845 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 24 de abril 2022

845 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 24 de abril 2022
La Carta a los Efesios: una carta para la Iglesia en el mundo post-Covid (pt. 7)
La Iglesia y el poder de la oración


“15 Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para
con todos los santos, 16 no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis
oraciones,” (Efe 1:15-16, RV 1960)


La oración que nos regala el Apóstol Pablo es sin duda un excelente modelo a seguir por cada
creyente. Compartimos en la reflexión publicad el 3 de abril del corriente (2022) que se trata de una oración que usa la gratitud como expresión de alabanzas.
Ahora bien, es interesante el dato de que esta oración esté precedida por unos versos que han sido catalogados por muchos exégetas como un himno; un himno que es encabezado por una doxología. 1 La doxología de ese himno la encontramos en el verso tres (3) y las estrofas del himno en los versos subsiguientes; 3b-6, 7-10 y 11 al 14. 2 De hecho, hay algunos exégetas que concluyen que este himno, el que precede a la oración que estamos analizando es un himno bautismal (“baptismal eulogy”). 3 Todos estos datos apuntan a que Pablo decide celebrar con alabanzas la vida y el testimonio de esa Iglesia. En otras palabras, Pablo comienza esta carta citando o componiendo un himno que es seguido de una oración a Dios.
¿Qué clase de Iglesia es esta que provoca que el Apóstol haga algo así? No solo esto, ¿qué clase
de iglesia es esta que provoca que Pablo comparta dos (2) de las oraciones que él ha hecho por esta?
Aunque no parece muy evidente, esta es una oración en la que se cancela todo efecto que pueda tener el temor inherente a nuestra humanidad. Pablo hace esto enfocando en la sabiduría, en la revelación de Dios y en la esperanza, aún en los momentos más difíciles por los que pueda estar atravesando el creyente.
“16 no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, 17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, 18 alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,” (Efe 1:16-18, RV 1960)
El Apóstol sabe que cuando nos enfocamos en la sabiduría, en la revelación de Dios y en la
esperanza, podemos desarrollar la sensibilidad espiritual necesaria para conocer la voluntad divina. Esto es, reconocer en la revelación de Dios la dirección divina para los tiempos de crisis. A través de esa revelación podemos identificar lo que Dios desea que aprendamos de ese tiempo de inestabilidad y amenazas. Es obvio que si se puede aprender esto en tiempos difíciles, entonces se puede recibir esa dirección y el aprendizaje en tiempos de bonanza.
1 Hoehner, Harold W.. Ephesians (p. 1048). Baker Publishing Group. Kindle Edition.
2 Hoehner cita las siguientes publicacioens académicas para probar este punto:
Cambier, “La bénédiction d’Eph 1: 3– 14,” 59– 60, 80, 98, 103– 4; Fischer, Karl Martin. Tendenz und Absicht des Epheserbriefes,. FRLANT, ed. Ernst Käsemann and Ernst Würthwein, vol. 111. Göttingen: Vandenhoeck & Ruprecht, 1973, 13-26, pp 113– 14. Coppieters, “La doxologie de la letter aux Éphésiens,” 85– 88. Bover, “Doxologiae Epistolae ad Ephesios logical partitio,” 458– 60. Lohmeyer, “Das Proömium des Epheserbriefes,” 120– 22. Debrunner, “Grundsätzliches über Kolmetrie im Neuen Testament,” 231– 34. Cf. Deichgräber, Gotteshymnus, 68; Sanders, “Hymnic Elements in Ephesians 1– 3,” 224. Dahl, “Adresse und Proömium des Epheserbriefes,” 260– 61; updated in idem, Studies in Ephesians, 325. Maurer, “Der Hymnus von Epheser I alSchlüssel zum ganzen Briefe,” 154. Schille, “Liturgisches Gut im Epheserbrief,” 16– 24; cf. also idem,
Frühchristliche Hymnen, 67– 69.
3 Lang, Friedrich, “Die Eulogie in Epheser 1, 3– 14, 8– 14.”Publicado en Studien zur Geschichte und Theologie der Reformation Year: 1969, Páginas: 7-20.

También hemos señalado que esta oración paulina define la oración como una herramienta para llegar a ser lo que Dios desea que seamos. Estos versos bíblicos describen la oración como una herramienta para poder llegar a hacer lo que Dios anhela que hagamos. Sí, llegar a ser aquello que él ha propuesto que seamos; la Plenitud de Aquél que todo lo llena en todo. Sí, llegar a hacer aquello para lo que él nos ha llamado; la esperanza del llamado recibido.

Tenemos que subrayar que el tema de la oración es un tema central en la Carta a Los Efesios. El
Apóstol Pablo nos invita en esta a orar en unas dimensiones de tiempo y de espacio muy particulares. Él dice allí que hay que orar en todo tiempo y que hay que hacerlo en el Espíritu, con peticiones y ruegos (“oración y súplica” Efe 6:18, RV 1960). Esa es la traducción de ese verso que nos regalan versiones. bíblicas tales como Dios Habla Hoy, la Nueva Versión Internacional, la Nueva Traducción Viviente y la Palabra de Dios para Todos, entre otras.

No obstante, son las dos (2) oraciones que Pablo levanta en esta carta (Efe 1:15-23; 3:14-21) las
que nos ofrecen la oportunidad de conocer cómo oraba este Apóstol, cuál era su teología de la oración y a qué temas le dedicaba el mejor de sus esfuerzos cuando estaba orando. No olvidemos que Pablo estaba preso cuando escribió esta carta:
“1 Yo pues, preso en el Señor,….” (Efe 4:1a)
“20 por el cual soy embajador en cadenas…” (Efe 6:20a)


Recordamos una aseveración medular que realiza Phillip Yancey en su libro acerca de la oración: la oración es una expresión de lo que somos. 4 Yancey insiste en ese libro que cuando pensamos acerca de la oración casi siempre perdemos de vista que la ruta está alterada. Él dice que constantemente nos inclinamos a comenzar a orar con lo que él llama el “downstream”, con la corriente, con nuestras propias preocupaciones. Él señala que decidimos informarle a Dios lo que nos está sucediendo, como si el Todopoderoso no supiera. Luchamos y dialogamos con Dios como si estuviéramos tratando de cambiar su forma de pensar.
La realidad es que en estas oraciones el Apóstol Pablo nos revela que debemos comenzar a orar con el “upstream,” río arriba, en contra de la corriente, en donde comienza el fluir de Dios. No es hasta que decidimos cambiar de dirección que nos podemos dar cuenta que Dios ya ha estado atendiendo todas nuestras necesidades. Dios ya se ha encargado del cáncer de ese miembro de nuestra familia, de la fragmentación familiar que podemos estar experimentando, de la necesidad económica que enfrentamos y/o de los dolores que sufrimos. Las oraciones que Pablo levanta nos ayudan a corregir esto. Como hemos dicho en otras reflexiones, las oraciones que hace Pablo se convierten en correcciones visuales de nuestras oraciones; nos ayudan a corregir nuestra miopía espiritual.

Hablar acerca de la oración es hablar acerca de reconocer en dónde nos hemos colocado a
nosotros mismos en relación a Dios. Esto es, cuál es la idea que tenemos de Dios, de Su soberanía, de Su santidad, cuánto dependemos de Dios y para qué anhelamos la intervención de Su poder.

No podemos olvidar que la oración es una herramienta, una fuente que Dios utiliza para
manifestar su poder. Señalamos en una reflexión que compartimos en el 2016 5 que no es por menos que el Apóstol Santiago nos recuerda que la oración eficaz del justo puede mucho (Stg 5:16). En esa reflexión nos preguntábamos qué significado podía poseer la palabra “eficaz” en el versículo bíblico antes citado.

Vimos que el concepto que se traduce como “eficaz” en la versión Reina-Valera de 1960 es la palabra “energeio,” G1754). Este es el mismo concepto que Pablo utiliza para hablar acerca de la “operación” del poder de la fuerza de Dios (Efe 1:19).
Es de allí que se desprende que la oración eficaz es la oración que posee al menos dos (2)
características vitales. En primer lugar, es la oración que se hace después de haber confesado nuestros pecados. En segundo lugar, es la oración en la que el orante se olvida de sí mismo para abandonarse en la 4 Yancey, Philip. 2006. “Prayer: Does it make any difference?” Grand Rapids: Zondervan, p. 15. 5 El Heraldo, Boletín Institucional, 14 de febrero de 2016. operación (“energeia”) del poder de Dios.
Esta aseveración puede ser comprendida mucho mejor cuando analizamos algunos pasajes de las Sagradas Escrituras; particularmente, aquellos que tratan el tema de la oración. Uno de ellos es el que encontramos en Génesis 28:10-17. En ese pasaje encontramos que un adulto joven llamado Jacob viene huyendo de la casa de sus padres. Este joven huye de su casa procurando así que su hermano Esaú no lo mate. Los textos bíblicos nos revelan que la crisis que Jacob dejó en su hogar sólo es superada por la incertidumbre de su futuro en la casa de Labán. Jacob se encontraba procurando manejar un tiempo de crisis que transformaría su vida. En psicología esto se conoce como un “espacio liminal” (liminal space).

Hemos compartido en otras reflexiones que Jonathan Sacks, un rabino extraordinario que “se
mudó a la eternidad” en el mes de noviembre del 2020, analiza este pasaje y dice que este espacio era vital en la vida de Jacob para que Dios pudiera iniciar el proceso de transformación que le convertiría en Israel. Para esto, Dios no podía permitir que Jacob continuara gozando de la zona de seguridad espiritual y material de su casa. Dios no produjo el problema que Jacob enfrentaba, pero ciertamente lo utilizaría en beneficio de este joven.
Jacob tenía que aprender a orar y a dejarse transformar por Dios. Es entonces que el pasaje
bíblico nos dice que Jacob se acostó a dormir. Hay que reseñar que todos los encuentros que este hombre tiene con Dios ocurren durante la noche. Es allí que él sale soñando con una escalera por la que suben y bajan los ángeles de Dios. El pasaje dice que el Señor estaba al final de la escalera y que desde allí Jacob le oyó hablar. Veamos lo que dice ese pasaje bíblico:
“13 Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham
tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. 14
Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte
y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente. 15 He aquí, yo
estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque
no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.” (Gen 28:13-15)

Este pasaje dice que Jacob despertó de su sueño y que estas fueron las frases que él usó para
describir lo que había visto:
“16 Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía.
17 Y tuvo miedo, y dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta
del cielo.” (Gen 28:16-17)

Jonathan Sacks nos introduce en el campo del análisis bíblico en uno de sus libros para que
podamos entender el tema de la oración. 6 En su exégesis acerca de este pasaje bíblico Sacks propone que la frase que Jacob usa, “...ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía,” (Gen 28:16) o está equivocada o está mal traducida. El análisis que hace Sacks nos deja saber que la frase “y yo no lo sabía” es la traducción del hebreo “ve’ anokhi lo yadati.” El concepto “yadati” significa “yo sabía” y “lo yadati” significa “yo no sabía.” Por otro lado “anokhi” significa “yo,” lo que hace de su utilización la presencia de un doble pronombre; algo superfluo e innecesario. Una traducción literal tendría que lucir así: “Y yo, yo no sabía.”
Sacks decide entonces citar al Panim Yafot (el Rabino Pincjas Horowitz), quien nos ilustra al
hacernos saber que no hay un error en el pasaje. Horowitz dice que lo que este juego de palabras trata de hacernos entender es que para que Jacob pudiera reconocer que Dios estaba en ese lugar, necesitaba un “ve’ anokhi lo yadati.” Esto es, Dios está en este lugar y de mí, yo no sabía. O sea, tal y como dice Sacks, no se puede encontrar lo mejor de la revelación de Dios en oración sin antes silenciar el yo. Orar 6 Sacks, Rabbi Sir Jonathan (2010-07-31). Genesis: The Book of Beginnings (Covenant & Conversation) (Kindle Locations 3238-3257). Kindle Edition. eficazmente requiere un “ve’ anokhi lo yadati;” de mí, yo no sabía.
Hay que aceptar que sólo así somos capaces de escuchar la voz de Dios y hacer que su mensaje y su dirección ocupen todas las agendas de nuestras vidas. Orar es entonces el ejercicio de acercarnos a esa escalera, comenzar a ascender por ella, alabando y presentando nuestras necesidades y opciones, para luego hacer silencio ante la Presencia de Aquél que está sentado en su trono, oír su voz y descender de allí trayendo con nosotros un pedacito del cielo para que este afecte todo lo que está alrededor nuestro.
¡Esta es la oración que es eficaz! ¿Por qué es tan eficaz?: porque nos transforma al silenciar
nuestro “yo.” Sólo así, decía Sacks, podemos llegar ante la presencia de Dios y descender por “la
escalera” de la oración impactados por aquello que hemos contemplado de Su majestad, santidad y poder.

Un dato adicional acerca de la oración desde la perspectiva de Jacob es que él descubre que la
única manera de saber quién es realmente uno, de saber cuál es nuestra identidad real, es mediante un encuentro con Dios. Un encuentro con Dios es la única manera de descubrir quiénes somos en realidad.

Esto le ocurre a Jacob en otro encuentro de oración y de revelación que aparece en el libro del Génesis
(Gen 32:24-30). Este es el pasaje en el que se describe la lucha de Jacob con el ángel del Señor.
Es por esto que insistimos en que hablar acerca de la oración requiere reconocer en dónde nos
hemos colocado a nosotros mismos en relación a Dios. Es por esto que Henri Nouwen decía que orar es caminar en la completa luz de Dios y simplemente decir yo soy humano y “Tú eres Dios.”
Simon Tugwell decía que orar es dejar que Dios sea Dios. Tugwell llegó a esta conclusión
analizando un verso del Salmo 46: “10 Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.” (Sal 46:10)
Algunas de las traducciones en inglés recogen la parte inicial de ese verso utilizando la frase “be
still”; estar quedo o quieto. Sin embargo, Tugwell recurrió al análisis del texto de ese salmo en latín. 7 Ese texto en latín dice lo siguiente:
“vacate et videte quoniam ego sum Deus exaltabor in gentibus exaltabor in terra”

(Sal 45:11, Biblia Sacra Vulgata)
Tugwell subraya el hecho de que la palabra “vacate” (latín) es de donde surge el concepto que
conocemos como irse de vacaciones. O sea, que la expresión del salmista es similar a decir que debemos dejar de jugar a ser Dios y permitirle que Dios sea Dios. 8
Estamos convencidos de que esto es lo que movía al Apóstol Pablo a orar de la manera en la que oraba. Pablo estaba convencido que los creyentes estamos insertados en el plan perfecto de Dios y que por lo tanto, nada sucede porque sí. Todo lo que nos sucede forma parte de ese pan y está en el programa de Dios. Esto le conducía a orar por revelación y empoderamiento.
En nuestra próxima reflexión nos detendremos a analizar lo que sucede cuando el dolor y las
pruebas nos conducen a la oración. Mientras tanto, le invitamos a que le pida al Señor que le bautice con una doble porción de su Santo Espíritu que le permita olvidarse de usted mismo, silenciar su yo, para que pueda descubrir quién es usted y quién es Dios.

7 La Vulgata presenta este salmo como el número 45 y en esa versión es en el verso 11 que encontramos esta frase.
8 Yancey, Philip. 2006. Ibid, p. 26.
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