850 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 22 de mayo 2022

850 • El Heraldo Digital – Institucional • Volumen XVII • 22 de mayo 2022
“La sabiduría divina para las familias de este tiempo” (Pt. 2)
Por: Rda. Shirley M. Esquilín-Carrero


Nota editorial:
Este ensayo es la segunda parte de la transcripción del sermón predicado por la Rda. Shirley M. Esquilín Carrero el domingo 8 de mayo del 2022. A continuación, una cita directa de la primera parte de este ensayo

“No obstante, la Biblia nos enseña que el pueblo de Israel  empleó unas herramientas que continúan siendo pertinentes para las familias de este tiempo. En primer lugar, ese pueblo utilizó la  oración. La Biblia dice lo siguiente:

“Y oyó Dios el Gemido de ellos, y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.”  (Éxo 2:24)

 Sabemos que Abraham, Isaac y Jacob fueron los patriarcas que recibieron la promesa de la formación de ese pueblo. Estos eran hombres de Dios que utilizaban la oración constantemente.
El Antiguo y el Nuevo Testamento nos presentan más de cien instancias en las que se describe a Dios escuchando la oración, el clamor de su pueblo. Dentro de los ejemplos que podemos citar encontramos los siguientes pasajes bíblicos:

“17 Claman los justos, y Jehová oye, Y los libra de todas sus angustias.” (Sal 34:17)

“18 Cercano está Jehová a todos los que le invocan, A todos los que le invocan de veras.19 Cumplirá el deseo de los que le temen; Oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará.” (Sal 145:18-19)

“24 Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído.” (Isa 65:24)

“14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.”  (1 Jn 5:14-15)

Dios escuchó el clamor  de los hijos de Israel y los sacó de Egipto. No hay duda alguna: Dios oye el clamor de sus hijos. La oración no ha pasado de moda. Las familias puertorriqueñas en la década del 40 también echaron mano de la oración. Algunos avivamientos venían produciendo esa sed y esa hambre de Dios. Dios lo hizo en Egipto, lo hizo en el Puerto Rico descrito por Tugwell y de seguro lo hará otra vez.  Basta clamar al Señor.”

La segunda herramienta es la siguiente: demostrar lealtad al Creador.
Así como los judíos en Egipto sacrificaron al dios de los egipcios, también debemos mostrar
nuestra devoción a nuestro Creador, eliminando los espacios que le hemos concedido a los dioses de la sociedad occidental actual. Algunos ejemplos de esos dioses modernos son:

a.la búsqueda del dinero a toda costa,
b.la búsqueda desenfrenada del placer físico y
c.la búsqueda de actividades escapistas que hacen perder el tiempo y, a menudo, contaminan la mente.
Algunas maneras de enfrentar y vencer a los dioses de la sociedad actual y mostrar tu lealtad a
nuestro Señor y Creador son mantener una conducta basada en la ética, la honestidad y cumplir con aquello con lo que nos hemos comprometido. Otras maneras de hacerlo son las siguientes:

-viviendo una vida moralmente orientada, como enseña la Palabra de Dios.
-vestir con modestia.
-instalar filtros para la información que accedemos en la Internet.
-no dar espacio al mundo dentro de nuestro entorno; dentro de nuestro corazón.
-dedicar tiempo cada día a estudiar la Palabra
-buscar formas de estar al servicio de los demás.
-usar el tiempo con sabiduría y responsabilidad.

La tercera herramienta es no rendirse. La Biblia dice lo siguiente en el libro del Éxodo:

“15 Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen.”
(Éxo 14:15)


Las familias de nuestro tiempo no se pueden detener. No importa los retos que se presenten delante de nuestro camino, delante de nuestros planes, de nuestros sueños. ¡Hay que marchar! ¡Hay que seguir adelante! Padres que me están escuchando en esta mañana: ¡no es tiempo  de rendirse! ¡No es tiempo de colgar los guantes!  Hay que escuchar la voz del Señor hablando a nuestros corazones en esta mañana. Tal y como Dios le dijo a Moisés, esas palabras siguen resonando hoy: ¡“Di a los hijos de Israel que marchen”! No nos rindamos; marchemos, sin temor. Él va con nosotros. Nunca olvidemos que Él es el Emanuel: Dios con nosotros.
La cuarta herramienta indispensable para enfrentar estos retos históricos es mantenerse inspirado.
El Diccionario de la Real Academia Española, ahora conocido como Diccionario de la Lengua Española (RAE), define la palabra inspiración como la acción y efecto de inspirar o inspirarse, como la ilustración o movimiento sobrenatural que Dios comunica a la criatura, el estímulo que anima la labor creadora en el arte o la ciencia o como cosa inspirada.
¿Cómo podemos asegurarnos de mantenernos inspirados? Dirigiendo nuestra mirada hacia Dios,
nuestra fuente de inspiración. La Palabra del Señor dice lo siguiente acerca de esto:

“Dame, hijo mío, tu corazón, Y miren tus ojos por mis caminos.” (Prov 23:26)
 Reina-Valera 1960


“1 Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.” (Heb 12:1-2)

“22 Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más.”
(Isa 45:22)


Para caminar inspirados necesitamos mantener los ojos puestos en Jesús.
Hay un segundo escenario histórico en la vida de nuestro país que quisiera considerar con ustedes esta mañana. Este escenario histórico importante en nuestra isla quedó plasmado en palabras del Ingeniero Roberto Sánchez Vilella durante la década de los 70. Sánchez Villella hizo estas declaraciones  como parte de su ponencia titulada “Los Elementos de la Crisis” presentada el 28 de abril de 1977, en el Auditorio Narciso Bassols, bajo el tema general: “Puerto Rico, una crisis histórica”. Debo destacar que el Ingeniero Sánchez Vilella fue Secretario de Estado y uno de nuestros gobernadores. Esto último durante el cuatrienio de (1964 a 1968). En esta ponencia, Sanchez Vilella compartió lo siguiente:
“Los problemas sociales que han resultado como consecuencia de un cambio tan drástico y tan rápido no son difíciles de imaginar. Los índices de criminalidad, de la adicción a drogas y otros actos antisociales, se han multiplicado durante ese mismo periodo. Las relaciones interpersonales en nuestra comunidad se han debilitado. Se han afectado también las relaciones de familia, y ha crecido la dependencia en las regalías y dádivas gubernamentales…, sean de origen local o de Washington.” (p. 94)

“Problemas sin solución inmediata en la educación, la salud, la vivienda y el transporte, entre otros, mantienen a nuestra población en un estado de incertidumbre y desorientación que producen actitudes negativas. (…)” (p. 95)

“Un pueblo como el que les he descrito brevemente, sin el control de su economía, con un alto grado de dependencia económica; con graves problemas sociales y sin poderes políticos para enfrentarse a su futuro es un pueblo en crisis.” (p. 95)

¿Qué enseñanza encontramos en la Palabra de Dios para poder enfrentar un escenario como este? ¿Qué herramientas nos ofrecen las Sagradas Escrituras como fuente de sabiduría para trabajar con un escenario como este? Comienzo señalando que la Palabra nos habla acerca de la importancia de la fe en tiempos de crisis; se trata de la fe traducida en confianza. Ésta nos hace tres invitaciones:

Confiemos en CRISTO para nuestra estabilidad
 
“6 Por lo cual no resbalará jamás; En memoria eterna será el justo.7 No tendrá temor de malas noticias; Su corazón está firme, confiado en Jehová.” (Sal 112:6-7)

Confiemos en CRISTO para nuestra estabilidad: tenemos que ser sensibles a la voz de Cristo para recibir dirección

“11 Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” (Jer 29:11)

Miremos a CRISTO para ser salvos:  

“1 Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.2 Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar; 3 Aunque bramen y se turben sus aguas, Y tiemblen los montes a causa de su braveza.” (Sal 46:1-3)

Escuchemos la importancia que tiene la fe para los tiempos de crisis de los labios del Apóstol Pablo. Él le escribía a la ciudad de Corinto lo siguiente:

“9 Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos; 10 el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan gran muerte;” (2 Cor 1:9-10 Reina-Valera 1960)

Me gusta cómo lo presenta la Nueva Traducción Viviente. Esta versión de las Sagradas Escrituras se parece mucho a la forma en que usted y yo hablamos:

“9 De hecho, esperábamos morir; pero, como resultado, dejamos de confiar en nosotros mismos y aprendimos a confiar solo en Dios, quien resucita a los muertos. 10 Efectivamente él nos rescató del peligro mortal y volverá a hacerlo de nuevo. Hemos depositado nuestra confianza en Dios, y él seguirá rescatándonos,…” (2 Cor 1:9-10, Nueva Traducción Viviente)

El Señor ayudó a la generación de puertorriqueños de los años 60 y 70. ¿Cuántos creen que Él lo hará de nuevo? Yo creo en su Palabra.  Yo creo en sus promesas. Si lo hizo con las generaciones anteriores, lo hará de nuevo con nosotros, lo hará de nuevo en tu familia, lo hará de nuevo en medio de los tuyos.
 El tercer y último escenario histórico que quiero compartir con ustedes hoy es el del mundo actual. Es un secreto a voces que necesitamos sabiduría del cielo para las familias de este tiempo. Estamos viviendo en medio de una sociedad que está experimentando las siguientes características:

1.Pérdida de sentido de comunidad y aumento en anonimidad - Con el aumento de la anonimidad se comienza a perder el sentido de accountability, de rendir cuentas a otros, de ser responsables ante otros por nuestros actos, por nuestra toma de decisiones, por nuestro proceder.
2.La influencia de las redes sociales, la televisión, películas, “streaming” – Estudios recientes documentan que los adolescentes de este tiempo invierten impresionantemente “nueve” (9) horas al día con la tecnología digital, entreteniéndose con el “steaming” y las redes sociales.

A continuación algunas estadísticas alarmantes que se desprenden de estas influencias:
-El niño promedio ha visto más de 8,000 asesinatos televisados y sobre 200,000 actos de violencia antes de cumplir los 18 años.
-Uno de cada seis jóvenes entre 10 y 17 años ha visto o conoce a alguien que ha sido víctima de algún acto de violencia.
-Los niños menores de 18 años tienen un 244% más de probabilidades de morir por armas de fuego que en 1986.
-Se estima que el 70% de los delincuentes juveniles provienen de familias monoparentales (con un solo padre presente).
-Desde 1970, ha habido un crecimiento de más del 200% en los hogares monoparentales (con un solo padre), siendo los EE.UU. actualmente el país con el más alto por ciento de niños menores de 18 años viviendo con un solo padre.
3.Divorcio sin motivaciones de peso
a.Este antes era visto como algo negativo en nuestra cultura. Ahora, aunque no es algo deseable, no es algo que sea considerado como la gran cosa.
i.Y tristemente no hay mucha diferencia entre los evangélicos y el resto de nuestra sociedad.
b.Esto está atado al pensamiento moderno que predica lo siguiente:
c.“si tu matrimonio no llena tus expectativas cámbialo por otro modelo”
i.El 50% de los Baby Boomers y la Generación X viene de hogares rotos.
4.Padres ausentes.
5.Estilo de vida orientado a los sentimientos, pérdida de control de impulsos.
6.Falta de la  verdad como concepto absoluto (relativismo).
7.Adopción de conceptos seculares concernientes a la vida de familia
a.Una cosmovisión, conceptualización secular acerca del amor y el matrimonio

Me gustaría insertar aquí algunos datos adicionales recientes. Uno de estos es el creciente cuestionamiento de los preceptos fundamentales de la vida y sociedad. Recientemente la jueza Ketanji Brown Jackson, se convirtió en la primera mujer afroamericana nombrada como Juez del Tribunal Supremo de los Estados Unidos. Esto ha debido ser motivo de celebración. Sin embargo, en “la hora 13” de su audiencia de confirmación, en el pasado mes de marzo del 2022, la senadora Marsha Blackburn, republicana de Tennessee, le preguntó lo siguiente a la entonces candidata a la Corte Suprema: “¿Puede proporcionar una definición de la palabra 'mujer'?” Jackson, aparentemente confundida, respondió: “No soy bióloga.” A continuación la respuesta de la senadora Blackburn a Jackson: “el hecho de que no puedas darme una respuesta directa sobre algo tan fundamental como lo que es una mujer subraya los peligros del tipo de educación progresista del que estamos escuchando”
¡Y ni hablar de su suavidad en el trato al sentenciar a un sinnúmero de depredadores sexuales!

8.La definición actual del concepto de la maternidad: se les pretende llamar “birthing persons” (personas que dan a luz), en vez de llamarles madres.
Nos preguntamos: ¿y cómo pretenden que llamemos a los padres ahora? - ¿“contribuidores de espermatozoides?”
9.La lucha por el “derecho al aborto”, anteponiendo los deseos y los sentimientos individuales por encima del derecho a la vida de un niño.
10.La batalla campal con el uso de los pronombres.
a.Profesores contra la pared en el ambiente del salón de clases.
11.La adoctrinación de la niñez con la enseñanza de perspectiva de género.
a.“Emojis”de “hombres embarazados”

La conclusión a la que llegamos cuando sumamos las estadísticas de divorcio, la promiscuidad sexual, la epidemia de enfermedades de transmisión sexual, el uso de drogas y el quebrantamiento general de la moralidad y los valores familiares en nuestra cultura, es que los padres cristianos tienen una tarea increíblemente retadora al tratar de criar familias cristianas.
Hemos visto que esta serie de factores culturales predominantes que afectan a los que vivimos a principios de este siglo, generan una serie de conceptos seculares, del mundo, a los que debemos enfrentarnos si queremos tener familias piadosas. ¡Necesitamos sabiduría de Dios, sabiduría divina para las familias de este tiempo!
La pastora Carrie nos hablaba en su sermón más reciente acerca de las familias disfuncionales y cómo Dios las usa. Esto es, cómo Dios utilizó los escenarios disfuncionales para mostrar su poder, obrar en favor de milagros y prodigios para marcar la historia generacional de cada periodo, a lo largo de la historia. De hecho, la Biblia nos presenta un sinnúmero de ejemplos de familias catalogadas como disfuncionales:

Primer ejemplo: la familia de Noé:
Esta era una familia con una figura sacerdotal que, tras haber experimentado la misericordia y la salvación de Jehová del diluvio terminó desnudo y alcoholizado.

Segundo ejemplo: la familia de Isaac:
Esta era una familia en la que ambos padres juegan el juego de los favoritos con sus hijos, dando pie a una rivalidad entre hermanos (una de las peores en la historia, como se detalla en el capítulo 25 del libro de Génesis). De ahí se desprenden los siguientes “dolores de cabeza”:
-La falta de discernimiento de Esaú, vendiendo su primogenitura (el derecho que le correspondía como hijo mayor). Además, su proceso de casarse con una mujer cananea (Génesis 26), lo cual en términos prácticos del día de hoy, representa el casarse sin la aprobación, sin el consentimiento, sin el conocimiento de los padres. Esto lo condujo a alojar en su corazón un resentimiento hacia su hermano por espacio de unos 20 años.

¿Podemos vernos retratados en alguna de estas estampas?

Tercer ejemplo: la familia de Jacob:
Esta era una familia que, en términos coloquiales, extrapolándolo a nuestra experiencia social de hoy en día, experimentaba una serie de situaciones que hoy podrían componer una serie de televisión o de “streaming” en cualquier plataforma electrónica. Veamos algunas de sus características:
-Lucha entre hermanos y usurpación de derechos entre estos (Jacob a Esaú) (Génesis 27)
-Familiares deshonestos (Labán), maltrato de hijos (Lea y Raquel), tomando en poco los sentimientos de estos a la hora de tomar decisiones (Levítico 18:18)
-Dina, una de las hijas de Jacob, Dina, es violada por alguien que luego quiere casarse con ella. Dos de los hijos de Jacob, Simeón y Leví responden a este crimen masacrando a todos los hombres del pueblo de Siquem (Génesis 34).
-El hijo mayor de Jacob, Rubén, no puede resistir sus deseos incestuosos y termina teniendo relaciones sexuales con una de las concubinas de su padre, la madre de algunos de sus hermanos (Génesis 35).
-Diez de los hijos de Jacob contemplan el fratricidio, y terminan vendiendo como esclavo a su hermano José. Luego le mienten al respecto a su padre durante 22 años hasta que José los denuncia (Génesis 37, 45).
-Judá, como viudo, frecuentaba prostitutas. Esto ocurría con tanta frecuencia que su nuera, Tamar, a quien él había deshonrado, sabía que si se disfrazaba como una de estas, él terminaría teniendo relaciones sexuales con ella. Él lo hizo y la dejó embarazada (Génesis 38).

Sabemos que podemos continuar toda la mañana hablando de otros modelos familiares que aparecen en la Palabra de Dios:
-Moisés teniendo que ser abandonado por su madre, a merced de la corriente del río Nilo.
-Los hijos de Aarón y la ofrenda de fuego extraño (Levíticos 10).
-Abimelec, el hijo asesino de Gedeón (Jueces 9).
-La inmoralidad de Sansón (Jueces 14-16).
-Los hijos problemáticos del Sacerdote Eli (1 Samuel 2 – 4).
-Las historias de la familia del rey David (2 Samuel 11-18).
-La experiencia de Ana y Noemí, quedándose sin recursos, desoladas, sin esperanza.

¿Por qué es que la Biblia habla tan abundantemente sobre las familias disfuncionales? La realidad es que por un lado, la mayoría de las familias no son armoniosas. De hecho, la humanidad no es armoniosa. El pecado nos hace aislarnos, nos aleja de Dios y de los demás. Así que la familia termina juntando a pecadores aislados y egoístas en un mismo hogar. Esto es, compartiendo posesiones y los aspectos más íntimos de la vida, con diferentes personalidades e intereses, y una distribución desigual de poder, de las habilidades y oportunidades. Lo que tenemos aquí es una receta para un desastre provocada por el pecado.
No obstante, hay un propósito profundo en medio de todas estas experiencias. Miremos como ejemplo que Jesucristo, nuestro Señor, proviene de la familia de Jacob.

No olvidemos que el tema principal de la Biblia es el plan misericordioso de Dios para redimir a los pecadores necesitados. Esta nos enseña que lo que Dios quiere para nosotros es:

1)que seamos conscientes de nuestra pecaminosidad,
2)que seamos conscientes nuestra impotencia para salvarnos a nosotros mismos,
3)que creamos y amemos a su Hijo y el Evangelio que predicó, y
4)   nos amemos con gracia el uno al otro.

Resulta que la familia es un lugar ideal para que todo esto ocurra. No obstante, lo que a menudo no recordamos es que generalmente un escenario desordenado es la receta perfecta para que ocurran estas cosas. El pecado debe ser reconocido, debe verse y la impotencia debe experimentarse antes de que podamos ser capaces de volvernos a Jesús y abrazar su Evangelio. Es en el acto de cometer ofensas que Dios demuestra su misericordioso amor. Sonará extraño pero, entonces, si oramos para que los miembros de nuestra familia experimenten estas convicciones, entonces  debemos esperar problemas.
La armonía familiar es un buen deseo y algo por lo que debemos trabajar. Pero lo que más se necesita para que el plan de Dios se desarrolle es que nuestra familia sea un crisol de gracia, un lugar donde el calor de las presiones diarias sirva para que la convicción del pecado salga a la superficie, brindando así oportunidades para que el Evangelio sea entendido y aplicado. Y cuando esto sucede los desórdenes se convierten en experiencias de victoria.
Es aquí donde las luchas se convierten en experiencias de testimonio, las situaciones difíciles se convierten en experiencias poderosas. Es aquí donde los dolores y las lágrimas se convierten en experiencias de gozo, de alegría, del testimonio de la manifestación gloriosa de Dios.
Jon Bloom, en su libro “Not By Sight: A Fresh Look at Old Stories of Walking by Faith”  comparte lo siguiente: “si su familia no es el epítome de la armonía, anímese. Dios se especializa en redeeming messes, en redimir los líos, los “revoluses”. Vea la suya (su familia) como una oportunidad para que la gracia de Dios se haga visible para sus seres queridos y ore mucho para que Dios lo haga posible.
Necesitamos la sabiduría del cielo para las familias de este tiempo. Hemos visto que Dios es experto usando personas, familias, iglesias y naciones disfuncionales. Ninguna persona, familia, iglesia o nación está más allá, fuera del alcance de la bendición de Dios. Siempre podemos regresar al camino. No podemos dejar que los pecados del pasado, sin arrepentimiento, nos gobiernen o nos detengan. Usted no está descalificado por Dios para el servicio. Hay que arrepentirse, arrepentirse del pecado, volverse a Dios. Hay que permitir que el Señor nos restaure.

Hay que buscar al Señor sin cesar. La diferencia entre hacerlo regularmente y sin cesar es que regularmente significa muy a menudo, pero con intervalos regulares o frecuentes. En cambio, sin cesar significa incesantemente, constantemente, y sin interrupción. Hay que permitir que Dios convierta nuestras decepciones en citas divinas.
Necesitamos la sabiduría de Dios para las familias de este tiempo. ¿Cómo la hallamos? Hemos visto que el llamado de Dios para nosotros en esta mañana apunta a unas herramientas claves:

-Primera herramienta - la oración.
-Segunda herramienta - demostrar lealtad al Creador.
-Tercera herramienta - no rendirnos; continuar marchando, hacia adelante.
-Cuarta herramienta -  mantenernos inspirados, sabiendo que al alzar nuestros ojos a los montes nuestro socorro vendrá de Jehová. Él es nuestro guardador, nuestra sombra a nuestra mano derecha.

¿Cómo lo podemos lograr?
-Confiando en Cristo para nuestra estabilidad.
-Siendo sensibles a la voz de Cristo para recibir dirección.
-Mirando a Cristo para ser salvos.

¡Hay promesas del Señor para nosotros! Las hubo para el Puerto Rico de la década de los años 40 1940, para el Puerto Rico de los años 60 y 70. Las hay para el Puerto Rico de hoy. Para concluir este sermón, escuchemos lo que dice la Palabra de Dios:

“4 Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí. 5 Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.” (Éxo 19:4-5 Reina-Valera 1960)

El pacto que Dios hizo con el pueblo de Israel, con aquella generación, es el mismo que puede y que quiere hacer con nosotros, con nuestras familias hoy.

Que el Señor les bendiga.

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