Hasta el término de los collados eternos Serán sobre la cabeza de José, Y sobre la frente del que fue apartado de entre sus hermanos.   (Gn 49:24-26)

Jacob alcanzó bendición a pesar de sus incapacidades y de sus debilidades porque acudió al Fuerte de Jacob. Charles H. Spurgeon decía que la fuerza que Dios le dio a José era fortaleza real. Esa fortaleza no estaba basada en valor arrogante, en la ficción de la que hablan algunos hombres, en sueños aéreos o en realidades insustanciales. Jacob le dijo a José que sus brazos fueron fortalecidos por las manos del Fuerte de Jacob. Es por eso que pudo vencer, según Spurgeon, los arqueros de la envidia, de la tentación, de las calumnias maliciosas. Lo pudo hacer porque el Fuerte de Jacob lo había convertido en un guerrero escudado y le había dado Su fuerza y una fuerza secreta para las tareas que aún le esperaban.[1]

La segunda ocasión en la que se usa esta expresión (fuera de este salmo), es el profeta Isaías el que la utiliza para desatacar la palabra profética de la restauración del pueblo de Dios luego de haber sido perseguidos y desparramados sobre toda la tierra. El remanente de Jacob volverá al Dios fuerte:

18 La gloria de su bosque y de su campo fértil consumirá totalmente, alma y cuerpo, y vendrá a ser como abanderado en derrota. 19 Y los árboles que queden en su bosque serán en número que un niño los pueda contar. 20 Acontecerá en aquel tiempo, que los que hayan quedado de Israel y los que hayan quedado de la casa de Jacob, nunca más se apoyarán en el que los hirió, sino que se apoyarán con verdad en Jehová, el Santo de Israel. 21 El remanente volverá, el remanente de Jacob volverá al Dios fuerte. 22 Porque si tu pueblo, oh Israel, fuere como las arenas del mar, el remanente de él volverá; la destrucción acordada rebosará justicia.  (Isa 10:18-22).

Este es un claro ejemplo de la incapacidad de un pueblo para salvarse a sí mismo, y que lo logra por las misericordias de Dios: por las misericordias del Fuerte de Jacob.

La tercera ocasión en que vemos esta expresión en la Biblia, es el mismo profeta Isaías el que la utiliza. Este profeta lo hace para reafirmar la profecía anterior. Además, este profeta la utiliza luego de las profecías acerca del Siervo del Señor que es quien cumplirá todas estas promesas.

24 ¿Será quitado el botín al valiente? ¿Será rescatado el cautivo de un tirano? 25 Pero así dice Jehová: Ciertamente el cautivo será rescatado del valiente, y el botín será arrebatado al tirano; y tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos. 26 Y a los que te despojaron haré comer sus propias carnes, y con su sangre serán embriagados como con vino; y conocerá todo hombre que yo Jehová soy Salvador tuyo y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob. (Isa 49:24-26)

El Fuerte de Jacob es el que hace posible lo imposible. El Fuerte de Jacob es el que defiende el pleito de los suyos.

El profeta Isaías vuelve a utilizar esta expresión como una de las celebraciones proféticas casi al final del libro de su profecía:

14 Y vendrán a ti humillados los hijos de los que te afligieron, y a las pisadas de tus pies se encorvarán todos los que te escarnecían, y te llamarán Ciudad de Jehová, Sion del Santo de  Israel. 15 En vez de estar abandonada y aborrecida, tanto que nadie pasaba por ti, haré que seas una gloria eterna, el gozo de todos los siglos. 16 Y mamarás la leche de las naciones, el pecho de los reyes mamarás; y conocerás que yo Jehová soy el Salvador tuyo y Redentor tuyo, el Fuerte de  Jacob.  (Isa 60:14-16)

Esta es la revelación incondicional del Salvador, del Redentor, del Fuerte de Jacob.

Como hemos visto hasta aquí, la frase Fuerte de Jacob implica que aquellos que la utilizan reconocen sus incapacidades, sus debilidades, sus fragilidades, sus áreas vulnerables, sus temores, sus dolores, etc. El nombre Jacob significa usurpador, engañador. O sea, que la expresión el Fuerte de Jacob  implica la revelación del Dios que conoce los laberintos y las cavernas del alma de aquellos que le invocan. Hombres y mujeres que no esconden sus debilidades, sus dolores ni su fragilidad.

Conociendo esto hay que concluir que es cierto que se celebra la victoria exitosa del Arca del Pacto. Pero es igualmente cierto que se celebra que lo hayan podido lograr personas como Jacob, como tú y como yo. Dios, el Fuerte de Jacob, aceptó el voto de personas imperfectas y permitió que estos hijos le hicieran una morada

Las otras preguntas, ¿qué significado puede poseer el orden establecido para esta ceremonia?;y  ¿cómo podemos interpretarla ante los lentes del Nuevo Testamento?, requieren un poco de ejercicio bíblico.

El profesor Peter James Leithart realizó un análisis acerca del orden de esta celebración que merece ser compartido.[2] El Dr. Leithart, es un teólogo y escritor Americano, y es un ministro ordenado que sirve como el presidente del Theopolis Institute for Biblical, Liturgical, & Cultural Studies en Birmingham, Alabama. Sus análisis de los libros de Primera y Segunda de Crónicas son muy refrescantes y atinados.

Leithart señala que hay toda una estructura teológica y cúltica en el orden establecido en el segundo intento para trasladar el Arca del Pacto. Él puntualiza en sus análisis que David convocó una cantidad específica de sacerdotes para esta tarea; 862 de los hijos de Aarón y de los levitas (1 Cró 15:4-10). El Dr. Leithart recurrió al uso de la gematría para explicar esto.

La gematría es un código alfa numérico en el que cada letra del alfabeto posee un valor numérico. Por ejemplo, en el latín la letra “X” posee un valor de 10, la “L” posee un valor de 50, la “C” de 100, la  “D” de 500 y la “M” de mil. Casi todos los expertos señalan que esta metodología es de origen hebreo.

Este método, aunque un poco excéntrico, es usado como regla hermenéutica hagádica (material no legal) para interpretar la Torah desde el siglo 8vo antes de Cristo.[3]

Leithart señala que uno de los conceptos claves para el desarrollo del Tabernáculo es su diseño:

9 Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis. (Éxo 25:9).

El concepto hebreo que se traduce como diseño es “tabnı̂yth” (H8403). Leithart realizó un ejercicio de gematría con este concepto. O sea, la suma de los valores de todas y cada una de sus letras. Este fue el resultado: 862.[4]  Leithart alega que esta cantidad no coincide con el número de sacerdotes y levitas por casualidad. Esa cantidad de sacerdotes es deliberada: ella forma el patrón de la casa. O sea, que es como si David estuviera formando, bajo la inspiración de Dios, un templo humano hecho de piedras vivas, sacerdotales (1 Ped 2:5). ¿Estaría David profetizando con esto lo que es la realidad de la Iglesia del Señor?

A base de esto podemos concluir que la música iba abriendo el camino para un templo vivo. O sea, que había un repertorio seleccionado para adorar a Dios mientras un templo vivo llevaba la presencia de Dios sobre sus hombros hasta su morada. Una carretera de alabanza sobre la que transitaría el diseño de un templo vivo que portaba la gloria de Dios sobre sus hombros.

Leithart hace algo más en ese análisis: la suma de los sacerdotes desarrolla el modelo de 24 clanes sacerdotales y un Sumo sacerdote. Esta estructura se parece a la que ve el vidente de la Isla de Patmos en la revelación que él documenta en el libro del Apocalípsis (Apoc 4:4). Esto, concluye Leithart, transforma ese traslado en uno en el que se lleva físicamente el símbolo del trono de Dios para entronarlo en la ciudad capital. O sea, que no se trataba de la ciudad capital de David, sino de la ciudad capital de Dios.

Leithart concluye esa sección contrastando a David con Saúl. David busca a Dios: Saúl no. David se ocupa de trasladar el Arca del Pacto y cuidar de ella: Saúl no. La hija de Saúl desprecia la celebración de David. Esto establece el final de todas las posibilidades de que la familia de Saúl pudiera seguir en el trono.

David decidió que esto sería su prioridad al salir de la cueva del aislamiento; la de Adulam. David sabía que su corazón era como el de Jacob. Al fin y al cabo, todos llevamos un poco de Jacob por dentro. Reclamar la presencia del Fuerte de Israel sería similar a querer decir que él se creía que estaba transformado. Apuntar a la presencia del Fuerte de Jacob apuntaba al reconocimiento de sus debilidades, de sus incapacidades, de su fragilidad y de su incompetencia.

La Biblia dice que el Señor es excelso, y atiende al humilde, más al altivo mira de lejos (Sal 138:6). Esa humildad provocó la revelación de Dios para el corazón de este hombre. Esa revelación trascendió a Israel y a esa ceremonia para trasladar el Arca a Jerusalén. Dios decidió revelar un misterio durante esa marcha. No se trataba de los sacerdotes llevando el Arca. Se trataba de una revelación de la Iglesia del Señor, una Iglesia formada por piedras vivas, de una nación santa y un real sacerdocio (Efe 2:21-22). Se trata de la revelación de una Iglesia que es edificio de Dios (1 Cor 3:9).

Esa Iglesia está compuesta por hombres y mujeres que han sido convertidos en sacerdotes que poseen una gran encomienda: anunciar las virtudes de Aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable (1 Ped 2:9-10).

Esa Iglesia, ese templo vivo, pavimenta el camino por el que transita con adoración, con alabanza, con testimonio de vidas consagradas. Ese edificio vivo lleva sobre sus hombros la gloria de Dios. Esos hombres y esas mujeres saben que pueden llevar a un Jacob por dentro, pero su confianza está puesta en el Fuerte de Jacob.

Para finalizar, un dato extraordinario que se desprende del Salmo 132 es que Salomón describe en ese salmo las historias que él escuchó de su padre. Preguntamos: ¿qué noticias están escuchando nuestros hijos?


[1] https://www.spurgeon.org/resource-library/sermons/joseph-attacked-by-the-archers-2/#flipbook/.

[2] Leithart, Peter J. 1 & 2 Chronicles (Brazos Theological Commentary on the Bible) (pp. 53-54). Baker Publishing Group. Kindle Edition.

[3]  https://www.jewishvirtuallibrary.org/gematria-2.

[4] Tav 400, Beth 2, Nun 50, Yod 10, Tav 400 = 862.

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