January 4th, 2026
1038 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 4 de enero del 2026
Un año nuevo: instrucciones para un nuevo tiempo
“14 El amor de Cristo nos controla, pues estamos convencidos de que uno murió por todos, y por eso todos han muerto. 15 Él murió por todos para que los que viven no sigan viviendo para sí mismos, sino para él, quien murió y resucitó por ellos. 16 Por eso, desde este momento, no vemos a los demás como lo hace todo el mundo. Es cierto que en el pasado veíamos a Cristo de esa manera, pero ahora no lo vemos como un hombre cualquiera. 17 Si alguien está unido a Cristo, hay una nueva creación. Lo viejo ha desaparecido y todo queda renovado. 18 Todo lo nuevo viene de Dios, quien nos ha reconciliado con él a través de Cristo y nos ha dado el trabajo de reconciliar a toda la gente con él.” (2 Cor 5:14-18, PDT)
Nota editorial:
Ha comenzado un nuevo año. El Señor nos ha instruido a trabajar en este sobre la consigna de las familias dirigidas por el Espíritu Santo. Es obvio que la tarea que tenemos frente a nosotros será monumental, al mismo tiempo que gloriosa y llena de testimonios poderosos producidos por la presencia de Dios.
Estamos convencidos de que hay varios escenarios con los que tenemos que trabajar como iglesia y como individuos para poder alcanzar las metas propuestas por el Señor. Uno de estos fue descrito en la palabra que predicó el Pastor Samuel Esquilín el último domingo del año pasado. Ese mensaje fue una palabra de advertencia para afinar la iglesia, además de ser una radiografía de las realidades y de las necesidades que tenemos como pueblo. La invitación que nos hizo el Señor para reconocer y aceptar que tenemos que deshacernos de aquellas cosas inservibles, inconsecuentes u obsoletas, se ha convertido en una hoja de ruta para la salud integral de cada uno de nosotros como creyentes, así como de nuestras respectivas familias (2 Cor 5:17).
Esta reflexión ha sido desarrollada con estos tres (3) escenarios como pistas de despegue para el año que acaba de comenzar.
Una parábola: el Señor hablaba usando parábolas (Mat 13:3, 10-14)
Hace cerca de 45 años el Dr. Abelardo Vargas Rivera me regaló una computadora Radio Shack,® modelo TRS-80-Model I. Él se había comprado un modelo más avanzado y decidió que yo debía comenzar a incursionar en ese mundo. Las palabras que usó cuando me regaló esa maravilla de la tecnología fueron proféticas. Él decía que ese instrumento se convertiría en una pieza indispensable del quehacer diario, tanto para las empresas, así como para los hogares. Añadió a estas palabras que él no sabía cómo, pero que él esperaba que esas máquinas habrían de evolucionar a unos niveles insospechados. Ese sabio doctor tenía toda la razón.
El equipo que me había regalado era una joya de la tecnología de esa época. Un monitor en blanco y negro de 12 pulgadas (64 columnas por 16 filas, color “battleship gray”), un “cassette player” capaz de trabajar a 250 baud[1], un teclado de 53 teclas y con una memoria de 4K expandible a 16K. Esta súper máquina llegó a expandirse a 32K de memoria y a controlar “floppy disks”[2] de 5.25 pulgadas. Esos “floppys” comenzaron proveyendo la oportunidad de guardar 98K de información para luego expandirse hasta 360K de capacidad. Todas esas especificaciones eran monumentales para esa época.
El procesador de esa TRS-80 era un Zilog Z80 que corría a una súper velocidad 1.77MHz[3]. ¡Una maravilla!
Unos años más tarde yo adquiría una PC que hacía obsoletos todas las especificaciones de la TRS-80. Esa nueva tecnología tenía una interfase para que el sistema operativo MS-DOS pudiera conectarse con un fenómeno llamado Microsoft Windows. ¡Sí! Windows ya estaba disponible en 1985. Esa nueva máquina tenía un disco duro de 1MB, una memoria de acceso rápido de 16K y hasta podía usar discos “floppy” de 3.25 pulgadas. Mis amigos me preguntaban si yo estaba preparándome para colaborar con la NASA en los viajes espaciales. Tan solo consideren los rostros de muchos de ellos cuando le informé que tuve que conseguir un disco duro de 16MB para poder continuar realizando mis trabajos con eficiencia.
¿Por qué? De primera instancia, muchos de los trabajos que estaba realizando requerían que se utilizaran varios “floppys” para poder almacenarlos porque no cabían en un solo disco. Esto, a la vez, provocaba un problema de seguridad porque esos discos se podían perder o dañar y uno terminaba perdiendo el trabajo desarrollado y el tiempo invertido en este.
Los años han pasado, la tecnología ha evolucionado más allá de lo que Vargas Rivera había predicho. Esas máquinas, no sólo son indispensables para las empresas y los hogares, sino que se han convertido en parte de nuestra existencia como seres humanos. Le invito a considerar que el teléfono celular que usted tiene es cerca de 400 mil veces más potente y efectivo que las computadoras de los años 80 de la década pasada. Cualquiera de estos posee mucha más capacidad que todas las computadoras que se utilizaron para llevar al hombre a la luna en 1969. Consideremos que en la actualidad, cualquier reloj “Android” o “IWatch” que llevamos en la muñeca posee hasta 178 mil veces más espacio que el modelo TRS-80 que describí en los párrafos anteriores, y esto, solo para guardar aplicaciones.
La computadora que adquirimos recientemente utiliza un procesador Intel Core Ultra 9 285 24-Core con un “turbo boost” de 5.6 GHz. O sea, más de 3160 veces más rápido que el procesador que utilizaba la de Radio Shack. Esto, sin contar la ayuda de los equipos accesorios (“periferales”) que aumentan esa velocidad. Hoy en día podemos utilizar televisores con pantallas digitales como monitores. Además, la capacidad de almacenar información ya se mide en PB[4] (1 Petabytes es igual a 1024TB: 1 TB es igual a 1024GB: 1 GB es igual a 1024MB).
Es cierto que hay cosas que no cambian. Por ejemplo, la electricidad, la fuente de poder que hace funcionar estos dispositivos es la misma. No obstante, hay que destacar que estos equipos tienen que poseer unos dispositivos electrónicos muy diminutos que impiden que esa electricidad los queme y los eche a perder.
Usted leyó bien: el acceso a la fuente de poder necesita ser regulada para que el equipo no se queme. La fuente de poder es la misma, pero los sistemas operativos, las memorias de acceso rápido, la capacidad de almacenar y las velocidades para transmitir y recibir información no lo son.
¿Se imagina usted una PC del siglo anterior tratando de manejar los sistemas operativos, los programas y las aplicaciones que usamos hoy? De entrada, tenemos que admitir que esos modelos no tenían espacio suficiente para almacenarlos, ni la velocidad necesaria para permitir que funcionaran.
¿Puede usted imaginar esas máquinas tratando de echar a andar las tarjetas de vídeo, de sonido y de comunicación que necesitamos hoy para el diario vivir? El sistema electrónico que usted utiliza en su teléfono para hacer vídeos y videollamadas es demasiado “pesado” para que una de esas máquinas antiguas pueda hacerlos funcionar.
¿Puede usted imaginar cómo una máquina de la década de los años 90, en el siglo pasado, podría manejar los discos para almacenar datos e información que usamos hoy? Todavía recuerdo el día en que una de esas máquinas indicaba que teníamos que subdividir el disco duro nuevo que le habíamos instalado porque su sistema operativo no tenía la capacidad para verlo y manejarlo en su totalidad. Recuerdo aún más: la tarde que tuve que escribir algunos programas como interfases para una PC de modo que esta me permitiera realizar trabajos y programar en otros lenguajes de computación (Lotus, etc.).
Los años han pasado. La tecnología actual de los equipos que utilizamos hoy es sin duda alguna impresionante. Algunos de nosotros, cuando vamos a reuniones, llevamos en nuestros bolsillos pequeños discos duros (“solid state”, de alta velocidad) que son capaces de almacenar más de 11,000 veces más datos que los discos descritos en los párrafos iniciales de esta reflexión.
De hecho, ninguna de esas máquinas poseía la capacidad para conectarse a la velocidad necesaria en las redes de comunicación en las que navegamos hoy. Esto es, para realizar compras, ventas, transacciones bancarias, de gobierno y tantas otras que usted y yo conocemos.
A todo esto, hay que añadir la necesidad de memorias virtuales de las que muchos de nosotros nos hemos convertido en esclavos. Sí, usted leyó bien, los cambios en la tecnología nos han convertido en siervos de los creadores de estas.
Les adelantamos que los próximos teléfonos celulares serán transparentes[5] y eventualmente propondrán que estos sean instalados en nuestras muñecas.[6]
Aplicación: nuestro Señor explicaba las parábolas (Lcs 8:4-18)
La presencia del Señor es la misma, Él no cambia: Dios es inmutable. La Biblia lo afirma así cuando dice: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Heb 13:8, RV 1960). No obstante, la Biblia también dice que ese Dios que no cambia hace nuevas todas las cosas.
“5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.” (Apo 21:5)
Ahora bien, ¿qué sucede cuando Dios desea depositar en nosotros una cantidad inusitada de lo que Pablo describe como “bendiciones espirituales en los lugares celestiales” (Efe 1:3) y nuestras capacidades (disco duro) para almacenar estas son limitadas? ¿Se nos pierden las bendiciones? ¿Qué sucede cuando Él anhela “instalar” en nosotros capacidades más amplias para poder recibir revelación de lo alto (tarjeta de vídeo), poseer información celestial llena de la sabiduría de lo alto (disco duro) y nuestras capacidades no están a la par con lo necesario para manejar y hacer buen uso de esos regalos del cielo? Recordemos que la Biblia dice lo siguiente:
“29 Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley.” (Det 29:29)
¿Qué ocurre cuando el deseo del Eterno es que seamos capaces de discernir, ver y conocer (memoria de acceso rápido) lo profundo y lo escondido que Él tiene preparado para Su Pueblo y nuestras capacidades para esto continúan siendo las mismas de hace treinta años? Recordemos que la Biblia dice lo siguiente:
“7 Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.” (Am 3:7)
“9 Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman. 10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.” (1 Cor 2:9-10)
¿Qué ocurre cuando Él quiere bendecirnos con un lenguaje nuevo, superior al que hemos utilizado hasta el día de hoy y nuestra forma de operar? Recordemos que la Biblia dice lo siguiente:
“19 Háblense unos a otros con salmos, himnos y cantos espirituales, y canten y alaben de todo corazón al Señor. 20 Den siempre gracias a Dios el Padre por todas las cosas, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.” (Efe 5:19-20, DHH)
“2 Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios. 3 Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación. 4 El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.” (1 Cor 14:2-4, RV1960)
¿Qué sucede cuando el Señor quiere que todo esto sea manejado con un sistema operativo que ha sido desarrollado por el amor de Dios? Recordemos que la Biblia dice lo siguiente:
“1 Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. 2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.” (1 Cor 13:1-2)
¿Qué sucede cuando Dios quiere actualizar el sistema operativo que maneja o administra todas nuestras operaciones, nuestras decisiones y costumbres, de modo que podamos ser capaces de enfrenar la vida con gracia y virtud?
“8 Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos.” (Sal 32:8)
¿Qué ocurre cuando no le hemos permitido que actualice nuestra manera de procesar nuestras relaciones con el Espíritu Santo y con la Palabra Viva?
“9 No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, Que han de ser sujetados con cabestro y con freno, Porque si no, no se acercan a ti.” (Sal 32:9)
Dios ha dicho en Su Santa Palabra que Él anhela escribir todo esto en nuestros corazones.
“33 «Pero este es el nuevo pacto que haré con el pueblo de Israel después de esos días—dice el Señor—. Pondré mis instrucciones en lo más profundo de ellos y las escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.” (Jer 31:33, NTV)
Mensaje:
Ha comenzado un año nuevo. La Biblia dice que Dios está comprometido en convertir cada uno de sus escenarios en oportunidades para el derramamiento de bendiciones y lluvias de gracia.
“Tú inicias el año nuevo con una cosecha fabulosa; tus nubes derraman abundancia. 12 La pradera del desierto grita de alegría, las colinas se visten para la celebración.” (Sal 65:11-12, PDT)
Dicho de otra forma, los problemas que tendremos que enfrentar para manejar el año que acaba de comenzar no provienen de Dios. Somos nosotros los que en muchas ocasiones no estamos preparados, actualizados, ensamblados correctamente, para manejar los retos y las oportunidades que este trae consigo. Es de ahí que surgen la mayoría de esos problemas.
Los ejemplos que esgrimimos en los párrafos anteriores son más que suficientes para que podamos ser capaces de entender el mensaje que estos comunican. Hay muchos creyentes en Cristo que viven en medio de las tragedias producidas por no estar preparados para disfrutar de las bendiciones del cielo, para enfrentar los retos y manejar las oportunidades de crecimiento que Dios tiene preparadas para cada uno de nosotros en este año.
Sus vidas, hermosas y preciosas para el Señor, se han quedado estancadas con costumbres, estilos de vida, recuerdos, tristezas, malas experiencias, lutos, duelos, enojos, depresiones y otros escenarios de vida similares. Estos son hermanos en la fe que viven la vida como si esta no tuviera sentido.
El Apóstol Pedro dice en una de sus cartas que se trata de creyentes en Cristo a los que se les hace difícil permitir que Dios los ciña, que sus mentes estén preparadas para someterse a Dios (sistema operativo actualizado), tener dominio propio (capacidad o memoria para acceso rápido), ser obedientes a Dios y rechazar continuar viviendo como antes. Debemos entender que Pedro le está escribiendo a una iglesia, a una comunidad de creyentes en Cristo, cuando dice que Dios nos rescató de una vida sin sentido, esa clase de vida que aprendimos de las generaciones anteriores. Es como estar viviendo atados, sometidos a una clase de esclavitud y de aprisionamiento que arrastramos desde el pasado.
La buena noticia es que Pedro señala en esa carta que Cristo pagó por nosotros para darnos libertad. Veamos cómo lo dice el Apóstol:
“13 Por eso, preparen su mente para servir. Con pleno dominio propio pongan toda su esperanza en el generoso amor que será de ustedes cuando Jesucristo venga. 14 Antes, ustedes no entendían y por eso seguían sus malos deseos. Pero ahora, son hijos obedientes de Dios y no deben vivir como antes. 15 Más bien, sean santos en todo lo que hacen, porque Dios, quien los llamó, es santo. 16 Pues está escrito: «Sean santos, porque yo soy santo». 17 Ustedes oran a Dios y lo llaman «Padre», y él juzga a todos por igual según lo que hacen. Por eso deben mostrarle respeto en todo lo que hagan durante el tiempo que estén en este mundo. 18 Dios los rescató a ustedes de la vida sin sentido que llevaban antes; así vivían sus antepasados, y ellos les enseñaron a ustedes a vivir de la misma manera. Pero ustedes saben muy bien que el precio de su libertad no fue pagado con algo pasajero como el oro o la plata, 19 sino con la sangre preciosa de Cristo, quien es como un cordero perfecto y sin mancha. 20 Cristo fue destinado antes de que el mundo fuera creado, pero se dio a conocer en los últimos tiempos para beneficio de ustedes. 21 Por medio de Cristo, ustedes son fieles a Dios, quien resucitó a Cristo de entre los muertos y le dio honor. Por eso han puesto su fe y su esperanza en Dios. 22 Obedeciendo la verdad se han purificado y pueden amar sinceramente a sus hermanos. Ámense los unos a los otros de todo corazón. 23 Pues ustedes nacieron de nuevo, no por medio de padres mortales, sino por medio del mensaje vivo y eterno de Dios.” (1 Ped 1:13-23, PDT)
Los lectores deben haberse percatado que Pedro añade en ese capítulo que Dios, sabiendo que necesitaríamos esto, planificó esa liberación antes de que el mundo fuera creado. ¿Por qué? La respuesta a esta pregunta es maravillosa. Dios nos ama tanto que decidió crearnos aun cuando sabía que nosotros le fallaríamos y nos rebelaríamos. Su amor por nosotros es tan y tan grande que Él decidió preparar el remedio para todo esto antes de crear los cielos y la tierra. En otras palabras, Dios, en su amor, decidió que no puede vivir sin nosotros. Es por eso que ha dispuesto que nosotros estemos constantemente actualizados para que seamos capaces de disfrutar de Su amor.
Los creyentes en Cristo sabemos que la Biblia dice que Dios está comprometido con avivar (“ḥay-yê-hū”, H2421) su obra en medio de los tiempos. Así lo dice el profeta Habacuc en el libro de su profecía (Hab 3:2). Este concepto hebreo puede ser traducido como “vivir”, “salvar”, “avivar”, “revivir”, dar o tener “vida”, “recuperar”, “permanecer vivo”, “sostener la vida”, “ser vivificado” y “ser restaurado a la vida o a la salud”.[7] También es utilizado para describir la acción de ser librado de la enfermedad, del desánimo, de la debilidad y/o de la muerte. Otros recursos los traducen como reavivar, refrescar, hacer crecer y/o restaurar.[8]
El Gesenius también señala que la idea original de esta palabra es la de respirar, ya que la vida de los seres animados se percibe por su respiración. Este recurso académico incluye que este concepto es utilizado para describir la acción de continuar sanos y salvos (Jos 6:17; Núm 14:38), vivir de nuevo, revivir (Eze 37:5), recuperar la salud y/o sanar (Gén 20:7; Jos 5:8). En el caso del uso que le da el profeta Habacuc puede ser traducido como cumplir la palabra, o “hacer que prospere o florezca” (Sal 119:37).[9]
Es un secreto a voces de que hay muchos creyentes en Cristo que necesitan esta clase de intervención divina. Ellos necesitan que el Señor les permita sentir que están respirando, que están sanos y salvos. Necesitan tener un año en el que puedan experimentar que están vivos, revividos, restaurados, que se han recuperado de las batallas que enfrentaron en el año que acaba de concluir y que han sido vivificados. Necesitan un año en el que puedan saber que han sido librados de las enfermedades, del desánimo, de las debilidades y hasta de las amenazas de la muerte. Algunos necesitan un año en el que puedan experimentar que sus almas han sido reavivadas, refrescadas y que han crecido en todas las áreas de lo completo.
La noticia celestial es que Dios quiere hacer todo esto en el año que acaba de comenzar.
Necesitamos que ocurran varias cosas para que todo esto se convierta en realidad. Una de estas es permitirle al Señor que avive, que actualice su programa y sus sistemas de operación en nosotros. Eso lo hace Él y esas operaciones no tienen costo alguno: fueron prepagadas en la cruz del Calvario. Otra de estas es decidir renunciar a los “equipos” viejos, inservibles, inconsecuentes y/u obsoletos con los que nos hemos acostumbrado a operar. Eso lo tenemos que hacer nosotros; claro está, con la ayuda del Espíritu Santo.
Tal y como dice el Apóstol Pablo (Efe 4:21-32), somos nosotros los que tenemos que deshacernos de nuestra naturaleza pecaminosa, y de nuestra antigua manera de vivir. Somos nosotros los que tenemos que permitir que el Espíritu Santo renueve nuestros pensamientos y nuestras actitudes. Somos nosotros los que tenemos que vestirnos y equiparnos con la nueva naturaleza que el Señor ha diseñado para nosotros. Somos nosotros los que tenemos que decidir dejar la mentira y decir la verdad siempre. Somos nosotros los que tenemos que decidir dejar el enojo para que este no nos controle, ni le demos lugar al enemigo. Somos nosotros los que tenemos que usar las manos para trabajar e impedir que nuestra boca sea utilizada para hablar utilizando un lenguaje grosero y ofensivo. Todo forma parte de los “TRS-80” que éramos antes de venir a Cristo.
Pablo continúa diciendo en la Carta a los Efesios que somos nosotros los que tenemos que decidir que queremos ser libres de la amargura, de la furia, del enojo, de las palabras ásperas, de las calumnias y de toda clase de mala conducta. Somos nosotros los que tenemos que aceptar un nuevo sistema operativo del cielo que nos conduzca a ser amables, de buen corazón y con la capacidad para perdonar, así como Dios nos ha perdonado por medio de Cristo. Todo esto a nivel personal, familiar, vocacional, profesional y ministerial.
La Biblia dice que el Espíritu Santo está disponible para ayudarnos en estas tareas de demolición, y de transformación.
La actualización de “estos sistemas” nos permitirá disfrutar de un año extraordinario. Esta actualización nos permitirá hasta ser capaces de hablar utilizando el idioma del cielo.
“13 Cuando hablamos de eso, no usamos las palabras que nos enseña la sabiduría humana, sino las que nos enseña el Espíritu. Usamos palabras espirituales para explicar lo espiritual.” (1 Cro 2:13, PDT).
Estos cambios son claves para la transformación de nuestras familias, para poder encarnar nuevos modelos para la toma de decisiones y para el manejo de las crisis y de las dificultades que trae la vida consigo.
Una nota de advertencia: esta clase de actualización nos convertirá en siervos dependientes de Dios y de la justicia (Rom 6:18, 22; Efe 6:6; Fil 1:1; 1 Ped 2:15-16). Es a estos a los que el Señor ha prometido darle revelación abundante hasta de lo que está por venir, de modo que nada nos tome por sorpresa.
“6 Entonces el ángel me dijo: «Estas palabras son verdaderas y dignas de confianza. El Señor, el Dios que inspira a los profetas, ha enviado a su ángel para que mostrara a sus siervos lo que pronto tiene que suceder».” (Apo 22:6, PDT).
Otra nota de advertencia: el Señor tiene que regular el acceso y la entrada de Su poder en nuestras vidas. Ningún ser humano es capaz de resistir todo el poder de Dios.
La invitación está sobre la mesa. Los animamos a aceptar los retos que hemos propuesto en esta reflexión para poder disfrutar un año en el que el Señor nos colmará de bendiciones.
“21 Ya que han oído sobre Jesús y han conocido la verdad que procede de él, 22 desháganse de su vieja naturaleza pecaminosa y de su antigua manera de vivir, que está corrompida por la sensualidad y el engaño. 23 En cambio, dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes. 24 Pónganse la nueva naturaleza, creada para ser a la semejanza de Dios, quien es verdaderamente justo y santo. 25 Así que dejen de decir mentiras. Digamos siempre la verdad a todos porque nosotros somos miembros de un mismo cuerpo. 26 Además, «no pequen al dejar que el enojo los controle». No permitan que el sol se ponga mientras siguen enojados, 27 porque el enojo da lugar al diablo. 28 Si eres ladrón, deja de robar. En cambio, usa tus manos en un buen trabajo digno y luego comparte generosamente con los que tienen necesidad. 29 No empleen un lenguaje grosero ni ofensivo. Que todo lo que digan sea bueno y útil, a fin de que sus palabras resulten de estímulo para quienes las oigan. 30 No entristezcan al Espíritu Santo de Dios con la forma en que viven. Recuerden que él los identificó como suyos, y así les ha garantizado que serán salvos el día de la redención. 31 Líbrense de toda amargura, furia, enojo, palabras ásperas, calumnias y toda clase de mala conducta. 32 Por el contrario, sean amables unos con otros, sean de buen corazón, y perdónense unos a otros, tal como Dios los ha perdonado a ustedes por medio de Cristo.”
(Efe 4:21-32, NVT)
¡Feliz Año 2026!
[1] Esto representa la velocidad con la que la data es transferida dentro de un canal de comunicación. En la realidad, cuantifica el número de cambios de señales, cambios de voltajes o pulsos por segundo. Una PC con 250 bauds en el que cada símbolo representa 2 bits, tendría una velocidad de 500 bits por segundo.
[2] Disco portátil: externo.
[3] https://www.techtarget.com/searchnetworking/definition/megahertz.
[4] En un PB caben 20,000 películas HD. Esto es, 22 años de reproducción continua sin repetir una de ellas. https://www.businesstechweekly.com/operational-efficiency/cloud-computing/what-is-a-petabyte/
[5] https://www.androidleo.com/samsung-galaxy-transparent-phone-price-specs/
[6] https://www.youtube.com/watch?v=nUeWvtZ7crw
[7] Gesenius, W., & Tregelles, S. P. (2003). En Gesenius’ Hebrew and Chaldee lexicon to the Old Testament Scriptures (pp. 273–274). Logos Bible Software.
[8] Strong, J. (1995). En Enhanced Strong’s Lexicon. Woodside Bible Fellowship.
[9] Gesenius, Op. cit.
Un año nuevo: instrucciones para un nuevo tiempo
“14 El amor de Cristo nos controla, pues estamos convencidos de que uno murió por todos, y por eso todos han muerto. 15 Él murió por todos para que los que viven no sigan viviendo para sí mismos, sino para él, quien murió y resucitó por ellos. 16 Por eso, desde este momento, no vemos a los demás como lo hace todo el mundo. Es cierto que en el pasado veíamos a Cristo de esa manera, pero ahora no lo vemos como un hombre cualquiera. 17 Si alguien está unido a Cristo, hay una nueva creación. Lo viejo ha desaparecido y todo queda renovado. 18 Todo lo nuevo viene de Dios, quien nos ha reconciliado con él a través de Cristo y nos ha dado el trabajo de reconciliar a toda la gente con él.” (2 Cor 5:14-18, PDT)
Nota editorial:
Ha comenzado un nuevo año. El Señor nos ha instruido a trabajar en este sobre la consigna de las familias dirigidas por el Espíritu Santo. Es obvio que la tarea que tenemos frente a nosotros será monumental, al mismo tiempo que gloriosa y llena de testimonios poderosos producidos por la presencia de Dios.
Estamos convencidos de que hay varios escenarios con los que tenemos que trabajar como iglesia y como individuos para poder alcanzar las metas propuestas por el Señor. Uno de estos fue descrito en la palabra que predicó el Pastor Samuel Esquilín el último domingo del año pasado. Ese mensaje fue una palabra de advertencia para afinar la iglesia, además de ser una radiografía de las realidades y de las necesidades que tenemos como pueblo. La invitación que nos hizo el Señor para reconocer y aceptar que tenemos que deshacernos de aquellas cosas inservibles, inconsecuentes u obsoletas, se ha convertido en una hoja de ruta para la salud integral de cada uno de nosotros como creyentes, así como de nuestras respectivas familias (2 Cor 5:17).
Esta reflexión ha sido desarrollada con estos tres (3) escenarios como pistas de despegue para el año que acaba de comenzar.
Una parábola: el Señor hablaba usando parábolas (Mat 13:3, 10-14)
Hace cerca de 45 años el Dr. Abelardo Vargas Rivera me regaló una computadora Radio Shack,® modelo TRS-80-Model I. Él se había comprado un modelo más avanzado y decidió que yo debía comenzar a incursionar en ese mundo. Las palabras que usó cuando me regaló esa maravilla de la tecnología fueron proféticas. Él decía que ese instrumento se convertiría en una pieza indispensable del quehacer diario, tanto para las empresas, así como para los hogares. Añadió a estas palabras que él no sabía cómo, pero que él esperaba que esas máquinas habrían de evolucionar a unos niveles insospechados. Ese sabio doctor tenía toda la razón.
El equipo que me había regalado era una joya de la tecnología de esa época. Un monitor en blanco y negro de 12 pulgadas (64 columnas por 16 filas, color “battleship gray”), un “cassette player” capaz de trabajar a 250 baud[1], un teclado de 53 teclas y con una memoria de 4K expandible a 16K. Esta súper máquina llegó a expandirse a 32K de memoria y a controlar “floppy disks”[2] de 5.25 pulgadas. Esos “floppys” comenzaron proveyendo la oportunidad de guardar 98K de información para luego expandirse hasta 360K de capacidad. Todas esas especificaciones eran monumentales para esa época.
El procesador de esa TRS-80 era un Zilog Z80 que corría a una súper velocidad 1.77MHz[3]. ¡Una maravilla!
Unos años más tarde yo adquiría una PC que hacía obsoletos todas las especificaciones de la TRS-80. Esa nueva tecnología tenía una interfase para que el sistema operativo MS-DOS pudiera conectarse con un fenómeno llamado Microsoft Windows. ¡Sí! Windows ya estaba disponible en 1985. Esa nueva máquina tenía un disco duro de 1MB, una memoria de acceso rápido de 16K y hasta podía usar discos “floppy” de 3.25 pulgadas. Mis amigos me preguntaban si yo estaba preparándome para colaborar con la NASA en los viajes espaciales. Tan solo consideren los rostros de muchos de ellos cuando le informé que tuve que conseguir un disco duro de 16MB para poder continuar realizando mis trabajos con eficiencia.
¿Por qué? De primera instancia, muchos de los trabajos que estaba realizando requerían que se utilizaran varios “floppys” para poder almacenarlos porque no cabían en un solo disco. Esto, a la vez, provocaba un problema de seguridad porque esos discos se podían perder o dañar y uno terminaba perdiendo el trabajo desarrollado y el tiempo invertido en este.
Los años han pasado, la tecnología ha evolucionado más allá de lo que Vargas Rivera había predicho. Esas máquinas, no sólo son indispensables para las empresas y los hogares, sino que se han convertido en parte de nuestra existencia como seres humanos. Le invito a considerar que el teléfono celular que usted tiene es cerca de 400 mil veces más potente y efectivo que las computadoras de los años 80 de la década pasada. Cualquiera de estos posee mucha más capacidad que todas las computadoras que se utilizaron para llevar al hombre a la luna en 1969. Consideremos que en la actualidad, cualquier reloj “Android” o “IWatch” que llevamos en la muñeca posee hasta 178 mil veces más espacio que el modelo TRS-80 que describí en los párrafos anteriores, y esto, solo para guardar aplicaciones.
La computadora que adquirimos recientemente utiliza un procesador Intel Core Ultra 9 285 24-Core con un “turbo boost” de 5.6 GHz. O sea, más de 3160 veces más rápido que el procesador que utilizaba la de Radio Shack. Esto, sin contar la ayuda de los equipos accesorios (“periferales”) que aumentan esa velocidad. Hoy en día podemos utilizar televisores con pantallas digitales como monitores. Además, la capacidad de almacenar información ya se mide en PB[4] (1 Petabytes es igual a 1024TB: 1 TB es igual a 1024GB: 1 GB es igual a 1024MB).
Es cierto que hay cosas que no cambian. Por ejemplo, la electricidad, la fuente de poder que hace funcionar estos dispositivos es la misma. No obstante, hay que destacar que estos equipos tienen que poseer unos dispositivos electrónicos muy diminutos que impiden que esa electricidad los queme y los eche a perder.
Usted leyó bien: el acceso a la fuente de poder necesita ser regulada para que el equipo no se queme. La fuente de poder es la misma, pero los sistemas operativos, las memorias de acceso rápido, la capacidad de almacenar y las velocidades para transmitir y recibir información no lo son.
¿Se imagina usted una PC del siglo anterior tratando de manejar los sistemas operativos, los programas y las aplicaciones que usamos hoy? De entrada, tenemos que admitir que esos modelos no tenían espacio suficiente para almacenarlos, ni la velocidad necesaria para permitir que funcionaran.
¿Puede usted imaginar esas máquinas tratando de echar a andar las tarjetas de vídeo, de sonido y de comunicación que necesitamos hoy para el diario vivir? El sistema electrónico que usted utiliza en su teléfono para hacer vídeos y videollamadas es demasiado “pesado” para que una de esas máquinas antiguas pueda hacerlos funcionar.
¿Puede usted imaginar cómo una máquina de la década de los años 90, en el siglo pasado, podría manejar los discos para almacenar datos e información que usamos hoy? Todavía recuerdo el día en que una de esas máquinas indicaba que teníamos que subdividir el disco duro nuevo que le habíamos instalado porque su sistema operativo no tenía la capacidad para verlo y manejarlo en su totalidad. Recuerdo aún más: la tarde que tuve que escribir algunos programas como interfases para una PC de modo que esta me permitiera realizar trabajos y programar en otros lenguajes de computación (Lotus, etc.).
Los años han pasado. La tecnología actual de los equipos que utilizamos hoy es sin duda alguna impresionante. Algunos de nosotros, cuando vamos a reuniones, llevamos en nuestros bolsillos pequeños discos duros (“solid state”, de alta velocidad) que son capaces de almacenar más de 11,000 veces más datos que los discos descritos en los párrafos iniciales de esta reflexión.
De hecho, ninguna de esas máquinas poseía la capacidad para conectarse a la velocidad necesaria en las redes de comunicación en las que navegamos hoy. Esto es, para realizar compras, ventas, transacciones bancarias, de gobierno y tantas otras que usted y yo conocemos.
A todo esto, hay que añadir la necesidad de memorias virtuales de las que muchos de nosotros nos hemos convertido en esclavos. Sí, usted leyó bien, los cambios en la tecnología nos han convertido en siervos de los creadores de estas.
Les adelantamos que los próximos teléfonos celulares serán transparentes[5] y eventualmente propondrán que estos sean instalados en nuestras muñecas.[6]
Aplicación: nuestro Señor explicaba las parábolas (Lcs 8:4-18)
La presencia del Señor es la misma, Él no cambia: Dios es inmutable. La Biblia lo afirma así cuando dice: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Heb 13:8, RV 1960). No obstante, la Biblia también dice que ese Dios que no cambia hace nuevas todas las cosas.
“5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.” (Apo 21:5)
Ahora bien, ¿qué sucede cuando Dios desea depositar en nosotros una cantidad inusitada de lo que Pablo describe como “bendiciones espirituales en los lugares celestiales” (Efe 1:3) y nuestras capacidades (disco duro) para almacenar estas son limitadas? ¿Se nos pierden las bendiciones? ¿Qué sucede cuando Él anhela “instalar” en nosotros capacidades más amplias para poder recibir revelación de lo alto (tarjeta de vídeo), poseer información celestial llena de la sabiduría de lo alto (disco duro) y nuestras capacidades no están a la par con lo necesario para manejar y hacer buen uso de esos regalos del cielo? Recordemos que la Biblia dice lo siguiente:
“29 Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley.” (Det 29:29)
¿Qué ocurre cuando el deseo del Eterno es que seamos capaces de discernir, ver y conocer (memoria de acceso rápido) lo profundo y lo escondido que Él tiene preparado para Su Pueblo y nuestras capacidades para esto continúan siendo las mismas de hace treinta años? Recordemos que la Biblia dice lo siguiente:
“7 Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.” (Am 3:7)
“9 Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman. 10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.” (1 Cor 2:9-10)
¿Qué ocurre cuando Él quiere bendecirnos con un lenguaje nuevo, superior al que hemos utilizado hasta el día de hoy y nuestra forma de operar? Recordemos que la Biblia dice lo siguiente:
“19 Háblense unos a otros con salmos, himnos y cantos espirituales, y canten y alaben de todo corazón al Señor. 20 Den siempre gracias a Dios el Padre por todas las cosas, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.” (Efe 5:19-20, DHH)
“2 Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios. 3 Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación. 4 El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.” (1 Cor 14:2-4, RV1960)
¿Qué sucede cuando el Señor quiere que todo esto sea manejado con un sistema operativo que ha sido desarrollado por el amor de Dios? Recordemos que la Biblia dice lo siguiente:
“1 Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. 2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.” (1 Cor 13:1-2)
¿Qué sucede cuando Dios quiere actualizar el sistema operativo que maneja o administra todas nuestras operaciones, nuestras decisiones y costumbres, de modo que podamos ser capaces de enfrenar la vida con gracia y virtud?
“8 Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos.” (Sal 32:8)
¿Qué ocurre cuando no le hemos permitido que actualice nuestra manera de procesar nuestras relaciones con el Espíritu Santo y con la Palabra Viva?
“9 No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, Que han de ser sujetados con cabestro y con freno, Porque si no, no se acercan a ti.” (Sal 32:9)
Dios ha dicho en Su Santa Palabra que Él anhela escribir todo esto en nuestros corazones.
“33 «Pero este es el nuevo pacto que haré con el pueblo de Israel después de esos días—dice el Señor—. Pondré mis instrucciones en lo más profundo de ellos y las escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.” (Jer 31:33, NTV)
Mensaje:
Ha comenzado un año nuevo. La Biblia dice que Dios está comprometido en convertir cada uno de sus escenarios en oportunidades para el derramamiento de bendiciones y lluvias de gracia.
“Tú inicias el año nuevo con una cosecha fabulosa; tus nubes derraman abundancia. 12 La pradera del desierto grita de alegría, las colinas se visten para la celebración.” (Sal 65:11-12, PDT)
Dicho de otra forma, los problemas que tendremos que enfrentar para manejar el año que acaba de comenzar no provienen de Dios. Somos nosotros los que en muchas ocasiones no estamos preparados, actualizados, ensamblados correctamente, para manejar los retos y las oportunidades que este trae consigo. Es de ahí que surgen la mayoría de esos problemas.
Los ejemplos que esgrimimos en los párrafos anteriores son más que suficientes para que podamos ser capaces de entender el mensaje que estos comunican. Hay muchos creyentes en Cristo que viven en medio de las tragedias producidas por no estar preparados para disfrutar de las bendiciones del cielo, para enfrentar los retos y manejar las oportunidades de crecimiento que Dios tiene preparadas para cada uno de nosotros en este año.
Sus vidas, hermosas y preciosas para el Señor, se han quedado estancadas con costumbres, estilos de vida, recuerdos, tristezas, malas experiencias, lutos, duelos, enojos, depresiones y otros escenarios de vida similares. Estos son hermanos en la fe que viven la vida como si esta no tuviera sentido.
El Apóstol Pedro dice en una de sus cartas que se trata de creyentes en Cristo a los que se les hace difícil permitir que Dios los ciña, que sus mentes estén preparadas para someterse a Dios (sistema operativo actualizado), tener dominio propio (capacidad o memoria para acceso rápido), ser obedientes a Dios y rechazar continuar viviendo como antes. Debemos entender que Pedro le está escribiendo a una iglesia, a una comunidad de creyentes en Cristo, cuando dice que Dios nos rescató de una vida sin sentido, esa clase de vida que aprendimos de las generaciones anteriores. Es como estar viviendo atados, sometidos a una clase de esclavitud y de aprisionamiento que arrastramos desde el pasado.
La buena noticia es que Pedro señala en esa carta que Cristo pagó por nosotros para darnos libertad. Veamos cómo lo dice el Apóstol:
“13 Por eso, preparen su mente para servir. Con pleno dominio propio pongan toda su esperanza en el generoso amor que será de ustedes cuando Jesucristo venga. 14 Antes, ustedes no entendían y por eso seguían sus malos deseos. Pero ahora, son hijos obedientes de Dios y no deben vivir como antes. 15 Más bien, sean santos en todo lo que hacen, porque Dios, quien los llamó, es santo. 16 Pues está escrito: «Sean santos, porque yo soy santo». 17 Ustedes oran a Dios y lo llaman «Padre», y él juzga a todos por igual según lo que hacen. Por eso deben mostrarle respeto en todo lo que hagan durante el tiempo que estén en este mundo. 18 Dios los rescató a ustedes de la vida sin sentido que llevaban antes; así vivían sus antepasados, y ellos les enseñaron a ustedes a vivir de la misma manera. Pero ustedes saben muy bien que el precio de su libertad no fue pagado con algo pasajero como el oro o la plata, 19 sino con la sangre preciosa de Cristo, quien es como un cordero perfecto y sin mancha. 20 Cristo fue destinado antes de que el mundo fuera creado, pero se dio a conocer en los últimos tiempos para beneficio de ustedes. 21 Por medio de Cristo, ustedes son fieles a Dios, quien resucitó a Cristo de entre los muertos y le dio honor. Por eso han puesto su fe y su esperanza en Dios. 22 Obedeciendo la verdad se han purificado y pueden amar sinceramente a sus hermanos. Ámense los unos a los otros de todo corazón. 23 Pues ustedes nacieron de nuevo, no por medio de padres mortales, sino por medio del mensaje vivo y eterno de Dios.” (1 Ped 1:13-23, PDT)
Los lectores deben haberse percatado que Pedro añade en ese capítulo que Dios, sabiendo que necesitaríamos esto, planificó esa liberación antes de que el mundo fuera creado. ¿Por qué? La respuesta a esta pregunta es maravillosa. Dios nos ama tanto que decidió crearnos aun cuando sabía que nosotros le fallaríamos y nos rebelaríamos. Su amor por nosotros es tan y tan grande que Él decidió preparar el remedio para todo esto antes de crear los cielos y la tierra. En otras palabras, Dios, en su amor, decidió que no puede vivir sin nosotros. Es por eso que ha dispuesto que nosotros estemos constantemente actualizados para que seamos capaces de disfrutar de Su amor.
Los creyentes en Cristo sabemos que la Biblia dice que Dios está comprometido con avivar (“ḥay-yê-hū”, H2421) su obra en medio de los tiempos. Así lo dice el profeta Habacuc en el libro de su profecía (Hab 3:2). Este concepto hebreo puede ser traducido como “vivir”, “salvar”, “avivar”, “revivir”, dar o tener “vida”, “recuperar”, “permanecer vivo”, “sostener la vida”, “ser vivificado” y “ser restaurado a la vida o a la salud”.[7] También es utilizado para describir la acción de ser librado de la enfermedad, del desánimo, de la debilidad y/o de la muerte. Otros recursos los traducen como reavivar, refrescar, hacer crecer y/o restaurar.[8]
El Gesenius también señala que la idea original de esta palabra es la de respirar, ya que la vida de los seres animados se percibe por su respiración. Este recurso académico incluye que este concepto es utilizado para describir la acción de continuar sanos y salvos (Jos 6:17; Núm 14:38), vivir de nuevo, revivir (Eze 37:5), recuperar la salud y/o sanar (Gén 20:7; Jos 5:8). En el caso del uso que le da el profeta Habacuc puede ser traducido como cumplir la palabra, o “hacer que prospere o florezca” (Sal 119:37).[9]
Es un secreto a voces de que hay muchos creyentes en Cristo que necesitan esta clase de intervención divina. Ellos necesitan que el Señor les permita sentir que están respirando, que están sanos y salvos. Necesitan tener un año en el que puedan experimentar que están vivos, revividos, restaurados, que se han recuperado de las batallas que enfrentaron en el año que acaba de concluir y que han sido vivificados. Necesitan un año en el que puedan saber que han sido librados de las enfermedades, del desánimo, de las debilidades y hasta de las amenazas de la muerte. Algunos necesitan un año en el que puedan experimentar que sus almas han sido reavivadas, refrescadas y que han crecido en todas las áreas de lo completo.
La noticia celestial es que Dios quiere hacer todo esto en el año que acaba de comenzar.
Necesitamos que ocurran varias cosas para que todo esto se convierta en realidad. Una de estas es permitirle al Señor que avive, que actualice su programa y sus sistemas de operación en nosotros. Eso lo hace Él y esas operaciones no tienen costo alguno: fueron prepagadas en la cruz del Calvario. Otra de estas es decidir renunciar a los “equipos” viejos, inservibles, inconsecuentes y/u obsoletos con los que nos hemos acostumbrado a operar. Eso lo tenemos que hacer nosotros; claro está, con la ayuda del Espíritu Santo.
Tal y como dice el Apóstol Pablo (Efe 4:21-32), somos nosotros los que tenemos que deshacernos de nuestra naturaleza pecaminosa, y de nuestra antigua manera de vivir. Somos nosotros los que tenemos que permitir que el Espíritu Santo renueve nuestros pensamientos y nuestras actitudes. Somos nosotros los que tenemos que vestirnos y equiparnos con la nueva naturaleza que el Señor ha diseñado para nosotros. Somos nosotros los que tenemos que decidir dejar la mentira y decir la verdad siempre. Somos nosotros los que tenemos que decidir dejar el enojo para que este no nos controle, ni le demos lugar al enemigo. Somos nosotros los que tenemos que usar las manos para trabajar e impedir que nuestra boca sea utilizada para hablar utilizando un lenguaje grosero y ofensivo. Todo forma parte de los “TRS-80” que éramos antes de venir a Cristo.
Pablo continúa diciendo en la Carta a los Efesios que somos nosotros los que tenemos que decidir que queremos ser libres de la amargura, de la furia, del enojo, de las palabras ásperas, de las calumnias y de toda clase de mala conducta. Somos nosotros los que tenemos que aceptar un nuevo sistema operativo del cielo que nos conduzca a ser amables, de buen corazón y con la capacidad para perdonar, así como Dios nos ha perdonado por medio de Cristo. Todo esto a nivel personal, familiar, vocacional, profesional y ministerial.
La Biblia dice que el Espíritu Santo está disponible para ayudarnos en estas tareas de demolición, y de transformación.
La actualización de “estos sistemas” nos permitirá disfrutar de un año extraordinario. Esta actualización nos permitirá hasta ser capaces de hablar utilizando el idioma del cielo.
“13 Cuando hablamos de eso, no usamos las palabras que nos enseña la sabiduría humana, sino las que nos enseña el Espíritu. Usamos palabras espirituales para explicar lo espiritual.” (1 Cro 2:13, PDT).
Estos cambios son claves para la transformación de nuestras familias, para poder encarnar nuevos modelos para la toma de decisiones y para el manejo de las crisis y de las dificultades que trae la vida consigo.
Una nota de advertencia: esta clase de actualización nos convertirá en siervos dependientes de Dios y de la justicia (Rom 6:18, 22; Efe 6:6; Fil 1:1; 1 Ped 2:15-16). Es a estos a los que el Señor ha prometido darle revelación abundante hasta de lo que está por venir, de modo que nada nos tome por sorpresa.
“6 Entonces el ángel me dijo: «Estas palabras son verdaderas y dignas de confianza. El Señor, el Dios que inspira a los profetas, ha enviado a su ángel para que mostrara a sus siervos lo que pronto tiene que suceder».” (Apo 22:6, PDT).
Otra nota de advertencia: el Señor tiene que regular el acceso y la entrada de Su poder en nuestras vidas. Ningún ser humano es capaz de resistir todo el poder de Dios.
La invitación está sobre la mesa. Los animamos a aceptar los retos que hemos propuesto en esta reflexión para poder disfrutar un año en el que el Señor nos colmará de bendiciones.
“21 Ya que han oído sobre Jesús y han conocido la verdad que procede de él, 22 desháganse de su vieja naturaleza pecaminosa y de su antigua manera de vivir, que está corrompida por la sensualidad y el engaño. 23 En cambio, dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes. 24 Pónganse la nueva naturaleza, creada para ser a la semejanza de Dios, quien es verdaderamente justo y santo. 25 Así que dejen de decir mentiras. Digamos siempre la verdad a todos porque nosotros somos miembros de un mismo cuerpo. 26 Además, «no pequen al dejar que el enojo los controle». No permitan que el sol se ponga mientras siguen enojados, 27 porque el enojo da lugar al diablo. 28 Si eres ladrón, deja de robar. En cambio, usa tus manos en un buen trabajo digno y luego comparte generosamente con los que tienen necesidad. 29 No empleen un lenguaje grosero ni ofensivo. Que todo lo que digan sea bueno y útil, a fin de que sus palabras resulten de estímulo para quienes las oigan. 30 No entristezcan al Espíritu Santo de Dios con la forma en que viven. Recuerden que él los identificó como suyos, y así les ha garantizado que serán salvos el día de la redención. 31 Líbrense de toda amargura, furia, enojo, palabras ásperas, calumnias y toda clase de mala conducta. 32 Por el contrario, sean amables unos con otros, sean de buen corazón, y perdónense unos a otros, tal como Dios los ha perdonado a ustedes por medio de Cristo.”
(Efe 4:21-32, NVT)
¡Feliz Año 2026!
[1] Esto representa la velocidad con la que la data es transferida dentro de un canal de comunicación. En la realidad, cuantifica el número de cambios de señales, cambios de voltajes o pulsos por segundo. Una PC con 250 bauds en el que cada símbolo representa 2 bits, tendría una velocidad de 500 bits por segundo.
[2] Disco portátil: externo.
[3] https://www.techtarget.com/searchnetworking/definition/megahertz.
[4] En un PB caben 20,000 películas HD. Esto es, 22 años de reproducción continua sin repetir una de ellas. https://www.businesstechweekly.com/operational-efficiency/cloud-computing/what-is-a-petabyte/
[5] https://www.androidleo.com/samsung-galaxy-transparent-phone-price-specs/
[6] https://www.youtube.com/watch?v=nUeWvtZ7crw
[7] Gesenius, W., & Tregelles, S. P. (2003). En Gesenius’ Hebrew and Chaldee lexicon to the Old Testament Scriptures (pp. 273–274). Logos Bible Software.
[8] Strong, J. (1995). En Enhanced Strong’s Lexicon. Woodside Bible Fellowship.
[9] Gesenius, Op. cit.
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