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Reflexiones de Esperanza: El Arca del Pacto – Parte 23: La agenda después de la cueva – El resumen

Hemos estado reflexionando durante 12 semanas acerca de las narrativas bíblicas que describen los intentos para trasladar el Arca del Pacto a Jerusalén. Llegando a la recta final de estos análisis, hemos estimado que es correcto presentar un resumen de algunas de las enseñanzas más relevantes que hemos obtenido en estos procesos. Dada la cantidad de reflexiones que han sido compartidas, hemos decidido dividir la presentación de este resumen en dos (2) partes.

Hay unas preguntas que nos formulamos al inicio de esta batería de reflexiones. Estas funcionaron como preguntas rectoras de todo este proceso reflexivo.

David, el ser humano que salió de la cueva de Adulam, salió saturado de experiencias profundas con el Señor. Estas experiencias le llevaron a considerar que su tarea más importante al salir de esa cueva tenía que ser el traslado del Arca del Pacto a la ciudad profética, Jerusalén. ¿Cómo podía él identificar esa tarea? ¿Cómo podemos evaluar la pertinencia de esa tarea de cara a las realidades que estamos enfrentando ahora que estamos comenzando a salir de nuestras cuevas? Lo que David no sabía era que todos los procesos aleatorios a este traslado serían utilizados por el Señor para formar el carácter del Rey de Israel; así como el de millones de creyentes a través de muchas generaciones.

Hay que comprender que el plan de Dios para convertir a David en rey de Israel involucraba mucho más que una posición de gobierno y de realeza. Esa posición era una posición profética y escatológica; insertada en la teología del final de los tiempos. David, el rey de Israel, sería el precursor de un linaje vestido de eternidad: Jesucristo, el hijo de David, el Hijo de Dios.

Compartimos en la reflexión inicial que las narrativas acerca de las experiencias de David con el Arca del Pacto son un llamado a la atención del creyente. Reiteramos que estas historias bíblicas son un llamado a la atención para todos aquellos que quieren honrar a Dios mientras buscan el cumplimiento del propósito de Dios en sus vidas. Reiteramos que este será el norte al que apuntarán la mayoría de los creyentes en Cristo Jesús luego de esta temporada de aislamiento y de cuarentena.

¿Qué enseñanzas obtuvimos de los análisis y de las reflexiones que compartimos  a través de todas estas semanas? Una de las primeras enseñanzas nos afirmó que el Arca del Pacto era un prototipo de Cristo nuestro Señor. El Arca del Pacto llevaba en su interior la Palabra de Dios (las tablas de la Ley), el maná que descendió del cielo y la vara florecida de Aarón. Así mismo, Cristo es la Palabra de Dios encarnada, Él es el maná vivo que descendió de los cielos y el vencedor de la muerte por su resurrección de entre los muertos.

Otra enseñanza es que el poder de Dios derrota los poderes de todos los ídolos de la tierra. Así como Dagón, el dios de los filisteos, cayó rendido ante el poder de Dios representado en el Arca (1 Sam 5:1-7), así caen también todos los poderes ante el poder de Cristo el Señor (Fil 2:5-11). Esta es una llamada de advertencia para las generaciones actuales. Compartimos lo siguiente sobre esto:

Hay muchas personas así: que saben quién es Dios, que conocen acerca de su poder, que han tenido experiencias poderosísimas con Dios y que conocen las historias y los testimonios de otros, de otras familias y de otros pueblos. Sin embargo, ninguna de estas cosas les convencen para decidir dejar atrás a sus dioses e ir a rendirse ante el Dios vivo. Es más, son capaces de continuar construyendo templos para sus deidades (las riquezas, el humanismo, el poder, etc.) cuando Dios destruye los anteriores. No les tiembla el pulso cuando tienen que pelear contra Dios y contra Su poder y son capaces de masacrar al pueblo del Señor y exhibir sus despojos con sorna y sarcasmo.  (Blog del 4 de Junio de 2020)

La vida después de la cueva nos va a proponer el sincretismo de lo santo de Dios con lo profano de algunos movimientos que procuran manipular la presencia de Dios. Pueden cantar como nosotros, utilizar las mismas Biblias, utilizar el mismo vocabulario que nosotros y hasta parecerse a nosotros. Ya sabemos que no basta que Dios esté en el altar de esos templos. El discernimiento que da el Espíritu de Dios se hará indispensable para poder identificar si hay otros dioses en esos altares. Nuestro Dios no comparte altares: muchos menos Su gloria.   (Blog del 4 de Junio de 2020)

Otra enseñanza clave giró alrededor de lo que el Señor quiere que aprendamos acerca de su gloria:

La agenda después de la vida en cuarentena, después de nuestras cuevas, va a proveer muchas oportunidades para que veamos la manifestación de la gloria de Dios. Vamos a ver la gloria del Señor antes y durante las provisiones milagrosas que nos prodigará el Señor. Vamos a ver esa gloria mientras Él satisface nuestras necesidades básicas. Vamos a ver su gloria en la inauguración de nuevas facilidades que tendremos que adquirir para poder atender miles de nuevos convertidos que vendrán a los pies del Señor.  No podemos permitir que nuestras ansiedades nos traicionen. Tampoco nos podemos permitir  ceder a la tentación de querer equiparar nuestros estilos de vida con las de otros que quizás conocen al Señor, pero nunca han estado realmente comprometidos con Él. No podemos darnos el lujo de definir maneras más fáciles o menos complicadas que lo está definido en la Biblia para tratar con la gloria de Dios. Tenemos que consultar al Señor y asegurarnos de que estamos siendo bíblicamente responsables con la gloria del Señor y con lo que dice Su Santa Palabra...¿Por qué es que todo esto se puede echar a perder? ¿Cuáles son algunas de las causas que producen el que se pierda la manifestación de esa gloria? En muchas ocasiones tiene que ver con la pérdida de la visión de lo que Dios ha hecho hasta aquí; se nubla nuestro entendimiento y nos hacemos esclavos de nuestra obstinación. Esto último le sucedió al pueblo de Israel en varias ocasiones mientras peregrinaban en el desierto.  (Blog del 9 de Junio de 2020)

Reiteramos que la gloria de Dios quiere manifestarse en nuestros hogares. Para que esto suceda es necesario, como decía el Pastor Jack Hayford, que estemos dispuestos a hospedarla.[1]Recordemos que ya para el 1982 Hayford nos decía que la corrupción de esos días anunciaba el tiempo del fin y el fin del tiempo. En la búsqueda de un remedio, decía él, las personas en su ruina comenzarían a buscar al Mesías. Él decía que el centro de la sacudida que experimentaríamos estaría en el hogar; una sacudida desarrollada por Dios para satisfacer las necesidades del alma.  (Blog del 11 de Junio de 2020)

¿No les parece que todo esto es hermoso? Se trata de una promesa que especifica que en los hogares habrá sanidad, esperanza, integridad, y libertad. (Jack) Hayford puntualizaba en su libro que para que esto pudiera  ser posible se hacía necesaria la visitación de Dios a su Iglesia. Creo que el Señor invirtió ese proceso durante esta cuarentena. La gloria del Señor ha descendido en los hogares y ahora se exportará a las Iglesias.  (Blog del 11 de Junio de 2020)

Para eso, debemos convencernos de que hay que hacer un dosel del Calvario (Isa 4:3-5).

Otra enseñanza que obtuvimos en estos análisis es el poder que posee la adoración y la alabanza al Señor. Vimos en esas reflexiones que este era un proceso transformador y radical. Transformador porque si la adoración no nos transforma, entonces no hemos adorado. Radical porque no se trata de un estilo, bautista, metodista, pentecostal, etc., sino de una dimensión a la que el Espíritu Santo lleva a aquellos que adoran en espíritu y en verdad (Blog del 16 de Junio de 2020).

Se trata de adoración Cristo-céntrica, centralizada en Dios y no en nosotros. Lo podemos hacer mientras guardamos silencio, mientras lloramos, si estamos sentados o de pie, saltando o postrados en el altar del hogar o en el del santuario. El texto de la Carta a Los Hebreos señala que no se trata de lo que decimos y sí de lo que estamos dispuestos a escuchar allí: la sangre de Jesús. La sangre de Jesús nos habla de perdón, de transformación, de compromiso y de fidelidad, de vidas transformadas.  (Blog del 16 de Junio de 2020)

Esa enseñanza nos conminaba a examinar nuestros corazones para que pudiéramos ser capaces de identificar cuál es la idea de Dios que tenemos. Recordemos la historia del pueblo de Israel en el desierto cuando Moisés no aparecía (Éxo 32:1-35). La imagen de dios que enviaron a construir era la de Apis, un becerro que representaba el placer sexual y las fiestas. Esa era la idea de dios que ellos tenían. La idea provocada por la adoración a los instintos en los que regularmente caen aquellos que son esclavos de algo o de alguien.  La respuesta a ese examen nos permitirá saber si nosotros, al igual que Israel, nos hemos acostumbrado a caminar ignorando el poder de Dios (Blog del 18 de Junio de 2020).

No existe manera alguna en la que una nación pueda siquiera pretender mantener la integridad social de sus ciudadanos cuando se ha ignorado la presencia de Dios. Son muchos los que procuran la manifestación del poder de Dios, de su Santo Espíritu, pero que no están interesados en mantener una relación personal y correcta con el Señor de la historia. A estos hay que recordarles que no hay poder en las letras, los servicios litúrgicos y los otros símbolos de la fe cuando se ignora la gloria de Dios…. Nuestra realidad es similar a la de David. No existen remedios militares, políticos, económicos, socioculturales ni religiosos para nuestra crisis actual. Nuestra sociedad, nuestra nación necesita encontrarse con Dios. Ese lugar de encuentro se llama Sion. Esto es sinónimo del lugar en el que se encuentra Cristo…El pueblo no va a llegar por sí solo a Sion. Tiene que haber una generación de valientes que decida dirigir al pueblo a ese lugar. Esas generaciones tienen que llegar cantando, danzando, adorando, despojados de sus títulos y de su religiosidad. El pueblo tiene que llegar allí dirigido por valientes que conozcan el poder de Dios y que anhelen que el pueblo adore junto a ellos en Sion. El llamado de Dios es para aquellos que aman a Sion, que aman a Cristo, que aman entrar en esa dimensión espiritual a la que nos lleva la adoración que es pura.  (Blog del 18 de Junio de 2020)

Este tema resultó ser tan intenso que tuvimos que segmentarlo. Un poco más adelante esbozaremos otras enseñanzas acerca de la adoración que formaron parte de estos análisis.

Otra batería de enseñanzas que obtuvimos a través de estos análisis trataba acerca de las motivaciones internas que nos pueden conducir a cometer errores en los proyectos de vida que Dios nos ha asignado. Esto es, podemos poseer los anhelos correctos y aun así ser víctimas de motivaciones alternas que nos inclinen hacia las decisiones equivocadas.

Esto último es vital para cualquier ser humano que quiere alinearse con los programas y los procesos de Dios. Hay que ser conscientes de que cometeremos errores. No es que los podemos cometer: vamos a cometer errores. Cuando esto suceda hay que regresar a la mesa de trabajo y en primer lugar, hay que arrepentirse. Luego de esto, hay que evaluar lo que nos ha sucedido y enmendar nuestras acciones. Al mismo tiempo, hay que identificar cuáles fueron las motivaciones que nos condujeron a cometer ese error. (Blog del 23 de Junio de 2020)

Aprendimos que algunas de esas motivaciones internas pueden ser las siguientes: la ansiedad, el deseo de compararse con los demás, el deseo de conseguir alternativas más fáciles para hacer la voluntad de Dios, la autosuficiencia y los lastres del pasado.

Una batería de enseñanzas muy interesantes es la del amor por la habitación de Dios; la promoción de la intimidad, la total dependencia de Dios y la capacidad para confiar en Él en todas las situaciones que podamos enfrentar en la vida. Esta es la fe en Dios: la vida que se vive cuando nuestra vida está escondida en Dios (Blog del 25 de Junio de 2020).  Al mismo tiempo, esto nos permitió adentrarnos en las responsabilidades que nos impone la gloria de Dios: la responsabilidad individual, la responsabilidad moral y la responsabilidad colectiva (Blog del 30 de Junio de 2020).

El temario de la adoración nos volvió a interceptar y vimos allí lo siguiente:

Recordemos que la adoración Cristiana real y eficaz es trasformativa; los seres humanos que adoramos al Señor experimentamos cómo la adoración nos transforma. De hecho, hay un axioma sociológico y psicológico que describe que uno termina pareciéndose a aquello que uno adora. Sabemos que el dios o los dioses que adoremos terminarán moldeando y configurando nuestro carácter y nuestra personalidad. David tuvo que evaluar si estaba adorando a su autosuficiencia, su posición como rey, sus conquistas del pasado, su comodidad, u otras tantas alternativas que pueden apoderarse del corazón del hombre….Esto provoca que tengamos que acercarnos a la adoración como una experiencia que está en constante crecimiento y que es en sí misma una entidad dinámica. Esto último destaca entonces que se trata de una experiencia personal, aun cuando estemos rodeados de miles de personas. Además, que esta no se puede divorciar de la persona que adora. Hay que añadir a esto que estas aseveraciones proponen que la adoración sea considerada como un esfuerzo sincero y honesto para recrear las condiciones y las experiencias que nos han llevado a tener una relación con Dios  que es cada vez más profunda. La adoración va mucho más allá de un proceso intelectual, envuelve mucho más que datos y conocimientos. La adoración genuina sacude las emociones y nos dirige a la acción Cristiana: Cristocéntrica. Ella comienza con el reconocimiento de la Presencia de Dios y de Su Santa Palabra. Es aquí en donde el corazón del que adora se mueve a una experiencia fundamentada en la Palabra de Dios y es provocado a conocer al Señor un poco más y a glorificarle por lo que Él es.   (Blog del 2 de Julio de 2020).

Todo esto formó parte de las enseñanzas acerca de la necesidad de establecer preludios para nuestra adoración al Señor: cómo prepararnos para entrar y responder a esa Santa Presencia. Esto implica que hay mucho más que una invitación a peregrinar en la vida adorando al Señor. Necesitamos dar a conocer al mundo entero que solo Dios es Dios y que Su Palabra es santa. Tenemos la responsabilidad de que las naciones vecinas, nuestros vecinos y compañeros de trabajo, así como nuestros familiares escuchen las noticias correctas acerca de Dios. Decíamos en esas reflexiones que las noticias cambian cuando esa Presencia divina ocupa el centro del lugar en el que acampa el pueblo de Dios (Blog  del 7 de Julio de 2020).

La buena noticia es que Dios puede ser devuelto al centro de nuestras realidades, de nuestras vidas como seres humanos, así como la de nuestras familias y la de nuestra nación. Para que esto pueda ser posible, hace falta que se levante una generación como la de David que quiera devolver al Señor al centro de todas sus operaciones. Las tormentas y las crisis que experimentamos en este tiempo exigen que se levante un ejército de hombres y mujeres que Dios haya procesado en las cuevas. Ese ejército tiene que levantarse con una sola agenda: llevar la presencia de Dios al centro de nuestro país, de nuestras familias y de nuestros corazones.  (Blog  del 7 de Julio de 2020).

Vimos en esa reflexiones que David decidió que la prioridad más importante de su vida era la de devolver la gloria de Dios al centro de la vida de su pueblo.

Ahora bien, hemos dejado para el final de la primera parte de este resumen un análisis que titulamos “anatomía de un fracaso” (Blog  del 9 de Julio de 2020). Aprendimos en esa reflexión cómo fue que David procesó el fracaso inicial en sus intentos para trasladar el Arca del Pacto a Jerusalén. En primer lugar, vimos que David determinó que la vida tenía que continuar y es por eso que decidió construir edificios, establecer su familia y pelear algunas batallas. La vida continúa después de los fracasos.

En segundo lugar, vimos que David examinó las motivaciones externas que pudieron llevarle a fracasar en ese primer intento. Dentro de esas razones encontramos la ausencia de un plan de trabajo, haber depositado su confianza en una cultura religiosa en vez de en una cultura bíblica, que no se había rodeado de las personas correctas y que había centralizado el poder en sí mismo. Además, David concluye que no había establecido unos controles para este proceso, testimonio de lo cuál es el sacrificio inicial que se hace al comienzo del segundo intento para trasladar el Arca del Pacto a Jerusalén.

A todo esto hay que añadir que David concluye que el primer intento estaba matizado por un pobre manejo de los recursos que tenía disponibles. Esto es, en el primer intento se había invertido mucho para tener buena música, buenas alabanzas, para que las multitudes estuviesen contentas, pero no se realizaron inversiones para que el pueblo fuera provocado a humillarse delante de Dios.

Sabemos que El pobre manejo de los recursos que tenemos, la inversión de las prioridades y un énfasis equivocado, son sin duda alguna otra invitación al fracaso (Blog  del 9 de Julio de 2020).

Este examen de las condiciones externas que pudieron provocar el fracaso inicial de David puede ser utilizado para examinar muchos de los nuestros. Es nuestra intención que el examen de la anatomía de este fracaso nos pueda provocar a ir de rodillas delante del Señor en súplica y en ruego para que el Todopoderoso nos permita continuar ir hacia adelante en la vida y nos conceda otra oportunidad para hacerlo bien. Luego de este examen, David se levantó de esta crisis para aprovechar la segunda oportunidad que Dios le dio. Este joven rey pudo conseguir el éxito en esa segunda ocasión. Pero David no se limitó a conseguir ese éxito. La Biblia dice que David consiguió poder hablar con Dios sentado frente al Arca del Pacto, como sacerdote (2 Sam 7:18), PDT:   (Blog  del 9 de Julio de 2020)

La primera parte de este resumen concluye con una de las preguntas que nos formulamos como parte de estos análisis: ¿cuál sería la opinión que Dios tendría de nosotros si examinara nuestros corazones luego de un fracaso? La buena noticia es que nosotros, al igual que David, podemos alcanzar gracia para una segunda oportunidad.


[1] Hayford, Jack. 1994. La Gloria en su Casa. Miami: Editorial Vida.

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