January 18th, 2026
1040 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 18 de enero del 2026
“Familias dirigidas por el Espíritu Santo”
“Toda la tierra reconocerá al Señor y regresará a él; todas las familias de las naciones se inclinarán ante él. 28 Pues el poder de la realeza pertenece al Señor; él gobierna a todas las naciones. 29 Que los ricos de la tierra hagan fiesta y adoren. Inclínense ante él, todos los mortales, aquellos cuya vida terminará como polvo. 30 Nuestros hijos también lo servirán; las generaciones futuras oirán de las maravillas del Señor.” (Sal 22:27-30, NTV)
Hace cerca de 30 años tuve la oportunidad de leer un artículo escrito por el Dr. David Popenoe. Para aquella época Popenoe era profesor de sociología en la Universidad de Rutgers.[1] El título de esa publicación es “We Are What We See: The Family Conditions for Modeling Values for Children.”[2]
Un dato que me llamó la atención de ese artículo fue la manera como este distinguido académico resumió las formas y maneras que la sociedad ha utilizado para acercarse a la crianza de los hijos y cómo es que estos acercamientos han comenzado a deteriorarse luego de haber alcanzado avances significativos. A continuación, una cita directa de esta publicación:
“Los cambios en la infancia occidental durante los últimos siglos han sido notables. En la era preindustrial europea, una época de alta mortalidad infantil, cuando la vida para muchos era "desagradable, brutal y corta", la infancia no parece haberse considerado como una esfera de la vida completamente separada de la edad adulta. Los niños eran considerados "adultos pequeños" y, en cuanto podían, se esperaba que desempeñaran las tareas de un adulto. Con la lucha por la existencia dominando toda la vida, había poco tiempo para la infancia o la crianza tal como las concebimos hoy.
Con el auge, hace varios siglos, de la revolución industrial y la familia nuclear moderna (la familia de marido y mujer que viven separados de otros familiares), la infancia se convirtió en un fenómeno muy diferente. Las nuevas condiciones económicas permitieron a muchas madres dedicarse por completo a la crianza, el hogar se convirtió en un ámbito principalmente privado y la visión de los niños y la infancia cambió significativamente. Los niños pasaron a ser considerados muy diferentes de los adultos y la infancia se convirtió en un tiempo de juego, de menores responsabilidades laborales y de aprendizaje formal. La calidad de las experiencias de la primera infancia comenzó a considerarse una influencia fundamental en el desarrollo de la edad adulta y se consideraba que cada niño tenía una personalidad única que desarrollar, en lugar de nacer con vicios que debían eliminarse. La nueva familia priorizó el desarrollo infantil. Para ayudar a las familias, surgió la industria juguetera, junto con la industria del libro infantil y una gran variedad de instalaciones y servicios diseñados especialmente para niños.
Si bien estos cambios quizá no generaron una "época dorada" para los niños, sin duda representaron una mejora monumental con respecto a la forma en que se criaba a los niños en el pasado. Además, se puede argumentar con convicción que la forma familiar que impulsó esta nueva noción de infancia fue fundamental para generar muchos de los logros sociales de la época moderna, especialmente el individualismo orientado al logro y la democracia liberal. Porque sin duda, el carácter de la familia moldea el carácter de la sociedad tanto como viceversa, y estos fueron los valores que se inculcaron en el nuevo hogar burgués.
Hoy en día, gran parte de la sociedad moderna está comenzando a retornar al modelo preindustrial anterior. Si bien la vida es económica y médicamente mucho más segura que nunca para la mayoría de los niños y los métodos de crianza se han vuelto cada vez menos punitivos y autoritarios, muchos aspectos del entorno doméstico han empeorado para ellos. Con la irrupción de la publicidad y la industria del entretenimiento organizado y la cultura popular, a menudo saturada de sexo y violencia que ellos tienen que enfrentar, la infancia ya no es el período relativamente protegido que ha sido en los últimos siglos. Los niños son empujados a una cultura adulta a una edad temprana, tal como lo fueron en la época anterior.
El entorno de la crianza también se ha deteriorado en otros aspectos. Muchas comunidades se han vuelto menos seguras y más anónimas, y las familias que crían niños se sienten cada vez más aisladas. Las denuncias de abuso y negligencia infantil se han quintuplicado en las últimas dos décadas desde que se llevan registros detallados. Quizás lo peor de todo, por su generalización y sus consecuencias, es que el tiempo crucial que los padres dedican a la crianza de sus hijos ha disminuido, en gran medida debido a la ausencia de padres y madres [porque estos se encuentran] en el lugar de trabajo.
Este nuevo conjunto de condiciones de crianza ha tenido consecuencias desafortunadas y predecibles para el bienestar de los niños. La delincuencia juvenil ha aumentado casi un 600% en las últimas tres décadas y el suicidio [entre los] adolescentes se ha triplicado. La violencia juvenil se ha vuelto mucho más letal. Se han observado aumentos notables en el abuso de sustancias, los trastornos alimentarios y las tasas de depresión entre los adolescentes. En otras palabras, mientras las sociedades han avanzado económicamente, la condición moral y emocional de niños y jóvenes se ha deteriorado. La trágica ironía es que se suponía que el avance económico habría mejorado la vida de los jóvenes y, por ende, la calidad de vida de las generaciones futuras.” [3] (traducción libre)
No sé si a los lectores les impacta conocer que es reciente el entendimiento de la infancia como un tiempo que debe ser dedicado a la educación y a la formación de la personalidad de nuestros niños. Ni mencionar el desarrollo de “la industria juguetera, junto con la industria del libro infantil y una gran variedad de instalaciones y servicios diseñados especialmente para niños.” Ahora bien, lo que resulta casi inverosímil es el deterioro que ha sufrido el manejo de esta etapa, así como la de la adolescencia. Particularmente cuando este ocurre a causa y en medio de los avances económicos que hemos experimentado en casi todo el planeta.
Poepone postuló en ese artículo que gran parte de ese deterioro está ligado a lo que los infantes y los adolescentes observan en el seno familiar y en la sociedad en la que se desarrollan. Un dato sobresaliente es que este influyente académico presentó todo esto hace cerca de tres (3) décadas.
Los estudios recientes acerca de la familia han demostrado cuánto han empeorado los indicadores que se utilizan para medir el estado de la familia actual y del lugar de la infancia y la adolescencia en el seno familiar.
Es muy importante destacar que todos estos indicadores revelan la ausencia del consejo bíblico en la vida de las familias que sufren estos embates. Veamos lo que la Biblia dice acerca de la infancia
La Biblia dice que Dios creó a mano nuestros cuerpos en el vientre de nuestras respectivas progenitoras. Por lo tanto, no podemos ser irresponsables con el cuidado y el desarrollo de esas criaturas.
“Tú fuiste quien formó todo mi cuerpo; tú me formaste en el vientre de mi madre.” (Sal 139:13, DHH)
La Biblia dice que los hijos son un regalo del Señor (NTV), parte de la herencia que Él nos ha obsequiado. Ella también dice que son como flechas que están en las manos de un guerrero. Es un secreto a voces que tenemos que aprender a “gerenciar” con responsabilidad la herencia que Dios coloca en nuestras manos. Al mismo tiempo, tenemos que comprender que esas saetas necesitan ser preparadas y lanzadas a un blanco escogido.
“3 He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre. 4 Como saetas en mano del valiente, Así son los hijos habidos en la juventud.” (Sal 127:3-4, RV1960)
La Biblia también dice que Dios tiene planes con los infantes desde antes de que estos nazcan. Es la responsabilidad de los padres y tutores no echar a perder el propósito que el Señor tiene con cada uno de ellos.
“5 Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. 6 Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño. 7 Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande. 8 No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová.” (Jer 1:5-8)
Hay muchos pasajes bíblicos que podemos continuar citando. No obstante, hay uno que tiene que ser considerado como argumento central de este análisis. Este señala que la responsabilidad que tenemos con los infantes trasciende el cuidado y la educación de estos. Ese pasaje señala que aquellos que hacen que los infantes caigan en pecado serán sometidos al juicio de Dios.
“18 Por ese tiempo, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: —¿Quién es el más importante en el reino del cielo? 2 Jesús llamó a un niño pequeño y lo puso en medio de ellos. 3 Entonces dijo:—Les digo la verdad, a menos que se aparten de sus pecados y se vuelvan como niños, nunca entrarán en el reino del cielo. 4 Así que el que se vuelva tan humilde como este pequeño es el más importante en el reino del cielo. 5 »Todo el que recibe de mi parte a un niño pequeño como este, me recibe a mí; 6 pero si hacen que uno de estos pequeños que confía en mí caiga en pecado, sería mejor para ustedes que se aten una gran piedra de molino alrededor del cuello y se ahoguen en las profundidades del mar.” (Mat 18:1-5, NTV)
Todos estos versículos nos recuerdan el propósito divino y el valor de los infantes y los adolescentes, destacando su importancia en el plan de Dios y la alegría que aportan a las familias y las comunidades.
Un artículo acerca de este tema que fue publicado el año pasado, presenta siete (7) problemas comunes que enfrenta la familia de la posmodernidad.[4] Estos problemas fueron presentados como el resultado del deterioro o decadencia natural y del fluir de las dinámicas familiares de esta generación. Adelantamos aquí que los escritores de este artículo presentaron alternativas para el manejo de estos problemas. Nosotros analizaremos esas soluciones en las próximas reflexiones. A continuación, un resumen de estos:
“La comunicación eficaz es la base de cualquier dinámica familiar sana. Sin ella, pueden surgir rápidamente malentendidos, conflictos y sentimientos de aislamiento. Una comunicación deficiente puede provocar diversos problemas, como la mala interpretación de las intenciones, el resentimiento y el distanciamiento emocional.” (traducción libre)
2. Estrés financiero
“Los problemas financieros son una de las fuentes más comunes de estrés en las familias. Tener problemas económicos puede generar tensión, discusiones e inseguridad. Ya sea por la pérdida del empleo, gastos inesperados o una mala administración del dinero, los problemas financieros pueden afectar gravemente las relaciones familiares.” (traducción libre)
3. Desacuerdos en la crianza
“En lo concerniente a la crianza de los hijos, los padres suelen tener ideas diferentes sobre la disciplina, los valores y las expectativas. Estos desacuerdos pueden generar conflicto, confusión e inconsistencia en la crianza. Una crianza inconsistente puede hacer que los niños se sientan inseguros o confundidos con respecto a los límites y las expectativas.” (traducción libre)
4. Rivalidad entre hermanos
“La rivalidad entre hermanos es parte natural de la vida familiar, pero cuando se vuelve excesiva, puede provocar peleas constantes y tensión emocional. Las diferencias de edad, personalidad o atención de los padres pueden exacerbar los sentimientos de competencia y celos entre hermanos.” (traducción libre)
5. Falta de tiempo de calidad juntos
“En el mundo ajetreado de hoy, muchas familias tienen dificultades para pasar suficiente tiempo de calidad juntos. Entre el trabajo, la escuela, las actividades extracurriculares y las obligaciones sociales, es fácil que los miembros de la familia se desconecten. Esto puede generar sentimientos de abandono, soledad y frustración.” (traducción libre)
6. Divorcio o Separación
“El divorcio o la separación es un asunto difícil y emocionalmente complejo para cualquier familia. Puede generar sentimientos de pérdida, ira y confusión en todos los miembros de la familia, especialmente en los niños. Las consecuencias emocionales pueden generar conflictos y dificultades constantes para adaptarse a la nueva dinámica familiar.” (traducción libre)
7. Problemas de salud mental
“Los problemas de salud mental, como la depresión, la ansiedad o el abuso de sustancias, pueden afectar significativamente la dinámica familiar. Cuando un miembro de la familia tiene problemas de salud mental, puede generar estrés y tensión emocional para todos los miembros del hogar.” (traducción libre)
Hay que reconocer que este artículo no pretende ser un análisis académico profundo ni exhaustivo acerca de este tema. Por ejemplo, este no considera el rol de los teléfonos celulares en la vida familiar. No obstante, hay que reconocer que resume con precisión lo que podemos calificar como “el caldo de cultivo” que propicia el deterioro agigantado de los escenarios para el desarrollo de los infantes y los adolescentes en muchas de las familias de esta época.
Al mismo tiempo, es extraordinariamente interesante ver que la mayoría de estos problemas no existían o no eran significativos hace algunas décadas.
En medio de todo esto tenemos que subrayar que el consejo bíblico ofrece alternativas poderosas para contrarrestar todos y cada uno de estos.
Tomemos como ejemplo lo que dice la Biblia acerca de la comunicación. A continuación,
algunos pasajes que trabajan con este tema.
“Precipitarse a responder antes de escuchar los hechos es a la vez necio y vergonzoso.”
(Pro 18:13, NTV)
Este pasaje afirma la importancia de escuchar (“shaw-mah'”, H8085), con diligencia, atentamente, con discernimiento, como la clave para una comunicación sana y efectiva.
“25 Así que dejen de decir mentiras. Digamos siempre la verdad a todos porque nosotros somos miembros de un mismo cuerpo…. 29 No empleen un lenguaje grosero ni ofensivo. Que todo lo que digan sea bueno y útil, a fin de que sus palabras resulten de estímulo para quienes las oigan.” (Efe 4:25, 29, NTV)
“19 Mis amados hermanos, quiero que entiendan lo siguiente: todos ustedes deben ser rápidos para escuchar, lentos para hablar y lentos para enojarse. 20 El enojo humano no produce la rectitud que Dios desea.” (Stgo 1:19-20, NTV)
“6 Que sus conversaciones sean cordiales y agradables, a fin de que ustedes tengan la respuesta adecuada para cada persona.” (Col 4:6, NTV)
“La respuesta apacible desvía el enojo, pero las palabras ásperas encienden los ánimos. 2 La lengua de los sabios hace que el conocimiento sea atractivo, pero la boca de un necio escupe tonterías. 3 Los ojos del Señor están en todo lugar, vigilando tanto a los malos como a los buenos. 4 Las palabras suaves son un árbol de vida; la lengua engañosa destruye el espíritu.” (Pro 15:1-4, NTV)
Podemos realizar ejercicios similares con los otros seis (6) problemas identificados en el artículo que acabamos de citar. Reconocemos que los lectores pueden realizar esta tarea. Esto les producirá mayores y mejores beneficios como individuos y como miembros de una familia.
En nuestra próxima reflexión estaremos analizando los retos que amenazan la unidad, el bienestar y la salud espiritual de las familias de nuestra generación.
[1] Popenoe comenzó su carrera como director de investigación de estudios urbanos en la Universidad de Rutgers en 1965. Cuatro años más tarde, asumió el cargo de profesor asociado en la misma universidad. David también fue director del departamento de sociología de la Universidad de Rutgers entre 1979 y 1985. Actualmente es profesor emérito de sociología y codirector del Proyecto Nacional del Matrimonio en la Universidad de Rutgers. Popenoe es conocido por libros como "Vida sin padre", "Familias sin padres", "Guerra por la familia" y "El proceso de envejecimiento", entre otros. (https://prabook.com/web/david.popenoe/1704718)
[2] https://files.eric.ed.gov/fulltext/ED423061.pdf
[3] Op.cit.
[4] https://psychologyfor.com/7-common-family-problems-how-to-solve-them/Reviewed by PsychologyFor Editorial Team
“Familias dirigidas por el Espíritu Santo”
“Toda la tierra reconocerá al Señor y regresará a él; todas las familias de las naciones se inclinarán ante él. 28 Pues el poder de la realeza pertenece al Señor; él gobierna a todas las naciones. 29 Que los ricos de la tierra hagan fiesta y adoren. Inclínense ante él, todos los mortales, aquellos cuya vida terminará como polvo. 30 Nuestros hijos también lo servirán; las generaciones futuras oirán de las maravillas del Señor.” (Sal 22:27-30, NTV)
Hace cerca de 30 años tuve la oportunidad de leer un artículo escrito por el Dr. David Popenoe. Para aquella época Popenoe era profesor de sociología en la Universidad de Rutgers.[1] El título de esa publicación es “We Are What We See: The Family Conditions for Modeling Values for Children.”[2]
Un dato que me llamó la atención de ese artículo fue la manera como este distinguido académico resumió las formas y maneras que la sociedad ha utilizado para acercarse a la crianza de los hijos y cómo es que estos acercamientos han comenzado a deteriorarse luego de haber alcanzado avances significativos. A continuación, una cita directa de esta publicación:
“Los cambios en la infancia occidental durante los últimos siglos han sido notables. En la era preindustrial europea, una época de alta mortalidad infantil, cuando la vida para muchos era "desagradable, brutal y corta", la infancia no parece haberse considerado como una esfera de la vida completamente separada de la edad adulta. Los niños eran considerados "adultos pequeños" y, en cuanto podían, se esperaba que desempeñaran las tareas de un adulto. Con la lucha por la existencia dominando toda la vida, había poco tiempo para la infancia o la crianza tal como las concebimos hoy.
Con el auge, hace varios siglos, de la revolución industrial y la familia nuclear moderna (la familia de marido y mujer que viven separados de otros familiares), la infancia se convirtió en un fenómeno muy diferente. Las nuevas condiciones económicas permitieron a muchas madres dedicarse por completo a la crianza, el hogar se convirtió en un ámbito principalmente privado y la visión de los niños y la infancia cambió significativamente. Los niños pasaron a ser considerados muy diferentes de los adultos y la infancia se convirtió en un tiempo de juego, de menores responsabilidades laborales y de aprendizaje formal. La calidad de las experiencias de la primera infancia comenzó a considerarse una influencia fundamental en el desarrollo de la edad adulta y se consideraba que cada niño tenía una personalidad única que desarrollar, en lugar de nacer con vicios que debían eliminarse. La nueva familia priorizó el desarrollo infantil. Para ayudar a las familias, surgió la industria juguetera, junto con la industria del libro infantil y una gran variedad de instalaciones y servicios diseñados especialmente para niños.
Si bien estos cambios quizá no generaron una "época dorada" para los niños, sin duda representaron una mejora monumental con respecto a la forma en que se criaba a los niños en el pasado. Además, se puede argumentar con convicción que la forma familiar que impulsó esta nueva noción de infancia fue fundamental para generar muchos de los logros sociales de la época moderna, especialmente el individualismo orientado al logro y la democracia liberal. Porque sin duda, el carácter de la familia moldea el carácter de la sociedad tanto como viceversa, y estos fueron los valores que se inculcaron en el nuevo hogar burgués.
Hoy en día, gran parte de la sociedad moderna está comenzando a retornar al modelo preindustrial anterior. Si bien la vida es económica y médicamente mucho más segura que nunca para la mayoría de los niños y los métodos de crianza se han vuelto cada vez menos punitivos y autoritarios, muchos aspectos del entorno doméstico han empeorado para ellos. Con la irrupción de la publicidad y la industria del entretenimiento organizado y la cultura popular, a menudo saturada de sexo y violencia que ellos tienen que enfrentar, la infancia ya no es el período relativamente protegido que ha sido en los últimos siglos. Los niños son empujados a una cultura adulta a una edad temprana, tal como lo fueron en la época anterior.
El entorno de la crianza también se ha deteriorado en otros aspectos. Muchas comunidades se han vuelto menos seguras y más anónimas, y las familias que crían niños se sienten cada vez más aisladas. Las denuncias de abuso y negligencia infantil se han quintuplicado en las últimas dos décadas desde que se llevan registros detallados. Quizás lo peor de todo, por su generalización y sus consecuencias, es que el tiempo crucial que los padres dedican a la crianza de sus hijos ha disminuido, en gran medida debido a la ausencia de padres y madres [porque estos se encuentran] en el lugar de trabajo.
Este nuevo conjunto de condiciones de crianza ha tenido consecuencias desafortunadas y predecibles para el bienestar de los niños. La delincuencia juvenil ha aumentado casi un 600% en las últimas tres décadas y el suicidio [entre los] adolescentes se ha triplicado. La violencia juvenil se ha vuelto mucho más letal. Se han observado aumentos notables en el abuso de sustancias, los trastornos alimentarios y las tasas de depresión entre los adolescentes. En otras palabras, mientras las sociedades han avanzado económicamente, la condición moral y emocional de niños y jóvenes se ha deteriorado. La trágica ironía es que se suponía que el avance económico habría mejorado la vida de los jóvenes y, por ende, la calidad de vida de las generaciones futuras.” [3] (traducción libre)
No sé si a los lectores les impacta conocer que es reciente el entendimiento de la infancia como un tiempo que debe ser dedicado a la educación y a la formación de la personalidad de nuestros niños. Ni mencionar el desarrollo de “la industria juguetera, junto con la industria del libro infantil y una gran variedad de instalaciones y servicios diseñados especialmente para niños.” Ahora bien, lo que resulta casi inverosímil es el deterioro que ha sufrido el manejo de esta etapa, así como la de la adolescencia. Particularmente cuando este ocurre a causa y en medio de los avances económicos que hemos experimentado en casi todo el planeta.
Poepone postuló en ese artículo que gran parte de ese deterioro está ligado a lo que los infantes y los adolescentes observan en el seno familiar y en la sociedad en la que se desarrollan. Un dato sobresaliente es que este influyente académico presentó todo esto hace cerca de tres (3) décadas.
Los estudios recientes acerca de la familia han demostrado cuánto han empeorado los indicadores que se utilizan para medir el estado de la familia actual y del lugar de la infancia y la adolescencia en el seno familiar.
Es muy importante destacar que todos estos indicadores revelan la ausencia del consejo bíblico en la vida de las familias que sufren estos embates. Veamos lo que la Biblia dice acerca de la infancia
La Biblia dice que Dios creó a mano nuestros cuerpos en el vientre de nuestras respectivas progenitoras. Por lo tanto, no podemos ser irresponsables con el cuidado y el desarrollo de esas criaturas.
“Tú fuiste quien formó todo mi cuerpo; tú me formaste en el vientre de mi madre.” (Sal 139:13, DHH)
La Biblia dice que los hijos son un regalo del Señor (NTV), parte de la herencia que Él nos ha obsequiado. Ella también dice que son como flechas que están en las manos de un guerrero. Es un secreto a voces que tenemos que aprender a “gerenciar” con responsabilidad la herencia que Dios coloca en nuestras manos. Al mismo tiempo, tenemos que comprender que esas saetas necesitan ser preparadas y lanzadas a un blanco escogido.
“3 He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre. 4 Como saetas en mano del valiente, Así son los hijos habidos en la juventud.” (Sal 127:3-4, RV1960)
La Biblia también dice que Dios tiene planes con los infantes desde antes de que estos nazcan. Es la responsabilidad de los padres y tutores no echar a perder el propósito que el Señor tiene con cada uno de ellos.
“5 Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. 6 Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño. 7 Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande. 8 No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová.” (Jer 1:5-8)
Hay muchos pasajes bíblicos que podemos continuar citando. No obstante, hay uno que tiene que ser considerado como argumento central de este análisis. Este señala que la responsabilidad que tenemos con los infantes trasciende el cuidado y la educación de estos. Ese pasaje señala que aquellos que hacen que los infantes caigan en pecado serán sometidos al juicio de Dios.
“18 Por ese tiempo, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: —¿Quién es el más importante en el reino del cielo? 2 Jesús llamó a un niño pequeño y lo puso en medio de ellos. 3 Entonces dijo:—Les digo la verdad, a menos que se aparten de sus pecados y se vuelvan como niños, nunca entrarán en el reino del cielo. 4 Así que el que se vuelva tan humilde como este pequeño es el más importante en el reino del cielo. 5 »Todo el que recibe de mi parte a un niño pequeño como este, me recibe a mí; 6 pero si hacen que uno de estos pequeños que confía en mí caiga en pecado, sería mejor para ustedes que se aten una gran piedra de molino alrededor del cuello y se ahoguen en las profundidades del mar.” (Mat 18:1-5, NTV)
Todos estos versículos nos recuerdan el propósito divino y el valor de los infantes y los adolescentes, destacando su importancia en el plan de Dios y la alegría que aportan a las familias y las comunidades.
Un artículo acerca de este tema que fue publicado el año pasado, presenta siete (7) problemas comunes que enfrenta la familia de la posmodernidad.[4] Estos problemas fueron presentados como el resultado del deterioro o decadencia natural y del fluir de las dinámicas familiares de esta generación. Adelantamos aquí que los escritores de este artículo presentaron alternativas para el manejo de estos problemas. Nosotros analizaremos esas soluciones en las próximas reflexiones. A continuación, un resumen de estos:
- Problemas de comunicación
“La comunicación eficaz es la base de cualquier dinámica familiar sana. Sin ella, pueden surgir rápidamente malentendidos, conflictos y sentimientos de aislamiento. Una comunicación deficiente puede provocar diversos problemas, como la mala interpretación de las intenciones, el resentimiento y el distanciamiento emocional.” (traducción libre)
2. Estrés financiero
“Los problemas financieros son una de las fuentes más comunes de estrés en las familias. Tener problemas económicos puede generar tensión, discusiones e inseguridad. Ya sea por la pérdida del empleo, gastos inesperados o una mala administración del dinero, los problemas financieros pueden afectar gravemente las relaciones familiares.” (traducción libre)
3. Desacuerdos en la crianza
“En lo concerniente a la crianza de los hijos, los padres suelen tener ideas diferentes sobre la disciplina, los valores y las expectativas. Estos desacuerdos pueden generar conflicto, confusión e inconsistencia en la crianza. Una crianza inconsistente puede hacer que los niños se sientan inseguros o confundidos con respecto a los límites y las expectativas.” (traducción libre)
4. Rivalidad entre hermanos
“La rivalidad entre hermanos es parte natural de la vida familiar, pero cuando se vuelve excesiva, puede provocar peleas constantes y tensión emocional. Las diferencias de edad, personalidad o atención de los padres pueden exacerbar los sentimientos de competencia y celos entre hermanos.” (traducción libre)
5. Falta de tiempo de calidad juntos
“En el mundo ajetreado de hoy, muchas familias tienen dificultades para pasar suficiente tiempo de calidad juntos. Entre el trabajo, la escuela, las actividades extracurriculares y las obligaciones sociales, es fácil que los miembros de la familia se desconecten. Esto puede generar sentimientos de abandono, soledad y frustración.” (traducción libre)
6. Divorcio o Separación
“El divorcio o la separación es un asunto difícil y emocionalmente complejo para cualquier familia. Puede generar sentimientos de pérdida, ira y confusión en todos los miembros de la familia, especialmente en los niños. Las consecuencias emocionales pueden generar conflictos y dificultades constantes para adaptarse a la nueva dinámica familiar.” (traducción libre)
7. Problemas de salud mental
“Los problemas de salud mental, como la depresión, la ansiedad o el abuso de sustancias, pueden afectar significativamente la dinámica familiar. Cuando un miembro de la familia tiene problemas de salud mental, puede generar estrés y tensión emocional para todos los miembros del hogar.” (traducción libre)
Hay que reconocer que este artículo no pretende ser un análisis académico profundo ni exhaustivo acerca de este tema. Por ejemplo, este no considera el rol de los teléfonos celulares en la vida familiar. No obstante, hay que reconocer que resume con precisión lo que podemos calificar como “el caldo de cultivo” que propicia el deterioro agigantado de los escenarios para el desarrollo de los infantes y los adolescentes en muchas de las familias de esta época.
Al mismo tiempo, es extraordinariamente interesante ver que la mayoría de estos problemas no existían o no eran significativos hace algunas décadas.
En medio de todo esto tenemos que subrayar que el consejo bíblico ofrece alternativas poderosas para contrarrestar todos y cada uno de estos.
Tomemos como ejemplo lo que dice la Biblia acerca de la comunicación. A continuación,
algunos pasajes que trabajan con este tema.
“Precipitarse a responder antes de escuchar los hechos es a la vez necio y vergonzoso.”
(Pro 18:13, NTV)
Este pasaje afirma la importancia de escuchar (“shaw-mah'”, H8085), con diligencia, atentamente, con discernimiento, como la clave para una comunicación sana y efectiva.
“25 Así que dejen de decir mentiras. Digamos siempre la verdad a todos porque nosotros somos miembros de un mismo cuerpo…. 29 No empleen un lenguaje grosero ni ofensivo. Que todo lo que digan sea bueno y útil, a fin de que sus palabras resulten de estímulo para quienes las oigan.” (Efe 4:25, 29, NTV)
- Este pasaje bíblico subraya la importancia de la verdad y del uso de un vocabulario empático, no ofensivo, que propicie la solución del problema o el manejo efectivo de la situación sobre la que se dialoga.
“19 Mis amados hermanos, quiero que entiendan lo siguiente: todos ustedes deben ser rápidos para escuchar, lentos para hablar y lentos para enojarse. 20 El enojo humano no produce la rectitud que Dios desea.” (Stgo 1:19-20, NTV)
“6 Que sus conversaciones sean cordiales y agradables, a fin de que ustedes tengan la respuesta adecuada para cada persona.” (Col 4:6, NTV)
“La respuesta apacible desvía el enojo, pero las palabras ásperas encienden los ánimos. 2 La lengua de los sabios hace que el conocimiento sea atractivo, pero la boca de un necio escupe tonterías. 3 Los ojos del Señor están en todo lugar, vigilando tanto a los malos como a los buenos. 4 Las palabras suaves son un árbol de vida; la lengua engañosa destruye el espíritu.” (Pro 15:1-4, NTV)
- Estos pasajes bíblicos destacan la importancia de la gracia y del manejo prudente e intencional de las emociones destructivas en los procesos de comunicación.
Podemos realizar ejercicios similares con los otros seis (6) problemas identificados en el artículo que acabamos de citar. Reconocemos que los lectores pueden realizar esta tarea. Esto les producirá mayores y mejores beneficios como individuos y como miembros de una familia.
En nuestra próxima reflexión estaremos analizando los retos que amenazan la unidad, el bienestar y la salud espiritual de las familias de nuestra generación.
[1] Popenoe comenzó su carrera como director de investigación de estudios urbanos en la Universidad de Rutgers en 1965. Cuatro años más tarde, asumió el cargo de profesor asociado en la misma universidad. David también fue director del departamento de sociología de la Universidad de Rutgers entre 1979 y 1985. Actualmente es profesor emérito de sociología y codirector del Proyecto Nacional del Matrimonio en la Universidad de Rutgers. Popenoe es conocido por libros como "Vida sin padre", "Familias sin padres", "Guerra por la familia" y "El proceso de envejecimiento", entre otros. (https://prabook.com/web/david.popenoe/1704718)
[2] https://files.eric.ed.gov/fulltext/ED423061.pdf
[3] Op.cit.
[4] https://psychologyfor.com/7-common-family-problems-how-to-solve-them/Reviewed by PsychologyFor Editorial Team
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