fbpx
Today: Apr 11, 2021
Today: Apr 11, 2021

Reflexiones de Esperanza: Los ángeles de Dios: Las bendiciones que garantiza la presencia del Todopoderoso (Parte II)

11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos. (Salmo 91:11)

El verso 11 del Salmo 91 nos expone la necesidad de conocer los ministerios de los ángeles. Esto es, según se describen en la Palabra de Dios. Sabemos que ellos son mensajeros celestiales, creados y destacados para hacer la voluntad de Dios, y levantar la adoración celestial. Los conceptos utilizados tanto en griego (“aggelos”, G32; se lee “angelos”) como en hebreo (“malʼâk”, H4397), son traducidos como “mensajero.” Esta traducción se debe a que una de sus funciones más conocidas es la entrega de mensajes celestiales.

En algunas ocasiones la Biblia se refiere a ellos como “hijos de Dios” y “huestes celestiales” que están frente a la Presencia de Dios. Estos títulos sirven en sus contextos para destacar la grandeza de ellos, su poderío y las acciones que Dios desarrolla a través de ellos.

Hay una nomenclatura desarrollada acerca de títulos angelicales tales como arcángel (1 Tes 4:16), querubines (Éxo 25:19; 37:8), serafines (Isa 6:2,6), etc. El espacio con el que contamos para esta reflexión no nos permite abundar sobre esas clasificaciones.

Tal y como hemos dicho antes, las aseveraciones que realiza el escritor del Salmo 91 acerca de estos seres celestiales nos expone a la necesidad de conocer lo que dice la Biblia acerca de las funciones y de los ministerios de los ángeles. Repasemos algunas de las operaciones y de las funciones que la Biblia le adscribe a esto seres celestiales.

Son ángeles los que comunican algunos mensajes proféticos para ser documentados (Zac 1:7-13; Apoc 1:1-2; 10:8-11; 17:7; 19:9; 22:8-9). Ellos también anuncian la llegada del cumplimiento de la Gracia con el nacimiento de Juan (Lcs 1:8-20), el nacimiento de Jesús (Lcs 1:26-38), y la llegada de la primera Navidad (Lcs 2:8-15). Son ángeles los que anuncian que la tumba está vacía porque Cristo había resucitado (Mat 28:1-6). Son ángeles los que anuncian que Aquél que había sido tomado, arrebatado al cielo, regresaría tal y como se había ido al cielo (Hch 1:10-11).

Vimos en la reflexión anterior que los ángeles del Señor no permiten que los seres humanos se postren ante ellos y mucho menos que los adoren. En esa misma reflexión tuvimos la oportunidad de revisar una narrativa bíblica en la que un ángel fue enviado a intervenir en una situación por la que atravesaba una joven egipcia llamada Agar, sierva de Abraham (Gn 16:6-16). Esa narrativa nos llevó a concluir que esa intervención angelical tenía como propósito central devolver la esperanza a Agar de modo que ella pudiera ver el cumplimiento de la palabra profética que había sido hablada sobre ella.

Hay un dato muy interesante que debemos destacar. Los especialistas en el análisis textual del Antiguo Testamento han destacado algunos datos muy interesantes acerca de los ángeles en el libro del Génesis. Uno de ellos es que ninguno de los ángeles que participan en las narrativas de ese libro aparece con alas. Ellos aparecen solos (Gn 21:17; 22:11, 15), acompañando al Señor (Gn 18:1-15), bajando y subiendo al cielo por escaleras (Gn 28:12-13),  apareciendo en los sueños de algunos patriarcas (Gn 31:11), y/o peleando con alguno de ellos (Gn 32:24-32; Ose 12:3-5). Repetimos, hay descripciones de ángeles con alas en otros libros de la Biblia (Isa 6); no así en el libro del Génesis, ni en los Evangelios. De hecho, con la excepción del libro del Apocalípsis, no encontramos ángeles con alas en el Nuevo Testamento.

Lo que sí ha sido reconocido desde el Génesis hasta el Apocalípsis como una de las funciones angelicales es el ministerio de la protección del creyente. Veamos algunos ejemplos:

7 El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, Y los defiende. (Salmo 34:7)

Esa función protectora y liberadora es descrita en varias narrativas bíblicas. Veamos algunos ejemplos:

22 Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen daño, porque ante él fui hallado inocente; y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo. (Daniel 6:22)

17 Entonces levantándose el sumo sacerdote y todos los que estaban con él, esto es, la secta de los saduceos, se llenaron de celos; 18 y echaron mano a los apóstoles y los pusieron en la cárcel pública.

19 Mas un ángel del Señor, abriendo de noche las puertas de la cárcel y sacándolos, dijo: 20 Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida (mensaje de salvación).  (Hechos 5:17-20)

El pueblo de Israel reconocía esa función no solo como parte de su vida diaria, sino de su futuro como pueblo de Dios. Así también lo reconoció la Iglesia del Nuevo Testamento. Es por esto que encontramos porciones bíblicas en las que se nos narran operaciones que Dios puso en las manos de un ángel cuando estaba en juego el futuro, la seguridad y la integridad del pueblo de Dios. Veamos algunos ejemplos:

19 Y el ángel de Dios que iba delante del campamento de Israel, se apartó e iba en pos de ellos; y asimismo la columna de nube que iba delante de ellos se apartó y se puso a sus espaldas, 20 e iba entre el campamento de los egipcios y el campamento de Israel; y era nube y tinieblas para aquéllos, y alumbraba a Israel de noche, y en toda aquella noche nunca se acercaron los unos a los otros.” (Éxodos 14:19-20)

20 He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado. 21 Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él. 22 Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren. 23 Porque mi Angel irá delante de ti, y te llevará a la tierra del amorreo, del heteo, del ferezeo, del cananeo, del heveo y del jebuseo, a los cuales yo haré destruir. (Éxodos 23:20-23)

Esta función también puede ser identificada en algunos pasajes del Nuevo Testamento.

6 Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel. 7 Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos. 8 Le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme. 9 Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión. 10 Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y salidos, pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él.  (Hechos 12:6-10)

Al mismo tiempo, encontramos narrativas bíblicas en las que se nos explica que otra de las funciones de los ángeles era la de consolar al angustiado y/o al cansado. Veamos algunos ejemplos:

9 En toda angustia de ellos él fue angustiado, y el ángel de su faz los salvó; en su amor y en su clemencia los redimió, y los trajo, y los levantó todos los días de la antigüedad. (Isaías 63:9)

10 Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás. 11 El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.  (Mateo 4:11)

41 Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, 42 diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. 43 Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle. 44 Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.   (Lucas 22:41-44)

21 Entonces Pablo, como hacía ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no zarpar de Creta tan sólo para recibir este perjuicio y pérdida. 22 Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave. 23 Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, 24 diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo.”  (Hechos 27:21-24)

¡Hermosas experiencias bíblicas!:¿no lo cree? Pero hay una pregunta que se repite con mucha frecuencia cuando se ofrecen estudios bíblicos en los que aflora este tema: ¿Por qué experimentamos una disminución drástica en la manifestación de los ángeles en el Nuevo Testamento y en la historia de la Iglesia? La respuesta a esta pregunta requiere que visitemos por los menos un par de narrativas bíblicas que encontramos en el Nuevo Testamento.

26 Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y vé hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto. 27 Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar, 28 volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías. 29 Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro. 30 Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees? 31 Él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él.  (Hechos 5:26-31)

Hay que observar que es cierto que es un ángel del Señor el que dirige a Felipe hasta el encuentro con ese personaje llamado el eunuco de Candace, la reina de los etíopes. No obstante, es el Espíritu Santo el que toma el control de ahí en adelante.

Veamos otro ejemplo bíblico:

3 Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio. 4 Él, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. 5 Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. 6 Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas. 7 Ido el ángel que hablaba con Cornelio, éste llamó a dos de sus criados, y a un devoto soldado de los que le asistían; 8 a los cuales envió a Jope, después de haberles contado todo…….22 Ellos dijeron: Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a su casa para oir tus palabras. 23 Entonces, haciéndoles entrar, los hospedó. Y al día siguiente, levantándose, se fue con ellos; y le acompañaron algunos de los hermanos de Jope. 24 Al otro día entraron en Cesarea. Y Cornelio los estaba esperando, habiendo convocado a sus parientes y amigos más íntimos. (Hechos 10:3-8, 22-24)

A grosso modo, esta es la historia de la revelación que recibe un centurión romano en la cual se instruye que envíe a buscar al Apóstol Pedro. Es ese apóstol el que le podría explicar en detalle en qué consiste el mensaje del Evangelio de Jesús.

Es interesante lo que hace aquí Lucas, el escritor de este libro. Él nos dice que las figuras angelicales no son necesarias aquí desde que se opera la entrega del mensaje del Evangelio. ¿Por qué? Porque llega la presencia del Espíritu Santo. Veamos lo que dice el resto de esta narrativa bíblica. Esto nos permitirá sustentar cómo es que hemos llegado a esa conclusión.

44 Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. 45 Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. 46 Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios. 47 Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?

48 Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días.   (Hch 10:44-48)

¿Significa esto que los ministerios de los ángeles han cesado? Claro que no; los ministerios de los ángeles no han cesado. La Biblia dice que hay ocasiones en las que hasta los hemos hospedado sin darnos cuenta (Hebreos 13:2). Dios puede y sigue empelando sus ángeles conforme a Su santa voluntad. De esto no debe haber duda alguna. Lo que ha sucedido es que tal y como hemos visto en los pasajes bíblicos que hemos citado, la Iglesia ha aprendido a depender cada vez más del Espíritu Santo, la Tercera Persona de la Trinidad y cada vez menos de los ángeles.

Hemos visto hasta aquí que los ángeles pueden ser enviados por el Señor para proteger, para guardar, para liberar, para consolar y para comunicar algún mensaje celestial. Ahora bien, ¿cuál es entonces el mensaje que nos comunica el verso 11 del Salmo 91? Leamos ese verso 11 en otra versión bíblica:

porque él dará orden a sus ángeles para que te protejan a dondequiera que vayas. (Salmo 91:11, DHH)

De entrada tenemos que reconocer que ese verso dice que los ángeles no son autónomos. O sea, no pueden responder por iniciativa propia. El escritor de este salmo nos confirma que los ángeles llegan a proteger a los creyentes por órdenes específicas del Señor. Esas órdenes (“tsâvâh”, H6680), esos comandos, implican poner en orden y/o constituir aquello que se ha enviado a proteger.

El salmista dice aquí que la orden específica que reciben los ángeles en este contexto es el de guardarnos (“shâmar,” H8104) en todos nuestros caminos. Esa acción puede ser definida como la acción de protegernos, de guardarnos, pero además, entre otras cosas puede ser traducida como la acción de construir un seto para nuestra protección, prestarnos atención, observarnos, reservarnos, preservarnos y vigilarnos. O sea, que este escritor está diciendo que hay ángeles observándonos todo el tiempo.

Estos datos nos permiten concluir que esta orden no describe un evento. La orden del Señor describe un proceso continuo de protección y de cuidado de los creyentes.

Este es también el principio fundamental que describe el Salmo 34 y que hemos anteriormente. El ejército celestial tiene instrucciones divinas, órdenes celestiales de establecer un campamento alrededor de aquellos que aman al Señor. Esta no es la descripción de un evento ocasional. Repetimos que estas aseveraciones describen un proceso continuo y permanente.

¿Qué significado puede tener en todo esto la frase “en todos tus caminos” o “a dondequiera que vayas”?  El concepto utilizado aquí se explica por sí solo. Se trata del concepto “derek” (H1870), cuyas traducciones posibles son las siguientes:

  • camino                       
  • curso de la vida       
  • modo de acción       
  • formas, modos, clases
  • conversación  
  • costumbre            
  • viajes                      
  • peregrinos
  • camino alto    
  • laterales, junto a camino                             
  • oriente (el este)

La Biblia dice que en el “derek” (camino) de Shur fue que el ángel de Jehová halló a Agar (Genesis 16:7). La Biblia dice que las hijas de Lot temían que no se pudiera cumplir en ellas el “derek” (la costumbre[1]) de toda la tierra (Genesis 19:31). La Biblia dice que Eleazar, el mayordomo de Abraham, estaba maravillado ante las reacciones de Rebeca porque veía en ellas que el Señor había hecho prosperar su “derek” (jornada) (Genesis 24:21). La Biblia dice que Jacob hizo votos delante del Señor pidiendo ser guardado en el “derek” (viaje) que iba a emprender (Genesis 28:20). La Biblia dice que Elí estaba sentado en el “derek” (junto al camino) cuando recibió la noticia de la muerte de sus hijos y de que los filisteos se habían apoderado del Arca del Pacto (1 Sam 4:12-18). La Biblia dice que la mujer insensata se sienta en una silla para llamar a los “derek” (los que pasan por el camino, los peregrinos) (Proverbios 9:15-18). Esta definición de peregrinos es la misma que se utiliza en el capítulo 35 del libro de Isaías (Isaías 35:8). La puerta del “derek” (oriental) es una de las que mide el profeta Ezequiel (Ezequiel 40:10). Estos son solo algunos ejemplos de las más de 600 ocasiones en que este concepto es utilizado en la Biblia.

Estos datos nos permiten llegar a algunas conclusiones. El escritor del Salmo 91 nos está diciendo que los ángeles del Señor tienen instrucciones de hacer algo que va más allá de protegernos en el camino. Ellos tienen las instrucciones de protegernos, de guardarnos, de construir un sistema para nuestra protección, prestarnos atención, observarnos, reservarnos, preservarnos y vigilarnos. Podríamos decir que ellos han recibido las órdenes de Dios de hacer todo esto en nuestros caminos, durante el curso de nuestra vida, con nuestros modos de acción, nuestras peregrinaciones, nuestras costumbres y hasta con aquello que yace a los costados de nuestras jornadas.

Esta es una promesa de Dios y nuestro Señor, que es fiel, está empeñado en cumplirla y hacerla realidad en todos aquellos que le aman y buscan Su rostro con todo el corazón.


[1] En este caso, ser dadas en casamiento.

Leave a Reply