1042 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 1 de febrero del 2026

1042 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 1 de febrero del 2026
“Familias dirigidas por el Espíritu Santo”


“13 Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.” (Rom 15:13)

Nuestra reflexión anterior fue dedicada al análisis de 15 problemas graves que enfrenta la familia en la posmodernidad. Los problemas analizados fueron identificados en un artículo escrito por el Dr. James Scott, Jr.[1]  

Una conclusión generalizada es que estos problemas traen consigo una serie de conflictos que ponen en riesgo y sacuden muchas de las estructuras básicas que sostienen el ambiente familiar y sus relaciones. Es obvio que estos socaban y afectan la unidad familiar. Por lo general, el génesis de esto se produce cuando se generan problemas y lesiones en los procesos de comunicación asertiva intrafamiliar. Esto, a la vez, afecta la capacidad para poder esperar con paciencia, prudencia y sabiduría. En muchas ocasiones también se afecta la capacidad para ser empáticos y hasta para poder perdonar. Por último y nos menos importante, en muchas ocasiones estos problemas consiguen que se enfríe y hasta que se pierda la capacidad para amar.

La presencia y la dirección del Espíritu Santo en estos escenarios es vital, esencial e insustituible. Nadie puede insertarse en las relaciones familiares como Él lo hace. Es por esto que el Apóstol Pablo aconseja que acudamos a la oración pidiendo la intervención del Santo Espíritu de Dios.

Sabemos que enfrentar estos problemas puede drenar la esperanza de cualquier familia. La promesa bíblica afirma que, tal como lo hizo el Apóstol Pablo, podemos levantar oración al Dios de esperanza, al Dios de las promesas eternas. Podemos pedirle al Señor que es fuente de esperanza que nos llene por completo de alegría y paz. Esto, porque hemos decidido confiar en Él. El producto neto de esta oración es maravilloso: “Entonces rebosarán de una esperanza segura mediante el poder del Espíritu Santo.” (Rom 15:13d, NTV).

“13 Le pido a Dios, fuente de esperanza, que los llene completamente de alegría y paz, porque confían en él. Entonces rebosarán de una esperanza segura mediante el poder del Espíritu Santo.”  (Rom 15:13, NTV)

La Biblia dice que una de las razones por las que el Espíritu Santo puede hacer todo esto es porque Él lo ve todo. La Biblia describe esto en el Libro de Apocalípsis.

“6 Entonces vi a un Cordero que parecía que había sido sacrificado, pero que ahora estaba de pie entre el trono y los cuatro seres vivientes y en medio de los veinticuatro ancianos. Tenía siete cuernos y siete ojos que representan los siete aspectos del Espíritu de Dios, el cual es enviado a todas las partes de la tierra.” (Apo 5:6, NTV)

El Dr. Billy Graham identificó algunas características del Santo Espíritu en varias de las cruzadas evangelísticas que celebró en su ministerio. Dos que vienen a nuestra memoria fueron celebradas en 1978. Una de estas, la celebrada en Toronto, Canadá[2] y la otra en Kansas City Missouri. Él señalaba que la interpretación de este verso que encontramos en el Libro de Apocalípsis es que describe que el Espíritu Santo ve el pasado, el presente y el futuro de todas las generaciones[3]. Él tiene la capacidad de verlo todo.
 
El Dr. Graham añadía que esto es así porque la Biblia también dice que el Espíritu Santo es Eterno (Heb 9:14). Lo que esto significa es que Él vio lo que sucedió en nuestras familias, ve el presente de estas y puede ver lo que ha de suceder. O sea, que nada se le escapa.

A todo esto, hay que añadir que la Biblia dice que el propósito de Dios es derramar la presencia de su Santo Espíritu en cada corazón. O sea, en cada miembro de cada familia. El propósito de esto es que cada ser humano y por ende cada familia, pueda ser bendecida y ser exitosa en sus proyectos de vida. Veamos cómo lo resume el profeta Ezequiel:

“26 Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. 27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. 28 Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios. 29 Y os guardaré de todas vuestras inmundicias; y llamaré al trigo, y lo multiplicaré, y no os daré hambre. 30 Multiplicaré asimismo el fruto de los árboles, y el fruto de los campos, para que nunca más recibáis oprobio de hambre entre las naciones.”  (Ezeq 36:26-30)

Sabemos que el Espíritu Santo inspiró la composición, la transmisión y la protección de la Biblia a través de todas las generaciones de nuestra historia. Por lo tanto, el consejo bíblico para el manejo de estos problemas y los conflictos que estos generan no puede ser tomado de manera liviana. El consejo bíblico es el consejo inspirado por Dios.

Tomemos como ejemplo el problema de la comunicación asertiva entre los miembros de la familia. Encontramos que el Espíritu Santo promueve el desarrollo de la comunicación asertiva a través de las Sagradas Escrituras.

Antes de ir a la presentación de los textos bíblicos que queremos compartir, debemos comenzar señalando que dentro de todos los tipos de comunicación que han sido identificados, existen tres (3) que son considerados como los principales. Estos son: la comunicación pasiva, la agresiva y la asertiva.

Consideremos algunas definiciones sencillas de estos:

Comunicación pasiva: En este estilo de comunicación mayormente uno de los miembros actúa sumiso, no expresa opiniones e inquietudes, y si habla lo hace en un tono bajo. Este tipo de relación genera desigualdad y desventaja ante el otro miembro de la familia. Crea sentimientos de baja autoestima y vínculos afectivos tóxicos.
 
Comunicación agresiva: Este estilo de comunicación transgrede los derechos de los otros miembros para imponer mi opinión o pensamiento. Se compone por mensajes confusos y agresivos como gritos, regaños, insultos, e incluso en casos extremos, agresiones físicas. Genera distanciamiento emocional entre los familiares y resentimiento. Es una manifestación de violencia emocional, por lo que no es sana en absoluto.
 
Comunicación asertiva: Este estilo es el más sano y recomendable, porque involucra diálogo, respeto y negociación. Ayuda a fortificar las relaciones familiares y refuerza la autoestima.”
[4]

¿Cómo podemos definir la comunicación asertiva?  A continuación, dos citas directas que ofrecen definiciones sencillas y completas de este tipo de comunicación:

“La comunicación asertiva en la familia es la virtud de expresarse en libertad y honestidad dentro del ambiente familiar respetando los derechos personales de todos sus miembros sin buscar herir o intimidar, es decir, actuando desde un estado interior de confianza. Esto se alcanza mediante el diálogo asertivo donde prima la empatía. En este tipo de comunicación se brinda un mensaje claro y contundente, pero abierto a puntos de vista y pensamientos diferentes, con un profundo sentido humano. Al existir una verdadera comprensión entre los familiares se mantiene una relación estable y duradera. Esta sana comunicación trae como resultado vínculos sanos, respeto, afecto, cariño y compañerismo en las diversas relaciones al interior de una familia.”[5]

“La comunicación asertiva se refiere a la capacidad de expresar de manera clara, respetuosa y directa nuestros pensamientos, sentimientos, necesidades y deseos, al mismo tiempo que se escucha activamente a los demás. En el ámbito familiar, la comunicación asertiva desempeña un papel fundamental, ya que promueve relaciones saludables y fortalece los lazos familiares.”[6]

Es importante señalar que la comunicación intrafamiliar efectiva, la asertiva, es clave para que podamos ser capaces de manejar los conflictos que surgen en el seno de la familia y enfrentar los problemas que nos asaltan con frecuencia. La creación de un espacio seguro que estimule el desarrollo del diálogo abierto y honesto es vital para poder conseguir esto. Tanto el espacio, así como el tipo de comunicación que acabamos de describir, promueven que los miembros de la familia puedan expresar sus pensamientos y sentimientos sin temor a ser juzgados. La comunicación asertiva es efectiva en estos escenarios porque ayuda a desarrollar un ambiente que promueve la generación de soluciones para los problemas, además de que nos ayuda a evitar malentendidos.

¿Qué dice la Biblia acerca de la comunicación?

  • La Biblia dice que hay que escuchar con atención antes de responder.

“Es una tontería y una vergüenza responder antes de escuchar.” (Pro 18:13, PDT)

“19 Recuerden esto, estimados hermanos: estén más dispuestos a escuchar que a hablar. No se enojen fácilmente. 20 El que vive enojado no puede vivir como Dios manda.” (Stg 1:19-20)

La cita de la carta de Santiago nos invita a aprender a mantener a raya nuestras emociones en los procesos de comunicación. Esos versos afirman que no hacerlo imposibilita que podamos hacer la voluntad de Dios.

  • Dice que tenemos la responsabilidad de velar que nuestro lenguaje no sea tonto ni grosero.

“29 No empleen un lenguaje grosero ni ofensivo. Que todo lo que digan sea bueno y útil, a fin de que sus palabras resulten de estímulo para quienes las oigan.” (Efe 4:29, NTV)

Un dato curioso que esta cita bíblica encierra es que inmediatamente después de este verso el Apóstol Pablo señala que no podemos entristecer al Espíritu Santo, dando así la impresión de que el mal uso del lenguaje es una de las maneras con las que podemos hacerlo. (Efe 4:30)

  • Dice que nuestras conversaciones deben estar “sazonadas” con la gracia del Señor de modo que seamos capaces de fomentar el desarrollo de una comunicación sana y productiva.
 
“6 Su conversación debe ser siempre agradable y de buen gusto, y deben saber también cómo contestar a cada uno.” (Col 4:6, DHH)

  • Dice que el tono que utilizamos para hablar entre nosotros es clave para el desarrollo de procesos de comunicación efectiva.

“La respuesta amable calma el enojo; la respuesta violenta lo excita más. 2 De la lengua de los sabios brota sabiduría; de la boca de los necios, necedades.” (Pro 15:1-2, DHH)

El análisis sobrio de estos versos produce una cantera de axiomas divinos. Tomemos como ejemplo el concepto hebreo que se traduce aquí como amable: “rak” (H7390). Este puede ser traducido como tierno, como hablan los infantes, delicado. O sea, que nuestras respuestas (“maʽăneh”, H4617), la forma en que nosotros respondemos, debe estar “sazonada” con el adjetivo de la amabilidad.

La realidad es que en ocasiones nuestra humanidad se interpone y afecta las formas y maneras en las que respondemos. La presencia del Espíritu Santo nos ayuda a manejar estos escenarios con prudencia. ¿Cómo lo hace? La Biblia dice que Él hace brotar en nosotros el fruto de Su presencia.

“22 En cambio, el Espíritu produce amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, 23 humildad y dominio propio. No existe ninguna ley en contra de esas cosas. 24 Todos los que pertenecen a Cristo han crucificado su naturaleza carnal con sus pasiones y sentimientos egoístas. 25 Ya que el Espíritu nos da vida, debemos dejarlo que nos guíe. 26 No seamos orgullosos, ni envidiosos ni causemos peleas entre nosotros mismos.” (Gál 5:22-26, PDT)

El texto del Libro de Proverbios que estamos analizando (Pro 15:1-2) señala que esa clase de respuesta consigue que el enojo, el veneno, el ambiente sofocante, el estar “furioso” o furibundo (“chêmâh”, H2534) retroceda o se retire (“shûb”, H7725). En cambio, la palabra “áspera”, “terrera”, la que produce o surge de la angustia, aquella que es dolorosa (“ʽetseb”, H6089) consigue que aumente la ira, el enojo y que se acelere la respiración (“ʼaph”, H639).

Es muy interesante el dato de que una variante del concepto “ʽetseb” (“violento” en PDT; “áspera” en RV 1960) también puede ser traducido como la imagen de un ídolo (“ʽôtseb”, H6090).[7] Así lo utiliza el profeta Isaías cuando dice lo siguiente:

“5 te lo dije ya hace tiempo; antes que sucediera te lo advertí, para que no dijeras: Mi ídolo lo hizo, mis imágenes de escultura y de fundición mandaron estas cosas.” (Isa 48:5, RV 1960)

El salmista utiliza este vocablo cuando le dice a Dios que lo vuelva a examinar[8] para determinar si hay en él camino de perversidad (Sal 139:24). Así traduce la versión Reina Valera de 1960 la variante “ôtseb”, como perversidad. Esto es interesantísimo porque entonces puede inferirse que la perversidad, incluyendo la violencia que esta desata, puede ser la imagen de un ídolo que se lleva por dentro.
 
El vocabulario violento es el producto de aquello que hay en el corazón del ser humano que lo utiliza (Mat 12:36; Lcs 6:45). En otras palabras, que el salmista le está diciendo a Dios que lo examine porque quiere que el Señor discierna si ese ídolo y aquello que lo provoca están todavía en su corazón; y que proceda a removerlo.

Sabiendo esto, podemos afirmar que el uso de vocabulario violento en la comunicación familiar puede ser el producto de la idolatría que todavía reside en el alma de aquellos miembros de la familia que lo utilizan. En otras palabras, la violencia puede ser un ídolo al que se le rinde culto y el vocabulario que esta patrocina, no solo es perverso y áspero, sino que es también un reto al carácter de Dios como único dueño de nuestros corazones.

Regresando al análisis de lo que señala el proverbista, vemos que las aseveraciones acerca de la necedad son seguidas por la afirmación de que aquellos que saben controlar su lengua son sabios. En cambio, aquellos que no lo hacen son necios (“kesı̂yl”, H3684).

El concepto hebreo que se traduce aquí como necedad, también es utilizado por el salmista para identificar a aquellas personas que no pueden rendirse ante la grandeza del Señor, ni entender la grandeza de las obras del Eterno.

“5 Oh Señor, ¡qué grandes son tus obras!, ¡qué profundos tus pensamientos! 6 ¡Sólo los necios no pueden entenderlo!” (Sal 92:5-6, DHH).

En otras palabras, que la necedad que se describe aquí, no solo impide que reconozcamos la grandeza de Dios, sino que imposibilita que seamos capaces de reaccionar ante ella como debemos hacerlo.

El salmista argumenta en otro salmo que esta es una de las razones por las que los “necios” (“kesı̂yl”, H3684) se comportan con violencia. El salmista dice que es que ellos creen que Dios no se dará cuenta de lo que ellos hacen o que a Él no le importa.

“3 ¿Hasta cuándo, Señor? ¿Hasta cuándo los perversos tendrán permiso para regodearse? 4 ¿Hasta cuándo hablarán con arrogancia? ¿Hasta cuándo se jactarán estos malvados? 5 Aplastan a tu pueblo, Señor;     lastiman a los que llamas tuyos. 6 Matan a las viudas y a los extranjeros, y asesinan a los huérfanos. 7 «El Señor no está mirando—dicen—, y además, al Dios de Israel no le importa». 8 ¡Piénsenlo mejor, necios! ¿Cuándo por fin se darán cuenta?” (Sal 94:3-8, NTV)

Los lectores deben haberse percatado que los pasajes bíblicos citados hasta aquí promueven la comunicación asertiva.

Concluimos esta reflexión señalando que esta produce muchos beneficios. Uno de los artículos que hemos citado aquí, el publicado por la Universidad de Valencia, señala algunos de los beneficios que produce este tipo de comunicación. Estos son,

Disminución del estrés.                   Perfeccionamiento de habilidades sociales y personales.
 Reducción de conflictos.                Sentimiento de pertenencia y buen trabajo en equipo.
 Manejo de los impulsos y enojo.      Autoestima sana.
 Mejora en la toma de decisiones.     Prepara a los niños sanamente para la adultez.
 Mayor satisfacción personal.          Comprensión profunda de las emociones.
 Mayor respeto por uno mismo y los demás.[9]

Un dato final es que el Espíritu Santo fue el responsable de la encarnación de Cristo nuestro Señor y Salvador. Nuestro Señor, el producto de esa encarnación, es también conocido como el Verbo de Dios (Jn 1:1), la Palabra viva de Dios. La razón que sustenta que Cristo se haya encarnado como la Palabra de acción de Dios es que la caída del ser humano en el Edén quebrantó las dimensiones verticales y horizontales del diálogo. Esto es, nuestra capacidad de dialogar con Dios y con los demás. Entre otras cosas, Cristo se encarna para que seamos capaces de recuperar estas. Esta es otra de las conquistas que la gracia eterna produjo con el sacrificio de Cristo en la cruz del Calvario.

Siendo esto así, entonces el remedio eficaz para la restauración de los procesos de comunicación intrafamiliar es permitir que el mensaje de la salvación halle morada en nuestros corazones.


 
[1] https://www.scottfreeclinic.org/  
[2] Graham, Billy. “Living on the fault line”, 1978.
[3] Graham, Billy. “The Persons and Work of the Holy Spirit”, 1978.
[4] https://www.universidadviu.com/pe/actualidad/nuestros-expertos/la-importancia-de-la-comunicacion-asertiva-en-la-familia.
[5] Op. cit.
[6] https://psicofuncionalmente.com/importancia-comunicacion-asertiva-familia/
[7] Gesenius, W., & Tregelles, S. P. (2003). En Gesenius’ Hebrew and Chaldee lexicon to the Old Testament Scriptures (pp. 646–647). Logos Bible Software.
[8] Él comienza ese salmo señalando que Dios ya lo había examinado y conocido.
[9] https://www.universidadviu.com/pe/actualidad/nuestros-expertos/la-importancia-de-la-comunicacion-asertiva-en-la-familia.
 









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