Reflexiones de Esperanza: Efesios: la estructura de la primera oración en esta carta (Parte IX)

“15 Por esto, como sé que ustedes tienen fe en el Señor Jesús y amor para con todo el pueblo santo, 16 no dejo de dar gracias a Dios por ustedes, recordándolos en mis oraciones. 17 Pido al Dios de nuestro Señor Jesucristo, al glorioso Padre, que les conceda el don espiritual de la sabiduría y se manifieste a ustedes, para que puedan conocerlo verdaderamente.”  (Efesios 1:15-23, Dios Habla Hoy)

Las siguientes expresiones paulinas nos han sobrecogido:

“Pido al Dios de nuestro Señor Jesucristo, al glorioso Padre, que les conceda el don espiritual de la sabiduría y se manifieste a ustedes, para que puedan conocerlo verdaderamente.” (Efesios 1:17, DHH)

Estas expresiones forman parte de la primera sección de la primera oración que el Apóstol Pablo levanta a favor de la Iglesia que estaba localizada en la ciudad de Éfeso. Por ende, esta oración cubre y educa a la Iglesia del Señor en toda su historia.

Tenemos que afirmar que las traducciones bíblicas con las que contamos presentan este verso con una precisión impresionante. No obstante, nos parece que la traducción bíblica que más se asemeja a las expresiones que Pablo escribió en el griego clásico de su época es la traducción que nos ofrece la Nueva Versión Internacional:

“17 Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre glorioso, les dé el Espíritu de sabiduría y de revelación, para que lo conozcan mejor.”  (Efesios1:17, NVI)

Este verso bíblico dice que la primera petición que Pablo presenta ante el Señor es para que el Dos le conceda a esa Iglesia Espíritu de sabiduría y de revelación. Estas son en sí dos (2) peticiones extraordinarias.

Estas peticiones tienen que ser examinadas dentro del contexto en el que Pablo gustaba usarlas. Por ejemplo, la primera parte de esta petición, la que pide “Espíritu de sabiduría,” el Apóstol la utiliza para describir una sabiduría que trasciende la sabiduría humana.

Validar esta aseveración es muy fácil toda vez que Pablo gustaba de diferenciar entre la sabiduría humana y la sabiduría celestial. Encontramos un ejemplo de esto en la Primera Carta a Los Corintios:

“3 Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; 4 y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, 5 para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios. 6 Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. 7 Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, 8 la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria.” (1 Corintios 2:3-8)
 
Debemos entender que el mundo antiguo interpretaba la sabiduría con la presuposición de que el universo operaba de acuerdo a un orden moral predecible. La inmensa mayoría de los pueblos antiguos no veían la sabiduría como una fuerza independiente que ponía en práctica y promulgaba la justicia. Para estos, la sabiduría establecía el estándar para una sociedad justa y ordenada. La responsabilidad de establecer el orden en la sociedad recaía en los dioses, en los reyes y en el pueblo[1].  Por ejemplo, en el Egipto antiguo el concepto “Maʻat” significaba orden, justicia, verdad, balance, armonía. Este era el nombre de una diosa, hija del Ra, el Dios Sol de los egipcios[2].  Otro ejemplo lo encontramos en la afirmación Israelita de que Dios usó la sabiduría para crear el universo (Sal 104:24; Pro 8). La diferencia más significativa entre ambas posturas la encontramos en que los egipcios reconocían esa capacidad encarnada en sus reyes, mientras que en la Biblia esto no es así. La Biblia afirma que la sabiduría de Dios es diferente a la sabiduría de los seres humanos.

“14 Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; 15 porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. 16 Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. 17 Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.” (Santiago 3:14-17, RV 1960)

Es cierto que la Biblia reconoce la sabiduría como una virtud en algunos hombres como Salomón y Job. También es cierto que existen paralelismos entre algunas de las aseveraciones acerca de la sabiduría que encontramos en los capítulos 22 y 23 del libro de los Proverbios y un documento egipcio (“Instruction of Amenemope”)[3].   No obstante, no es menos cierto que la Biblia afirma que la sabiduría se obtiene de la Biblia, la Palabra de Dios, de la revelación que ofrece el Espíritu de Dios y que hay una sabiduría que sólo es de Dios.

“13 Con Dios está la sabiduría y el poder; Suyo es el consejo y la inteligencia. 14 Si él derriba, no hay quien edifique; Encerrará al hombre, y no habrá quien le abra.” (Job 12:13-14)

“22 ¿Enseñará alguien a Dios sabiduría, Juzgando él a los que están elevados?” (Job 21:22)

La Biblia dice que es Dios el que nos pide hacer comprender esa sabiduría.

“6 He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.”(Salmos 51:6)

Una aseveración inspirada por Dios a Pablo acerca de esto dice que la sabiduría de Dios es insondable.

“33 ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! 34 Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? 35 O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? 36 Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.” (Romanos 11:33-36)

Esa misma inspiración le condujo a aseverar que Dios convirtió en tontería la sabiduría de los hombres (fue enloquecida por Dios)

“20 ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el erudito? ¿Dónde el filósofo de esta época? ¿No ha convertido Dios en locura la sabiduría de este mundo?” (1 Corintios 1:20, NVI)

Pablo describe que el mundo no quiso conocer a Dios utilizando la sabiduría humana y que es por eso que el Señor decidió salvar a los que creen mediante la locura de la predicación.

“21 Puesto que el mundo no usó su sabiduría para reconocer a Dios donde él ha mostrado su sabiduría, dispuso Dios en su bondad salvar por medio de su mensaje a los que tienen fe, aunque este mensaje parezca una tontería.”  (1 Corintios 1:21, DHH)
 
Existen muchos textos bíblicos de la autoría del Apóstol Pablo que podemos continuar citando. Sin embargo, hay uno que nos parece que es clave para el análisis que estamos realizando. Esto es, conseguir la definición precisa de lo que Pablo le estaba pidiendo a Dios que derramara sobre la Iglesia en Éfeso. Esos versos dicen que Cristo, el Mesías, es el poder y la sabiduría de Dios.

“24 pero para los que Dios ha llamado, sean judíos o griegos, este Mesías es el poder y la sabiduría de Dios. 25 Pues lo que en Dios puede parecer una tontería, es mucho más sabio que toda sabiduría humana; y lo que en Dios puede parecer debilidad, es más fuerte que toda fuerza humana.”  (1 Corintios 1:24-25, DHH)

Repetimos: estos versos no dicen que Cristo posee el poder y la sabiduría de Dios. Estos versos afirman que Cristo es el poder y es la sabiduría de Dios. Estas afirmaciones son medulares para nuestra fe como Cristianos. El repaso de lo que hemos analizado hasta aquí nos lleva a concluir que entre otras cosas, la Biblia dice lo siguiente acerca de la sabiduría:

  • afirma que Dios usó la sabiduría para crear el universo.
  • afirma que la sabiduría de Dios es diferente a la sabiduría de los seres humanos. 
    • la sabiduría humana es terrenal, animal, diabólica. 
    • la sabiduría de Dios es pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.
  • reconoce la sabiduría como una virtud en algunos hombres como Salomón y Job. 
  • afirma que la sabiduría se obtiene de la Biblia, la Palabra de Dios, de la revelación que ofrece el Espíritu de Dios y que hay una sabiduría que sólo es de Dios. 
  • afirma que es Dios el que nos pide hacer comprender esa sabiduría.-afirma que la sabiduría de Dios es insondable.
  • afirma que Dios convirtió en tontería la sabiduría de los hombres (fue enloquecida por Dios).
  • afirma que el mundo no quiso conocer a Dios utilizando la sabiduría humana y que es por eso que el Señor decidió salvar a los que creen mediante la locura de la predicación.
  • afirma que Cristo, el Mesías, es el poder y la sabiduría de Dios.

Cuando las colocamos en el contexto de la Carta a Los Efesios descubrimos que Pablo le había dicho a esa Iglesia que Dios nos ha hecho sobreabundar en las riquezas de Su gracia en toda sabiduría e inteligencia:

“7 En él tenemos la redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados, conforme a las riquezas de la gracia 8 que Dios nos dio en abundancia con toda sabiduría y entendimiento.”  (Efesios 1:7-8, NVI)

Caben aquí algunas preguntas, ¿por qué hay que orar pidiendo sabiduría del Espíritu para una Iglesia que ha recibido las riquezas de la gracia de Dios? ¿Será acaso que los afanes, las labores, las luchas y el cansancio acumulado debido a nuestras múltiples actividades nos pueden desconectar de esta? No existen respuestas simples para estas preguntas. Hay que subrayar que lo que Pablo pide en esta carta es que Dios hiciera descender sobre esa Iglesia Espíritu de sabiduría y de revelación. O sea, que el Señor les concediera una experiencia carismática, un don espiritual, una manifestación celestial que incluyera esa sabiduría. El propósito de esa manifestación era el siguiente: “para que lo conozcan mejor” (Efe 1:17c). En otras palabras, crecer en el conocimiento de Dios.

Hay que puntualizar que Pablo estaba bebiendo de la tradición bíblica cuando hizo esta petición. La Biblia está llena de peticiones similares a esta: oraciones en las que se le pide a Dios eta clase de revelación:

“3 Y tú hablarás a todos los sabios de corazón, a quienes yo he llenado de espíritu de sabiduría, para que hagan las vestiduras de Aarón, para consagrarle para que sea mi sacerdote.” (Éxodo 28:3)            

“3 y lo he llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría y en inteligencia, en ciencia y en todo arte,” (Éxodo 31:3)

“17 Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo.” (2 Reyes 6:17)    

“18 Abre mis ojos, y miraré Las maravillas de tu ley.” (Salmos 119:18)

“2 Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.” (Isaias 11:2)

Esto nos conduce a la conclusión de que esa Iglesia sabía, que poseía muchos tesoros en los cofres celestiales. No obstante, esa Iglesia no conocía mucho acerca de estos, ni siquiera sabía cómo utilizarlos. Es por esto que le hacía falta revelación el cielo: para poder conocer qué es lo que Dios nos ha concedido. ¿Habrá alguna diferencia entre esa Iglesia y la Iglesia del presente? ¡No!

No olvidemos que esta es una oración dedicada a pedir revelación y entendimiento: revelación para la misión, para la tarea que se nos ha entregado.

Ahora bien, la petición por el Espíritu de sabiduría y de revelación que Pablo presenta está anclada en las palabras del profeta Isaías: palabras que leímos anteriormente. Se trata de sabiduría infinita de Dios que opera sabiduría en nosotros. Esa palabra trata acerca de la revelación de lo profundo de Dios (1 Cor 2:9-10). Esa palabra trata acerca de lo que está en el corazón de Cristo y que el Espíritu tiene que hacérnoslo conocer (Jn 16:14-15). O sea, que Pablo estaba pidiendo que esa Iglesia pudiera recibir revelación de las cosas que están en lo profundo de Dios.  

Estos tesoros de la gracia están disponibles para todos los creyentes. No existen requisitos especiales para obtenerlos. Lo único que se requiere es orar fervientemente para que el Señor nos de revelación para conocerlos y entereza para hacer buen uso de estos.

La próxima reflexión será dedicada a analizar el significado de la palabra conocimiento que Pablo utiliza en este verso bíblico: verso 17 del capítulo uno (1) de la Carta a Los Efesios.
Referencias

[1] Shields, M. A. (2016). Wisdom. In J. D. Barry, D. Bomar, D. R. Brown, R. Klippenstein, D. Mangum, C. Sinclair Wolcott, L. Wentz, E. Ritzema, & W. Widder (Eds.), The Lexham Bible Dictionary. Lexham Press.

[2] https://www.britannica.com/topic/Maat-Egyptian-goddess

[3] Shields, M. A. (2016). Wisdom. In J. D. Barry, D. Bomar, D. R. Brown, R. Klippenstein, D. Mangum, C. Sinclair Wolcott, L. Wentz, E. Ritzema, & W. Widder (Eds.), The Lexham Bible Dictionary. Lexham Press.

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