1062 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 21 de junio del 2026

1062 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 21 de junio del 2026
El valor de un padre que conoce a Dios


“4 En ti esperaron nuestros padres; Esperaron, y tú los libraste. 5 Clamaron a ti, y fueron librados; Confiaron en ti, y no fueron avergonzados.” 
(Sal 22:4-5)

Las lecturas devocionales forman parte de la estructura de las disciplinas espirituales de una gran cantidad de creyentes en Cristo. Yo no soy la excepción. Hay una cantidad inimaginable de recursos que ha sido publicados para ayudar a los fieles en esta tarea. Estas publicaciones ayudan a los lectores a expandir y a ser capaces de obtener un mensaje más amplio y seguro acerca de los textos bíblicos que se leen de forma devocional.

A menudo, me encuentro intercambiando las fuentes de las que obtengo los materiales para desarrollar esa tarea. Hay dos (2) que son mis favoritos. El primero, “My Utmost for His Highest” (En pos de lo supremo), publicación que la viuda del siempre recordado Oswald Chambers le proveyó al mundo luego de la muerte de su esposo. Ella se dedicó a recopilar las predicaciones y las reflexiones que Chambers había ofrecido durante su corta vida (1874-1917) y se aseguró de que fueran publicadas (1924). Ese libro de lecturas devocionales ha sido traducido en 39 idiomas.

El segundo, “Morning and Evening” de Charles Haddon Spurgeon. Spurgeon envió a publicar este libro de reflexiones devocionales diarias (2 para cada día) en 1865. Quizás, la razón que más me atrajo de este recurso literario es la filosofía que Spurgeon siguió para la publicación de este.

“La Filosofía Devocional de Spurgeon
 
Spurgeon era un hombre profundamente arraigado en las Escrituras, y sus devocionales reflejan esto. No buscaba simplemente ofrecer ánimos morales, sino guiar a sus lectores hacia una comprensión más profunda de la Palabra de Dios. Cada entrada en Morning and Evening comienza con un versículo bíblico, y a partir de este versículo, Spurgeon elabora sus reflexiones. Su enfoque de las Escrituras es tanto pastoral como doctrinal, ofreciendo ricos conocimientos teológicos mientras aborda las luchas cotidianas de la vida cristiana.
 
Para Spurgeon, la devoción diaria no era un lujo opcional, sino una práctica esencial para el creyente. Creía que el caminar de un cristiano con Dios requería comunión y reflexión diaria. En sus propias palabras, Spurgeon dijo una vez: “El secreto para una vida cristiana feliz es una dieta constante de Escrituras, oración y meditación.” Este es precisamente el objetivo de Morning and Evening: fomentar un compromiso constante con las Escrituras y la oración, promoviendo así una sensación continua de la presencia de Dios en la vida cotidiana.”
[1]

Este devocional también ha sido publicado en docenas de idiomas.

Hay una lectura del devocional que hemos citado de Spurgeon que me hace recordar a mi padre, el Rdo. Jacinto Esquilín Robles, pastor fundador de la Iglesia AMEC: Casa de Alabanza. Se trata de la lectura para la mañana del día dos (2) de enero. Esa reflexión trata acerca de la oración y utiliza el verso dos (2) del cuarto capítulo de la carta a los Colosenses como su base bíblica.

“2 Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias;” (Col 4:2, RV 1960)

A continuación, una cita directa de esa reflexión:

“Nuestras necesidades son tan profundas que, hasta que estemos en el cielo, no debemos dejar de orar. ¿No deseas nada? Entonces, temo que no conoces tu pobreza. ¿No tienes que pedirle misericordia a Dios? Entonces, ¡que la misericordia del Señor te muestre tu miseria! Un alma sin oración es un alma sin Cristo. La oración es el balbuceo del niño creyente, el grito del creyente que lucha, el réquiem del santo moribundo que se queda dormido en Jesús. Es el aliento, la palabra clave, el consuelo, la fuerza, el honor de un cristiano. Si eres hijo de Dios, buscarás el rostro de tu Padre y vivirás en el amor de tu Padre. Ora para que este año seas santo, humilde, celoso y paciente; ten una comunión más cercana con Cristo y entra más a menudo en la casa de banquetes de su amor. Ora para que puedas ser un ejemplo y una bendición para los demás, y que puedas vivir más para la gloria de tu Maestro. El lema de este año debe ser, “Continúa en oración”.” [2] (traducción libre)

La primera ocasión en la que tuve la oportunidad de leerla, me dio la impresión de que mi señor padre debió haber estado en contacto en algún momento con esa publicación. El problema es que nosotros nunca vimos publicaciones de Spurgeon en nuestro hogar hasta que yo llegué a la adolescencia.

Permítame ampliar esta aseveración. Uno de los privilegios más grandes que el Señor me otorgó en la vida fue el de permitir que me relacionara con muchos ancianos que amaban la oración. Sus estilos de vida eran testimonios fehacientes de sus vidas de oración. Yo podía observar que las formas y maneras en las que estos se acercaban al diálogo con Dios eran distintas, diferentes y al mismo tiempo, todas ellas eran ricas, exquisitas, conmovedoras y dignas de imitar.

No obstante, ninguno de esos modelos de oración superaba el de mi padre. Don Jacinto siempre ha tenido la capacidad de dialogar con su Señor de una manera especial y única. Desde muy niño llegué a la conclusión de que ellos dos (2) son amigos, aunque el respeto que Don Jacinto exhibe por su Amigo es único en su clase. Es cierto que mi padre posee un testimonio intachable, sus capacidades para la predicación y la enseñanza de la Palabra de Dios fueron celebradas por sus pares en todo nuestro país. Su pasión por las almas, su compromiso con el servicio a los demás y el cuidado del rebaño del Señor son indiscutibles. Al mismo tiempo, los testimonios provocados por su capacidad para esperar en el Señor y por su confianza en las promesas del Todopoderoso son impresionantes. Sin embargo, su vida de oración ha sido la característica ministerial que más me ha cautivado.

Durante mi infancia, la experiencia de verle orar presentando peticiones suyas o de otras personas era una experiencia celestial. No obstante, verle y escucharle hablar con nuestro Señor acerca de la vida misma, de su relación con Él, de la necesidad que él constantemente tenía de que pudieran dialogar acerca de aquellas áreas en las que él había identificado alguna necesidad de cambios y/o de transformaciones no tiene comparación. Escucharle decir que no podía dejar de orar porque su alma estaría vacía si no pudiera hablar con Su Señor y con su Amigo. Oírle gritar en medio del ruego sabiendo que su Amigo podía reconocer que su siervo se encontraba en medio de una lucha o de un conflicto. Añado a esto no tener temor ni avergonzarse de quedarse dormido como un niño a los pies de su Amado.

Para mi padre la oración siempre ha sido palabra clave, aliento para el corazón, fuerza para el día en que atacan las tempestades y herramienta para conseguir humildad, paciencia y poder ser capaz de guardar con mucho celo el depósito que Dios ha puesto en él.

Es muy importante destacar que sus diálogos con su Señor no tienen límite de tiempo. Recientemente, mientras se acerca a cumplir 98 años y se encontraba “disfrutando” de una de sus muchas hospitalizaciones, decidió comenzar a orar en voz alta en ese hospital cerca de las siete (7) de la noche y no se detuvo hasta las siete (7) de la mañana. A esa hora decidió quedarse dormido, luego de no permitir que aquellos que estaban cerca de él pudieran conciliar su sueño durante toda la noche.

Nos parece que el salmista describe padres así en los versos bíblicos que encabezan esta reflexión.

Hay dos (2) características de esos padres que el salmista describe allí. En primer lugar, la capacidad para esperar en el Señor. En segundo lugar, la capacidad para clamar al Señor.

4 En ti esperaron nuestros padres; Esperaron, y tú los libraste. 5 Clamaron a ti, y fueron librados; Confiaron en ti, y no fueron avergonzados

Es muy importante que expliquemos que el vocablo hebreo que se traduce allí como esperar es el mismo que se traduce como confiar.

¿Qué importancia poseen estas expresiones para los hombres que enfrentan los retos de la paternidad en estos tiempos? El análisis de los conceptos hebreos utilizados aquí nos puede ofrecer algunas respuestas. En primer lugar, el concepto hebreo que se traduce aquí como esperar y como confiar es “bâṭach” (H982). Algunos recursos académicos lo traducen como confiar en alguien, poner la esperanza y la confianza en alguien. Es más, algunos de esos recursos añaden que esto incluye tirarse de espaldas sobre alguien y/o arrojar las preocupaciones sobre alguien.[3] Ese concepto se utiliza para describir a alguien que sabe estar seguro, que no teme nada por sí mismo.
 
Hay un dato que ofrecen otros recursos académicos que es muy interesante. Estos señalan que este concepto es una raíz primitiva que describe la acción de ir a buscar refugio, pero no de forma precipitada. El concepto hebreo que describe hacer esto de forma precipitada es “châsâh” (H2620). La persona que hace “bâṭach” acude a ese refugio seguro, confiado, con esperanza y sin dudar de que allí estará seguro.[4]  

 A continuación, algunas expresiones bíblicas en las que se utiliza el concepto que encontramos en el Salmo 22.

“10 En ti confiarán los que conocen tu nombre, Por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron.” (Sal 9:10, RV 1960)

“3 Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado.” (Sal 27:3)

“3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Jehová.” (Sal 40:3)

“8 Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; Derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio. Selah” (Sal 62:8)

“2 Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré.” (Sal 91:2)

El uso de ese concepto predica que aquellos que confían en el Señor de esta manera saben quién es Dios, han tenido experiencias profundas con Él y no temen ir ante Él buscando refugio.

El salmista dice en el Salmo 22 que aquellos que han aprendido a confiar así en el Señor son librados (“pâlaṭ”, H6403) y no son avergonzados (“bûsh”, H954).

La otra característica, la de conocer el valor del clamor a Dios, es descrita por el salmista
utilizando el concepto hebreo “zâʽaq” (H2199). Este es el mismo concepto que utiliza el escritor del Libro de Éxodo para describir el clamor de los hijos de Israel que subió hasta la presencia de Dios (Éxo 2:23) y provocó que Dios enviara a Moisés para liberarlos. Es el mismo concepto que utiliza el escritor del Libro de Jueces para describir el clamor que levantaban los hijos de Israel en cada ocasión en la que se encontraban derrotados y desesperados y que provocaba que Dios tuviera misericordia y les trajera jueces para ayudarles (Jue 3:9, 15; 6:6,7). Un dato sumamente interesante es que este es el concepto que se utiliza en la Biblia para describir los gritos de una mujer que está en el proceso de parir.

“17 Como la mujer encinta cuando se acerca el alumbramiento gime y da gritos en sus dolores, así hemos sido delante de ti, oh Jehová.” (Isa 26:17)

En otras palabras, que se trata de un tipo de clamor que se realiza sabiendo que va a haber respuestas y que el producto de que se obtendrá será como el que obtiene una madre luego de haber dado a luz.

La paternidad que es exitosa es aquella que se desarrolla sobre las bases de esa clase de confianza en el Señor y de esa relación dialógica con el Eterno.

Dos (2) consejos básicos sirven como cierre de esta reflexión. El primero tiene que ver con la necesidad de aprender estas disciplinas espirituales. El segundo, con la necesidad de modelar esto ante nuestros hijos.

Hoy, día de los padres, invitamos a todos aquellos hombres que están insertados en esa honrosa empresa de fe a que procuren desarrollar esa clase de confianza en el Señor; confianza que sabe esperar por el cumplimiento de las promesas que nuestro Señor nos ha hecho. Hoy, día de los padres, invitamos a todos los hombres que llevan sobre sus hombros esa hermosa responsabilidad a que procuren aprender a orar, a dialogar con el Señor con esa confianza.

Hoy, día de los padres, exhortamos a todos a modelar estas características convirtiéndolas en un estilo de vida. A manera de estímulo, la Biblia promete que aquellos que lo hacen disfrutarán de procesos de liberación y no serán avergonzados.

Aseguramos que no existe un legado más importante, relevante y transformador que este. Los hijos que pueden disfrutar el privilegio de tener padres que saben confiar y esperar en el Señor son bendecidos por ese testimonio durante toda la vida. Los hijos que disfrutan el privilegio de tener padres que modelan una vida de oración como diálogo constante con nuestro Señor, aprenden a amar la oración porque aprenden a convertirse en amigos del Amigo y el Señor de sus padres.
 

 
[1] https://www.freedailydevotional.com/archives/9184
[2] Charles Haddon Spurgeon; Grapevine Press. The Ultimate Charles Spurgeon Collection: Including Morning and Evening, The Cheque Book of the Bank of Faith & more (Grapevine) (The Ultimate Christian ... Tozer, Early Church Fathers & More) (pp. 13-14). Kindle Edition.
[3] Gesenius, W., & Tregelles, S. P. (2003). En Gesenius’ Hebrew and Chaldee lexicon to the Old Testament Scriptures  (p. 112). Logos Bible Software.
[4] Strong, J. (2020). בָּטַח. En Strong’s Talking Greek and Hebrew Dictionary. WORDsearch.











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