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Today: Feb 25, 2021
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Reflexiones de Esperanza: La protección de Dios

7 Caerán a tu lado mil, Y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará. (Salmo 91:7, RV 1960)

Nuestras reflexiones acerca del Salmo 91 nos han conducido al análisis de las amenazas que enfrentamos en la vida. En este caso, casi todas las que el escritor de este salmo identifica pertenecen a las áreas de la seguridad física y de la salud.

El escritor del Salmo 91 utiliza el verso siete (7) para presentar una clase de amenaza que puede ser considerada desde esas dos (2) áreas, tanto en el plano general como el del específico. Para esto, él echa mano de una metáfora que era bien conocida por los receptores originales del Antiguo y del Nuevo Testamento: el uso de los números mil y diez mil.

Permítame explicar por qué sabemos que esa metáfora era bien conocida por ambos públicos. El uso de la frase “diez mil” es muy común tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. En casi todas las ocasiones que la encontramos en la Biblia, es utilizada para identificar un grupo o una situación que es innumerable o incontable. En otras ocasiones, esta frase está adscrita a la descripción del poder, de la fuerza y/o de la autoridad que posee aquél o aquello que se describe con esa frase. Repetimos que esto ocurre así en el hebreo y en el griego que se utilizó para escribir la Biblia.

Veamos algunos ejemplos de sus usos:

La capacidad para vencer que posee aquél que es fiel al Señor.

3 Si anduviereis en mis decretos y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, 4 yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá sus productos, y el árbol del campo dará su fruto. 5 Vuestra trilla alcanzará a la vendimia, y la vendimia alcanzará a la sementera, y comeréis vuestro pan hasta saciaros, y habitaréis seguros en vuestra tierra. 6 Y yo daré paz en la tierra, y dormiréis, y no habrá quien os espante; y haré quitar de vuestra tierra las malas bestias, y la espada no pasará por vuestro país. 7 Y perseguiréis a vuestros enemigos, y caerán a espada delante de vosotros. 8 Cinco de vosotros perseguirán a ciento, y ciento de vosotros perseguirán a diez mil, y vuestros enemigos caerán a filo de espada delante de vosotros. 9 Porque yo me volveré a vosotros, y os haré crecer, y os multiplicaré, y afirmaré mi pacto con vosotros. (Levíticos 26:3-9)

La certeza de que esa capacidad proviene de Dios.

15 Pero engordó Jesurún, y tiró coces (Engordaste, te cubriste de grasa); Entonces abandonó al Dios que lo hizo, Y menospreció la Roca de su salvación. …..29 ¡Ojalá fueran sabios, que comprendieran esto, Y se dieran cuenta del fin que les espera! 30 ¿Cómo podría perseguir uno a mil, Y dos hacer huir a diez mil, Si su Roca no los hubiese vendido, Y Jehová no los hubiera entregado? (Deuteronomios 32:15, 29-30)

El resultado de obedecer a Dios.

4 Y subió Judá, y Jehová entregó en sus manos al cananeo y al ferezeo; e hirieron de ellos en Bezec a diez mil hombres. 5 Y hallaron a Adoni-bezec en Bezec, y pelearon contra él; y derrotaron al cananeo y al ferezeo. (Jueces 1:4-5)

 28 Entonces él les dijo: Seguidme, porque Jehová ha entregado a vuestros enemigos los moabitas en vuestras manos. Y descendieron en pos de él, y tomaron los vados del Jordán a Moab, y no dejaron pasar a ninguno. 29 Y en aquel tiempo mataron de los moabitas como diez mil hombres, todos valientes y todos hombres de guerra; no escapó ninguno. 30 Así fue subyugado Moab aquel día bajo la mano de Israel; y reposó la tierra ochenta años. (Jueces 3:28-30)

Como un símbolo de poder humano.

9 Ella dijo: Iré contigo; mas no será tuya la gloria de la jornada que emprendes, porque en mano de mujer venderá Jehová a Sísara. Y levantándose Débora, fue con Barac a Cedes. 10 Y juntó Barac a Zabulón y a Neftalí en Cedes, y subió con diez mil hombres a su mando; y Débora subió con él…. 14 Entonces Débora dijo a Barac: Levántate, porque este es el día en que Jehová ha entregado a Sísara en tus manos. ¿No ha salido Jehová delante de ti? Y Barac descendió del monte de Tabor, y diez mil hombres en pos de él. (Jueces 4:9-10, 14)

3 Ahora, pues, haz pregonar en oídos del pueblo, diciendo: Quien tema y se estremezca, madrugue y devuélvase desde el monte de Galaad. Y se devolvieron de los del pueblo veintidós mil, y quedaron diez mil. 4 Y Jehová dijo a Gedeón: Aún es mucho el pueblo; llévalos a las aguas, y allí te los probaré; y del que yo te diga: Vaya éste contigo, irá contigo; mas de cualquiera que yo te diga: Este no vaya contigo, el tal no irá.” (Jueces 7:3-4)

Como un símbolo de la estimación de alguien que es muy respetado y amado.

2 Y envió David al pueblo, una tercera parte bajo el mando de Joab, una tercera parte bajo el mando de Abisai hijo de Sarvia, hermano de Joab, y una tercera parte al mando de Itai geteo. Y dijo el rey al pueblo: Yo también saldré con vosotros. 3 Mas el pueblo dijo: No saldrás; porque si nosotros huyéremos, no harán caso de nosotros; y aunque la mitad de nosotros muera, no harán caso de nosotros; mas tú ahora vales tanto como diez mil de nosotros. Será, pues, mejor que tú nos des ayuda desde la ciudad. (2 Samuel 18:2-3)

Para expresar e identificar el nivel de confianza que el salmista tiene en el Señor.

6 No temeré a diez millares de gente, Que pusieren sitio contra mí. (Salmo 3:6)

Para identificar la singularidad que posee el amado (El Señor).

10 Mi amado es blanco y rubio, Señalado entre diez mil. (Cantares 5:10)

Para identificar el grado superlativo de la adoración.

6 ¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año? 7 Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma? 8 Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios. (Miqueas 6:6-8)

Para identificar una deuda impagable.

23 Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. 24 Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. 25 A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. 26 Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. 27 El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. (Mateo 18:23-27)

Para identificar una fuente única e insustituible.

14 No escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos amados. 15 Porque aunque tengáis diez mil ayos (paidagōgos, G3807) en Cristo, no tendréis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio. 16 Por tanto, os ruego que me imitéis.  (1 Corintios 4:14-16)

Para definir una cantidad superlativa de palabras, en este caso habladas con el don de lenguas.

18 Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros; 19 pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida. (1 Corintios 14:18-19)

Para destacar el poder de Dios que protege a aquellos que se le acercan:

22 sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles (Hebreos 12:22)

Hay que señalar que el texto traducido como “muchos millares” proviene del griego “murias” (G3461, “muriasin angelón”). Este concepto significa 10,000.

 Estos son solo algunos ejemplos del uso que se le da a esa frase en la Biblia.

Como decía Calvino en su comentario acerca del Salmo 91, es obvio que el escritor de este salmo estaba describiendo en el verso siete (7) unos privilegios que posee el creyente. Se trata, según decía él, de la protección de males cuya naturaleza es inminente. Calvino decía como parte de las conclusiones a las que él llegó en su análisis de este verso, que este salmista describe en este salmo algunas de sus  experiencias personales con la verdad.

Ahora bien, este verso es uno muy difícil de comprender. Por un lado, porque hay estudiosos que se han preguntado si su mensaje es literal o simbólico. Por otro lado, porque algunas interpretaciones de este chocan, o entran en conflicto con otros pasajes bíblicos. Por ejemplo, la Carta a los Hebreos nos dice que hay creyentes que pudieron evitar el filo de la espada, que sacaron fuerzas de debilidad, que se hicieron fuertes en batallas, y que pusieron en fuga ejércitos extranjeros. Pero al mismo tiempo nos dice que hay otros que experimentaron vituperios y azotes, que experimentaron prisiones y cárceles, que fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba y muertos a filo de espada (Hebreos 11:33-37). La Biblia dice que el mundo no era digno de ninguno de ellos (v. 38).

El salmista que escribe el Salmo 44 señala que los fieles eran asesinados todos los días a causa  de hacer lo que es correcto (Salmo 44:22). Todo esto parece ser una contradicción, pero nosotros sabemos que la Biblia no se contradice. No podemos obviar el hecho de que hay un ejemplo de una dicotomía similar a esta en el Evangelio. Se trata de los versos 16 y 18 del capítulo 21 del Evangelio de Lucas: “Mas seréis entregados aun por vuestros padres, y hermanos, y parientes, y amigos; y matarán a algunos de vosotros; ….Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá.”  

Conociendo las dicotomías que encontramos en estos pasajes bíblicos, tenemos que preguntarnos lo siguiente: ¿cuál es entonces el mensaje que nos comunica este salmo; que nos comunican estos pasajes bíblicos? No parece que hay respuestas sencillas para esta interrogante. Por un lado, podemos espiritualizar estas aseveraciones y concluir que se trata de una protección contra las amenazas que hacen los espíritus del mal. Esa es la conclusión a la que han llegado muchos rabinos a través de la historia. El Rashi, un comentario bíblico del medioevo, llega a esa conclusión. Miles de millares de demonios caerán ante el hombre que es guardado por la verdad de Dios. El Midrash Shocher Tov  explica lo mismo añadiendo que se trata de una protección para el hombre de fe.[1]

No obstante, hay una propuesta que se ha venido considerando desde hace algunos años. Esta propuesta, aunque luce un tanto arriesgada, no carece de una estructura bíblica sólida. Se trata del análisis del verbo que se traduce en este verso como “llegarán” (“nâgash”, H5066).

Este verbo se utiliza en más de 100 ocasiones en el Antiguo Testamento y casi siempre se traduce como acercarse (“vayigash”) o traer cerca. Sin embargo, algunas de sus otras acepciones son atacar, hacer adorar, presentar, aducir, hacer retirar (“stand back”) o causar que uno se acerque para tener intimidad.[2]

“Retirarse” fue el uso que le dieron a este concepto los pobladores de Sodoma cuando le exigieron a Lot que se quitara de en medio para que ellos pudieran cometer la fechoría que se habían propuesto (Genesis 19:9). “Apartar” es el uso que el profeta Isaías le da en el capítulo 49 de su Libro (Isa 49:20). O sea, hacer espacio para uno. En el verso ocho (8) del capítulo 41 del libro de Job es traducido como ponerle la mano encima (DHH, NVI, NTV, PDT), sujetar (TLA), agarrar (Nueva Biblia Viva). Todos estos ejemplos forman parte del análisis provisto por el Brown Drive Briggs Hebrew and English Lexicon. Este es un recurso académico de primer orden.

A base de esto, ¿cuál es entonces el mensaje que nos comunica el verso siete (7) del Salmo 91? Es cierto que este verso está dejándonos saber que aquellos que habitan al abrigo del Altísimo y moran bajo la sombra del Omnipotente poseen una defensa espiritual inexpugnable. Es también cierto que ese verso nos está diciendo que el Señor ha prometido protección contra las amenazas y los ataques a nuestra seguridad física y a nuestra salud.  Esa protección incluye que estos ataques no lograrán hacer que nos retiremos (Genesis 19:9). Estos ataques no nos harán formar parte de sus espacios o radios de acción (Isaías 49:20. Esos ataques no nos van a sujetar, no nos pondrán las manos encima (Job 41:8).

Sabemos que estos ataques pueden surgir de ambientes de violencia física o de peligros a nuestra salud. No obstante, si seguimos los modelos bíblicos podemos concluir que esas amenazas y estos ataques  pueden surgir de algo o de alguien a quien tenemos en alta estima (2 Samuel 18:2-3). Estos ataques pueden surgir de una deuda impagable (Mateo 18:23-27).

Por otro lado, esas amenazas pueden ser permitidas para retar nuestra confianza en el Señor (Salmo 3:6) o para que validemos la singularidad que posee el Amado de nuestras almas (Cantares 5:10). Estos ataques pueden surgir para ayudarnos a revisar lo que le ofrecemos al Señor como adoración (Miqueas 6:6-8). Estos pueden surgir para que comprobemos el poder que Dios tiene disponible para proteger a aquellos que se le acercan.

Las frases “Caerán a tu lado mil, Y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará” pueden entonces ser parafraseadas. Los ataques a nuestra izquierda y a nuestra derecha son reales, pero estos no nos detendrán. Los ataques a nuestra izquierda y a nuestra derecha son reales, pero estos no nos sujetarán. Los ataques a nuestra izquierda y a nuestra derecha son reales, pero estos no nos harán formar parte de sus espacios operacionales, no nos conquistarán, no nos harán retroceder.

Los ataques a nuestra izquierda y a nuestra derecha son reales, pero estos no nos harán adorar a otro Dios. Los ataques a nuestra izquierda y a nuestra derecha son reales, pero estos solo servirán para retar nuestra confianza en el Señor. Los ataques a nuestra izquierda y a nuestra derecha son reales, pero estos solo servirán para que validemos el valor que Cristo tiene para nosotros. Los ataques a nuestra izquierda y a nuestra derecha son reales, pero estos solo servirán para que comprobemos el poder que Dios tiene disponible para proteger a aquellos que se le acercan.

Es por esto que el salmista dice que esos ataques podrán estar ahí pero que no llegarán. No llegarán a anquilosarnos, no llegarán a paralizarnos, no llegarán a hundirnos, no llegarán a minar nuestra confianza en el Señor.

El escritor del Salmo 91 tiene la razón, él dice la verdad: “Caerán a tu lado mil, Y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará.


[1]  Hay un buen resumen acerca de esto en el siguiente libro: Tehillim: A new translation with a commentary anthologized from Talmudic, Midrashic and Rabbinic Source, Overview by Rabbi Avrohom Chaim Feuer, Vol. 1 p. 1138. Mesorah Publications, LTD, 2013.  

[2] Brown, F., Driver, S. R., & Briggs, C. A. (1977). Enhanced Brown-Driver-Briggs Hebrew and English Lexicon (pp. 620–621). Oxford: Clarendon Press.

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