1057 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 17 de mayo del 2026

1057 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 17 de mayo del 2026
Familias dirigidas por el Espíritu Santo: el análisis de la familia de Jacob - Parte IX


“7 Un tiempo después, la esposa de su amo comenzó a fijarse en José y le dijo: —Acuéstate conmigo. 8 Pero José se rehusó y le dijo a la esposa de su amo: —Mire, conmigo mi señor no tiene nada de qué preocuparse en la casa. Me dio todas sus posesiones para que yo las cuidara. 9 No hay nadie en esta casa que se iguale a mí. Lo único que él me ha negado es a usted, porque es su esposa. ¿Cómo puedo yo hacerle a él algo tan malo y cometer un pecado ante Dios? 10 A pesar de que ella hablaba con él día tras día, no lo convenció de que se acostara con ella. 11 Un día, cuando José regresó de trabajar a la casa, no había ningún otro esclavo adentro. 12 Entonces ella lo agarró de su ropa y le dijo: —¡Acuéstate conmigo! Pero él dejó su ropa en las manos de ella y salió huyendo. 13 Cuando ella vio que él había dejado la ropa en sus manos y salido huyendo, 14 llamó a los siervos de su casa y les dijo: —Miren, mi esposo trajo a este hebreo para que nos insultara. Él vino a donde yo estaba para tratar de tener relaciones sexuales conmigo, pero yo grité fuerte. 15 Cuando oyó que yo había gritado, dejó su ropa al lado mío y salió corriendo. 16 Después ella se quedó con la ropa de José hasta que llegó su esposo. 17 Luego le contó la misma historia: —El siervo hebreo que trajiste vino a aprovecharse de mí. 18 Pero cuando grité, dejó su ropa al lado mío y huyó hacia afuera. 19 El amo de José escuchó lo que le dijo su esposa y se enfureció. 20 Entonces lo agarró y lo puso en la prisión donde metían a los prisioneros del rey, y José quedó encarcelado. 21 Pero el SEÑOR estaba con José y lo ayudó haciendo que se ganara la confianza del carcelero.”  (Gén 39:7-21, PDT)

Nota editorial:
La reflexión anterior sobre este tema concluyó señalando que dedicaríamos esta al análisis de los pasajes bíblicos que describen la cárcel a la que José fue enviado. Las preguntas y las reacciones de algunos de los lectores de estas reflexiones nos han obligado a ampliar el análisis del tema de las tentaciones.

La reflexión anterior nos permitió comenzar a analizar la tentación que experimentó José en la casa de Potifar. El análisis de ese pasaje ofrece tantas avenidas que resulta imposible considerarlas todas. Por ejemplo, el profesor Jonathan Sacks señala en uno de sus libros que el examen de la redacción del texto bíblico nos permite experimentar el nivel de lucha que este joven experimentó frente a los acercamientos que realizó la esposa de Potifar. [1]Esto, dice Sacks, se desprende del análisis textual y gramatical de esos versos bíblicos.

Examinemos esto con detenimiento. El verso ocho (8) del capítulo 39 del Libro de Génesis dice lo siguiente:

“8 Pero José se rehusó y le dijo a la esposa de su amo: —Mire, conmigo mi señor no tiene nada de qué preocuparse en la casa. Me dio todas sus posesiones para que yo las cuidara.”
 
Sacks explica que hay una marca especial sobre el verbo que se traduce como “rehusó” (“way-mā-’ên”, H3985). Él también explica la razón por qué es que el texto hebreo coloca esta. Esa marca se conoce como “shalshelet.”[2],[3] Este concepto puede ser traducido como “cadena” y se utiliza para enlazar elementos de la historia que se está relatando en esa porción de las Escrituras.
 
En realidad, “shalshelet” es una anotación musical que le indica a la persona que está cantando el texto cuáles deben ser las variaciones de voz que debe utilizar cuando llega al concepto identificado.[4] Una nota editorial: los judíos cantan los textos porque eso les ayuda a memorizarlos. Incluimos un enlace vocal para que los lectores puedan tener un ejemplo de un “shalshelet.”[5]

No obstante, los biblistas judíos señalan que el verdadero uso de “shalshelet” es servir como una señal de alerta en el texto hebreo, un indicio de que algo trascendental está a punto de suceder o de que hemos llegado a un momento propicio para la enseñanza.[6] Es por esto que comentaristas como el rabino Jonathan Sacks y fuentes clásicas como Rashi e Ibn Caspi interpretan el “shalshelet” como un marcador musical al mismo tiempo que como uno textual que indica vacilación, ambivalencia o lucha moral.
 
Encontramos uno en Génesis 19:16 cuando el texto bíblico dice que Lot se detuvo, titubeó (“mâhahh”, H4102) cuando los ángeles lo estaban sacando de Sodoma. Hay que entender que las muchas posesiones que tenía allí lo condujeron a la ambivalencia.

“16 Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer y de las manos de sus dos hijas, según la misericordia de Jehová para con él; y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad.”
 
Encontramos otro en Génesis 24:12, cuando Eliezer, el mayordomo de Abraham muestra su duda y ambivalencia (“way-yō-mar”, H559), reflejando su ansiedad, al mismo tiempo que su confianza en Dios cuando es enviado a buscar una esposa para Isaac[7]. El texto bíblico dice este mayordomo no había terminado de orar cuando Rebeca apareció (Gén 24:15). Vemos otro en Levítico 8:23, en la tensión que el texto hebreo coloca sobre Moisés cuando tiene que consagrar a Aarón como Sumo Sacerdote; oficio sacerdotal que Dios no le concedió al libertador de Israel.
 
El “shalshelet” que encontramos en el “verso ocho (8) del capítulo 39 de Génesis revela la lucha intensa que José tenía en su interior cuando rehusó caer en la tentación orquestada por la esposa de Potifar. En otras palabras, ese acento indica que hubo una batalla intensa antes y durante la ejecución de ese verbo.

En resumen, “shalshelet” no es solo una anotación musical acerca de cómo cantar los versos, sino una herramienta simbólica y musical que transmite matices psicológicos, vacilación e intensidad emocional en la narración de la Torá. En todas las ocasiones que se utiliza podemos ver el desarrollo de una cadena de eventos que afectan la historia que se está narrando. O sea, que un lector del texto hebreo ve esta marca y sabe que algo intenso va a suceder. Este es solo un ejemplo de las muchas vertientes que encontramos estudiando la historia de José.

En nuestra reflexión anterior tuvimos la oportunidad de revisar lo que la Biblia dice acerca del origen de las tentaciones.

“13 Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; 14 sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. 15 Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. 16 Amados hermanos míos, no erréis.” (Stg 1:13-16, RV 1960)

Conocer este dato nos permite concluir que entonces José tenía la concupiscencia por dentro. Sin embargo, este joven no permitió que esta concupiscencia concibiera y diera a luz el pecado. La lucha fue intensa, pero José pudo vencer. No olvidemos que no existe un ser humano que no esté expuesto a esto.

Nuestra reflexión anterior también nos proveyó la oportunidad de examinar las tentaciones que enfrentó Jesús. Otro análisis de lo que Satanás le ofreció en el desierto a nuestro Señor (Mat 4:1-11; Lcs 4:1-13) puede ser resumido así:

Satanás intentó retar a Jesús en cuatro áreas fundamentales a saber:

  • su misión como Hijo de Dios (“si eres Hijo de Dios…”; frase que se repite en las tentaciones)
  •  que usara su poder para su propio beneficio (“di a estas piedras que se conviertan en pan”)
  • que se convirtiera en un actor independiente del plan de salvación buscando su popularidad (“échate de aquí abajo”) y
  • que cediera sus convicciones ante la oportunidad de tener mucho poder y poder esquivar el sacrificio en la cruz (“todo esto te daré [todos los reinos del mundo y la gloria de ellos] si postrado me adorares”).

No podemos olvidar que la Biblia dice que el corazón, el lugar de dónde salen esas concupiscencias, es engañoso más que todas las cosas y que es perverso (Jer 17:9). En otras palabras, que nuestras motivaciones, las que llevamos en el corazón, pueden ser excelsas y al mismo tiempo la puerta que Satanás necesita para entrar a éste.

Hace algunos años (Julio de 2011) compartimos una serie de reflexiones acerca de Sansón y de sus luchas con las tentaciones. A continuación, una cita directa acerca de ese tema en las reflexiones compartidas en esa serie.

“Cualquier parecido entre los antes mencionado y la historia actual no es una coincidencia. Puerto Rico y los Estados Unidos no han estado peleando contra los enemigos reales. Un ejemplo de esto es que mientras el Presidente de turno (Barac H. Obama) designa el mes de junio del 2011 como el mes de las comunidades lésbicas, homosexuales, transgénero y transexuales, la Iglesia decide guardar silencio y decide irse a hacer fiesta y a jugar con el enemigo. Dios nos ha dado habilidades y capacidades espirituales para desarrollar sus propósitos en el planeta y nosotros hemos decidido usar esos dones para pelear nuestras propias batallas. El uso de dones correctos en batallas y servicios incorrectos puede estar identificando falta del carácter adecuado en la Iglesia del Señor. Cedemos ante el llanto y los cantos de sirena de aquellos con los que hemos hecho alianzas y que sabemos que no quieren nuestro bien.  Esto no es otra cosa que la prostitución de los propósitos divinos.
 
Esta “disconducta” de Sansón le trajo consecuencias muy severas que él parecía no querer entender. El proceso de irse a hacer fiestas y a jugar y compartir con gente que no le añadía a su espiritualidad, provocó mucho más que hacerle ceder ante el llanto de su esposa y dar rienda suelta a sus corajes. Esta conducta le convirtió en un deudor que tenía que pagar un  precio muy alto. Esto le costó la vida a 30 inocentes a los que él le arrebató lo que necesitaba para pagar su deuda (Jue 14:19). Esto le convirtió en un terrorista incendiario (Jue 15:1-5). Esto le costó la vida a su suegro y a su esposa (Jue 15:6) y le costó la vida a otros 1,000 que buscaban prenderle por todo lo antes descrito (Jue 15:8-16). En otras palabras, esta clase de conducta pasa unas facturas muy altas. Alguien con capacidad para ver lo invisible, y que ve la vida como un privilegio o como un don de Dios no tropieza en los lugares en los que Sansón tropezó, ni se ve obligado a pagar las facturas que él pagó.
 
El cuarto elemento que necesitamos analizar en la historia de Sansón es que este hombre mancilló su pureza. Lo encontramos allegándose a una prostituta abandonando sus votos y su pacto con Dios (Jue 16:1). En otras palabras, tanto estuvo coqueteando con los bordes de las fronteras establecidas hasta que decidió traspasarlas sin consideración alguna. Y es que el pecado es así; procura erosionar las fortalezas del creyente y llevarle poco a poco más allá de lo que jamás haya deseado ir. Y no solo eso, sino que patrocina que estemos en esos lugares mucho más tiempo de lo que podamos estimar y que termine costando más de lo que pensamos pagar.
 
Es necesario analizar lo antes dicho a base de lo que dice la Biblia. Por ejemplo, cuando tomamos su decisión de acercarse a una mujer extraña, podemos observar el cumplimiento de todas las cosas que dice la Biblia acerca de esta conducta. En Proverbios 5:3-5 dice lo siguiente:
 
“3 Porque los labios de la mujer extraña destilan miel, Y su paladar es más blando que el aceite;

4 Mas su fin es amargo como el ajenjo, Agudo como espada de dos filos. 5 Sus pies descienden a la muerte; Sus pasos conducen al Seol.”


En otras palabras, que el pecado (y este tipo de pecado aún más) desata un efecto que ciega e insensibiliza. No nos deja ver la seriedad del mal que hacemos ni de los efectos que esto va a tener. En Proverbios 6:32-33 dice que “….el que comete adulterio es falto de entendimiento; Corrompe su alma el que tal hace. 33 Heridas y vergüenza hallará, Y su afrenta nunca será borrada.”  Hay una frase en inglés muy poderosa para explicar lo antes dicho: “sin binds, sin blinds, and then sin grinds, slowly, grinds away at you” (el pecado ata, ciega y luego te muele, poco a poco, te muele a ti). Es obvio que Sansón perdió su capacidad para ver lo invisible, comenzó a vivir una vida mediocre y removió las verjas establecidas.”[8]

Abraham Maslow argumentaba que la forma más segura de conocer a alguien es verlo cuando está en necesidad. Esa es también la forma más segura de saber quiénes son aquellos que están a nuestro lado y cuáles son sus agendas reales. Es allí, en medio de la necesidad que se caen todos los ropajes de religiosidad y de la espiritualidad.

Vemos otro ejemplo de esto en la agenda de Satanás con Job; la de provocar que este patriarca tuviera necesidades infranqueables con el fin de provocar su derrota.

“…..extiende tu mano y toca todo lo que tiene.” (Job 1:11)

Satanás creía que si Job enfrentaba el robo y que lo despojaran de todo lo que tenía, entonces sería vulnerable y esto lo llevaría hasta a blasfemar. La Biblia dice que ese plan no le funcionó a Satanás.

22 En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.” (Job 1:22)

El Dr. Charles R. Swindoll describió las caras de la tentación cuando abordó el tema de la experiencia de José.[9] Swindoll describe tres (3) de estas en ese libro. Estas son:
  
  • tentaciones materiales: codicia, lujuria por las cosas.
  • tentaciones personales: codicia, lujuria por la fama, la autoridad, el poder y/o el control sobre otros.
  • tentaciones sensuales: codicia, lujuria por otra persona.                                                             
Swindoll argumentó en ese libro acerca de José que frente a las tentaciones materiales podemos desarrollar la tendencia de hasta querer manipular a Dios. Las tentaciones nos pueden conducir a la manipulación porque pueden despertar en nosotros la necesidad de controlar los escenarios en los que estamos. Swindoll argumentó que cuando alguien dice “yo tengo todo bajo control”, en realidad esa es una persona digna de lástima.  

Tal y como le ocurrió a Sansón, en esos escenarios perdemos la capacidad de oír la voz de Dios y de renunciar a nuestra propia sabiduría. Somos capaces de oscurecer el consejo de Dios. La Biblia dice que en un momento dado Job tuvo que admitir que eso le había ocurrido. De entrada, sabemos que Dios se lo había dicho:


2 ¿Quién es ése que oscurece el consejo Con palabras sin sabiduría?” (Job 38:2)

Luego, el; patriarca tuvo que admitirlo.

“Tú preguntaste: “¿Quién es el que con su falta de conocimiento oscurece mi consejo?” Yo fui quien hablaba sin saber lo que decía. Hablé sobre asuntos tan maravillosos para mí que quedaban fuera de mi entendimiento.” (Job 42:3, PDT)

El Apóstol Pablo decía lo siguiente acerca de ese escenario.

22 Profesando ser sabios, se hicieron necios.” (“mōrainō”, G3471) (Rom 1:22, RV1960)

Pablo añade que esa necedad provoca que uno caiga en la dimensión de las tinieblas y hasta que cambiemos la imagen de la gloria de Dios.

Es muy interesante el hecho de que el concepto “mōrainō” es traducido como necio en la Carta a los Romanos, como desvanecerse en el Evangelio de Mateo (Mat 5:13), como insípido en el Evangelio de Lucas (Lcs 14:34) y como enloquecido en 1 Corintios (1 Cor 1:20). Estas variantes en las traducciones nos permiten concluir que cuando utilizamos nuestra percepción en aquello que vamos a decidir, en este caso en las tentaciones, lo que logramos es que nuestra necedad desvanezca el propósito divino, hacer insípida la bendición y los resultados de esto pueden ser enloquecedores. En cambio, si obedecemos la dirección de Dios, Él no solo estará con nosotros, sino que Su Espíritu será más que suficiente para que seamos capaces de vencer y que sea “mōrainō” todo lo demás.

La Biblia dice que una de las razones por las que nosotros hemos recibido el Espíritu de Dios es para que sepamos lo que Dios nos ha concedido (1Cor 2:12). Sabiendo esto, ¿por qué negociar el futuro prometido por lo que puede ofrecer una tentación?

Otra función del Espíritu Santo es la de convencernos de hacer lo que la Biblia dice. A continuación, un consejo bíblico acerca de las tentaciones:

“22 Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor.” (2 Tim 2:22)

En otras palabras, nosotros no hemos sido llamados a razonar con estas cosas. Hemos sido instruidos a huir de estas. No se puede tratar de entrar en razón con la sensualidad. Además, uno no está en riesgo de caer en tentación cuando ha corrido de esta.
             Otra contribución de Swindoll es que él formula un plan para resistir la tentación. He aquí sus consejos:
  
  • No permitir debilidad por la situación.
  • No dejarse engañar por la persuasión.
  • No ser amable con nuestras emociones.
  • No dejarse confundir por los resultados inmediatos.[10]

No olvidemos que tenemos la necesidad de aprender a discernir los tiempos en los que vivimos. Swindoll tiene toda la razón cuando argumenta que en estos tiempos encontramos creyentes que tienden a extender la gracia hasta extremos que parecen herejía.

El mejor regalo que le podemos hacer a nuestro cónyuge es la pureza y nuestra fidelidad. No olvidemos que los mejores y mayores indicadores de nuestro carácter son nuestra moral y el autocontrol. Tampoco olvidemos, como dice ese autor, que las tentaciones no solo llegan por medio de individuos. En este tiempo están al alcance de nuestros dedos a través de la internet.

No minimicemos el hecho de que nuestras emociones gritan constantemente para ser satisfechas. Las tentaciones no solo nacen del producto de lo que llevamos por dentro; estas buscan ser “comprendidas.” Swindoll subraya que no podemos darnos la oportunidad de escucharlas ni de ser amables con estas.

Swindoll realiza varias contribuciones adicionales acerca de este tema. A continuación, dos (2) que nos han parecido extraordinarias. La primera, que Mrs. Potifar se hace escuchar diariamente. La segunda, una cita de Dag Hammaskjold, ex-Secretario General de las Naciones Unidas.

No puedes jugar con el animal que llevas dentro sin convertirte completamente en animal, jugar con la falsedad sin renunciar a tu derecho a la verdad, jugar con la crueldad sin perder tu sensibilidad. Quien quiere mantener su jardín limpio no reserva un espacio para las malas hierbas.” 

(“Markings” (Traducido por Lief Sjoberg y WH Auden, 1965, p.15)

Por último, Potifar parece que no le creyó mucho a su esposa. Es fácil llegar a esta conclusión porque si lo hubiera hecho José sería un cadáver.


 
[1] Sacks, Jonathan. Genesis: The Book of Beginnings (Covenant & Conversation 1) (p. 111). Kindle Edition.
[2] https://www.jtsa.edu/torah/the-meaning-of-the-shalshelet/
[3] https://voices.sefaria.org/sheets/447355?lang=bi
[4] https://en.harova.org/online_torah_books/shalshelet-struggle-or-strength/
[5] http://www.ellietorah.com/wave/shalsh.mp3
[6] https://www.jewishboston.com/read/under-duress-in-vayeshev-the-shalshelet/
[7] https://jbqnew.jewishbible.org/assets/Uploads/481/jbq_481_gevaryahushalshelet.pdf
[8] El Heraldo. Publicado el 3 de julio de 2011.
[9] Swindoll, Charles R.. Joseph: a man of integrity and forgiveness. WORD Publishing, 1998.
[10] Op. cit.










Posted in
Posted in ,

No Comments


Categories

Archive

 2026
 2025
 2024

Recent

Tags